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Tiempo de reflexión

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Sí bueno, era sencillo que yo sintiese que ese momento duró una eternidad, tal vez una especie de pausa temporal de 2 años o algo por el estilo, pero es que ¿Cómo podría poner en orden mis emociones si tenía todo tan revuelto? Me sentía muy muy feliz de ver a mi Sasuke ahí, significaba que mi aldea sabía que estaba perdido y habían mandado a mi mejor amigo en mi búsqueda; por otro lado encontrarme a punto de ser besado por la otra yo de su esposa era un poco… jodido.

Si Sasuke fuera totalmente racional no me habría arrojado su espada ni habría provocado que Sakura cayera desmayada, pero da igual ¡Soy feliz! Me lancé a sus brazos emocionado… bueno su brazo ¿entienden? Me conformo con uno, de pronto antes de alcanzarlo me quedé pasmado al verme a mí mismo.

Así que ahí, en ese cuerpo, estaba el yo de esta dimensión, el chico problema.

—Díos mío… pero si soy delicioso.

El emo vengador me golpea y arroja al suelo con su (uni)brazo.

— ¿Qué carajo estás haciendo dobe?

— Espera tengo que explicarte todo antes, no creerás que estuve a punto de besarla ¿verdad?

— Eso no fue lo que mi ojo vio

— ¡Solo tienes un ojo! Pudiste equivocarte.

Él truena la lengua.

— ¡Mi ojos vieron otra cosa! — exclamó el chico en mi cuerpo, era la primera vez que lo (me) escuchaba hablar… que sexy voz. Hinata debe estremecerse al escuchar mis susurros en su oído ¡Espera! Mi esposa.

— ¡Oh! Tú eres yo, más vale que no le hayas hecho nada a Hinata, sé que eres un torpe para el amor.

— Un padre que deja a sus hijos solos todo el día no tiene derecho a decirme nada de eso.

Enarco una ceja, el chico había resultado más metiche de lo que parecía. ¿En el fondo sí seré así? A veces me gusta meterme donde no me llaman, pero solo a veces. Como la ocasión que Temari pensó que Shikamaru y yo teníamos algo, o cuando Sakura no sabía cómo explicarle a Sarada donde estaba el Teme, o cuando Chou Cho quería ponerse a dieta o cuando Rock Lee aprendió a cambiar pañales…

¡El punto es que…! ¿Realmente cuál es el punto de todo esto?

— Si tú supieras manejar tus relaciones no estaría en este embrollo mocoso de mierda.

— ¿A quién llamas mocoso, padre irresponsable? Además de que estabas a punto de besarte con MI NOVIA.

— ¡Nadie quiere besar a "tu novia"! Engendro del demonio.

— ¿Por qué nadie quisiera besa a mi esposa?

— ¡No estamos hablando de tu esposa!

— ¿Estás diciendo que quisieras besar a Sakura?

— ¡Claro que no!

— ¡Ah pero alguna vez quisiste!

— ¡Hace más de 18 años!

— ¡Pero quisiste!

Los tres nos encontramos jadeando, yo aún en el piso sigo sin comprender por qué ahora todo está relacionado a los besos ¿Qué edad tenemos? Ese joven yo seguro está alterando a todos con sus insinuaciones locas.

— Solo vine a ver qué clase de persona soy, como noto no mereces quedarte con Hinata. Yo volveré en tu lugar.

— Deja de decir tonterías — espetó Sasuke molesto y yo estaba completamente confundido —seguro Naruto tiene una buena explicación para todo esto. Sino yo se la sacaré con el sharingan.

Me levanto consternado del suelo. ¿Acaba de decir que él piensa tomar mi lugar en Konoha? ¡Y yo tratando de ayudarlo! ¿Quién se cree? Estoy aquí debatiendo mi moral y otros instintos primarios por su bien y por el bien de mi matrimonio y él viene a decirme que no merezco el lugar en el que estoy.

Lo miro y me miro. Y me doy cuenta que soy mucho más alto de lo que era a los 18 y pienso en lo que él está pasando en esta vida y me vuelvo a ver a mí de joven. Si Hinata lo trató con cariño es normal que él no quiera volver, es normal que quiera estar donde yo estoy ahora que mi vida es casi perfecta.

Y aunque quiero ayudarlo no creo que la opción sea dejarle todo a él ¡Pero qué estoy pensando! La tarde me ha puesto idiota ¿Dejarle mi esposa, mis hijos, mi aldea, mis amigos? Debo estar drogado.

— Primero necesito que nos sentemos y calmemos.

Me senté al lado del cuerpo inmóvil de la rosita, los otros dos me imitaron, noté como Sasuke miraba a la chica y la tocaba con su dedo índice, como si estuviera muerta, se sonrío de lado y la jaló para ponerla en su regazo. Yo me sorprendí pero fingí que no pasaba nada, ojalá mi otro yo tuviera la misma delicadeza.

— ¡Déjala en paz Uchiha!

— ¿Acaso te molesta? Pensé que solo estabas interesado en Sakura.

— En este mundo es así. Es más, como le dije a Hinata, incluso en tu mundo hago mejor pareja con Sakura.

¿Qué? ¿Qué dijo el muy desgraciado?

— ¿Eso le dijiste a mi esposa?

No le di tiempo de responder, le golpe. ¡Dios mío dame paciencia! Debí pedirla antes, lo sé. Pero es que aunque me siento tan cercano a este chico al mismo tiempo quiero matarlo. ¿Cómo puede ser tan insensible?

— Se lo dije porque es la verdad.

—Mmm también es verdad que si Sakura me ve al abrir los ojos y la beso… no habrá vuelta atrás.

— ¡No te atreverías! — exclamó mi joven (e inexperto) yo.

— No lo hagas Sasuke ¿No sería infidelidad?

Él me mira y hace una pausa, con una sonrisa casi imperceptible.

— Estuviste pensando mucho en esto ¿verdad?

Asentí.

— Namikaze Naruto — y la sensación de malestar de hablar de mí en 3era persona me volvió a patear — sé qué te pasó. De verdad quiero ayudarte pero si no pones de tu parte no iremos a ningún lado.

— ¡Tú no sabes nada de mí!

— Sé que perdiste a tus padres y que te culpas por ello — él calló de inmediato y se volvió a sentar con las manos sobre sus piernas, parecía abatido — y también hay cosas que olvidaste, voy a decírtelas pero necesito que estés tranquilo con lo que te contaré.

— Yo no olvidé nada.

Sasuke toma su guante y se lo mete en la boca. Callado se ve mejor.

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La noticia me había caído como balde de agua fría.

El joven yo había salido con la Hinata de este mundo. Pero algo entre ellos había pasado y lo había desmoronado todo, a tal nivel que después las cosas empeoraron con el accidente de tráfico que mató a los padres de este chico.

— Tal vez pelearon ese día.

La voz de Gaara me devuelve a la realidad. ¿Pero por qué este chico bloquearía sus recuerdos sobre ella?

— Lo que él olvidó es lo que está en el medio — expliqué al pelirrojo— date cuenta, es algo que Sasuke, Hinata y Sakura saben y no me quieren decir. Por eso esperan que yo "recuerde" cuando eso puede jamás pasar más si yo no vuelvo.

— ¿Has pensado si no culpas a Hinata? Si lo haces entonces es normal que en tu subconsciente la odies y por eso ahora la trates tan mal.

— Mi otro yo — sostuve que no quería que me metieran al mismo saco que ese tonto — no puedo comprenderlo. En mi mundo mucha gente a muerto de esta forma y nunca hemos culpado a nadie de lo que pasó. Bueno a mí me culparon cientos de muertes cuando era un niño ¡A ti también!

Gaara hizo una mueca nada agradable aunque yo lo decía por Kurama y Shukaku pero me tardaría demasiado explicando todo eso, así que me lo salté.

— ¿Es una opción preguntarle a Hinata? — preguntó el pelirrojo y yo negué con la cabeza — ¿Sakura?

— Solo podría sacárselo a la fuerza

El chico alzó una ceja.

— Entonces se lo sacaremos a la fuerza.

Me dio miedo. Y no me equivoqué.

Al día siguiente en el salón me senté al lado de Sakura como era de costumbre, ella no me dirigió la mirada pues seguía molesta por lo de los días pasados y yo no tenía la intención de disculparme. Hinata abrió la puerta del aula y agachó la mirada al pasar junto a ambos. Me fastidiaba que ella se sintiese culpable también ¿Qué era lo que me ocultaban?

Aún no empezaba la clase cuando una rubia dio un fuerte portazo. Ojos verdes, coletas despeinadas ¡La hermana de Gaara! Oh por el amor de Jesucristo redentor ¿Su arma secreta era la macha de la esposa de Shikamaru? La chica entró en el aula y puso su mano en mi mesa. Tomó mi barbilla y me hizo mirarla, ella siempre me dio escalofríos, ahora, aquí y allá también. Quiero decir ¡Hacia temblar al hombre más inteligente que he conocido!

— Naruto, hay algo que… me gustaría confesarte esta tarde en el gimnasio ¿Vendrás?

Apenas pude asentir. Hinata balbuceó algo que no pude comprender y Sakura azotó sus propias manos en su mesa.

— ¿Qué te sucede Temari? ¡Sabes que Naruto es mío!

La rubia me examinó.

— No le veo etiqueta querida. Así que si me permites me lo llevo de una vez.

Con mucha fuerza me jaló hacia el frente y me arrastró hasta la puerta.

— Te-temari no… no puedes hacer eso. Por favor.

La voz de Hinata hizo que todos nos detuviéramos, tenía la mirada asustada.

—Tú sabes que soy capaz de decirle todo ¿verdad?

A Hinata unas lágrimas se le acumularon en los ojos. Sakura se levantó asustada.

— ¿Lo sabes Temari?

— Lo sé — sentenció ella.

— No puedes decírselo.

— ¡No puedes obligarme a no hacerlo!

— ¿Qué quieres de él?

— Quiero que sepa la verdad. ¿Quieres que la escuche de mí o de ti?

La verdad es que Temari no tenía ni jodida idea de nada. Pero era una mujer a la que podías creerle incluso que los malditos monos podían volar, su convicción asustaba. Y logró asustar a Sakura.

— Hinata, tú te quedas aquí. Quieta. ¿Me escuchaste?

Mi peliazul asintió vencida y a mí la sangre me hirvió. ¿Por qué tanto desastre? Llegamos al gimnasio y Temari nos sentó a ambos viéndonos fijamente, ella tenía los colores mezclados en la cara.

— Créeme Sakura, nada de lo que me digas me hará pensar mal de ti.

— No es solo por mí — sostuvo ella jugando nerviosa con sus manos y mirando de vez en vez con recelo a la rubia. — ¿Por qué te estás metiendo Temari?

— Porque me preocupa este chico. Si te sientes presionada saldré un rato.

La Sabaku no era una senpai universitaria. Muy fuera de nuestras ligas, si la conocíamos era porque sus hermanos eran menores y nos llevábamos con ellos, o eso fue lo que me explico a medias tintas Shikamaru aunque no mencionó nada sobre cómo él se perdió por ella. El vago tenía la misión de entretener a Ino en los pasillos porque si se enteraba que la chica del desierto estaba amenazando a su mejor amigo las cosas se saldrían de control y es que de por sí Yamanaka Ino y Temari en esta dimensión no se llevaban precisamente bien.

— Dime ya la verdad Sakura. Siento que estoy lastimando a todos con mi actitud y no puedo remediarla si todos me esconden qué demonios pasa.

— ¿Por qué te preocupas por lastimar a los otros si el más afectado aquí fuiste tú?

— ¡Porque no lo sé Sakura-chan! No lo sé y quiero que me lo cuentes.

Por el amor a Aristóteles ¿Dónde aplicaba la Mayéutica en este momento? Y tal vez entendí un poco mejor a mi otro yo en ese momento porque lo que me contó la pelirrosa era algo que no hubiera querido vivir en mis carnes.

De hecho me bajó la presión del maldito susto.

Fue una tarde, llevaba saliendo con Hinata más de 8 meses. ¡8 meses! Digo para mí que llevo con ella… haber 15 por 12… por … 180 meses CASADOS. No tonterías, no. CASADOS. ¡Matrimonio legal, APOSTÓLICO Y ROMANO! 8 meses me parecía justificable que él no preguntar a ciencia cierta qué pasaba. Porque lo que vio lo dejó mal, si imaginármelo a mí me dejó mal.

Mi otro yo entró al gimnasio más tarde de lo habitual, la práctica había terminado y olvidó su teléfono celular en aquél lugar. Cuando abrió la puerta lo que vio no le gustó nada. Su Hinata, su adorada novia, la chica que le estaba haciendo explorar tantas emociones desconocidas y tan hermosas estaba sobre las piernas de Uchiha Sasuke, su rival.

Pero su rival amistoso.

No era como que se odiasen, por lo menos no hasta ese momento.

Se besaban. Él los vio, notó la mano del chico aferrar a la joven de su cintura y a ella echar su cabello hacia atrás para poder ver bien los ojos negros del Uchiha.

Naruto gritó, yo dejé que un par de lágrimas se me escaparan de los ojos por imaginarlo, por sentir en ese momento una vivida traición y pensar lo que ese chico experimentó. Me mortifiqué de dolor en algún lado.

No quiso ver a Hinata al día siguiente, ella no tuvo el valor de decirle nada. El fin de semana tenían planes y él insistió a Minato y Kushina ir a la playa, en el regreso el accidente mató a ambos sumiendo al chico en una depresión donde solo se podía culpar a sí mismo.

Olvidó su relación con Hinata. Pero su subconsciente la recordaba con odio. Incluso la corrió del funeral de sus progenitores, le arrojó las flores a la cara y la sacó del cementerio en una escena que nadie quería repetir.

— Por eso tú estás conmigo Sakura-chan… me estás protegiendo ¿verdad?

— No Naruto, yo de verdad te quiero.

— ¡No te mientas Sakura! Tú quieres a Sasuke, lo sé.

— Deja de poner palabras en mi boca. Puedo demostrarte que te amo, bésame aquí y ahora.

Y yo solo pensé lo impulsivas y tontas que podían ser las personas en esta dimensión. Sakura también quedó herida por lo que Sasuke hizo, nuestra amistad se fracturó y ahora ella fingía o se hacía creer a sí misma que quería a mi otro yo. La tomé de los hombros.

— Esto nos está lastimando ¿Te das cuenta?

Ella no respondió y cerró los ojos esperando un beso. Me recordó a aquella falsa confesión bajo la nieve, las Sakuras eran iguales. Con tal de proteger a sus seres queridos son capaces de sacrificarse a sí mismas, yo ya la conozco, yo ya sé que ella era capaz de eso y más.

— Espera un puto momento ¿Mi esposa se te confesó?

Sasuke cortó mi narración y yo me golpe mentalmente ¿Qué nunca se lo dijo ella?

— Pensé que lo sabías

— ¡No me enteré! Me alegro haberte arrojado esa espada.

El chico rubio en mi sexy cuerpo se toma con las manos la cara, la presiona con fuerza como queriendo omitir lo que escuchó.

— Quiero regresar a Konoha.

La voz del joven yo fue una sentencia. Y no lo culpaba, jodido asunto el de él. Yo tampoco querría volver, pero no podía simplemente dejarle mi lugar. Sobre mi cadáver.

— Regresaremos

Exclama Sasuke.

— ¿Cómo que regresarán? ¡TIENES QUE LLEVARME!

El pelinegro se me acerca, me toma de la camisa y con su altura le es fácil levantarme del suelo.

— En este momento no cuento con el conocimiento suficiente para devolverte a tu cuerpo, investigaré y volveré. Mientras deberías intentar solucionar este asunto o este mocoso no cederá.

— ¿Te pusiste celoso y me estás castigando Uchiha Sasuke?

— Tal vez sí. Pero no miento, no puedo llevarte ahora.

Lo que desconocíamos ambos era el desastre que se crearía una vez que mi otro yo pisara la villa de Konoha, pondría a todos en un jaque emocional tocando las fibras sensibles que nunca nadie mencionó.

Nunca subestimes lo que un joven de 18 años de un mundo sin shinobis y despechado de amor, cortando sus venas con galletas de animalitos, puede hacer.

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Y me gané unos tomatazos, lo sé. Casi dos años sin publicar, la verdad es que la serie me dejó mal sabor de boca y esperé a saber qué pasaba antes de volverme a animar a publicar. Y bueh, me sigo emocionando con toda la serie jaja espero me sepan perdonar por la tardanza.

¡Saludos!