Harry Potter es de Jotaká.

Flores para Narcissa.

Prólogo.

Se agarra muy fuerte a Harry. Su brazo todavía sangra y tiene la cara mojada de sus lágrimas. Espera sentir el familiar tirón en el ombligo en el momento en el que se aparezcan fuera de éste horrible lugar, pero en vez de eso siente que es empujada, o tirada, y simplemente cae al suelo.

–Hermione! – le da tiempo a escuchar - ¡Herms!

Abre los ojos y se levanta lo más rápido que puede, pero es demasiado tarde. Los ve desaparecer delante de sus ojos. El duende, Harry, Ronald y Dobby. La daga.

–¿Qué mierda…?

Una risa histérica corta su frase. De repente se da cuenta de la gravedad del asunto. De la alarma en la voz de Harry. De la maldición de Ron que no ha alcanzado a oír porque la ha dicho justo cuando un remolino los tragaba.

Está en Malfoy Hall. Sola.

Horror.

Siente que es agarrada por los brazos y arrastrada por el suelo. Trata de liberarse, pero Bellatrix clava sus uñas en su carne, arrancándole gemidos.

–No tenemos a Potter – parece escupir el nombre – pero tenemos a la sangre sucia. Seguro que el Lord me deja jugar un rato contigo hasta volverte completamente loca.

Hermione empieza a sopesar sus posibilidades aunque sabe que no tiene ninguna. El Lord ya ha sido llamado, y ella va a ser el juguete de la loca de Bellatrix y/o unos cuantos mortífagos (no tan) locos.

Huir no entra en sus planes de suicida, así que se queda sentada ahí, en un rincón del salón, escuchando los gritos de entusiasmo de Bellatrix. Se fija en el matrimonio Malfoy. Lucius aprieta la empuñadura de su bastón, le tiemblan las manos. No está afeitado y parece que le faltan muchas horas de sueño. Narcissa ha perdido su expresión de soberbia y luce más tranquila y pequeña que la última vez que la vio. Su vestido parece ser demasiado grande para ella. Aprieta el hombro de su marido. Parece ser la única que logra mantener la cabeza bien alta.

Hermione se siente confundida y avergonzada al mismo tiempo por estar viendo un momento tan íntimo entre ellos, pues a pesar de lo rígida que es su postura, es evidente que comparten algo.

Tiene ganas de arrancarse los ojos.

ººº

Resulta que, como soy una tonta del pompis, me ha dado por publicar una nueva historia cuando estoy de exámenes *aplauso* *ovación*

Esta historia se me ocurrió cuando iba a mediados de Self Harm, y la empecé a escribir poco tiempo antes del final de ese primer fic. Está basado en el último libro pero, como veréis, con ciertos cambios en ciertas partes.

Evidentemente, esto va a ser un Dramione. Un Dramione que voy a intentar mantener muy poco OOC, porque pretendo hacerlo tan crudo y tan real que todas (incluída yo) vamos a llorar sangre con esta historia *corazóncorazóncorazóncorazón*

¿Qué más? Ah, sí. Ya he escrito dos capítulos y medio. No sé si podré actualizar semanalmente, por ahora no, desde luego, porque los exámenes y la UGR me van a dar mucho sida, aunque puede que encuentre tiempo para publicar el primer capítulo la semana que viene, por si a alguien de verdad le interesa esta historia *coffcoffDALcoff*

He estado desde Noviembre tomándome un respiro, después de terminar Self Harm, y me alegra infinitamente volver a las andadas con un longfic. Espero que disfrutéis con la historia tanto como yo estoy disfrutando escribirla.

Ya sabéis: opiniones, reviews, críticas (constructivas, pls), todo eso y más siempre será bienvenido.

See ya, luvs!

Mantequilla.

P.D: ¿El título? Ya lo iréis entendiendo :3