Género: Humor/Comfort

Rating: K+

Sinopsis: Hans esta enfermo y no quiere tomarse su medicina, Elsa su niñera tiene que hacer que se tome sus medicamentos para que se mejore.

Ley de Murphy: Hasta el agua sabe mal cuando se toma por prescripción médica.

. . .

Medicina o travesura.

. . .

—Vamos Hans tienes que tomarte tus medicinas —rogaba una Elsa de rodillas al pie de la cama de chico con las pastillas y un vaso con agua en mano.

—No quiero —se negaba con los cachetes inflados, moviendo su cabeza de un lado al otro, con los brazos cruzados y mala actitud.

Y ahí estaba una Elsa quinceañera sufriendo con su trabajo de niñera de su vecino de nueve años, al cual toda su familia había dejado solo en vacaciones, por que se enfermó un día antes de irse de viaje con ellos.

—Se que estas enojado porque te dejaron Hans, lo comprendo —dijo compasiva dejando los medicamentos en el buró y acariciando la rojiza cabellera del niño—. Pero tienes que tomarte lo que el médico te recetó para que te pongas mejor.

—Está bien que esté enfermo porque no quería ir —contesto el pequeño pecoso sonriendo gustoso ante el toque de Elsa.

—¿No querías ir de viaje con tus padres y hermanos? —pregunto consternada la blonda tomando el rostro de Hans entre sus manos para mirarlo mejor.

—No, mis hermanos me tratan mal y me molestan todo el tiempo —respondió con un ligero sonrojo en sus mejillas y sus orejas al mirar la cara de Elsa, concentrarse en sus enormes ojos azules que tanto le atraían.

A ella no le sorprendió la respuesta del pequeño, sus hermanos eran unos bruto con él y sus padres apenas se daban abasto cuidando de sus revoltosos hijos, y como Hans era el más tranquilo de todos lo dejaban a un lado en muchas ocasiones.

—Te propongo algo, si te tomas tus medicamentos haremos lo que tú quieras después —prometió animando al chico.

Hans le dio una astuta mirada.

—Enserio ¿Lo que yo quiera? Lo prometes —dijo suspicaz, tanteando el terreno con su guapa niñera.

—Claro, tienes mi palabra de honor —hablo firme y poniendo su mano derecha sobre su corazón para darle mayor importancia a su promesa.

Hans salto de la cama, emocionado tomando los medicamentos del buró de un trago aún que supieran feo.

—Bien Hans ahora dime ¿Qué es lo que quieres hacer? —Decía mientras se ponía de pie y se sentaba en la cama del niño.

—Quiero un beso tuyo y no cualquier beso, lo quiero en boca —exigió el pequeño emocionado.

A Elsa casi se le salen los ojos de la cara y abrió la boca por la fuerte impresión que le causo el pedido de Hans. Ella inocentemente pensaba que él le pediría jugar algo o que lo dejara desvelarse viendo algún programa de televisión, alguna tontería así, no esto.

Hans por su parte vio que Elsa estaba a punto de echarse para atrás y dijo:

—Si no cumples tu promesa yo volveré a confiar en ti —advirtió el pequeño entrecerrando los ojos haciéndose el digno.

Ella suspiro pesada.

—De acuerdo, tengo palabra Hans pero si hago esto no volverás a pedirme nunca nada y tomaras tus medicinas sin protestar de aquí en adelante ¿Tenemos un trato? —se encontraba muy incómoda ante esta situación.

—Tenemos uno Elsa —contesto tomando la cabeza de Elsa entre sus pequeñas manos para atraerla a él y plantarle un beso de piquito húmedo y rápido que le hizo el resto de las vacaciones.

. . .

N/A: ¡Hans es un pillo! Lo ven desde niño andaba de precoz roba besos. Yo sé que cuando crezca más ira con todo para estar con su guapa niñera, de la cual por cierto robo su primer beso.

Mañana veremos a Elsa y Hans asalta bancos ¿A que no se los imaginan así? ¿Verdad?

. . .

F: Si el pasado te gusto, este te va a encantar, sé que te gustan los besos robados n,n

. . .

Gracias por leer y pásate a comentar sin miedo porque si ya llegaste hasta acá, nada te cuesta comentar, hacer planes de conspiración o saludar.