Género: Sci-fi/Drama

Rating: T

Sinopsis: La comandante Elsa tiene un encuentro con su rival número uno de la Escuela de Batalla, él capitán Westergard.

Ley de Murphy: La experiencia es algo que no se obtiene sino hasta después que se necesita.

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Mi rival número uno y…

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Se movía de un lado al otro incomoda, no quería levantarse aún, se sentía cansada pero su perfecto reloj interno le indicaba que ya era hora de levantarse y que no se volvería a dormir por mucho que quisiera.

Tuvo que rendirse cuando el condenado intercomunicador comenzó a sonar con su molesto: pip, pip, pip…

Bufó molesta rodando los ojos y tallándose las molestas lagañas que se formaron por irse a dormir con el maquillaje puesto.

Ahora parecía mapache con los ojos hinchados.

¡Genial! pensó tratando de limpiarse con las sabanas al tiempo que se levantaba para contestar.

—Aquí comandante Elsa, cambio —dijo apretando el botón rojo del aparato para que su voz ronca saliera de su áspera garganta por falta de fluidos.

—¡Comandante, comandante! Tiene que venir enseguida el capitán Westergard se…

No dejo que terminara de hablar, en cuanto escucho que el capitán Westergard estaba involucrado supo que era algo grave.

Salto veloz al armario y se vistió a velocidad luz enfundándose en su pantalones azules, botas militares negras y su característica chaqueta de cuero blanco que tenía en la espalda bordado con letras de molde góticas color azul Queen Ice, regalo de su hermana.

Llego corriendo al tiempo que se hacia una trenza al puesto de comando de la nave, lista para pelear con ese hombre que tantos disgustos le causaba. Desde que sus caminos se cruzaron hace años en la Escuela de Batalla no había encuentro que no culminara en riña.

—Olaf comunica al cretino —dijo con la libertad de llamarlo así, porque desde que conocieron no había otro mote que le quedara mejor a su autoproclamado rival número uno.

El cadete obedeció en el acto, poniendo a Hans en la pantalla principal.

—Aquí Comandante Elsa D´Arendelle, en la nave de reconocimiento R-2T2 Marshmallow —dijo siguiendo el protocolo.

Hans la miro aburrido desde su silla de mando con su cabeza recargada sobre la palma de su mano, con las piernas cruzadas en escuadra, con su perfecto traje blanco de la guardia.

Diablos, como detestaba a la señorita perfección que siempre seguía los protocolos al pie de la letra.

¡Se encontraban a mitad del espacio a 5000 años luz de casa! Nadie iba a regañarlos por saltarse unos cuantos pasos del bendito protocolo.

—Aquí Capitán Hans Westergard, desde la nave de batalla S-3PO Islas del Sur —contesto con apatía porque sabía que ella le reclamaría por no regresar respuesta como decían las reglas.

No tenía tiempo, ni ganas de pelear con ella hoy.

A Elsa le extraño que contestara de buena gana, y fue aún más desconcertante que no se burlara del nombre de su nave como siempre hacia desde que la bautizo. Algo le pasaba al hombre.

—¿Qué se le ofrece el día de hoy capitán? —pregunto seria y algo molesta porque aún no tenía su taza con chocolate caliente en mano. Necesitaba la su dosis de cocoa para funcionar al 100%

—Necesito que me prestes a alguien que sepa reparar el transformador cuántico de la nave —dijo serio como no queriendo la cosa, odiaba tener que pedirle ayuda a su rival, sin embargo reconocía que esto era más importante que su orgullo— los ingenieros que hay en esta nave son unos ineptos —declaro enojado mirando algunos de sus hombres, que tenían grabada en la cara: Lo sentimos capitán.

—¿Cómo se daño el transformador? —quiso saber, así tendría un mejor panorama de la situación.

—Hace un par de días tuvimos una batalla con algunas naves de la flota de Weselton, que trapazaron nuestras fronteras. Eran de reconocimientos pero bien equipadas. El Duque está buscando pelea, estoy seguro que la guerra comenzara pronto —concluyo frió, distante; apretando los puños y frunciendo el ceño.

Entonces Elsa comprendió al vuelo porque Hans de pronto se comportaba tan formal. El Duque había sido responsable por destruir su hogar, las Islas del Sur. Las cuales eran un conjunto de lunas cerca de su tierra natal Arendelle.

—Iré yo misma a reparar el transformador, Anna te quedas al mando —fue al puerto de teletransportación y le dio instrucciones al técnico Kristoff para que la mandara a la otra nave.

Una luz doraba la envolvió y en un abrir y cerrar de ojos llego a la nave de Hans.

Su segundo al mando Sitron, la recibió y fueron directo al cuarto de maquinas donde toda la tripulación disponible se ocupaba de hacer reparaciones.

—¿Cómo se encuentra Hans? —le pregunto a Sitron en el camino, con genuina preocupación.

Jamás olvidaría el día en que pasaron por televisión como eran bombardeadas las Islas del Sur y Hans impotente solo podía ver desde lejos en la Escuela de Batalla la destrucción total de su hogar.

Ese día juro venganza y ella en silencio le dio su apoyo.

—Bastante mal Elsa, debes hablar con él. A ti siempre te escucha —dijo con un ligero tono de ruego— me temo que vaya hacer una locura.

—Haré lo posible Sitron.

Sabía que era cuestión de tiempo para que la guerra estallara de forma formal, y estaba segura que la terrible experiencia de Hans iba a ser necesaria para las batallas que tendría que dirigir en un futuro.

Le dolía verlo así.

Dejo escapar el aire acumulado que tenía por la boca de forma pesada, Hans era su muy detestable rival, pero también su algo más a lo que ninguno de los dos quiso darle nombre jamás…

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N/A: ¡Hola! Bueno ya lo hice, hace tiempo que quería escribir algo relacionado con la ciencia ficción y naves espaciales, he estado viendo muchas repeticiones de Star Trek Voyager y leyendo la saga de los Juegos de Ender –les recomiendo los libros–.

¿Vieron mi sutil referencia a Star War? Si, si son los modelos de las naves :D Confieso que tengo miedo de las nuevas películas que van a salir D: no quiero que arruinen una de mis sagas favoritas –bueno más de lo que ya lo hicieron ;A; –.

La próxima entrada se llama: Soy el rey.

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F: Tienes toda la razón es aterrador que te miren todo el tiempo y que no sepas quien D:

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Gracias por leer, tomatazos, sugerencias, sin miedo que no muerdo. Me interesa su opinión en este experimento que estoy haciendo.