Género: Contemporáneo/Familiar.

Rating: K+

Sinopsis: Elsa cuenta mes a mes como fue su embarazo y que no es tan "mágico" como dicen que es en verdad.

Ley de Murphy: No hay nada tan pequeño que no pueda estallar fuera de proporción.

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Mes a mes

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Suspiro cansada mirando con fastidio su enorme barriga de nueve meses de embarazo y la odiaba. Sí la odiaba y se sentía como el ser más repugnante del planeta por detestar estar embarazada. Qué quede claro no odiaba al ser que crecía dentro de ella, solo odiaba estar embarazada.

Todas las madres que conocía y conoció en el trascurso de su gestación le decía lo maravillo que era esta etapa y sentir como de poco a poco se iba formando una vida en tu interior era la experiencia más grandiosa en la vida de una mujer.

Ja ¡Qué gran mentira!

— ¡Maldito seas Hans, todo esto es tú culpa! —clamó enojada Elsa cruzada de brazos y con el ceño fruncido sentada sobre la cama tratando de descansar un poco.

Los primeros tres meses fueron el horror vomitando constantemente e incluso bajo de peso y ni se notaba que estaba preñada, sus senos comenzaron a crecer y a estar tan sensibles que la ropa de molestaba. Hans tuvo que comprarle suplementos alimenticios y sujetadores deportivos de algodón que no sostenían de forma adecuada sus senos, así que fue un adiós a los bra y los escotes que tanto le gustaban.

En el cuarto mes gracias a Dios se fueron las nauseas y pudo volver a comer de forma más o menos normal porque sus antojos extraños por comer ladrillo rojo y sardina con mermelada salieron a flote e hicieron que Hans tuviera que salir a las tres de la mañana a conseguírselos, sus encías comenzaron a sangrar cada vez que se lavaba la boca y ni que decir del quinto mes en adelante sus ganas de ir constantemente al baño se hicieron presentes.

Para el sexto mes era una bipolar que reía y lloraba en partes iguales. El pobre Hans no sabía cómo acercarse a ella sin que le estallara la bomba hormonal en su cara, sentía calambres en las piernas y la pesadilla llego cuando comenzaron a salirle sus primeras estrías en las caderas y en su abdomen. Cayó en depresión cuando las vio y Hans le compro un montón de cremas para prevenir que le salieran más, aún que él dijo que las amaba porque eran marcas de guerra y eso le subió un poco el ánimo.

Al séptimo mes de la nada en plena junta de trabajo a mitad de su presentación sus pechos comenzaron a producir leche empapando su blusa de seda verde frente a un montón de desconocidos. Fue la cosa más humillante que le haya pasado en la vida, llamo a Hans de inmediato para que le llevara ropa limpia.

En el octavo mes pidió licencia de maternidad, no podía estar de pie por mucho tiempo y se cansaba demasiado. Dormía todo el tiempo sentada en el sofá y se sentía decepcionada de sí misma por tener que dejar el trabajo por atender su embarazo. Ella era una mujer independiente y emprendedora, se había prometido seguir activa hasta el último día, sin embargo la naturaleza le llevo la contraria. Hans le hacía masajes en los pies siempre que llegaba de trabajar y le dejaba la comida hecha para calentar en el microondas.

Noveno mes el más terrible de todos, su ombligo salto hacia afuera, no podía moverse y en cualquier posición que estuviera le incomodaba, deseaba que ya sacaran al pequeño tumor que crecía dentro de ella y lo peor es que en todos esos meses sintiendo crecer al bebé no sentía ninguna conexión mágica que todo el mundo –menos Hans gracias al cielo, porque lo habría golpeado–le decían que debía de tener. Tenía mucho miedo de no poder ser una buena madre y recordaba como la llamaban a sus espaldas: La reina de hielo.

Por insensible y fría con todo el mundo, eso realmente hería sus sentimientos. De acuerdo no era el ser más expresivo del planeta y era muy introvertida, pero no tenía el corazón de hielo del que se le acusaba.

"Serás una madre grandiosa, ya verás que cuando veas a nuestro bebé será amor a primera vista." Le había dicho su esposo y Anna su hermana por más increíble que parezca –porque ella odiaba a Hans–, le dio la razón.

—Hans, Hans ¡Despierta! —Llamó Elsa con urgencia tomándolo del brazo para que se levantara de la cama — ¡Llego la hora! ¡Se me acaba de romper la fuente!

Él se levanto corriendo del lecho, se vistió un menos de un segundo, tomo la maleta y cargo a Elsa como pudo al auto.

Condujo a máxima velocidad al hospital.

Después de casi diez horas en labor de parto y sentir el dolor más grande que haya sentido en su vida, el doctor le enseño a su bebé y fue entonces que todo lo que paso esos terribles nueve meses tuvieron sentido.

El mundo paro y supo que Hans tenía razón. Si fue amor a primera vista.

Amaba a su bebé.

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N/A: A ver ahora si me salí de mi zona de confort por completo, porque la verdad no tengo ni idea de cómo es estar embarazada. Sin embargo tengo familiares, amigas y conocidas que si lo han estado. Toda experiencia es distinta y algunas disfrutan su estado, otras como Elsa no XD.

Si la hice sufrir, pero Hans estuvo todo el tiempo apoyándole. Ahora me dio por hacer de Hans un hombre "bueno", y su digo bueno entre comillas por él la embarazo LOL.

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F: No es una vida para todos querida, en cuanto a la historia pues si se me ocurrieron muchos diálogos con algo de comedia pero la verdad no quedaba incluirlos o perdería el dramatismo. Trataré de escribir algo cómico en mis próximas entregas.

Romi: Que bueno que la inspiración te ha llegado, estaré esperando un MP y el suero de la verdad es una droga de tiopentato de sodio, que te hace más propenso a decir la verdad. Es una droga controlada, peligrosa si no se administra bien y no tiene resultados garantizados. Hay registros de que en muchos países que ha usado para interrogatorios ilegales.

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Gracias por leer y muchas más por comentar.