N/A: Con este relato largo me adentro en un terreno aún no practicado por mí: el lanzarse a la piscina. Hasta ahora mis fanfics han intentado buscar un contexto posible dentro del manga oficial pero en esta ocasión, la historia se desarrolla cuatro años en el futuro, sacándome varias cosas de la chistera.

Gracias a mi sensei por considerar esta historia creíble y a mi querido beta-reader.

Los personajes de Blue Exorcist son obra de Kazue Kato y la finalidad de este relato es solo entretener


1. Algo sucede en el Vaticano

Cuando Yukio visitó por primera vez San Pedro de Roma tenía ocho años y quedó cautivado por la escultura de la Piedad de Miguel Ángel: la dulzura de los rasgos de la Virgen María, su rostro de dolor contenido, sus brazos abiertos mientras sostenía en su regazo el cuerpo de su hijo.

-Yukio –escuchó a su padre a su lado. Yukio sabía que no estaba bien hacer esperar a aquel cardenal japonés tan amable que se había ofrecido a enseñarle todas las maravillas de la basílica, pero simplemente, no podía apartarse de la mirada de la Virgen María. Oyó como su padre rogaba un momento de espera a su guía mientras se agachaba al lado de su hijo.

-Es bonita la escultura, ¿verdad?

Yukio asintió con la cabeza sin apartar la vista de la imagen.

-Sí, Miguel Ángel hizo una de sus mejoras obras aquí, pero verás que impresionantes son las pinturas de la Capilla Sixtina, si miras el techo…

-¿Es mi madre, verdad?

La pregunta de Yukio descolocó un segundo a Shiro hasta que comprendió el sentido.

-Sí, es la madre de todos nosotros.

Yukio miró a su padre con una sonrisa plena de gozo. Recordaba lo que había aprendido en la catequesis:

-¿Quién es la Virgen María?

-Es nuestra madre que nos ama y nos guía.

En la tienda de recuerdos Shiro le compró una postal con una ampliación de la cara de la Piedad y Yukio, desde entonces, la miraba todas las noches mientras rezaba. En su inocencia no relacionó la blasfemia que suponía verse él en el lugar del hijo de Dios.

Sí que se sentía culpable de tenerla escondida en el apartado secreto del cajón de la mesilla de noche pero comprendía que no podía explicarle a Rin que había viajado a Roma solo girando una llave. Realmente le estaba costando no compartir el entusiasmo de todo lo que había visto con su hermano mayor. Pero entendía que su objetivo de convertirse en exorcista significaba guardar muchos secretos.


Aquella mañana, ya con diecinueve años, rozó con su mano el cristal que protegía la escultura y deseó por un solo momento ser tan solo uno de tantos de los que le hacían fotos de manera incesante.

Sin embargo ese día de junio, la catedral estaba vacía de turistas.

Y no era porque la basílica estuviera cerrada por la audiencia papal de los miércoles. De hecho era viernes.

"Algo sucede en el Vaticano. Búscame en San Pedro"

Solo había podido leer ese mensaje de Rin al acabar las prácticas en la estación de cardiología del hospital universitario. Lo leyó dos veces más antes de saltar al navegador del móvil y buscar en las noticias.

Tras la detección de un brote de amianto en la Basílica de San Pedro de Roma, se han suspendido las visitas turísticas y todos los actos religiosos previstos.

La Orden de la Cruz Verdadera tenía la infraestructura necesaria para ocultar y disfrazar los hechos paranormales que surgían en los roces de la convivencia de ambas dimensiones.

El mensaje había sido enviado hacía cuatro horas y Rin no se había vuelto a conectar desde entonces al chat.

Eran las cinco de la tarde en Tokio. Rin estaba en Italia. Allí debían ser, con siete horas de diferencia, las diez de la mañana. Cuantas veces había hecho ese cálculo mental durante sus años de servicio activo.

Yukio apoyó la carcasa del móvil en su barbilla mientras decidía si dejarse llevar por la añoranza de las misiones o seguir con su tranquila vida de retiro como estudiante de medicina.

Al fin de cuentas contaba con una excedencia.

Pero si Rin precisaba de su ayuda, eso se desprendía en el trasfondo del mensaje, es que sus antiguos colegas le necesitaban.

A la cabeza le vino la expresión de entusiasmo de su padre cada vez que le encargaban una misión y como animaba a su equipo.

Antes de estudiante de medicina, él era exorcista.

Así que apenas una hora más tarde avanzaba por el templo observando con cierta curiosidad como sus antiguos colegas comprobaban la temperatura en varias zonas acotadas por una equis negra, hacían fotos con infrarrojos a puntos estratégicos, o realizaban psicofonías dentro de áreas acordonadas.

Donde estaba la escultura de San Pedro, al lado derecho justo antes del crucero, descubrió, con malestar, al Paladín y al Caballero Honorario. Ambos discutían, Angel con su voz sobreactuada, Mephisto, con su tono especiado, que elevaba solo en el momento oportuno para soltar una carcajada o hacer perder los estribos al otro. Ningún cambio que denotase que el rey Samael sabía perfectamente que Yukio había utilizado una de sus llaves para acceder al templo.

Esto significaba que era él quien había pedido a Rin que le enviase aquel mensaje y el resto no sabían que él iba a acudir. Esto le hizo sentirse más tranquilo. Aún no estaba preparado para mezclarse con los otros exorcistas.

Rin también sabría que habría llegado. ¿Pero dónde estaba?

El pasillo central estaba despejado, a excepción de alguien que se encontraba agachado removiendo con precaución las motas de polvo, como buscando una que fuera especial. Entonces, la tomaba con cuidado con unas pinzas y se la alcanzaba a su ayudante, quien con las cuatro patas apoyadas en su hombro izquierdo aguardaba su turno moviendo las dos colas, estiraba su naricilla, olía varias veces antes de llegar con su dueño a un acuerdo telepático. Luego la muestra era depositada en un tubo de cristal, se cerraba y se guardaba en una caja metálica.

Justo acababan de hacer esa maniobra cuando el gato inclinó su cabeza recibiendo con placer la caricia de la mano de su amo, quien con una sonrisa de bienvenida clavó sus enormes ojos almendrados azules en Yukio.

El gato también le saludó poniendo tiesas ambas colas, mientras su amo se ponía en pie y con una señal de la cabeza le pedía que le siguiera.

Yukio tuvo que correr para seguir los veloces pasos de su hermano. La gabardina de exorcista, que siempre llevaba abierta, se movía de derecha a izquierda semejando una larga capa.

Cuánto echaba de menos aquel uniforme, pero Angel le había hecho devolver todo el material de la Orden cuando hacía más de un año había pedido aquel retiro temporal.

Entre las estructuras que habían sido colocadas para la observación estaba una plataforma elevada de madera pegada a la pared izquierda. Tras subir la estrecha escalera de mano, Yukio se quedó sin aliento por lo que desde allí arriba podía ver.

En mitad del corredor central de la catedral, donde antes estaban las longitudes de varias catedrales del mundo, ahora había un enorme mosaico de mármol representando lo que no podía ser más que una de las puertas de Gehenna.

-¿Cuándo ha aparecido?

-Lo descubrieron hará unas veinte horas y te puedes imaginar la que se ha armado. Una buena. Como ves está inactivo. Yo llevo horas tomando muestras y no hay nada que señale que vaya a cobrar vida pronto.

Algo chocó sobre la cabeza de Yukio que le hizo sobresaltarse hasta que se dio cuenta que era Kuro restregándose contra su pelo. Al escuchar el ronroneo del gato, le acarició la barbilla.

-Dice que se alegra mucho de verte –hizo de interprete Rin con aquella sonrisa tan amplia que iba de oreja a oreja, para cerrarla un poco antes de añadir: -y yo también.

Aunque los dos cumplían su propósito de estar siempre en contacto, desde que en abril el menor había empezado segundo de medicina no se habían visto.

-Se te ve muy bien, doctor Okumura –Rin le dio un pequeño puñetazo en el pecho.

Allí estaba bromeando, alegre, pero su palidez y la pérdida de peso anunciaban lo mal que lo llevaba. El cabello lo volvía a llevar descuidado y demasiado largo. Descubrió una larga lagaña en el nacimiento de su ojo izquierdo. La barbilla estaba oscurecida por un descuidado afeitado.

Yukio prefirió no devolver un cumplido falso. Hacía más de tres meses desde aquella noche que él había tenido que sacar a su hermano mayor de aquel antro donde su ofuscación por lo de Shiemi le había llevado.

Siguió acariciando tras las orejas al ronroneante Kuro, mientras centraba su atención en el portal unos instantes, para luego mirar de nuevo a los dos altos cargos que seguían discutiendo.

-¿Y Mephisto te ha ordenado que me mandases ese mensaje?

Utilizó a propósito el verbo "ordenar" porque sabía cómo le iba a molestar y así fue.

-No me ha "ordenado", -replicó desabrido- ese payaso no es mi amo.

Yukio no pudo evitar una risita.

-Tras tantos años y todo lo que hemos vivido, ¿y aún le sigues llamando así?

-En el fondo sé que le gusta y yo…- levantó los brazos derrotado- ¿No es mi culpa que tenga tantos nombres? Nunca se cómo llamarle, así que con "payaso" siempre acierto.

Y Yukio se dejó llevar por la alegría contagiosa de su hermano y a Rin también le sentó bien soltar en unas risas para aligerar todo lo que llevaba por dentro. Cómo había echado de menos esa sensación.

-¿No temes que les resulte raro verte reír solo aquí arriba?

-Creo que cualquier cosa que yo haga les resulta sospechosa. Soy el único que trabaja sobre el mosaico del portal. Si se activa, pues que sea a mí a quien le toque.

Pensaban así porque, aunque Rin fuera un exorcista como ellos, era el hijo de Satán. La misma consideración que tenían con él.

-Sí, Kuro, tienes razón – contestó Rin a un maullido de su familiar.

Los ojos verdes del gato miraban fijamente a Yukio y reflejaban preocupación, lo mismo que el rostro de Rin.

-¿En qué tienes razón, Kuro? –preguntó Yukio intentando mostrarse algo alegre con el felino.

-Los dos pensamos que debe ser muy duro no querer mostrar tu presencia en el templo a los que no somos demonios. Tu prioridad hubiera sido en otro momento implicarte directamente, pero las circunstancias hace que prefieras permanecer en la sombra. –El rostro de Rin mostró su desaliento-Como envidio ese poder tuyo de sigilo, mis llamas desde luego no me hacen pasar inadvertido.

Yukio estuvo a punto de decir "pero yo no quería esto" pero se pudo contener a tiempo. Rin tampoco quería sus llamas.

-¿Y tenéis alguna pista de cómo se ha formado ese portal? –preguntó para sacar a su hermano de amargos pensamientos. Solo Satán o alguien con sus genes podían crear un portal.

-Angel piensa que es obra de Mephisto o que al menos él sabe quién es el artífice. Como imaginarás él lo niega.

Yukio podía recrear perfectamente la cara burlona con la que él eludía siempre cualquier responsabilidad.

-Por supuesto que lo sabe.

Rin estaba de acuerdo.

- Otro de sus juegos, pero no creo que en esta ocasión sea él quien esté detrás de la creación de este portal.

Rin le hizo esa sonrisita que siempre le ponía desde niños cuando le planteaba un reto.

Yukio lo aceptó, por supuesto.

Observó con más detenimiento el mosaico.

La representación del portal no tenía nada que lo diferenciara a otros que había visto.

Se adaptaban al espacio donde surgían y en este caso al ser pasillo central de la Basílica tenía forma romboide con una cenefa con fémures y colmillos a lo largo de toda su forma. En la punta que miraba hacia la puerta de la catedral había un pentagrama invertido.

Yukio sabía que si se llegaba a activar aparecían otros elementos, a cuál de ellos más abominable. En especial los embriones eran especialmente repulsivos.

Rin intercambiaba miradas de inteligencia con Kuro. Los dos sabían que él no había deducido aún porqué Mephisto no podía ser el artífice de ese portal.

Volvió a concentrarse en cada elemento y a punto, a punto, estuvo de pedir una pista, cuando cayó en la cuenta de que había partido desde un punto de observación equivocado.

-Los colores: azul y negro. No hay rosa.

Rin hizo el amago de un aplauso.

-Exacto. No me imagino nada hecho o mandado hacer por él que no lleve el color rosa. La verdad, creo que es deutonico.

-Daltónico, querrás decir.

Rin se encogió de hombros.

-Tampoco entiendo muy bien, que tiene que ver el daltonismo con su preferencia por el rosa –objetó Yukio.

Rin se rascó la cabeza como meditando.

-Quizá entonces el deutonismo no es lo que yo pensaba.

Y antes de que Yukio le intentara explicar exactamente que era el daltonismo, Rin saltó:

-Debe ser hora ya de cenar, ¿verdad?

Rin hablaba de la hora japonesa y Yukio consultó su reloj.

-Van a ser las siete.

-Sí, es más que pasada la hora de la cena. Llevo más de diez horas trabajando sin parar. Voy a avisar que quiero descansar un poco. Vamos a mi casa y te prepararé la variación de la receta de Okonomiyaki que he pensado.

Rin aún no le había dicho el motivo por el que le había pedido que fuera a San Pedro. La aparición del portal había sido una excusa. Estaba claro que esperaría a estar solos en su casa y nada le apetecía más que cenar con su hermano.

Rin bajó de un salto, con Kuro, aún en su cabeza acostado y habló con una mujer pelirroja con la que en el pasado Yukio había compartido misiones.

Tras echar una mirada de nostalgia a los colegas a los que debía ocultar su presencia, siguió a Rin hacia la puerta más cercana con cerrojo sintiendo como ahora sí, Mephisto le seguía con sus escrutadores ojos verdes.

Yukio presentía que quería algo de él y que el viajar 10.000 kms no era obstáculo para el rey que dominaba el espacio.


Notas:

- En el siguiente capítulo iré desenredando la madeja sobre los acontecimientos sucedidos en los cuatro años anteriores.

- Solo he podido elegir cuatro personajes en el resumen, así que he elegido los que más papel tienen durante todos los capítulos, aunque realmente van a aparecer casi todos los personajes del manga.

- Que se detecte amianto en esa catedral lo veo muy improbable, pero cualquier cosa es creible si sale en las noticias.

- La escultura de la Piedad, se encuentra a la derecha nada más acceder al templo.

- Las audiencias papales se realizan los miércoles por la mañana. Parece ser que la iglesia permanece cerrada a las visitas mientras.

Edito: Mi querido beta-reader me ha pedido que dibujase el portal de esta historia. Yo apenas sé dibujar pero he hecho todo lo que he podido para crear un boceto que he colgado en DA y cuyo link podéis ver en el apartado de documentos de mi perfil.