— ... Y Gohan se encontraba de pie frente a ella con los pantalones abajo — El joven semisaiyajin se había paralizado a medio camino, con la boca y ojos abiertos a más no poder por las palabras del niño, esperaba ver la relación de su madre.

— Go... Go... Go... — Traba de habla mirando al mayor de sus hijos totalmente inmóvil, pero el hecho de pensar en la peor de las situaciones posibles en las que su hijo y Videl, se encontraban haciendo cosas que no son adecuadas para unos jóvenes de su edad, cayó desmayada, no sin antes gritar — ¡Aaa...! ¡Mi Gohan se a convertido en un pervertido!

— ¡Pero que has hecho Goten! — Exclamó molesto el mayor de los hermanos, mientras tomaba a su madre y se dirigía al sofá para colocarla en un lugar cómodo.

— Yo no hice nada, solo le dije lo que había visto — El inocente hermano de Gohan, aún quería saber que era lo que había hecho su hermano mayor.

— ¿Pero por qué no me preguntaste a mi? — Dijo regañando a Goten.

— Hace rato te pregunté... Pero no estaba seguro de si estabas diciendo la verdad — Decía mientras su voz se hacia más baja a causa de la molestia que le había provocado a su hermano.

— ¡Claro que te decía la verdad! ¿Por qué te mentiría? — Goten sólo se quedó callado mirando el piso de la sala, en cambio Gohan, se dirigía a la cocina por un balde con agua y una franela.

— ¿Qué haces Gohan? — Preguntó confundido mientras veía como Gohan humedecía aquel trapo y lo colocaba en la frente de su madre.

— Tal parece a que nuestra madre no le cayeron muy bien las palabras que le dijiste — Decía un poco molesto mientras veía de reojo a su hermano — Siempre que ella se desmaya, necesita refrescar su cabeza y así en unos momentos se despertara.

— ¿Refrescar?

— Si — Dijo mientras retiraba la franela de la frente de su madre, a Milk si que se le había calentado la cabeza, ya que aquel pedazo de tela se calentó bastante rápido, por lo que fue necesario humedecerlo nuevamente. Mientras que Goten, que había decidido hechar le una mano a su hermano, fue a llenar un balde con agua. Gohan repetía sus acciones, mojaba y exprimía aquel trapo para colocárselo a su madre para posteriormente retirarlo y volver hacerlo de nuevo, pero, lo que no vio venir fue que su pequeño hermanito había tomado sus palabras un poco literales.

— ¿¡Pero qué estas haciendo!? — Exclamó al ver como Goten vaciaba el agua de un balde en la cara de Milk, sabía que esto le traería más problemas.

— Tu dijiste que necesitaba refrescarse — Dijo inocentemente con cara de perro regañado.

— ¡Pero no de esa manera! — Milk que había despertado de golpe con la cubetada de agua quedando empapada por completo de la cabeza hasta los hombros, veía a sus hijos quietos atónitos esperando una reacción de su parte.

— Gohan me dijo que necesitabas refrescarte — Dijo Goten mientras soltaba el balde y señalaba a su hermano con el dedo.

— ¿¡Que...!? — Dijo el mayor de los semisaiyajines mientras miraba a su hermano — Yo te dije que... — Se encontraba furioso, no sólo le había dicho mentiras de él a su madre, si no que lo estaba culpando del sus acciones — ¡Oh... Ven acá!

— ¡No! ¡Espera Gohan! ¡Ay...! — Gritaba y corría por toda la habitación evadiendo a su hermano que trataba de atraparlo. Pasaron sobre la mesa, los sillones y otros muebles, derribando algunos de estos — ¡Auxilio! — Tras no tener a donde más correr se dirigió a su habitación.

— ¡No huyas...! — El mayor de los hermanos estaba dispuesto a atrapar a su pequeño y entrometido hermano menor, pero fue detenido por una voz femenina, muy sería por cierto.

— ¡Gohan...! ¡Ven acá! — Gohan lentamente y con la cabeza gacha se acercó a su madre, poniéndose frente a ella — ¿Es cierto lo que dijo Goten? — Es semisaiyajin volteó a verla — Que tu y Videl estaban... — Pero fue interrumpida por su hijo.

— ¡No es lo qué tu crees! — Gohan sabía perfectamente hacia donde iba el tema, ya que de niño en una de sus múltiples escapadas a la casa del maestro Roshi con el fin de visitar a su amigo Krillin, había visto ciertas escenas que no son apropiadas para lo jóvenes, captando al pervertido maestro cambiando de programación cuando él entraba.

— ¿Entonces qué es? — Dijo seria mientras cruzaba los brazos — ¡Explica me!

— Lo que pasa es que Videl y yo comenzamos a hablar y le conté sobre la raza saiyajin y le dije que antes tenía cola y no me creyó así que decidí mostrarle la marca que ma había quedado y... — Decía lo más rápido que podía, pero su madre lo detuvo en seco.

— ¿Mostrarle? — Dijo curiosa — No me digas que te quitaste la ropa por que le mostraste tu cicatriz.

— Si, de hecho.

— Gohan... Es la peor excusa que podías decir.

— Es la verdad, mira te mostraré lo que hice — En ese momento dio media vuelta y nuevamente se bajo los pantalones, quedando de igual manera que la anterior vez — Eso fue lo que pasó.

— Gohan... — Decía Milk, un poco apenada — ¿No crees que ya estas grande como para usar calzones con ositos?

— ¿Eee...? — Exclamó mientras volteaba a ver su ropa interior para verificar que era cierto lo de su ropa — ¡Ay...! Este... Yo... Pero si tu fuiste quien me los compró — Decía sonrojado, ya que había recordado que Videl también los había visto.

— Entonces ¿Dices qué solamente le estabas mostrando tu marca?

— Si, sólo fue eso.

— Aún así, pienso que será mejor que tengamos esta plática.

— ¿Qué? ¿Qué clase de plática? — Preguntó sin entender a lo que su madre se refería.

— Bueno... A lo que me refiero es que... — El semisaiyajin ponía atención a cada palabra para ver que era lo que le diría — Ya eres un joven adulto y... Es normal que sientas cierta atracción por las chicas...

— ¡Mamá! — Dijo atónito y sonrojado, al fin había captado el mensaje de su madre.

— Es normal... Y no esta de más que sepas.

— ¡Pero yo no tengo esa clase de interés!

— Gohan... Además, pronto te vas a casar con Videl, así que pensé en darte algún consejo

— ¿¡Qué...!? Madre, ¡Yo no me voy a casar aún! — El chico pasó de estar sonrojado a ponerse completamente rojo, ya que las palabras de Milk le hacían imaginar lo que ella se refería. Viendo a él y Videl en su mente trataba de pensar en como evitar este tema, no quería seguir pasando vergüenza el resto del día — Videl y yo sólo somos amigos — De cierto modo estas palabras le dolieron, aunque no sabía porque exactamente.

— Esta bien Gohan, si tu dices que sólo son amigos, te dejaré.

— Gracias, bueno creó que me iré a dormir — Fingió bostezar para luego dirigirse a su habitación.

— ¿A donde crees que vas? — El pelinegro se detuvo y volteó a ver a su madre.

— ¿Y ahora qué pasa?

— Por todo este mal entendido que causaste...

— "¿Qué yo cause?" — Pensó mientras recordaba que en realidad quien lo habían causado era su hermanó.

— La casa a quedado completamente tirada, y como yo estoy empapada tendré que darme un baño, por lo que tu tendrás que recoger todo.

— ¿Yo? Pero si Goten también...

— ¡Además deberás lavar todos los trastes de la cocina! — Ordenó al tiempo que señalaba la cocina.

— ¿¡Qué!? — Dijo mientras volteaba a ver la enorme pila de trastos que tendría que limpiar, era exageradamente alta, casi llegaba a tocar el techo — ¿No estas hablando en serio? — Decía volviendo a poner sus ojos en su madre, pero para su sorpresa, Milk ya había abandonado la habitación — ¿Eee..? Supongo que hablaba enserio. Sin más tiempo que perder, el semisaiyajin comenzó a recoger todo el desastre que habían causado él y su hermanito, colocó cada mueble, cada silla, en el lugar que le correspondía — Ahora ¿Cómo haré para secar el sofá? — Dijo mientras veía, que efectivamente el sofá en el que Milk se encontraba estaba mojado gracias a la ayuda de Goten — Tal vez un poco de ki ayude — Posó su mano en el mueble y poco a poco empezó a liberar un poco de su energía, y tal!como lo esperaba, el sofá empezó a secarse, hasta quedar sin una sola gota de agua encima, por suerte eran apenas las 8:35 de la noche, así que si terminaba sus labores podría irse a dormir temprano — Bien, ahora lo más difícil — Dijo mientras veía su tarea final, lavar los trastes, pero antes de que comenzará se dirigió al teléfono y comenzó a marcar un número al que constantemente llamaban — Por favor contesta.

— Si, ¿Diga? — Se oyó la voz de una mujer en la bocina del aparato.

— ¿Bulma? Hola soy Gohan, espero no te este molestando.

— Gohan, ¡hola! ¿Cómo estas? Por cierto el fin de semana daré...

— Si ya se, Goten me dijo — Interrumpió el pelinegro.

— Oh... Bueno, y ¿A qué se debe tu llamada? — Dijo curiosa la mujer peliazul.

— Es que quería pedirte un favor... — Dijo mientras se rascaba su nuca, como todo buen hijo de Goku.

— ¿Un favor? ¿Qué clase de favor?

— Me preguntaba si ¿Podrías hacer un nuevo reloj para disfrazar me como el Gran Saiyaman? Es que había olvidado que el otro quedó destruido.

— ¿Eem...? Si claro, lo tendré listo en media hora.

— ¿Enserio? ¡Eres fantástica! — Exclamó feliz, ya no tendría que preocuparse nuevamente por que descubran su identidad — Más tarde pasaré por él.

— ¿Piensa venir a recogerlo hoy? ¿No crees que es un poco tarde? Además a Milk no creó que le guste que estés fuera de casa durante la noche.

— No te preocupes, mi mamá esta durmiendo, y no creó que me tarde mucho.

— No tienes remedio... Eres igual a tu padre, ¡Siempre toman todo a la ligera!

— Eee... Jejjeje... Bueno, entonces te veré al rato.

— Si claro, adiós.

— Adiós — Fue lo último que dijo antes de colgar y dirigirse nuevamente a la cocina — " Bien, debo de terminar cuanto antes" — Pensó mientras veía la enorme pila de deberes que tendría que limpiar. Tomó el primer recipiente de la montaña de traste y usando su gran velocidad comenzó a lavarlo, todo indicaba que acabaría rápido, pero al no medir su fuerza, el tazón se quebró el cientos de trozos pequeños — " ¡Rayos! Si uso más velocidad de la necesaria romperé todos los platos, mmm... Esto será más difícil de lo que pensaba" — Nuevamente tomó otros de los traste y disminuyendo su velocidad comenzó a limpiarlo, pero igual que el anterior, este se rompió. Siguió tratando de lavar sin romper, reduciendo su velocidad y fuerza cada vez que rompía otro, al cabo de varios minutos, logró encontrar un ritmo en el qué no los rompiera, continuó y continuó hasta que al fin había acabado — Uuf... ¡Por fin termine! — Dijo secándose el sudor de su frente, luego volteó a ver el reloj que se encontraba colgado en una de las paredes de la cocina para darse cuenta de que faltaban 10 minutos para que sean las 12 de la noche — "No puede ser" — Salió lo más rápido y sigiloso que pudo de su casa para evitar despertar a su madre — Esperó que Bulma aún siga despierta — Dicho esto partió volando hacia la Corporación Cápsula.

Mientras tanto, Videl que había llegado a su lujosa morada, aterrizó en el balcón de su recámara, entró lentamente para evitar ser escuchada por cualquiera de los sirvientes o por su padre, sí es que había llegado. Por suerte nadie se había percatado de su llegada, así que se cambio de atuendo, dejando su ropa de entrenamiento cambiándola por un camisón y unos shorts para dormir, se dispuso a dormir metiéndose entre las sabanas de su cama pero en ese momento la puerta comenzó a abrirse, o más bien la empezaron a abrir.

— ¡Oh...! Señorita Videl, no me di cuenta de cuando había llegado — Dijo uno de los mayordomos de Mr. Satán.

— Si, disculpa por no avisarles de mi partida hace unos momentos.

— Descuide, por cierto su padre regresará mañana y esta muy contento de poder verla de nuevo.

— ¿Enserio? — Dijo un tanto desanimada — Que bueno.

— ¿Se encuentra bien Señorita Videl?

— Eem... Si, es solo que... No he cenado.

— Aaa... No se preocupe, en seguida le traeré su cena — El mayordomo bajo y le pido al chef que preparara una de las meriendas preferidas de la hija del campeón del mundo, para posteriormente llevársela. Videl que se encontraba en su cama, degustó de la deliciosa cena que le habían preparado y posteriormente se durmió pensando en las palabras e historias que Gohan le había contado. " No soy humano... Yo derroté a Cell..." Esas y otras palabras resonaban en la cabeza de la pelinegra, no podía creer lo misterioso que era aquel chico, pero a la vez le fascinaba y quería saber aún más, más de lo que ha vivido.

Mientras, Gohan se acercaba a la edificación en donde vive la inventora peliazul más famosa del mundo, era fácil de reconocer, un gigantesco domo amarillo con el nombre de la corporación escrito al frente. Descendió en la entrada y se dispuso a tocar el timbre, pasaron un par de minutos y aún nadie atendía al llamado.

— Creo que ya deben estar durmiendo — Dijo y dando media vuelta se disponía a marcharse, pero en ese momento alguien abrió la puerta y lo llamó.

— Vaya, creí que ya no vendrías — Dijo Bulma, que seguía despierta después de todo.

— Lo siento... — Decía mientras colocaba su mano detrás de su cabeza — Tenía que hacer unas cosas y... Creó que se me pasó el tiempo.

— No importa, ven pasa — Invitó al joven pelinegro a entrar, quien no se negó, ambos se dirigían a un de las tantas salas de estar que había en su humilde y acogedora casa.

— Por cierto Bulma... ¿Cómo esta Trunks? — Preguntó el chico.

— Bien... No es como los demás niños, él es igual de fuerte y orgulloso que su padre.

— Aaa... Yo preguntaba si seguía despierto — Dijo algo apenado.

— Eee... Jajjaja... Si, se acostó desde temprano, estuvo mucho tiempo dentro de la cámara anti-gravedad, término tan cansado que se durmió apenas puso la cabeza sobre la almohada.

— ¿Sigue entrenando? Parece que quiere ser igual de fuerte que Vegeta.

— Si, dijo que tomaría el lugar de su padre y protegería la Tierra — Decía con algo de tristeza la peliazul, mientras en su mente recordaba al príncipe Saiyajin — Aquí tienes Gohan — Dijo mientras le daba un reloj.

— Gracias Bulma, eres la mejor — El chico estaba impaciente y se ponía en su muñeca aquel artefacto que le acababan de obsequiar.

—¡ Vamos prueba te lo! — Gohan presionó el botón rojo que se encontraba a un costado del reloj y de pronto sus vestimentas cambiaron, ahora lucía un traje de color negro que estaba pegado al cuerpo, encima un gi verde sujeto con un cinturón de igual color que la malla y una capa color rojo, unas botas y guantes blancos cubrían sus manos y pies, para finalizar su cabeza estaba cubierta por una pañoleta blanca y unas gafas oscuras ocultaban sus ojos.

— ¡Muchas gracias Bulma! Sigue siendo fantástico — Alegó feliz al verse y examinarse cuidadosamente con su traje de superheroe — ¿Y... Qué paso con el anterior casco? Me gustaba mucho.

— Lo siento, no recuerdo donde lo puse... Pero te prometo que cuando lo encuentre te lo daré.

— No te preocupes, así esta bien — Dijo mientras negaba con la mano, y después se dirigía a la entrada — Bueno, muchas gracias por todo,pero ya debo irme, mañana debo ir a la escuela.

— Queras decir ¡Al rato!Tendrás que ir a la escuela — Dijo en un tono burlón

— Aaa... Bueno... Si, al rato — Decía mientras soltaba una leve risa y ponía su mano detrás de su cabeza — Entonces nos vemos el fin de semana — Dijo mientras salía y se disponía a regresar a su casa.

— Muy bien Gohan, cuidate y saluda a tu madre y a Goten de mi parte — Decía mientras el pelinegro comenzaba a elevarse por el aire tomando más y más altura.

— ¡Si! — Grito para que pudiera escucharla la mujer peliazul — Volando lo más rápido y discreto que pudo, se fue a su casa, ahora debería descansar si quería que las clases en la escuela pasarán de la manera más normal posible. Después de unos minutos de volar, al fin había llegado a las montañas Paoz, suavemente aterrizó enfrente de su casa y comenzó a sentir el ki de los integrantes de su familia — " Parece que aún siguen dormidos, deberé entrar con cuidado si no quiero que se despierten" — Miro su reloj y este marcaba la una de la mañana, lentamente abrió y cerró la puerta, aún portaba su atuendo distintivo de justiciero, por lo que la travesía de la sala hacia su dormitorio no sería tan fácil. Caminaba de puntillas, definitivamente no quería despertar a nadie, pero no contó con que ahora su traje sería su peor enemigo, la capa se había atorado en una de las esquinas de la mesa de centro, tal vez no lo detuvo, al contrario, comenzó a arrastrala — "Maldición" — Pensó al oír el rechinido que se produjo al hacer fricción entre las patas de la mesa y el suelo, rápidamente empezó a sentir el ki de su familia, pero por suerte parecía que nadie lo había notado — "Debo de ser más cuidadoso" — Se quitó su traje, ya que era lo que le traía problemas, y ahora sin ningún inconveniente logró llegar hasta el cuarto donde él y su hermano duermen, se quitó su chaleco, su camisa y su pantalones, quedando únicamente en ropa interior. Pasaron varios minutos, casi una hora, y Gohan aún no se encontraba dormido, en cambio, seguía pensando entre lo que había ocurrido el día de ayer, de algún modo todo lo que le había contado a Videl le había quitado un peso de encima, no sabía cómo ni por qué, pero están feliz de poder contarle todo su pasado a alguien, el tener a alguien en quien pueda confiar sin ser juzgado o tachado como alguna especie de bicho raro. Dieron las dos de la mañana y ahora si, el cansancio y sueño comenzaron a vencerlo, tal vez tomarían más del tiempo por que les corresponde, pero al fin Gohan se había quedado dormido.

Ya era de día en la ciudad Satán y una jovencita de cabellos azabaches ya estaba más que lista para partir a la escuela y después continuar con su entrenamiento para lograr controlar su ki. Sin ninguna especie de contratiempo logró llegar a la escuela y, aunque aún había una que otra mirada sobre ella, no les tomó importancia, ya estaba acostumbrada a que la notaran y simplemente al igual que otros días los ignoró. Después de caminar por los pasillos de la preparatoria llegó a su respectivo salón de clases y posteriormente a su silla, y como era de esperarse su amiga pelirubia ya la estaba esperando.

— ¡Videl! — Exclamó emocionada mientras abrazaba a su amiga pelinegra.

— ¿Qué te ocurre? — Dijo con cierta molestia, pues tal escena la incomodaba — Parece que no me has visto en días.

— Muchas gracias Videl... Más bien, a tu papá.

— ¿Qué...? — Ahora entendía porque unos de los alumnos la miraban y murmuraban cuando ella pasaba por los pasillos — No deberías de hacerlo — Dijo en voz baja, no quería que nadie más las escuchara.

— Pero como no hacerlo, tu padre derrotó al monstruo Majin bo.

— Erasa... ¿Te puedo preguntar algo? — Pensó en que tal vez su mejor amiga podría guardar el secreto más grande de su familia, el hecho de que Mr. Satán no es quien todos creen, pero esto implicaría revelar parte de la identidad de Gohan, y tal vez no era la mejor idea — ¿Aún no llega Gohan? — Dijo algo sonrojada mientras miraba al suelo — ¿O Shapna? — Dijo rápido porque posiblemente su amiga se había dado cuenta de aquel leve rubor al mencionar al chico pelinegro.

— Mmm... No, aún no llega Gohan y creó que Shapna no vendrá, se siente mal o algo así — Respondió, y luego allá se volvió hacia la pelinegra — Videl, ¿Por qué no viniste ayer? — Preguntó, a lo que la chica de ojos azules respondió mintiendo, dijo que no se sentía del todo bien por lo que prefirió quedarse en casa y descansar. Continuaron platicando, esperando a que dieran inició y fin las clases del día de hoy, o en el caso de Videl, también esperaba a aquel joven de cabello negro que le había mostrado un mundo diferente que a ella le fascinaba.

Mientras en las montañas Paoz, faltaban escasos minutos para que diera inicio a la jornada escolar de ese día, y cierto chico pelinegro, aún no despertaba, por lo que su hermano se vio en la tarea de hacerlo reaccionar.

— ¡Gohan, levantarse o llegarás tarde a la escuela! — Dijo mientras mecía su agente a su hermanó, lo cual sólo lo arrullaba más — ¡Gohan! ¡Gohan! — Subía la intensidad de su tono pero aún no despertaba, decidido, se subió sobre su hermano y más que listo gritó directo en el oído del pelinegro —¡Gohan! — El semisaiyajin despertó y se levantó de golpe, enviando a su hermanito al suelo.

—¿Qué? ¿Qué? ¿Qué ocurre Goten? — Dijo mientras pestañeaba y se ubicaba donde estaba, para luego encontrarse con Su hermano en el suelo.

— ¡Ay...! Me tiraste — Dijo mientras se sobaba la cabeza, pues si se había golpeado bastante duro.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué me despiertas de esa manera?

— A... Dice mi mamá que te apures o llegarás tarde a la escuela.

— ¿Tarde? — Miró su nuevo reloj para confirmar que ya era muy tarde, solo le quedaban diez minutos de tiempo — ¡No puede ser! — Tomó su pantalón, su camisa blanca y una amarilla, además de ropa interior limpia, rápidamente se metió al baño, se lavó la cara y cambio de atuendo, sin darse cuenta que la etiqueta de su camisa blanca estaba al frente — ¡Lo siento mamá se me hizo tarde nos vemos al rato! — Dijo mientras atravesaba la cocina y tomaba en sus brazos algo de comida para luego partir al colegio — Debo de volar lo más rápido que pueda, que bueno que Bulma me hizo el traje — Decía mientras despegaba y activaba su disfraz para evitar ser reconocido, mientras que su madre y su hermano menor lo veían desde la entrada de la casa, alejándose cada vez más y más.

— ¡No vayas a causar alboroto! — Gritó su madre, aunque era inutil, pues el pelinegro ya se encontraba a una distancia considerable.

— Pobre de mi hermano... — Decía Goten, pero en ese momento su estómago comenzó a rugir — Mamá, ¿Puedo comerme lo que dejó Gohan? — Mientras que el pelinegro volaba a toda prisma por encima de las montañas y prados, comiendo lo que había cogido para su desayuno.

— Es increíble que vaya a llegar tarde de nuevo — Decía con la boca llena, y uno por uno los distintos alimentos fueron desapareciendo rápidamente. Después de unos minutos, cinco para ser exactos había logrado llegar a la ciudad Satán, atravesó sin poner atención a los habitantes, pues tal parecía que sería un día tranquilo, a los pocos segundos logró llegar a la azotea de la escuela aterrizando en ella, desactivó su traje, sin importarle que alguien pudiese estar ahí, por suerte estaba solo, bajo las escaleras y corrió a toda prisa por el laberinto que formaban los pasillos de la preparatoria — "Oh no, no creó llegar a tiempo" — Pensaba que posiblemente se quedaría fuera de la clase, pero para cuando arribó al salón, sus nervios se calmaron, el profesor aún no había hecho presencia — "Qué bien, parece que aún no llega el maestro" — Pensó mientras caminaba a su respectivo lugar, sin darse cuenta que varios ojos lo seguían — Hola Erasa, hola Videl.

— Hola Gohan — Respondieron al unísono ambas chicas.

— ¿Qué te pasó? ¡Te ves terrible! — Dijo la ojiazul al ver la apariencia del pelinegro.

— Eee... — Lucía cansado, su cabello estaba más desordenado que de costumbre y su ropa no estaba ordenada.

— Si, tu cabello se ve más revuelto de lo normal y... — Decía en tono burlón la chica de cabello rubio — Jejeje, traes tu camisa al revés — Decía mientras señalaba la etiqueta que se asomaba por el cuello de chico.

— Aaa... ¡Ay! — Efectivamente comprobó que traía puesta una de sus camisas mal puesta — Lo que pasa es que me levante un poco tarde y salí a las prisas, Jejeje... — Dijo mientras colocaba su mano detrás de su cabeza, típico de él. Sin más que hacer se quitó ambas camisas, dejando al descubierto su trabajado torso, era de esperarse que varias chicas, todas de hecho incluso Videl, voltearán a verlo sonrojadas quedando por unos segundos encantadas con la imagen del pelinegro, examinaban con cuidado cada uno de sus músculos bien la tonificados, pero también notaron varias cicatrices alrededor de su cuerpo dándole una apariencia aún más atractiva y misteriosa. Sin más tiempo para que las mujeres lo aprecien, el semisaiyajin se colocó sus dos prendas, de manera correcta y posteriormente tomó lugar.

— Vaya, no sabía eso de ti — Dijo Erasa, era la primera vez que veía a alguien así.

— ¿Qué cosa? — Respondió algo confundido el pelinegro, pero en ese momento el maestro de química había hecho presencia en el salón dando así inició las clases.

Las clases avanzaban de la manera más normal posible, la primera, la segunda, ninguna tuvo contratiempo alguno, los maestros si que cumplían con su deber, iban y daban su clase, uno tras otro, los profesores fueron pasando, pero al parecer cierto joven de cabello alborotado parecía que comenzaba a sufrir los estragos de acostarse tarde, o tal vez era el hecho de que en su estomago a penas tenía lo suficiente para satisfacer a un humano promedio, pues sus párpados comenzaban a caer, cabeceaba, el sueño definitivamente quería poseerlo, pero hizo todo lo posible para no sucumbir ante él. Ahora estaban en la clase de inglés, la voz de la maestra apenas era perceptible para los oídos de Gohan, cada vez sentía que se oía más lejos, ya era momento de rendirse, sus ojos estaban a punto de cerrarse cuando un sonido le llamó la atención, una alarma.

— Si, habla Videl — Contestó la pelinegra a través de su comunicador.

— Señorita Videl, necesitamos de su ayuda, unos ladrones están huyendo por la carretera norte.

— ¡Si, enseguida voy para halla! — Dijo y se levantó de su a ciento para luego dirigirse a la entrada y salir del salón — Lo siento profesora, ahora vuelvo.

— Si, que te vaya bien — Le contestó, pero en ese momento el semisaiyajin se había puesto de pie, aún con sueño.

— Disculpe, puedo ir al... — No pudo terminar de decir su típica excusa debido a que comenzó a bostezar.

— ¡Gohan! ¿Te sientes bien? Desde hace rato veo que te estas durmiendo, ve a la enfermería y no regreses hasta que estés mejor.

— Si — Dijo un poco flojo, esta era una oportunidad única, podría ir y regresar sin ningún problema. Camino despacio hasta la entrada, y una vez afuera corrió hasta la azotea — "¿En donde será?" — Pensaba mientras comenzaba a rastrear el ki de Videl — "Es en esa dirección" — Había encontrado el ki de su compañera justiciera, por lo que sin tiempo que perder, activo su traje y emprendió el vuelo.

Mientras tanto Videl, había logrado alcanzar con su helicóptero el vehículo sin ningún problema, debido a que no quería llamar la atención. Logran ver aquel auto en el que escapaban, se traba de 3 sujetos que habían robado un establecimiento en la ciudad y ahora huían en un vehículo estándar.

— Ya los tengo — Dijo, mientras descendía cerca de los ladrones y se preparaba para dar un salto en el techo del vehículo.

— !Oh no!, Es la señorita Videl compañeros — Dijo uno de los ladrones.

— No te preocupes, recuerda que tenemos esto — Le contestó uno de sus amigos, mientras sacaba un arma semiautomática — Videl sin más preámbulo, salto encima del vehículo, cayendo perfectamente sobre el techo — ¡Toma esto! — Gritó el delincuente con el arma mientras disparaba una trata de balas en toda la superficie tratando de que al menos una bala acertara. Videl sin ninguna dificultad dio una pirueta para caer en el cofre del vehículo, sorprendiendo al trio de ladrones, lanzó un puñetazo al cristal, haciendo que este se quiebre debido a su increíble y mejorada fuerza dejando atónitos a los pasajeros. El portador del arma apuntó nuevamente hacia la pelinegra, pero esta no dejaría que le disparara, dando un salto hacia atrás, se separó de coche y comenzando a volar ganaba cierta distancia por el frente del auto, los criminales veían sorprendidos y asustados, al ver a la chica pelinegra flotando en el aire, pero eso no fue todo, Videl junto sus manos y comenzó a concentrar su ki en una esfera de energía que lanzó hacia los delincuentes. Todos gritaron y se abrazaron asustadados al ver como aquel proyectil iba directo hacia ellos, impactando en el cofre y haciendo que este vuele por los aires. El conductor freno de golpe haciendo que su copiloto hoque con la guantera mientras que el otro sólo se sacudió por el movimiento.

— ¡Estaba volando! ¿¡Viste eso!? !Ella estaba volando! — Decía atónito el conductor del vehículo pero en ese momento su puerta fue abierta por la justiciera, tomándolo del cuello y arrojándolo por el aire, dejándolo inconsciente debido a la fuerte caída que sufrió.

— ¡Me rindo, me rindo! Pero por favor no me hagas daño — Suplicaba el último de los ladrones mientras levantaba ambas manos en el aire y dejaba caer su arma. Una vez sometido el ladrón, la policía llegó a la escena, dos de los delincuentes se encontraban inconscientes en el suelo mientras que el otro estaba esposado al coche, y Videl jadeaba un poco debido al esfuerzo por haber lanzado energía, aún no se acostumbraba.

— Bien hecho señorita Videl — Decía uno de los policías mientras bajaba de la patrulla en la que viajaba — Debemos el resto a nosotros — Ella sólo sonrió he hizo una v con sus dedos, pero en ese momento nadie había notado que uno de los delincuentes había recobrado el conocimiento.

— Esta vez no escaparás — Decía el ladrón que se encontraba en el suelo mientras apuntaba con un arma que tenía guardada en su chamarra a la ojiazul. Lo último que se pudo escuchar fue el disparo a espaldas de la pelinegra, todos esperaron lo peor, ver a uno de sus compañeros en el suelo o aún peor a la hija del campeón del mundo. Videl había cerrado los ojos al oír el disparo, pasaron unos segundos, y poco apoco abrió los ojos, creyó que aquel tiró le había dado, pero de no ser por la intervención de cierto chico pelinegro, tal vez la situación hubiera sido distinta.

— ¡Go...! !Gran Saiyaman! — Dijo Videl al dar la vuelta y toparse con Gohan enfrente de ella, tenía levantada una de sus manos con la que había detenido la bala de hecho mientras la veía sana y salva por encima de su hombro.

— No perdonaré... A los que trabajan... Para el mal — Decía entre bostezos, aún tenía sueño — ¡Soy el Gran Saiyaman! — Soltando la bala que había capturado, dirigió su mirada al criminal que había disparado.

— Maldito — Dijo el delincuente mientras reanudaba su sección de disparos que fueron atrapados por la mano del guerrero — ¡No puede ser! — Decía asustado al ver que ninguna de las balas le había hecho daño. Gohan se movió rápidamente quedando enfrente del delincuente, que aún se encontraba tendido en el suelo, lo tomó de su camisa y lo levantó sin ningún esfuerzo — Ya veras, cuando te atrape... — Dijo, pero fue callado por un golpe seco en el estómago por parte de Gohan dejándolo inconsciente, el semisaiyajin lo volvió a colocar en el suelo y daba media vuelta quedando frente a Videl y los oficiales.

— Muchas gracias Gran Saiyaman — Dijo la pelinegra mientras le guiñaba el ojo.

— No fue nada señorita Videl, ese es mi trabajo.

— Muchas gracias a ambos — Decía uno de los policías presentes — No hubiéramos podido capturar a estos criminales sin su ayuda.

— Bien, dejó todo en sus manos — Dijo el pelinegro mientras comenzaba a levitar para luego dirigirse nuevamente a la escuela — ¡Nos veremos luego!

— Muchas gracias — Decían varios de los oficiales mientras veían partir a aquel héroe que los ayudaba, mientras que Videl sólo sonreía, sabía a lo que se refería con "nos vemos luego".

— Vaya señorita Videl, usted y el Gran Saiyaman hacen un muy buen equipo — Dijo uno de los policías presentes.

— ¿Enserio cree eso? — De algún modo la idea de formar equipo con Gohan le gustaba, le fascinaba.

Mientras Gohan, que había llegado sin dificultad a la ciudad, comenzaba a descender sobre uno de los edificios, y este no era la escuela.

— ¡Rayos...! — Decía mientras se sentaba en la azotea de aquel edificio, no era muy alto, de hecho había varios alrededor de este que lo sobre pasaban — Tal vez deba de detenerme y descansar un poco — Esperó un poco para reponer energía, pero fue tanto su agotamiento que sin darse cuenta se quedó dormido en el peor lugar posible y en la peor situación. Estaba tendido en la azotea mientras entre sueños balbuceaba cualquier cosa, entre ellas el nombre de cierta chica pelinegra de ojos azules. Tal vez sería extraño que nadie se percatara de su presencia, pero a pesar de estar en lugar visible, totalmente expuesto, pocos fueron los que en realidad lograron notar la presencia del héroe de ciudad Satán encima del edificio, unos simplemente creyeron que se trataba de otra persona, otros no le tomaron importancia, pero hubo alguien, que a lo lejos sacó un par de fotografías del semisaiyajin durmiendo.

— Ya verás, descubriré tu verdadera identidad — Pasaron varias horas, y él chico aún no despertaba, de no ser porque alguien que había subido a limpiar la azotea lo encontró, se acercó y lo despertó.

— Eee... ¿Qué pasa? — Dijo el pelinegro confundido mientras se levantaba del aquel lugar.

— No se quien te creas, pero este no es lugar para dormir — Decía en un tono molesto el hombre que lo acababa de despertar.

— ¿Dormir? — Decía confundido por lo que vio su reloj y efectivamente se había quedado dormido en n largo rato, pies ya eran las tres de la tarde, por lo que las clases ya habían concluido — ¡No puede ser...! — Dicho esto emprendió el vuelo hacia el colegio — "Oh no, ya deben haber cerrado" — Pensaba mientras rastreaba el ki de su amiga ojiazul, la cual se encontraba en las montañas Paoz — "Es cierto, Videl" — Dio media vuelta y ahora se dirigía a toda velocidad hacia su casa. Después de unos minutos de vuelo logró aterrizar en el frente de su hogar y desactivaba su traje, estaba preocupado por la posible reacción de su madre, sí se enteraba que había abandonado las clases del día — Lo siento, es que ocurrió algo y... — Dijo mientras entraba y se encontraba con su madre y Videl charlando, y Goten veía la televisión.

— Que bueno que llegas hijo — Dijo Milk sonriente.

— Hola Gohan, ten, olvidaste esto — Decía la chica de ojos azules mientras le lanzaba la mochila que había dejado el pelinegro en la escuela.

— Gra... Gracias — Estaba nervioso, posiblemente no se enteraron de lo que le ocurrió.

— Por cierto, ¿En dónde te metiste? Prometiste que continuaríamos con el entrenamiento.

— Bueno es que, hubo un pequeño accidente — Decía mientras soltaba una leve risa y llevaba su mano detrás de su cabeza.

— ¡Gohan...! ¡Estas en la televisión! — Gritó el menor de los hermanos, a lomque todos los presente se acercaron para ver la noticia. Gohan no podía creer el encabezado de la noticia, "Los héroe, también necesitan descansar".

— Hace unos momentos comenzaron a circular ciertas imágenes en las que se ve al héroe de la ciudad Satán tomando un pequeño respiro después de haber cumplido con su deber... — Decía el comentarista de las noticias, mientras se mostraba una imagen del semisaiyajin tendido en una azotea de la ciudad durmiendo.

— ¿¡Qué!? ¿De dónde sacaron esa fotografía? — Decía con cierta indignación el chico de cabello alborotado.

— Con que había ocurrido un accidente ¿No? — Dijo la madre de los semisaiyajines, en un tono que perturbaríamos cualquier hombre valiente.

— No es lo que crees... — Trató de defenderse el chico, pero esta vez no había como.

"— ¡Hola, soy Goku! Esta vez si esta en serios problemas Gohan, pero no te preocupes, ya verás que Milk te tendrá algo de compasión, no se pierdan el próximo capítulo de Otro Final Feliz será "La fiesta de Bulma"

Gohan — ¿Te estas divirtiendo?"