¡Hola! Bienvenidos a mi fanfic sobre Los Juegos del Hambre, soy tributo desde hace años y seguro que al igual que muchos de ustedes quede con muchos huecos después del ultimo libro. Ame el epilogo pero me hubiera gustado saber mas de lo que ocurre al medio entre Katniss y Peeta.

Es la primera vez que hago esto, nunca tuve la oportunidad de dedicarle tiempo a la escritura, y es lo que me gustara hacer a partir de ahora. Espero que disfruten la historia, y les agradeceria que me dejen comentarios, pueden dejar criticas, opiniones, tanto si les gusta como si no, todo comentario siempre y cuando sea respetuoso es aceptado. Todo sea por mejorar =) Si tengo algun error ortografico mil disculpas, utilizo corrector y todo, pero como nadie es perfecto puede escaparse uno que otro.

DISCLAIMER: Los personajes son creación de Suzanne Collins, yo solo continuo la historia según como yo me la imagine, así que lo demás si es de mi invención. Sin mas que decir disfruten ;)


CAPITULO 1

Luego de meses de solitario confinamiento en mi casa, en los que no puedo negar que la idea de suicidarme me resulto sumamente atractiva, la llegada de Peeta al distrito dio un giro en mi vida. Yo parecía estar esperando por algo, y ese algo creo que era él.

Aunque no se lo demostré precisamente la primera vez que lo vi parado en mi puerta. Yo por supuesto estaba hecha un desastre, no solo por dentro sino también por fuera. Parecía que estaba sumida en un profundo letargo en el que nada me despertaba, nada me motivaba a comenzar un nuevo día. Muchos menos me iba a interesar cambiarme las vestimentas o arreglarme el cabello. Cuando Peeta me vio en tal estado su expresión lo demostraba, pero aun así no se veía sorprendido y no dijo nada al respecto.

Pasaron dos semanas desde que llego al distrito y el venia todos los días a visitarme, al igual que Sae la grasienta. Ella se encargaba de traerme la comida y acompañarme mientras yo hacia el esfuerzo por tragar cada bocado. Siempre en silencio, siempre en mi mundo, solo hablaba lo necesario. Ella procuraba no molestarme, aunque a veces quería darme conversación, buscando traerme a la vida, dándome consejos, y la mayoría de esos intentos fueron fallidos hasta el mismo día que llego Peeta y tras bañarme y desenredar mi cabello le hice caso; y corte mis uñas.

Estaba probando su delicioso estofado cuando me dice:

_Muchacha, lamento no poder quedarme más rato. Pero tengo a mi nieta enferma así que me tengo que ir con ella- Peeta todavía no había llegado esa mañana _Por favor termínate toda la comida

_No te preocupes Sae. Voy a estar bien, ella te necesita- Trate de darle una sonrisa tranquilizante.

_No lo digo solo por mí, el muchacho también está preocupado

Su expresión se puso seria

_ ¿Peeta?

_Sí. Hace dos semanas que esta acá y no te encontró precisamente en tu mejor estado- Debo haber hecho un gesto feo con mi cara porque trato de cambiar las palabras- Es decir… él te quiere ayudar y no se lo estás haciendo fácil. Mira, sé que ambos han sufrido muchísimo, pero si dejaras de rechazarlo, yo sé que entre los dos podrían superar cualquier cosa. No lo alejes de ti – Pareció avergonzada después de haber dicho eso- Perdóname que me meta en tus cosas, yo solo quiero ayudarte

Una lagrima se me escapo. Ella tenía razón. Yo no mostré ningún intento en seguirle las conversaciones a Peeta. O agradecerle o mínimo preguntarle cómo se siente, porque la verdad es que él también estaba sufriendo y yo solo podía pensar en mi misma.

_No te disculpes- me controle antes de que más lagrimas comenzaran a caer. Me he convertido en una maldita llorona. No podía preocuparla más, ya se tenía que ir y encima tenía que lidiar conmigo- Tienes razón, lo lamento y la verdad es que quiero que sepas que agradezco todo lo que haces por mí.

Ella me devolvió una gran sonrisa

_No es nada muchacha. Bueno ya tengo que irme, mañana me paso de nuevo, te deje más comida en el refrigerador para la noche. Hay suficiente- Le devolví la sonrisa antes de que dejara la cocina. Cuando ella abrió la puerta la escuche hablar:

_Oh, hola Peeta. Ya me estaba yendo. ¿Cómo estas hoy?

_Bien, me demore un poco ¿y Katniss?

_Está en la cocina, pasa- La puerta se cerró. Cuando escuche sus pasos acercándose volví a tomar el tenedor y seguí almorzando, antes de que me recriminara. Ya varias veces me dijo lo delgada que me veo y no quería que volviera a sacar el tema a colación.

_Hola Katniss – Un olor a pan recién horneado inundo la cocina. Se acercó y lo dejo en la mesa, luego se sentó en la otra silla que había estado ocupando Sae hasta hace un momento.

_Hola- levante la mirada y me encontré con sus ojos. Se lo veía cansado.- ¿Ya almorzaste?

_Sí. Hace un rato. Fui a visitar a Haymitch y me quede a almorzar con él.

Me sentí un poco celosa. Pero deseche ese pensamiento. Peeta estaba lidiando con nosotros dos. Debemos ser toda una carga y ni siquiera se lo agradecemos. Me sentí mal por él.

_Ah. ¿Y cómo se encuentra?

_Borracho como siempre. Me salve de su cuchillo, utilice tu método para despertarlo.

_ ¿Le tiraste agua encima?- Le pregunte sorprendida. Peeta siempre buscaba otra forma de despertarlo, aunque le tomara horas. Yo simplemente me iba por el camino rápido

_Se puso como loco. Pensó que eras tú- ambos nos reímos en ese momento. Pero enseguida me quede helada, era la primera vez en meses que escuchaba mi risa. No fue una gran risa, sonó un poco forzada, pero fue una risa. Peeta lo notó.

_ ¿Estas bien Katniss?

_Sí. No es nada- Lo tranquilice. En ese momento lo vi bien. No solo estaba cansado, eso era quedarse corto. Dos grandes ojeras demostraban que no había dormido la noche anterior, yo no era la única que tenia problemas a la hora de dormir.

_Peeta..¿No dormiste anoche? Dio vuelta la cara para otro lado

_Algo… Es que una vez que me despierto me cuesta volver a dormirme

_ ¿Pesadillas?

Para mi seria algo común.

_A veces

_ ¿Por qué no me llamaste? – Sus ojos se posaron en mí inmediatamente

_Katniss estoy seguro que tu duermes menos que yo. Lo menos que haría es interrumpir esos pocos momentos de descanso que tienes. Déjalo ya. No te preocupes por mi.

Me contesto de manera hosca, su humor cambio rápidamente. Mi primer intento en corresponderle sus intenciones fue fallido. Él no quería que yo me preocupara por él, me molesto un poco su contestación. Ya estaba empezando a molestarme. Se debió haber acostumbrado mucho a mi rechazo. Iba a preguntarle algo pero le pregunte otra cosa totalmente diferente y sin que lo pudiera evitar me salio en un tono aun peor del que el había usado.

_Peeta ¿Por qué volviste?

_ ¿Adónde más podría irme Katniss? Todo lo que me quedo esta acá. Ustedes son mi familia. Además mi casa está aquí, mi pueblo, mi gente…bueno parte de ella- La mayoría de las personas que sobrevivieron del distrito 12 volvieron, el distrito se estaba levantando poco a poco, las casas reconstruyéndose, quedaban pocos escombros por recoger. Poco a poco este lugar volvería a la vida, aunque no sé si yo también- Sé que a ti no te quedo otra y que aquí hay muchos recuerdos pero sería lo mismo que estar en cualquier otro lugar. No nos vamos a olvidar del pasado pero podemos seguir adelante.

_Pensé que tal vez solo venias a llenar tus espacios vacíos, recuperar tus recuerdos

_También pero no es el motivo principal… Katniss ¿No quieres que este aquí? ¿Deseas que me vaya?

Esta loco o que, yo no me refería a eso. Pero mi pregunta debe haberle sonado muy mal cuando se la hice, la tomo como una agresión

_Yo no dije eso. Solo era una pregunta- Si definitivamente no estaba en mi mejor humor y esta conversación no iba a terminar en nada bueno. Tome los platos y me levante y los puse para lavar. No dije más nada. Las palabras simplemente no me salían, y las pocas que me salían solo conseguían herirlo más y más. Me tendría que haber quedado callada como lo hice estas dos semanas. Peeta se levantó.

_Mejor me voy a casa.

Termine de secar y cuando me di vuelta ya no estaba más. Me sentí pésima. Subí corriendo las escaleras y me tire a la cama. Ni me moleste en correr las sabanas o sacarme el calzado. Me envolví las piernas con los brazos para de alguna forma protegerme. El dolor volvió y no intente resistirme