La canción que me inspiró esta historia es Cuatro veces amor; interpretada por Manuel Mijares y Lucero; composición de Lolita de la Colina y Adrián Posse.


R

Sencillamente no puedo creer que me haya prestado para hacer algo tan vergonzoso como esto. Y no es que la acción en sí, lo sea; pero es que me da mucha vergüenza hacer algo de semejante naturaleza.

Estoy arriba del escenario; escondida, entre bambalinas, de un mar de adolescentes que esperan a diversos conjuntos musicales y escucharlos tocar. Pienso, ¿cómo llegué aquí? Y la respuesta es el nombre de una persona, la culpable se llama Mimi Tachikawa y se dice ser mi mejor amiga. No entiendo cómo fue que me deje convencer de tan alocado plan.

Todo comenzó con los problemas que tenía mi novio, Yamato, quien tenía que presentar una producción nueva. Además, tenía el pendiente de regalarme algo el día de hoy, White day, aunque yo ignoraba esto último.

Por azares del destino, yo también sentí una imperiosa necesidad de salirme de la convención social y regalarle algo a mi novio. Pero no se me ocurría nada al respecto. Se lo comenté a Mimi cuando estábamos en el baño, en una de esas pláticas terapéuticas que tenemos muy seguido. La mayoría de ellas son por diversos temas, pero siempre hay una constante: Taichi Yagami.

Mi mejor amiga se muere por mi mejor amigo, y creo que también es a la inversa; pero de eso no estoy segura. En fin, esa misma noche, cuando ya estaba dormida, Mimi me llamó y me contó algo que me dejo anonadada: Yamato había ideado dedicarme la canción que tocaría el día del concierto. Me pareció un lindo detalle, sabía que Yamato estaba planeando algo, pero nunca me imaginé que algo así.

El problema vino con la loca idea de Mimi. La canción tenía una voz masculina y una femenina, ella le había prometido a Yamato cantarla ese día, y ella me propuso que, el día del evento, yo la sustituyera y le diera la sorpresa a Yamato.

—¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo crees que yo voy a hacer algo semejante?!

—¿Qué tiene de malo? ¿No crees que sería lindo, verlo a los dos en un mismo escenario?

—Puede que tengas razón. Pero… es que… ¡yo no me sé la canción¡ ¡Y tampoco sé cantar muy bien!

—Bueno, eso tiene solución. Es lógico que no te sepas la canción, ya lo tenía previsto; tendremos unos pequeños ensayos en tu casa, te aprenderás la letra y te enseñare a cantar. No es difícil querida, tu déjame eso a mí. Iniciaremos el día de mañana después del ensayo con Yamato, ¿qué te parece?

Dude por unos segundos, me parecía una alocada idea. Pero también, de manera inexplicable, me dieron unas ganas tremendas de intentarlo. Piyomon me animó, me apoyó, me dijo que todo saldría bien.

—Bu… bueno, está bien, lo intentaremos.

A partir de ese día, mis encuentros con Yamato se limitaron a la escuela y los entrenamientos de tenis y eso causó un gran vacío en mí ser. Después de mí práctica, él tenía el ensayo que yo no podía ver y luego yo tenía un ensayo del que él no estaba enterado y tampoco podía presenciar. En las tarde me paseaba por distintos centros comerciales y luego iba a mi casa para tener mis sesiones con Mimi. Sólo que ella, algunas veces, es muy impredecible. Habíamos quedado que los ensayos serían en mi casa, pero en el segundo día, lo tuvimos que hacer en la suya, porque tenía flojera de ir hasta la mía.

Ese día pude ver la nueva adquisición de Mimi. Era un hermoso vestido negro; de una sola pieza; corte imperial; cuello halter y una moderada abertura en la pierna derecha. Además, me enseñó sus accesorios; con la única excepción de sus zapatos. Mimi siempre se ha caracterizado por su buen gusto y creo que esta compra no fue la excepción.

Otro imprevisto me ocurrió el jueves. Ese día no tuve práctica y decidí ir a Shibuya. En el camino me encontré con Taichi, creó que estaba aburrido y decidió ir a dar un paseo y descansar, un poco, de la presión de los exámenes finales y del final del trimestre. Nos fuimos juntos y paseamos un rato. En uno de los exhibidores de una tienda de zapatos, vi unos que me parecieron lindísimos para Mimi. Eran unas sandalias negras, de tiras y tacón mediano.

—¡Mira esas sandalias! —grité por la impresión y creó que asusté a mi acompañante.

—¡¿Qué pasó, Sora?!

—Que mires esas sandalias. Son perfectas para el vestido que se compró Mimi.

—Ah, era eso. Bueno, es mejor que sigamos.

Seguimos nuestro camino. Me fije en la reacción de Taichi: normal. Pensé que podría interesarle el problema de Mimi, pero creo que no. Además, él no se identifica por ser muy suspicaz, aunque eso ha venido cambiando con el tiempo. Por lo que podría ir descartando la posibilidad de que Taichi sienta algo por Mimi. Aunque no estoy muy convencida de eso, algo en mi interior me lo dice.

La primera vez que leí la letra de la canción, me quedé impactada. Era un tema que hablaba sobre el amor, mi emblema. Mi sorpresa fue mayor cuando me enteré de quien era el autor de la pieza, pues dudé que fuera de Yamato, no tenía su sello.

Fue al día siguiente, viernes, en la escuela. Mimi y yo íbamos rumbo a nuestras respectivas casas cuando le comenté mi duda.

—Oye Mimi, ¿tú sabes de quien es la canción que estamos ensayando?

—Por supuesto.

—Sí, y bien, ¿de quién es?

—De Takeru —me respondió con la mayor naturalidad.

—¡Qué, ¿Takeru?! —grité, otra vez, presa por lo inesperado de la noticia— Vaya, así que Takeru escribe canciones, me imagino que su inspiración debe ser Hikari.

—En efecto, o por lo menos eso fue lo que me dijo Yamato.

—Oye, ¿tú sabes por qué ya no le he visto irse con Hikari después de la escuela?

—Sí, es que hubo un pequeño accidente en el primer ensayo y le lastime la mano a Akira. Entonces, Yamato le pidió, de favor, a Takeru que tocara con nosotros y está yendo a los ensayos. Por cierto, toca muy bien, tiene talento.

—Vaya, otra sorpresa. Ese Takeru es una caja de sorpresas.

Interrumpimos nuestra plática, porque nos percatamos de la presencia de Hikari, a quien decidimos acompañar. Su hermano y Takeru iban a jugar la finales regionales; en soccer y basquetbol, respectivamente, y decidimos hacerle compañía.

Las complicaciones vinieron el día de ayer, sábado. Mimi me citó en el auditorio, por la tarde, para que terminásemos de ensayar mi número, mi desenvolvimiento en el escenario y demás. Yamato me llamó el viernes por la noche para proponerme algo.

—Sora, ¿qué tienes que hacer mañana?

—Voy a ir con Mimi, no sé qué quiere que le ayude —mentí.

—¿Y, no puedes cancelarle?

—Lo siento, amor, pero no puedo. Ya se lo había prometido y no puedo fallarle.

—Bueno, como quieras —me contestó, un poco enojado y mejor decidió colgar.

Esa fue la última vez que le hablé y me sentí la peor persona del mundo por haberle mentido de esa forma. Cuando llegué, hoy, al auditorio, lo noté molesto, por eso no quise hablarle y mejor me he escondido tras bambalinas, para que no me vea. Mientras tanto, Mimi, después de buscarme como una loca, se la ha pasado explicándome lo que tengo que hacer y eso no hace más que ponerme nerviosa.

Es cuando noto que Yamato, Takeru, Mimi y los demás chicos de la banda, enfundados con el uniforme de la escuela, han tomado sus posiciones. Se levanta el telón y es hora de comenzar lo planeado. Dejo de pensar por un momento y enfocarme en escuchar a mi corazón. Un presentimiento me dice, que todo saldrá bien. Las sesiones de canto con Mimi fueron un éxito, dijo que no lo hacía nada más, así que sólo ensayamos la canción y corregimos algunos detalles; eso me da confianza.

Takeru comienza con la melodía; Yamato, a tocar la guitarra; y el público, a gritar eufóricamente. Yamato empieza a buscar con la mirada a una persona, me imagino que a mí, veo en sus ojos un dije de tristeza. Está tan concentrado en buscarme que no se ha dado cuenta de que Mimi ha abandonado el escenario. Entro, veo a la multitud emocionada e identifico a los chicos y los digimon: Hawkmon, Miyako, Ken, Wormmon, Iori, Armadimon, Hikari, Tailmon, Patamon, Taichi, Agumon (quien traía cargando un extraño paquete), Gomamon, Piyomon, Palmon, Koushiro, Tentomon, Daisuke, V-mon, Jō y Gomamon; Mimi, quien abandonó el escenario, se reúne con ellos. Intento olvidar mis temores, mis dudas, y empiezo a cantar con el corazón.

Dos corazones cantan, extasiados, una canción sobre el escenario. Uno tenía una sorpresa preparada, pero él fue el sorprendido; tenía miedo de lo que podría pasar; estaba inseguro por la actitud de su otra mitad; pero ahora está feliz y lo demuestra con una sonrisa y una luz de felicidad que se desprende de sus ojos. El otro dejó a un lado su nerviosismo; la felicidad de ver un rostro contento en la persona que ama, hace que todo lo demás sea pasajero, banal y sin importancia.

Dos corazones están alegres. Uno ha podido expresar, por medio de su canción, que lo que siente por su mejor amiga es más que una amistad. El otro no puede contener la alegría de que sus fantasías se han vuelto realidad y que el amor de su mejor amigo le pertenece a ella. Uno ha vencido la vergüenza, el otro tiene la certeza; escucho a sus amigas hablar y sabe que la canción fue pensada en ella. Ahora todo tiene sentido; ella le ayudó a terminarla, vaya ironía.

Dos corazones se abrazan contentos en medio de una multitud de adolescentes. Uno ha reunido el valor para revelar sus verdaderos sentimientos. El otro, ve un sueño realizado. Uno tuvo la idea de hacer un regalo. El otro recibió unos lindos zapatos negros, que hacían juego con un vestido recién adquirido; lo que aumenta su alegría a alturas insospechadas. Dos corazones se besan con cariño, una caricia que habían esperado mucho tiempo y que se estaban disfrutando en todo su esplendor. Una caricia que es capaz de calmar el volcán de un corazón intranquilo y de llevarlo a los lugares más hermosos del universo, para después traer una paz necesaria, perdurable, profunda. Una sonrisa adorna el rostro de dos corazones que terminan con dudas, inseguridades y le abren el paso a una dicha que sólo habían vivido en sueños.

Muchos corazones gozan alegres una canción que retumba en todo el recinto. Emocionados por ver un espectáculo semejante, anonadados de ver el cariño de dos enamorados.

Una melodía se siente viva, es escuchada, existe. Ya no es un montón de notas escritas entre cinco líneas, bajo el rigor de un compás. Ya no es una letra impresa en papel. Ya es arte.

Muchas mentes están seguras, es el mejor número musical que se ha presentado. Saben cuál va a ser su veredicto.

Un padre se siente orgulloso. Ve como su hijo se desenvuelve en el escenario junto a su pareja; como se tratan; como interpretan, a la perfección, el papel de enamorados sin remedio. Ve como su hijo menor da muestras de su talento, de cómo vence su vergüenza y es correspondido a cabalidad. Está orgulloso de transmitir a dos hermanos, a una pareja, al grupo de sus hijos, a una ovación de pie.

Dos corazones cantaron una canción, se miran con pasión y se funden en un trillado, pero dulce beso que esperan dure hasta la eternidad. Dos corazones se miran con amor.

Un corazón está apenado por que han descubierto su secreto, se siente traicionado ante una promesa incumplida. Un corazón se siente amenazado, rompió su palabra y, al parecer, el secreto se esparció mucho; está en problemas.

Un corazón no siente remordimiento, nunca prometió guardar ese secreto. Muchas mentes se sienten impresionadas, descubrieron que la romántica idea vino de la cabeza menos esperada. Y que un par de zapatillas son de la talla justa de su exigente dueña; al parecer esa cabeza hueca no era tan despistada.

Tres parejas de corazones hoy duermen más tranquilas; sus preocupaciones se han esparcido como el vapor; se han diluido como el chocolate en un vaso de leche, formando una bebida deliciosa lista para disfrutar. Una curiosa analogía entre tan famosa bebida y el romance. Tres parejas de corazones se sienten realizadas y felices; y una hermosa luna llena ha sido testigo inmutable de lo aquí contado; vigilante sigiloso y discreto.

Ya lo dice la canción, lo resume, lo sintetiza, todo esto fue: "por culpa del amor".


Quiero agradecer a PrincesadeLuzRenesmeeKinomoto, Cesar14399, Cassandra Lilith Mircalla, The-BigBoss y mik4959, por catalogar a esta historia como una de sus favoritas y ser seguidores de la misma. Además de agradecer a Cesar14399, Anon, The-BigBoss y mik4959, por haberme dejado un review. Me alegra haber recibido sus opiniones; tengan por seguro que fueron alegremente recibidas.

Anon: Ojalá que la espera no haya sido mucha. Te agradezco tus palabras y me da alegría que te haya gustado el capítulo anterior. Espero que igual disfrutes éste y que sea de tu agrado el cierre.

Nada más agregar, que si alguien que no tiene cuenta gusta dejar un review, le contestaré en mi perfil, como lo estoy haciendo con mi historia Digimon union: Colisión de dimensiones. A los que tengan cuenta les contesto por PM como lo he hecho hasta ahora.

Sólo me resta agradecer a todas aquellas personas que se interesaron por mi trabajo y lo leyeron. A todos, ¡muchas gracias! Nos vemos hasta la próxima y les mando muchos saludos, en donde quiera que estén y feliz White day (a todos los que lo celebren y los que no, también). :)