Disclaimer: Todos los personajes y la historia original de Harry Potter le pertenecen a JKRowling, yo solo juego con ellos un rato.

Aviso: Este fic participa en el minireto de enero para El Torneo de los Tres Magos del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Nota de autora: ¡Hola hola! Parece ser que todavía sobrevivo por aquí. En esta entrega del Torneo tenía la tarea de escribir sobre la profesión de sanador insertada en el género Horror. La pobre Lavender no me lo ha agradecido, ni a mí, ni a random. Aténganse de leer personas que sean sensibles hacia temas sanguinolientos.

Disfrutad, quiero decir... Temblad. ¡Y nos vemos al final!


Gritos ahogados.

Los tacones golpeaban el suelo de mármol, provocando que sus pasos resonaran por toda la primera planta. No le importó. A esas horas casi nadie merodeaba por el hospital, ella había acudido ante la llegada de un nuevo paciente a su departamento.

—Posible ataque de hombre lobo: múltiples contusiones y magulladuras —le informó una compañera—. Encárgate, Brown.

Lavender estaba exhausta. Eran pasadas las dos de la madrugada, y la única iluminación provenía de los flexos de emergencia del pasillo y una lámpara con luz mortecina sobre su cabeza. No obstante, tomo aire, y se armó de paciencia.

—Bien, veamos esos arañazos —dijo, con voz dulce.

El paciente se encontraba exánime. Conforme retiró las vendas que cubrían su cara, estas abandonaron el pulcro blanco y se fueron tiñendo de rojo. Ella contuvo las arcadas, era una profesional. Sin embargo, cuando apenas quedaba una máscara ensangrentada cubriendo el rostro, Lavender titubeó: le sonaban aquellos rizos. Se armó de valor, y deslizó las últimas piezas de gasa para descubrir su identidad.

No pudo evitar los escalofríos, ni la sacudida. El vendaje formó un pequeño charco de color escarlata cuando, inevitablemente, se le cayó de las manos.

El paciente depositado sobre la camilla... ¡Era ella!

Pero tenía la cara totalmente desfigurada, cubierta de cardenales e incisiones profundas. Se llevó la mano a la boca, aterrada. No era capaz ni de emitir un grito de pánico: la visión resultaba desgarradora. Era monstruoso.

Contuvo la respiración: los ojos, vacíos e inexpresivos, se dirigieron hacia ella. Y Lavender solo vio negro cuando su reflejo se abalanzó sobre su cuello.

Despertó en ese preciso punto de la pesadilla, y no se pudo volver a dormir: como cada noche. Permaneció con los ojos abiertos, ahogando las lágrimas en el fondo de la garganta.

Como cada día.


En la película dejan entender que Lavender ha muerto, sin embargo en el libro no dicen nada al respecto, dejan ese aspecto muy abierto. Yo creo que sobrevivió, y aquí la pinto como sanadora viviendo en apariencia una vida normal. Pero está claro que, en caso de que sobreviviera, las secuelas de la batalla (para todos, pero concretamente para ella) debieron ser brutales. De ahí que plasme sus continuas pesadillas.

Me ha ocupado 299 palabras (al límite) y creo que no hay nada más que decir.

¿Tomatazos, aplausos? Cualquier cosa en la casilla de abajo.

(abrazos eléctricos.)