Disclaimer: Todos los personajes y la historia original de Harry Potter pertenecen a JKRowling, yo solo juego con ellos un rato.

Aviso: Este fic participa en el minireto de febrero para El Torneo de los Tres Magos del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Nota de autora: Bueno, esto es crack¡ship del fuerte. La prueba consistía en escribir sobre una pareja extraña dada al azar en 155w y a mí me tocaron Pomona Sprout y Walburga Black. Espero que disfrutéis algo u os produzca alguna sensación y nos vemos al final con alguna aclaración :)


Lo que podría(mos) haber sido.

Ya el primer día cayó en pleno lazo del diablo. Ella se presentó, imponente, prefectamente perfecta. Pomona era solo una niña, tan inocente para creer que el mundo podía acabarse en una mirada. La admiró como el adicto a su último pedazo de vicio, e igual que algunas estrellas adoran la Tierra y descienden hasta ella, fugaces. Nada tenía sentido si lo pensaban y sin embargo ella lo sintió todo: magia pura, de esa que Walburga idolatraba, estallando en sus venas, bombeando crueles realidades.

Fueron tiempos de guerra, y cartas que debieron ser enviadas en lugar de arrojadas al fuego, cuando aún les quedaba mundo y futuro. Solo perduraron los anhelos y el ansia de soltar verdades como tármicas*. Siempre les podremos encontrar refugiándose en cronologías alternativas.

A Walburga, que olvidó su auténtico rostro escondido bajo máscaras de indiferencia, y calcinó sus principios con desprecio. A Pomona, que logró ver más allá de las llamas.


N/A 1: La tármica es "una planta que resulta muy eficaz para la inflamación del cerebro, y de ahí que se emplee corrientemente en la fabricación de filtros para confundir y ofuscar". Sabiendo estos efectos, y tratándose de un fic sobre Sprout, me pareció adecuado sustituir la expresión "verdades como puños" de esta manera.

N/A 2: Quiero que sepáis que, no sé cómo, pero he acabado creyéndome esta historia hasta el punto de que casi me lo llevo a mi canon particular. Pomona descubriendo y admirando a una prefecta Walburga, comenzando a hablar y algo más que no tenía por qué ser hablar, y teniendo que separarse tanto por la diferencia de edad como por el papel que cumplían (o se esperaba de ellas) en la guerra, pero con mucho que decir en el tintero. Por eso este fic era originalmente una carta, de Pomona a Walburga, pero me pareció bastante OOC por parte de Pomona el volverse a escritora y lo traduje a la tercera persona. La despedida era un "Seguiré tuya, Pomona." Me parecía un detalle bonito que compartir con vosotros :)

¿Alabanzas, tomatazos? En la casilla de abajo.

(abrazos eléctricos.)