Hola y feliz año 2015, sé que me ausente hace muchos años y ahora les traido esta historia nueva que espero les guste como las anteriores. Sé que dije que sería una trilogía; pero hice unos cambios en cuanto a mi primer arco argumental para poder explicare la razón de Isla paraíso y como Vegeta Y Bulma profundizaron su relación.

Espero les guste...

Mi historia hablara en relatos cortos de la paternidad de esta pareja y como al final los ve el pequeño Trunks.

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Desde sus ojos

Capitulo 1

El más grande héroe, el príncipe de los saiyajin, su ejemplo a seguir, eso era su padre y más

Para él, un heredero, un ser que no invitó a esta vida; pero que ahí estaba; perpetuaba su herencia y le gustara o no, aunque no se pareciera en el color de ojos ni en el cabello, sus rasgos eran idénticos.

A veces pensaba en su hijo; pero pensar en su hijo era pensar en Bulma y recordar a Bulma, era inevitablemente recordarla durante el sexo; la primera vez fue inesperada, era toda esa tensión junta desde las últimas semanas y su estoicismo como un experimentado guerrero comenzaba a flaquear; por eso, aquella tarde mientras ella lo curaba como ya le era costumbre no hizo caso de su razón cuando correspondió a aquel beso curioso, luego dulce, luego ardiente y después…después todo se volvía confusión, ella a pesar de sus negativas, su cuerpo decía todo lo contrario, su cuerpo decía que lo necesitaba, sus senos turgentes y sus pezones erectos que lo invitaban a probar más; lo incitaban a olvidarse de que sus especies era distintas, olvido todo mientras sus manos recorrían aquel frágil cuerpo que parecía de porcelana. Olvidó todo mientras observaba a esa mujer responderle a sus caricias, estaba ahí para él para hacerla suya y no pensaba desaprovechar el tiempo, ni la oportunidad.

Esa fue la primera vez, después muchas otras igual de apasionadas, sin importarle siquiera sus prejuicios en contra de los humanos, esta mujer era para su diversión y goce personal. Ella le brindaba lo que nadie más, nunca le dio. Casa, comida, lo propicio para entrenarse e incluso su cuerpo para satisfacerse y todo prácticamente sin pedirle nada a cambio. Olvidaba quien era ella y quien era él al sentir su aroma mientras se fundía en ella e iniciaba con aquel vaivén de caderas, primero lento y luego rápido, más rápido hasta hacerla perder el conocimiento, con sus cuerpos que parecían conocerse desde siempre.

Aquella noche no fue la excepción, entró a su habitación, como ya era costumbre ella dejaba la puerta abierta, dormitaba, desnuda para que él no encontrara ningún estorbo mientras iniciaba su labor, él se deshizo de la suya con rapidez, se subió en la cama y despertó a la mujer entra lameteos a su oreja y aquel masaje desenfrenado a sus senos, la dejo de tal manera que estaba justo bajo él mirándola en todo su esplendor, aquellos senos, su fascinación, que parecían más grandes que otros días, su piel que lucía mas tersa y nacarada, invitándola a acariciarla, toda ella desprendía calor. Le miró con aquellos ojos azules, su pequeña mano se poso sobre su rostro "Te tardaste" murmuró mientras él llevaba sus manos sobre la cabeza de la mujer aprisionándola, su boca se poso sobre aquel voluminoso seno derecho, primero lamiendo como si reconociera el terreno; pero luego succionando una y otra vez mientras la mujer arqueaba la espalda pidiendo que se detuviera; más él hizo caso omiso, soltó una de las manos mientras dirigía la suya a la intimidad de la mujer, sentir su calor como si invitara a culminar lo que originalmente debía hacer, el acariciaba, subía y bajaba por aquella zona mientras continuaba con su labor en aquel seno y sintiéndose satisfecho paso al otro mientras la mano de la mujer se posaba en su nuca aprisionándolo, como si le pidiera no detenerse

-Ve…Vegeta- decía entre gemidos, con la cara sonrojada por aquel ejercicio que apenas comenzaba- anda…hazlo ¡No me hagas esto!

-¿Qué quieres?- preguntó con malicia, deteniéndose por completo, ella lo miraba con enfado

-Hazme tuya- dijo sin recato- déjame sentirte dentro de mi- suplicó el saiyajin sonrió

-Entonces, súbete en mi- el hombre se sentó sobre la cama y la mujer sin pensarlo dos veces, nublada por la excitación hizo lo que el saiyajin le ordeno, sin mucha dificultad dejo que el miembro del saiyajin entrara en ella, aquel cerró los ojos al sentir cuan estrecha y cálida era, ella comenzó a moverse de manera rítmica, él respondió de inmediato al ver aquellos senos turgentes bambolearse frente a él, la erección estaba completa, la mujer gimió al sentirlo; pero no detuvo su marcha; pero el príncipe o estaba dispuesto a ser meramente un observador, un objeto; de inmediato la tomó por los muslos y sin perder la posición comenzó a penetrarla sin ningún tipo de miramiento, era rudo y eso parecía enloquecerla, mientras que los gemidos anteriores eran bajos, aquellos comenzaban a subir de tono; poco importaba que los padres de Bulma estuvieran a unos cuartos más allá.

El clímax llegaba, no podía evitarlo, las paredes de la mujer aprisionaban su miembro como si le exigieran liberarse y así lo hizo, todo terminó en el grito llevándose el nombre del saiyajin y él ocultándose en ese hombro níveo con el rostro lleno de sudor, preguntándose porque lo estaba enloqueciendo.

La respiración agitada; sus cuerpos temblorosos, sin romper la unión, asi, sentados en el medio de la cama. ¿Qué pasaba con él?

-Vegeta- le dijo al oído, con un tono tierno mientras acariciaba su espalda- estoy embarazada- el saiyajin, incrédulo, enterraba el rostro sobre aquel níveo hombro, tenía que haber escuchado mal, quizá una broma, una pesadilla. Recostó a la mujer y la miro directamente a los ojos-¿Qué has dicho?- preguntó con seriedad. Ella tan solo esbozo una sonrisa, con su tersa mano acaricio aquel rostro inexpresivo mientras, repentinamente, le robaba un beso

-Tendré a tu hijo- el saiyajin tuvo que romper la unión con sentimientos encontrados, se sentó sobre la cama tratando de asimilar lo que sucedía, con el rabillo del ojo miro como la mujer se sentaba tras él, sentía el calor de sus senos en su espalda

-No lo quiero- dijo finalmente- no quiero a este hijo

-¿Por qué?- preguntó la mujer con seriedad; pero no hubo respuesta, la mujer acomodo su rostro en el fuerte hombro esperando con paciencia la respuesta del saiyajin- Es porque es mi hijo ¿no es asi? No quieres un hijo hibrido, no quieres ser igual a Gokú; pero tendré a nuestro bebé…Es una parte de ti desarrollándose, creciendo en mí, eres tú Vegeta

-Deja esas tonterías, no le quita la condición de hibrido…pensé que tomabas algo para evitarlo

-Sí, pero en ocasiones falla…No, espera-él la recostó nuevamente mientras la observaba con detenimiento, sus senos se notaban ligeramente más grandes al igual que aquel vientre en donde se encontraba aquel ser innato, completamente inconsciente de su existencia, quizá sumido en una oscuridad perpetua, sin tan siquiera tener idea de lo que representaba. Casi de inmediato se enfocó en el ki, el pensamiento de que Bulma mintiera cruzo por su mente; pero no…ahí estaba tenue, tibio, casi imperceptible perfectamente camuflado por el ki de la madre. Un ser con ese nivel de ki podría ser asesinado sin miramiento alguno, Bulma acarició de nuevo su rostro mientras rodaba a su lado mirando hacia el techo como si esperara respuestas

-No lo quiero- dijo más para sí mismo que para Bulma- Un hibrido…una atadura a este planeta

Bulma se reincorporó nuevamente, buscó una de las sabanas para tapar su desnudez

-Mi hijo no te ata a ninguna parte; para que lo sepas también lo rechace en un principio; porque me unirá a ti para siempre; pero…no es tan malo estar unida a ti, la vida se abre paso Vegeta, si este bebé tiene que formar parte del mundo será por una buena razón, venció anticonceptivos, contra toda probabilidad…aquí esta

-Pues bien ¿quieres tenerlo?- preguntó el saiyajin con seriedad

-Quiero y lo hare, lo tendré

-Solo espero eso no haga olvidarte que eres mía, me perteneces y puedo tenerte cuando quiera

-Lo mismo aplica a ti- dijo la mujer mientras comenzaba a besarlo en lo que se convertiría en el preludio de la segunda ronda, de tantas en aquella noche, ella tan solo por disfrutar de aquel extraterrestre de quien comenzaba a enamorarse perdidamente a tal grado que estaba dispuesta a darle un hijo aunque él no lo quisiera y él con el afán de olvidarse de ese ki tenue, no rebasaba ni las 4 semanas; pero ahí estaba como una consecuencia de lo que sucede cuando se juega con fuego o despiertas a un monstruo. Solo quería olvidar, ella era meramente un objeto.

El pequeño Trunks se despertó repentinamente, era su cumpleaños número 3 y era el más importante, su padre prometió enseñarle a volar.

Se vistió lentamente, últimamente podía hacerlo solo, dependía de su madre cada vez menos, tenía un traje de combate gris con un cinto amarillo. Ya sabía leer la hora eran las 5 de la mañana.

Su padre aun se encontraba en la habitación, sus padres dormían en habitaciones separadas desde que él y su madre regresaron de unas vacaciones muy largas, no entendía por qué; pero tampoco le importaba, solo quería pasar tiempo con su padre.

Trunks tocó a las puertas de la cámara de gravedad escuchó el sonido descender; su padre disminuyo una gravedad d lo dejo pasar

El ki, recordaba bien la primera vez que se enfocó en el ki del pequeño tendría Bulma unos 4 meses de embarazo y Trunks nunca estuvo más cerca de morir

Empezó una semana antes, el sexo continuaba a pesar del estado de Bulma, no era impedimento para ninguno de los dos; pero esa ocasión al terminar ella se recostó sobre su pecho como usualmente solía hacerlo; pero una mueca de dolor ensombreció su rostro

-¿Qué te sucede?- pregunto el sayajin mientras la miraba atentamente, llevaba las manos a su vientre y rebullía por aquel dolor cólico, olía a sangre…-Bulma, estas sangrado- ella palideció, de inmediato se vistió y llamó a sus padres.

No paso mucho tiempo para llevarla al Hospital y no supo de ella en 72 horas, se enfocaba en el ki de la mujer, era lo único que le interesaba el ki del crio era indetectable, bien podía creer que murió y aquello no le angustiaba tanto como lo que sucedía con aquella mujer

Era martes cuando sus padres la trajeron de vuelta y le dijeron que debía guardar reposo todo el día se la paso en la cámara de Gravedad, por la noche fue a la habitación de ambos, ella estaba en cama, leia un libro de maternidad que dejo de lado al verlo entrar

-¿Qué sucedió?-preguntó a la expectativa

-Se desprendió un poco la placenta, amenaza de aborto- el príncipe se sentó a su lado

-¿La placenta?- preguntó extrañado levantando una ceja

-Es algo que está dentro de mí útero y ayuda crecer al bebé, una pequeña parte se desprendió y comenzó a trabajar como si fuera parto, casi muere…- Vegeta se concentró para sentir el ki diminuto aun estaba ahí, tibio, latente…vivo

-Tuve mucho miedo de perderlo- confeso la peliverde- quiero a este bebé Vegeta- sus ojos se llenaron de lagrimas- No quiero perderlo

-¿Por qué sucedió?- preguntó con los ojos clavados en el techo de la habitación, pensando si acaso aquella noche tuvo la culpa de lo que paso

-Dicen que a veces sucede…tengo miedo se mueve menos que antes- el hombre la miro

-¿Ya se mueve?-preguntó sorprendido

-Si- sonrió la mujer- da patadas, son suaves…a veces creo que lo hace cuando tú estás cerca

-no me dirás que lo hace ahora…

-No, y eso es lo que me preocupa, los doctores dicen que está bien, incluso escuche su latido, fuerte, constante; pero él ya no se mueve tanto

-Entonces no te preocupes…lo volverá a hacer- Bulma, se incorporó inmediatamente y abrazó al padre de su hijo. Vegeta solo se recostó pensando en el entusiasmo de Bulma, de repente el pensamiento de cómo luciría su primogenito comenzó a colarse en su mente, si el hibrido de Kakarotto era igual a él…su hijo no sería la excepción, sería más poderoso que cualquier saiyajin que jamás hubiese existido el sueño comenzaba vencerle cuando escuchó a Bulma llamarle

-Ahora ¿Qué pasa?

-Se mueve- sonreía, su mujer sonreía como desde hacía mucho tiempo no la veía, tomo la mano del saiyajin y la llevó a su vientre, sintió un ser moverse, inquieto, pateando, quizá ¿jugaba? El príncipe estaba tan absortó en ello que no se dio cuenta de la mirada enternecida de Bulma, y la caricia que realizó a su rostro

-Quizá necesitaba estar junto a ti

-¿Qué?

-Nuestro bebé…quizá necesitaba estar junto a ti, ahora que lo pienso no hemos estado lejos de ti…vaya, ¿sabrá que eres su padre?-el príncipe se quedo pensando; no recordaba nada sobre los bebés en su planeta ni tampoco era algo que platicara con Nappa, quizá solo un par de veces; pero nunca más allá de eso, retiro la mano lentamente pensando que sin duda su hijo tendría talento si a tan temprana edad ya podía distinguir entre ki familiares, como sus padres- ¿ qué crees que sea?- preguntó Bulma con cierta emoción

-¿Qué sea? ¿a qué te refieres?

-Si es niño o niña- el semblante de Vegeta cambio hacía la seriedad

-Espero que sea varón- contestó finalmente, Bulma solo sonrió y acaricio su rostro, enternecida

-No me extraña de ti, esta a segura que querrías a un varón, sería tonto pensar que no- Los dos estaban despiertos ella acurrucada en su pecho mientras él tenía cerrado los ojos sin tan siquiera poder dormir concentrándose en aquel ki que a penas rebasaba el de su madre la vida que el había ayudado a crear ¿Cómo demonios podía identificarlo? Si era verdad lo que Bulma decía, que mientras él estuviera cerca su hijo podía identificarlo en verdad era un digno heredero de la corona saiyajin. Se durmió sin pensar más en ello

Ante sus ojos un heredero digno de crear….