Ya llego la a que estaba ausente… de nuevo

Pero esta vez no tengo remordimiento porque no les dije cuando iba a publicar de nuevo, pero les digo que he tenido mucho trabajo así que…

Agradezco a todas las que han dejado sus reviews, y a las que simplemente leen pero no comentas y ponen la historia como favoritos o en alertas…

Recuerden que los personajes de Inuyasha no sean míos, son de la gran RUMIKO TAKAHASHI, espero que les guste este capi y bueno… ahora si ¡a leer!


Capítulo 8 En el hotel

La ciudad se hallaba envuelta en una delicada capa de nieve, pero aun así, la gente no perdía el ritmo, todos lucían ajetreados, algunos cargados de un montón de bolsas que seguramente contenían los regalos para sus parientes y amigos, y otros iban hablando por celular, como sabía que estaba haciendo Inuyasha en ese monto en la habitación de junto, por otro lado ella había estado observando atreves de la ventana de esa lujosa suite mientas pensaba en lo ocurrido en la en la fiesta.

Flash back

-si quieres yo la llevo- escucharon ambas que una voz profunda y seductora les decía, una voz que hizo que Kagome se estremeciera de los pies a la cabeza, pues ya sabía a quién le pertenecía; amabas vieron primero la sonrisa divertida de Miroku y luego voltearon a ver quién les había hablado y ahí estaba, como ya Kagome lo suponía, Inuyasha vestido con un traje de etiqueta impecable y una insipiente barba, se veía realmente guapo y a la joven secretaria se le acelero el corazón.

Sango lo miro de forma fría –no creo que sea nece…-

-seria fabuloso hermanito- interrumpió Miroku a su novia, quien casi lo mata con la mirada –así yo me puedo quedar un rato más con mi Sanguito- añadió picándole el ojo a la susodicha.

Inuyasha esbozo una sonrisa leve a su hermano y este se la devolvió mientras tomaba de la cintura a su novia y la llevaba de nuevo a la pista de baile, ella no dejaba de renegar en voz baja, pues no confiaba en su cuñado.

-no es necesario eso Señor Taisho- dijo le azabache viendo como sus amigos volvían a bailar juntos, pero Sango no dejaba de verla a ella de forma preocupada.

-ambos tenemos que descansar un poco antes del viaje y además yo ya me iba…- contesto el ambarino

-pero…-

-pero nada… ya le dije a Sango que te iba a llevar y no puedo decepcionar a mi cuñada-ambos voltearon a verse en el momento en el que Inuyasha tomo del brazo a Kagome para llevarla con él, entonces una corriente eléctrica recorrió sus cuerpos y el tiempo pareció detenerse, la joven se quedó inmóvil y el ambarino pensó que, a pesar de los lentes, jamás había visto un par de ojos tan hermosos como esas lagunas chocolates, la tomo de la cintura y la acerco a él, pero entonces una pareja paso junto a ellos y los empujo, lo que hizo que Inuyasha la soltara repentinamente y la magia del momento se diluyera por completo.

-vámonos…- dijo de forma brusca y empezó a caminar rumbo a la salida…

End flash back

Había estado a punto de besar a su jefe en ese preciso ínstate, y por eso no había podido dormir, se habían dirigido la palabra solamente lo necesario desde ese momento y cada vez que estaban solos la situación era realmente tensa, o al menos lo era para ella, porque el parecía tan fresco, que a veces pensaba que ese momento en que sus miradas se conectaron había sido solo una simple jugarreta de su imaginación, las ultimas dieciséis horas fueron realmente agotadoras y no solo por el vuelo que había durado casi trece horas, no, el hecho es que no había podido sacarse de la mente ese par de ojos dorados que cada día la hipnotizaban más y más.

-Kagome…- el solo oírlo decir su nombre de tras de la puerta la saco de sus pensamientos –tenemos que bajar a cenar-

-ya voy señor Taisho- contesto ella, luego se dio la vuelta y se miró en el espejo, intento arreglarse alguna arruga en la falda y acomodarse la trenza del cabello, luego suspiro dándose por vencida "realmente es inútil Kag" se dijo y luego tomo la tarjeta que le servía de llave para su habitación y salió; él estaba afuera esperándola impecablemente vestido con un traje color azul oscuro y una camisa blanca pero sin corbata, ella se quedó mirándolo de arriba abajo, estudiándolo "como podrías pensar que un hombre así querría besarte" pensó, él le sonrió de forma misteriosa cuando la vio salir y luego se echó a andar delante de ella.

Ya estando en el restaurante del hotel Kagome no paraba de sentirse incomoda, pues se sentía total y absolutamente fuera de lugar.

-te pasa algo Kagome- le dijo Inuyasha mientras dejaba a un lado la carta que minutos antes un elegante camarero le había pasado-

-no señor Taisho- dijo ella

-te noto incomoda- le contesto el mirándola directamente a los ojos

-es que me siento un poco fuera de lugar- le susurro mientras se encogía en su asiento, el simplemente volvió a dirigirle esa sonrisa enigmática y ella se sonrojo.

-no veo el porqué de que te sientas incomoda-

-es que no creo tener la ropa adecuada para un sitio así- le respondió ella apartando la mirada de la de él, en ese momento Inuyasha quiso reír a carcajadas, pero no lo hizo para no ofenderla, al contrario, se quedó mirándola fijamente estudiando cuidadosamente cada rasgo de su delicado perfil.

-no creo que deba incomodarte tu ropa- dijo al fin después de unos minutos de silencio –al fin de al cabo es el mismo estilo que has llevado siempre- añadió como restándole importancia al asunto; cuando Kagome estaba a punto de refutar lo dicho llego el camarero para tomar la orden, el pidió un Risotto de setas y gambas junto con un Magret de pato a la plancha con salsa de frutos rojos, mientras que ella pidió el mismo risotto acompañado de una Merluza rellena de txangurro.

Ambos comieron en silencio, sumergidos en sus propios pensamientos y no hablaron prácticamente esa noche, Inuyasha la veía comer de reojo y sonreía, ase algunos meses le hubiera parecido que la ropa que llevaba puesta la chica era inadecuada para un lugar así, pero ahora pensaba que así está bien, pues no mostraba nada y ningún hombre voltaria a verla, sacudió su cabeza fuertemente intentando alejar ese pensamiento y decidió centrar su mente en el trabajo.

-mañana tendremos que estar muy temprano en la oficina Kagome- dijo dejando los cubiertos que ya no necesitaba a un lao y vendo como ella hacia lo mismo y asentía levemente. Entonces él se puso de pie y espero a que ella hiciera lo mismo para así poder irse a descansar.

En el ascensor de regreso a las habitaciones ambos habían permanecido muy cayados, e Inuyasha había decidido que no la iba a acompañar hasta su habitación (pues el cuarto de él se encontraba un piso más arriba del de ella), después de todo ella era su empleada y no existía la necesidad de ser tan caballeroso; pero llegado el momento y cuando la oyó susurrar un –hasta mañana Señor Taisho- un impulso lo obligo a salir del lugar y caminar al lado de la chica que ni siquiera volteaba a verlo, una vez estuvieron frente a la habitación espero a que ella abriera la puerta.

-buenas noches seño Taisho- dijo de nuevo e un susurro apenas audible para el –que descanse-añadió para luego entrar.

No supo entonces que paso, pero de un momento a otro se encontraba rodeada por los fuertes brazos de su jefe que la miraba de una forma muy extraña, sus rostros estaba cada vez más y más cerca, cerró su ojos y cuando pudo sentir el aliento de él rosando su labios…

Flash back

-¡no puedo creer que te haya pedido viajar con el!- exclamo Sango sentada junto a su mejor amiga en el sofá de la casa de la azabache mientas tomaba un poco de té y la otra acariciaba a Shippo.

-¡no!.. Si yo tampoco puedo hacerlo- contesto la chica levantándose del mullido sofá para dirigirse a la cocino y servir más galletas de chocolate.

-no lo entiendes Kag…- expresó seriamente la castaña –Inuyasha jamás viaja con un asistente… el acostumbra a i solo a cualquier parte-

-eso lo se…- contesto la otra regresando con el plato en su mano, para después déjalo sobre la mesita de centro –recuerda que ya llevo trabajando para el seis meses- añadió mientras se sesenta y tomaba una de las galletas del plato.

-¿y vas a ir con él?- pregunto Sango haciendo lo mismo que su amiga.

-tengo que –

La castaña suspiro y luego miro a su amiga con algo de preocupación –escúchame atentamente Kag- la otra asintió –tu a mí no me has dicho nada… pero yo sé que él te gusta…-

-No es así San-

-si… si lo es…- la interrumpió –tu mirada brilla cuando hablas de él y te sonrojas cuando estas cerca suyo- añadió enterneciendo su mirada, el silencio de la azabache lo decía todo –mira… yo conozca a Inuyasha desde hace muchos años y se cómo es el… y no quiero que salgas lastimada- le dijo, Kagome intento decir algo pero Sango la interrumpió –solo prométeme que no te vas a enamorar de el-

-¿Cómo crees que me podría enamorar de ese engreído?- dijo mirando ceñuda a su amiga.

-solo prométemelo- sentencio la otra.

Kag soltó un suspiro largo y bajo la vista –está bien… te lo prometo-

End flash back

Entonces se apartó de él tan bruscamente que casi lo tira al suelo, ella se sonrojo a un mas y solo atinó a decir un leve lo siento. La verdad era que no le daba miedo enamorarse de él, porque después de todo ¿Quién puede temerle al amor? no, no le daba miedo el amor, lo que si la asustaba era lo que él pudiera hacerle una vez se haya enamorado, ya la habían lastimado tiempo atrás y no estaba dispuesta a pasar por algo igual o peor.

-lo veo mañana a las siete señor- le dijo

-espera Kag… gome- intento decir, pero ella ya no lo escuchaba pues había cerrado la puerta –lo lamento…- susurro, aunque no sabía que lamentaba, si el intentar besarla o no haberlo logrado.

Al día siguiente Kagome se levantó muy temprano, no había podido dormir nada y no sabía si era por lo sucedido la noche anterior o por el cambio de horario "ha de haber sido el cambio de horario" se dijo mientras entraba al baño para poder alistarse para salir; al cabo de unos minutos ya estaba lista, se había puesto una pantalón color café que le quedaba un poco suelto, una blusa de algodón blanca y una chaqueta marrón que le quedaba bastante holgada, se miró en el espejo e intento arreglarse un poco, pero como siempre no daba resultado o eso pensó ella.

Unos minutos después se encontraba bajando por el ascensor, no sabía si Inuyasha estaba esperándola en el vestíbulo o no, pues no habían halado de ello, pero pensaba que si querían estar temprano en la oficina para empezar a trabajar, esa era la hora propicia, ya cuando salió del ascensor miro para todos lados y no vio a su jefe allí, pregunto en la recepción si el había salido ya y la joven que atendía en ese momento le dijo que no, entonces se decido a sentarse en uno de los sofás que había allí para poderlo esperar, su celular empezó a sonar justo en ese momento y lo contesto sin ver de quien se trataba, pues las únicas personas que la llamaban a ella eran su mamá, Sango y de vez en cuando Miroku o Ayame.

-halo…- dijo despacio.

-¿Por qué no me llamaste anoche?- pregunto su mamá, Kagome esbozo una débil sonrisa.

-hola mamá ¿Cómo estás? Yo bien… gracias por preguntar- contesto la joven.

-lo siento cariño… es que tu papá y yo estábamos preocupados… es la primera vez que pasas las fiestas fuera de casa- le dijo la mujer al otro lado de la línea.

-si lo se… - respondió con parsimonia –no llame anoche… por que llegue muy cansada del viaje-

Hablaron así un rato más, su madre no dejaba de contarle cosas sobre la casa, lo que hacía cada vez que hablaban, luego de un rato Kagome decidió cortar la llamada y se despidió de su mamá.

-yo también te quiero- se despidió cariñosamente de su mamá, sin darse cuenta que había alguien a su espalda que escucho la última parte.

-¿algún novio que dejaste en Tokio?

Continuara…


¡Tada!… ¿Qué les pareció el capi?… tal parece que ya va a empezar el romance entre ellos dos… ¿ustedes que creen?

Espero que le haya gustado este capi tanto como a mí me gusto escribirlo

Recuerden que si tienen alguna duda, queja, sugerencia, reclamo o si simplemente me quieren felicitar porque les gustó mucho este capi, pueden ese sexy review que ya saben me van a servir de mucha inspiración…

No siendo más… nos leemos en el próximo capi