Bueno yo sé que debería de estar subiendo un cap de Enfermo pero escribir no es tan fácil como parece. Hasta ahora no me han venido las ganas de ponerme a escribir y escribir por escribir es tontería, porque sufro yo y sufrís vosotras por mis malos resultados, y no es plan. Así que espero traeros pronto un nuevo cap.

¿Qué es esto? Es una idea loca que se me ocurrió el otro día cuando volvía a casa de hacer mi último examen. Un científico hizo un experimento e ideó un test definitivo para que dos parejas que no se conocieran de nada se enamoraran, y pensé ¿Por qué no hacer un Dramione de eso? Y aquí estoy, mi plan es que cada pregunta sea un drabble para hacerlo más challenging.

Vosotras diréis si esto sigue o vuelve a la caja de mis locuras.

PD: Os aviso desde ya que no os gustará cómo acabará xD

PD2: La preguntas las podéis encontrar por internet, podéis decirme qué os parecen o qué creéis que contestarían Draco y Herms. Os juro que para algunas no tengo ni la más remota idea.

PD3: Harry Potter pertenece a JK Rowling y el test de las 36 preguntas pertenecen al científico Artur Aron.


Prólogo: El reto.

— Sería una locura —murmura Rose Weasley entre risas entrecortadas.

— No se atreverán —le contesta Scorpius Malfoy que tiene su musculoso y largo brazo pasado por los hombros de la pelirroja de una forma muy casual.

— Hay cosas que no pasarán ni en el mundo mágico —comenta Albus Severus sonriendo de medio lado y subiéndose por el puente de la nariz las gafas.

Lily simplemente se ríe y lanza miradas furtivas a dónde están sentados Hermione Weasley y Draco Malfoy. Sin poderlo evitar se echa a reír y se asoma por detrás del sofá donde están sentados sus primos y Malfoy y señala algo que le está enseñando Rose en la pantalla de su móvil.

— Me gustaría saber qué contestaría tía Herms a esta pregunta —añade la benjamina de los Potter en un tono lo suficientemente alto para que todos la escuchen.

— ¿Contestar a qué? —Pregunta curiosa la aludida.

— A las 36 preguntas del amor —dicen a coro los adolescentes.

— ¿A qué? —Astoria enarca una ceja y mira a su hijo buscando una explicación razonable.

— Se trata de un experimento que ideó un científico muggle —explica Rose con su tono de sabionda—. Se trata de un test que consta de 36 preguntas y la finalidad es enamorarte de la persona con la que la haces.

Ante esas palabras todos los adultos rompen en estruendosas carcajadas.

— Pero Rosie, cariño, eso es imposible —habló su madre haciendo un gesto con la mano restándole importancia al asunto—. La ciencia no puede crear algo tan irracional como el amor de la nada.

— Ya pensamos que dirías eso tía Herms —dijo Albus mirándola por encima de sus gafas.

— Sabíamos que nunca te atreverías —Lily se apoyó en el respaldo del sofá y soltó un suspiro aburrida.

— ¿Atreverse a qué? —Pregunta curioso y temeroso Harry Potter, pues conoce a su hija y sabe que detrás de esa cara de ángel hay un cerebro diabólico.

— ¡Pues a qué va a ser papá! —Exclama su única hija frunciendo el ceño enfadada como si fuera obvio—. A hacer el test con el señor Malfoy.

— ¿Perdón? —hablan los dos aludidos mirando a sus hijos con incredulidad y dudando de su salud mental.

— Yo no hago estupideces muggles —murmura Draco Malfoy malhumorado.

— Ya os dije que mi padre era un rajado —comenta acertadamente Scorpius dañando el inmenso ego de su progenitor.

Hermione boquea un par de veces intentando entender la situación. Y de repente una disparatada idea empieza a bailar por su cabeza, debe hacer ese estúpido test con Malfoy. No mira ni a su marido, ni a su cuñada y aún menos a su mejor amigo que la miran implorantes cuando se levanta a cogerle el móvil a Rose. Ella debe hacer ese test y darles una lección a sus hijos.

— Malfoy coge la botella de whiskey, tenemos para rato —y así ante la sorpresa de todos dan un fuerte portazo y se encierran en el despacho de Malfoy dispuestos a hacer el test y quizás a enamorarse.