N/T: Traducción mortalmente no autorizada. Esta historia no me pertenece, son de los autores gabriel & standbyme, y está publicada original y exclusivamente en AO3.

La subo únicamente porque, hasta el día de hoy, sigo recibiendo muchísimos -de verdad muchísimos- correos pidiéndome esta traducción, vamos a ver cómo va. En el momento en el que los autores me descubran y contacten, huiré al extranjero, me dejaré crecer el bigote y viviré de la tierra.


Twist and Shout


Capítulo 1


"Nosotros. Juntos. Un ser.
Fluyendo juntos como el agua.
Hasta que no puedo decirte de mi parte. Te bebo. Ahora. Ahora."

- La Delgada Línea Roja


Abril, 1965

Cas sostenía su bebida en alto mientras se movía entre la multitud. Era como si el cuarto estuviera hecho de codos de personas que lo empujaban y nada más, con la cerveza amenazando con caerse sobre su ropa. Se movió a donde estaba Anna Milton, una chica con cabello rojo largo y unas piernas incluso más largas. Ella le sonrió, haciendo que parara su transcurso hasta el fondo de la habitación.

"Gran fiesta, ¿no?" dijo sobre el sordo zumbido de las personas hablando, y la música fluyendo desde el comedor. Cas asintió, sonriendo un poco, y usó el dorso de su mano para empujar sus anteojos de nuevo en su lugar. Ella rió y le jaló del blanco cuello de su camisa, dándole un beso en la mejilla.

"Es genial verte fuera de la biblioteca, ¡los finales son una tortura!" rió y Cas se encogió de hombros, poniendo su bebida al nivel de su pecho, ahora que no se estaba moviendo demasiado.

"Dímelo a mí."

"¿Crees que te fue bien?" dijo, acercándose, en ese momento él pudo oler su perfume y el polvo que había usado en su cuello. Sobresalía en su piel blanca, como una delicada capa del calor de la fiesta y de todos los cuerpos empaquetados en la pequeña casa de Sorority.

"Lo hice tan bien como pude, ¿tú?" respondió, observándola rodar sus ojos hacia el techo, encogiéndose de hombros casualmente.

"Igual, ¡creo!" sonrió de repente, empujándolo con suavidad, "¡No seas tan modesto! ¡Todos sabemos que lo hiciste excelente!"

Castiel pudo sentir el calor trepando y sonrojando sus orejas, pero se encogió de hombres ante el cumplido de todas formas.

"Bueno, demasiada plática acerca de la escuela. Me alegra que estés pasando un buen rato," puso un mechón de cabello rojo tras su oreja, "hay un montón de chicas aquí, sabes" lo empujó de nuevo con su mano y Cas se rio con cierto nerviosismo.

"Si," dijo, observando alrededor. Tenía razón. Había bastantes chicas.

"Aquí," se acercó y enderezó el cuello de su camisa y arregló su corbata, colocando sus manos sobre los hombros del chico, "¡Recuerda sonreír! ¡Podrías tener suerte esta noche!"

"Lo dudo," Castiel tosió, y ella dejó sus manos balancearse nuevamente a sus costados. Le dedicó una larga mirada y sonrió.

"No lo sé," canturreó, "Vamos, ¡para ti será como disparar peces en un barril!"

Castiel se mofó, tomando un sorbo de su cerveza mientras la pelirroja se reía de él. Terminando su trago, abrió su boca para decir algo más cuando hubo un desplazado rugido desde el frente de la casa. Varias personas se dieron la vuelta para mirar, algunos inquietándose.

Un motor aceleró y desde la entrada hasta el vestíbulo, Castiel pudo ver una brillante luz amarilla esparciéndose por la ventana del frente.

"¿Policías?" dijo alguien, una chica, con voz nerviosa. Una amiga la silenció y todo el mundo estuvo callado, la música desbordando del comedor pareciendo más fuerte que nunca en el silencio. Un grupo de chicos se movió a la ventana, y aunque apenas podía ver sobre ellos, estiró su cuello para observar como se amontonaban alrededor, sus manos sobre el vidrio.

"¿Quién demonios lo invitó?" dijo uno de ellos, alejándose del cristal para ver detrás suyo a los invitados. Cas frunció el ceño y el motor se apago, la luz yéndose con el "¡Estacionó justo en el césped!"

Los ojos de Cas se ensancharon y su boca se abrió. ¿Estacionado en el césped? Así que esa era la luz que había visto. Sintió su pulso acelerarse – quien sea que fuera, tenía las agallas para estacionarse en el césped Delta en medio de la noche, especialmente cuando aparentemente no era bienvenido.

"No puedo creer que ella lo hizo," dijo Ana, y Cas se dio la vuelta para verla negando con la cabeza, suspirando mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho. Miró a Cas y levantó sus cejas. "Si lo escuchaste de mí, yo le dije que no le contara a él sobre esta noche. No va a ser nada más que un problema."

"¿Quién?" pregunto Cas, viendo lo poco que se podía ver del vestíbulo.

"Ya verás," Anna rio, y cuando Cas se dio la vuelta para continuar hablando, ella ya estaba por la mitad de la habitación, metiéndose en la cocina. Cas suspiró y luego volvió a observar el vestíbulo, curioso. Dos chicas habían reemplazado a los chicos en la ventana, y se estaban susurrando la una a la otra mientras se aproximaba. Miró sobre sus cabezas, pero estaba muy oscuro para ver desde la distancia en la que estaban.

"¿Lo viste?"

"Martha, ¡no mires!"

"Oh, ¡no puedo evitarlo! ¡Es tan malo! ¿Mirarías esa motocicleta?"

"¿Puedes siquiera creerlo? ¿Él y Lisa?"

Se rieron cubriendo sus bocas con sus manos, tratando de evitar que sus alientos empañaran el vidrio, y una de ellas comenzó a estirar su pollera con un poco de ansiedad.

La frente de Cas se arrugó y trató de observar sobre una de sus cabezas para entender, pero solo podía ver un grupo borroso de personas en frente de lo que debería ser la motocicleta a la cual se referían. Estaba demasiado oscuro como para decir qué modelo era, pero el grupo en realidad eran dos – cuatro hermanos de la Fraternidad que Castiel conocía de la escuela, y un individuo un poco más alto que ellos, su espalda vuelta hacia Cas. Castiel pestañeó y luego rodó sus ojos mientras las chicas chillaban

"¿Crees que pelearán? ¡Rich parece realmente querer hacerlo!"

"Beth, ¡no hables así! ¡Si hay una pelea, seguramente alguien llamará a la policía!"

Cas bufó ante la conversación y se dio la vuelta, tratando de recordar si podía terminar en el comedor si pasaba la escalera a su izquierda. Alguien cambio el álbum y ahora The Beatles estaban sonando en la casa. Abandonando el poco interesante extraño, Castiel hizo su camino por las escaleras, con ganas de bailar. Marcó ritmo con sus pies y tarareo la melodía de la música mientras giraba en la esquina – y excelente. El frente de la recepción había sido transformado en una pista de baile, los sofás empujados a otro cuarto (incluso uno estaba afuera) para hacer espacio par a las personas que ya estaban adentro, bailando al ritmo de la música.

En el mar de gente pudo ver a Hester meneando su cabeza mientras un chico susurraba algo en su oído, aunque ella miraba en dirección a Castiel, y se movió y sonrió, levantando su mano hacia él. Él miró alrededor por un lugar para poner su bebida, la depositó en la mesa ya lleno con botellas, y luego se apresuró a ella, disculpándose por chocar con la gente que bailaba y que estaban demasiado preocupados de la música, o de sus acompañantes, como para preocuparse.

"¡Cas!" dijo Hester, estirando su brazo, doblándolo en un giro. Él siguió su ejemplo y pronto, ambos estaban bailando, uniéndose al ritmo del grupo.

"Oh, Dios mío, ¿lo has oído? " dijo Hester, súbitamente en un interludio, apretándose más contra él. Cas se agachó instintivamente para oírla, aun moviendo sus pies y ella repitió, más fuerte: "¿¡Supiste!? ¿Acerca de quien vino?"

Cas volvió y giró sus ojos de nuevo, acomodando sus lentes por su nariz. Realmente necesitaba que los ajustaran.

"Sí, oí, ¿Quién es?" preguntó, y Hester se aferró a él, con sus brazos moviéndose al ritmo de la música.

"¿Quieres decir que no sabes?"

"Bueno, quiero decir, ¿supongo que es alguien que Lisa conoce?" continuó, soltando una risa, y Hester sacudió sus hombros al ritmo de la música, mientras le daba a Castiel la mirada más incrédula que él hubiese visto. Frunció el ceño, algo molesto.

"¿¡Acabas de terminar el primer año y aun no tienes idea de quién es Dean Winchester!? ¿¡Honestamente!?" Hester resopló "Digo, él sólo es el corredor más rápido en el lugar - y el ofensor más lindo en la ciudad. Creo que es verdad que tiene un record, ¡pero mucha gente cree que solo son rumores!"

Cas solo rió; le picaba la curiosidad.

"¿Y qué hay con él?" preguntó, girando nuevamente. Hester se inclinó más cerca.

"Bueno, tú sabes, ¡Lisa y él estuvieron juntos en la secundaria! Hay todo este escándalo sobre eso porque él es muy malo y ella es una chica Delta, ¿sabes?"

"¡Anna dijo que le había dicho que no lo invitara!" agregó Cas "¡Sólo sé eso!"

Hester movió la cabeza entusiastamente.

"¡Lo creería! ¿Un chico como Dean en una fiesta Delta? ¡Eso es pedir problemas!"

"Estacionó en el jardín"

"¡No me digas!" chilló ella, sonrojándose "Oh, Dios, él es sencillamente tan malo, ¿no crees? ¿Rich peleó con él? Dijo que lo haría si aparecía - esos dos se odian mutuamente… espera, ¿la viste? ¿Su moto?"

Tomó su brazo y Cas le sonrió, encogiéndose de hombros.

"¿Tal vez?"

"¿Lo hiciste, Cas? ¿Lo hiciste?"

"Estaba demasiado oscuro" admitió, y Hester dejó ir su brazo con un sonido de desaprobación.

"Tú, ¡desgraciado burlesco! ¡Esa motocicleta le ha hecho ganar mucho dinero! Él será campeón estatal este año, solo lo sé. Leeremos de él en todos los periódicos y luego ganará la gran copa y ¡tendrá a una afortunada chica!"

"¿Estas esperando que seas tú?" preguntó Cas, acercándose más a ella para quedar fuera del alcance del resto. Ella tanteó su cabeza.

"¡En toda mi vida no! Él es hermoso, ¡pero tiene chicas por temporadas! Y bueno… ¡todos esos rumores! ¡Ni en toda mi vida!"

"¿Qué rumores?" dio un paso atrás cuando Hester soltó su brazo.

"¿Quieres decir que no has escuchado? ¿Dónde has estado?" rió, acercándose a Cas, sus movimientos se volvían más lentos para así tener una mejor vista de su cara. "¿En verdad no has oído?"

Castiel sacudió su cabeza y Hester tomó su brazo, arrastrándolo a través de las olas de gente y afuera, ubicándolos cerca de la escalera, donde estaba más vacío. Se movió para estar más cerca, y así hizo él también, agachando su cabeza para escuchar con más claridad.

"Aparentemente él ha estado criando a su hermano pequeño desde que era un niño, y su padre era un perezoso o algo como eso."

Cas frunció el ceño mientras sostenía su bebida cerca de su pecho.

"Es terrible".

"Eso es lo que escuché, y dicen que es solo un rumor, pero creo que es verdad".

"Bueno, si eso es cierto, eso no lo hace realmente un rumor ¿o sí?"

Cas no dijo nada, colocando su bebida en uno de los escalones detrás de Hester. Ella recogió una copa al lado de este y lo sostuvo hasta su nariz, olfateando y haciendo una cara mientras devolvía la copa. Ella lo engatusó otra vez y él la siguió, moviéndose un poco más cerca.

"También he oído que la razón por la cual él y Lisa rompieron fue porque él es homosexual," susurró en su odio. Cas tiró su cabeza hacia atrás, sus ojos bien abiertos detrás de sus gafas. Ella se encogió otra vez. "¡Son solo rumores Cas! ¡Podría ser de cualquier manera!"

Castiel empujó sus anteojos sobre el puente de la nariz con su dedo. Hester sonrió, se rió de él y le agarró por la muñeca llevándolo hacia la multitud, antes de parar cerca de la cocina.

"Espera aquí - quiero algo de beber y luego podemos bailar algo más, ¿está bien?"

"Sí, bueno." Cas sonrió y se inclinó contra la pared, observando los cuerpos delante de él moviéndose junto al compás de la música. Unos minutos más tarde Hester vino disparada fuera de la cocina, tomando a Cas por el brazo otra vez, sorprendiéndolo y haciéndolo saltar.

"¡Oh mi Dios, Cas! ¡Me encanta esta canción!" exclamó, "¿No te encanta The Beatles?"

Ella movió su cuerpo y balanceó la cabeza, sosteniendo la muñeca de Cas en su mano al mismo tiempo que él se movía con ella.

"Sí, ¡son geniales!" él sonrió y Hester le devolvió la sonrisa.

"Deberíamos ir a verlos un día, ¿eh? ¡Puede que tocaran por aquí y podemos ir a verlos juntos!"

"Eso sería genial, pero-"

"Pero tu preferirías ver a Elvis. Lo sé, lo sé. Por Dios, Cas, ¿quién eres tú? ¿Mi madre?"

"Hey, sin él tu precioso Lennon nunca habría conseguido terminar aquí"

"¡No seas tan amargado! Elvis es genial… ¡si eres antiguo!"

Castiel frotó sus ojos y se movió junto con Hester, balanceando su cabeza. Hester no paraba de sonreír pero luego la atención de Cas se desvió cuando vio salir a alguien de la cocina.

Hester se detuvo cuando notó que Castiel no bailaba más, y siguió su mirada.

"¡Es él!" dijo ella con voz baja, golpeó a Cas con su codo, y llamó su atención.

"¿Quién?"

"Dean Winchester, oh, Dios mío, ¿no es sencillamente guapísimo?"

Castiel miró como Dean recorría la sala abarrotada, justo en frente de ellos, y podía sentir el roce de su chaqueta de cuero contra su brazo, haciéndole sentir una especie de escalofrío que recorrió su cuerpo. Dean continuó caminando sin mirar hacia atrás, rodeó una esquina y desapareció.

"¡Hey!" Hester agitó su mano frente a su cara y él saltó hacia atrás, haciendo que chocara contra alguien que estaba detrás y se obligara a pedir disculpas rápidamente antes de volver a ver a Hester. "Oye, ¿estás bien? Estuviste dormido por un momento."

"Sí, sí, estoy bien," dijo, haciendo una pausa por un instante, empujando sus gafas hasta el puente de la nariz. "Parecía enojado".

"Rich probablemente intentó pelear con él. He oído que le gusta comenzar cosas, ¿sabes?" ella se encogió de hombros y tiro de la manga de Cas "Vamos a seguir bailando, que es la única cosa que me impide enloquecer aquí".

Cas se quedó mirando el lugar a donde Dean había estado por un momento más antes de asentir y dejar que su cuerpo comenzará a aclimatarse a la música, su atención volvió a Hester. "Sí, está bien." Sonrió y Hester se balanceó delante de él, moviendo sus brazos y sus costados, jugando con sus movimientos y manteniendo el ritmo con la canción.

No pasó mucho tiempo antes de que se hubiera perdido a sí mismo en la música y en los movimientos de las otras personas en su entorno. Le sonrió a Hester y se mordió el labio con timidez, escondiendo sus manos en su cintura. Cas se detuvo por un momento cuando sus palmas rozaron su vestido, aclaró su garganta. Sus dedos se crisparon y se posicionaron en su cuerpo, sus brazos subieron por encima de sus hombros. Él respiró hondo y trató de mirar por encima del hombro de la chica, mientras ella trataba de mirar fijamente a sus ojos. Sabía los sentimientos de Hester hacia él. Ella estaba constantemente tratando de conseguir que se interese en ella, y no era su culpa. En realidad, no lo era.

Cas deseaba, cada parte de él, que pudiera corresponder. Se puso rígido y se mantuvo oscilando con ella, haciendo todo lo posible para estar a gusto, pero se sentía tan repentinamente torpe, y a pesar de que no tropezaran ni nada, estaban fuera de sincronía. Era desesperante estar tan fuera de lo común, y sin embargo, tuvo que seguir bailando de todos modos, independientemente de cómo se sentía.

Ni siquiera era como si pudiera explicar el motivo del por qué Hester estaba ladrando al árbol completamente equivocado. Quería detenerla cuando ella experimentalmente deslizó la mano por su cuello, mas no pudo. No podía hacer nada al respecto porque era un chico y ella era una chica hermosa y era una fiesta Delta, e incluso si sabía la razón, no había forma en la que pudiera demostrarlo.

Hester inclinó la cabeza con timidez y él sonrió, esperando que la pena que sentía por ella no fuera demasiado evidente. Era una de las mejores amigas que tenía, y estaba desesperado por no perderla. Las cosas en la escuela habían ido tan bien. Mucho mejor de lo que había previsto y haría cualquier cosa para no arruinar las cosas como lo había hecho en su casa. Debió haber fruncido el ceño porque Hester de repente parecía preocupada, parpadeando hacia él, con la mirada puesta a cero dentro del revestimiento de ojo de gato. Ella había estado estudiando minuciosamente revistas durante horas, probablemente, sólo para verse tan bien para él como fuera posible, lo que hizo que su estómago se revolviera.

"¿Pasa algo malo?" dijo lo suficientemente alto para que le escuchara.

"Oh, no, solo pensaba", respondió rápidamente y ella rió, jugando con su suéter.

"Tú sabes, puedes contarme qué te sucede…", continuó.

No, realmente no puedo, Cas pensó desesperadamente, pero sólo se rió un poco, apartándose de ella mientras el disco pasó a una canción más rápida, que no requiere ningún tipo de contacto íntimo.

"Lo sé", respondió en cambio, Hester rio nerviosamente, jugueteando con las puntas de su cabello. Lo estaba alisando hacia abajo mientras dejaba sus ojos a la deriva sobre la habitación y agarró el brazo de Cas, con el rostro repentinamente colorado.

"Está mirando hacia nosotros", chilló, mirando a Cas.

Cas frunció el ceño. "¿Quién?"

"Dean", subrayó, mirando alrededor de Cas nuevamente. "Justo a nosotros, no puedo creerlo - oh Dios mío, aquí rápido, cambia conmigo", balbuceó, girando y empujando a Cas donde ella estaba anteriormente. Le miró fijamente a la cara, y con voz incrédula.

"Hester, no creo que esté mirando hacia nosotros", empezó a decir, pero ella no lo escuchaba y su cara estaba roja. Miró hacia Cas, empezando a girar la cabeza sobre su hombro, pero sin detenerse en sí misma.

"¿Todavía está mirando? Me estaba mirando directamente, ¡fue horrible!"

"¿Horrible? Hester, de verdad…" Cas bromeó, y finalmente levantó la vista.

"¿Lo está?"

Cas movió la cabeza hacia el sonido de su voz, pero sólo por reflejo. No pudo hacer más.

Era aterrador, ligeramente horrible, igual como Hester había dicho, pero no del todo. No, no podría haber sido todo horrible, porque se sentía atrapado mas no quería correr. No quería que se detuviera. Su corazón martilleaba y de inmediato sintió que sus manos empezaban a ponerse pegajosas y contuvo el aliento. Dean Winchester sostuvo su mirada y no le dejó irse. Solo lo miraba desde la pared posterior de la sala, con una mano jugueteando con una tapa de botella, la otra sosteniendo una cerveza, y Cas finalmente recordó respirar, y él sonrió.

Un poco.

Los labios de Cas se sintieron incómodamente secos, y estaba a punto de usar la lengua para calmarlos cuando Dean finalmente rompió el contacto, sus ojos revolotearon a Hester y luego de vuelta a Cas sin tiempo para ningún tipo de recuperación.

"¿Cas?"

Cas abrió la boca para decir algo, y pudo sentir a Hester clavando las uñas en su suéter, pero era como si él estuviera experimentando desde muy lejos. Dean se llevó la cerveza a la boca y bebió de ella antes de bajarla y darle Cas una sonrisa profunda, las comisuras de su boca se clavaban en sus mejillas. Los dedos de Cas temblaron y Dean dio un paso adelante de la pared.

Cas inmediatamente temió que fuera a venir directamente hacia él, pero Dean se dirigió hacia el otro lado de la habitación. Cas siguió todos sus pasos, todavía aturdido, esperando a que el joven se detuviera y diera la vuelta – La imaginación de Cas no consigue más lejos que eso.

"¿Cuándo entró Lisa aquí?" Hester susurró, y Cas encontró realidad acumulándose sobre él mientras fue empujado nuevamente dentro del momento. Lisa… Miró hacia donde Dean había estado apoyado y ahí estaba ella, en su perfecto vestido amarillo de fiesta, su cabello negro cayendo perfectamente sobre sus perfectos hombros, Dean apoyaba su brazo sobre ella, recargado en la pared, sonriendo hacia abajo a su brillante rostro.

Cas parpadeó al ver a Dean sonriéndole abiertamente a ella. Rió medio cubriendo sus labios rojos con su mano, y susurró algo en el oído de Dean antes de atrapar la mirada de Cas y sostenerla por un momento. Vio a Dean hacer un movimiento hacia atrás y ver sobre su hombro. Él guiñó.

El rostro de Cas se encendió y Hester se burló.

"Él me guiñó un ojo," ella respiró, escandalizada, y Cas sacudió su cabeza brevemente tratando de aclarar sus pensamientos, pero su cerebro estaba demasiado nublado en la habitación ruidosa llena de personas.

"Te has puesto rojo, Cas, ¿estás acalorado?" Hester preguntó, y Cas alejó su mano gentilmente antes de que pudiera empezar con sus toques preocupados.

"Sí" carraspeó, dispuesto a no mirar a Dean de nuevo. "Sí" tosió, ligeramente dentro de su mano.

"Creo que me iré" él murmuró, y Hester bajó su brazo hacia sus costados, confusa.

"¿En serio, Cas? Son solo las 11."

"Oh, ¿en serio?" Se sintió aturdido, ya caminando con dificultad entre la multitud, y Hester siguiéndolo.

"Cas, ¿quién me acompañará a casa?" ella llamó, tratando de alcanzarlo, deteniéndolo en la puerta de la casa, mano en la manija.

"Lo siento Hester, no me estoy sintiendo bien", murmuró y ella cedió.

"Cas, sabes, ¡eso no es justo! ¡Tú dijiste que me acompañarías a casa! ¡Hay algo muy divertido acerca de esto!"

"¡Es solo estrés!" insistió, estando de pié en la acera, las sospechas de ella acera de él eran demasiado preocupantes como para solo irse. "Finales. En serio, Hester. Tú sabes lo duro que estuve trabajando… Creo que eso me golpeó un poco."

Hester lo observó por un largo momento con los labios apretados.

"Descansa un poco entonces" dijo suavemente un momento después y Cas sonrió a medias, contento de escucharla solamente decepcionada y no acusándolo de algo. "Le diré a Anna que te fuiste. Yo pasaré aquí la noche."

"Esa es una buena idea", Cas finalizó. Esperó hasta que ella hubiese entrado ya, después de un breve beso de buenas noches en su mejilla que la hizo sonrojar demasiado fuerte para su comodidad, y luego siguió caminando. Hizo una pausa por un momento, mirando a la motocicleta aún aparcada en el césped. Tomó un fuerte suspiro, sus ojos vagando por los manubrios y el asiento, y entonces comenzó su larga caminata hasta su departamento fuera del campus. Odiaba tener que conmutar, y su apartamento no era tanto como un departamento, con todas esas fugas de gas, pero era mejor que estar a la merced de los chicos de su dormitorio. Había tenido suficiente de ser objeto de burlas cuando era un niño, y no iba a hacer que sus aventuras en la vida adulta fueran tan malas como lo habían sido en la escuela primaria.

Además, le gustaba la privacidad. Nadie para mirarlo, para tratar imaginarse algo. Solo él y el estudio sin fin para mantener vivo su sueño de ser médico.

Metió las manos en sus bolsillos y trató en pensar algo aparte de los ojos de Dean, o la afilada curva de su mandíbula, o la forma en la que sus hombros estaban fijos cuando estaba a gusto, o como nunca había sentido el rayo que atravesó su columna vertebral en el momento en el que se miraron el uno al otro con otro ser humano en su vida. Estaba viviendo esa canción de Lou Christine. Toda su vida había escuchado hablar de química, y pensó que la había tenido una o dos veces, pero era obvio que estaba muy, muy equivocado.

Olvidando que lucía enojado; Dean Winchester era un depredador.

Caminó por la acera, la única luz proviniendo de los faroles de la calle iluminando la carretera y carros pasando ocasionalmente por ahí, los faros de los coches señalando al pasar e iluminando su rostro, cegándolo por un momento antes de poder volver a ver. El aire fresco de la noche pasando y cortando su piel, y sacó sus manos fuera de sus bolsillos para tirar de sus mangas sobre sus dedos, cruzando los brazos sobre su pecho. Pasó a un par de personas de camino a casa, un grupo pequeño de hombres y mujeres hacia la casa Delta, hacia la fiesta donde Dean estaba, probablemente aún hablando con Lisa. Eso no debería de molestarle tanto, y trató de ignorar la pequeña sensación de hundimiento que tuvo cuando pensó en Dean hablando con Lisa, apoyado contra la pared con la cabeza inclinada hacia abajo y sonriéndole.

Respiró y caminó hacia su apartamento, pateando piedras en la acera, viendo como se desviaban y caían sobre la hierba. Siguió caminando, pasando farola tras farola, y después de un pequeño grupo de personas, no había nadie más a la vista. Era solitario, y un poco aterrador, dirigiéndose a su casa solo en la oscuridad, pero podía manejarlo. Además, no estaba demasiado lejos del lugar, y si apresuraba el paso, podía hacerlo llegar más rápido.

Las calles estaban tranquilas y Castiel coloco sus brazos cerca de su cuerpo, deteniéndose por un momento para mirar detrás de él antes de que se diera la vuelta para empezar a caminar de nuevo. Bien, así que estaba nervioso, pero tú también lo estarías si tuvieras que caminar solo a tu casa en medio de la noche. Se rió en voz baja, moviendo la cabeza, y empezó a tararear, tratando de mantenerse ocupado y libre de preocupaciones.

"Well, shake it up, baby, now," comenzó a cantar, pero antes de que pudiera continuar, fue interrumpido por el rugido de un motor que casi le hace saltar de sus zapatos. Se detuvo bruscamente y giró sobre sus talones, primero reconociendo unas ruedas con los ojos, y cuanto más arriba se dirigía más reconocía. Era una moto, de color oscuro, pero también reconoció al que estaba en ella. Sus ojos siguieron, y se detuvo al llegar a la cara, e incluso en la débil luz de la lámpara de la calle se podían ver los ojos verdes de Dean Winchester.

"¿Necesitas que te lleve?" habló lo suficientemente fuerte para hacerse oír por encima del motor, y Cas parpadeó, mirando a su alrededor antes de mirar a Dean. "Sí, tú. Tú eres el único que esta por aquí."

Inmediatamente, Cas podía sentir su cara caliente y bajó la mirada hacia el suelo, dando un paso atrás. "No, no, esta bien."

"¿Qué?" Dean plantó los pies en el suelo y apagó el motor, sentándose más debajo de su asiento. "No te oí."

"Te dije: 'No, está bien' Puedo caminar a casa por mi cuenta, gracias" Castiel se volvió y se metió las manos en los bolsillos, pero sólo hizo un par de pasos hasta que se detuvo.

"¡Espera!" Dean gritó tras él, y Cas volvió. "Vamos, es muy solitario aquí y caminar solo hacia casa es un fastidio."

No debería confiar en ese hombre, porque apenas lo había visto en la fiesta y nunca había hablado con él antes, pero ahí estaba, ofreciéndole un paseo en la famosa motocicleta de lujo… Castiel se movió sobre sus pies, la preocupación de su labio inferior entre los dientes antes de asentir y dar un paso hacia adelante. Y Dean sonrió, lo más lobuna que Castiel había visto en su vida, y puso en marcha el motor de la motocicleta como Castiel echó la pierna por encima de la espalda y se sentó detrás de él.

"¡Espera–!"

Tentativamente, Castiel envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Dean y se aferró. Dean aceleró el motor y arrancó, enviándolos volando por la calle. Castiel recordó con horror que nunca había estado en una motocicleta antes. Acababa de subirse - no había pensado mucho en ello realmente, pero nunca había estado en una antes de este momento.

Apretó sus brazos con más fuerza a medida que iban acelerando, y era obvio que Dean no estaba prestando mucha atención a los límites de velocidad.

"¡Relájate!" Dijo de soslayo mientras cruzaban una intersección, aún sonreía un poco, y Cas hizo una mueca, tragando en seco mientras intentaba quitar la tensión de sus hombros. Deslizó sus manos levemente hacia atrás, quedando posicionadas sobre la cadera de Dean, justo sobre el dobladillo de su chaqueta. Sentía los costados de éste saltar mientras se reía, de él probablemente. Se apoyó sobre Dean en una curva, tratando de no pensar en lo cerca que estaban del suelo, se sentía como si fueran a caer. Aún así, bajo su miedo, había cierto toque de euforia, ya que era algo nuevo y emocionante. Dean estaba tan a gusto, que tanto él como Cas no habían mencionado ni una palabra, aunque a Dean no le importaba o era demasiado práctico para importarle si esas cosas le molestaban a la gente.

Con el paso del tiempo Cas notó que ya habían pasado su apartamento hace mucho, pero, estaba demasiado atrapado en el momento para poder hablar. En cierto punto él entendió de a poco que probablemente Dean no tenía intención alguna de llevarlo a su apartamento en primera instancia. Le dio un vuelco al corazón y contuvo la respiración por un momento al notar lo que implicaba. Relamió sus labios, nervioso y dejó sus dedos bajo la chaqueta de Dean. Sintió que Dean rió en silencio aunque logró escucharle, y Cas paró sus movimientos, quedándose quieto cuando sintió a Dean moverse. Cas sintió un músculo firme bajo la palma de su mano e intentó observar cualquier cosa alrededor para evitar sonrojarse. Él nunca había tocado a alguna persona - no de esa manera.

Por lo menos no con mariposas revoloteando de tal manera en su estómago, que creía que simplemente saldrían por su boca y volarían lejos.

Observaba las construcciones pasando a velocidad desde la motocicleta. Si la gente quisiera seguirlos con la mirada, tendrían que parar de caminar o manejar un momento. En un ataque de ansiedad, Cas se preocupó de que alguien pudiera reconocerlos pero se calmó pensando que estaba oscuro e iban demasiado rápido – además, toda las personas que conocía habían regresado a la casa Delta.

Ahí estaba él, con Dean Winchester, a quien no conocía del todo. Quién, observándolo últimamente, había estado comportándose extremadamente interesado en Lisa Braeden, pero ahora estaba llevándolo a algún lado en la parte trasera de su motocicleta.

Un segundo después, sintió que bajaban la velocidad y que la motocicleta se orillaba al costado de una cafetería bien iluminada, que a lo mejor pudo haber visitado antes con unos amigos cuando se adentraban tanto en la ciudad.

Cas no entendía.

Pensó… Se sonrojó y Dean apagó el motor, volteando, enarcando las cejas.

"No sé tú, pero yo voy por una malteada" dijo Dean, sonriendo, y Cas intentó tragar en seco de nuevo.

"¿Disculpa?" Él respondió, y Dean sonrió aún más, como si eso fuera posible.

"¿Un batido? Sabes qué es eso, ¿cierto?" Dean se rió, buscando su rostro con sus ojos verdes. Cas sintió sus mejillas aún más calientes.

"Lo siento, en verdad no tengo dinero…" Cas tartamudeó y Dean hizo un ademán con su mano mientras guardaba las llaves en su bolsillo.

"Que bueno que planeaba pagar yo" Dean suspiró, invitándole a pasar al local. "Después de ti"

Cas bajó de mala gana de la motocicleta intentando no presionar con fuerza cuando usó los hombros de Dean para equilibrarse. Se colocó a unos treinta centímetros más o menos lejos de él, observando como Dean se ponía de pie tarareando para sí mismo. Rezumaba confianza, y Cas hacia su mejor intento por no mirarlo cada vez que tenía la oportunidad.

Dean solo sonrió satisfecho, sacó un cigarrillo del paquete metido en su chaqueta, los cerillos balanceándose en su otra mano. Lo encendió y le dio otra calada, ofreciéndolo después a Cas mientras estaban de pie justo afuera del comedor, las luces formaban sombras en la calle.

"¿Fumas?"

"No realmente" Cas respondió. Dean se encogió de hombros y avanzo hacia adelante, aun tarareando, cantando un poco en voz baja, Cas detrás de él, la campana sobre la puerta del comedor tintineó mientras entraban.

"¡Ellen!" Dean llamó, y una mujer salió detrás del mostrador sonriéndole.

"Bueno, ¡Mira lo que el gato vino a dejar!" Dijo ella sirviendo café en la taza del hombre encorvado sobre la sección de deportes del periódico del día. Cas jugueteaba con su suéter mientras los ojos de Ellen se deslizaban sobre él y volvían a Dean interrogándolo con la mirada.

"¿Lo usual?" preguntó ella, pero su voz mantuvo un tono, que hizo entender a Cas que estaba preguntando algo más.

Dean le sonrió, no estaba molesto en lo más mínimo, después miró a Cas señalándolo.

"Dos, por favor" respondió, y después le indicó a Cas que lo siguiera a una cabina hacia la parte trasera, Dean deslizándose de un lado y Cas del otro.

"¿Jo trabaja hoy?" Preguntó Dean a Ellen. Recostándose, golpeando ligeramente el cigarrillo en el cenicero cerca de la ventana. Cas le observaba, asombrado de que Dean ni siquiera le haya preguntado su nombre pero le estuviera comprando un 'usual'.

"No, hoy es su día libre. Tendré su pedido listo en un minuto chicos…" Ellen se retiró anotando algo y pasando por la cocina para pedir su orden. Dean sonrió y se llevó el cigarrillo en la boca, finalmente volvió sus ojos hacia Cas.

Cas tomó un respiro y retorció sus manos sobre su regazo.

"Te gustará este lugar. La comida es grandiosa." comenzó Dean soltando una bocanada de humo. Cas asintió.

"He estado aquí antes" fue su corta respuesta, repentinamente molesto con lo presuntuoso que era todo el asunto. El solo quería un viaje a casa, y ahora se encontraba fuera de su zona de confort y el idiota sonriente frente a él era el culpable.

"¿En serio?" se rió Dean "Bueno, entonces lo sabes"

"Supongo"

Dean lo observo con cierta pereza, sus ojos deslizándose sobre el rostro de Cas y después hacia abajo hacia donde la mesa cortaba su torso. Cas carraspeó un poco y los ojos de Dean volvieron a los suyos de nuevo.

"¿Qué sabes sobre mi?" Dijo Dean sin rodeos, su sonrisilla de nuevo, despreocupado y curioso. Le dio otra calada a su cigarrillo y Cas se revolvió un poco mirando hacia la ventana.

"No mucho en realidad"

"Eso es sorprendente" Dean exclamó ahora un poco más animado "La mayoría de la gente sabe todo sobre mi. Especialmente si están en una fiesta Delta. Pero tú no luces como los demás. Tú debes de vivir en la biblioteca."

"Estoy estudiando para convertirme en un doctor" Cas intervino y Dean sonrió, con sus dientes a la vista, casi como si estuviera impresionado o algo.

Hubo una pausa y Cas comenzó a contar los granos de sal regados en la mesa para distraerse de la mirada de Dean, hasta que él se inclino hacia el frente y lo tomó de la barbilla.

"Entonces, ¿eres gay?"

El rostro de Cas subió vertiginosamente e inhaló bruscamente, mirando fijamente a Dean que le sonreía de forma suave. Cas apartó la vista, sus mejillas teñidas de rojo.

"¿Y que si lo soy?" susurró, y no se podía creer que de hecho lo dijo. A Dean Winchester de todas las personas. Joder, si que era estúpido. No había razón para que admitiera eso pero Dean no lucía ofendido. Ni siquiera se veía emocionado al respecto. Era como si hubiera preguntado qué clases tomaba o qué discos escuchaba cuando iba a coger. Era estúpido.

Dean asintió y se encogió de hombros "Me lo imaginé, la última vez que alguien me miró así en una fiesta de Lisa, eché un polvo"

Los ojos de Cas de abrieron con sorpresa "¡Ni siquiera te conozco!" siseó "¡Yo solo estaba tratando de caminar a casa cuando tú me recogiste y - !"

"Y ahora te estoy comprando una malteada" Terminó por él "Y patatas fritas también" golpeo la punta del cigarrillo "Creo que está muy bien para la primera cita"

"¿Qu-?¿Primera cita?" Cas se atragantó, girándose para mirar a Dean con los ojos bien abiertos, boquiabierto.

Dean solo le sonrió, encogiéndose de hombros nuevamente. "Primera cita."

Lo dijo de una forma tan casual, como si fuera la única razón por la cual le ofreció un aventón a Cas, solo para que pudiera llevarlo a este restaurant y comprarle unas papas fritas y una malteada, y después afirmar que es su primera cita. No se conocían el uno al otro. Cas solo sabía de Dean todo lo que Hester le había contado en la fiesta, y Dean ni siquiera le había preguntado por su nombre aún.

"Ni siquiera sabes mi nombre."

"Entonces dímelo."

Castiel entrecerró sus ojos y se reclino en su asiento, pero Dean no vacilo para nada. Solo se sentó ahí, observando a Castiel. La forma en la que Dean lo miraba fijamente lo estaba poniendo nervioso, y su voz tembló al hablar.

"C-Castiel."

"Castiel," repitió Dean, diciendo su nombre con facilidad, y la forma en la que lo hizo provoco que una escalofrió bajara por toda su espina. Hacía que sus mejillas se tornaran rojas y que mariposas revolotearan en su estómago.

"¿Así que esto es por qué me recogiste? ¿Para traerme a un restaurante a tomar una malteada y comer unas patatas?"

"Básicamente" Dean también se reclino en su asiento, y lucía tan despreocupado, como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. No parecía importarle estar en público con Cas, comprándole comida y afirmando que esa era su 'primera cita' en voz alta. "Te vi en la fiesta, y parecías, bueno, interesante. Pero entonces te fuiste antes de que pudiera hablar contigo. Iba a dejar que te marcharas, pero, pensé 'Hey, ¿por qué no?' Solo se vive una vez, ¿verdad?"

"Ni siquiera estabas planeando llevarme a mi casa, ¿o sí?"

"Todavía no"

Castiel rio suavemente, sacudiendo su cabeza mientras volvía a mirar por la ventana. Las luces de la calle apenas iluminaban el camino, y un coche estaba pasando.

"Así no es como le pides a alguien para salir."

"¿Qué?" Y esta vez, Dean vaciló.

"Es mejor preguntarlo educadamente. No ofrecerles llevarlos a su casa, y luego no llevarlos a su casa."

"Bien, en realidad estoy planeando llevarte a casa después de esto, si es que mejora."

"No creo que eso cuente."

Dean no dijo nada por unos momento, y Castiel se giró para verlo de nuevo, sonriendo suavemente cuando vio que Dean abrió un poco la boca, como si no supiera que decir.

"Pero, ya sabes, esto es agradable. De todas formas, estaba hambriento." Castiel se encogió de hombros, y Dean se enderezó, sonriendo de la misma forma que había hecho antes, con cierta crueldad.

Castiel empujó sus anteojos, dando golpecitos a la formica con sus uñas, con un tenso silencio cayendo sobre ellos.

"Así que dime, Castiel, ¿cuál es tu historia?" preguntó Dean después de un momento, dejando la colilla de su cigarrillo en el cenicero, un brazo apoyado sobre el respaldo del asiento de la cabina. Inclinó su cabeza hacia Castiel, acercándose a él para hablar. Castiel detuvo el golpe de sus dedos sobre la mesa e intentó pensar en algo que decir. Él no era realmente la clase de persona con una historia –él solo fue a la escuela, iba a convertirse en doctor. Vivía solo en un departamento de mierda y fingía tocar a las chicas en las fiestas.

Probablemente, esto era lo más interesante que le había pasado, así que supuso que también podría decir la verdad.

"Estoy sentado en una cabina contigo, y esta es la primera vez que algo como esto me ha pasado," comenzó, notando como las cejas de Dean se alzaron. "En la vida."

Dean resopló y lo miró.

"No me digas que esta es tu primera cita."

Castiel se quedó mirando a Dean a pesar del rubor subiendo por su cuello. Los ojos de Dean abriéndose.

"Estás bromeando. ¿Una cara como la tuya?"

Castiel guardó silencio y Dean cubrió su boca con su mano, soltando una risa y mirando al otro por unos segundos.

"Maldición," dijo dentro de su mano, mirando a Castiel, su sonrisa asomándose entre sus dedos. "Supongo que eso me hace algo especial, huh."

Castiel rodó los ojos y cruzó sus brazos.

"Solo porque es mi primera 'cita' no quiere decir que sea un idiota. Pude haber tenido mi primera cita con cualquiera," gruñó y Dean se inclinó hacia delante, los codos sobre la mesa, entrando lentamente en el espacio de Castiel.

"Oh, estoy seguro que pudiste elegir de entre todas las chicas. Tienes esa apariencia de sangre azul. Que mal que no estuvieras interesado…"

Castiel abrió la boca, pero justo cuando estaba por responder, un batido y un platillo de frituras estaba listo sobre la mesa.

"Compórtate. ¡Y siéntate derecho!" dijo Ellen, golpeando ligeramente a Dean en el hombro antes de sonreírle a Castiel. "No te preocupes, cariño, él solo ladra pero no muerde."

Por un momento Castiel estuvo aturdido por la interrupción, pero pronto el alivio le recorrió ya que en realidad no se sentía de humor para discutir en ese momento. Especialmente con Dean Winchester, quien en realidad comenzaba a meterse bajo su piel. Agradeció tranquilamente a Ellen, atrayendo su malteada hacia él y con la mirada gacha sobre la mesa, porque ¿y qué si ella había escuchado lo que estaban hablando? Ella se veía con los pies bien puestos en la tierra así que quizás no le importaría.

Pero él había estado equivocado acerca de algunas cosas antes.

"Lo siento, Dean," advirtió Ellen, poniendo sus manos en sus caderas y bajando la mirada hacia Dean mientras él acercaba su batido, observando a Ellen con una sonrisa tímida. "Si te veo causando cualquier problema, no te dejaré entrar más aquí."

"Está bien, está bien," se quejó Dean, revolviendo su batido con la pajita, dándole un trago. "Me comportaré."

"Más te vale." Ella se volvió a Castiel y le sonrió, y él le sonrió de vuelta nerviosamente antes de que ella diera la vuelta y caminara, atravesando la puerta para volver a la cocina.

Castiel volvió su atención a Dean, solo para encontrarse con que Dean estaba mirándolo fijamente, sus ojos cayendo hasta posarse en sus labios, que estaban casualmente cerrados sobre la pajilla. Castiel se apartó bruscamente hacia atrás, y Dean se rió.

"Oh, no me importa, solo disfruta tu batido."

Dean sacó una papa frita del plato y la puso entre sus labios, masticándola lentamente, sus ojos sin apartarse de Castiel. Y Castiel poniendo incómodamente sus labios alrededor de su pajilla, mirando hacia cualquier lado excepto a Dean. La vista tenía que ser graciosísima, pero realmente, le importó un comino.

"Así que," comenzó Dean, poniendo otra papa frita dentro de su boca. "¿Has vivido toda tu vida en California o solo te mudaste aquí por la escuela?"

"¿Por qué estás hablando con la boca llena?"

"¿Qué?"

"Es asqueroso."

Castiel lo miró, subiendo sus lentes y Dean tragó mirándolo fijamente.

"¿Feliz? ¿Vas a responder a mi pregunta?"

"Si… y he vivido toda mi vida aquí." Movió la pajilla alrededor del vaso, empujando la crema batida hacia el batido, mezclándolos. "Planeo irme cuando me gradúe."

"Oh, ¿a dónde?"

"A la costa este, quizás. No lo sé. Nueva York siempre me pareció interesante."

"¿Nueva York? Demasiado costoso, y he escuchado que nieva un montón."

"También nieva aquí."

Y Dean se sonrojó, realmente se sonrojó, y Cas no pudo hacer otra cosa más que reír.

"Si- Bueno, lo que sea."

Castiel tomó una papa frita y la mordió, tarareando en voz baja. "Así que, ¿que planeas hacer?"

Dean sorbió de su batido, apartándolo después.

"Nada, realmente. Bueno, espero ir bien con todo el asunto de las carreras. Soy bastante bueno en eso, después de todo"

"¿Si?"

"Si. Y realmente quiero comprar un lugar mejor cuando ahorre lo suficiente. Eso es después de que envíe a mi hermano a la escuela. Ha estado insistiendo una y otra vez acerca de convertirse en abogado."

Castiel se encontró a sí mismo observando a Dean con una ligera sorpresa. Él no pensaba que Dean Winchester fuera esa clase de persona –Hester había mencionado que se encargaba de su hermano, ¿pero enviar a dicho hermano a la escuela de leyes?

Eso era compromiso.

"¿Cómo es tu hermano?" continuó Cas, aún sosteniendo la papa frita entre sus dedos, observando a Dean, antes de darle otro mordisco.

"¿Sammy? Dijo Dean, y sus ojos se iluminaron al pronunciar su nombre. "Él es un buen chico. Realmente un buen chico. Inteligente." Se calló, tomando una papa y sumergiéndola en su batido, considerando la combinación antes de comérsela de una sola vez. "…Bueno, ya sabes, más inteligente que yo, aunque eso no es muy difícil."

Sacudió su manga y tomó dos papas fritas, desde ese punto sumergiéndolas siempre un poco en el batido. Cas resopló ante la acción y dio un sorbo de su propio batido.

"¿Qué hay de ti?" continuó Dean entre raciones. "¿Tienes familia?"

Cas picoteó su plato nerviosamente antes de suspirar ante la pregunta; lanzó un grano de sal fuera de la mesa mientras intentaba formular una respuesta decente a la interrogante.

"No exactamente," comenzó, alcanzando una servilleta del dispensador y limpiando sus manos con ella. Escuchó a Dean comer, y el zumbido de la luz sobre ellos y el golpeteo metálico de alguien haciendo funcionar el tocadiscos en la parte de atrás del restaurante.

El melancólico sonido de la voz de un hombre en la radio, hablando en la noche lentamente acerca de una guerra que lentamente se estaba desvaneciendo. La aguja arañando el disco y alguna vieja canción de Julie London reproduciéndose, llenando el comedor con un dramático, triste, sonido.

"Quiero decir, la tengo," habló Cas, tratando de explicarse pero fallando, "pero no nos hablamos."

"¿Porque te gustan los hombres?" dijo Dean seriamente, el tono de su voz contrarrestado por él mismo mordiendo la cereza de su batido. Cas, sin pensar, poniendo la suya en una servilleta y deslizándola hacia él, observando como mordía esa también, dejando los tallos uno al lado del otro.

"Si." Su voz sonando más tranquila de lo que estaba. Observó los tallos de las cerezas y luego, los dedos de Dean que descansaban cerca de ellos, notando los callos que tenía y las ligeramente más curtidas áreas de piel causadas por los guantes.

Dean encendió otro cigarrillo, el humo flotando sobre la mesa cuando Cas lo apartó con el dorso de su mano. Dean no respondió, y Cas no continuó, y Cas estuvo agradecido por el limpio silencio.

"¿Terminaste?" murmuró Dean sin dejar de fumar, gesticulando hacia la comida a medio terminar de Cas. Castiel sonrió, sacudiendo los sombríos pensamientos acerca de su familia, concentrándose en Dean en su lugar. Su corazón dio un pequeño vuelco con esa chispa de atracción, y su boca se sintió demasiado seca, y también estuvo ese extraño sabor dulce en sus dientes.

"¿Te aburro?" tentó, tratando de mantener a raya el temblor de su voz, mirando a Dean sacar su billetera y dejar unos pocos billetes atrapados dejado del plato.

Dean sonrió satisfecho, pero guardó silencio, levantándose de su asiento, Cas siguió su movimiento, su rodilla golpeando incómodamente en el borde de la mesa. Ellen no estaba en el mostrador –alguna otra camarera si, y Dean no se molestó en decirle adiós, y en lugar de eso siguió su camino fuera de la cafetería, la campana sonando. Estaba demasiado calmado, e hizo a Castiel sentirse inquieto -¿había hecho algo mal?

Probablemente no debería haber mencionado así a su familia. El propio padre de Dean era alguna especie de perezoso, ¿cierto? Quizás debería haber sido más cauteloso. Haber mentido o algo. Cas sintió el frío, húmedo golpe de aire golpeándolo y su estómago dio un vuelco.

Había sido su primera cita y a juzgar por el silencio de acogida, ésta se había hundido.

Cas detuvo su caminata cuando Dean no fue directamente a su motocicleta. Quizás la cita no había terminado. Se congeló. Las implicancias lo envolvieron como el humo de los cigarrillos de Dean. La punta de sus zapatos crujiendo mientras los tocaba contra el concreto y tragaba con dificultad. Dean metió una de sus manos dentro de sus bolsillos, mirándolo fijamente, su rostro iluminado por el letrero de neón de la cafetería.

"¿Estás seguro de que no quieres fumar? Tengo varios." Dean rompió el silencio y Cas negó con la cabeza.

"No."

Dean le sonrió, el final de su cigarrillo brillando con un rojo opaco. "Si realmente quieres saber por qué te traje aquí es porque quería ver qué hacías."

Cas se sonrojó, esperando que la sombra de la cafetería lo cubriera.

"¿Qué iba a hacer?" respondió Cas. "No es como si tú hubieras hecho algo desagradable. Me trajiste a comer."

Dean inclinó su cabeza hacia atrás, riendo, y dejó caer su cigarro, apagándolo con la punta de sus botas. "Desagradable." Sus cejas alzadas. "¿Pensaste que iba a ser desagradable?" Cas no dijo nada de inmediato, ruborizándose furiosamente, y Dean riendo de nuevo, esta vez más fuerte. Cas sintiéndose en pánico y arrinconado por el sonido y su pecho apretado por la vergüenza, su rostro ardiendo.

"¿Pensaste que iba a llevarte a casa conmigo o algo? ¿Pensaste…- oh, ya veo, lo hiciste. Oh, lo siento, nene. No esta noche," rió más fuerte, totalmente divertido, al parecer, a costa de Cas.

"Yo no te pedí que me llevaras," dijo Cas con firmeza. "¡Tú me lo ofreciste, imbécil!"

Esperó por alguna muestra de arrepentimiento pero Dean solo rió más fuerte, y Castiel no iba a hacer el tonto por alguien que a penas lo conocía. Sacudió sus puños y sacó su propia billetera, tomando un billete y apretándolo furiosamente. Caminó hasta Dean y lo estampó en su pecho. "Esto es por la gasolina y el jodido batido. Espero que estés orgulloso de ti. Realmente sabes cómo tratar a alguien."

Dean pareció perturbarse por un momento, su risa cortada de pronto y siendo reemplazada por un brusco "¡Oye!" mientras hacía un intento por agarrar el dinero, casi dejándolo caer mientras Cas se volteaba y comenzaba a caminar en la dirección opuesta.

Idiota. Era un jodido idiota.

Y Dean Winchester era un idiota aún mayor. Había gastado el tiempo que podría haber estado durmiendo; había estado toda la semana despierto estudiando y esta era su noche de descanso, no una noche protagonizada por algún aspirante a motociclista usando jeans ajustados y algo así como una bonita sonrisa.

Él era más listo que eso, y Dean Winchester era problemático, y la atracción que había sentido era solo un efecto colateral de la desconfianza, estaba seguro. Su corazón estaba dando saltos solo porque Dean era un imbécil, no porque fuera alguien por quien valiera la pena sentarse en la parte de atrás de una motocicleta.

"¡Oye!" llamó Dean, y Cas escuchó el ruido seco de sus botas mientras corría a su lado, tratando de alcanzarlo, maldiciendo bajo su respiración mientras retrocedía. El motor de la motocicleta arrancó en algún lugar de la oscuridad, pero Cas siguió caminando, incluso mientras escuchaba a Dean deslizarse por la calle vacía, acelerando y conservando su motocicleta a un lado de la acera, manteniendo un ojo en el inexistente tráfico, el otro en Cas.

Cas se detuvo y se quedó mirándolo.

"¡Estás en el lado equivocado del camino!" gritó Cas, cruzándose de brazos, y Dean frenó, mirándolo, manteniendo un ojo atento a los autos. "¡Vas a hacer que te maten!

"Si, bueno, ¡quiero explicarlo!" respondió Dean. "Además, probablemente merezco ser arrollado," continuó, relajándose cuando notó que las calles seguían vacías, "porque sé que soy un imbécil, ¿de acuerdo? No debería haber dicho eso. Pero tú eres lindo, y no lo sé…" bajó de la motocicleta y agachó tímidamente la mirada.

Cas tragó, sus brazos firmemente cruzados sobre su pecho. "¿No sabes qué?"

"Ha pasado un tiempo, ¿de acuerdo?" volvió a mirar a Cas. "Ha pasado un tiempo desde que he estado interesado en alguien y tú eres simplemente- eres realmente lindo. Eres realmente guapo y cuando estás todo exaltado eres aún más lindo, y no lo sé, solo ha pasado tiempo."

Se encogió de hombros patéticamente, y luego puso una mano sobre su cabeza, tirando nerviosamente de su cabello, aún echando un vistazo sobre el velocímetro.

Cas tomó una gran bocanada de aire y dejó de moverse. "Fuiste grosero."

"Lo sé, lo siento."

Cas miró de soslayo y pudo decir que Dean estaba siendo sincero; se lo dijeron sus ojos. Él se relajó un poco, golpeando la acera con su zapato.

"Sé que lo jodí, pero ¿puedo preguntarte algo?" dijo Dean, recostándose en su moto, y cuando volvió a fijar sus ojos en él, Dean estaba sonriendo de vuelta, aunque no de manera confiada.

"Claro," concedió Cas con vacilación.

"Ven aquí."

Cas se acercó unos pasos.

"No muerdo, acércate más," se rió Dean, y Cas se mordió el interior de la mejilla, moviéndose hasta el costado de la ruidosa motocicleta. "Quiero compensarte," continuó Dean en un suspiro ronco una vez que Cas estuvo lo suficientemente cerca, poniendo su mano sobre la cintura de Cas. Cas sintió un hormigueo deslizarse sobre su piel debido a la proximidad, desde la base del cráneo hasta el punto débil detrás de sus rodillas.

"Eso quieres," exhaló Cas, intentando recordar qué iba a decir – pero las palabras se perdieron mientras sus ojos recorrían el pecho de Dean y bajando hacia su pelvis. Su cuerpo se sintió extraño y ligero nuevamente con la aterradora sensación. Dean no perdió el tiempo con explicaciones, sus dedos curiosos hablando por él mientras jugaba con los botones del sweater de Cas, deslizándose hasta su estómago que dio un salto bajo el tacto. Los ojos de Dean siguieron sus dedos todo el camino hasta el cuello de Cas donde tiró del borde de su camiseta.

"¿Has besado alguna vez a un chico?"

Cas dejó de respirar, mirando el rostro de Dean por un largo momento. Vio la pregunta flotando en frente de él y se dio cuenta hacia dónde estaban yendo las cosas, aunque al igual que antes, no lo golpeó hasta que se descubrió mirándolo hacia abajo. Su primer beso – dios, había sido ajeno a eso hasta que la boca del otro chico estuvo sobre la suya. Él asintió una vez, y la gravedad de la pregunta, el gruñido de Dean, se sentía volteado por una ola. Sus ojos fueron hacia el cielo y Dean tiró de su corbata, empujándolo más cerca, hacia su boca.

"Ha pasado un tiempo," murmuró, intentando ser gracioso e imitar la excusa que Dean le había dado antes. Dios, había sido – no desde la preparatoria; sus pensamientos comenzaron a dispersarse, sus ojos seguían en el cielo sobre ellos mientras una mano inclinaba su barbilla hacia abajo. "Relájate. Es como montar en bicicleta," silenció Dean, besando la esquina de su boca, y Cas exhalando fuertemente otra vez, intentando alivianar la tensión de sus hombros.

"Solo-" respiró Cas, y Dean lo apartó lo suficiente como para ver su rostro, sus ojos extrañamente brillantes en la oscuridad.

"¿Tú no-?"

"¡No!" espetó Cas, un poco demasiado alto, "Quiero decir- si, quiero decir…"

Dean se quedó mirándolo de forma interrogante.

"Si quiero, quiero, quiero," sacudió su cabeza, Dean era tan atractivo que era realmente injusto, "Solo, no aquí, alguien… cualquiera podría ver." Dean observó delante de él, al callejón entre unos edificios y después de un momento de consideración, asintió.

"Andando," dijo suavemente, y Cas retrocedió, observando como Dean maniobraba su motocicleta alrededor del bordillo, entrando en el oscuro espacio. Apagó el motor y éste ronroneó por un momento antes de quedarse en silencio. Cas lo escuchó bajarse de la motocicleta, su sombra como una silueta más oscura contra las sombras del umbroso corredor. Él alzó su mano y le hizo señas a Cas para que se acercara. Cas miró a ambos lados de la calle y salvó la corta distancia hacia Dean. Su respiración agitándose a medida que se acercaba más y Dean sonriéndole tranquilizadoramente.

"Estoy oxidado," rió Cas nerviosamente una vez que estuvieron cerca nuevamente y pudo sentir un calor progresivo subiendo por su cuello. No pudo ver la reacción de Dean porque justo en ese momento su boca le estaba rozando la parte superior de la garganta, y Cas sentía mariposas batiendo sus alas en las paredes de su estómago. Dean siguió su camino hacia arriba, presionando sus labios sobre la esquina de su boca nuevamente. Debe haber hecho una mueca porque Dean se rió contra su mejilla, y lo arrinconó hasta que la espalda de Cas estuvo presionada contra el muro del callejón. Él jadeó y Dean puso sus manos sobre sus caderas, trazando círculos con sus pulgares a través de su chaleco, los dedos de Cas tirando de su chaqueta, los ojos firmemente cerrados.

"Relájate," repitió Dean, la respiración sobre su piel y Cas se estremeció; sus dedos firmemente agarrados a la chaqueta de Dean, el cuero suave y flexible, obviamente bien gastado, bajo sus dedos. "Sigue la corriente," continuó Dean, las palabras finalizadas con una sonrisa. Cas intentó hacer lo que le dijo. Deshizo el agarre y se apoyó sobre la pared, y mientras se acostumbraba su sonrisa emergió, Dean presionándose más cerca, el calor recorriendo su cuerpo y compensando el frío de Abril.

Se inclinó un poco, y los labios de Dean estuvieron sobre los suyos, y las manos de Castiel agarraron fuerte e involuntariamente las mangas de Dean antes de que recordara aflojarlas. Sus dedos revolotearon un momento antes de descansar sobre las caderas de Dean, deslizándose debajo del dobladillo de su camiseta. Dean hizo un ruido suave, una especie de gemido, y Castiel deslizó sus dedos por dentro de la trabilla del cinturón, tirándolo más cerca. Dean se movió dócilmente; en un pestañeo estaban sofocados.

Y fue un poco raro al principio, porque Castiel no recordaba qué se suponía que debía hacer, pero de la forma en la que podía sentir a Dean contra sus labios hizo sentirse débil a sus piernas, y la forma en la que podía sentir las cadera de Dean contra las suya hacía que su cabeza diera vueltas. Dean se rió suave y se alejó, sus dedos buscando debajo del chaleco de Cas y luego metiéndose bajo su camisa hasta que estuvieron deslizándose por su piel, dejando un rastro caliente donde tocaban.

"Está bien, solo- lo tomaremos con calma, ¿de acuerdo?"

Cas asintió y Dean sonrió, sus manos encontrando un firme agarre bajo su camisa y descansando en su cadera, el aire helado contra su piel haciendo que Cas se estremeciera ligeramente. Cuando Dean profundizó el beso, Cas se movió con él, inclinándose mínimamente hacia delante y capturando los labios de Dean con los propios. Eso estimuló a Dean, manos moviéndose y deslizándose sobre sus costados y la parte baja de la espalda, y Cas recorriendo con sus dedos el cabello de Dean, jadeando, dándole la oportunidad a Dean de entrar en su boca. Sus lentes aplastados contra su cara, picando incómodamente alrededor de sus ojos, pero Cas no pudo encontrar nada en él que se preocupara por ello.

Sus lenguas enredándose y Cas dejando que sus manos descansaran en la parte de atrás del cuello de Dean, manteniéndolo cerca, Dean empujando más arriba la camisa de Cas, acariciando delicadamente la piel de su estómago, dedos chocando contra sus costillas, arrancándole un estremecimiento. Cas protestó cuando Dean apartó una de sus manos solamente para tirar de su cabello justo de la manera en la que había hecho Cas para presionarlo contra él, sus barbillas encontrando un ángulo para que ambos encajaran mejor. Sus hombros estaban clavados en los ladrillos, sus uñas jugando con los cortos mechones de cabello de la base del cráneo de Dean. Algo se estaba encendiendo dentro de él, podía sentirlo –una necesidad predadora y repentina de estar más cerca.

Jadeó contra la boca de Dean, pero Dean solo le concedió un segundo antes de ser arrastrado nuevamente dentro del roce ágil de su lengua, sus alientos pasándose del uno al otro, sus manos asiéndose fuertemente del otro. Siguieron besándose hasta que Cas finalmente se dio cuenta de que ambos se habían detenido y él estaba mirando a Dean y Dean estaba sonriendo, visiblemente complacido.

"Demasiado para ir despacio," Dean se rió, su voz profunda y ronca, y Cas pudo sentir sus mejillas arder con vergüenza.

"Bueno," Cas tosió suavemente. "Quizás no he estado en una cita… pero supongo que tengo más experiencia en esta área."

Deslizó sus manos por el pecho de Dean; sus dedos curvándose alrededor de la parte delantera de su chaqueta, mirando a través de sus pestañas.

"Eres bueno," casi ronroneó, inclinándose solo un poco, considerando qué sería besarlo nuevamente, "muy bueno."

"Bueno, yo estoy contento de que pude satisfacerte."

"También yo."

Cas soltó la chaqueta de Dean, pero antes de que pudiera hacerlo por si mismo, Dean ya había ajustado sus marcos, enderezando los lentes en su rostro. Dejó sus manos a los costados de la cara de Cas, mirándolo con adoración, haciendo que el estómago de Cas se retorciera.

"Así que, ¿vas a llevarme a casa ahora?"

"Hm, No lo sé. Quizás podríamos ir a mi casa."

"Acabo de conocerte, Dean. No seas un imbécil."

"De acuerdo, está bien," Dean se rió y se apartó, moviéndose hacia su motocicleta mientras Cas se enderezaba. Pasó una mano por su cabello, peinándolo, y alisó con sus manos la parte delantera de su chaleco, intentando hacerse al menos un poco presentable solo en el caso de que pasaran cerca de alguien que conociera.

Dean echó a andar su motocicleta, y Cas se movió para subirse en la parte de atrás, cruzando sus manos alrededor de su pecho y agarrándose fuerte cuando Dean aceleró. Sus brazos firmes cuando se acercaron a la acera, y él juró que pudo escuchar a Dean riendo por sobre el rugido del motor.

Las luces pasaban rápido, Dean obviamente ignorando el límite de velocidad, pero la carrera fue sin problemas y estimulante, y Cas se recostó un poco hacia atrás para realmente disfrutar el viaje. Condujeron por algunas calles antes de que Dean hablara, y Cas casi tuvo que luchar por escucharlo sobre el motor.

"Entonces, ¿dónde vives?"

"¿Qué?"

"¿Dónde vives?"

Cas miró alrededor, tratando de enfocar el nombre de alguna calle antes de pasarla, antes de que su atención fuera captada por la tienda de licores que marcaba una cuadra de su departamento. La señal de neón parpadeando adelante, cerca de dos calles más allá y Cas puso su mano sobre el hombro de Dean para captar su atención mientras se aproximaban.

"Derecho por la décima," dirigió Cas, y Dean asintió, pasándose al otro carril, doblando por la esquina sin esfuerzo. Cas buscó su residencia, apuntando el edificio en la desolada, gris construcción en la esquina.

"Ese," dijo, "camino abajo, donde está aparcado ese camión."

Dean desaceleró, acercándose a la acera. Él se giró hacia el edificio una vez estuvieron detenidos, mirando, y Cas mirándolo a él, obsesionado con su perfil.

"¿Cuál?"

Cas miró hacia arriba y sonrió, no molestándose en remover su mano de la cintura de Dean aún.

"No puedes verlo desde la calle. Tengo una muy buena vista de un terreno vacío," explicó. "Bastante exclusivo."

"Ahhh," exhaló Dean, barriendo con sus ojos de vuelta hacia los de Cas. "Bueno, vamos a dar una vuelta. Muéstrame."

Cas se quedó mirándolo atentamente.

"¿Por qué?" preguntó con precaución, tratando de calibrar el interés de Dean. Él apartó su mano de la cadera de Dean y rascó un picor invisible en su rodilla, uñas despuntadas arañando la tela de sus pantalones. Dean se burló en voz alta y lo codeó, insistiendo físicamente para que se bajara de la motocicleta, lo que Cas hizo, aún inseguro cuando Dean lo siguió, metiendo sus llaves de vuelta en su chaqueta.

Dean asintió hacia el lugar donde la acera se curvaba alrededor del edificio.

"Vamos. Muéstrame."

Cas puso sus manos en sus caderas, parpadeando hacia Dean.

"Eres estúpidamente mandón, ¿lo sabías?" comenzó, sacudiendo su cabeza mientras le daba a Dean una mirada más.

Dean se quedó mirándolo, su cabeza yendo delante de forma expectante, manteniendo un brazo en dirección al otro lado del edificio. Agitó su brazo.

"¿Después de ti?"

Cas rodó sus ojos y comenzó a caminar, empujando el hombro de Dean cuando fue a su lado.

"Si estás haciendo esto para que puedas tener un lugar discreto para asesinarme, nunca te lo perdonaré," refunfuñó, escuchando los arañazos de los zapatos de Dean mientras lo seguía.

Caminaron en silencio, y entonces el campo apareció, estereotípicamente urbano con sus neumáticos desechados y la alambrada a medio caer que se sacudió cuando Cas caminó a través de ella por la hierba alta.

"Ten cuidado, podría haber de todo tipo de cosas divertidas," dijo Cas entablando conversación por encima del sonido de los grillos. "Vidrios rotos, clavos viejos, perros rabiosos al acecho."

"Espera, ¿hay perros?" exclamó Dean, y hubo un crujido cuando se detuvo y Cas se volteó sobre su hombro. Dean tenía sus manos fuera de sus bolsillos y mantenía una pose de defensa, "no me agradan los perros."

Cas sacudió su cabeza brevemente.

"Estaba bromeando," comenzó, moviéndose hasta que estuvieron en el punto en donde Cas podría mostrarle su lujoso departamento. Gesticuló hacia la parte de arriba de la esquina izquierda, mientras Dean se presionada detrás de él, dejando caer su boca hasta su oído y luego a su cuello, abandonando cualquier noción de espacio personal.

"Te estoy mostrando," gruñó Cas. "Para, detente, ¿qué pasa si alguien nos ve?" siseó, consciente de la ventana justo ahí. Cualquiera podría mirar hacia abajo y verlos, pero oh, eso era parte de la emoción, ¿no? Dean apartando su cuello para deslizar sus labios contra la piel y el riesgo de alguien abriendo la ventana y mirando, y Cas tuvo que abrir la boca de nuevo. "Dean," se apresuró, y Dean rió roncamente, levantando su cabeza para seguir la mano de Cas.

"Lo siento," vino la entrecortada respuesta. "Me distraje."

Cas se aclaró la garganta y señaló la ventana.

"Ese, cuarto piso," murmuró y Dean hizo algún bajo sonido de aprobación.

"Escalera de incendio," suspiró. "Eso es bueno. Me agradan las escaleras de incendio."

"¿Qué quieres decir?" replicó Cas, tratando de removerse fuera de su agarre, pero Dean lo sostuvo y él se dio por vencido y se entregó a los perezosos besos justo por debajo de su oído. Sus manos encontraron las de Dean en su torso y las cubrieron, Dean suspirando sobre su cuello.

"¿Cuándo puedo verte de nuevo?" susurró Dean, y Cas abrió sus ojos, no fijándose en cuándo los había cerrado. Las manos de Dean deslizándose hacia arriba por sus costados y luego de vuelta hacia abajo, Dean curvándose sobre sus hombros, presionando su cara contra la de Cas. "Quiero llevarte a casa- ven a casa conmigo, por favor."

"No puedo," interrumpió Cas bruscamente. "No esta noche. Estoy cansado y si nos quedamos aquí afuera alguien nos verá y llamará a la policía."

"Que llamen," fue la respuesta, agitando algo en el interior de Cas, y las manos de Dean fueron arriba y abajo nuevamente y Cas inclinó su cabeza, con su nariz en la mejilla de Dean, "Déjame llevarte a casa. Lo haré bien. Lo haré tan bien que olvidarás todo eso acerca de estar cansado."

"A penas te conozco," silenció Cas. "No soy bueno en el sexo casual."

Se rió en auto-desaprobación pero a Dean no pareció importarle. Dean estaba muy ocupado agachando la cabeza, jugando con el borde del chaleco de Cas.

"Bueno, entonces, ¿cuándo puedo verte de nuevo?" repitió Dean, avergonzado, y Cas ladeó la cabeza con curiosidad.

"¿Por qué quieres verme de nuevo?" Cas maravillado, y Dean se apartó, mirándolo fijamente con confusión. Cas se volvió y se liberó de sus brazos, "¿Por qué querrías verme de nuevo?"

Dean pasó una mano sobre su boca y miró hacia el césped.

"Sé que no soy perfecto," se encogió de hombros, "sé que estoy lejos de eso, pero," Cas lo observó, tragando – Dean Winchester estaba siendo tímido – y luego se encontró con los ojos de Cas con completa sinceridad, "Seré bueno para ti. Dame una oportunidad. Seré realmente bueno para ti. Quiero ser bueno para ti."

"Pero, ¿por qué?" recalcó Cas, y los ojos de Dean se volvieron más oscuros.

"No sé por qué," se mordió, "pero parece que vale la pena."

La boca de Cas se abrió.

"No sabes nada de mi," suspiró, frotándose los ojos, "acabas de conocerme, yo podría ser todo lo que odias."

"Tonterías."

Cas aventuró una mirada y tomó una profunda bocanada de aire, el césped estremeciéndose mientras Dean caminaba hacia él, tomando su rostro en sus manos.

"Tonterías."

"No lo sabes," continuó Cas sacudiendo su cabeza, tirando de las muñecas de Dean. "Esto es estúpido. Acabas de conocerme. Yo acabo de conocerte. Nos besamos. Entonces, ¿por q-?"

"Entonces quizás estoy loco por ti," insistió Dean. "Dios, si no fueras tan terco podría hacerte cambiar de idea."

"Esto no es acerca de dormir contigo," se quejó Cas, y Dean se tragó una risa, poniendo sus frentes juntas.

"Escúchame," susurró Dean, "No sé que es esto acerca de ti pero ya me estoy volviendo loco. Puedo sentirlo. Podría hacerlo tan bien por ti, nene – dame la oportunidad de hacerlo bien por ti."

"Me odiarás," interrumpió Cas, y Dean sacudió su cabeza.

"Nunca podría."

"Lo harás. Soy terco y frío y me vuelvo irritante-!"

Dean lo besó, fuerte. "Nunca cierras la jodida boca."

"¿Ves?" susurró Cas, y Dean lo besó de nuevo, robándole todo el aliento.

"¿Cuándo puedo verte?"

"Viernes," concedió Cas. "Puedes verme el viernes. Es un día para esperar."

"¿Qué tipo de música de gusta?" preguntó Dean, fundiéndose contra él, "dime todo; dímelo todo acerca de ti."

Cas se apartó un poco, sus brazos alrededor del cuello de Dean. Apartó el cabello de Dean de su rostro con la parte plana de su mano.

"Me gusta Elvis," sonrió, y se sintió loco y osado mientras lo decía. Dean se hundió un poco y lo besó tan gentilmente como nunca lo habían besado en su vida, y Cas se envolvió hacia él.

"Elvis," repitió. "Podría gustarme Elvis."

Cas maldijo mientras el beso se hacía más profundo, la hierba crujiendo con una brisa fría, Cas solamente encontrando una razón para detenerse cuando la luz de la ventana de alguien rompió la oscuridad.

"Tienes que irte," murmuró Cas contra la persistente boca de Dean y sus manos frenéticas, sus labios hormigueando y sintiéndose demasiado cálidos. "No puedes, tienes que irte." Su voz se sentía baja y almibarada, y Dean se resistió cuando intentó alejarlo, pero lo dejó ir, finalmente. Cas se enderezó respirando pesadamente, Dean inclinándose para tocar sus labios una última vez, incapaz de negarse.

"El viernes," dijo, y Cas asintió, y entonces estaba viendo la espalda de Dean mientras se alejaba. Su mente estuvo en blanco por un bendito momento. Dean desapareciendo alrededor de la esquina. Permaneció ahí hasta que el rugido del motor de desvaneció en la calle, Cas prosiguió, medio tambaleante por las escaleras hasta el cuarto piso.

Se detuvo justo fuera de su puerta e inclinó su cabeza contra ella, su frente presionada contra la madera. Las bisagras dejaron escapar un ligero, oxidado chirrido.

Viernes.

Sacó las llaves de su bolsillo y puso la correcta en la cerradura, peleando con ella un momento, teniendo que forzarla para abrirla cuando las bisagras decidieron no cooperar; crujió mientras la empujaba, y la cerró tras él una vez que hubo traspasado el umbral. El aire frío golpeó su piel, y se estremeció ligeramente, inmediatamente moviéndose hacia el termostato en el pasillo, golpeándolo.

No estaba funcionando, como siempre.

Cas suspiró y se movió alrededor de su pequeño apartamento, encendiendo las luces y ordenando cosas antes de adentrarse en la cocina para hurgar en la despensa. Sacó un tazón y una bolsa de té, poniendo una olla de agua sobre la estufa para hervirla después de luchar con una cerilla para encenderla con sus fríos dedos. El calor del fuego fue suficiente como para mantenerlo en su lugar frente a la estufa, quejándose consigo mismo sobre hablar con el casero para conseguir que arreglara el termostato porque él no iba a estar otra noche liándose a sí mismo con un montón de mantas solo para poder dormir cómodamente. Anhelaba el alivio del verano.

Una vez que el agua comenzó a hervir, apagó el fuego cautelosamente – muy, muy cuidadosamente – puso el agua el en tazón, poniéndolo en el fregadero cuando estuvo vacío. Algún día compraría una tetera, aunque no había tenido mucho tiempo últimamente para hacer demasiado té teniendo que estudiar para los exámenes finales, o el dinero para derrochar en algo como una tetera. Pero ahora estaba harto, y quizás podía juntar algo para conseguir una usada. Hizo su camino hacia la sala de estar, poniendo el tazón sobre la mesita de café, y caminó hasta el tocadiscos en la pared lejana. Frotando su labio echó un vistazo a través de su colección de vinilos hasta que encontró el que estaba buscando.

Sonrió hacia el disco y lo puso, posicionando gentilmente la aguja sobre él antes de dar la vuelta y caminar hacia el sillón, recogiendo su tazón de la mesita de café durante el camino. Agarró una manta del respaldo del sillón mientras se sentaba, envolviéndose a sí mismo con ella. La suave voz de Elvis llenó la habitación, y Cas tarareó suavemente mientras tiraba del hilo de la bolsa de té en su tazón, moviéndola alrededor antes de soplar el líquido caliente, tomando un pequeño sorbo para probar la temperatura.

No le tomó mucho tiempo antes de terminar su te, su cuerpo tibio y contento mientras devolvía el tazón a la mesa de café y se recostaba contra el sillón, cerrando sus ojos y disfrutando de la música que sonaba a través del cuarto. Sus pensamientos fluyeron. Por un momento juró que podía sentir manos sobre él, y se sacudió ligeramente, abriendo los ojos, pero pronto se recostó nuevamente. Su mente viajando por los eventos previos de la noche, conociendo a Dean, Dean llevándolo a cenar, y todo después de eso. Las manos de Dean en su cuerpo, sus labios sobre los propios, y era emocionante; tenía el pulso acelerado, su respiración había aumentado, y lo quería de nuevo.


Se levantó la mañana siguiente con el rostro presionado contra los cojines del sillón, su cuello rígido y adolorido por dormir en una posición por demasiado tiempo. Gimió y se frotó la cara con el dorso de la mano, extendiendo las piernas fuera del sillón y quejándose cuando sus articulaciones protestaron. Había una suave especie de zumbido viniendo de los parlantes del tocadiscos, el disco girando y la aguja vuelta en su posición de desuso.

Con otro gemido se levantó del sillón y envolvió la manta alrededor de sí mismo, la dura madera del suelo frío contra sus pies. A pesar de todo fue hasta el tocadiscos para apagarlo; con un chasquido del interruptor estuvo silenciado. Rascó ausentemente su estómago, bostezando, mientras hacía su camino hasta la cocina, pasando al lado del termostato en el camino para darle un par de golpes; nada sucedió.

Abrió el refrigerador pero entonces se congeló, recordando los eventos de la pasada noche. Estaban un poco difusos al principio, su mente un poco lenta por el sueño, pero entonces las imágenes surgieron. El comedor, la motocicleta, y Dean Winchester; las manos de Dean Winchester, y su boca, la media luna de su sonrisa en la oscuridad, el brillo de sus ojos al terminar un cigarrillo. Cas presionó sus dedos contra sus labios, y pudo sentir el calor arrastrándose por su cuello ante el pensamiento de Dean besándolo. Él no había besado a nadie desde la secundaria, y el primer chico que había besado desde entonces era alguien a quien difícilmente conocía.

"Maldición," siseó, cerrando el refrigerador, caminando con dificultad de vuelta al sillón en el frío de su departamento, manteniendo la manta firmemente sujeta a su alrededor mientras se sentaba sobre el usado sofá, recostándose sobre él y presionando su rostro sobre los cojines una vez más, jadeando. Dean quería verlo nuevamente, y Cas le había prometido que el viernes, lo cual se estaba acercando a cada segundo. Mañana. Cas hizo algún sonido avergonzado, poniendo la manta sobre su cabeza.

Era un idiota.

No debería haber estado de acuerdo con eso, pero había sido atrapado en el tono urgente de la voz de Dean al mismo tiempo que su cuerpo parecía derretirse sin esfuerzo entre sus manos. Cas no podía haberle dicho que no. Cas rodó los ojos y se frotó el rostro. Necesitaba una ducha. Había derramado algo sobre su chaleco – apestaba a alcohol – y tenía una horrible necesidad de una afeitada.

Quizás Dean solo estaba siendo impulsivo. Quizás lo olvidaría y no se presentaría.

Algo quedó atrapado en su corazón cuando pensó en eso; él no quería que Dean se olvidara de él. No parecía justo que Dean se sacudiera su recuerdo y que Cas lo recordara por el resto de lo que le quedaba de vida natural.

No había sido besado de esa manera en un largo, largo tiempo; quizás nunca.

Se levantó del sillón. No tenía sentido actuar como si fuera algo extraordinario. Lo más que podía hacer era regresar a su día normal y luego lidiar con lo que fuera que Dean decidiera hacer.

Le echó un vistazo al reloj en su mesa de noche, recogiéndolo para comprobar la hora sin sus lentes. Las diez un cuarto. No había dormido hasta tan tarde. Suspiró y lo devolvió, desabotonando su chaleco, bajando la persiana de su ventana mientras lo hacía. Tenía que esperar por la ducha por lo menos cinco minutos para que las chirriantes tuberías se calentaran, e incluso entonces estaba solo tibio para cuando se metía. Maldijo, tirando de la cortina tras él, y se enjabonó tan rápido como pudo, dejando que el agua golpeara su cabeza y la parte posterior del cuello. Mientras se aclimataba comenzó a cantar un poco, enjuagando el jabón de su cabello y quitándolo de sus ojos mientras lo hacía.

Se detuvo, vacilando por un momento, ladeando su cabeza.

"¿Qué?" dijo, tiró de la cortina hacia un lado, apagando el agua para escuchar mejor. El sonido le llegó nuevamente y, confundido, Cas se enjuagó rápidamente y agarró una toalla, luchando para secarse mientras alguien golpeaba la puerta.

"¡Espere!" llamó, intentando hallar sus lentes en el desorden de su departamento, poniéndose su ropa al mismo tiempo. Su camisa estaba húmeda y se le pegaba al cuerpo, y estaba luchando seriamente para entrar en sus pantalones, balanceándose, tirando de su camisa hacia abajo, sin importarle los botones o el cierre del pantalón. El persistente golpe seguía y Cas finalmente pudo encontrar sus lentes, los cuales estaban enterrados entre los cojines del sillón, y los deslizó sobre su rostro antes de ir hacia la puerta, esperando que no estuvieran demasiado manchados por sus dedos. Después de casi hacer caer el tazón de la mesa de noche mientras pasaba rápidamente por ahí, deshizo el pestillo y abrió pesadamente la puerta.

"¡Si!" exclamó, y entonces se cortó, toda su cara de repente mostrando confusión. "¿Disculpa?"

Dean Winchester le sonrió de vuelta, dando un paso hacia delante, obligándolo a entrar en el departamento.

"Sé que dijiste el viernes," comenzó, cerrando la puerta tras él. Cas echó un vistazo a la puerta por sobre el hombro de Dean, y luego permitió que sus ojos retornaran al rostro de Dean. Aún estaba sonriendo, las manos enterradas en sus bolsillos, meciéndose sobre sus talones casi infantilmente, "pero no pude esperar."

Cas abrió su boca, tratando de encontrar algo apropiado con lo cual responder, y una gota de agua se deslizó desde su cien hasta su clavícula.

"Decidiste," mantuvo su voz aún a pesar de la sorpresa, "solo venir hoy. Porque no podías esperar."

Dean asintió y entonces frunció el ceño, se inclinó hacia delante para agarrar entre sus dedos un mechón del cabello de Cas.

"¿Por qué estás mojado?" preguntó, secándose el agua en sus jeans. Cas suspiró, ajustando sus lentes para mayor comodidad.

"Acababa de tomar una ducha cuando comenzaste a golpear la puerta," explicó Cas, y Dean sonrió con satisfacción.

"Bueno, no me molesta si quieres volver a ello," bromeó, pero Cas pudo ver la persistente seriedad bajo sus palabras. Se sonrojó y rodó los ojos.

"No, gracias."

Dean caminó a un lado de él, echando una vista alrededor del sucio piso de Cas, su rostro aprobándolo. Fue hasta el tocadiscos y miró el disco, y luego hacia la alacena, hurgando a través de ella y luego, Cas siguiendo cada uno de sus movimientos, hurgó dentro del dormitorio antes de regresar y volver al tocadiscos. La mente de Cas llena de cosas que quería decir para romper el silencio, pero Dean no parecía molesto por el silencio. Solo parecía curioso, aparentemente tomando todo lo que Cas tenía para ofrecer. Encendió la luz de la cocina y luego la apagó nuevamente, sonriendo y volviéndose hacia Cas con un fluido giro de su cuerpo.

"Bonito lugar," comentó y Cas estrechó la mirada suspicazmente.

"Cumple su función. Aunque el termostato no funciona," agregó, gesticulando hacia el pequeño marcador en la pared.

Dean se rió, deslizándose y golpeando el pequeño artículo de metal.

"Lo repararé para ti."

Cas resopló y Dean levantó la cabeza.

"¿Qué? ¿No crees que pueda?"

"Creo que eres atrevido," se burló Cas, "solo apareciendo sin preguntar– ni siquiera una llamada…"

La voz de Cas se apagó, Dean avanzó hacia él, poniendo sus manos sobre las caderas de Cas. Levantó un poco su camisa y Cas se sonrojó furiosamente cuando Dean vio que sus pantalones estaban sin cerrar. Alzó sus ojos hacia los de Cas y movió sus cejas sugestivamente.

"… No tuve tiempo para hacerlo apropiadamente," Cas trató de cubrirse, pero los hábiles dedos de Dean ya estaban subiendo el cierre y abotonándolo por él. Puso suavemente su mano sobre la parte baja del abdomen de Cas y luego la cabeza de Cas se inclinó hacia atrás mientras Dean presionaba sus bocas juntas. Suspiró felizmente y los dedos de Cas revolotearon alrededor de sus antebrazos, la sensación familiar del cuero, pero aún así una muy nueva sensación.

"No tengo tu número," dijo Dean, retrocediendo, su sonrisa torcida y libre de preocupaciones. Sus manos viajaron alrededor de la cintura de Cas, bajando hasta el inicio de su trasero y Cas tomó un sobresaltado respiro. "Además, imaginé que sería una agradable sorpresa. No pude dormir en toda la noche." Sus palabras se fueron apagando a medida que los acercaba, meciéndose ligeramente, su boca rozando el cuello de Cas. "Me tuviste despierto toda la noche, sabes."

Cas cambió su posición, su cuerpo rindiéndose, moviéndose para darle a Dean un mejor acceso. Su aliento resoplando contra el hombro de Dean y movió sus manos desde los antebrazos de Dean hasta su espalda, perdido en la sensación de los brazos de Dean alrededor de él.

"Estás loco," se maravilló. "No soy nadie especial, e, incluso si lo fuera, qué te hace pensar que puedes solo venir cuando quiera que tú– ah– " Dean mordió gentilmente su labio y Cas lo agarró, su mente divagando.

"Cas, estoy loco por ti," suspiró Dean, y besó la piel que había mordido, calmándola. Cas se sintió un poco más coherente y se alejó.

"Esa es la primera vez que me llamas así," dijo, y Dean parpadeó antes de que su rostro dejara escapar otra reluciente sonrisa.

"Huh," se rió, y Cas puso un poco de distancia entre ambos, estirando sus brazos nerviosamente. Dean registró su cambio de humor y se sobresaltó un poco, volviendo al tocadiscos. Jugó con el y luego lo puso a funcionar, Elvis apareciendo de nuevo en el departamento.

Balanceó la cabeza experimentalmente y Cas tosió una risa mientras él intentaba meterse en la música.

"No es para todos," explicó Cas, apuntando a las cajas llenas de discos que había empujado contra el muro opuesto. "Hay más si prefieres escuchar esos."

Dean sacudió su cabeza, repentinamente determinado, "no, a ti te gusta Elvis, y yo podría escucharlo." Se dirigió hacia las cajas de todas maneras, dejándose caer en la alfombra para hurgarlos, sacudiendo su cabeza ante las selecciones de Cas, sin duda. Él probablemente escuchaba cosas más pesadas.

Cas se acercó por detrás y se inclinó sobre su espalda, mirando con atención las cajas, sus manos apoyadas sobre los hombros de Dean. Hojeó algunos tímidamente y entonces Dean lo miró, tirando de él hacia abajo para que se sentara a su lado. Se sentaron hombro con hombro, Elvis sufriendo en cada rincón del departamento.

Cas se dio cuenta con sorpresa que no tenía frío y cuando le echó un vistazo al perfil de Dean no pudo hacer nada más que sonreír ante cuan tranquilo se encontraba su rostro, cuan sencillo se veía sentado en el suelo y hurgando en sus discos.

Dean le atrapó mirándole y se detuvo, sus manos aún descansando en el borde de algún álbum, sus ojos abiertos y hermosos. Hermoso – la palabra vino tan fácilmente a su mente.

"¿Estuviste despierto toda la noche?" dijo suavemente y los ojos de Dean cambiaron en una manera que hizo que Cas sintiera casi demasiado calor, como si la emoción que comunicaban fuera irradiada directo a sus huesos. La boca de Dean dio el indicio de una sonrisa, pero es como si estuviera demasiado serio como para dejar que escapara completamente.

"Si," respondió Dean, encogiéndose de hombros, apartando la mirada, jugando con la esquina de su chaqueta. "Suena realmente estúpido."

La preocupación se dejó entrever en los ojos de Dean y sacudió un poco su cabeza, riendo para dispersarla. Cas no pensaba que sonara estúpido. Él escuchaba a Elvis, y estaba mirando fijamente a Dean, y era tan extraño, la sensación más extraña que había tenido nunca. Mariposas, pero algo más sólido que eso, algo que golpeaba y persistía, el mismo tipo de aterrador sentimiento que tenía en la fiesta, la primera vez que había visto a Dean.

Dean volvió la mirada a él, preocupado.

"Lo siento por no esperar hasta el viernes, y lamento si yo… yo solo, te vi, sabes…," se detuvo, y Cas asintió.

"Te vi," continuó Cas, sonriendo un poco, entendiendo, y alzó una mano y tocó la mejilla de Dean, moviendo sus manos sobre la piel en ese lugar, y Dean se movió solo un poco, presionándose contra su mano. Había mucho más, ¿no? Había mucho más para esto, pero había tanto sentido en que Dean estuviera ahí. Que estuviera escuchando a Elvis, como si toda su vida hubiera estado esperando solo por este pequeño momento.

Dean tocó el interior de sus muñecas, con la vista fija en el cuello de Cas.

"Te vi, y supe que nunca iba a poder decirte buenas noches," finalizó en un murmullo. "No realmente. Solo no parece correcto decirte adiós, o buenas noches…"

Cas se inclinó y los juntó, cortando las palabras de Dean. Se sintió fácil esta vez, como si hubiera estado besando a Dean por un largo tiempo, y quizás era debido a la noche anterior, pero Cas estaba comenzando a pensar que no era completamente eso; quizás nunca había sido eso. Ese primer vertiginoso momento en el que había posado sus ojos en él, la forma en la que su cuerpo encajaba con el de Dean, como el apoyo sin esfuerzo en la motocicleta de Dean. Espeso y dulce, como las malteadas, como la sonrisa de Dean, mucho mejor a la luz del día. Dean se olvidó de los discos, y Cas le ayudó a deshacerse de la chaqueta, lanzándola detrás de él, Dean recostando su espalda en el suelo, reacio a separar sus bocas durante mucho tiempo. Cas se extendió sobre él, y sentía una paz sin precedentes. Las manos de Dean eran tranquilas, y sus bocas iban más lento, buscando, a veces tímidas, pero minuciosas. Cas enmarcó el rostro de Dean, recorriéndolo con sus pulgares hasta la mandíbula, sobre sus mejillas.

Elvis sonando.

Dean se rió, un pequeño y errado sonido, y Cas bajó la vista hacia él, su cabello aún húmedo y tocó los labios de Dean, su clavícula, su frente, Dean mirándolo con algo parecido a la adoración. Encajaban a la perfección.

"¿Dónde has estado?" dijo Dean después de un momento, y Cas rió.

"Justo aquí," respondió y Dean sacudió su cabeza.

"No te vayas entonces," suspiró, seriamente, y Cas sonrió tranquilizadoramente.

"No parece correcto decir adiós, ¿o si?"

Dean lo empujó hacia abajo, más cerca, envolviendo sus brazos alrededor de él, enterrándose a sí mismo en su boca, y Cas supuso que esa era su respuesta.

Era casi sorprendente lo bien que encajaban juntos, como sus cuerpos parecían deslizarse juntos y encajar en su lugar como piezas de un puzle; juntándose para hacer un todo. Como los dedos de Cas parecían encajar tan bien cuando se curvaban en la nuca de Dean; sus labios juntándose, trabajando juntos, y el solo pensamiento era suficiente para hacer que la mente de Cas divagara. Las manos de Dean se movieron sobre su espalda, descansando justo arriba de su trasero, y Cas retrocedió, justo lo suficiente como para que sus labios quedaran tocándose a penas.

Las manos de Dean colándose por el dobladillo de su camisa, subiéndola, los dedos presionando contra su piel, y su tacto se sintió abrasadoramente caliente, la sensación hormigueando bajo la piel de Cas. Exhaló, y Dean inhaló, y Cas sonrió; podía sentir la sonrisa que le devolvía Dean en sus labios.

"¿Qué hay de ti?" Cas observó mientras Dean abría sus ojos, fijando su vista en él perezosamente. "Te acabo de conocer, y ya, yo solo- no lo sé."

"Yo tampoco lo sé." Dean movió una de sus manos para deslizar sus dedos a través del húmedo cabello de Cas, apartándolo de sus ojos. "Pero no puedo tener suficiente de ti."

Cas se rió y presionó su rostro contra el cuello de Dean. "No entiendo por qué. Soy una persona promedio; no soy nada especial."

"¿Puedes dejar de decir eso?" gruñó Dean mientras Cas se enderezaba, una rodilla a cada lado del cuerpo de Dean, sentándose a horcajadas.

Cas rodó sus ojos y presionó sus palmas completamente sobre el pecho de Dean, sus dedos tirando de su camisa solo ligeramente, para mantener sus manos ocupadas. "No lo soy. Soy torpe, y aburrido, y- ¡Mírate!"

"¿Qué hay conmigo?"

"¡Eres maravilloso! Eres atractivo, y guapo, y tienes una motocicleta, y haces que todas las chicas se desmayen."

Las manos de Dean se movieron para descansar en las caderas de Cas, sus dedos deslizándose bajo su camisa para subirla.

"Y eres hermoso."

La respiración de Cas quedó atrapada en su garganta, y pudo sentir sus mejillas calentarse. Apartó la vista, estirando una mano para envolver sus dedos alrededor de una de las muñecas de Dean, haciendo que cesara su intento de deslizar su camisa por su cabeza.

"No lo soy. Soy aburrido."

"Y estúpido, obviamente."

"¡No soy estúpido!" respondió bruscamente Cas, volteándose para enfrentar a Dean nuevamente, y Dean estaba riendo bajo él, liberándose del agarre de Cas. Arrastró sus dedos sobre el pecho de Cas, moviéndolos hacia arriba hasta que sostuvo su mejilla en su mano, su pulgar rozando su labio.

"Hmm, quizás no." Dean sonrió y puso su mano completamente bajo la camisa de Cas, los dedos presionando contra su piel, y Cas ronroneó bajito, cerrando los ojos.

Él no estaba acostumbrado a toda esta atención, con manos por todo su cuerpo, y si esto era lo que Dean quería hacer con él cada vez que se vieran, entonces estaba más que dispuesto a enseñarle a Dean su apartamento cada cierto tiempo.

Se quedaron así por un momento, hasta que Dean recorrió con sus dedos el costado de Cas, casi rozando su piel. Cas se rió y se inclinó hacia delante, agarrando la manos de Dean bajo su camisa y apartándola. Dean gruñó y deslizó la otra mano bajo la camisa de Cas, haciendo cosquillas sobre su piel, y Cas se rió de nuevo, presionando su cara en el cuello de Dean.

"Dean, por favor–"

Dean solo apartó su mano del agarre de Cas y metió sus dos manos bajo su camisa nuevamente, ambas manos trabajando en sus costados, y Cas no podía dejar de reír.

"¿Te dan cosquillas en los costados, hmm?" ronroneó Dean, y Cas sacudió su cabeza. Pero Dean sonrió y continuó haciéndole cosquillas a Cas hasta que solo fue un desastre sonriente sobre él, jadeando contra su piel y luchando por respirar. Se rió y curvó sus dedos alrededor de las caderas de Cas, empujando y moviéndose hasta que Cas estuvo en el suelo y Dean sobre él. Las rodillas encerrando su cuerpo y las manos a cada lado de su cabeza, Dean sonrió hacia Cas, y Cas frunció el ceño, las gafas torcidas en su rostro.

"Te odio."

"No, no lo haces," Dean balanceó una mano, ajustando las gafas de Cas con dedos gentiles antes de apartar el cabello de su rostro.

"Bien, no lo hago. Pero eres grosero, espero que lo sepas."

Dean se rió y sacudió su cabeza, y Cas rodó los ojos, presionando sus manos contra su pecho, pero Dean no se movía.

La música dejó de sonar y el silencio fue casi ensordecedor, salvo por el constante crujido de los parlantes. Cas inclinó su cabeza hacia atrás, mirando hacia el tocadiscos por un momento antes de regresar su atención a Dean.

"Quítate. Quiero escuchar algo más."

"Que demandante." Dean se movió para bajarse de Cas, deteniéndose un momento para guiñarle. "Me gusta."

Cas se removió para salir de debajo de Dean, parándose del suelo para poder sacudirse la ropa. Dean se sentó en el suelo, observándole mientras se movía hasta el tocadiscos para darle la vuelta al disco, poniendo cuidadosamente la aguja sobre él. El departamento se llenó con el sonido de Elvis nuevamente, y Cas tarareó para sí mismo, volteándose para mirar a Dean. Dean le sonrió, sentado en el suelo con las piernas cruzadas y las manos en su regazo; se veía tan inocente sentado ahí, como si no hubiera estado atormentando a Cas con cosquillas solo unos minutos antes.

"¿Tienes hambre?"

"Podría ir por algo de comida."

"Bueno, espero que no estés esperando nada espectacular." Pensó por un momento. "Podría hacer macarrones con queso."

"Macarrones con queso está bien."

Cas podía sentir a Dean mirándole mientras buscaba en la despensa. Su corazón cayó cuando se dio cuenta que todo lo que le quedaba era una solitaria caja de fideos y algo de pan y unas pocas latas de atún. Sacó el spaghetti, escuchando el sonido seco que hacían al retumbar en su caja cuando los puso sobre el mostrador. Se volteó hasta su refrigerador, sin sorprenderse cuando lo encontró prácticamente vacío.

Echó un vistazo a la leche y a la mitad de mantequilla, suspirando.

"Lo siento pero, nos quedamos sin macarrones," se disculpó con su voz más ceremoniosa, esperando que si actuaba con un camarero pretencioso, Dean lo dejara pasar y lo perdonara por ser extremadamente pobre. Dean levantó la vista ante el tono de Cas y sonrió.

"Oh, bueno, ¿tienes algún otro especial para esta tarde?" jugueteó, y Cas se aclaró la garganta, alisando su camisa donde había sido arrugada por unas manos curiosas.

"Tenemos lubina sobre una cama de arroz y vegetales al vapor, un poco de filete con puré de papas y ajo – piel roja – y también spaghetti pasado con mantequilla, y nuestro propio ingrediente especial."

Dean asintió, considerando sus opciones, incluso yendo tan lejos como para rascar su barbilla en actitud pensativa.

"¿Cuál es el ingrediente secreto?" preguntó, estrechando sus ojos suspicazmente.

"Sal, señor," respondió Cas sin vacilar, elevando su barbilla altivamente.

"¿Sal?" preguntó Dean fingiendo entusiasmo. "Adoro la sal."

"¿Podría incluirla en los fideos entonces?"

"Por favor," respondió Dean, ladeando su cabeza, su sonrisa infantil creciendo incluso más. Cas mantuvo su pose y asintió rápidamente, haciendo que Dean riera y sacudiera su cabeza de forma incrédula. Se volteó hacia la estufa, encendiendo el fuego, complacido de cuan fácilmente podía encender la cerilla con Dean mirando su espalda. Los minutos pasaron, y Cas oyó el ruido distante de Dean poniéndose de pie y el suave sonido de sus botas yendo alrededor del piso hasta que estuvo a su lado, mirando fijamente el agua con alguna clase de detallado interés.

"Las ollas observadas no hierven," regañó Cas, pero Dean solo se encogió de hombros, risueño, y se inclinó contra el mostrador, observando a Cas en su lugar.

"Si te observo a ti ¿vas a hervir?" bromeó, haciendo que Cas rodara los ojos mientras medía el spaghetti, tratando de calcular si podía economizar de su propio plato para tener para más tarde.

"Desearías que fuera así de fácil," respondió Cas, y los ojos de Dean se abrieron y rompió en una risa que involucraba todo su cuerpo, su cabeza yendo hacia atrás, la espalda arqueándose. Cas le sonrió, mirando hacia la olla para ver si el agua había comenzado a burbujear – no lo había hecho.

"Oh, ¿de verdad?" Dean rió, enjuagando la esquina de su ojo como si hubiera alguna lágrima ahí. Fue el turno de Cas para encogerse he hombros, escuchando como la muñeca de Dean sonaba cuando la sacudió. Dean miró alrededor del departamento, volviendo a inclinarse sobre el mesón. "¿Saben tus amigos lo gracioso que eres? ¿O soy solo yo el afortunado?"

Cas tosió, tomando un cuchillo para cortar la mantequilla en porciones más manejables.

"Bueno," comenzó, pensándolo, su frente arrugada mientras cortaba, "no sé si ellos piensan que soy gracioso… pero tengo lo mío."

Dean hizo algún sonido de aprobación, jugando con un tenedor que Cas había dejado en la encimera. Cas escuchó el disco detenerse y no paró mientras dejaba la mantequilla a un lado, echando los fideos en la olla.

"Ve a poner ese con él en la camisa de hula," pidió Cas, y Dean le dio una mirada interrogante. Cas se sonrojó, subiéndose los lentes. "Solo ve y hazlo."

"¿Una camisa hula?"

"Bueno, ciertamente no estás ocupado," espetó Cas, y la boca de Dean se arqueó. Cas exhaló y retrocedió, extendiéndole a Dean una cuchara de madera. "Bien, ¡ven tú a cocinar y yo cambiaré el disco-!" se detuvo cuando Dean agarró sus muñecas, sosteniéndolas firmemente.

"¿Cuántas veces tengo que decirte que te relajes?" dijo Dean, suspirando una risa, poniendo la cuchara de vuelta en su mano. "Pondré tu maldito disco."

Cas lo observó dirigirse a las cajas, acuclillándose para revisarlas. Su camisa se subió un poco, mostrando un pedazo de lisa piel desnuda justo sobre sus jeans y Cas se atrapó a sí mismo mirándolo fijamente y se volteó para poner junta la escasa comida.

"Camisa hula, ¿correcto?" llamó Dean, y Cas asintió antes de recordar que Dean no podía verlo de espaldas.

"Azul algo…" dijo ausentemente, separando los fideos para que no se pegaran.

"¿Hawái azul?"

"Si."

Dean se levantó y cambió los discos, golpeando el suelo con el pie de forma impaciente mientras lo hacía. Se movía mucho, Cas había notado. Quizás fuera a causa de las carreras, su ocupación desarrollándose en velocidad y movimiento; quizás era solo él. Cas se tambaleó ante el pensamiento de que quizás él pudiera estar alrededor de Dean lo suficiente como para descubrir cosas como esa.

Las canciones comenzaron y Cas sonrió en apreciación, apagando la cocina. Se desplazó cuidadosamente hasta el lavaplatos, usando la tapa para filtrar tanta agua como pudiera, algo peligroso pero él no tenía un colador.

Dean había regresado en algún punto, al acecho, fuera de su visión, como si quisiera ayudar pero no supiera como preguntar. Cas sacudió su cabeza; este chico era un misterio.

Puso tanta mantequilla como pudo y una saludable porción de sal, revolviéndolos antes de echarlo dentro de los únicos dos tazones de poseía, poniendo el tenedor con el que Dean había estado jugando en uno y otro limpio en el otro.

Dean le miró voltearse, sosteniendo la humeante comida e inmediatamente buscó un lugar donde sentarse, a lo que Cas gesticuló hacia un pequeño espacio a un lado del radiador.

"Mesa," dirigió, y Dean fue, limpiando los libros y periódicos de la segunda silla, hundiéndose en ella.

"¿Estos son para la escuela?" preguntó Dean, hojeando uno de los tomos con apariencia de ladrillo. Cas asintió, haciendo una mueca por el calor de los tazones y sacudiendo sus manos una vez los bajó, y deslizando el de Dean hacia su lado de la mesa.

"La mayoría de ellos, si," respondió Cas después de sentarse, bajando la mirada para ver que había olvidado las servilletas – como si tuviera alguna. Suspiró y tomó su tenedor, paseándolo sobre el spaghetti para dejar que se enfriara. Dean no había tocado el suyo, aún mirando el libro, los dedos acariciando sobre el empaste y el título dorado en relieve. "Algunos de ellos son solo los que mis hermanos no querían y que me llevé conmigo, y luego unos cuantos más eran de mi padre, de cuando él estaba en la escuela."

"¿Tu viejo es un doctor?" continuó Dean, deteniéndose en algún diagrama anatómico, sus ojos bailando sobre él. Cas pudo ver sobre la mesa que se trataba de la sección cruzada de los pulmones.

"Biólogo," dijo Castiel secamente, tomando un poco de comida, el húmedo vapor flotando hacia su rostro. "Trabajó por un tiempo y luego enseñó en la universidad, pero se retiró antes de que yo viniera aquí."

Dean asintió, como si entendiera las palabras que estaba leyendo, pasando la página.

"¿Qué es 'edema pulmonar'?"

Cas se inclinó hacia delante, dejando descansar su tenedor dentro del tazón – la pasta demasiado caliente aún de todas maneras.

"Quiere decir líquido, pero no puedo recordar si es dentro o fuera…" buscó por las páginas como pudo, y Dean se lo extendió, dejando que lo acercara. Inclinó el libro en su dirección, "…dentro. Si. Es líquido dentro de los pulmones."

Dean volteó el libro y lo miró por un largo rato.

"Huh," dijo finalmente, bajando el libro hasta sus pies como los otros, reemplazándolo por su tenedor. Cas lo observó soplar su comida antes de meterla sin ninguna ceremonia dentro de su boca, tomó, vacilante, un bocado de su propia comida.

"No está mal," dijo Dean, una vez que hubo masticado y tragado, ofreciendo una emocionada sonrisa y Cas se encogió de hombros. Estaba tan insípida como había esperado, pero era mejor que el arroz. Había estado comiendo arroz por días. Dean le miró por un momento, aún comiendo, y Cas le daba miradas tímidas cada cierto rato, solo para ver el tenedor de Dean ir más lento y su sonrisa creciendo.

"¿Tienes hermanos?"

Cas asintió, terminando de engullir un fideo, limpiando su boca con el dorso de la mano y enderezándose.

"Y una hermana pequeña – bueno. Tiene diecisiete, lo cual es solo dos años y medio menor que yo," no podía hacer nada más que sonreír cuando pensaba en ella. "Su nombre es Rachel."

Dean movió su pierna bajo la mesa, pero pendiente a cada palabra.

"¿Es una buena chica?"

Castiel se rió, la mirada cariñosa aún en su rostro.

"Muy buena," respondió, haciendo girar su tenedor ausentemente. "Es la única chica. Tenemos una hermana mayor, pero falleció cuando era aún una niña. Pero Rachel es una buena chica. Aunque un poco consentida – por tres cariñosos hermanos mayores."

"¿Tres?" preguntó Dean, pestañeando.

"Bueno, contándome. Miguel y Gabriel son mis hermanos mayores," dijo. "Yo no la consentía mucho. La mayoría del tiempo solo la molestaba."

Dean rió ante eso, tomando otro gran bocado.

"Hay pan también si es que quieres," añadió Cas, gesticulando detrás de Dean hacia la cocina, pero Dean sacudió su cabeza, insistiendo en que estaba bien con lo que tenía.

"¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ellos?"

Castiel dejó de comer y puso el resto de su comida a un lado.

"No quiero hablar sobre eso," dijo tranquilamente, pero su voz había tomado mayor intensidad – un poco tomada – mientras continuaba, "realmente, no. Mis hermanos dejaron muy en claro que no estaban emocionados con mi elecciones, ¿de acuerdo? Me enviaron a la escuela y eso fue todo."

Dean se quedó mirándolo. Podía decir que estaba mintiendo.

"No estaba tratando de molestarte," la voz de Dean fue brusca, casi perpleja, "así que no me mires así, como si estuviera intentando compararme contigo." Su mirada brevemente cambiando a algo más duro. "Sé lo que debes pensar sobre mí. Todos se llenan la boca en esas fiestas y piensan que pueden tirar basura sobre todos, pero en realidad no pueden." Arrojó su tenedor a un lado; como si estuviera harto de la idea, y Cas estuvo sorprendido cuando no retrocedió como solía hacerlo.

"Mi padre supo que yo era marica, pero honestamente no hubo ninguna diferencia; ya era un borracho en ese entonces, así que dudo que incluso recuerde lo que pasó. Lo escuchó de algún imbécil que abrió la boca en una licorería y que dijo que me había visto chupando la polla de algún chico fuera del teatro como si yo fuera alguna clase de idiota orgulloso de ser marica. Estaba más enfadado de que Sam se enterara por él por estar siendo tan jodidamente ruidoso."

Cas estrechó sus ojos con confusión.

"¿Cómo supo el tipo de la licorería que eras gay entonces?" Preguntó, tratando de hilar. Dean se encogió de hombros.

"Tenía mal el concepto – algún sujeto estaba chupando mi polla."

Cas sintió su rostro contorsionarse en alguna emoción indefinida, y entre más tiempo miraba a Dean, más ridícula sonaba la declaración, y entre más pensaba en la cuestión-de-hechos de Dean, más hilarante parecía ser.

Se rió, y la risa creció y creció hasta que Dean estuvo riendo con él y Cas estuvo jadeando por aire, las lágrimas nublando su visión. Frotó sus ojos bajo las gafas, doblándose hacia delante, intentando calmar su respiración.

"Jesús Cristo," jadeó, su risa bajando junto con la de Dean, ambos sonrojados y jadeantes. Dean puso su mano sobre su boca y sacudió su cabeza.

"Fue algo."

"Bueno, ¿qué pasó?" tanteó Cas, la curiosidad picándole. Dean suspiró, recogiendo un fideo frío y luego dejándolo caer en el tazón nuevamente.

"Bueno, mi viejo me noqueó, pero le rompí la nariz al chico de la licorería y él no dijo mucho – el hombre tenía demasiada mierda en sus registros como para presentar cargos." Dean apretó los labios, el tema zanjado para él y Cas maravillado.

"Ves, es por esto que no entiendo. Tienes todo este colorido pasado de tu polla siendo chupada en callejones y correr motocicletas y meterte en peleas, pero me ves en una fiesta y de alguna manera decides que soy por el que vale la pena ir."

"¡Hablas como si estuvieras decepcionado!" sonrió Dean, todo actitud descuidada, sus ojos brillando, "te di toda una noche privilegiada en la ciudad."

Cas dejó su barbilla descansar en su mano, el codo sobre la mesa.

"Podrías tener a cualquier chica en esa fiesta. Podrías haber tenido a Lisa, pero decidiste seguirme calle abajo para llevarme a comer y luego de eso saquearme – pero no es esa la parte que no entiendo. No entiendo que estés aquí. Que estés aquí para escucharme hablar acerca de mi aburrida clase media, mi niñez – bueno, supongo que podría decir que no me lo creo."

"Tu mierda es lo que es aburrido," dijo Dean simplemente. "Ya te dije como me siento acerca de ti. No es tan complicado. ¿No has escuchado del amor a primera vista?" terminó, dándole a Cas una mirada implorante.

Cas suspiró. "No creí que fueras a corresponderlo, eso es todo," explicó, apartando su tazón. Dean apoyó sus brazos en la mesa y descansó sus mejillas en ellos, mirando a Cas a través de sus pestañas. Cas extendió una mano y pasó sus dedos por el cabello de Dean, apartándolo de su rostro, mirando la infinidad de pecas que no había sido capaz de ver en la oscuridad de la noche anterior.

"Bueno, estoy correspondiendo," dijo Dean, sonriéndole perezosamente, como un cachorro saciado.

"Supongo que sí." Cas sonrió, acariciando con su pulgar la frente de Dean y bajando por el puente de la nariz, las mejillas, pasando por sus pecas. Dean ronroneó bajito, cerrando sus ojos, y Cas pasó sus dedos por el cabello de Dean antes de tensarse. Volvió la vista hacia el tocadiscos tras Dean, en la sala de estar, y entonces miró nuevamente a Dean para notar que estaba mirándolo fijamente.

"¿Qué estás mirando?"

"Oh, uh, el tocadiscos." Se detuvo por un momento, acariciando nuevamente el cabello de Dean con sus dedos. "Esta es mi canción favorita."

Dean levantó su cabeza ligeramente como si quisiera escuchar mejor la canción, y asintió para sí mismo mientras volvía a recostar su cabeza sobre sus hombros, y Cas cerró sus ojos, estuchando la canción. Deslizó su mano fuera del cabello de Dean, arrastrando sus dedos sobre su brazo mientras apartaba su mano, pero Dean lo detuvo, sus dedos agarrando gentilmente su muñeca, y Cas abrió sus ojos, mirándolo fijamente.

"¿Así que esta es tu canción favorita?"

Cas asintió, y Dean hizo una especie de sonido de aprobación, sonriendo.

"La he escuchado en la radio antes."

"No es sorprendente en realidad."

Dean resopló y se enderezó, aún sosteniendo la muñeca de Cas. Atrajo la mano de Cas hacia él, y Cas estiró los dedos, la yema de sus dedos acariciando la barbilla de Dean mientras él le acercaba.

"¿Y por qué es tu canción favorita?"

Cas pudo sentir la barba incipiente en la barbilla de Dean mientras rozaba sus dedos sobre su piel, y la sensación de aquello le puso la piel de gallina en los brazos. Dean sonrió con su sonrisa lobuna.

"Yo solo – me gustan las canciones acerca del amor," respiró risueño, como si esa fuera la respuesta más tonta que pudo haber dado. Pero realmente, las canciones sobre el amor eran sus favoritas porque tenían demasiado significado tras sus letras, y esa era la única forma que conocía para explicarlo.

"Supongo que esa respuesta es lo suficientemente buena," Dean sonrió y acercó a Cas por la muñeca, los dedos moviéndose para sostener su mano mientras presionaba sus labios contra su palma, aún sonriendo. Besó gentilmente a lo largo de toda la palma de Cas, sus ojos observándole todo el tiempo, y Cas tragó grueso, sus dedos crispándose.

"Dean–"

"But I can't help falling in love with you," cantó suavemente, casi en un susurro, y Cas pudo sentir sus mejillas poniéndose rojas; se sentía casi mareado.

"Me confundes, Dean Winchester."

Dean se detuvo, sus ojos enfocándose en Cas. "¿Por qué?"

"Porque… Tienes todo este exterior duro, y tienes una motocicleta, y te metes en peleas, pero eres solo demasiado dulce, y amable, y-"

"Oye, no te hagas el cursi conmigo."

"Lo que trato de decir es que eres diferente."

Cas apartó su mano para quitar el cabello del rostro de Dean, y Dean capturó su muñeca, poniéndose de pie y rodeando la mesa para capturar los labios de Cas con los propios. Cas sonrió contra los labios de Dean, deslizando su mano libre por el cabello de Dean.

"Diferente, ¿huh?" habló Dean mientras se apartaba.

"Diferente."