Tabla Burn para Notas oscuras:

12. Deja que lo vea antes de que me quiebre.


Conectividad conflictiva


Seto sabe pocas cosas de Kano. La mayoría por accidentes. Una vez, por ejemplo, se cayeron unos documentos que Kenjiro Tateyama cargaba, subiendo una escalera. Kousuke se apresuró a juntarlos. Eran los archivos de la familia biológica de Shuuya. La foto de una mujer de rasgos similares, fichada como muerta. Dos palabras: Fallecida y en otro lado de la clasificación, antecedentes penales: cinco años por narcotráfico, tres por abuso de menores.

Abuso de menores.

No pretendía leer pero las palabras estaban ahí. Oscuras y poderosas. La muerte y el dolor.

Bienes ilícitos esos conocimientos.

Antes de eso, cuando Kano y él comenzaron a volverse cercanos. Desde siempre, porque no los vigilaban en el orfanato y Kido dormía como un tronco.

Porque ese cuarto no tenía ventanas y era oscuro como boca de lobo, como si el personal de ahí quisiera que se hundiera en el olvido para siempre. Tanto horror causaban ojos como los de ellos a adultos y niños por igual.

Y porque se necesitaban.

Tal vez no como durante las noches fugaces en las que Kido se iba a estudiar con Ayano a la casa de un compañero de esta última. Kenjiro no estaba. Mamá Ayaka dormía de inmediato.

Pero sí cuando Ayano murió, sobre todo. Ayaka, Ayano, la familia que tenían. Kenjiro Tateyama no iba nunca a la casa.

Y…Seto desde entonces, levantando trozos del rompecabezas llamado Kano Shuuya. Sin quererlo. Espontáneamente.

Porque amar es hacerse uno con el otro.

Y él…

Es una habitación aún más oscura que la que tenían. Es una cueva o es algo que se vive antes de nacer pero hay dos personas adentro.

Seto es Kano, naturalmente.

La mujer se sube sobre él. La mujer con los leves rasgos de…

Muévete, Shuuya. No te haré más de comer si no lo haces…

Es sofocante. Y ella…su cuerpo lo absorbe todo, invadiéndolo como las sombras en su carne.

Seto, Kano, quiere gritar pero ella lo ahoga con sus manos heladas y sus ojos que se pudren hasta dejar su cráneo vacío.

¿No amas a tu madre? ¡Pequeño demonio!

Despiertan al mismo tiempo. Shuuya está agitado unos segundos. Luego ve que Seto lo mira, con las lágrimas que le bajan, abrazándolo.

—¿Qué…sucede, Kousuke?

—…Tuve una pesadilla…

Seto lo impulsa a acostarse de nuevo. Acaricia sus cabellos, apoya la cabeza a la altura de su corazón.

—Eres débil, Kousuke.

—Duerme conmigo, Shuuya.

Kano ríe, nervioso, tratando de disimular un sollozo.

—Lo haré. Pero…qué nervios tienes. Fue solo una pesadilla.

Seguramente se sonroja en la oscuridad.

—Sé que a ti nunca te pasa…

—Claro.

No duermen. Pero permanecen así hasta la mañana. Kousuke no quiere saber bien qué son esos sueños. Parecen recesos de algo que sucedió de verdad.

Lo importante es que ayuda a Kano.

Y no puede vivir sin Kano.