¡Alcen sus manos y denme una genkidama!

¡Hola a todos! De repente me picó el bichito de la inspiracion, y he decidido empezar con este nuevo proyecto sobre la familia Uzumaki-Hyuuga y el Séptimo Hokage. No se que tan rápido actualizare cada vez, así que no prometo nada, ¡pero si prometo no dejar este fic abandonado!

Los personajes le pertenecen a Kishimoto Masashi.

Summary: A veces hay cosas más importantes que el ramen.


Imágenes del Séptimo Hokage y la familia Uzumaki-Hyuuga

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Capitulo 1

Carrera por el ramen.

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La noche estaba entrando. Naruto refunfuñó en su asiento por enésima vez en el día. Normalmente le gustaba trabajar, pero hoy no era uno de esos días. Trabajaba en esos documentos que tenía que llenar a la velocidad de la luz, quería ir pronto a casa. ¿Y cómo no? Si hoy Hinata haría ramen de cenar y no quería que Boruto se lo acabara todo como era casi siempre. Aunque Hinata normalmente le guardaba algo de ramen a escondidas.

-Oye, Naruto. –le dijo Shikamaru, viéndolo con las manos en los bolsillos.

-¿Qué? –alcanzó a medio preguntar él en medio de su montaña de papeles.

-Esos documentos no son para mañana. –dijo Shikamaru. –Los de hoy y mañana los firmaste hace horas. Ya terminaste el trabajo de hoy.

-¿Qué…? ¡AH! ¡Boruto se va a comer el ramen! ¡Adios!

Y cuando menos se dio cuenta, ya había salido de la torre Hokage y corria por los techos de Konoha hacia su hogar. Pero entonces notó a alguien que también corria a la par de él, un poco alejado.

Boruto.

El rubio menor al verlo le hizo una mueca y sacó la lengua.

-¡Ese ramen va a ser mio-ttebasa! –gritó Boruto.

-¡No si llego primero!

Ambos aumentaron su velocidad y corrieron en dirección hacia su casa, donde los esperaba un delicioso ramen. Hinata hoy prepararía ramen especial, el cual era preparado con Narutomaki y hongos Matsutake, estos últimos siendo casi imposibles de conseguir.

De repente, un par de kunais rozaron cerca de Naruto, y molesto vio a su hijo quien tenía una cara burlona en su rostro.

-¡Boruto!

El chico le sacó la lengua de nuevo, aumentando la velocidad y empezando a dejar a Naruto atrás. Le encantaba retar a su padre, era una forma muy efectiva para que Naruto jugara con él. Por su trabajo de Hokage suele estar muy ocupado, pero retando al séptimo Hokage puede lograr jugar con su padre. Era su estrategia secreta, y Naruto parecía ser demasiado idiota para no darse cuenta.

O eso creía él.

-¡Kage Bunshin no Justu!

Naruto invoco un par de clones, que siguieron a Boruto y lo atraparon más adelante.

-¡¿Qué-?!-exclamó Boruto sorprendido al verse atrapado.

-¡Ese ramen va a ser mio-dattebayo! –gritó Naruto a lo lejos.

Naruto, feliz por su victoria, se adelantó de Boruto, dejándolo atrás.

-¡Ven aquí maldito viejo!

-¡¿A quien llamas viejo-ttebayo?! –grito Naruto desde la delantera. Boruto forcejeó contra los clones quienes lo mantenían aprisionado contra su voluntad.

-Hehehe, es inútil. –dijo uno de los clones, mientras Boruto luchaba por zafarse. Su ramen… ¡su ramen iba a terminar en la panza de su padre! ¡No lo permitiría!

De repente Naruto sintió como sus clones se desvanecieron, y miró hacia atrás a Boruto, quien corría hacia él. Se había liberado de sus clones, debió adivinarlo, su hijo era muy inteligente. Boruto tenía una cara burlona y a la vez molesta a la que Naruto no supo reaccionar.

-¡Usa una silla de ruedas, anciano! –le gritó Boruto cuando pasó por su lado corriendo y riéndose de su padre. Entonces Naruto reaccionó. ¡Había disminuido la velocidad por distraerse! Aumentó la velocidad de nuevo, corriendo a todo lo que daban sus pies.

Ambos corrieron a toda su velocidad durante varias casas, hasta que a lo lejos pudieron divisar el techo de su hogar. Ambos aumentaron la velocidad, pero como Naruto tenía las piernas más largas le tomó ventaja a Boruto. De repente Naruto sintió un peso extra sobre él que lo hizo caer al suelo, donde la gente los miró extrañados.

-¡No es justo! ¡Ese ramen debería ser mío! –reclamó Boruto, levantándose de encima de su padre, y Naruto lo miró extrañado. Boruto hacia pucheros como un niño pequeño. Ciertamente era un niño, pero esa cara de tristeza era rara en él.

-Boru-

-¡Siempre quieres comértelo todo tu solo! –grito Boruto, interrumpiendo a su padre. Naruto se sorprendió al ver que su hijo realmente se veía triste, y parecía que iba a llorar. Naruto se incorporó, poniéndose en cuclillas frente a su hijo.

-Sería mejor si compartiéramos-ttebayo. –le dijo Naruto con una voz suave, a lo que Boruto lo miró.

-Tú no eres de los que hacen eso. –murmuró Boruto con cara triste.

-Gah… ¡claro que lo hago! Eres mi hijo. –concluyó Naruto con una sonrisa nerviosa en su rostro, rascándose detrás de la cabeza nervioso.

-Pero tú eres mi padre y aun asi no quiero darte de mi ramen.

-¿Eh? –y de repente Boruto se desvanecio convirtiéndose en humo.

Naruto se quedó atontado por un minuto, pero entonces cayó en cuenta. ¡Era un clon! Boruto desde la distancia rio complacido, no había nada mejor que manipular la parte sentimental de su padre para conseguir ramen antes que él. Sin embargo Naruto despabiló, y empezó la carrera de nuevo, dejando un rastro de humo por donde pasaba.

-¡Ah, ¿Qué es eso?!

-¡Hokage-sama!

La gente lo miraba curiosos mientras él estaba en su carrera, concentrado en alcanzar a su hijo. Logró alcanzar a Boruto justo cuando el rubio menor llegaba a su casa. Lo agarró de los brazos y lo alzó, y esta vez estaba seguro de que no era un clon.

-¡Suéltame! ¡Suéltame-ttebasa! –exclamaba Boruto molesto, intentando liberarse de los brazos de su padre. Naruto miró a su alrededor y vio que ya era de noche completamente, y escuchó los reclamos de su hijo, intentando liberarse.

-¡Eso fue muy ruin-ttebayo! ¡Siempre te comes el ramen antes de que yo llegue a casa! ¡Ahora el ramen será mío!

-¡Ni lo sueñes!

Naruto abrió la puerta con dificultad, con Boruto agarrado de las axilas y pataleando no era muy fácil entrar. ¡Ese niño sí que lo había hecho correr! Aunque eso no era sorprendente, Boruto era demasiado hiperactivo, tal como él lo era en su niñez.

Maldito karma.

A medida que Naruto abría la puerta pudo sentir el delicioso olor a ramen. Boruto al ver la cara babeante de su padre y ansiosa por ramen se enojó.

-¡Ese ramen es mio! –gritó, y se zafó del agarre de Naruto, entrando a la casa con velocidad.

-~~Rameeeeen~~ -babeó Naruto, y se quitó los zapatos con velocidad, dejándolos en la entrada de la casa y corriendo hacia la sala, donde lo esperaba un humeante tazón de ramen especial. -¡Boruto, no te vayas a comer mi ramen!

Cuando llegó a la sala pudo divisar a Boruto parado allí cerca de la mesa, estático. Naruto se extrañó. Los boles de ramen estaban sobre la mesa, y Himawari se encontraba comiendo.

-¡Hola! –dijo Himawari, contenta.

Naruto también se extrañó, normalmente Hinata los recibía con una sonrisa mientras ellos devoraban sus tazones de ramen, pero ella no estaba. Boruto se sentó a la mesa con paso normal, comiendo tranquilamente, y Naruto hizo lo mismo.

Bueno, ¡eso es raro!

-¿Cómo te fue hoy, Himawari? –preguntó Boruto, atragantándose con el delicioso ramen.

-¡Bien! Fui a dejarle flores al tío Neji. Mamá dice que debe sentirse solo allá arriba, tal vez unas flores lo animen. ¿Qué tal a ti?

-Ummm… -murmuró, mirando a Naruto con el ceño fruncido. -¡El viejo no me quería dar ramen!

-¡Dije que lo compartiéramos-ttebayo! –exclamó Naruto.

-Si, si, claro, pero ya dije que el ramen es mio.

-El ramen no es de nadie. –dijo Himawari. –Si fuera de alguien sería de mamá. Ella siempre lo prepara.

Naruto y Boruto se helaron ante eso. Himawari tenía razón.

-Eh…eh…bueno…eso… -balbuceó Boruto, algo nervioso. Himawari había dado en el blanco.

-Hablando de eso, ¿Dónde está Hinata? –preguntó Naruto al ver que ella no estaba.

-Mamá dijo que le dolía la cabeza, pero que no era nada. Fue a acostarse poco después de servir el ramen.

-¿Eh? ¿Ella está bien? –preguntó Boruto, algo preocupado.

-Umm… eso creo. Dijo que no me preocupara.

De repente Naruto se levantó de golpe de la mesa, y caminó fuera de allí.

-¡El ramen es todo tuyo, Boruto! –exclamó Naruto, a lo que el rubio menor se extrañó. Normalmente Naruto nunca le cedía el ramen, además sabía de antemano que su madre hacía más de un bol de ramen para cada uno. Siempre hacia bastante, porque sabía que ambos rubios devoraban ramen por cantidades. Bueno, aunque Himawari no se quedaba tan atrás.

Naruto se dirigió hacia la habitación que compartía con Hinata, y al intentar abrir la puerta la encontró con que ésta tenía seguro, a lo que se extrañó.

-¿Hinata? –preguntó, pero nadie le abrió. Sacó una llave que guardaba en su bolsillo y la introdujo por la cerradura, abriendo la puerta lentamente. Cuando abrió la puerta pudo ver a Hinata, tirada en el suelo boca abajo y jadeando. Ella intentaba incorporarse con sus brazos temblorosos. -¡Hinata! –se aproximó hacia ella rápidamente y la tomó en brazos.

-Naruto…kun… bien…venido…a casa… -dijo ella con dificultad, con sus ojos entre abiertos y jadeando.

-¡¿Qué pasó?!

-So… solo estoy… algo…cansada.

-¡Estás completamente roja! –exclamo Naruto preocupado, tocando su frente y sintiéndola caliente. La levantó en brazos y la dejó sobre la cama. Le quitó los zapatos, luego volvió a cargarla en brazos y destendió la cobija, poniendo a Hinata sobre la cama y arropándola. Naruto veía preocupado como su esposa jadeaba y su rostro estaba rojo. -¿Quieres que vayamos a un hospital?

-N-No… estaré bien…

-¿Por qué le echaste seguro a la puerta? –preguntó Naruto, sentándose al borde de la cama y tocando la frente de Hinata con un gesto preocupado en su rostro.

-Debi haberla dejado… con seguro… por error… -murmuró ella, jadeando. Naruto se preocupó más.

Hinata…

-¡Viejo, decidí dejarte algo de mi ramen-ttebasa! –grito Boruto, interrumpiendo en la habitación seguido por Himawari. Ambos vieron la escena y se aproximaron preocupados. -¡Mamá!

-Shhh, haz silencio, Boruto. Tu madre necesita descansar.

-Mamá… estás roja… -murmuró Himawari, acercándose preocupada hacia su madre mientras Naruto mantenía su mano sobre la frente de Hinata.

-Estoy… bien…

-No lo estás. Siempre que dices que no me preocupe es porque algo malo sucede. Te conozco bien, Hinata. –la regañó Naruto, preocupado.

-Hehehe… he sido… descubierta.

Boruto se acercó a Hinata preocupado, arrodillándose cerca del borde de la cama de su madre.

-Estarás bien, ¿verdad? No quiero que mueras… mamá… -murmuró Boruto, preocupado y triste, con sus ojos ligeramente aguados.

-¡Te dije que no trabajaras tanto, mamá! –la regañó Himawari, con un puchero y una expresión de preocupación. - Últimamente has estado trabajando muy duro y por eso te enfermaste. Sin papá aquí tú tienes que hacerlo todo sola.

-¿Eso es verdad, Hinata? –preguntó Naruto.

-N-No…-murmuró ella.

-Himawari, llama por teléfono a Sakura-chan. –ordeno Naruto, a lo que Himawari accedió y salió rápidamente de la habitación. Cuando Himawari salió, miro a Hinata, quien respiraba pesadamente. –Mañana no iré a trabajar. Le pediré a Shikamaru que me cubra.

Hinata parecía querer protestar, pero no tenía fuerzas para hacerlo.

-Tú no te preocupes. Sólo descansa. –murmuró Naruto, dándole un beso en la frente a su esposa, para luego volver a poner su mano en su frente.

-Ella estará bien, ¿no? Dime que estará bien… -murmuro Boruto hacia Naruto, preocupado.

-No la subestimes. ¡Ella es realmente fuerte-ttebayo! –declaró Naruto, haciendo que Boruto se despreocupara un poco. –Además nosotros estaremos aquí para ella, ¿no?

-¡Claro! –exclamó Boruto. -¡Voy a hacer que te pongas mejor, mamá!

Hinata no respondió, pero una sonrisa se formó en la curvatura de sus labios. Le gustaba cuando su hijo y su esposo se unían y se ponían de acuerdo.

Permanecieron un tiempo mas allí en silencio, cuidando de Hinata la cual parecía dormir. Naruto tenia su mano en su frente, mientras que Boruto tomó su mano, la cual estaba débil. Ambos cuidarían de Hinata, y harían todo lo posible para que ella se pusiera mejor, dejando así olvidada la anterior competencia por el ramen.

A veces, habían cosas mucho mas importantes que el ramen, y ambos lo sabían.

-Sólo a veces.

-¡Boruto!

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Espero que les haya gustado esto. A mi se me hizo gracioso como Naruto y Boruto competian, ¡y es que estoy en la fiebre de Boruto ultimamente! Con el estreno de Naruto Gaiden y la pelicula acercandose... por cierto, yo de ustedes no me dejaria influenciar mucho acerca de la controversia sobre si Sarada es hija de Sakura o de Karin. ¡Es hija de Sakura y punto! Hehehe... tengo mis razones para creerlo, y estoy segura de eso.

Chelsea: ¡Llegué!

¿Donde estabas? Ya terminé el capitulo.

Chelsea: Ah, ya veo. ¿Hiciste algo bonito esta vez?

¡¿A que te refieres con esta vez?! ¡Yo siempre hago cosas bonitas!

Chelsea: Ajajajajajaja... no ._.

¡Este fue el inicio de "Imágenes del Séptimo Hokage y la familia Uzumaki-Hyuuga"! Que titulo mas largo... ¡Nos veremos en la próxima!

¡Dejen sus reviews por favor, si tienen ideas seria un placer para mi escucharlas, y quien sabe, convertirlas en one-shot! Quien sabe...

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Soredewa Minna-san!

Matta ne!

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