Hola mis queridísimos lectores, estoy aquí trayéndoles algo nuevo, es una adaptación de un Three- shot en el que veremos una faceta nueva de nuestro príncipe Saiyajin.

Agradezco eternamente a la autora oficial del fic titulado Intimidad, gracias TheSoul986 escribes de maravilla los Lemon. Espero y la adaptación te guste tanto como a mí :D

Sin más que decir los dejo leer.


Intimidad

Cada día era lo mismo, ella lo seducía y él aunque no lograra reconocerlo la peliazul conseguía prenderlo, no sabía por qué pero… él se desesperaba por el calor que sentía por dentro. Porque sí, Bulma había estado especialmente deliciosa con él. Movía sus caderas más de lo acostumbrado cuando él estaba en la cocina engullendo cualquier platillo que gustosamente la loca madre de la terrícola le preparaba, entraba a la cocina y la veía contonearse frente a sus ojos; con sus sentidos de Saiyajin ultra desarrollados podía sentir su olor a excitación y la mirada que la joven le dedicaba con pizca de picardía. Se estaba portando demasiado seductora y provocativa. Demandante.

Vegeta suspiró tranquilo al verla desaparecer de la casa para ir a alguna reunión en la empresa que estaba situada en el centro de la ciudad, ya no tenía que preocuparse de penosas erecciones que aparecían en el momento más inoportuno. No más sonrojos inesperados y por supuesto ya no más calor indescifrable en su cuerpo ¿Cómo podía ser que una simple y estúpida terrícola lo pusiera en esas condiciones? Él, siendo el príncipe Saiyajin, orgullo y determinado, no podía estar cayendo en las insinuaciones de una mujer vulgar como ella.

Se sentó en el piso de la cámara de gravedad a descansar después de un largo día de entrenamientos exhaustivos, estaba solo tal cual era su soledad, los padres de la mujer habían salido como solían hacerlo. Pensó un poco extrañado en el comportamiento de la humana, como a veces se agachaba de tal forma que podía verle las bragas con esos diminutos y raros atuendos que usaba, o las veces que se cruzaba de brazos para realzar sus pechos, todo cuando él estuviera viendo.

Se sonrojo ¿Desde cuándo esas estupideces cruzaban por su mente? De seguro el ejercicio excesivo y la falta de descanso estaban haciendo estragos en él. Pensándolo bien, aparte del entrenamiento también debía de satisfacer sus deseos carnales, con tales insinuaciones si hubiera sido otro hombre, se hubiera lanzado sobre ella para violarla ante semejante seducción, pero no él, el orgullo príncipe Saiyajin caer en semejante bajeza ¡NO! Ni siquiera debería de estar pensando en sus instintos bajos en ese momento. Desde que comenzaron las estrategia de Bulma, él había visitado la ducha incontables veces para corregir su emocionado miembro y apagar la hoguera de su cuerpo pues no conocía otra solución.

Hasta que recordó algo que en su momento le pareció completamente una estúpida incoherencia.

Su recorrido por la galaxia estaba tardando más de lo que debía, después de haber partido en busca de Kakarotto en aquella nave espacial que la loca mujer había construido, la falta de buenos alimentos estaban afectando su ki, él, siendo un guerrero en constantes perdidas de energía debía alimentarse de la manera más grata posible.

Desvió su nave hasta uno de los planetas conocidos por poseer cantidades exageradas de bares donde prostituían a las esclavas sometidas de otros planetas.

Tomó posesión de una de las mesas donde una extraterrestre con apariencia desagradable le sirvió la comida, unos individuos semejante a lagartos estaban en la barra hablando cualquier mierda que se les venía a la mente, pero algo llamó su atención ya que nunca había escuchado a dos seres hablar sobre esas cosas.

¿Qué tal Korck? ¿Cómo la estas pasando?- Vegeta asumió que ese debía ser el nombre de esa sabandija.

Terrible.- respondió el mencionado.- En nuestro planeta ha comenzado la época de celo y las mujeres están un poco extrañas.

¿Celo? Pero que imbéciles.- pensó Vegeta pues él al ser el príncipe Saiyajin jamás se había preocupado por esa clase de cosas que solo servían para perder valioso tiempo de entrenamiento.

Dali está extraña.- siguió diciendo el más asqueroso de los dos.

¿Cómo extraña?

Si, su olor cambia a uno más dulce cuando esta cerca de mí o su actitud.

Me parece que te está seduciendo.- respondió el otro.- No seas descortés y acepta sus coqueteos.

No, yo no…

Vegeta lanzó un gruñido, esa plática no conseguía ser más que parlotearía que llegaba su oído sin que él quisiera oír esa basura.

Continuó comiendo sus alimentos sin prestar atención, hasta que uno de los individuos alzó la vos.

Y como harás con tus… erecciones.

¡Shh!- calló el otro.

Conozco la solución más eficaz y por supuesto la más placentera.

Minutos después Vegeta ya estaba asqueado de escuchar hablar sobre eso y más hasta el punto en que el apetito voraz que tenía se le fue por las nubes, se paró en su arranque de furia y destruyó el lugar en un santiamén continuando así su misión, encontrar al insecto de Kakarotto.

Después de haber escuchado esas cosas que en su momento y a su edad no había prestado atención, ahora estaba allí, se había encaminado hacia la ducha en busca de un baño, estaba pensando en la mujer… y en cómo se vería sin ropa. Inmediatamente su imaginación le mostró una imagen erótica. Bulma frente a él, desnuda con ambas manos sobre sus pechos, escondiendo sus pezones y una terrible tanguita como única prenda.

Vegeta gruñó y tuvo inmediatamente una erección. Imágenes tan reales como esas no llegaban exactamente todos los días pues sus pensamientos eran exclusivamente para las batallas; casi podía verla encima de él con aquella ropa interior tan… sensual.

Y Vegeta hizo exactamente lo que en aquel entonces había escuchado de aquellos sujetos, estaba por comprobar si en realidad funcionaba. El Saiyajin pasó sus manos por su cabellera. Suspiró relajado ya que el calor del entrenamiento lo había estado matando, entrando a darse un baño tal vez lograba sentirse más fresco.

Luego se enfrasco en su imagen mental y se exploró. Apoyo la espalda en la cama de su habitación y fue deshaciéndose de su traje, quitó sus guantes. Bajó lo suficiente su ropa como para que su rebosante pene fuera libre y gruñó. El miembro era grueso, bastante grueso y de una longitud promedio. Vegeta posó las yemas de sus dedos en una de las tantas venitas y empezó un masaje circular. Se sentía realmente bien, queriendo un poco más de ese gozo dirigió su pulgar a la punta de la cabeza y pulsó.

¡Ah!- gimió y apretó con la otra mano la base de su erecto pene ¿Quién pensaría que el príncipe de la raza más fuerte del universo, en su soledad podía causarse tal placer? Si él no hubiese escuchado aquella plática de los extraterrestres nunca se hubiera enterado, jamás hubiera curioseado en ese lugar de su anatomía, no tenía el tiempo para eso, jamás pensó en ello. Cuando había tenido sexo con alguna mujer solo era para saciarse rápidamente, penetrándolas hasta terminar y eso era todo.

Trago saliva grueso y suspiró. Los movimiento circulares en la punta de su pene lo estaban matando y ya se sentía una sensación extraña, como si algo le dijera que moviera sus caderas contra su mano.

Y como estaba en eso de explorar.

Llevó una de sus manos hacia la boca dejando saliva en la palma y dedos. Dejó un rastro de saliva antes de guiar su mano hasta su miembro que lo esperaba ansioso. Él gimió cuando sintió que su mano se deslizaba con facilidad sobre su longitud. Con la otra mano libre, sin saber qué hacer, Vegeta la dirigió hasta su saco, donde apretó las bolas y las masajeó. ¡Joder! Se sentía tan bien.

Gruñó ante el intenso placer que se estaba dando e inevitablemente pensó en Bulma, en aquella peliazul sensual y se concentró en el suceso que ocurrió hace dos días.

Bulma se sumergía en el agua cristalina de la piscina en la Corporation Capsule para refrescarse debido a las altas temperaturas últimamente. Vegeta que salía de su rutina de entrenamiento diario sintió la presencia de la mujer y no precisamente dentro de la casa, por instinto caminó siguiendo el pequeño ki, porque él no tenía ni idea de que había una piscina y mucho menos que la mujer se estaba bañando. El príncipe Saiyajin que solamente se dejó guiar por la curiosidad se dio con la sorpresa de que Bulma salía de la piscina con el torso casi descubierto mostrando sus muy desarrollados pechos.

Con treinta años Bulma seguía manteniendo esa esbelta y sexy figura que la caracterizaba, no tenía nada que envidiar a cualquier otra mujer, sus senos eran bastante generosos con unos pezones rosados y erectos, ante sus ojos estos montes se veían suaves, muy apetecibles. La peliazul sostuvo su cabello y en un movimiento lo mandó hacia atrás, debido al jaleo sus senos rebotaron y él Saiyajin se quedó ahí paralizado.

Vegeta apretó sus testículos y gimió ante el recuerdo. Se lamió los labios imaginando que la tenía enfrente con ambos pechos en ofrecimiento para él. Dio un grito ahogado y movió su mano derecha de arriba hacia debajo de su pene, su miembro estaba tan grueso y duro, parecía hecho de acero, masajeó toda la longitud con rapidez sin dejar de ver como imágenes eróticas en donde la protagonista era Bulma cruzaban por su mente.

Sintió un cosquilleó en el bajo vientre y percibió que algo bueno estaba llegando, sin poder evitarlo debido al calor del momento, se terminó de bajar el traje, estaba tan caliente, su aliento era tan caliente, su pene vigoroso estaba tan caliente. Todo él era un horno.

Sus caderas se movieron solas contra su mano, contra la palma humedecida, gruñó al sentir el deslizamiento, apoyó ambas plantas de los pies contra el piso y embistió con más fuerza. Sin control ni manejo, solo quería placer, a él llegó el aroma del perfume de Bulma, su mente lo hizo recordar su olor, el olor de su excitación y eso lo volvió loco.

Embistió moviendo sus caderas de arriba abajo jadeando, arqueó la espalda y gruñó. Su momento llegó, Vegeta consiguió su liberación después de cuatro años desde la última vez que había recordado tener sexo ¿Cómo maldita sea había aguantado tanto? Tal vez porque no tenía a una mujer tan sensual cerca de él provocándole todo el tiempo, tal vez por estar tan concentrado en las batallas. Eyaculó y chorreo todo lo que estaba guardando… como último agasajo, apretó la cabeza de su pene entre sus dedos y una gotita de semen se deslizó por el agujero. Acarició toda la longitud con lentitud grabando a fuego en su memoria este íntimo momento. Uno tan personal, un recuerdo que sería solo de él.

O mejor dicho de ambos. Estaba tan absorto deleitándose en su placer que no sintió la presencia de alguien que lo miraba.

Bulma deslizó sus dedos completamente mojados sobre su vulva, levantando su falda para poder tocarse generando gemidos, guio su vista hasta el miembro grueso y flácido de Vegeta y se excitó mucho. Hundió ambos dedos hasta obtener hartos jugos y se dirigió a su clítoris donde lo masajeó, pellizcó y frotó sin compasión. Se masturbó sin quitar la mirada del pene de Vegeta que anteriormente había estado tan parado y listo para una mojada vagina.

Ella quería ser esa mujer, aquella que lo montara hasta el amanecer, hundiéndose en su carne para terminar gritando de placer. Jadeó buscando aire y tuvo un intenso y poderoso orgasmo. Necesitaba a ese hombre. Se mordió el labio inferior, Vegeta era tan sexy, salvaje, rudo… ya había visto innumerables veces su torso repleto de músculos, y esa fuerza sobrenatural que la mantenía perpetuamente mojada. Pero ahora había visto tremendo… tan grueso y erguido… y aquel líquido que chorreó al acabar.

Bulma había vuelto porque se le olvidaba algo, su carpeta con el nuevo proyecto, el cuál bendito sea, porque debido a ello había sentido en su cuarto a Vegeta al pasar por el pasillo, al caminar por ahí la primera vez no notó nada raro, pero cuando venía de regreso escuchó el gruñido gutural del Saiyajin, se acercó y vio por aquella puerta entre abierta a ese hombre sentado en la cama con su traje hasta sus rodillas, y aquella erótica escena de él masturbándose, tocándose hasta llegar a eyacular nunca se le quitaría de la memoria ¿Quién diría que un ser tan déspota como él practicaba esa clase de cosas? Pero qué más daba, era un hombre, Saiyajin sí, pero al fin y al cabo un hombre que necesitaba de una mujer.

Bulma regresó a su habitación y lo primero que haría sería sacar su vibrador y hundírselo, porque Vegeta tocándose excitaría a cualquiera.


Continuará…

RinPink Susaiyajiin: Espero y les haya gustado y me dejen saber a través de un REVIEWS que tanto adoro n.n