John (Pyro) POV

Llegamos a la mansión mucho más rápido de lo que tardamos en irnos. Evitar todas las paradas que hicimos en el primer trecho nos ahorró horas y horas. Ya habíamos hecho todo lo que queríamos y más, era hora de volver a nuestro hogar, sin escalas.

—Suerte —le susurré a Tabitha, cuando bajamos del automóvil, antes de besarla.

—Suerte —me deseó ella también.

—Drake —lo llamé, cubriendo mi puño con una llama, que él estrelló con el suyo cubierto de hielo, haciendo que una nube de vapor se eleve—. Dama sureña —le dije luego a Rogue, tomando una de sus manos enguantadas para darle un beso en el dorso.

—Suerte, "Chico rebelde" —rió.

—Estamos juntos en esto, niños —nos recordó Tabitha, cuando caminamos hacia la puerta de entrada de la mansión. Pagaríamos el precio por dos días de pura diversión y aprendizajes.

Apenas puse un pie dentro, sentí unas manos tomando las solapas de mi camisa, que me jalaron hacia dentro, estrellando mi espalda contra una pared. Me encontré de repente con unas garras de adamantium apuntándome al rostro.

—Hola, Logan ¿Nos extrañaste? —le pregunté al mutante que pretendía matarme en ese mismo momento. Le sonreía con toda la soberbia que era capaz de demostrar.

—Di tus últimas palabras, "Flamitas" —gruñó.

—¿Últimas palabras? Eso es difícil —fingí pensarlo—. Creo que "adiós mundo cruel" es algo muy trillado —reflexionaba en voz alta, burlándome de Wolverine—. Quizás optaría por algo así como: "adiós maldito y aburrido mundo". Va más con mi estilo.

—Buena elección —gruñó, llevando sus garras a mi garganta. No moví un solo musculo, no tenía miedo, no borré mi sonrisa. Lo peor que podía sucederme era que mi vida acabara siendo feliz.

—¡Tienes suerte de que mi auto no tenga daños, John! —me gritó Scott, cuando entraba a la mansión. Al parecer había salido para revisar su auto, mientras yo era amenazado por Wolverine— ¡Estás en graves problemas!

—Hola, Scott —lo saludé impasible—. Tú auto es genial ¿Crees que pueda tener uno así algún día? —seguía sonando irreverente, aunque la pregunta iba en serio.

—Ni aunque trabajes toda tu maldita vida —habló por lo bajo, apretando sus dientes.

—Oye Scott, estoy ocupado aquí, tratando de matar a "Flamitas". No te metas —le pidió Logan, sin dejar de amenazarme con sus garras.

—Maldita sea ¿nadie nos regañará a nosotros? John no fue el único en irse —escuché a Bobby que refunfuñaba. Él y las chicas miraban la escena con cierto temor.

—No te preocupes "Muñeco de nieve", tú sigues después —le aseguró el Lobo. Bobby dio un paso hacia atrás instintivamente.

—¡Al fin llegaron! —exclamó el Profesor, cuya silla de ruedas era empujada por Storm. Tras ellos caminaba Jean Grey—. Me alegro de verlos —admitió, sonriendo—. Chicos ¿porqué no les enseñan a sus maestros su juego? —nos pidió.

—¿De qué diablos habla? —le preguntó Logan, molesto.

—Tabitha ¿Por qué no empiezas tú? Creo que tu lo inventaste —afirmó como si no lo supiera realmente—. Se llama "Día de acción de gracias" ¿verdad?

Tabitha asintió, aunque nadie entendía lo que el Profesor tramaba.

—Estoy agradecida… —murmuró ella, con la vista clavada al suelo— por haber hecho este viaje… aprendí mucho de él…

—¿Qué aprendiste? —interrumpió el Profesor Xavier.

—Aprendí que tengo un novio genial. —Sonrió de lado—. Y que tengo amigos de verdad buenos… —Miró a la pareja junto a ella—. También aprendí que puedo divertirme sin romper reglas —seguramente pensaba en el campamento—. Y que puedo enfrentar mis sentimientos… aunque siga siendo un poco incómodo —murmuró.

—¿Bobby? —inquirió el Profesor. Iceman se sorprendió, metiendo las manos a sus bolsillos, algo atemorizado.

—Estoy agradecido por vivir en la mansión, por lo que aprendí en este viaje…

—¿Qué aprendiste en este viaje? —volvió a interrumpir el Profesor.

—Bueno… aprendí que a veces hay que romper algunas reglas para disfrutar… Y que no debo estar avergonzado de ser un mutante… De hecho quisiera hablar de eso con mis padres, luego. —Tabitha, Rogue y yo sonreímos orgullosos al oírlo decir esas palabras.

—¿Rogue? —la invitó a seguir.

—Marie… —lo corrigió. Mis amigos y yo sonreímos aún más cuando la oímos pedir que la llamaran por su nombre.

—Bien… —Asintió el Profesor—. Marie ¿por qué estás agradecida?

—Estoy agradecida por haber llegado a esta mansión, porque encontré a un padre, un novio y amigos… También estoy agradecida por este viaje… —Rogue agradeció también.

—Cuéntame del viaje —pidió.

—Aprendí mucho de él… —comentó con un brillo de entusiasmo en sus ojos—. Aprendí que puedo defenderme sola, que mis poderes no son una maldición… aprendí que son parte de mi y que solo tengo a personas que me aman a mi alrededor gracias a ellos, porque los demás se alejan de mi… y estoy agradecida por eso.

—¿John? —indicó mi turno—. Logan ¿puedes soltarlo? —le pidió a Wolverine, que aún no me liberaba de su agarre amenazador.

Logan accedió a regañadientes, cruzándose de brazos.

—Estoy agradecido… —comencé, bajando la mirada al suelo, mientras sacaba mi mechero para jugar con él—. Por haber encontrado a un hermano en esta mansión… —dije, refiriéndome a Bobby—. Y tener una novia que me apoya…—balbuceaba incómodo—, y a una niña dulce como amiga —hablaba de Rogue—. Y que todos ellos me acompañaran en este viaje…Aprendí… —comencé a enumerar antes de que el Profesor me lo pidiera— aprendí que no quiero perderlos, porque si lo hiciera, volvería a tener la vida gris que llevé durante toda mi vida. Además comprendí que no debería pasármela provocando a las personas para que se enfaden conmigo y me dejen… aunque no sepa de qué otra forma comportarme. —Me reí con algo de tristeza—. Y aprendí que no debo quedarme con todo lo malo, porque siempre lo he superado. Debería tomar también lo bueno que obtuve luego.

—Logan, Scott ¿Ahora entienden a qué aprendizajes me refería? —Los aludidos tenían esa expresión que la gente pone cuando les demuestran que están equivocados.

—¿Por qué demonios se fueron? —Logan se giró para preguntarle a mis amigos.

—Eso fue mi culpa —le dije—. Mi abuela murió la semana pasada y no fui a su funeral. Necesitaba darle el ultimo adiós… —le expliqué seriamente— o alguna porquería similar —balbuceé un poco más dudoso.

—De cualquier forma —agregó Bobby—, nosotros no sabíamos a donde se dirigía John. Fuimos porque quisimos hacerlo. —Me miró como si me hubiera salvado. Sabía que me estaba tratando de echar la culpa.

—¿Era necesario llevarse mi auto? —nos preguntó Scott.

—No entrabamos en la motocicleta —argumentó Tabitha.

—¡¿Planeaban llevarse mi moto?! —Logan fue el que gritó ahora.

Diablos, creo que acababan de empeorar las cosas.

—Profesor ¿nos permitiría su oficina unos minutos? —le pidió Scott—. Necesitamos comenzar a informar a los chicos sobre sus castigos.

—¡¿Qué?! —gritamos los cuatro al mismo tiempo.

Logan y Scott sonrieron con malicia.

—Nosotros somos los encargados de elegir sus castigos —Logan me lo dijo a mí. Nunca vi a alguien tan contento porque mi cara ya no tuviera una sonrisa.

Estúpido lobo.


Rogue, Bobby, Tabitha y yo estábamos sentados, uno junto al otro, en la oficina de Charles Xavier. Mientras Logan y Scott, caminaban de lado a lado frente a nosotros, mientras enumeraban nuestros castigos. Ellos eran supervisados por Jean y Storm, quienes se encontraban de pie detrás de ellos, interrumpiendo de vez en cuando para negarles la posibilidad de impartir un castigo, cuando lo consideraban necesario.

Hasta ahora, durante los próximos cuatro meses: debíamos lavar el auto de Scott, no podríamos salir del perímetro de la escuela y debíamos estar en nuestros cuartos a las siete, sin contar los cinco informes que debíamos entregar en dos semanas para compensar las clases perdidas.

Nada demasiado grave, considerando los dos geniales días que habíamos pasado.

—Deberían agradecernos —comenté, mientras jugaba con mi mechero. Mi expresión arrogante parecía hacer enfadar cada vez más a los hombres que caminaban frente a mi—. Al fin encontraron algo que los una. —Ambos dejaron su paseo para mirarme, esperando una explicación—. Están haciendo equipo para castigarnos. —Los señalé a ambos.

—Mi forma de agradecerte "Flamitas", es que no te haya destripado —sentenció Logan, antes de retomar su caminata en círculos—. También dejarás ese maldito mechero.

Yo lo miré impasible, mientras volvía a abrir y cerrar el encendedor.

—No puedo permitir eso —interrumpió Jean Grey—. John sería un manojo de nervios e ira si no lo tuviera —le explicó a Logan, haciéndolo gruñir un poco.

De repente, amaba a esa telépata. Le regalaría una vela después.

—No será necesario —respondió, sonriente, a mi pensamiento.

—Bien… pero tendrán horas extras en la Sala del peligro —dijo Logan.

—Pero solo Marie y Bobby —agregó Scott.

—¿Puedo saber por qué? —preguntó Marie, extrañada. Todos nos habíamos preguntado lo mismo.

—Porque a tus amiguitos les gusta hacer explotar cosas o quemarlas —le explicó Wolverine, como si fuera lo más obvio del mundo.

Tabitha y yo nos miramos como diciendo "diablos". Hubiera sido divertido tener algunas horas de entrenamiento, siempre nos las quitaban, porque nos la pasábamos en detención.

—Además, las ventanas de sus habitaciones serán atornilladas para que no puedan abrirse —agregó Wolverine. Había encendido un cigarrillo que me vi tentado a hacer estallar, pero opté por no hacerlo cuando Jean me miró reprobadoramente.

—No nos escapamos por las ventanas, Logan —le recordó Tabitha.

—Es solo simbólico —le explicó Scott.

—Para que sepan que perdieron su libertad —agregó el lobo, exhalando una nube de humo.

—¿Aún quedan muchos puntos de su lista de castigos? —Storm les preguntó a Cíclope y Wolverine—. Me gustaría que los niños comenzaran con algunos de sus informes.

—En algunos minutos terminaremos —repuso Scott—. Déjame disfrutar esto.

—John, para que sepas, ya tengo la calificación de tu ultimo escrito y es excelente —me dijo, haciendo caso omiso del pedido de Ciclope.

—¿Acaso el pirómano es un poeta? —se burló Logan, haciéndome gruñir. El imbécil sonrió satisfecho por mi reacción— ¿Podemos quitarle eso también? —preguntó. Mi cara se transformó ante sus palabras, rogué internamente porque se negaran a eso.

—De ninguna manera —se negó Storm, permitiendo que el aire volviera a mis pulmones—. No permitiré que John permanezca lejos de la escritura. Es una actividad necesaria para su desarrollo intelectual. —Logan bufó y Storm me dedicó un pequeño guiño que me robó una sonrisa agradecida. A ella también le regalaría una vela.

Unos minutos después, se habían agregado a nuestra lista de castigos: prohibido computadoras (lo que implicaba investigaciones en la biblioteca y escritura a mano), prohibida las salidas de fines de semana, prohibida la entrada a la sala de recreación (lo que significaba que ya no podía apostar estupideces con Bobby, cada vez que le ganaba en el pool. La ultima vez, tuvo que congelar las botellas de cerveza de Logan) y además, teníamos que recibir clases de educación sexual (aunque creí que moriría al imaginarme a Logan tratado de hacer eso ¡El tipo me amenazaría con castrarme, por Dios! ¡Todos lo sabíamos!).

Pero, por suerte, Storm y Jean nos salvaron de las clases de defensa que Logan quería impartirnos (ya que, seguramente, era una oportunidad para que él nos pateara el trasero a Bobby y a mi), además de los ejercicios matutinos que Scott quería que tomáramos todos los días a las 5 a.m. Las damas (que se habían vuelto mis mujeres favoritas en el mundo) argumentaron que eran demasiadas actividades para cuatro pequeños mutantes en desarrollo.

Así terminó nuestra bonita charla, luego de algunas amenazas de Wolverine, que no podía mantener esas malditas garras guardadas (¿Cómo pretendía atemorizarme si las sacaba siempre? ¿No comprendía que perdía el efecto?) y de Scott, que no se sacó las gafas solo porque Jean lo detuvo (al fin comprendía a Tabitha sobre lo de que era gracioso cuando me regañaba).

Bobby, Rogue, Tabitha y yo intercambiamos miradas con sonrisas cómplices, cuando nos ordenaron largarnos de ahí antes de que se arrepintieran de perdonarnos la vida. Yo fui el último en salir, Storm sostenía la puerta, por lo que me detuve para comentarle algo.

—Ya sé de qué tratará mi próximo escrito. Hasta tengo el nombre —le sonreí y ella también a mí.

—¡Eso es fantástico, John! ¿El viaje te inspiró? —preguntó alegre— ¿Cómo se llamará?

—"Un viaje de mutantes".

—Esperaré ansiosa por leerlo —me aseguró.

Cuando salí, vi a mis amigos esperándome fuera.

—Ven, "Chico rebelde". Tenemos que empezar a investigar en la biblioteca —me dijo Marie.

—¿No se sienten mal por toda la reprimenda? —les cuestioné, cuando caminábamos.

—¿Acaso bromeas? —preguntó Bobby—. Fueron los dos mejores días de mi vida. Es un bajo precio el que pagaremos.

—Logan ni siquiera nos apuñaló una vez —agregó Rogue, entre risas.

—Además… —siguió Tabitha— seguimos juntos niños.

Nadie dijo nada más después de eso. Solo sonreímos, dándole la razón a Tabitha. Seguíamos juntos y nadie nos quitaría eso.

FIN


Nota: ¡Llegamos al final! Mil gracias a quienes han dejado review y gracias a quienes han leído. Espero que hayan disfrutado una fracción de lo que yo lo hice escribiendo.

No es tarde para dejar review, siempre será agradecido y respondido si es posible.

Tengo otra historia de X-men en curso, se llama: "Buscando paz, en un infierno en llamas". Si gustan pasar, serán bienvenidos.

¡Que el universo conspire a su favor. Nos leemos. Be free, be happy.

Megadel: Infinitas gracias por comentar, cielo. Muchos no entienden, pero el review es la única forma que los escritores en desarrollo tenemos de saber qué piensan, incluso de saber si hay alguien ahí leyendo. Tus palabras me erizaron la piel, en serio, no soy una escritora popular y es raro leer un comentario tan bonito.

Personalmente no pensaba en los lectores fantasmas, pero me alegra saber que existen (aunque me gustaría que dieran señales de vida, ya saben, es posible comentar aunque no tengas cuenta en FF *indirecta muy directa* XD).

Gracias por leer y me siento feliz porque te haya gustado hasta aquí, ojalá el final también haya sido de tu agrado. Logan y Scott tuvieron su venganza, muajaja (? XD

Que tengas buena vida, querida.