Disclaimer: Los Juegos del Hambre y todos los personajes de Panem son de Susan Collins.

Este es un regalo para Evasis, en el Intercambio "Perlas y Relicarios" en el foro "El Diente de León"

Espero te guste, Evasis!

Desde un primer momento me gustaría aclarar que esta historia es Ranking M por la misma petición de la autora. El capítulo puede contener escenas fuertes e incluso crudas.

Una aclaración, este capítulo tiene POV combinados. Todos, excepto el último (sorpresa!) serán especificados.


1. Katniss POV

No negaré que un primer momento, aun cuando la idea fue mía, odié el plan. No porque fuera Peeta, de hecho en todo caso creo que eso fue lo mejor del plan pues al fin podré pagar mi deuda con él, sino por el hecho de que una vez más es, gracias al Capitolio, que mi vida da giros fuera del plan y de mis gustos.

Pero después, cuando lo vi internado en el hospital gracias a la señora que se encargó de lastimarlo tan gravemente que el coma le duró dos días enteros. Una vez más me sentí en deuda, pues en contra de lo que Finnick había hecho conmigo, yo no había podido siquiera comentarle sobre la prostitución de la que somos víctimas. ¿Por qué? Vergüenza, probablemente. Johanna tiene razón, no debería de dejar que esto pasara, sin embargo estoy aquí, con una lista bastante grande y una experiencia desmesurada.

Así que metimos la camilla dentro del tren en medio de la noche, ya que es mucho más fácil decir que nosotros como amantes huimos a la mitad de la noche para poder llegar lo más pronto a casa- vil y colosal mentira- a decir que Peeta había sido violado- maldita verdad. Después de las primeras horas en un silencio seguro, decidí hablar con Haymitch acerca de mi plan.

Él, increíblemente, amó mi idea. Estuvo de acuerdo desde el primer momento. De hecho fue él quien me dio a entender todo lo que conllevaba, ya que de cierta manera no solo estoy ayudando a Peeta, sino también a mí misma. Al ser la "señora esposa" de un vencedor, ya no te venden, así de fácil, así de sencillo. ¿Qué es lo que evita que todos los Vencedores se casen entre ellos? Pues el hecho de que Snow lo tiene, relativamente, prohibido. Ahí es donde entra la osadía de Peeta. Desde un primer momento me plantó como la persona más bella y amada del planeta, por lo que fingirme enamorada de él resultó sencillo.

Así que yo tuve la idea, yo soy quien lo propone, pero también soy la más enojada por la decisión. Una vez más el Capitolio ha decidido por mí. Este vez entiendo que las cosas no han sido malas, mucho menos en comparación con lo que nos han hecho con anterioridad, sin embargo pensarme casada, con una persona que apenas conozco, no resulta algo precisamente maravilloso.

Lo peor de todo fue su reacción. Se quedó callado, asintió y preguntó:

-¿Cuándo?

-Lo más pronto posible- respondí. Sin embargo, su mirada se llenó de decepción infinita.

Ahí entendí. Yo fui algo más que solo una estrategia para sobrevivir a los Juegos. Así que cuando llegamos al Doce, las cosas se volvieron distantes y frías, solo exceptuando los momentos en los que el Capitolio decide que quiere saber más de nosotros y manda a fotógrafos y entrevistadores para que "todo Panem esté informado al 100% acerca de los Amantes Trágicos". No puedo evitar escuchar la voz de Caesar Flickerman en mi cabeza cada vez que pienso en eso.

Hoy, por ejemplo, es uno de esos días. Cinna se dedicó a diseñar un total de veinticuatro vestidos de novia distintos, ya que la mayoría de mis elecciones serán reality-shows o encuestas públicas así que, después de que los Capitolinos eligieran seis por mí, yo los modelaré.

Creo que la más emocionada con esto es Prim. Ella, a diferencia de mí, ha logrado ver la parte positiva en todo esto e incluso se lleva bastante bien con quien será muy próximamente su cuñado. Ha aprendido a hornear galletas, pie de manzana y creo que hará mi pastel de bodas.

Mi relación con Peeta es complicada. Sé que no lo amo, así como sé que él sí me ama a mí. No puedo evitar pensar que estoy en deuda con él, aun cuando lo logramos sacar con vida de la arena. Saber que fue él quien me regaló el arco en mis Juegos fue algo simplemente paralizante, tomando en cuenta de que yo creía a la Señora Labios Morados, responsable de ello. Sé que no es completamente suyo el crédito, porque sencillamente es demasiado caro como para que un panadero, horneando galletas, lo logre, sin embargo estoy bastante segura que fue él quien decidió arriesgarlo todo para que ese arco llegase a mí.

Sí, me importa lo suficiente como para hacer esto y, creo, ese ya es un avance.

2. Peeta POV

No logro comprenderla. Cada vez que me acerco a ella, una barrera fría y grande se interpone entre los dos, pero cada vez que hay una cámara cerca, es la novia más cariñosa que todo Panem ha visto.

Vivir así me mata. La veo en sueños, en pesadillas y en una realidad que algunas veces es peor. Por las noches la escucho gritar, sin poder hacer nada para ayudarla, por lo que esos gritos se mezclan con mis temores que, para aplacarlos, lo único que puedo llegar a hacer es pintar todos esos momentos los cuales, al cerrar los ojos, aparecen como vivos.

El sonido en la puerta es lo que hace que deje el pincel y revisé el pan en el horno rápidamente. Cuando abro, encuentro a mi querida nueva amiga, recién llegada de la escuela, con la trenza un poco deshecha y una sonrisa en la cara.

-Hola, Prim.

-Es hoy ¿verdad? Uno más de los anuncios de la boda- su entusiasmo me lastima. Ella parece no notar la indiferencia que destila su hermana al estar junto a mí.

-No estoy seguro, Prim- creo que mi respuesta resulta cortante o grosera, ya que ella parece apagarse, así que agrego:- Estoy haciendo galletas- y no es necesario más para que entre a la casa, directo a la cocina.

Con ella he descubierto que enseñar a cocinar me gusta mucho. Para los capitolinos, eso y pintar ha resultado algo único que ha fascinado. La pequeña de ojos azules comienza a contarme su día, hablando todo lo que su hermana no dice, haciendo que en media hora tengamos una bandeja repleta de galletas con olor a canela.

-Pronto será su cumpleaños ¿sabías?

-No- respondo sinceramente.

-Es que no le gusta que se sepa- ríe por lo bajo- dice que no hay nada que celebrar.

-Y tú no crees eso- aventuro a decir yo.

-Nop. De hecho creo que tú podrías hacerla cambiar de opinión. Es poco antes de la cosecha, creo que podríamos tratar de alegrarla.

-Podríamos- digo, distante.

-Ella te quiere- me dice directamente. Antes de que pueda decir algo, me da un abrazo alzándose de puntitas- Creo que ni ella misma lo sabe, así que solo ten paciencia. No rindas, por favor.

Y tenía razón. Unas cuantas horas después, veo como llegan personas del Capitolio, por lo que me apresuro a bañarme, tomo unas cuantas galletas y toco casualmente en su casa.

-Peeta- dice su madre, la cual está bastante pálida, al abrir.

-Hola, suegra- digo, arrastrando las palabras, aun no acostumbrándome a eso.

-Ella está ahora ocupada, pero pronto saldrá- dice con un nudo en la garganta que no puedo terminar de entender. Volteo, en busca de pistas, encontrándome a todo su equipo de preparación y unos cuantos camarógrafos.

-¿Con quién está?- pregunto cuando veo el auto que está estacionado fuera. Antes de responder, mi "suegra", se aclara la garganta:

-Con el Presidente Snow.

3. Katniss POV

-Señorita Everdeen.

-Presidente Snow- respondo, tratando de que los nervios no se noten en mi voz.

-Creí conveniente venir yo mismo a ver cómo están mis dos Vencedores favoritos. ¿Por qué no estás con tu amor, Katniss?- pregunta, mientras se sienta en la silla desgastada que resalta por su uso contra su traje. Aun cuando tenemos casa nueva, muchas cosas no lo son.

-A mi madre no le termina de gustar que estemos tanto tiempo juntos- digo a manera de excusa. La verdad es que, según un reportero, mi madre cuando me vio llegar con novio, me reprendió. Estoy casi segura que fue idea de Haymitch.

-Oh, eso lo sé, lo sé, pero ¡es el día de los vestidos! ¿No crees que sea una buena idea que él esté junto a ti?- pregunta, taladrándome con su mirada de víbora.

-Muchos dirían que es de mala suerte.

-Muchos dirían que no lo amas.

-No sé por qué piensa eso.

-Porque es verdad. Espero, por su bien señorita Everdeen, que me convenza de lo contrario.

Siento como la puerta se abre detrás de mí y mi mayor temor es que sea Prim la que esté del otro lado, aunque cuando huelo la canela y escucho su voz, todo mi cuerpo se paraliza.

-¿Galletas, amor?- volteo a verlo. No sé si es consciente del riesgo que corremos, pero no parece ni siquiera ver a Snow, que está enfrente de mí. Le sonrío abiertamente y él, llegando junto a mí, me envuelve en sus brazos, deposita una galleta en mis labios y solo entonces se permite mirar a Snow.

-¡Oh, señor Presidente!- exclama, pareciendo sinceramente sorprendido.

-No te preocupes por mí, Peeta, yo ya me estoy yendo.

-Pero las galletas acaban de salir del horno. ¡Oh! ¿Esa era la razón por la que querías que viniera antes, preciosa? Perdóname, es que estaba haciendo galletas.

-Pues no sabía que nos harían la visita, simplemente quería verte- digo, sonando demasiado dulce para ser yo.

-Esa es su clave para: quiero galletas- dice, riéndose, a lo que yo respondo bastante más naturalmente, de lo que todos esperabamos.

-¿Ya tienen fechas?- pregunta, recordándonos que sigue allí.

-¿Fechas?- decimos al mismo tiempo.

-Para sus bodas, claro.

-¿Bodas? ¿Plural?

-A menos de que no quieran una típica de este distrito- dice mirando a su alrededor como si el polvo de la mina lo volviera mucho menos valioso de lo que por sí ya se toma- aunque lo podría entender perfectamente.

-Será pronto- dice Peeta- solo que ahora nos queremos enfocar en solo una. La Capitolina.

-Excelente- dice Snow, fríamente. Yo sonrío de la misma manera.

Es solo cuando estamos en la intimidad de uno de los cuartos de mi casa, después de haberme visto por televisión modelar los últimos vestidos, que nos atrevemos a soltarnos de la mano. Ambos, al salir de la incómoda reunión con Snow, hicimos el mutuo (y tácito) acuerdo de mantenernos juntos, lo cual nos llevó a tomarnos de la mano.

-¿En verdad te importa tan poco?- pregunto directamente.

-¿La boda? – pregunta, mientras se quita la camisa, cosa que me hace enrojecer. Asiento, mecánicamente- No.

-¿Entonces por qué solo haremos una Capitolina?- sinceramente, no sé por qué me importa tanto, si hace poco menos de unas dos semanas no tenía en planes casarme.

-Porque sé que tú no te quieres casar conmigo. De cierta forma, es mi manera de darte aun la posibilidad de casarte con quien realmente quieres. Sé que esto no es real.

No sé por qué, pero ese comentario, me duele.

4. Peeta POV

Dormir con ella crea en mí una felicidad tan grande y dolorosa que termino con insomnio. Hace mucho que no lo hacíamos, pero el saber que Snow está cerca nos mantiene lo suficientemente paranoicos como para separarnos, no planeamos darle más razones como para que vuelva nuestra vida más miserable de lo que ya parece ser. Ella no lo sabe, porque ingenuamente no sabe cual es la reacción que tiene con los demás, pero verla, estar con ella y saber que será mi esposa, me da una razón para vivir.

Es complicado de explicar pero ahora entiendo por qué hace las cosas. Sé que no me ama, pero se preocupa lo suficiente como para dejar su vida y juntarla a la mía. Después de un rato, de verla dormir entre mis brazos, me levanto.

Comienzo a pintar en cuanto llego a casa, noto que es un bosque muy similar a mi arena hasta que el primer grito sale de su garganta. La mancha de pintura es verde y el pincel vuela por los aires cuando salgo corriendo a su casa. Creo que mi tiempo se podría llamar record porque llego antes, incluso, que Prim o su madre, la envuelvo en mis brazos e inmediatamente se acopla a mi cuerpo, inconsciente.

-Tranquila, tranquila, aquí estoy.

A manera de respuesta, aun en el mundo de las pesadillas reales, ella esconde su cara en el hueco que se crea entre mi cuello y mi pecho. Comienzo a moverla lentamente y en algún punto me doy cuenta que sus ojos están abiertos, mirándome fijamente.

-No me casaría con nadie más.

No sé si es el hecho de que me esté mirando tan fijamente, la intimidad en la que nos encontramos o las palabras- aunque sencillamente podría decir que es todo en conjunto- lo que me hace besarla.

5. Katniss POV

Lo he besado antes, muchas veces. Sin embargo es este beso el primero que me hace quedarme con un hambre impresionante, muy distinta a la que sentía después de la muerte de mi padre. Es la primera vez que mi cuerpo reacciona inmediatamente, ignorando el permiso de mi cabeza. Rodeo su cuello con mis brazos y dejo que su boca me quite la respiración.

Sus manos no se hacen esperar, rodeando mi cintura con fuerza pero delicadeza. Me sorprendo a mí misma sin retroceder, aceptando el tacto e incluso deseando más. Mis labios se separan para poder verlo directamente a los ojos, donde veo una chispa que jamás había visto antes en nadie.

Mis dedos se guían solos entre su cabello, haciendo que él recargue su frente con la mía. Impresionante es que, teniéndome en pijama, él sin camisa, en una cama y a la mitad de la noche, el resultado sea un beso y nada más.

Porque realmente, para los dos, es más que suficiente. He dicho en este beso lo que ni siquiera sabía mi cabeza. He dicho que él, para mí, es más que un tributo, un vencedor. Es Peeta, es mi Chico del Pan. Y pronto será mi esposo.

6. Peeta POV

Solo basta el recuerdo para que mi cuerpo responda. Las cosas han cambiado desde entonces, no solo dormimos juntos todas las noches sino que ambos soñamos mucho más y con tranquilidad; los besos que nos asaltan son mucho más apasionados, tan profundos que de cierta manera se han vuelto nuestro lenguaje más privado; ya jamás me voy en las noches, ella gusta de estar conmigo y eso es mucho más de lo que jamás creí lograr.

Hoy es su cumpleaños y ahora sé que no es mucho de su agrado. Se remueve entre mis brazos dándome a entender que pronto despertará, pienso en todo lo que hemos hecho para ella Prim y yo, una pequeña reunión con Finnick, su madre, su hermana, Gale –un amigo suyo que no ha visto en mucho tiempo, que hace unos cuantos ayeres me quitaba el sueño-Madge, Haymitch, Cinna, Portia, Effie y yo. Pequeño, pero creo que más no sería algo bueno para ella.

El pastel es hecho por mí, de fresas salvajes y moras. El vestido es hermoso, cómodo, hecho por Cinna. Los regalos son principalmente detalles que creemos ella apreciará. Por mi parte, uno de mis cuadros que fue hecho para ella, al fin será visto por sus ojos y espero que sea de su gusto. Los nervios son muchos, ya que sabiendo que no le gustan sus cumpleaños, temo que éste lo termine odiando.

-Buenos días, preciosa- digo cuando despierta.

-Hola- se estira dejando que la blusa delgada que usa marque un poco más las curvas de su cuerpo. Ella nunca lo nota, pero siempre que despierta se ve hermosa.

-Feliz cumpleaños- retiro un cabello que se ha escapado y tapaba una parte de su ojo. Ella frunce el ceño, aunque sé que no lo hace por la caricia.

-¿Cómo sab-? Prim…

-Su intención no era mala.

-Su intención nunca es mala. Pero también debería de entender que no es de mi agrado, un cumpleaños más solo significa una papeleta más.

Su comentario me hiela la sangre ¿Cuántas papeletas había con su nombre? ¿Qué podía significar para ella ese día, aparte de eso? Ella jamás tuvo un pastel o regalos, para ella era un papel con su nombre y nada más.

-Pero esta vez eso no sucederá.

-¿A costa de qué? – su mirada se ensombrece y se levanta. Me siendo, de cierta manera, completamente culpable.

La imito, notando que cuando ella nota mi torso desnudo sus mejillas se enrojecen, me acerco a ella y mientras ella recoge su cabello para poder trenzarlo, beso la parte trasera de su cuello. Su cuerpo reacciona pero, para mi ego personal, no lo hace negativamente.

-Lo siento- digo contra su piel. Ella recarga su cuerpo en mi pecho e inclina la cabeza para atrás, acomodándola para verme y decir:

-No es tu culpa.

-Tampoco la tuya- digo mientras deposito un pequeño beso en su nariz.

-Simplemente la suerte no estuvo de nuestro lado- dice, fingiendo un acento muy parecido al de Effie. Antes de que se aparte, la beso.

La beso porque sé que si no ocupo mi boca en algo terminaré diciéndole que no, la suerte sí estuvo de mi lado, porque sea como sea, me llevó a estar con ella.

7. Katniss POV

Creo que su plan original era otro, pero como lo hizo fue simplemente perfecto. Decidió darme "casualmente" el vestido que Cinna hizo para mí. Es precioso, blanco, vaporoso pero que se ajusta al pequeño busto que tengo, me llega a un poco más arriba de las rodillas y carece de mangas.

Después, de la misma manera "casual" mi madre invitó a comer a Haymitch, Effie y un montón de personas que no están normalmente por aquí, como Finnick y Annie. Todos comenzaron sin decir una sola cosa acerca de mi cumpleaños, pero cuando entró mi hermana, con un vestido hermoso- seguramente realizado por Cinna- amarillo con detalles en blanco, haciéndola verse como un precioso patito, nadie pudo fingir por mucho más tiempo que era su manera de festejarme. Lo cual, de cierta manera fue mejor, ya que poco después llegó un pastel decorado y delicioso, claramente hecho por Peeta.

No puedo negar que en un principio la idea de estar haciendo todo un festejo no me encantó, sin embargo ver feliz a mi patito, ver una sonrisa en el rostro de mi madre, estar de la mano con Peeta y cosas similares, me convencieron de que la idea no había sido completamente mala.

-¡Hora de comer pastel!- grita Prim después de terminar su sopa. Es en ese momento en el que me explican la normal tradición de comer algo dulce el día de tus cumpleaños.

-Espera, Prim, primero debo de calentarlo.

-¿Se come caliente?- pregunta Annie, mirando fijamente el pastel.

-Lo que pasa es que es de chocolate, es un poco raro de hacer, pero la parte del centro es chocolate líquido, si lo calientas es mil veces más rico- dice Peeta, hablando con un pequeño brillo en los ojos. Yo sonrío.

-¿Quieres que te ayude?- pregunta mi madre, levantándose.

-Yo lo haré- digo, haciéndola sentarse otra vez- ustedes ya han hecho todo por mí el día de hoy.

Él sonríe y alza su mano en mi dirección, la cual tomo sin chistar. Realmente no soy consciente de lo que significa hasta que abrimos el horno. La tradición es bastante distinta, no es un pastel porque casi nadie en nuestro distrito puede gastar de esa manera, así que normalmente es un pan sencillo para compartir, pero en el momento en que Peeta y yo metemos el pastel en el horno, esperando que se caliente, volteo a verlo y entiendo en verdad que no hay nadie más con quien haría algo similar.

-Peeta…

-Dime, Katniss- dice distraídamente midiendo la temperatura del horno.

-Lo es, es real- digo, haciéndolo voltear para poder besarlo.

Y él, aunque en un principio no esperaba eso, responde el beso sonriendo. Cuando nos separamos, junta nuestras frentes y responde:

-¿Real?

A lo que yo digo:- Real.

8. - POV

Esto es mucho más grave de lo que creí en algún punto que llegase a ser. Cuando la mocosa tomó la decisión de salir vencedora de mis Juegos, nunca creí que me creara tantos problemas.

Me quedé para vigilarlos, eso era bastante obvio. Lo que ellos no sabían era de mi presencia antes de mi visita en su casa. Yo había llegado tres días antes de la visita y me quedé unas cuantas semanas más. Personas como Plutarch no terminan de entender porqué hago esto, pero es que tampoco entienden que, si dejo este tipo de aspectos pasar, esa chispa que la "Chica en Llamas" creó al fingirse enamorada de su tributo, será mil veces peor y terminará por quemar Panem, por quemarme a mí.

Algo que sencillamente no esperaba era encontrarme a otros vencedores. Abernathy no es más que un alcohólico para mí por lo que su presencia no significaba más que mierda embarrada, aunque desde que en los Juegos de la mocosita sé que no es tan indefenso ¿Cuándo se había visto que un mentor comprase un arma para su tributo? Claro que recibió "ayuda" de parte del Doce, pero sabiendo lo que las armas cuestan y viendo su estado de cuenta, no necesito una declaración para saber que fue él quien completó el dinero para que la "señorita Everdeen" pudiese sobrevivir con su precioso arco. Pero ver a Odair y a la pequeña lunática compartiendo pastel, me ha impresionado y he entendido que esta mocosa es mucho más peligrosa de lo que en un primer momento creí.

Antes de que yo llegara al poder, algún inútil me comentó que la raza más peligrosa que habitaba Panem eran los vencedores. No solo porque muchos eran asesinos entrenados sino también porque todos tenían razones para adorarlos, desde Capitolinos hasta personas de los Distritos más bajos. Tenían fuerza, dinero, fama.

Ahora que veo como al menos cuatro de esos vencedores están aliados con la más peligrosa de todos, entiendo que es cierto. Esa raza debe de ser exterminada.

Sencillo. Comienzo dando un recuento de los antiguos Vasallajes, esperando así recordarle a los Distritos y especialmente a los Vencedores, que conmigo no se meten. Así que por eso mismo, cuando me entregan un sobre amarillo, teniendo todos los ojos del Panem sobre mí, sonrío con la suficiencia de saber lo que hay escrito en la pequeña tarjeta.

-Y ahora, con honores: ¡Nuestro Tercer Vasallaje de los Juegos del Hambre!- me aclaro la garganta y leo fuertemente para asegurarme que jamás olviden este mensaje- En el 75 aniversario, como un recordatorio para Panem que incluso las personas más fuertes de entre todos no pueden sobrepasar el poder del Capitolio, el tributo masculino y el tributo femenino serán cosechados desde el grupo de los Vencedores.

Sin más, dedico una última sonrisa y me alejo, dando la espalda a la cámara y a todos mis Vencedores. Sé muy bien que si Annie Cresta accidentalmente es cosechada, Odair será voluntario. También sé que el pequeño y pobre Distrito 12 solo tiene una vencedora y es la pobre pequeña que no logrará llegar al día de su boda. Espero que su amado prometido sea tan estúpido como para seguirla a una segunda arena.

Porque sé que la suerte nunca, nunca estará de su lado.

Fin


Hooolaaa!

Por si hay duda, sí, es Snow.

No me odien. Sí, ese es el final jeje. Antes de que me odien: comentarios!

Repito: esta historia es un regalo para Evasis y la petición oficial fue: "Una historia en la que cada uno ganó una edición de los Juegos del Hambre, por lo que no hubo revolución y todo siguió igual. Snow los vendió igual que a Finnick, y ambos comienzan a enamorarse mutuamente pese a eso."

*Llora* Sniiiiffff! Jamás había terminado una historia antes! Y es muy raro el sentimiento. Es un tanto feo porque ya no habrá más "Cosechados" en mis documentos recientes, ya no pensaré en Katniss y Peeta de la manera en lo que lo hce en esta historia... bah, es demasiado para mí. jajaja

Por otro lado, el final... Yo quería que de cierta manera, la historia llegara de la misma manera en que lo hizo Catching Fire (si lo piensan, nunca se casan) entonces bueeno, pues creo que lo logré y espero en verdad que no me odien.

Me mencionaron que debería de seguir la historia, ya que el tema da para mucho, sin embargo desde un principio esta historia debío de haber sido solamente un one-shot, pero me volví rebelde y no lo hice. Jojo.

Aunque, para ser sincera, debo de admitir que me encantaría seguirla, pero pues se desviaría demasiado del tema que fue pedido en el Intercambio. Así que si es que lo llego a hacer, lo haré con una historia aparte :D y solo con el permiso de Evasis :3

Muchísimas gracias por los reviews! La verdad es que me encanta que la gente me de retroalimentación porque creo que ayuda bastante en ver cosas que como escritora, pues a veces pierdes de vista. Agradeceré infinitamente que para cerrar me dejen sus comentarios.

Muchísimas gracias a todas las personas que se tomaron la molestia. Samantha136, Teen Spirit, Elenear28, ImagineMadness, Lizairy Cullen, Ady Mellark, Claudia, Lila y Jeka Mellark.
Especialmente a Elenear28 que me apoyó a lo largo de toda esta historia.

Para los que no tiene cuenta:

Lila: Muchas gracias por todo :3 me agrada muchísimo que sea de tu gusto la historia. Me dolió bastante hacerle eso a Peeta, pero creo que de cierta manera era necesario, porque después de todo: él tenía que entenderla.

Muchas gracias por acompañarme en esta historia. Mi más profundo agradecimiento.

Por si gustan darse una vuelta en las otras historias, son más que bienvenidos :D (son mucho más tranquilas que estas jajaja)

Muchos besos.
Sin más por el momento:

¡Feliz San Valentín! (Síp, todavía jajaja)

Nina Berry.