Epílogo


Abril, 1981

Era el último lugar en el que Dean quería estar, pero sabía que Cas hubiera querido que estuviera ahí, y él solo estaba haciendo esto por Cas. Nunca había conocido a nadie de la familia de Cas, y solo había hablado con su hermano, Gabriel, por teléfono. Habían habido fotos, pero mayoritariamente eran de Rachel, la hermana favorita de Cas. Su padre estaba muerto, y nunca había escuchado mucho acerca de su madre. Ya se sentía fuera de lugar y no habían ni siquiera salido para el cementerio.

Sam estaba sentado en el sillón con Abigail, besando su rostro y riendo cuando bajó, y Jess se aproximó, viniendo para descansar una mano en su pecho. Ella sonrió suavemente y ajustó su corbata, estirándose para besar su mejilla.

"Te ves muy guapo." Ella tocó su hombro y se apartó, alisando su vestido con sus manos.

Él le sonrió y Sam se levantó del sillón, Abigail tirando de su cabello mientras la sostenía. Jess se la quitó, y Abigail se calmó, aquietándose mientras Jess se balanceaba gentilmente con ella.

"¿Estás seguro de que quieres que vayamos?" preguntó Sam, descansando su mano sobre el hombro de Dean, apretando. Dean respiró y alisó el cuello de la camisa de Sam con su pulgar, asintiendo.

"Si. Él lo hubiera querido."

Jess le pasó a Abigail de vuelta a Sam, y él sonrió cuando la tomó, acariciando su rostro con su nariz. Ella chilló y palmeó sus mejillas, y Dean sonrió. Jess fue escaleras arriba, diciendo que necesitaba asegurarse de que su cabello lucía bien antes de que se fueran. Tenían tiempo. El funeral no empezaba hasta dentro de otra hora, y el cementerio estaba cerca.

Abigail se calmó y tiró del cuello del abrigo de Sam.

"Es una locura, ¿huh?"

Dean asintió, frotando su rostro con su mano.

"Estaba haciéndolo tan bien. Solo pensé que quizás – quizás –" Las últimas palabras cayeron de improviso y Dean presionó sus dedos contra sus ojos. Sam lo agarró por el hombro y lo atrajo hacia él, y Jess apareció por las escaleras para tomar a Abigail nuevamente. Dean agarró las solapas de su abrigo mientras Sam envolvía sus brazos alrededor de él, rodeándolo completamente y sosteniéndolo contra su pecho.

Sam lo acalló y acarició su espalda con su mano. Dean sabía qué quería decir. Él está en un mejor lugar, ya no está sufriendo. No lo hizo. Dean no creía en esa clase de cosas. Las esperanzas de Dios y el Cielo eran lujos de los hombres que no habían visto a muchachos morir. Que no los habían sostenido y observado sufrir en las manos de un destino azaroso y peligroso. Había enterrado esas cosas con Adam, y ahora, más de él sería enterrado con Cas. Sam solo lo abrazó más cerca y lo acalló hasta que supo que se podía controlar.

Dean se apartó y pasó su mano por su rostro, quitando las lágrimas.

"Dios." Su voz se rompió, y se limpió la nariz con el dorso de su mano. "No sé–"

"Dean." Sam lo detuvo antes de que pudiera comenzar, las manos descansando sobre sus hombros y sosteniéndolo a la distancia de sus brazos. "Vas a ir. Tienes que ir. Sabes que Cas te habría querido ahí."

"Pero su familia va a estar ahí."

Quería una salida. No podía hacer esto, no era lo suficientemente fuerte para hacer esto. Después del hospital, quería darse por vencido.

"No me importa, Dean. Eres más fuerte que esto, sé que lo eres."

Dean alzó sus manos y envolvió sus dedos alrededor de las muñecas de Sam, apartando sus manos y asintiendo. Tenía que hacer esto. No le importaba si la familia de Cas estaba ahí, y no le importaba si ellos no le querían ahí. Iba a ir, e iba a ir para despedir a Cas. Lo iba a hacer de la forma correcta.

"Si, si." Sonrió débilmente y frotó sus ojos. "Vamos."

Se subieron al auto de Sam, y Dean se sentó en el asiento trasero con Abigail. Le hacía cosquillas en la punta de los pies y ella chillaba, pateando. Él reía suavemente y acariciaba su cabeza con su mano, su delgado cabello haciéndole cosquillas a su palma, y ella arrulló, bostezando y cerrando sus ojos, inclinándose hacia atrás en el asiento del auto. Dean sonrió y cambió de posición, volteándose para mirar por la ventana. El vecindario de Sam y Jess era bueno, lleno de enormes, hermosas casas. Cas lo habría amado; siempre disfrutó de las casas que tenían un aspecto vintage.

Palmeó su bolsillo y el papel dentro hizo un suave sonido al arrugarse bajo su tacto. Metió la mano en su bolsillo para pescarlo, y cuando lo sacó, lo desdobló, alisándolo contra su muslo. Era una vieja foto que se las había arreglado para encontrar entre sus cosas. No recordaba tomarla cuando se fue, pero por alguna razón, sentía la necesidad de quedársela cuando la encontró. La fecha en el reverso decía que era de 1969, el año que Dean fue reclutado y embarcado. Era una foto de él antes de que la fecha de nacimiento de Dean fuera llamada en la televisión.

Era un Domingo flojo, y Cas había conseguido un nuevo rollo para su cámara. Dean lo había comprado para él el día anterior, sorprendiéndolo con él. Estaba siempre tan emocionado cuando conseguía un nuevo rollo para su cámara, porque amaba tomar fotografías de todo. Lo hacía tan feliz, lo hacía sonreír tan abiertamente, y Dean amaba cuando era capaz de hacer sonreír a Cas. Hacía calor, todas las ventanas en el apartamento estaban abiertas, y ninguno de ellos estaba usando camisetas. El cabello de Cas se pegaba a su frente, y Dean lo apartaba en cada oportunidad que tenía. Cas reiría y lo apartaría por un momento antes de moverse de vuelta para besar rápidamente los labios de Dean.

Se quedaron en el apartamento ese día, y en algún punto de la confusión mental, Cas había tomado una foto de Dean, riendo y siendo feliz. No había tenido idea de que Cas la había tomado hasta que oyó zumbar la cámara y escupir la fotografía, pero era una foto que realmente le gustaba. Cas inmediatamente escribió el año en la parte de atrás, y luego de que Dean fue reclutado, le había dicho a Cas que la tuviera con él, siempre. Para mirarla en cada oportunidad que tuviera.

Alisó sus pulgares sobre el borde de la foto, mirando hacia abajo, a la versión mucho más joven de sí mismo. La versión de sí mismo que estaba enamorada y mucho más feliz, porque era capaz de despertar cada mañana con Cas a su lado. Era capaz de besarlo siempre que quisiera en la comodidad de su hogar; comer la cena juntos y mirar televisión juntos. Reír juntos. Tragó apretadamente y dobló la foto de vuelta, metiéndola a su bolsillo.

y ahí, justo ahí a mi lado, eras tú…

Sam y Jess no dijeron mucho mientras conducían hacia el cementerio. Podía ver a Jess alisando el frente de su vestido con sus manos, mirándole por el espejo retrovisor en cada oportunidad que tenía. Captó sus ojos una vez, sonriendo suavemente, y ella le sonrió de vuelta, volviendo su atención para liarse con la radio, cambiando la estación hasta que encontró una canción que le gustaba. Dean apretó sus puños y luego los distendió, alisando sus muslos con sus palmas, el material de sus pantalones grueso bajo su tacto. Volvió a mirar por la ventana, y pudo escuchar a Abigail removerse en el asiento del auto a un lado de él. Se volteó y la miró, y ella le sonrió, estirando sus brazos hacia arriba.

Él tocó su mano y ella curvó sus pequeños dedos alrededor de su dedo índice, pateando.

"Luces igual que tu mamá," le susurró y ella pestañó. El auto se detuvo y él miró por la ventana. Habían unos pocos autos aparcados cerca del cementerio, y pudo ver una pequeña masa de gente cerca de un ataúd en la distancia. Cerró sus ojos por un momento, paralizado por las emociones manando de él. Estaba sucediendo. Estaba realmente ahí. Realmente estaban enterrando a Cas hoy.

No se había dado cuenta de que Sam y Jess habían salido del auto hasta que la puerta trasera se abrió y Sam estiró una mano. Dio un salto y abrió sus ojos, y Sam le sonrió mientras ayudaba a Abigail a salir del asiento del auto. Él le sonrió de vuelta, incluso si fue un poco temblorosa, y abrió la puerta, dando un paso afuera y caminando hasta el otro lado del auto.

"No tenías que venir, sabes."

"Apoyo moral," dijo Jess mientras se movía para quedar de pie a un lado de él, tomando su mano en la propia y apretando.

Fueron detenidos por una chica rubia antes de que estuvieran incluso a mitad de camino de donde la ceremonia se estaba llevando a cabo. Se paró en frente de Dean, los brazos cruzados sobre su pecho, estrechando los ojos. Por un momento, él no reconoció quién era, pero entonces recordó la foto que Balthazar le había mostrado.

"¿Rachel?"

"Tú debes ser Dean." Su cuerpo entero se relajó, y Dean vio que ella estaba apretando un pañuelo en su mano. Su rímel estaba estropeado y bañaba la comisura de sus ojos, pero no parecía importarle. "Cas me contó sobre ti en mi boda," añadió, sacudiendo su cabeza con incredulidad. Llevó el pañuelo hasta su boca, y Dean pudo decir que estaba intentando no llorar mientras su garganta se movía.

"¿Lo hizo?" rió Dean sacudiendo su cabeza. Dios, ¿Cas realmente le había hablado de él a su familia, incluso después de todo lo que había hecho?

"¡No podía cerrar la boca cuando se trataba de ti!" rió ella, el sonido sacudiéndose de ella, apagado por el pañuelo y su mano. Los dedos de Dean se crisparon. Ella sonaba justo como Cas.

"Nunca podía cerrar la boca acerca de nada," modificó Dean, y ella se rió más fuerte, pero el sonido se rompió en algo más. La sonrisa de Dean vaciló y ella cerró la distancia entre ellos, envolviendo sus brazos alrededor de su espalda, presionando su rostro dentro de él. Sus hombros se sacudieron y Dean se congeló antes de automáticamente levantar sus manos hacia la parte posterior de su cuello, doblando su rostro hacia su cabello, devolviendo el abrazo. Ella le dio un apretón antes de apartarse, limpiando sus ojos con el pañuelo. Sus mejillas estaban sonrojadas por el llanto y su labial estaba brumoso, pero era simplemente tan hermosa como Cas la había hecho parecer.

"Quería agradecerte," continuó ella, "por… por cuidar de él. Sé que debes pensar muy poco de mí." Su labio tembló, "Que hermana abandona a su hermano en algo como eso, pero, le di un vistazo y no pude–" Se cortó a sí misma. "Él no quería que lo viera así," lloró, recomponiéndose. Dean asintió, tocando su hombro.

"Cas pensaba el mundo de ti," murmuró y ella asintió. "Y creo que él realmente quería que fueras feliz de una manera en la que él no pudo serlo, y si eso lo hacía quedarse fuera de tu camino, no era porque no te amara."

Ella concordó con él.

"Le dije que lo amaba," exhaló ella, golpeando sus mejillas ligeramente con el pañuelo húmedo. "Lo hice. Le dije que lo amaba antes de irme, así que sabía."

"Él sabía," le aseguró Dean.

Ella estaba tranquila nuevamente, removiéndose, y Dean sabía que estaba a punto de decir algo más.

"Michael no estará feliz de verte," susurró ella, "pero me prometió que no haría nada inapropiado. Él es todo apariencias, de todas formas, así que no creo que tengas nada de qué preocuparte. No sé acerca de Gabriel… él es– está muy confundido por todo esto." Ella palmeó su falda nerviosamente y luego le echó un vistazo a Dean con una expresión que él reconoció como vergüenza.

Por supuesto que no lo estarían. Ellos eran las razones por las cuales Dean no quería venir en primer lugar. Sabía que no iban a estar felices. No quería fijarse en ello.

"Este es mi hermano," hizo una seña hacia Sam, y Rachel se volteó para sonreírle, estrechando su mano. "Y su esposa, Jess, y mi sobrina, Abigail." Rachel y Jess intercambiaron unas pocas palabras, y luego ella los estaba guiando a donde la ceremonia se estaba llevando a cabo. Era pequeña, solo ellos cinco, Gabriel, y Michael. Por supuesto que no estaban emocionados de ver a Dean, pero lo ignoraron durante la mayor parte.

La ceremonia fue corta, y una vez que hubo terminado, Michael y Gabriel tomaron su salida sin una palabra. No parecían querer quedarse lo suficiente como para ver el ataúd de Cas ser bajado en la tierra, pero Rachel no se fue. Se quedó de pie junto a Dean mientras él acariciaba el ataúd con una mano, apartándola para pescar la fotografía de su bolsillo.

"¿Qué es eso?" preguntó ella calmadamente, y Dean la desdobló y se la mostró.

"La tuvo mientras yo estaba lejos en Vietnam, y solo quería que la tuviera ahora."

Ella sonrió y asintió, tocando gentilmente su brazo antes de voltearse. Él volvió a doblar la foto y la empujó dentro de una de las grietas del ataúd antes de que fuera bajado. Sam deslizó su brazo alrededor de sus hombros y lo apartó, y Dean caminó hacia el auto con él. Jess ya estaba situada en el interior, y Dean se subió en el asiento trasero, presionando la parte de atrás de su palma contra su cabeza. Jess se volteó en su asiento y tomó una de sus manos, sosteniéndola entre ambas suyas.

"Estará bien, Dean."

Él enjuagó sus ojos con su mano libre.

"Si. Estaré bien."


Él no había sabido qué hacer con la caja al principio. Estuvo situada en una repisa en su apartamento durante días antes de que finalmente la bajara y la abriera nuevamente.

Leyó las cartas. Se remontaban hacia 1972, la mayoría de ellas escritas en los trece meses que Dean había estado en servicio activo, pero habían unas cuantas salpicadas entre esas y la última. Era tan extraño cuán claro podía escuchar la voz de Cas en su cabeza, y, acoplado con las fotos, verlo, pero por un largo tiempo no supo qué hacer respecto a ellas más que dejarlas estar ociosamente sobre su estante.

Para el aniversario de Sam y Jess, le habían pedido venir y cuidar a Abby mientras iban a La Jolla por el fin de semana, y Dean ni siquiera había vacilado, empacando tan pronto como estuvo fuera del teléfono. Adoraba a su sobrina y no podía pensar en nada que quisiera hacer más que tenerla para él un par de días. Mientras estaba empacando encontró que sus ojos seguían viajando hacia la caja, y después de media hora de echarle vistazos finalmente la bajó y la ubicó a un lado de sus cosas.

Había comprado el viejo camión de Bobby para él después de que Cas muriera. Simplemente era más conveniente ahora que no estaba corriendo constantemente, y le gustaba.

La casa de Sam y Jess estaba en los suburbios, y justo pasando el cementerio donde Cas fue enterrado, y no le tomó muchos pensamientos decidir parar en su camino hacia allá. Había estado unas semanas sin trabajo, y quería asegurarse de que las flores que había comprado la última vez no estaban desgastadas.

Caminando por la hierba hacia la tumba, captó la visión de una mujer usando un impermeable amarillo ya de pie ahí, su oscuro cabello soplando ligeramente en el viento.

"¿Tessa?" dijo Dean mientras se detenía y ella se volteaba, su delicada mano sobre su rostro.

"¡Dean!" exclamó, enfrentándolo, su falda arremolinándose alrededor de sus rodillas por el viento.

"Lamento si te asusté," se apresuró Dean, aclarando su garganta y echando un vistazo hacia la tumba de Cas. "Solo que eres la última persona que esperaba ver aquí."

"No puedo creer que nos hayamos encontrado – solo estoy aquí por algunos días. Mi primo quería que viniera a visitar su nueva casa, y no había tenido la oportunidad de visitar aún a Cas."

Ella miró hacia el pedazo de tierra, metiendo un mechón de su cabello detrás de su oreja.

"Siguen entrando, sabes," murmuró ella. "Chicos justo como él." Ella jugó con su bolso ausentemente, su voz tomando un tono más bajo.

"Los perdemos cada vez." Su cabello se movió cuando sacudió su cabeza. "Nunca he visto nada como eso."

Dean guardó silencio.

"Gracias por llamarme," dijo Dean de repente. "Después de todo."

Tessa sonrió.

"Imaginé que podrías necesitar a alguien que haya estado ahí. Gracias por decirme dónde fue sepultado. No tenías que hacerlo."

"Él te adoraba," Dean se encogió de hombros. "Fuiste una dura competencia."

Tessa rodó los ojos.

"Simplemente tenía algo sobre él, no sé qué era. Como si la gloria lo hubiera alcanzado y tocado," dijo ella luego de una pausa. "Incluso cuando estaba tan enfermo… no lo sé. Simplemente podías verla en él. Hubieron veces en las que pensé que había visto su alma."

Dean asintió.

"Pero tú sabías eso," añadió Tessa, y Dean se rió tristemente.

"¿Te dijo como fue el amor a primera vista?"

"¡No!" sonrió ella, sus manos enfundadas en los bolsillos de su impermeable.

Dean sonrió de vuelta y luego ambos miraron la tumba de Cas nuevamente cuando golpeó a Dean.

"¿Te gustaría ver fotos de él? ¿Antes?"

Los ojos de Tessa brillaron.

"Eso sería absolutamente adorable," dijo ella suavemente. Ella siguió a Dean de vuelta hacia el camión, y Dean abrió la puerta de la cabina, atrayendo la caja hacia él y rebuscando en ella. Sacó unas pocas de las numerosas fotografías y se movió para ponerse de pie a un lado de Tessa mientras se las enseñaba.

"Esta es en la carrera… esos son él y Sam," apuntó Dean y Tessa alzó una mano hacia su boca, tomándola gentilmente de la mano de Dean, mirando hacia la siguiente.

"Era tan lindo," susurró y Dean sonrió.

"Lo sé."

Él insistió en que se llevara las fotos con ella y los ojos de Tessa se llenaron de lágrimas cuando las sostuvo.

"Sé que no parece mucho," dijo ella gentilmente, enjuagando unas pocas lágrimas, levantando su cabeza para mirar a Dean, "pero no creo que la gente como Cas realmente diga adiós."

Dean la abrazó.

"Las personas como Cas dicen 'te veo entonces'," susurró él en su oído y Tessa lo abrazó más fuerte. Se apartaron, y Dean condujo hacia la casa de Sam. Jessica le dio la lista de cosas que debía hacer y no hacer, pero Dean sabía cómo manejar a su Abby, y Jessica le agradeció aproximadamente un millón de veces mientras Sam la arrastraba por la puerta hacia el auto.

Dean ayudó a Abigail a hacer un gesto de despedida por la ventana mientras Sam y Jess salían por la entrada de coches, Jessica despidiéndolos de vuelta.

Balanceó a Abigail contra él y ella rió, escondiendo su rostro en su cuello y riendo cuando le hizo cosquillas. Ella era tan preciosa, sus pequeñas colas de caballo rubias atadas con un moño rojo, sus grandes ojos enmarcados por largas y bonitas pestañas que hacían sombras sobre sus rosadas mejillas.

Dean la puso en el suelo para jugar con sus juguetes, mirándola desde la mesa de la cocina mientras calentaba un poco de cacerola para sí mismo, observándola a través de su ocupación.

Ella se movía y farfullaba hacia los bloques y pequeñas bolas de colores y al suave cordero de peluche, sentada en su manta cuadrada, aplaudiendo con sus manos de vez en cuando.

Dean le sonreía, y hablaba de vuelta cuando ella chillaba, encantado cuando podía hacerla sonreír.

"Te amo, dulce Abby," sonrió él y ella rió, golpeando dos bloques felizmente. Él miró la caja situada a un lado de su bolso sobre el sillón y golpeó sus dedos sobre la mesa. Sus ojos desviándose de nuevo hacia Abby y pasó una mano por su cabello, pensando.

Cuando la silla raspó contra la baldosa, Abigail levantó la vista y luego volvió a su juego, hablando consigo misma en un idioma inteligible. Dean se sentó de nuevo en la mesa, mirando el pedazo de papel y el lapicero que había recogido del cajón del escritorio de Sam en el estudio, en la habitación contigua.

Tragó y escuchó a Abby reír nuevamente, el sonido brillante y bueno y maravilloso. Más tarde le daría su cena y un baño y secaría su inquieto, pequeño cuerpo. Le cantaría y la pondría a dormir y cuidaría de ella, quedándose de pie a un lado de su cuna, mientras dormía, sus sueños dulces y suaves.

Ella sabría cuán amada era, incluso cuando creciera. Incluso cuando fuera mayor y no fuera lo suficientemente pequeña como para encajar en su regazo y montarse sobre sus hombros. Quería decirle a alguien acerca de todo esto, aunque no estaba seguro sobre cómo ir al respecto. Pero le había prometido a alguien que lo intentaría.

Iba a mantener sus promesas desde ahora.

Dean golpeó el lapicero contra la mesa y bajó la mirada hacia la hoja en blanco. Las líneas esperaban pacientemente a que él las llenara. Había tanto con lo que ponerse al día.

Rodó el lápiz en sus dedos y luego cuidadosamente lo llevó hacia abajo, vacilando un momento antes de finalmente escribir dos palabras en la línea superior.

Querido Cas.