Adiós mi Negro Tulipán.

Ser un hombre que ha perdido todo, menos sus pasiones y recuerdos no es para nada sencillo, señorita ―respondía el rubio y atractivo chef ejecutivo de Andrew's―. Estoy seguro que muchas personas habrían decidido refugiarse en la amargura y llorar sus pérdidas, pero yo tuve la fortuna de tener a mi lado a una abuela que se encargó de criarme y quererme. Es gracias a ella que logré llegar a ser lo que soy ahora. Son sus recetas, combinadas con mi entrenamiento las que han llevado a este lugar ―señaló el restaurant con los brazos abiertos― a ser lo que es ahora. No soy tan presuntuoso como para decir que es el mejor restaurant de la ciudad, pero procuramos siempre que nuestros clientes salgan de aquí con un excelente sabor de boca (espero me permita el juego de palabras) ―esbozó una hermosa sonrisa.

Me ha preguntado también cuál es el platillo que menos me gusta de mi menú, y eso sería casi imposible contestarlo, pero si puedo decirle que mi favorito es sin lugar a dudas el "Tulipán Negro", y no solo lo digo por la delicada y sutil belleza que intentamos imprimir en su confección; mucho menos por los sabores (que particularmente adoro), sino por lo mucho que representa afectivamente ese pequeño postre para mí.

Mi abuela en persona me prestó cada una de sus recetas. Cuando estoy cocinando un tulipán, me permito recordar las tardes de risas (tanto suyas como mías), su paciencia, su cariño, su aroma mezclado con el del chocolate y las especias, y sobre todo la sonrisa cálida y amorosa que me dedicaba mientras yo devoraba su creación.

El tulipán no es una creación mía, sino un tributo a la mujer que me enseñó a amar el arte que ahora presento ante ustedes. Es gracias a ella que he logrado ser lo que soy. Sin sus enseñanzas y palabras de aliento, sin sus bromas y su cariño, yo no estaría ahora frente a ustedes. Ella era una de mis Flores favoritas y lo será por siempre. Sus palabras germinaban en mí, y estoy seguro que también en muchos otros, como hermosos tulipanes en un invierno cFrío.

Estoy seguro de que ella nunca soñó con la gloria, y me permitió compartir sus sueños, y entre esos sueños, me enseñó uno con gusto de chocolate, guayaba y zapote negro; mezclado con cariño, un poco de románticas palabras y la burbujeante compañía de Remigius.

Así que estas palabras las dedico a ella, saliendo desde el fondo de mi corazón: mi querida María, Andrew's (y la comunidad que a él asiste) te estará siempre agradecido, porque de tu mente salió un buen día el más maravilloso tulipán negro, que ahora está de luto, pero tu recuerdo lo mantiene integro.

En memoria de María "cFrío", amiga querida y autora de "Tulipanes negros". Te extrañamos amiga y te queremos.