¡Hola a todos!

Este fic participa en el reto anual "Long Story 3.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Disclaimer: Todo el potterverso es propiedad de JK.

Quiero agradecer de antemano a Miss Lefroy, que me ayudó a corregir algunos detalles. Espero que este fic haga crecer tu obsesión por Blansy.


Todo comenzó con un "Hola, soy Pansy Parkinson, y estás en mi asiento". Nunca supe exactamente lo que me cautivó, si fue su mirada penetrante, sus cejas alzadas, su voz, o tal vez esa manera tan endemoniadamente dulce que tiene de poner su cabello detrás de la oreja. Solo sé que llevo enamorado de ella desde el momento en que la vi. Al principio era solo fascinación, y no acepté que la quería hasta el cuarto curso, cuando no podía controlar los celos que sentía al verla llegar al baile tomada del brazo de Draco.

Gran parte de nuestra vida en ese castillo fuimos amigos, los mejores. No había día que no la esperara en la sala común para ir a desayunar, y viernes por la noche que no pasáramos en la orilla del lago, solo por que a ella le gustaba observar las estrellas. Claro, eso solo cuando Draco no la invitaba a alguna estúpida fiesta en la sala común, donde solo alumnos de cuarto para arriba podían asistir, pero él siendo quien era, consiguió una invitación con un extra.

Me alejé de ella por completo cuando Theodore hizo darme cuenta que Pansy prefería pasar tiempo con Draco que conmigo, y que si un dementor nos atacaba, Pansy no dudaría en salvarlo a él, y dejar que el dementor se llevara mi alma. Así de tierno es Theodore. Además, ya no soportaba escuchar como "Draco Malfoy es el hombre perfecto", y mucho menos ser su paño de lágrimas cada vez que le rompía el corazón. Es un milagro que él y yo sigamos siendo amigos.

Fue tal mi sorpresa al verla de nuevo que me quedé estático. Incapaz siquiera de parpadear. ¿Qué demonios hacía ella en el sur de Italia? No pude evitar quedarme en la seguridad que me proporcionaba la altura de la terraza, observándola.

—¿Esa no es la niña que te gustaba tanto en el colegio?— preguntó mi madre, apareciendo detrás de mi.

—Si. Que coincidencia…

—Oh, cariño. No existe tal cosa.

Esa noche no pude dormir. Cada vez que cerraba los ojos veía los de ella. Ironías de la vida. Había escapado de Londres para descansar de la rutina, y ahora, la presencia de Pansy me lo impedía.

A la mañana siguiente me levanté y salí por la puerta de atrás de la casa que daba a la playa. Corrí por toda la orilla hasta llegar al malecón, con la esperanza de encontrarla otra vez, o al menos que el ejercicio me agotara y así poder dormir un par de horas. Pero la suerte estaba de mi lado.

—¿Parkinson?— exclamé en un falso tono sorprendido, demasiado alto por los nervios que nunca admitiría.

—¡Blaise!— gritó en el instante en que me reconoció.

Pansy corrió hasta donde estaba y rodeó mi cuello con sus brazos. Mi mente aún procesaba que acababa de llamarme por mi nombre y no por mi apellido. Y me sabía a gloria.

—¿Qué haces aquí?

—Olvidas que estás en mi país natal.

—Oh, claro— dijo nerviosa, tomando un mechón de cabello y colocándolo detrás de su oreja. Maldíta sea, extrañaba eso.

—Solo vine a visitar a mi madre— le aclaré, señalando la casa que estaba detrás.

—Yo me estoy quedando justo al lado— me dijo señalando a su derecha, emocionada. Seguro que tenía una cara de estúpido que no podía con ella cuando dijo —¿Tengo algo en la cara?— se restregó la nariz, limpiando suciedad inexistente.

—No, lo siento— dije, avergonzado— Eso solo que no te veo en … mucho tiempo.

—Cuatro años, para ser exactos— me sonrió — Tú no has cambiado nada, Blaise— me dijo, pronunciando mi nombre por segunda vez —. Tengo que dejarte, mañana tengo una boda y no tengo nada que ponerme.

Pansy agarró sus cosas de la arena y las guardó en la bolsa de playa. Me sonrió y comenzó a caminar. Solo tarde un par de segundos en reaccionar.

—¿Boda? ¿Será la de Miranda Rossi?

—Sí— me contestó claramente sorprendida—. ¿La conoces?

—Es un pueblo pequeño, todos nos conocemos — le expliqué.

—¿Irás?— preguntó deprisa.

—Tal vez acompañe a mi madre— inventé.

—Entonces te veo mañana— se despidió y corrió a la casa, dejándome ahí parado, con un millón de pensamientos en la cabeza y una sensación extraña en el pecho.


N/A: uufff, no saben cuantas vueltas le dí a todo esto. Son mi pareja favorita, así que esperen un fic muy cursi... es inevitable. xD

Me insipré muchísimo con la canción de A Great Big World "Say Something". Si pueden escúchenla.

¿Review?