Disclaimer: El Potterverso es de Rowling, yo solo juego con él.

Aviso: Este fic participa en el minireto de abril para "La Copa de las Casas 2014-15" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Nota de autora: Ponen como temática a mascotas o personajes que se transformen en un animal y yo pienso automáticamente en los merodeadores #NoRegrets. Espero que os guste y nos vemos al final.


Agonizaba.

Era una tortura, lenta y desgarradora. Cualquiera diría que a estas alturas ya debería haberse acostumbrado al dolor. ¿Pero cómo acostumbrarse a que tu piel se estire hasta soltarse de cuajo? A que todos tus huesos se quiebren y retuerzan hasta adquirir la morfología de un monstruo; a que el monstruo se apropie de tu cuerpo, y de tu mente. No podía evitar que lo dominara.

Sin embargo, durante la transformación, siempre era consciente: de cada crujido, de cada aullido que invadía su cabeza. Se rasgaba el rostro con las garras, rabioso y frustrado. Se dejaba arrastrar por el instinto animal que se apoderaba de él y le entraban ganas de morder, matar. Caía.

Y llegaba el ciervo, que arremetía con sus astas, y lo frenaba; y la rata, que correteaba alrededor suyo, y lo distraía; y el perro, que embestía contra él y chocaban, se enzarzaban mandíbula contra mandíbula en una batalla de bestias. No le hacían sentir humano: aceptaban al monstruo, y le ayudaban a controlarlo.

Le salvaban de sí mismo.

En aquel momento no lo pensaba, no había cabida para ningún razonamiento lógico. Pero la mañana siguiente despertaba desnudo, hombre, vivo. Estaba encogido y abría los ojos, desorientado. Escuchaba su voz y sonaba como un ladrido en su oído, aunque ya no quedaba ni rastro del lobo.

—¿Remus?

Sí, estoy aquí.


Número de palabras: 255.

Y qué más decir, que he intentado imaginarme lo que debía ser para Remus y solo me salían palabras como "desgarrador", así que dudo haber conseguido acercarme a la sensación, pero intentado está. (También he dejado por ahí un leve rastro de Wolfstar porque desde el M¡C no los veo de la misma forma, ay). ¡Espero que os haya gustado!

(abrazos eléctricos.)