Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto. La imagen de portada es de delicateblood titulada 'Hush'. Lo único mío, es la historia.

Advertencia: Van a amar al GaaSaku, si ya lo hacen, lo van a amar más.

Notas al final


Detrimento

Prólogo


Había pasado ya por demasiadas cosas como para creer lo que estaba viendo. Igualmente podría tratarse de un genjutsu de alguno de los participantes para hacerla ceder. La situación no era la mejor con sus amigos inconscientes y ella –como la más débil del equipo- era una presa fácil para los demás ninjas en aquel bosque.

La batalla con Orochimaru fue excesiva y agotadora, tanto como para dejar a sus compañeros en condiciones deplorables, obligándola a esconderlos entre las raíces de un gran tronco. No faltó mucho para que ninjas aparecieran dispuestos a atacar a un equipo herido, justo como lo hicieron aquellos ninjas del sonido. Pero gracias a la gran ayuda del equipo de Ino y el increíble taijutsu de Lee, esos sujetos se esfumaron, dejando atrás dudas sobre el tal Orochimaru, que como dueño del mundo se había atrevido a morder a su querido compañero.

Después de que sus amigos se marcharan -no sin antes agradecerles infinitamente por todo y dejar que el equipo de Ino se llevara el pergamino del sonido por las molestias-, reanudó su cuidado en sus compañeros, quienes no habían despertado en ningún momento. No le quedaba nada más que hacer que cambiar los paños húmedos y tender unas cuantas trampas alrededor de aquel gran árbol, rogando que todo terminara de una vez, o que ellos por fin despertaran.

Tenía ganas de llorar, pero no lo haría. Sería fuerte tal y como Naruto era, y se pararía frente a alguien con valor y confianza en sí misma, justo como lo hacía Sasuke. Demostraría que ella podía ser igual a sus compañeros, que también podía destacar como ellos lo hacían.

No tenía un gran poder oculto como Naruto, ni procedía de un gran clan con una de las mejores técnicas oculares como Sasuke, solo era Sakura Haruno y aunque ellos no lo hayan elegido, sería la mujer que los protegería y que velaría por ambos, por ella también.

Después de todo ellos eran su nueva familia, y estaba segura que los dos la consideraban igual –incluso Sasuke, aunque no lo admita-.

Pero cuando dejo de darle la espalda al bosque, por un momento creyó que el cansancio la había vencido sin darse cuenta, y que lo que estaba frente a sus ojos no era más que un sueño. Habían pasado más de veinticuatro horas desde que ella descansó y su cuerpo estaba a punto de colapsar, no le extrañaría que todo esto fuera a causa de ello.

Pero no, era real, la vida no era tan maravillosa con ella como para ser un simple sueño. Frente a ella se encontraba aquel pelirrojo muchacho que había aparecido momentos después de que unos tipos molestaran a Naruto y Konohamaru.

Aquel tipo que se hizo llamar Gaara del desierto, que poseía una mirada incluso más fría que la de Sasuke y una presencia más intimidadora que el mismo Kakashi. Él se encontraba ahí y la veía fijamente.

No hacía falta ser un ninja sensor para darse cuenta del increíble poder que ese chico poseía. Solo bastaba ver sus ojos para empezar a temblar. Estaba acabada, perdida, todo su equipo lo estaba.

Toda la confianza de la que momentos antes se había llenado la cabeza, se había esfumado en cuanto escuchó los casi imperceptibles pasos de ese chico. Ella jamás tendría oportunidad con alguien así. Ni siquiera en sus más óptimas condiciones podría hacerle frente a ese sujeto. Le costaba mucho ponerse en guardia y enfrentarlo –para por lo menos no morir como un gusano acorralado-.

Pero él no hacía movimiento alguno, ni amenazaba con dejar su posición de brazos cruzados para realizar algún sello. Se había postrado firmemente a unos tres metros del árbol donde se encontraban y la mirada penetrante de sus ojos solo la fijó en su dirección.

Ni siquiera veía a sus compañeros, solo a ella. No quería que sus amigos sufrieran daño alguno, prefería morir ella sola a que Sasuke y Naruto tuvieran que correr el mismo destino. Pensó que tal vez lo más conveniente era atacarlo con algunos kunais para poder salir y después atraerlo a algún lugar lejano, no quería que lo que sea que fuese a hacer atrajera a otros ninjas dispuestos a aprovecharse de una batalla ajena. Ni que algún loco mandado por Orochimaru volviera a encontrar a Sasuke.

Con miedo, pero sin temblor alguno, lanzó una hilera de kunais, uno seguido del otro, pero estos fueron inmediatamente bloqueados por capas de arena, sin que el usuario de la técnica moviera un solo dedo. No se rindió. Ella siguió atacando utilizando esta vez una bomba, deseando que nadie estuviera por los alrededores. Pero nuevamente, fue inútil.

Cuando el humo de la bomba fue dispersado por ayuda de las fuertes ráfagas de viento, el ninja de la arena dio unos pasos más cerca de ella.

—No importa cuanto lo intentes, no podrás penetrar esta defensa.

Su voz era dura y advertía el peligro. No quería llorar frente a él. Si iba a morir, lo haría con la dignidad de una verdadera kunoichi. Pero estaba demasiado desesperada que gotas de sudor escurrían por su frente y resbalaban en sus mejillas. Él estaba impávido, sereno, sin ninguna expresión en su rostro.

—Unos ninjas del sonido nos atacaron y se llevaron nuestro pergamino, no tenemos nada que ofrecerte—habló la kunoichi como su único recurso verbal, si eso era lo que buscaba.

El pelirrojo bajó sus brazos y con uno registró un estuche a su espalda, lo desabotonó bajo la atenta mirada de la joven ninja y de él sacó tres pergaminos, uno del cielo y los otros dos de la tierra.

—No vine a buscar pergaminos.

Ella tembló. Si los pergaminos no era lo que buscaba, estaba claro que solo estaba ahí para tener un combate. Era obvio que estaba interesado en Sasuke, pero él ni siquiera había salido de la inconciencia como para tener que enfrentarlo, y aunque en ese momento lo hiciera, lo más seguro es que estuviera muy débil como para poder respirar sin dificultad.

— ¿Qué es lo que quieres?— tanteó ella —Sasuke no está en condiciones de pelear.

—No vengo a buscar a Uchiha Sasuke.

—¿Entonces… ?

De un movimiento rápido, desvaneciéndose y volviendo a aparecer frente al hueco del árbol con una técnica de arena. Sakura no tuvo más remedio que lanzar una bomba de humo, y cargar a sus compañeros hasta la salida donde emprendió la huida.

Saltaba de tronco en tronco con una velocidad reducida a la habitual, pero lo más rápido que podía considerando que cargaba a dos personas más pesadas que ella. Podía sentirlo a la distancia, moviéndose sigilosamente. Siguiéndole. Cazándole.

Era inútil, no podrían escapar de él. Y realmente no sabía qué hacer para salvar a sus compañeros. Él no le daría tiempo para dejarlos en un lugar seguro.

No lo comprendía, si no quería los pergaminos ni a Sasuke, ¿entonces qué?

—¿Es Naruto a quien buscas? —gritó desesperada. Ella quería saberlo, quería saber la razón por la que posiblemente su vida terminaría. Por la que él la mataría.

—No me interesa.

Ella se detuvo en seco y lanzó a Naruto y Sasuke débilmente contra un gigantesco árbol, atrapándolos con un kunai en sus ropas como lo había hecho anteriormente con su rubio amigo. Enojada y exasperada más que temerosa le hizo frente, con su cuerpo rígido y expresión austera.

—Si no tenemos nada que te interese déjanos tranquilos— dijo con la guardia arriba, con el sueño fruncido, fingiendo valentía.

—Yo no he dicho que no tengas nada que me interese— y atacó.

Volviendo a su antigua posición de brazos cruzados, la arena comenzó a moverse bajo su voluntad. Ésta se volvió puntiaguda y se deslizó velozmente entre las gruesas ramas de los árboles, ubicándose en diferentes direcciones para hacerle más difícil el enfrentamiento. Una a una esas grandes porciones de arena, que parecían ser brazos, empezaron a atacarla.

Intentó golpear algunas concentrando algo de chakra en su puño para evitar mayor daño, pero la arena solo absorbía el golpe endureciéndose después, rápidamente esquivó los ataques. A pesar de estar adolorida por los golpes de los ninjas del sonido, sus piernas resistentes aun podían sostenerla con fuerza y saltar de rama en rama evadiendo toda esa gran masa de arena que se unía y volvía a desprender cada corto plazo.

Pero aun así era inútil, no podía sobrevivir esquivando los ataques por siempre, y el pelirrojo de la arena ni siquiera se estaba esforzando. Cada vez que la arena dejaba un espacio entre él y ella, ella tiraba shurikens y kunais pero no servía de nada, la arena volvía cubriendo a su usuario, quien en todo momento no retiraba su mirada de un solo objetivo, ella.

Con cada ataque la kunoichi pelirrosa retrocedía, y aunque la arena se estirara, el pelirrojo tenía que seguir con ella debido a la cantidad de brazos que había formado, haciéndolos más cortos y por ello forzándolo avanzar.

Con una estocada que no vio venir, una de las puntas controladas por el pelirrojo le dio en su pierna derecha, lo que la hizo colapsar precipitadamente contra el suelo. La arena finalmente la acorraló. Tomando la forma de una cúpula con ligeras aberturas, la encerró en un rincón en los pies del bosque, ahí donde los arbustos eran gigantescos y la luz del sol no llegaba del todo. No tenía lugar a donde moverse, solo estaba a la expectativa, esperando a que la arena le diera fin a todo.

Por lo menos, la distancia en la que había dejado colgados a Naruto y Sasuke se había incrementado, ellos estaban a salvo por el momento, si es que era verdad que su oponente no había ido en búsqueda de ambos.

El joven de la arena bajó en una gran porción de su arma definitiva, y dio pasos lentos hasta ella. La kunoichi aferrada a su desafiante expresión a pesar de estar en el suelo, herida y con evidentes ganas de llorar, lo hizo detenerse frente a ella.

Él se puso de cuclillas cuando estuvo a solo centímetros. Mirándola a los ojos, mostrando una expresión que bien podía ser confundida con afán. La primera vez que veía algo en su rostro que no fuera dureza.

—Sabes que no tienes oportunidad, y a pesar de eso, me miras de esa manera—dijo él a una distancia bastante corta del rostro de ella —Sabes que no puedes protegerlos y aun así me enfrentas… ¿Por qué?

Estaba un poco sorprendida pero no bajó la guardia, cada vez le costaba más contener las lágrimas.

—Ellos son importantes para mí—dijo ella como pudo, sin quebrar la voz en un solo instante.

—Uchiha Sasuke y yo somos parecidos. Ambos conocemos muy bien el dolor—contestó acercando su rostro al de ella—Su mirada es como la mía, ambos estamos vacíos, perdidos… solos.

—¡Sasuke no está solo!, nunca lo estará —dijo ella en una mezcla de valentía y miedo —Me tiene a mí, y yo no voy abandonarlo.

—¿Y quién eres tú?

No estaba segura de cómo responder a eso. Para Gaara, no era más que una evidente compañera de Sasuke, y darle una respuesta tan simple como esa lo haría desencadenar más preguntas acerca del 'por qué' por lo que dio una contestación definitiva.

—La chica que lo ama con todo su corazón.

Gaara cambió la expresión de su rostro, regresando a la impavidez de antes.

—Uchiha Sasuke es como yo, y tú lo amas —repitió el pelirrojo —¿Tu serias capaz de amarme a mí?

Eso la sorprendió, incluso hizo que un cosquilleo aflorase en su nuca. ¿Cómo un evidente asesino como él, se mostraba frente a una chica como ella, y le preguntaba si podía amarlo? Eran las palabras dichas, la forma en que lo dijo, y la persona que lo dijo, lo que hizo a su cuerpo reaccionar de esa manera.

—¿Por qué me preguntas cosas así? Hasta hace unos momentos deseabas matarme.

—Si lo hubiese querido ya no estarías aquí —dijo impasible —Solo quería comprobar algo —continuó, la distancia que separaba sus rostros eran de unos escasos quince centímetros.

Del estuche trasero donde contenía los pergaminos sacó uno de ellos, el sobrante de la tierra. Tomó una de las manos de la kunoichi y entre las suyas le entregó el rollo sin apartar los ojos de su verde mirada.

Sakura solo podía sentir las frías manos del ninja de la arena entre la suya y como él, con algo parecido a la gentileza, deslizaba su contenido entra sus dedos.

—Tienes que llegar al final. Toma este pergamino como una promesa.

—¿Una promesa?, ¿de qué? —contestó ella cada vez más confundida.

—Al final de este examen, tu…

La pelirrosa sin dejar de mirarlo escuchó un fuerte grito detrás de él que lo interrumpió.

—¡SAKURA-CHAN! ¡Déjala en paz!

A toda velocidad, un gran destello naranja apareció al lado de ellos, colándose entre la cúpula de arena y preparándose para dar una gran patada que el ninja pelirrojo no intentó esquivar debido a su defensa de arena. Pero tuvo que retirarse por la gran bola de fuego que se acercaba a él.

—¡Vámonos!

Trató de verla una última vez en ese día, antes de que el rubio tomara a la joven pelirrosa entre sus brazos y se la llevara lejos de él, evitando el ataque que su compañero Uchiha había hecho para que todos pudieran escapar.

Los vio correr a lo lejos. Con ella en los brazos de aquel que se hacía llamar Uzumaki Naruto y el último miembro de un clan poderoso, Uchiha Sasuke, que dio una mirada atrás para verlo desafiante. Con la misma mirada desolada que él tenía, sin embargo, que era amada por alguien.

Pero esa no fue la última mirada que recibió. Entre los brazos del hiperactivo ninja, unos ojos verdes lo miraban, sin rastro de miedo o furia. Esta vez con expectación.

.

.

.

TBC

Hola chicos, ¿qué les pareció el prólogo de esta historia? Las cosas parecen suceder muy rápidamente, pero ya se resolverán conforme los capítulos avancen. Disculpen las faltas de ortografía, leo el capítulo muchas veces y siempre encuentro algún error.

También queridos lectores y lectoras. He estado pensando que ahora que mi OTP es canon, tengo como la increíble necesidad de emparejar a Sakura con varias personas que no sean Sasuke, no sé, es extraño. Sasosaku, Itasaku, Madasaku, Izusaku, IndraSaku y hasta crossover, de repente me dieron ganas de escribir historias largas de Sakura y hotguys. Ya veremos qué pasa.

No me queda más que agradecerles por leer y pedirles que continúen conmigo ésta y todas las demás historias que vendrán, (porque son muchas) que de verdad estoy disfrutando escribir.

Nos leemos pronto –SM