Disclaimer: Naruto, todos sus personajes y lo referente al mundo shinobi es propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. Sólo la historia es invención conjunta de Blacklady y Nikko Hyuga.

Advertencias: Presencia de OOc en ciertos personajes y Universo Alterno…


Capítulo 2 – Facetas


"Todos tenemos distintas perspectivas de la Vida…

Todos tenemos situaciones que nos atormentan…

Pero, la esencia de la vida, es luchar contra esos obstáculos que nos acechan…

Después de todo, la vida es sólo una, y hay que vivirla…"


0-0-0-0-0 Shisui 0-0-0-0-0

Mirarme en el espejo cada día era una tortura. Mirar, observar mis orbes oscuros como dos pozos de petróleo me hacían pensar en mí como un demonio. Me he desligado de todo lo que tenga que ver con Uchiha pero aun así siento la oscuridad corriendo por mis venas, es terrible sentirme así, observar con desagrado como cada día de mi mísera existencia me tengo que crear una realidad distinta.

Cada día me obligaba a crear, a tejer una máscara y continuar con mi vida como si los hechos del pasado no existiesen y eso era peor que todo lo que ocurría en mi vida. A mis recuerdos llegan las imágenes de mi padre y sus ojos perdiendo la vida, la mirada perdida de mi madre al saber que la había decepcionado pero lo peor es que me veía a mí mismo y no podía, por más que quisiera arrepentirme realmente de lo que hice.

Si lo lamenté pero solo eso arrepentirme como tal no, mi orgullo, mi estúpido orgullo me lo impedía. Odiaba esta sangre, esta sangre Uchiha que corría por mis venas corrompiendo cada célula de mi piel, cada miligramo de sangre y hasta la más insignificante célula de mi cuerpo.

Sigo mirando mi imagen en el espejo pero sin observar realmente ¿Que ves Uchiha? Solo un cascarón de lo que una vez fui, ya no era ese muchacho alegre, ese que creía que podía tener el mundo a sus pies y hacer de este un lugar mejor para todos. Lejos quedaron esos ideales de paz que me inculcaron mis padres. Odiaba los conflictos, de ser posible los evitaba pero eso era casi imposible considerando el tipo de vida que llevo.

Es realmente triste para una persona tan joven verse envuelto en una vida vacía y sin sentido, me lo habían dicho en una oportunidad, pero ahora mismo era incapaz de recordar de quien se trataba. Lanzo mi puño hacia el espejo rompiéndolo en mis pedazos y los trozos de vidrio clavados en ella no me escocían puesto que estaba perdido en un dolor más profundo, uno que me acorralaba, que me apretaba el pecho y me hacía perder el aliento. Malditos pensamientos, maldita mi vida, distraídamente retiré los trozos de vidrio y con paciencia limpie la herida hasta dejarla sin residuo alguno y poderla vendar.

Salí del baño y nuevamente mi vida era la de siempre, un pie fuera de mi refugio personal y el Shisui que el mundo conoce vuelve a dar frutos.


0-0-0-0-0 Itachi 0-0-0-0-0

Cree que no lo se... O tal vez si, aun así nunca pregunta ni nunca le confronto. Él ahora es mi única familia, por voluntad propia me alejé de los míos y en el camino encontré a un hermano. Uno de mi misma edad pero... Me duele saber que se pierde cada día.

Quisiera poder hablarle pero no sé cómo ¿Cómo hacerlo cuando ni yo mismo se cómo llevar mi vida? ¿Cómo hacerlo mientras cada día libro una batalla con mis propios demonios interiores? Estoy convencido que todos los Uchiha, por más que nos alejemos siempre estaremos hundidos en la soledad, en la oscuridad. Muy poco sirve alejarse de todo y todos, la sangre es como una maldición indestructible, esta siempre estará ahí para recordarnos lo que somos.

Shisui es tan Uchiha como yo aunque intente negar ese nexo, sus ojos y su cabello lo delatan al igual que a mí.

Me alejé de mi familia cuando solo era un chico de quince años, necesitaba hacerlo, la presión de mi padre crecía cada vez más, la situación pronto se volvería insostenible debido a nuestras diferencias y no quería un hogar roto, se lo debía a mi hermano, sabía que sin mi presencia todo retomaría su cauce normal. Sasuke siempre había luchado por la aprobación de nuestro padre y estando yo fuera de su camino todo sería más fácil.

Alejarme, irme sin dejar rastro no fue tan difícil, sin embargo dejé la mitad de mi corazón en Japón al saber que posiblemente no vería a mis seres queridos en mucho tiempo. Pero no tenía tiempo para ello, con una escueta nota de despedida me alejé del país que me vio nacer y al que difícilmente vuelva.

Hoy, cinco años después aun no estoy listo para verlos de nuevo, esta es mi nueva realidad y aunque la vida no es como antes, carentes de preocupaciones económicas, ahora puedo respirar la paz y la tranquilidad que antes no podía.

Cada noche escucho como mi primo se pasea por la habitación, observo como duerme solamente cuando lo vence el sueño y aun así las pesadillas lo azotan cual potente látigo dejándolo fatigado y lleno de sudor cuando despierta. Una sola mirada es necesaria para saber que las palabras sobran, se que él estará para mí en todo momento y él sabe que estaré para él al momento en que decida dejar de ocultarse entre las sombras.


0-0-0-0-0 Hinata 0-0-0-0-0

"Querido Diario:

Hoy es 4 de octubre, sábado. La hora, 8:45 a.m… La semana se ha ido volando y ni cuenta nos hemos dado. Ya se acerca Diciembre, y a pesar de que aún falta un poco más de un mes, me hace ilusión recordar que ya viene navidad…

Ayer Shion-san, como siempre, le hizo rabietas a Otou-sama pues ella quería salir al centro comercial, cosa que Otou-sama no permitió por la hora. Aunque luego de mucho persuadirlo, le ha convencido de dejarnos salir hoy, con la condición de que Ko-san nos acompañe. Ella aceptó sin dudarlo, me pregunto que tendrá en mente pues siempre se le ocurren las más locas ideas… Al final hoy saldremos, y estoy segura que llamará a Naruko-san para que nos acompañe…

Espero pasar un lindo día en compañía de mi mejor amiga y mi hermana…"

Cerré el Diario y le guardé en la cajita de música donde lo escondo. Justo cuando lo hacía, Natsu-san, una de las criadas de la familia y la Nana personal de Hanabi, toco a mi puerta:

—Hinata-sama… ¿Se encuentra despierta? El desayuno estará listo en pocos minutos…

—Enseguida salgo, Natsu-san… —le contesté y me levanté de la silla de mi escritorio.

Mi habitación era enorme, la cama grande con sus propias cortinas, sábanas de fina seda y edredones lujosos. El armario estaba lleno de las más prestigiosas ropas que puedas imaginarte y de las cuales dispongo por montón. Aunque nada de eso me desvive, soy muy sencilla y siempre me gusta ir holgada, mi estilo de vestir es austero y sencillo, razón por la que a veces Shion-san me llama Mojigata.

Me saqué el pijama y busque ropa decente para bajar a desayunar. Como era sábado, estoy segura que a esta hora Hanabi-chan está en el Club jugando al Tenis con sus amigas, pues siempre en la mañana quedan para practicar. Ella es muy buena en ese deporte, y es una digna representante de la Escuela en los Intercolegiales.

Mi vida está rodeada de los más costosos lujos que puedas imaginarte, no por nada soy la heredera de Industrias Hyuga, un conglomerado de Empresas de las más distintas y variopintas que logres imaginar. Mi padre es el actual Presidente de dicho grupo empresarial, y yo en condición de primera hija, soy la siguiente heredera de las acciones mayoritarias de la familia, en pocas palabras, estoy destinada a ser la dueña de la empresa. Aunque es algo que no quiera, debo hacerlo, pues la Familia cree en mí, y les demostraré que pueden contar conmigo.

Después de salir de mi habitación, tomé rumbo por el largo pasillo hasta llegar al comedor familiar, donde ya habían servido el desayuno y, como siempre, Shion-san estaba ya allí, lista para comer.

—Hinata, tardaste tanto. Ya iba a empezar sin ti… —me decía Shion-san al tiempo que una de las criadas abría la silla para que me sentase.

—Disculpa la tardanza, Shion-san… Es que aún no me cambiaba desde que desperté…

Shion-san sólo asintió en un leve bufido y ambas dimos gracias por la comida. Luego de comer en silencio, terminamos y las criadas recogían la mesa.

—¿Ya sabes que regalarle a Naruko para su cumple?

—¿Eh? —Le solté sorprendida.

—No me digas que lo olvidaste… Naruko cumple este 10 de Octubre… Al igual que Naruto-kun… —decía ruborizada y con ojitos soñadores.

—De verdad que no lo recordaba, realmente se me paso… —traté de disculparme.

Era verdad que no recordaba que en cuatro días sería el cumpleaños de Naruko-san. Y casualmente el de Naruto-kun, su primo, debo comprarle algo a ambos, pero debe ser algo discreto y sencillo que no pueda malinterpretarse, no quiero que Naruto-kun se haga una idea que no es.

El primo de Naruko-san, Naruto-kun, es un chico rubio de ojos azules que fácilmente pasaría por ser el gemelo de Naruko-san. Él vive en Tokyo, donde lo conocí cuando vivíamos en la capital japonesa. Él siempre estuvo enamorado de mí, y yo lo estuve un tiempo de él, pero luego de una cruel decepción de su parte, dejé de quererlo y ya le he superado. Pero al parecer él no a mí. Siempre tengo un correo electrónico de él los jueves por la tarde, al principio se los contestaba pero cada vez eran más inoportunos y ahora sin leerlos simplemente lo llevo a la papelera para eliminarlos.

Después de esa decepción no quise saber más nada de hombres o de amores, al final, el amor no es para mí. Después de todo, por ser la heredera de Industrias Hyuga, estoy casi segura que debo estar comprometida con algún chico caprichoso y ricachón de alguna de las empresas asociadas. Siempre me lo he dicho a mí misma y es el destino que me espera…


0-0-0-0-0 Shisui 0-0-0-0-0

Permanecer en vela hasta entradas las horas de la madrugada no le hacen bien a mi aspecto, me miro al espejo y lo primero que noto son esas grandes ojeras, lavo mi rostro y golpeo levemente para despertar mis sentidos, a mi olfato llega el olor a quemado proveniente de la cocina, Itachi era un desastre en la cocina, aun así siempre velaba porque hubiese desayuno preparado para ambos, de ser por mi cualquier cosa que coma en la calle está bien pero "el señor correcto" considera que comer el desayuno en casa asegura un buen inicio del día.

Ruedo los ojos recordando ese discursillo pero sonrió, es mi primo, la única familia que tengo y en quien puedo confiar mi vida con los ojos cerrados.

—Buen día primo— saludo entrando a la cocina con solo unas bermudas y mi cabello revuelto goteando agua.

Un asentimiento de cabeza y las horribles tostadas quemadas que me ofrece, me reciben.

—Cocinas horrible.

—Lo sé, pero prefiero comer un desayuno horrible hecho por mis manos antes que comer uno delicioso preparado por extraños— contesto Itachi. A veces me pregunto porque desconfía de todo el mundo.

Me encojo de hombros y llevo un trozo a mi boca, no sabe tan mal, aun así prefiero cocina de verdad.

—Sabes, debes buscar una mujer y que este aquí para hacernos desayuno cada día.

Una ceja se enarca en su rostro y me mira.

—Tal vez deberías hacerlo tú, después de todo ya tienes edad. — Una carcajada brota de mis labios al escuchar eso.

—A este bombón no lo atrapa nadie, así que ve olvidándote de esa idea y busca una mujer... Aunque si es una niña de ese instituto seguro quema hasta el agua.

Mi primo frunce el ceño y de inmediato vuelve a su imperturbable semblante.

—Vamos, que tu primo mayor sabe que pasa por tu cabeza, ya sé que vas tras una niña, no se aun quien es pero puedo averiguarlo.

—Shisui, deja mis asuntos en paz.

—Si tú lo prefieres— comente terminando de comer el desayuno. En fin, era horrible pero ya estaba acostumbrado.

Caminamos cada uno a su paso, cada cual perdido en su mundo. Era difícil ser nosotros, pero la vida sigue, los demonios deben quedar en casa, esos nunca saldrán a la luz... Por lo menos no los míos. Una sonrisa en la mejor arma para contrarrestar los demonios internos que atormentan a las personas.


0-0-0-0-0 Naruko 0-0-0-0-0

Mi rutina los sábados era sencilla. Dormir, dormir y más dormir. Podía pasar todo el día durmiendo si quisiera. Pero no, ahí estaba, con el cabello desordenado, mis ojos con leves ojeras y aspecto desaliñado, escuchando la estridente voz de Shion por el teléfono.

—Vamos, sabes que será divertido, anímate, tú siempre estás encerrada en esa casona. Vamos por un helado, a ver una película, ¡Hasta podemos conocer chicos!

Yo solo rodaba los ojos…

—Shion, ¿En serio tengo que ir? —escuché un "¡Tienes que hacerlo!" tan fuerte que me hizo separar el auricular de mi oreja mientras mi cabello caía cubriéndome la cara —Vale, acepto… Pero manda a por mí, Yamato tardará mucho en llegar de la ciudad…

Shion asintió y me indicó que en media hora o más, Ko estaría allí recogiéndome, yo bufé maldiciones en silencio porque me habían arruinado mi día de sueño. Colgué el teléfono y me levanté de la cama en dirección al baño.

"¿Es que no podían simplemente salir ellas? Joder, adiós a mi sueño de belleza, tan importante para mantener esta figura…" me decía en pensamientos a mí misma frente al espejo. Me detallé de arriba a abajo, estaba completamente desarreglada.

—Debo arreglarme, en media hora estará Ko aquí…

Al poco rato, vistiendo con una blusa holgada, shorts camperos de color crema y tenis adidas, mi cabello caía en cascada perfectamente peinado y una bufanda blanca corta adornaba mi cuello, además de una pequeña cartera crema, bajaba las escaleras a la enorme sala. Nanami estaba al pie de ellas.

—Buenos días Señorita, ¿Y esas rarezas? —me decía con una leve sonrisa. Yo ya sabía que se refería a verme levantada.

—Lo sé, odio cuando no me dejan tener mi sueño de belleza… Shion y Hinata quieren que vaya con ellas al Centro Comercial…

—No le hará nada de malo compartir un poco con sus amigas, Señorita, al contrario, reforzará su amistad con las susodichas…

—Por mi amistad es que ellas me van a invitar el desayuno, si no quieren convertirse en mi cena por haberme levantado… —bufé en dirección a la puerta. Nanami suspiró.

—¿No desayunará algo antes de irse, Señorita? —preguntó ella.

—No… Bueno, quisiera un Yogurt ligero para el camino… —le sonreí.

Justo cuando Nanami se disponía a buscarlo, uno de los guardias de la puerta escuchó algo en su radio, luego se dirigió a nosotras —Señorita Naruko, el vehículo de la Familia Hyuga está en la entrada sur4, ¿Órdenes?

—Me vienen a buscar, Fabrizio, déjenlo entrar…

El Guardia musitó un "Como desee" y se dispuso a dar la orden por radio. Al poco rato llegaba Nanami con el Yogurt y yo salía de la casa. Bajaba las escalinatas de la entrada de la mansión hasta llegar al Audi A8 de los Hyuga, donde Shion estaba esperándome con pose azoradora. Golpeteaba el suelo con rapidez y tenía los brazos en jarra.

—¡Muévete muévete, tenemos una agenda muy apretada! —decía Shion mientras yo sólo metía la cucharilla con Yogurt en mi boca. La saqué y le señalé con ella.

—Se dice buenos días cuando saludas a alguien que no has visto hoy, Shion…

—Sí, Si, lo que tú digas… —me empujó dentro del coche —Vamos, sube al auto…

Una vez subí a él, Hinata estaba sentada frente a nosotros. El Audi era grande y tenía dos filas de asientos traseros, era como una mini limusina. Shion subió detrás de mí y se sentó a mi lado. Ko cerró la puerta y se dispuso a ponerse en marcha para irnos.

—Buenos días, Naruko-san… —me decía ella.

—Ves Shion, Hinata es más educada que tú, tú más bien parece que te hubieses criado con los indios de esta Isla. Buenos días Hinata… ¿También perdiste tu sueño por culpa de esta loca? —decía bromeando pero Hinata reía nerviosamente.

—En realidad ya estaba levantada, Naruko-san, en casa acostumbramos a levantarnos temprano… —me sonrió dulcemente Hinata y yo sólo la veía como si estuviese loca.

—¿Eh? ¿Acaso entonces soy la única que duermo correctamente? —dije fingiendo horror.

—En realidad tú eres una floja, Naruko… —me contestó Shion.

—Y tú una rubia peliteñida, Shion —le ataqué.

—¡Ja! ¿Quién dice que los tuyos sean reales? —contraatacaba Shion.

—Vamos chicas no es momento de pelear… Llevémonos bien ¿sí? —Trataba de calmarnos Hinata.

Yo miraba retadora a Shion, y ella a mí, ambas con el ceño levemente fruncido y una sonrisa de esas que das antes de lanzarte a un desafío. Y de pronto ambas estallamos en risas. Hinata suspiraba de alivio al ver que todo era broma. Al parecer, ella es o muy ingenua o muy estúpida para darse cuenta de nuestras batallas fingidas.

Si… Esa era mi manera de compartir con mis amigas…


0-0-0-0-0 Shisui 0-0-0-0-0

En un casi completo mutismo llegamos a nuestro destino, un gran centro comercial donde ya nos esperaban nuestros amigos. Con saludos de cortesía y palabras de amor para las chicas entramos, observábamos todo, reímos, molestamos, algunos gritaron otros solo aparentaban molestia por el irracional comportamiento que tenía el grupo en general pero la vida hay que disfrutarla mientras se puede.

Estábamos a punto de ir a la sala de cine cuando un grupo de niñas entra al lugar, no las habría visto de no ser porque la mirada de Itachi se perdió levemente en la silueta de una de ellas. Vuelvo mis ojos y efectivamente, jovencitas de alto estatus social, con piel de porcelana y cabellos relucientes y vestidas exquisitamente para la vista masculina aunque de manera recatada, todo indicando su estatus.

Levemente miro el largo cabello rubio de una joven que está de espaldas, largas piernas torneadas e infinitamente largas, la pequeña cintura, una piel blanca pero bronceada incitaba a... Basta, Shisui.

Sacudí la cabeza apartando esos pensamientos y volví mi vista hacia el frente donde entraba una escandalosa pero atractiva pelirroja.

—Solo faltaba la sexy pelirroja del grupo— comente mientras la saludaba con dos besos, cada uno en una mejilla.

—Shisui Uchiha, no te cansas nunca de coquetear ¿verdad?— comentaba mientras arreglaba sus gafas.

—No mientras existan bellezas como tú en el mundo— tome su mano y la acaricie antes de besarla.

—Vaya, vaya, de nuevo a la caza— esa voz, conozco esa voz seductora, levanto mi vista y observo los ojos verdes de esa chica, cabello rubio en cuatro coletas, mirada desafiante y pose altiva mientras me mira retadora siendo seguida por sus hermanos, uno que saluda de manera cortés y sociable y el otro con pose seria e inmutable se limita a dar los buenos días. Vaya que diferentes son los tres hermanos.

—Mi hermosa Temari, dichosos estos ojos que te ven— por el rabillo del ojo observo como mi primo suspira y niega con la cabeza, sonrío ante su gesto y me acerco a la rubia.

—Ni lo creas playboy, mantén tus distancias — en tono mordaz dice la chica y solo sonrió ladino, seguro sigue molesta por haberla besado antes pero fue algo casi inevitable, sus labios rojos y por primera vez su dorado cabellos suelto bajo el sol... Mi perdición, sencillamente adoro el cabello rubio de una mujer y más si es de una altanera como esta.

—¿Sigues molesta? Debes admitir que lo disfrutaste porque de lo contrario jamás habrías respondido de la apasionada forma como lo hiciste— musito casi en secreto.

—Es de mala educación hablar en secreto cuando están otros presentes— la estoica voz de Gaara nos saca de la burbuja.

—Tranquilo Gaara, solo socializo un poco con tu hermana— comente antes de alejarme, al hacerlo repase mi vista por el lugar y vi el perfil -encantador- de la chica de antes justo cuando estaba por irse a otra área.


0-0-0-0-0 Naruko 0-0-0-0-0

Habíamos llegado al Centro Comercial Kahala Mall, en Honolulu. Ko nos dejó en la entrada y Shion le indicó que se fuera, ante sus insistencias de quedarse ya que eran órdenes de Hiashi, Hinata tuvo que hacerle ojitos de borrego a medio morir para que aceptase y se marchase. Yo sólo rodé los ojos con una sonrisa, estas chicas juntas dan miedo, no por nada ambas son hermanas.

Entramos al sitio y la mirada de Hinata fue directa a los helados de chocolate, como una niña pequeña, fue hasta ellos y se los señaló a Shion. Yo las seguí y mientras esperaba que las atendieran, mi mirada vagaba por el lugar.

A unos pocos metros de nosotras, estaba un escandaloso grupo de muchachos, que a juzgar por sus ropas, se notaba a leguas que los pobrecitos no tenían ni para una muda decente. Además de que se comportaban como salvajes en medio de un lugar público. Hmpf, indios de poca monta que no tiene ningún reparo en demostrar que vienen de las montañas de esta Isla.

—Aquí tienes, Naruko-chan…

—¿Eh? —volteé y Shion me extendía una barquilla de chocolate —Ah, eso…

Tomé el helado entre mis manos y comencé a darle pequeñas lamidas.

—¿Está muy bueno, verdad Naruko-san? —me preguntaba Hinata.

—Mmm, así es…

En eso veo que Shion mira por encima de mi hombro, como buscando con la mirada algo, o alguien.

—Oye, que es lo que estoy viendo… —decía ella —Tienes admirador, Naruko… Y es muy guapo, corrección, todos esos chicos son guapísimos… ¿Vamos a conocerlos?

—Lo sé, son una panda de pobretones que no tiene clase ni… Espera, ¿Qué dijiste? —le dije incrédula de lo que había propuesto.

—Claro, vamos a conocerlos, tal vez corramos con suerte y nos inviten al cine…

—Sí, claro, vayamos… Y que después nos rapten y nos violen… Lo siento peliteñida pero con gente como esa no me junto ni me juntaré, jamás… —Dije en tono de molestia, Hinata me secundó.

—Naruko-san tiene razón, no podemos fiarnos de unos desconocidos… —agregaba chocando sus deditos índices.

—Aaaargh, por eso es que con ustedes nunca conoceré lindos chicos… —exclamó Shion y realizó un mohín.

—Los conocerás, pero unos de nuestra clase y cultura… Los que nos merecemos… Ahora vayámonos a ver una película… —les dije, Shion asintió levemente y nos fuimos de ese lugar. No sin antes percibir un escalofrío en mi espalda, como si alguien me observase. Con eso en mente apuré el paso para irnos a otro sitio.


Fin del Capítulo 2


Notas de Autor

Blacklady:

Hola queridos lectores, lamento que no hayamos actualizado antes pero mi inspiración andaba de parranda y hasta hace poco regreso. Haré mi mayor esfuerzo por no retrasar mas las actualizaciones del fic. Recuerden, si les gusta por favor déjennos sus comentarios. Para nosotros es muy importante conocer su opinión.

Nikko:

Uff, que decir de que pasó bastante tiempo que no actualizábamos esta historia, la falta de tiempo es una variante que nos jode a todos –a mi más, no he podido actualizar mis otras historias U.U- pero ya está aquí, les agradecemos infinito a quienes se tomaron la molestia de leer y comentar en el primer capítulo, espero este segundo les guste! ¡Aye Sir!

Espero les encante esta nueva apuesta tanto como a nosotros…


"De parte de Blacklady y Nikko Hyuga, agradecemos infinitamente te hayas tomado la molestia de leer"

Nos leemos pronto ¡Dattebayoo!

De Pie, Reverencia, ¡Aye Sir!