Todo tiene su final... y aquí está la de esta historia.

No me queda nada más que agradecerles a cada una de ustedes por animarme a continuarla pese a que me tardé un poco en actualizar.

Con todo mi amors para ustedes:

Martina27129, solecitopucheta, Hina Uchiha Granfoy, adrmil, SallyElizabethHR, xXm3ch3Xx, SALESIA, jess Granger s, Bliu Liz, Pauli Jean Malfoy, Candice Saint-Just y Xtasis.

Fantasmitas que leyeron y no se animaron a dejar review, espero algún día se animen en ésta o en proximas historias.

Ya saben, personas del mundo de HP son de JKR. y de nadie más!

Esta historia me pertenece solo a mi! siiii

*Favor de leer la nota al final de la historia*

*Por su atención, gracias y disfruten*


Xxxx

-No.

-¡Pero papá!

-He dicho que no Stella, no pienso dejarte salir de la casa con ese retazo de tela que llamas tu "falda".

-Es un "Versace" papá. ¿Sabes cuánto ahorré para poder comprarla?

-Una mala inversión a tu guardarropa señorita –Draco siguió leyendo su ejemplar del Profeta como si nada- y no bajes hasta que te pongas algo decente.

-¡Todos me odian! –la adolescente salió corriendo por las escaleras rumbo a su cuarto, un fuerte aporreo de la puerta hizo gruñir a Draco Malfoy. Esa época donde no tenia que preocuparse por que las chicas de su alrededor usaran faldas cortas, ya había pasado, ahora era un total opositor de ellas. La única culpable de que Draco estuviera sufriendo ésta crisis a sus 37 años era su esposa Hermione. Jamás se puso a pensar que los buenos genes de su esposa y él le traerían tremendos dolores de cabeza.

-¡Estamos en casa!

-Genial… adiós tranquilidad –susurró el rubio. Dos pequeños torbellinos cayeron encima de él casi asfixiándolo- ¡hey! con cuidado chicos.

-Papá, papá –un pequeño rubio sin un diente le sonrió alegremente- adivina.

-¡El abuelo Robert nos ha llevado a un juego de beisbol!

-¡Scorpius! –el pequeño rubio infló sus mejillas- Se supone que papá tenía que adivinar.

-Lo siento –sonrió tímidamente su gemelo mientras se bajaban del sillón- pero estuvo muy genial papá.

-No tanto como el Quiddicht.

-Obvio no, el Quiddicht es mejor.

-Que no te escuche el abuelo Robert diciendo eso Abraxas –Hermione entró a la habitación, llevaba en brazos a una pequeña de no más de 5 años que parecía haberse despertado hace poco- ahora por favor vayan a lavarse los dientes.

-Pero mamá…

-Ahora.

-Si mami –los pequeños subieron cabizbajos por las escaleras. Hermione le paso a Draco a su hija.

-Hola guapo, ¿qué tal tu tarde?

-Difícil. Tu hija va a matarme de un paro cardiaco uno de estos días.

-¿Y ahora?

-Tiene una cita… ¿En qué momento creció mi pequeña? –Hermione se encogió de hombros dándole una sonrisa de apoyo, el hombre observó a su hija más pequeña que jugaba con un pequeño dragón de peluche- Maia, te prohíbo a ti que crezcas. ¿De acuerdo?

-Si papi.

-Excelente.

-Sabias que este momento llegaría algún día cariño.

-Lo sé Hermione, pero no tan pronto, hace unos años la llevaba sobre mis hombros mientras comía helado con regaliz, ahora sale a citas con chicos en faldas obscenamente cortas.

-Tú nunca te quejaste de mis faldas obscenas al contrario las disfrut…

- ¡Hermione! –Draco tapó los odios de su pequeña hija- ¿quieres que Maia piense lo mismo que Stella? Las faldas cotas son malas, ¡terribles!

-A mi no me gustan las faldas papi, prefiero los pantaloncitos –sonrió la pequeñita.

-Por Salazar que así sea siempre –Draco besó la cabeza de Maia dulcemente, adoraba la inocencia de su hija- Hermione no te rías, es en serio. No me gusta la nueva moda que Stella está adoptando: faldas cortas, blusas tan pequeñas que puedo contarle sus costillas, ¿sabes que me preguntó hace unos días? ¡Que si podía perforarse el ombligo!

-Draco tranquilo –Hermione lo besó dulcemente- es solo una etapa que nuestra hija está pasando, no hay nada de qué preocuparse. Además ya le he dado la charla de los métodos muggles y mágicos para prevenir un embarazo.

-¿Qué?

-¿Qué tiene? Nuestra hija es una adolescente, inteligente, pero adolescente aun, tiene que saber cómo cuidarse el día que llegue a dar ese paso.

-Que será cuando se case.

-Por supuesto –Hermione bufó- igual y cómo esperamos tú y yo.

-¡Hermione! –Draco tapó los odios de su pequeña- ¿quieres dejar de decir todo eso delante de Maia?

-Oh vamos cariño, algún día crecerá…

-Yo no quiero crecer mami –la pequeña castañita se frotaba los ojos, el sueño todavía seguía en ella- yo quiero quedarme para siempre contigo y con papi.

-Y así será cariño –Draco besó dulcemente la frente de su pequeña. Un ruido en la chimenea los alertó, Evan Nott acababa de entrar.

-Tía Hermione –sonrió el adolescente, Evan había heredado la encantadora sonrisa de Luna- vengo por Stella. ¿Ya está lista?

-¿Tú eres su cita? –Draco gruñó.

-¿Cita? –Preguntó algo curioso el chico- Vine por ella como acordamos… por la ida al cine, Lily y Albus nos están esperando. ¿Por qué dice que es una cita?

-¿No estaba saliendo ella con ese chico de Ravenclaw? –preguntó algo extrañada Hermione.

-¿Cuál chico?

-Ah sí. Adam – Evan suspiró ignorando a su tío Draco- no funcionó, yo le dije que era un completo idiota, pero no me creyó y lo comprobó cuando lo encontró metiéndole la lengua hasta la garganta a una chica de Hufflepuff. Ha estado toda la semana muy triste, por eso Lily y yo le organizamos una salida al cine. Nada como una buena película de zombies en 4D donde sientes los sesos y las viseras en tu rostro para olvidar a un idiota.

-Wow mamá ¿puedo ir? –la pequeña Maia saltaba en el regazo de su padre- yo no le tengo miedo a los zombies.

-Aún eres muy pequeña cariño –le sonrió la castaña- pero si te portas bien, el fin de semana podemos ir a ver una de dinosaurios ¿Qué te parece?

-Me gustan los dinosaurios.

-¿De qué chico están hablando Hermione?

-Uno del que ya no vale la pena hablar Draco…

-¡Mamáaaaaaa! –Stella Malfoy bajaba corriendo las escaleras.

-Por Merlín… ¿Qué sucedió ahora? –suspiró la castaña.

-¡Scorpius y Abraxas han escondido todos mis zapatos!

-¿No te había dicho jovencita que bajaras con algo más decente? –gruñó Draco- eso todavía es muy corto.

-¡Mamá!

-Ya Stella –interrumpió la castaña- mi cabeza no va a dar para tener otra pelea con tus hermanos, además Evan y los chicos te están esperando –Hermione se quitó sus zapatillas y se las dio a su hija- cuídalas, son mis favoritas. ¿De acuerdo?

-Gracias mami. Lily se morirá de envidia cuando las vea, el tío Harry también es fiel opositor a las zapatillas y faldas cortas. ¡Te amo! –la adolescente le dio un enorme abrazo a su madre y salió corriendo jalando de la manga a su amigo- los quiero, ¡nos vemos al rato!

-¿Y dónde quedó yo? –Draco acomodó a Maia en una de sus piernas- ¿te diste cuenta Hermione? Nuestra hija ya ni me respeta. No me gusta como Potter y Pansy crían a esos niños, desde que Stella y Lily son mejores amigas, tu hija…

-Jalas demasiado la correa amor- la castaña lo detuvo- Draco trata de entenderla, es una adolescente de 16 años, está en esa etapa donde cree que nadie jamás la va a comprender. Ponerte como padre sobreprotector va a terminar en pelas constantes.

-Solo quiero lo mejor para ella.

-Lo sé cariño, pero no puedes ponerte así cada que usa maquillaje, zapatillas o ropa corta. Está en la búsqueda de su personalidad.

-No me gusta –se quejó el rubio, acomodando a su otra hija sobre su pecho que ya comenzaba a dormirse- Stella es todavía una niña.

-Sabes que no.

-Es mi niña.

-Siempre lo será –Hermione besó dulcemente a su esposo y se acomodó a su lado, agradecía haber comprado un sillón lo bastante grande para entrar ellos dos perfectamente- además olvidas que tenemos otra pequeña más en casa.

-Jamás la olvidaría. Nuestro pequeño milagro como dicen los medimagos –el rubio acarició delicadamente la espalda de su pequeña hasta que sus ojos se cerraron de sueño- nuestra dulce Maia. ¿Crees que sea más fácil con ella?

-Eso espero porque esos dos torbellinos que tenemos allá arriba van a acabar con toda mi paciencia. Voy a subir a verlos, ya debieron ponerse las pijamas esos dos renacuajos. ¿Te veo arriba?

-Por supuesto, solo voy a acostarla y voy a la habitación. He adelantado el trabajo que tenía pendiente, así que esta noche estoy más que disponible. ¿Se le ocurre algo interesante que hacer a la señora Malfoy?

-Ahora que recuerdo… tengo unos pequeños juguetitos que adquirí hace unos días y aún no pruebo. ¿Qué dices? –Hermione le guiñó el ojo.

-Maravilloso.

-Ponle un buen hechizo a la recamara de Maia. Hermione Malfoy hoy quiere portarse muy mal.

Draco observó a su mujer subir las escaleras mientras contoneaba las caderas. La amaba. Amaba como un loco a Hermione Granger (ahora Malfoy) desde el día del beso en la torre de premios anuales. Su relación fue un poco complicada con el paso de los años, pero sólida. Draco cada día aprendía a vivir con los errores de su pasado de la mano de su compañera.

Acomodó a su hija sobre su hombro y subió las escaleras. Al pasar por la recamara de los gemelos observó como Hermione los arropaba mientras terminaba de contarles alguna historia sobre sus días en el colegio peleando contra los chicos malos, su mujer adoraba contarles sobre su participación como espía de la orden, Draco no se sentía nada cómodo con eso, pero Hermione le repetía cada día lo valiente que había sido al respecto. La observó acomodarse un mechón de su cabello, mientras le relataba a sus pequeños sus múltiples aventuras.

Estaba enamorado hasta el tuétano de la comelibros Malfoy.

FIN.


Xxxx

Pues hasta aquí con esta historia ¿que les pareció? Siempre leo fics de Hermione enamorándose locamente de Draco pero es muy raro que encuentre a Draco fijándose en ella, rompiendo sus ideales y dejando a un lado todo eso con tal de ser feliz. Tenía esta espinita y al fin me la saqué. Espero les haya gustado.

Al parecer fui nominada en la página de fb "Premia tus fics favoritos" en la categoría de mejor comedia 2015.

Espero la puedan agregar y me apoyen con sus votos.

La proxima semana subo el nuevo fic PRAETERITUM a FF. y comenzaré con las fotos en mi grupo de fb: Sutilezas_DramioneFanFics

Besos y mil gracias por todo!