Community College era un lugar increíble al que Loki, tuvo que admitirlo, le causó un poco de temor. Darcy y Erik le habían acompañado desde la mañana, la chica para mostrarle el lugar y asistir a clases, y Erik para hablar con la directora y hacerle un lugar al chico (y por el que seguramente pagaría bastante ya que era privado). Sin embargo Loki no tuvo que hacer mucho más que esperar a que Erik saliera de la oficina con una radiante sonrisa y le avisara que alguien del colegio le acompañaría para mostrarle las opciones y el edificio, además de hacerle un par de exámenes de conocimientos básicos.

Darcy almorzó con él y llena de un entusiasmo que descolocó al pelinegro, lo presumió entre sus amistades como su hermano, y si alguien les miraba con suspicacia bastaba una frase sarcástica de la chica para callar bocas. Sí, a Loki no le molestaba que ella dijera que eran hermanos. Era agradable.

Y más agradable aún fue pasar el resto de la mañana en la clase de actuación. Se quedó fascinado cuando se quedó a un ensayo, cuando vio a esa gente joven y adulta, e incluso mayores desarrollando su talento sobre las tablas dirigidos por un "joven también" director de cabellos rubios y barba corta que le había sonreído e invitado a la clase permanentemente si le interesaba.

Lo dicho, no era un colegio como tal, era un mundo de gente de diversos orígenes y edades que hacían carreras cortas para pasar el tiempo o que no habían tenido la oportunidad de ingresar a una universidad. Para Loki era un mundo nuevo y lleno de oportunidades; ahora más que nunca estaba muy agradecido con Erik, el buen hombre que vio más allá de él y de su otrora profesión escandalosa. No como… ¡Bah! Ahora no quería pensar en Thor, quería disfrutar de esto, de su nueva vida y su nueva familia. Hasta Jane era agradable.

Thor sin embargo sí pensaba en Loki. Se preguntó qué estaría haciendo el pobre chico ahora mismo, tal vez descansando de otra noche entre sábanas con un desconocido que habría disfrutado de su cuerpo y que le había pagado sus servicios. Era molesto seguir pensando en ello, pero por alguna razón simplemente no podía quitárselo de la cabeza.

Negó un poco y sonrió con sincera alegría cuando vio salir del ascensor en el estacionamiento público de la torre Stark al agente Barton junto a Natasha y a Bruce. El chico parecía un tanto incómodo, pero supuso que era natural. Se veía lindo con esa sudadera gris que parecía quedarle un poco grande ya que se arremangaba tímidamente. Natasha, a su lado, se veía muy segura de sí misma, tal vez contenta de salir de su prisión.

Thor y Clint se habían puesto de acuerdo muy temprano para acordar salir a medio día. Los llevarían a almorzar y después a caminar un poco por Central Park. Bueno, Natasha y Clint podrían hacerlo. Él pensaba sentarse en un claro con Bruce y pasar un buen rato con él sin hablar del envenenamiento ni nada que pudiera deprimir más al chico. Jane estaba a cargo de seguir la investigación médica y él no podía hacer otra cosa mientras tanto más que eso: compañía y confort. Bruce debía sentirse verdaderamente aterrado con el hecho de salir a las calles, ahora mismo y en la austeridad del parco estacionamiento miraba a todas direcciones mientras Natasha estaba colgada de su brazo obligándolo a seguir su ritmo y murmurando algo; seguramente que todo estaba bien.

Sin embargo Bruce sonrió cuando al fin llegaron a su auto y los tres ingresaron a él; Bruce y Natasha atrás, y el agente adelante con Thor.

"¿Cómo te encuentras, Bruce?", saludó Thor con una sonrisa en la que quería darle confianza, girando su rostro para verlo de frente.

"Bien… supongo".

"Anoche tuvo un poco de fiebre", dijo Natasha.

"Me temo que será frecuente. Te voy a dar medicamentos para la fiebre o por si tienes mareos. Espero que te encargues, Natasha, de que los tome si presenta algún síntoma".

La chica asintió y Thor notó que sus manos estaban unidas, así había sido desde que los conoció en Tórtola. Sonrió con ternura, al menos se tenían uno al otro; sin duda había sido buena idea que ella viniera con él.

"Muy bien, ¿qué se les antoja comer? Hay variados lugares cercanos a Central Park. ¿Quieren algo exótico o algo neoyorkino?", sonrió Clint mirándolos por el espejo retrovisor.

Tanto Natasha como Bruce se encogieron de hombros, pero Thor notó que Bruce lo hizo con verdadera apatía. Suspiró y luego amplió su sonrisa.

"Conozco un buen lugar".

Natasha apretó la mano de Bruce discretamente cuando el rubio les sonrió de esa manera, pero aunque se había dirigido a ambos, sólo miraba a Bruce. Un momento después volvió su vista al frente y arrancó el auto.

Bruce no quiso mirar a Natasha, probablemente tenía esa sonrisilla divertida y tonta de las chicas cuando pretenden que todo es coquetería. A Bruce no le interesaba en los más mínimo nada de eso y ya había tenido su dosis por la mañana, cuando el agente Barton les llamó y les comunicó que Thor se uniría a ellos. Natasha había bromeado diciendo que sería como una "cita doble". Bruce le recordó que a él no le gustaban los hombres y pretendió enfadarse, pero cuando ella le revolvió el pelo y rió, supo que sólo trataba de hacerlo sonreír. Y lo logró; jamás podría enfadarse con Natasha, ni siquiera cuando hacía bromas de mal gusto.

Bruce miró todo discretamente a través de la ventanilla del auto. Todavía no se sentía cómodo con la idea de salir a las calles y mucho menos tomar el paseo como eso y muchísimo menos pensar siquiera que el doctor Odinson pudiera verlo de esa manera. Él ya se había resignado a ser siempre un paria y un perseguido, ahora con la ilusión rota de una vida en paz en Rusia junto a Natasha. Suspiró pensando que ahora, quizás, su amiga podría tener otras perspectivas sobre su vida. Si pensaba con mucho positivismo tal vez ella lograra algo con el agente Barton (las miradas discretas que le lanzaba el hombre a su amiga eran muy significativas). Y entonces él, si no se moría antes, estaría roto y solo.

Se encogió un poco cuando vio una cuadrilla de policías. Era horrible tener la sensación de que alguien le reconociera y… Era absurdo, él nunca había estado antes en Nueva York y después de tanto tiempo nadie le tomaría importancia a aquél experimento que se hizo hace cinco años bajo el mando del general Ross. Pero aún tenía miedo.

Se sentía un poco estúpido porque por la mañana, cuando Natasha desparpajadamente le había dicho al mayordomo que saldrían con el agente Barton y el doc Odinson, el hombre les había fruncido el ceño profundamente y les dijo que no saldrían sin la autorización del señor Stark. Natasha se mostró sarcástica y él… Bruce habría esperado que Stark dijera que no los dejaría salir. No habría sido decepcionante para él y de todas formas estaba acostumbrado a ser un prisionero; incluso mientras esperaban a que Jarvis hablara con Stark, le dijo a Natasha que ella podría salir sola si quería, ella no era prisionera de nadie. Ella por supuesto le dijo que en todo caso no lo dejaría solo con Stark y si era necesario buscaría al Capitán Rogers si Stark se ponía todo carcelario.

Para sorpresa y desconcierto de ambos, fue el propio Stark el que les dijo que él no era su niñera y que podrían hacer lo que se les pegara la gana. No lo hizo amablemente y fue más bien frío e indiferente, pero significó un alivio para ambos. Sin embargo Bruce no quería salir. Era extraño porque la torre Stark era una prisión pero al mismo tiempo un búnker en el que se sentía seguro. Aunque también se sentía seguro con la presencia de Thor. Estaba muy confundido.


Tony todavía tenía una pequeñísima sonrisa de satisfacción, aquella que había florecido cuando vio la cara de póquer de la pelirroja al decirles que no le importaba lo que hicieran o dejaran de hacer. Con un vaso de whisky en las rocas y sentado cómodamente frente a una enorme pantalla holográfica con una base de datos corriendo a toda velocidad, se distraía de todo lo concerniente a Industrias Stark, a su matrimonio fallido y a la traición de Obadiah.

Ya había hackeado bastante información, buscando y descartando a todos los hombres de entre veinte y treinta años que hubieran nacido en Estados Unidos. El acento de Bruce, al menos lo poquísimo que había podido escuchar, era sin duda americano.

"Tony, el almuerzo", dijo Jarvis entrando al taller con una bandeja a rebosar.

"Déjalo por ahí, J. Ven a ayudarme, dos pares de ojos son mejores que uno".

"¿Cuál es el plan?", preguntó Jarvis acercándose; era un punto ganado que Tony se mostrara entusiasmado en otra empresa que no fuera el autoabandono.

"Las fotografías, dime si ves a alguien que se parezca a Bruce".

"Tony…"

"Sólo quiero saber quién es, es todo", acalló Tony la regañina que seguramente le daría su fiel amigo.

Entre los dos y compartiendo el almuerzo, fijaron su vista en la larga lista de nombres y fotografías.

"Tal vez su nombre no es Bruce. Las personas suelen cambiar de identidad cuando trabajan en lugares como ese bar al que fuiste, y si esconde algo…"

Tony chasqueó la lengua un poco enojado. Jarvis tenía toda la razón, tal vez estaba buscando en vano. Lo único que sabía era que se llamaba Bruce. Pero él era un genio y tenía disponible la más alta tecnología, así que cuando Jarvis dijo que iría a preparar la comida buscó entre las cintas de seguridad algún enfoque de Bruce donde no se viera borroso su rostro. Encontró una imagen lo suficientemente nítida y corrió el software de reconocimiento facial.

Después de varios minutos la computadora había reducido la lista a veinte candidatos. Y uno llamó mucho su atención, sólo que el chico en fotografía apenas si era un adolescente. Robert B. Banner, estudiante de postgrado en Harvard, graduado con honores en la Universidad de Culver en Ohio, prodigio en Física nuclear y Bioquímica.

Tony frunció el ceño cuando reconoció vagamente el apellido Banner. Estaba seguro de haberlo escuchado antes. Banner… ¡Brian Banner! Un científico que alguna vez había colaborado con Howard en radiación, lo recordaba porque uno de los primeros grandes éxitos a nivel mundial de Industrias Stark había sido precisamente basada en radiación ionizante, y Banner había sido el cabeza del proyecto.

Miró fijamente la fotografía del adolescente. Sí, tenía que ser Bruce, estaba tan lindo como ahora. Buscó la fecha en que se tomó la foto, hacía más de cinco años. Tony no pudo evitar soltar una carcajada. Así que tenía a un genio bajo su techo. Leyó ávidamente todos los logros académicos de Bruce, se dio cuenta que una de sus lecturas favoritas sobre la colisión de antielectrones había sido obra de un chico de diecisiete. Y entonces borró todo rastro de sonrisa de golpe. ¿Qué demonios hacía alguien como Robert Bruce Banner en un bar limpiando habitaciones? ¿Por qué no se doctoró?

Y entonces se enfocó en relacionar el nombre del chico con la base de datos del Ejército. Para Tony no era un secreto que muchos jóvenes científicos trabajaban para la Armada en búsqueda de pagar estudios u obtener un puesto permanente. No salió del laboratorio-taller durante el resto de la tarde, y el vaso de whisky ya se había calentado porque ni siquiera le prestó atención.


Bruce compuso una sonrisa de medio lado cuando vio a Natasha a unos metros escogiendo el sabor de un sorbete. Pensó entonces en la felicidad de su amiga; se veía aún más hermosa comportándose como una chica normal junto al detective. Esperaba que Nat rompiera con todo eso que la hacía tan fría y si no se quedaba finalmente con Barton, al menos pudiera encontrar la paz.

Suspiró y desvió la mirada de esa escena tan surrealista y se enfocó en lo que había alrededor. Central Park era un lugar famoso y Bruce había pensado que se alejaba ya de aquella austeridad en los parques en Ohio, dónde él creció. Pero no. Thor había sugerido adentrarse un poco para alejarse de los ciclistas y los camiones de comida rápida; era un claro muy pacífico y el lago y la poca gente (sobre todo sin niños) le daba una atmósfera relajante.

"Me gusta este lugar", comentó Thor cuando lo vio tan pensativo. Estaban sentados en una banca y el médico lanzaba piedritas al lago para crear ondas. "Cuando el estrés es demasiado en el hospital suelo venir aquí y relajarme un poco. Se parece a las praderas de Melbourne. Claro, sin el ruido de fondo del tráfico."

"¿Melbourne? ¿Eres australiano?", preguntó Bruce para no cortar la plática. Ya había sido mucho silencio.

"Sí. Nací y crecí en un rancho. Papá tiene ganado y se interesó en el comercio con empresarios americanos. Yo preferí algo más citadino", sonrió Thor. "¿Qué hay de tus padres?"

"Están muertos", respondió Bruce encogiéndose de hombros.

"Lo siento".

"Gracias, pero ya no importa, hace tiempo lo superé."

Thor tuvo el impulso de tomar a ese chico y darle un abrazo de oso. Bruce seguía mirando el lago y se retorcía las manos bajo las amplias mangas del suéter gris.

"Vainilla", dijo Natasha entregándole un sorbete a Bruce. Él no quería nada, pero ella no daba su brazo a torcer para sacarlo de esa horrible melancolía. La sonrisa que le regaló Bruce era un poco alentadora.

Cuando ella iba a sentarse a su lado Bruce habló.

"Vayan a caminar por ahí. Estaré bien."

Nat iba a protestar.

"Te aseguro que nada le pasará conmigo", le dijo Thor para convencerla.

"Vamos, Natasha. Te mostraré algo que seguramente te gustará", terció Clint.

Natasha hizo un mohín, pero finalmente aceptó caminar por ahí con el agente, con la condición de no alejarse demasiado. Barton, por su parte, se sintió un poco estúpido por desear estar a solas con la chica, conocerla un poco mejor. Estaba convencido que ella no era solamente la chica bipolar que hasta ahora conocía (ruda ante el peligro o cariñosa con Bruce). Clint no había tenido ese tipo de pensamientos desde la muerte de Bobby y francamente creyó que nunca vería a otra mujer con esas intenciones, y sin embargo Natasha era especial.

La chica sin embargo no acompañaba a Barton por otra cosa que no fuera dejar solos un rato a Bruce y Thor. También ella había pensado mucho sobre su futuro, y creía que alguien como Thor (rico seguramente, estudiado, guapo y fuerte) era conveniente para alguien como su amigo. No era ninguna tonta, y supo cuando dejaron El Candil que algo había pasado entre el médico y Loki, eso le decía que Thor estaba disponible y Bruce merecía tener a alguien así a su lado.

"Todo ha sido increíble, Darcy. Muchas gracias", sonrió Loki sinceramente mientras caminaba junto a la chica por Central Park.

"No es nada" devolvió Darcy la sonrisa restándole importancia. "Siempre quise un hermano. Jane es genial y todo, pero un chico siempre es agradable."

Loki sonrió bajando un poco la mirada. ¿Sería conveniente decirle a Darcy de una vez que era total y absolutamente gay?

"Estoy pensando en hacer una pequeña reunión en casa. Sólo mis amigos más cercanos, para que los conozcas y te conozcan mejor. Jane podrá invitar a Thor y… ¡No puedo creerlo!"

Loki se detuvo a la par de la chica, mirando hacia dónde ella lo hacía con una sonrisa de incredulidad en la cara. Y de pronto todo se revolvió en su estómago. Ahí, en una banca a lo lejos estaba nada más y nada menos que el rubio estúpido que lo había humillado. Alzó una ceja casi con la misma mueca de incredulidad que Darcy cuando vio junto a él a Bruce. Así que era por eso… Thor se había prendado de ese pobre chico…

"Vamos, tienes que conocer a alguien", le instó Darcy jalándolo un poco del jersey.

"No".

"¿Qué? ¡Oh! Te va a agradar…"

"Darcy, por favor no", repitió Loki con firmeza. Darcy frunció el ceño y se vio obligada a seguirlo cuando él caminó para salir del parque. Iba a abrir la boca, pero sabía cuándo callarse la boca y lo hizo.

"¿Sucede algo?", preguntó Clint a Natasha. Ella estaba mirando a lo lejos sobre el puente (con una hermosa vista que la había hecho sonreír), y no miraba a Bruce y a Thor.

"Nada… Creo que ya estoy viendo visiones. Creí ver… No importa.", cortó la chica confundida. ¿Ese no había sido Loki o sí?

"Bueno, no me respondiste. ¿Por qué saliste de Rusia?"

Natasha parpadeó y miró a Barton con una sonrisa contrahecha.

"¿Vas a seguir en tu plan de policía? La verdad es que asesiné a mucha gente y tenía que huir", dijo encogiéndose de hombros.

"Eh…", balbuceó Clint con cara de circunstancias.

Ella se echó a reír un momento, y Clint negó con la cabeza dejando ver una sonrisa. Vaya, fue posible que Natasha se viera más bonita riendo.

"No", dijo ella entre risas, luego se tornó un poco seria. "Aunque tal vez lo hice en mis sueños. Crecí con gente indeseable. Rusia todavía formaba parte de la Unión Soviética y reclutaban a niñas para entrenarlas en diferentes disciplinas con el objetivo de servir al bloque en los juegos olímpicos. Yo fuí una de ellas… Gimnasia artística. Era una tortura y sé de lo que hablo. Escapé y logré llegar hasta la Isla… ya sabes lo que hacía allí."

"¿Por qué no pediste asilo político?", inquirió él recargándose también en la gruesa baranda de piedra del puente y la miró de reojo.

"Estoy teniendo un deja vu, agente Barton", sonrió ella. "No a todos nos sonríe la fortuna. ¿Qué podía hacer en una pobre isla apartada sólo sabiendo pararme de puntas y hacer posturas básicas de gimnasia? Además por ese entonces la guerra fría estaba en su mayor punto, hubiera sido una locura pedir asilo político. Pero basta de mí, ¿qué haces cuando no estás investigando? ¿Tienes una esposa e hijos que te esperan en casa?"

Clint parpadeó un poco sorprendido por el cambio de tema, sobre todo por la pregunta.

"En realidad no. Pero estuve casado hace unos años."

"¿No soportó la vida de un investigador privado?", preguntó ella alzando una ceja.

"Murió", dijo él simplemente, con un toque de tristeza que no pasó desapercibido para Natasha.

"Lo siento mucho", respondió la chica con un hilo de voz. Ya lo había dicho: tenía que aprender a callarse la boca.

"Bobby era… perfecta. No, en realidad no lo era", siguió él ahora con una sonrisa nostálgica. "Siempre olvidaba todo y era muy desorganizada. No me importaba si al final me sonreía y me contaba con una velocidad increíble cómo había ido su día. No tuvimos hijos, y tal vez fue lo mejor. Fue difícil para mí perderla, hubiera sido terrible para un niño. Tienes razón, no a todos nos sonríe la fortuna."

Se quedaron en silencio pero no incómodo, mirando el bello paisaje frente a ellos. Ambos preguntándose internamente por qué habían hablado tan abiertamente con el otro. Tal vez la soledad en el caso de Clint, tal vez la esperanza de algo nuevo para Natasha. Pero era cómodo.


Había pensando en pedir ayuda al Coronel Fury, pero después de volver a registrar el departamento, Steve encontró que Bucky no se había llevado su bolsa de dinero. Volvería. Y sin embargo no quería que estuviera solo por ahí, perdido tal vez… Y se le ocurrió el único lugar que tal vez Bucky recordaba.

Frenó el auto frente a una de las viejas avenidas de aquél barrio. Suspiró aliviado cuando lo vio mirando un edificio, tal vez con añoranza e impotencia. Brooklyn había cambiado muchísimo desde ese pasado en común durante su infancia, pero aquél edificio seguía en pie. Todavía era habitado por familias pobres que no podían darse vidas de lujo en Nueva York. Todavía existían esas zonas de miseria y abandono, pero llenas de esperanzas. Ahí habían crecido, ahí se había enamorado, ahí calmaron su hambre mutuamente. Ahí hablaron de un futuro juntos, ahí decidieron luchar juntos por su país y se prometieron cuidarse uno al otro. Steve no había cumplido esa promesa (como no lo había hecho con Tony), pero ahora tenía de nuevo la llama de la esperanza.

Salió del auto y se acercó a Bucky. Éste se giró cuando sintió su presencia y le obsequió una sonrisa un tanto avergonzada.

"Lo siento, quería… Recordé estas calles…"

"¿Caminaste hasta aquí?", preguntó Steve sin reproche, posando una mano sobre el hombro del otro.

"Sí. Es bueno a veces caminar por ahí sin rumbo, abre la mente. Si me hubiera perdido sé dónde encontrarte, cualquier aquí sabe dónde está la torre Stark."

"¿Recuerdas la panadería Bakery?", preguntó el rubio casualmente, instando a Bucky a caminar junto a él.

Bucky frunció un poco el ceño.

"Creo que sí… tú distraías a la cajera y yo robaba una pieza, luego nos la repartíamos… Después regresabamos cuando teníamos algunos centavos y los poníamos en su caja registradora sin que ella se diera cuenta."

Steve sintió que su corazón se llenaba al ver a Bucky hablar con la vista perdida, uniendo retazos en su memoria.

"Pues todavía existe. ¿Quieres ir?"

Bucky se mojó los labios y asintió. No le incomodó tener la mano cálida de Steve en su hombro, ni sentir su cercanía. Era muy bueno y reconfortante recordar a su lado.


"Muy bien, habla"

Loki frunció el ceño y se sentó pesadamente frente a Darcy en su habitación, una que ahora compartían porque sólo había tres habitaciones en el departamento y ella le había ofrecido compartir la noche anterior para que no durmiera en el sillón. La cama tenía un colchón extra bajo el primero, y ese fue el que Loki ocupó.

"Yo…"

"Loki, no creas que soy estúpida. No quisiste conocer a Thor deliberadamente y quiero saber por qué. Te pusiste muy extraño ahí, ¿sabes?"

"Lo conozco", respondió Loki casi a la defensiva. Por dentro se moría de miedo, si todos se enteraban… Tal vez perdería su nueva vida, y valía la pena conservarla. Por eso tenía que sincerarse con Darcy.

"De eso me dí cuenta, ¿pero de dónde lo conoces?"

"Soy homosexual", dijo él, pensando que ese sería un buen preámbulo.

"Duh", rodó Darcy los ojos. "Eso se te nota a leguas, chico. Espera… ¿me estás diciendo que conoces a Thor porque eres homosexual?"

"Casi", dijo él jugando con las formas de la colcha de la cama. La no reacción negativa de Darcy le daba un poco de esperanzas. "El chico que estaba con él… Se llama Bruce. Ambos trabajamos en un lugar lejano, ahí dónde Erik me encontró."

"¿Y ese lugar es…?"

"Un prostíbulo gay"

Darcy alzó las cejas casi hasta la raíz del pelo, y Loki se habría reído de su expresión si no estuviera tan nervioso.

"¿Qué hacía Erik en un prostíbulo gay?... ¡No, espera! ¿Qué hacía Thor en un prostíbulo gay? ¡Oh, por Dios! ¡Lo sabía! El mundo se está volviendo gay. No te ofendas, no estoy en contra de eso, pero nos dejan a las chicas sin altas expectativas, ¿sabes?"

"¿No estás más interesada en saber por qué Thor estaba en un prostíbulo gay? Y para que quede claro, Erik se equivocó, es todo", replicó él mucho más tranquilo. Darcy estaba increíblemente (y positivamente) loca.

"Bueno, si he de serte sincera, es muy sospechoso que Thor y Jane lleven años de noviazgo y no hayan concretado una fecha para la boda. No es que crea que Thor es gay, pero… bueno… ¿es gay? Porque si es así voy a golpearlo por engañar a mi hermana".

"Ponte en la fila", resopló Loki. "Tuvimos un tipo de acercamiento, pero él me humilló. No voy a darte detalles, pero también me parece infame que tenga una doble vida, y si está engañando a Jane es peor aún".

"Pero se veía tan decente. Quiero decir, Thor es tan…"

"¿Perfecto?"

"Sí. Es decir, mira el trabajo que tiene, su nombre es conocido en Nueva York y es tan guapo y simpático… ¡Espera otra vez!", exclamó la chica poniéndose de pie, asustando un poco a Loki. "¡Si ese chico que estaba con él es… bueno, si trabajó contigo quiere decir…!"

"No, no te equivoques. Bruce es un buen chico y parece que Thor se entusiasmó mucho con él, tal vez también lo esté engañando", dijo Loki con un poco de celos.

Darcy se cruzó de brazos y frunció de nuevo el ceño. Loki la miró y respiró hondo.

"¿No te molesta saber lo que soy? Bueno, ¿lo que fuí?"

"¿Erik lo sabe?"

"Sí".

"Entonces no me molesta. Erik siempre sabe cuándo alguien vale la pena, no creas que Jane y yo tuvimos un pasado color rosa. Él nos salvó, y si estás aquí quiere decir que vio en ti algo muy bueno", dijo ella sentándose a su lado.

Loki se conmovió con esas palabras, y supo que tenía que ser muy sincero con su nueva hermana.

"¿Quieres saber cómo conocí a Thor?"

"Te lo sacaría de todas formas", sonrió ella, luego se tornó muy seria. "Jane no merece a alguien tan falso".


El atardecer ya despuntaba cuando Thor dejó a Natasha y a Bruce en el estacionamiento de la torre de nuevo. Su presencia era requerida en el hospital y aunque él hubiese querido pasar más tiempo con ellos, también tenía responsabilidades qué atender. Clint les acompañó hasta el penthouse.

"Llegan a tiempo, la cena está lista", habló Jarvis en cuanto los vio."¿Se queda a cenar, agente Barton?"

"Gracias, Jarvis. Pero necesito hablar con el señor Stark, ¿está disponible?"

"Le avisaré enseguida. Ustedes pueden pasar al comedor", respondió Jarvis mirando a los jóvenes. "El señor Stark tomará la cena en su taller", agregó para asegurarlos.

Cuando Clint entró al taller Tony se giró en su silla con una sonrisa.

"Barton, ¿te divertiste en tu cita con la pelirroja?", inquirió divertido. De ese tipo de diversión petulante que hizo enarcar una ceja a Clint.

"No fue una cita, señor Stark. Necesitan distraerse un poco. No vengo a hablar de ellos de todas formas. Me comuniqué con Hill esta mañana, seguramente pronto recibirá un citatorio para declarar en la investigación de la secretaria de la señorita Potts. Necesitamos hablar sobre Obadiah Stane y lo que he descubierto sobre sus nexos con Empresas Hammer. Por su bien espero que tenga una copia de seguridad de todos sus proyectos, señor Stark."

Tony resopló. Esto iba a ser largo.

Después de cenar (Natasha más que Bruce), ambos regresaron a su habitación. La chica suspiró al cerrar la puerta.

"De nuevo a la prisión", musitó en voz baja, pero Bruce la escuchó.

"Nat, no entiendo por qué sigues aquí. Eres libre, puedes irte y buscar otras oportunidades… tal vez regresar a Rusia con la ayuda del agente Barton, todavía tenemos nuestros ahorros…"

"Voy a fingir que no escuché eso, Bruce", interrumpió ella tomando asiento junto a él en el sofá. "No voy a abandonarte, eres mi mejor amigo y te recuerdo que estamos viviendo con un bastardo que te hizo daño, necesito estar aquí para golpearlo si se te acerca de nuevo."

Bruce apretó los labios, pero internamente estaba muy agradecido con Nat. Seguramente todo esto sería estratosféricamente peor si ella no estuviera junto a él.

"¿Te divertiste hoy?", preguntó ella con una pícara sonrisa.

"Nat, no de nuevo. Thor no me atrae de esa manera, me gusta su compañía pero es todo. No es como tú y el agente Barton, las chispas volaban alrededor de ustedes", sonrió Bruce.

"Yo te haré ver chispas", replicó ella y se lanzó contra él para hacerle cosquillas y golpearlo imaginariamente.

Eso hacían en las madrugadas en El Candil. Eran como niños cuando no tenían presente lo horrible de sus vidas. Y a Natasha le encantaba que Bruce riera, era increíblemente gratificante escucharlo ahora.

Ella se recostó sobre él cuando su juego terminó, ambos con una sonrisa idéntica.

"Fue bueno", dijo Bruce de pronto.

"¿El qué?"

"Salir y respirar otros aires, Nueva York es bonito. ¿Crees que si le digo a Thor que me gustaría visitar el Museo de Historia natural nos llevaría? Tiene fama de ser uno de los mejores museos de ciencias del mundo."

"Bruce, si le dices a Thor que quieres ir a saturno seguramente te llevaría."

"Oh, tu humor es tan hilarante."

"Adoro verte sonreír", concluyó ella besándole una mejilla.


Abrió los ojos de repente y miró al techo. Su respiración era irregular y se giró para ver los cabellos de Natasha. Ella estaba de espaldas con respecto a él, y se había quedado dormida con los auriculares de la pantalla plana puestos.

Bruce se llevó una mano a la frente y calmó su respiración. No había tenido pesadillas en semanas y seguramente ahora su mente le traicionaba por lo acontecido los últimos días. No recordaba haber gemido o hablado durante el mal sueño, o tal vez Nat no lo escuchó por los auriculares. Eso era bueno, no quería despertarla y agregar más preocupación a su amiga.

Lo malo es que ya no podría dormir de nuevo. Miró el reloj en la mesilla de noche, eran apenas las dos de la mañana. Sus patrones de sueño se estaban modificando y le había costado dormir.

Tenía la boca seca y quería tomar un poco de agua. No había en la jarrita que Jarvis les llenaba por las noches. Si seguía en la cama llegaría la ansiedad y despertaría a Natasha con sus movimientos. Pensó en ir al sofá a dormir o al menos pasar ahí la noche en vela… O tal vez podría ir a la cocina y aplacar su sed. Era tarde, tal vez Stark y el mayordomo estuvieran dormidos ya. Podría intentarlo, y si lo descubrían diría que le dolía la cabeza o algo así… y luego escaparía de nuevo a la habitación.

Decidido se levantó sigilosamente y se calzó los viejos zapatos de descanso que había traído de Tórtola. Ahora que lo pensaba, extrañaba un poco el ruido del mar chocando contra el risco en las noches. Tal vez era que en la Isla se sentía seguro, estar aquí era como una bomba de relojería y no sabía cuándo iba a estallar.

Salió de la habitación con el mismo sigilo. Las luces del pasillo alumbraban dándole ese aspecto lúgubre. Sin duda el penthouse era muy lujoso pero frío, como si todo ahí fuera robótico, hasta su dueño. No habían visto al Capitán Rogers últimamente pero para Bruce era un alivio. Ese hombre era un militar, y agradecía que Bucky ocupara todo su tiempo. No importaba que le hubiera prometido que no vería a Stark más de lo necesario o que parecía controlar un poco a su marido. No quería estar cerca de ningún militar y si no había tenido un ataque de pánico estado cerca del Capitán era porque de hecho no lo había visto en uniforme.

Dejó sus pensamientos cuando llegó a la cocina, agradeciendo que no hubiera nadie. El silencio era abrumador pero no inquietante. Tomó uno de los vasos que reposaban en el lavavajillas y lo llenó con el agua del grifo. Bebió ávidamente y miró el paisaje a través de la ventana de la cocina. Era casi igual que en la habitación: edificios, luces y seguramente mucho ruido que a semejante altura no se escuchaba.

"¿Noche de insomnio?"

Bruce se sobresaltó al escuchar la voz a su espaldas y casi se le cae el vaso, lo dejó con manos temblorosas en el mueble del lavavajillas. Respiró hondo y no se atrevió a girarse. ¡Era un estúpido temerario! No debió salir de la habitación. Stark se posó a su lado en la encimera de la moderna cocina.

"Hay botellas con agua purificada en el refrigerador, no tienes que beber de ésta", señaló el millonario, extrañamente con una voz suave que sólo logró poner más nervioso a Bruce.

Sentía la mirada cargada de Stark a su lado y era horriblemente incómodo. No tenía que hablar con él, no tenía por qué mirarlo siquiera. Se dio media vuelta del lado en el que no estaba Stark dispuesto a marcharse, pero una mano del otro lo detuvo. Bruce comenzó a respirar entrecortadamente.

"Ya que ninguno de tus guardaespaldas está contigo, vamos a hablar… Robert Bruce Banner."

Bruce se paralizó. Stark sabía… Todo lo que había a su alrededor se redujo a una sola cosa: el rostro de Stark cuando fue inevitable mirarlo frente a frente. Stark estaba sonriendo petulantemente y Bruce no pudo hacer nada cuando fue jalado hacia la escalerilla que conducía al laboratorio-taller; el recuerdo de ese mismo hombre jalándolo para sacarlo de la cama en El Candil lo asaltó y se llenó de pánico.

Stark lo soltó una vez cerró la puerta del laboratorio.

"Estás temblando como una hoja, Banner", dijo Tony adelantándose. Bruce se quedó ahí, como idiota y con el miedo recorriendo todo su cuerpo. "¿Qué pasa? ¿Odinson te arrancó la lengua a mordidas? Barton me comentó que pasaron una tarde agradable en Central Park. Qué ternura."

Pero Bruce no tenía nada qué decir. Aunque quisiera hacerlo no podría, su garganta se había secado otra vez. Y casi se le doblan las rodillas cuando vio la pantalla holográfica tras Stark. Estaba la imagen de ese hombre: Thaddeus Ross en un archivo del Ejército. ¿El agente Barton también le habría dicho sobre eso?

"Yo por mi parte pasé una tarde muy interesante. Ya sabes, un poco de investigación por aquí y por allá. Hay cosas muy curiosas en estos archivos, ¿sabes? Algunos nombres de desertores y… fugitivos", continuó Stark alzando una ceja."¡Diablos! Sería tan sencillo hacer una llamada a Washington. Oh, y encontré algo igual de interesante", sonrió el millonario cambiando la imagen en un simple movimiento de dedo en la pantalla. La imagen de Natasha apareció, se veía mucho más jovencita, casi una niña. A Bruce se le fue el alma a los pies."Es curioso que todavía existan grupos de la extinta URSS que buscan a los traidores de la Madre Patria, pero saben pagar muy bien por información…"

Y Bruce no lo soportó. Se precipitó hasta Stark y sus manos se apretaron en el cuello de su camisa, Stark le tomó de las muñecas pero no evitó dar un par de pasos hacía atrás cuando Bruce lo empujó por su propia fuerza hasta estrellar su espalda contra una mesa de trabajo. La mano robótica abrió y cerró las pinzas, pero aún estaba sobre un montón de chatarra.

"No te atrevas a tocar a Natasha, maldito engreído hijo de puta…"

La rabia con la que Bruce había escupido esas palabras sorprendió a Tony de verdad. ¡Esto era lo que quería! Así que se rió frente a la cara de Bruce, cosa que sólo enfureció más al chico. Aún con las muñecas atrapadas pudo empujar de nuevo a Stark, algunas cosas cayeron al suelo pero el ruido no les importaba.

"¿Qué vas a hacer, Banner?", inquirió Tony encantado por tener tan cerca a Bruce y ser capaz de ver esa mirada dónde no había un atisbo de la docilidad mostrada antes."Eres un jodido fugitivo del Ejército. Es más, ni siquiera tendría que llamar a Washington, Steve podría hacerse cargo de ti. A primera hora estarías compareciendo en West Point, y a medio día tendrías sobre tu cabeza la furia de Ross. Tengo la lengua muy suelta, Banner. Ni Barton podría salvar a tu amiguita, la deportarían en un abrir y cerrar de ojos."

Bruce apretó los dientes y sus puños se cerraron intentando zafarse de Stark. Gruñó en impotencia y finalmente se alejó del otro. Sentía las lágrimas en la comisura de los ojos, la rabia saliendo en oleadas de su cuerpo.

"¿Qué es lo quieres, Stark? ¿Cuál es tu precio?" preguntó sabiendo ya la respuesta. Lo había visto en los ojos de Stark, esa manera de mirarlo, igual que…

"Nos vamos entendiendo, Bruce", sonrió Stark y atrajó de nuevo a Bruce hasta pegarlo a su cuerpo. "Nos entenderemos mucho mejor a partir de ahora", concluyó antes de posar sus labios en el cuello del chico y sus manos en el trasero.

Bruce gimió derrotado y se dejó hacer. No soltó ninguna lágrima aunque le quemaran los ojos, no le daría el gusto a la basura humana que lo tenía aprisionado.


Holiiiiis!

Creo que de nada servirá disculparme pero en serio, la uni es otro planeta! =(

Lamento que Tony siga siendo un poco dark!tony... bah! no lo lamento en realidad, hay muchas cosas ahi con nuestro playboy xD aunque pobre Brucie bebé =(

Y Thor ya se hizo mala fama jejeje

Gracias por seguir leyendo si todavia hay alguien que lo lea =(

Bss!

Si todo sale bien la proxima semana actualizo. Estoy de vacas y puedo escribir! xD