Género: Drama/Crimen/Psicológico.

Rating: T

Sinopsis: Hans es un asesino serial que ha sido atrapado y para poder ver y hablar por última vez a Elsa –la única persona que ha dejado con vida en su última masacre– hace un trato con la fiscalía.

Advertencia: Mención de muerte de personaje.

Ley de Murphy: Si vale la pena hacerlo, vale la pena exagerarlo.

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Se libre como yo.

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Hans se encontraba en su celda pequeña, fría y oscura apartado de los demás reos de la prisión. No tenía permitido tener contacto directo con nadie.

Él era el más peligro asesino serial que capturado en la ciudad.

Su serie de asesinatos inicio en su hogar las Islas del Sur con su propia familia y de ahí en adelante su recorrido abarco decenas de víctimas inocentes; la última había sido en la cuidad de Arendelle.

Su objetivo siempre eran familias acaudalas, con influencias y poder político.

Hans el destripador era conocido por odiar a ese tipo de personas. Hombres, mujeres, no había diferencia por él.

De su última masacre solo sobrevivió Elsa, que por alguna razón dejo viva para que viera todo el horror.

Hans suspiro mirando al techo de su pequeña celda de 2x2 y escucho que tocaron la gruesa puerta de metal, que solo tenía una mirilla arriba para ver por donde el guardia lo estaba observando y una pequeña compuerta abajo para deslizar la comida.

Se levanto y se puso de frente contra la pared estirando piernas y brazos, como indicaba el procedimiento que se sabía de memoria.

La puerta se abrió y el hombre entro para encadenarlo de pies, manos y finalmente ponerle un bozal.

Lo hicieron caminar por un largo corredor vacio que solo era iluminado por las luces fluorescentes del techo.

Sonrió al llegar a su destino.

Una habitación grisácea amplia con una mesa y sillas metálicas en medio.

Lo sentaron en una y esposaron con sus cadenas al piso, finalmente le quitaron su bozal.

Una vez que todo estaba listo, su custodio dejo pasar al fiscal que iba a procesarlo, el señor Weselton.

—¿Dónde está ella? —pregunto directo una vez que el abogado se sentó.

—No va a venir, eso era algo obvio a estas alturas —contesto firme poniendo cara de repulsión por tener que tratar con ese monstruo.

—No mienta, se que está aquí —sonrió de lado girando su rostro hacia la pared de espejo donde se reflejaba todo el lugar. Cerro sus párpados y alzo su nariz oliendo algo —puedo olerte Elsa, tu delicioso perfume de natural te delata —abrió los ojos con violencia y dijo en voz alta—. Hueles a miedo, es como mejor hueles amor.

Elsa al otro la habitación comenzó a temblar de pies a cabeza, las lágrimas invadieron sus ojos azules y tapo su boca con ambas manos para evitar gritar.

Esta segura que él podía verla atreves del espejo aun que los guardias que estaban con ella le aseguraban lo contrario, tratando inútilmente de calmarla.

Hans había exigido verla a cambio de confesar con lujo de detalles todos sus crímenes, y decir donde había enterrado los cuerpos de las victimas que no habían podido encontrar.

Elsa había accedido a ir porque deseaba que toda esta pesadilla terminara de una vez.

Weselton hizo una señal para que ella pasara con su cabeza, y Hans miro con anhelo como la puerta de abría dejando paso libre a la bella visión de Elsa, entrando con su vestido negro de luto.

Amaba como se veía de negro y le entro el deseo de escuchar su voz.

No había algo que lo excitara más que la mujer frente a él.

—Amor viniste a verme, me alegras el día —dijo alegre arrastrando las palabras muy despacio, como si quiera acariciarla con su voz.

—Cállese —mando el pequeño hombre levantándose de inmediato e interponiéndose entre Elsa y Hans—, ya vio a Elsa ahora hable.

El pelirrojo frunció el ceño y puso mala cara cuando Weselton se acerco al objeto de su deseo y la consoló, abrazándola.

—No, el trato es ella y yo a solas por una hora, pueden ver y escuchar todo lo que le diga —decía sin quitarle la vista a Elsa— después de eso hablare con usted Weselton.

—Me niego, no hay trato —protesto enérgico llevando a la chica a la puerta, pero ella lo detuvo y le dijo que lo haría.

—¿Está segura? No tiene que hacer esto, con lo que tenemos de él es suficiente para la pena de muerte.

—Lo haré, esas personas que mato tienen el mismo derecho que yo de tener justicia y un cierre adecuado —contesto Elsa valiente por fuera, porque por dentro quería desaparecer.

De mala gana salió el abogado advirtiendo, que estaría observándolos en todo momento.

Elsa fue al punto más lejano del cuarto y se abrazo evitando con sus ojos la mirada esmeralda de Hans.

—No me rehúyas cariño, ven a sentarte conmigo —invito galante y suave.

—No, gracias. Estoy bien aquí parada lejos de usted —manifestó educada haciendo todo acoplo de su valor para sonar firme e impersonal.

Él rio de buena gana, escrutando con lujo de destalles el cuerpo de Elsa.

—Siempre tan formal y amable, supongo que te preguntas un par de cosas querida. Sin embargo no te contestare lo que quieres saber, sino te sientas conmigo y formulas tus dudas.

La respiración de Elsa se hizo pesada y con rápidos movimientos fue a tomar el lugar que le ofrecía, antes de que se le fueran las agallas.

— ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me dejo viva? —seguía evitando mirarlo a la cara.

—No vas a preguntar como todos, el porqué mato personas. Que tan terrible fue mi vida para que una mañana me despertara y decidiera hacer arder al mundo —agacho su cabeza buscando ver los ojos de Elsa.

—Eso no me interesa, usted está loco. Es un hecho, destruyo a mi única familia, mato a mi hermana. No me queda nada —alzo su rostro para encontrarse de frente a frente con él. Recordando lo sintió al ver a Anna morir entre sus brazos.

El odio puro que sentía por Hans la hizo osada al hablar.

—Exactamente por eso te deje vivir, amor —hablo con deseos de besarla—. Ahora hay un ser como yo, igual de vacío y sin nada que perder.

—No soy como usted —la ofensiva comparación hizo que le hirviera la sangre.

—Claro que lo eres —afirmo casi en tono dulce—. Lo supe la primera vez que te vi, tan fría, tan formal, alejando a tu "única" familia —se burlo con descaro al señalar a su hermana— , sin amigos, auto-aislándote, conteniéndote…Te hice libre para que dieras rienda suelta a lo que realmente eres. Te vi en el jardín trasero de tu casa Elsa —finalizo pronunciado de forma muy lenta su nombre.

Fue entonces que ella abrió los ojos de sorpresa.

Él sabía su secreto, su más oscuro y retorcido secreto.

—Sin tu hermana de por medio, no tienes que detener tus impulsos —fue casi un susurro que solo ella pudo escuchar.

Elsa se paró de golpe, fue a la salida y paró para volear a mirarlo por última vez.

— Recuerda que hacerlo una vez no es suficiente. Se libre Elsa, tan libre como yo lo fui —manifestó Hans dándole su bendición.

En tanto Elsa pensaba preocupada, que ahora iba a tener que cambiar los cuerpos de mamá y papá del jardín y aliviada por qué él no la había delatado.

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N/A: Bien ayer tuve un empate en los votos, así que hice un volado y gano esta historia. Hans sicario la publicare en un par de días. Mañana viene algo más suave y lindo.

Ahora… ¿Adivinen? Porque Elsa y Anna se quedaron huérfanas a tan tierna edad. Sí, quise sacar a la Dark Elsa del cajón y Hans la ayudo a ser libre, por que se enamoro de ella.

Esta historia me salió algo retorcida –debo dejar de ver Mentes Criminales un rato– y estaba en peligro de alargarse más, pero contuve a mi imaginación porque ya tengo muchas cosas que hacer.

*Ahora miro al publico que me leer con ojos de cachorro* ¿No quiere alguna de ustedes hacer una historia más larga con una Dark Elsa moderna que es asesina serial tipo Dexter o algo así?

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F: Que bueno que te gusto y te saque una sonrisa. Así que me quieres más crossovers ¿eh? Nunca he visto Bajoterra, pero a ver que me sale guapa.

Lassy: No salió Hans sicario hoy, pero espero que te guste Hans asesino y agradecería que te animaras a comentar que fue lo que te gusto o no de lo que escribí. Me interesa mucho saber.

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Gracias por leer y anímate a comentar que no muerdo.