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Mamá y Papá al Rescate. Part I

Parpadeó para enseguida apretar los ojos y sentir un horrible dolor de cabeza. Tony se llevó una mano a la nuca todavía un poco conmocionado por… un golpe. No realizó lo que estaba sucediendo hasta que escuchó el llanto de un niño. Los gritos angustiosos le hicieron abrir los ojos de golpe. Se incorporó rápidamente de la camilla dónde estaba y no le importó el mareo y que el dolor en la nuca se intensificara; estaba acostumbrado a esos síntomas como Iron Man.

Miró a su alrededor mientras se incorporaba, no reconoció el lugar hasta que vio el escudo de SHIELD en la puerta. Estaba en el ala médica del Cuartel General… Los niños… No sabía si estaban bien, o… ¡Vision! Lo último que recordaba era que le habían disparado a Vision. No pensó en ese momento en que el pequeño era un androide y que seguramente saldría bien de todo esto. No, sólo pensó en que era un niño. Y el llanto… ¡Clint! Era Clint el que lloraba y era doblemente angustioso porque no lo había escuchado llorar desde que él junto con Steve se hicieron cargo de sus amigos en estado de regresión.

Se obligó a respirar profundamente para evitar el ataque de pánico que lo estaba invadiendo. No era adecuado entrar en uno cuando tenía a nueve niños que lo necesitaban. Bruce seguramente estaba en un dolor terrible por haber sacado a Hulk, Nat estaría asustada… Los bebés...

—Respira, Tony.

Un par de manos se posaron en sus hombros y Tony se dio cuenta hasta entonces que se había llevado las manos al rostro y se había dejado resbalar al suelo. Abrió los ojos y tragó duro, viendo frente a él los ojos azules muy preocupados de Steve.

—¿Los niños…?

—Escucha. Necesito que te tranquilices para que puedas ayudar a Helen con Vision, no ha logrado despertarlo. Clint está en crisis, los bebés todavía no despiertan y Bruce no quiere que nadie se le acerque, está muy asustado y se siente culpable. Sam no está en mejores condiciones y…

—Está bien…— asintió Tony sintiendo que el pánico disminuía, tenía que trabajar para ayudar a Helen con Vision, podría examinar de cerca a los gemelos, tranquilizar a su Osito Brucie, a Clint y a Sam… El pánico cedía si ponía su cerebro a trabajar, eso era lo que funcionaba para acallar sus propios demonios y sentimientos de culpa e inutilidad. Mientras Steve le ayudaba a incorporarse, notó que el rubio tenía el traje desgarrado y una venda cubría su pierna derecha. Su mente, que nunca descansaba ni por un segundo, reconstruyó rápidamente las escenas en la camioneta. Y entonces frunció el ceño, porque si Steve estaba herido… Agrandó los ojos y cayó en la cuenta de tres nombres que el soldado no había mencionado—. ¿Qué pasa con Thor, Nat y Rhodey?

Steve tragó en seco, pero su mirada se oscureció.

—Voy a por ellos en este momento. Algunos agentes van a ayudarme…

—¿Dónde están?— inquirió Tony sintiendo el pánico regresar en oleadas— ¿Steve?

—Se los llevaron— dijo finalmente el rubio, y ahora los ojos le destellaron en lo que Tony reconoció como un sentimiento de venganza que nunca le había visto.

—Friday…

—No— interrumpió Steve con firmeza, sin soltar los hombros de Tony—. Vas a ayudar a Helen y a Pepper con los niños. Te necesitan. Yo iré por los otros y puedes creerme: no mostraré la menor compasión.

Sin decir una palabra más, Steve salió por la puerta y la dejó abierta. Tony sólo tardó un par de segundos, con el cerebro a mil por hora, para salir tras él.

—¡Espera! ¡Rogers, maldita sea! ¡Tenemos que sacarlos de aquí! Eran agentes de SHIELD…

—Lo sé— respondió Steve rotundamente, deteniéndose apenas para recoger el escudo que había estado descansando sobre una pared en el pasillo. Si eso era posible, su mirada se oscureció aún más—. Ya he tenido una charla con Fury, ni él ni ninguno de sus subordinados se acercarán de nuevo a los niños. Pepper te explicará las decisiones tomadas.

—Dijiste que irías con algunos agentes— refutó Tony apretando los puños.

—Nunca dije que eran de SHIELD— sonrió Steve y Tony parpadeó al ver la mueca sarcástica y furiosa en esos labios.

—¿Te das cuenta de que quiero ir a por ellos contigo y que no vas a poder detenerme?— inquirió Tony de nuevo. ¡No iba a quedarse de brazos cruzados mientras las vidas de tres de sus niños peligraban!

—No espero ser yo el que te detenga, Tony— respondió Steve y Tony entendió que, efectivamente, no iba a ser el soldado el que le impediría hacerse de una armadura e ir al rescate.

Estaba a punto de moverse cuando el llanto de Clint volvió fuerte a sus oídos, y entonces las palabras de Steve. Brucie, los gemelos, Sam y Vision le necesitaban también. Suspiró frustrado y miró al soldado a los ojos.

—Haré lo que tenga que hacer aquí, pero si no estás de vuelta con ellos en una hora iré a patear traseros, incluído el tuyo por tardarte.

Steve soltó una pequeña sonrisa genuina sin poder evitarlo.

—No esperaría menos de ti— concluyó antes de ponerse el escudo en la espalda y colocarse la máscara.

Tony parpadeó unos momentos, hasta que sus piernas se movieron. No pensó en el dolor de su cuerpo ni en el de la cabeza, sólo pensó en ese llanto que por alguna razón le hacía doler el pecho. Apretó los dientes, enojado con Fury y el maldito sistema de "inteligencia" de SHIELD. Enojado consigo mismo por permitir que esto estuviera sucediendo cuando se había prometido hacer felices aunque fuera un poco a esos niños. En algún punto dejó de verlos como sus compañeros de equipo, ahora eran sus niños y eran su responsabilidad.

Efectivamente, no había nadie en los pasillos desiertos y no fue hasta que vio a Steve doblar una esquina y perderse que él aceleró el paso siguiendo el llanto de Clint. Abrió una puerta a trompicones y lo primero que vio fue a Pepper intentando tranquilizar al castañito. Lo tenía en sus brazos y fue como si un látigo castigara su espalda. A su lado estaba una joven mujer que tenía una inyección preparada, pero que no se movía al parecer sin saber cómo actuar ante el llanto de un niño. Los ojos de Pepper se volvieron a él con una mueca impotente, y Clint abrió sus ojitos para verlo también. Entonces se retorció en los brazos de Pepper y ella lo dejó ir.

Tony se arrodilló por instinto y abrió los brazos para recibir a Clint. El niño se apretó a su pecho y Tony no tardó en posar sus dos manos en la carita para revisarlo. Tenía una cortada sobre la ceja izquierda pero ya había sido curada; su ojito izquierdo estaba morado y una ligera hinchazón le hacía entrecerrarlo.

—¡No pude, Tony!— lloró Clint abrazandose al pecho del millonario— ¡Se llevaron a Nat! ¡Los lastimaron y yo no pude hacer nada! Barney tiene razón, sólo soy un estorbo y por eso papá y mamá se fueron...

Tony quiso abrir la boca, pero se quedó de piedra. Su primer pensamiento lógico fue que Clint estaba llorando porque no quería ser inyectado, pero no. Lloraba porque quien se supone que tenía que protegerlo y guiarlo le había hecho creer que no era valioso y que por su culpa su padre y su madre… Tony apretó los ojos con impotencia y abrazó a Clint con fuerza. Vio cómo Pepper bajaba la cabeza para que él no la viera llorar, y la chica con la inyección se llevaba la mano libre a la boca muy sorprendida.

Con otra respiración profunda, Tony separó un poco a Clint y el niño no tuvo objeción, tal vez pensando que Tony estaría enojado con él. Pero el millonario volvió a posar sus manos en las mejillas coloradas con suavidad, notó hasta entonces las pequeñísimas pecas que adornaban esa carita que deseaba ver con esa travesura que lo caracterizaba incluso de adulto.

—Hey, ¿sientes esto?— le preguntó Tony con voz gentil mientras repasaba con el dedo pulgar la herida sobre la cejita de Clint. El niño hizo una pequeña mueca y asintió—. Entonces no digas que no hiciste nada, son heridas de guerra. Luchaste como todo un héroe, pero ellos eran más grandes y muy malos. Quiero que entiendas que no fue tu culpa, de nadie. Los culpables fueron esa mierda de gente que se llevó a Nat, Thor y Jimmy. ¿Y acaso olvidas que Steve es el Capitán América? Ahora mismo está yendo a por ellos, y prometió traerlos sanos y salvos. Y aunque sé que piensas que Batman es mejor, Steve salvo por la cosa de volar y los calzones sobre el traje, es como Superman, ya sabes, el boy scout que me estaría reprendiendo en este momento por decir una mala palabra frente a ti pero que nadie puede superar. Los va a traer sanos y salvos, y yo iré en cuanto me asegure que ustedes están bien.

—¿Por qué no vas ahora?— preguntó Clint bajito, pero el llanto había sido reemplazado por una pequeña sonrisa.

—Porque ustedes también son importantes para mí.

La barbilla de Clint tembló y pronto se abrazó de nuevo a Tony. El millonario lo apretó una vez más y se puso de pie cargándolo para llevarlo de nuevo a los brazos de Pepper.

—Ahora, ¿qué tenemos aquí?— continuó Tony mirando directamente a la joven mujer, que lo miraba un poco asustada.

—Ella es Jemma Simmons, dice que Clint necesita un tranquilizante— respondió en su lugar Pepper acariciando los cabellos del niño que se acomodó en su pecho sin dejar de mirar a Tony.

—Tal vez ya no sea necesario— murmuró la chica bajando la mirada para ver a Clint.

—Creí que Steve había dicho que no queríamos a ninguna gente de SHIELD involucrarse— dijo Tony entrecerrando los ojos. No le importaba asustarla con su tono, no quería a nadie de SHIELD cerca.

—Yo… no pertenezco a SHIELD. Técnicamente ya no— respondió la chica—. El Capitán Rogers está de acuerdo en que yo y mi compañero…

La puerta se abrió antes de que Jemma pudiera terminar la frase y Sam entraba de la mano de un joven de cabellos rubios rizados.

—¡Tony!— exclamó Sam y corrió a los brazos de Tony, que también lo recibió aliviado de verlo sano y salvo, excepto por el golpe en una mejilla que seguramente sanaría pronto. El millonario lo elevó para dejarlo justo a un lado de Clint, por lo que Pepper también podía acariciarle la cabecita—. Bruce no quiere hablar, está muy triste. Y no quiere que nadie le de una pastilla para el dolor.

—Oh, señor Stark— habló entonces el chico al parecer conteniendo su emoción—. Es un placer conocerlo, lo admiro mucho, mi nombre es…

—Leo— interrumpió Jemma—, creo que no es el momento.

Leo Fitz asintió enfáticamente y carraspeó.

—La Doctora Cho está en la siguiente habitación trabajando con Vision. Ya revisamos a los gemelos y sólo tienen una pequeña herida en sus cuellos, fueron atacados con tasers de electrochoques pero no sufrieron ningún daño cerebral y al parecer sus poderes están intactos. Sólo están agotados. El daño que sufrió el Dr. Banner… quiero decir, el pequeño Bruce fue similar, sólo que fue atacado con una stun gun de alto voltaje que paralizó sus terminales nerviosas, afortunadamente fue cuando estaba convertido en Hulk, así que su alta resistencia le permitió no sufrir más que leves quemaduras que ya hemos tratado. Sin embargo…

—Pepper, cuida de Clint y Sam. Preparanse para largarnos de aquí, nos vamos a la torre— interrumpió Tony la perorata del chico, ya tenía la información que requería y sólo restaba ir a por los demás para irse. No quería estar un segundo más en terreno en que no sabía todavía si era amigo o enemigo. Entonces se detuvo un momento para ver a los dos jóvenes—. Ustedes, aléjense de los niños— enfatizó mirando sobre todo a la chica que todavía tenía la inyección en la mano.

—Tony, ellos curaron las heridas de los niños, son amigos…— murmuró Pepper.

—Lo mismo pensábamos de SHIELD— refutó Tony alzando una ceja—. Llama a Happy para que venga a por nosotros… ¿Y dónde demonios está mi pulsera? Necesito a Friday.

Pepper se removió sin soltar a Clint y a Sam con un brazo, con la otra mano le alargó el dispositivo a Tony. Éste vio que entre las cosas tras Pepper había un trozo de tela que reconoció como la camiseta de Bruce, y el oso Iron Man también, un poco sucio y aplastado.

Cuando el millonario le arrebató la pulsera y salió de la habitación, Pepper suspiró y miró con disculpa a Jemma y a Leo.

—Cuando compruebe que los niños están bien, entenderá que ustedes ayudaron— les dijo para enseguida posar una mejilla sobre la cabecita de Clint y acercar también a Sam a su pecho—. No se preocupen, pronto estaremos en casa y Steve traerá a Nat, Jimmy y Thor.

Pepper estaba a punto del colapso, pero tener a los niños consigo y saber que Tony iba a por los otros la tranquilizaba un poco, también el estar consciente de que Steve, y esa furia que había visto en sus ojos, le traería de vuelta a los otros tres.

Estaba de regreso de su viaje cuando recibió la llamada. Tony inconsciente, Steve y seis de sus niños lastimados, y otros tres desaparecidos. Pensar en Nat en esa situación le hizo sentirse enferma y se aferró más a Clint y a Sam. De nada habían servido sus intentos de advertirle a Tony que la situación podría descontrolarse con todos los niños a su cuidado. Y el que hubieran sido agentes de SHIELD la enfermaba todavía más, ¿cómo podrían mantenerlos seguros si los que supuestamente eran sus aliados los habían traicionado? Pensar en el hombre que vio cuando llegó con el corazón en la garganta al Cuartel General le hizo gemir, sólo la preocupación le había evitado desmayarse por el shock. Sólo el saber que tenía que estar con los niños le hizo acumular el coraje y destinarlo a salvaguardar a sus pequeños.

—No llores, tía Pepper. Iremos a casa y estaremos todos juntos— susurró Sam limpiando las lágrimas que ella ni siquiera había notado que derramó. Clint levantó la cabecita y también limpió su rostro.

—Tony nos quiere, y Steve traerá de vuelta a Thor, Jimmy y Nat. Y nosotros te cuidaremos a ti. No llores, tía Pepper— musitó también Clint.

Pepper sólo pudo sonreír con tristeza y besar esas cabecitas. No le importó que los dos jóvenes científicos estuvieran todavía allí, mirándola conmovidos.


El niño había gritado durante mucho rato y las jaqueca comenzaba de verdad a martirizarlo. Todo el plan se había ido al caño. Fue puro impulso impertinente lo que los había obligado a continuar con esto. El instinto de salvar sus vidas porque sabían que si se hubieran descuidado un sólo segundo durante la maniobra ya estarían muertos. Ni todo el entrenamiento que habían recibido en SHIELD y en HYDRA les había preparado realmente para enfrentarse a un súper hombre. La intervención de Rogers había sido catastrófica porque había visto la cara de Miller en un descuido y era seguro que lo había reconocido, no pasaría mucho para que lo reconociera a él también y entonces…

—Rumlow se comunicó. Tenemos que largarnos de aquí con los niños…

Smith miró de mal modo a Miller e hizo una mueca cuando ese chiquillo infernal dio otro alarido.

—¿Largarnos con los niños? ¿Acaso Rumlow es el que está arriesgando el cuello? Seguramente Rogers y Stark y tal vez todo SHIELD está en nuestra búsqueda ahora mismo.

—¿Y qué sugieres? Si los dejamos aquí Rumlow nos matará…

—¡Si lo enfrentamos también nos matará!— gritó Smith escolarizado.

—Entonces no vayamos con Rumlow, conozco gente que nos facilitará un escondite más adecuado, podremos llegar a un acuerdo con Stark…

—¿Estás consciente de que estamos condenados? La gente de Rumlow llegará pronto a por los críos y no van a tener la cortesía de agradecernos hacer el trabajo sucio.

Miller se mordió furiosamente el labio inferior.

—Como sea, hay que sacarlos de aquí. Dar señales falsas, usar el cerebro.

Smith se llevó las manos a la cabeza, la jaqueca era ya insoportable.

—Si ese niño no se calla voy a callarlo a golpes— sentenció antes de entrar a la minúscula habitación oscura dónde había abandonado a Romanoff y Thor inconscientes. Rhodes era el escandaloso, gritaba intentando despertar a sus amigos.

El morenito cerró la boca y se acurrucó más cerca de Thor y Nat cuando vio al hombre malo entrar a la habitación. Esto no era como cuando enfrentaron al hombre de los cuernos en la torre. Estos hombres habían lastimado a Tony y a sus amigos y había creído por momentos que habían matado a Thor y a Nat, y que ese sería su destino si Tony y Steve no aparecían. Ahora más que nunca sentía la vulnerabilidad de no tener poderes o una armadura como la de Tony.

El hombre malo se acercó hasta acuclillarse frente a él y le tomó violentamente de las mejillas hasta obligarlo a mirarlo. James sintió las lágrimas acumularse en sus ojos por el dolor y el miedo.

—Te lo advierto, si no cierras la boca en lo que resta del viaje te meteré una bala en la cabeza, pero antes lo haré con ellos para que lo veas— le dijo Smith gruñendo y señalando a Nat y a Thor.

Lo soltó violentamente y James se encogió en sí mismo rogando por ver a su mamá una vez más. Ni él ni Smith vieron que una de las manitas de Natasha se movía sigilosamente.


—¿Estás seguro de que es ahí?

Steve sintió toda la fuerza regresar una vez que llegaron al paraje desierto que el hombre a su lado había asegurado era donde tenían a los niños. La impresión por volver a verlo había pasado a segundo plano ante la preocupación, ahora sólo quería entrar a la desvencijada cabaña y hacer pedazos a los dos idiotas de SHIELD.

—Skye es experta en encontrar lo perdido, Capitán. Cualquier cosa— respondió el hombre a su lado.

Steve miró un segundo a la chica concentrada en un ordenador portátil, y luego a la mujer asiática con cara de mala que ya cargaba un par de pistolas. Por un momento pensó en Natasha adulta, con esa misma actitud aterradora antes de asentar el golpe mortal a los enemigos.

—Hay movimiento— dijo la mujer asiática… May, había dicho Phil Coulson. Melinda May.

Steve volvió a concentrarse en la cabaña. Estaba atardeciendo y la espesura del lugar sólo dificultaba la visión. Uno de los hombres salía del lugar para acercarse al auto blindado. En un momento salió el otro hombre, con Nat y Thor en cada brazo y Jimmy siguiéndolo diligentemente. El soldado sintió que le hervía la sangre.

—Espere, Capitán— habló la chica a la que llamaban Skye cuando Steve se quitó el escudo de la espalda—. Hay un par de vehículos acercándose. Ya se me hacía extraño que sólo dos agentes disidentes estuvieran tras el secuestro de Los Vengadores— añadió en voz baja.

—¿Ubicación?— inquirió Coulson, al parecer estaban muy bien acoplados.

—A menos de un kilómetro por el sureste— aclaró la chica.

—Iré por los niños. Coulson, intercepta esos vehículos y será mejor que tu chica de la tecnología encuentre un buen escondite porque ella se encargará de cuidarlos mientras elimino la amenaza— ordenó Steve sin dar opción a cualquier replica.


Tony terminó de hablar con Happy para confirmar que fuera a por ellos a la Base y ordenó a Friday el seguimiento de Steve antes de respirar profundamente y adentrarse a la habitación contigua. Helen estaba de espaldas sobre el cuerpecito de Vision, había cables conectados a sus bracitos y pecho.

Se adelantó y entonces vio a los gemelos acurrucaditos en una camilla, con almohadas alrededor por si despertaban y se movían. Se acercó a ellos cuidadosamente y vio las marquitas en sus cuellos, posó un dedo en cada uno de esos cuellitos para registrar el latido de sus corazones. Ahí estaba, el bom bom fuerte y rápido tan característico en los bebés. No estaría tranquilo hasta que despertaran sin embargo, y entonces escuchó un sollozo muy pequeño, pensando que era alguno de los bebés se acercó más a ellos, pero no, seguían profundamente dormidos. Giró la cabeza y vio a Helen demasiado concentrada en Vision. "Es un androide", se repitió Tony mentalmente. Estaría bien, tenía que estarlo. El sollozo volvió a repetirse y entonces bajó la mirada a su derecha. Y el corazón se le encogió.

Ahí estaba Bruce. Los rizos oscuros despeinados apenas asomándose por sobre la camilla abandonada. Seguramente se bajó para refugiarse bajo ella mientras Helen no miraba. Tony tragó intentando que la sequedad en su garganta disminuyera. Consolar a Clint no había sido fácil, fue su instinto el que actuó por él… y tendría que trabajar más en el mini arquero. Ahora tenía que sacar ese instinto de nuevo e ir a por Bruce, su Osito Brucie.

Lentamente, como si temiera asustar más a Bruce, Tony se arrodilló frente a la camilla y ladeó la cabeza para ver a Bruce arrinconado en una esquina. Los bracitos en las rodillas y la carita enterrada en ellas. Los bracitos estaban llenos de manchas rojizas que Tony reconoció como la consecuencia del choque eléctrico. Esos hijos de puta iban a pagar por cada una de esas manchas, por las lesiones de Clint y Sam, por las marcas en los bebés, por la inconsciencia de Vision y, lo juraba por todos los dioses, por un solo cabello arrancado de Nat, Thor o Jimmy.

—¿Osito?— preguntó suavemente.

Bruce tembló y alzó la carita, los enormes ojos castaños llenos de lágrimas. Tony sonrió tranquilizadoramente y alzó una mano para acariciar los rizos, pero Bruce agrandó los ojos y tembló todavía más, arrastrando su pequeño trasero desnudo hacia atrás.

—No me pegues, por favor…— balbuceó entre jadeos asustados.

Si Tony no fuera Tony, habría perdido totalmente el control de sí mismo y se había arrancado a llorar de impotencia y frustración. Dejó la mano al aire por un segundo, sabiendo que Bruce pensaba que iba a golpearlo con esa acción. Pero Tony era Tony, así que se tragó el nudo en la garganta y adelantó esa mano. El temblor más pronunciado en Bruce casi le detuvo, pero no. Tenía que arreglar esto. Tomó con decisión uno de esos bracitos lastimados, con delicadeza y a pesar de que Bruce se encogió más en sí mismo intentando evitar el golpe que estaba seguro recibiría, Tony lo sacó de bajo la camilla.

El llanto vino entonces, un horrible llanto de pánico, era sorprendente que los gemelos no despertaran abruptamente. Por el rabillo del ojo, Tony distinguió a Helen que se había girado para ver qué sucedía. Él hizo un gesto de negación y ella pareció entenderlo porque no se movió. Se levantó con Bruce en sus brazos, retorciéndose entre el dolor de la transformación y los choques eléctricos y el pánico a ser castigado físicamente, tal y como seguro Brian Banner le había enseñado.

Tony lo apretó a su pecho, sosteniendo con una mano esa cabecita llena de rizos alborotados mientras ocupaba su otro brazo para sostener el trasero de Bruce. Le meció durante unos momentos, le susurró palabras tranquilizadoras, le besó los rizos hasta que Bruce pareció entender que no sería golpeado y poco a poco calmó su llanto. Entonces Tony tomó la sábana de la camilla y cubrió el cuerpecito frío de Bruce.

—¿Tony?— susurró Bruce ahogado en llanto, apretando sus puñitos sin atreverse a abrir las palmas para no tocar a Tony.

—Sí, Osito Brucie. Soy Tony. Y me decepcionarías tremendamente si pensaras que yo sería capaz de ponerte una mano encima para lastimarte. ¿Acaso no somos genios?

Bruce sorbió y manchó un poco de mocos la camiseta de Tony, pero no le importó al millonario en absoluto cuando los puñitos se abrieron y los deditos se aferraron a su ropa, relajándose ese cuerpecito poco a poco.

—Pero fue mi culpa…— musitó Bruce—. Si no hubiera perdido a mi oso… Steve hubiera llegado antes y… y...

—Basta, Brucie. Hubiera pasado con Steve ahí también porque ellos son gente mala. Además estuviste ahí por lo que he escuchado. Ayudaste a detener la camioneta y hubiera sido peor de no ser así.

—¿Yo verde?— preguntó Bruce atreviéndose a alzar la carita manchada de lágrimas para ver con miedo a Tony, todavía había miedo allí.

Tony sonrió y alzó las cejas juguetonamente.

—Tú verde. Eres un superhéroe, ¿recuerdas?

—Pero Nat…

—Pero Nat se pondrá muy triste cuando regrese y vea que tú estás triste y con dolor.

—¿La van a lastimar?— preguntó Bruce intentando frenar por completo su llanto, pasándose una manita por las mejillas coloradas.

Tony detuvo su movimiento suavemente y ocupó la orilla de la sábana (que era sorprendentemente suave y esponjosa) para limpiar esa mejilla.

—Claro que no. Steve ya está ahí, él los va a traer de regreso. Y yo iré pronto.

Bruce se mordió un labio y luego asintió suavemente.

—¿Tony?... Me duele…

Tony se sintió orgulloso de que Bruce le dijera que estaba adolorido. Era una prueba de la confianza que le tenía, así que asintió con solemnidad.

—Lo sé, pequeño. Te daré una pastilla, ¿está bien? Y luego iremos con tía Pepper y los demás a casa para esperar a Steve y al resto de ustedes.

Bruce asintió con más convicción y se aferró esta vez a Tony con sus bracitos a pesar del dolor.


La agitación en SHIELD era evidente. Fury había ordenado aislar el Ala Médica y si no había actuado ya por su cuenta para traer de vuelta a Romanoff, Thor y Rhodes era porque la amenaza de Rogers había sido definitiva. Fury comprendía al líder de Los Vengadores, finalmente habían sido dos de sus hombres los que habían cometido el tan bajo acto de aprovecharse de las circunstancias. Y la mirada y palabras de Maria Hill habían sido lo suficientemente elocuentes para hacerlo sentir una pizca culpable de lo sucedido.

Ella le había advertido desde el principio que algo como esto podría suceder. Los niños eran vulnerables, pero niños tan especiales como Los Vengadores lo eran más. Él, Fury, había insistido desde el principio también que Rogers y Stark no podían hacerse cargo de esas criaturas por su cuenta y sin ayuda externa. Su intención al involucrar a algunos de sus agentes había sido simplemente proteger a los héroes miniaturizados. ¿Cómo mierda iba a saber que todavía tenía infiltrados de Hydra entre sus filas?

No se involucraría directamente esta vez. No directamente al menos. Llegó a un acuerdo con Rogers y el soldado aceptó simplemente porque, entre la incredulidad y la preocupación, todavía confiaba en ese agente que ellos creían había muerto en combate, tan heroico como ellos mismos. El mismo Fury lo había dejado claro, su "ojo bueno" también era un Vengador.

Y aunque no podía involucrarse ante el evidente rechazo de Rogers y el escándalo que Stark seguramente armaría, sólo tenía un as bajo la manga. Sus corazonadas generalmente daban bueno resultados, esperaba que esta vez la que tenía fuera la correcta.

Sus pasos resonaron en la moqueta hasta las profundidades de la Base. El traslado de Loki a la Prisión para metahumanos todavía estaba en espera por la sencilla razón de obtener información del dios. Un dios que se había mostrado más bien taciturno desde que dejó la torre de Stark.

Entrecerró su ojo una vez abrió la compuerta de máxima seguridad y vio al pelinegro en una posición relajada pero sumisa. Sentado mirando a la nada en un primer momento, Loki registró el ruido y desvió sólo un poco la mirada. ¿Otro interrogatorio? Vaya, ese Fury debía saber que no obtendría nada de él.

—¿Ahora sí puedo pedir una revista?— preguntó ladinamente sin embargo.

—Tu traslado a La Balsa será adelantado para esta misma tarde. Supongo que podría darte una revista para que la disfrutes durante el viaje— respondió Fury en tono impersonal, con los brazos cruzados en la espalda y la gabardina negra ondeando tras él en un lento caminar alrededor de la celda de vidrio de máxima seguridad.

—¿Te has cansado de interrogarme tan pronto?— inquirió Loki alzando una ceja, sonriendo más pronunciadamente y al fin mirando a Fury de frente.

—Hay una situación, no podemos perder el tiempo contigo...

Porque si el dios del engaño era un maestro en la manipulación, Fury podría bien demostrarle que en Midgard tenía competencia.


Bruce había sucumbido al sueño una vez permitió que Tony le diera una pastilla para el dolor. Lo había dejado en brazos de Pepper para que lo acunara, porque a pesar de que Bruce dijera que no era un bebé, lo era. Aunque su forma de hablar fuera como la un niño más grande, aunque le habían enseñado que las únicas "caricias" que merecía recibir eran golpes. Era un bebé también.

Igual que los gemelos que reclamaron la atención de Tony con fuertes llantos.

El millonario había escuchado la explicación de Helen sobre Vision. El pequeño androide había recibido una bala justo en la gema, lo que no había provocado ninguna alteración al parecer en la piedra. Pero sí había logrado una especie de shock que lo mantenía inconsciente. A Tony le dio escalofríos y una horrible sensación el no sentir signo vital alguno, pero Helen le tranquilizó recordándole que Vision no había tenido signos vitales nunca, al menos no como un humano. Todo su sistema estaba intacto. La clave era la reacción que había tenido su mente al recibir el disparo.

Si Helen había dicho que necesitaba revisar la gema de Vision para encontrar la fuente de energía que les había causado la regresión, pronto descubrió que no sería muy útil, no podía quitársela al pequeño androide sin estar seguros de las consecuencias, podría no volver a despertar. Tony se sintió inseguro un momento ante esa información, por un lado aliviado de que aún faltaba tiempo e investigación para volverlos adultos otra vez, y por otro se sintió totalmente egoísta, porque como adultos sólo alguien demasiado temerario o estúpido pudiera planear lo que les hicieron.

Sin embargo su mente no dejaba de trabajar, logrando el objetivo en concentrarse en Vision para no salir corriendo a ponerse la armadura e ir a por sus otros tres niños. Le había dado una hora a Steve y estaba a punto de cumplirse. Hasta que un fuerte sollozo inundó la habitación.

—¡Mama!

Tony dio un respingo y se giró para ver a los gemelos. El grito de Wanda despertó a Pietro que asustado apretó una manita de su hermanita y soltó un fuerte llanto también. Tony se apresuró a recogerlos a ambos, a abrazarlos torpemente muy aliviado de escucharlos llorar, de escuchar a Wanda llamándolo.

Ambos bebés balbucearon incómodos, pero no protestaron demasiado mientras Helen les examinaba una vez más a petición de Tony. Estaban bien aunque necesitarían mucho descanso después del desgaste emocional y la parálisis momentánea que habían sufrido. Eran bebés muy fuertes.

Happy llegó al fin y mientras él vigilaba a Clint y a Sam (que estaban comprensiblemente callados) y a Bruce, Pepper se encargó de cambiar los pañales de los bebés y darles un biberón con té de hierbas naturales.

Tony agilizó todo para que personal de Industrias Stark moviera los aparatos en los que Vision estaba conectado, y no fue hasta que llegaron a la torre que toda la adrenalina reapareció en su cuerpo. No quiso escuchar a Pepper y se colocó la armadura. Siguió el rastro de Steve con ayuda de Friday y emprendió el vuelo.

No sabía hasta el momendo lo que iba a encontrar o quiénes serían sus aliados.


¡Hola!

Lamento mucho la tardanza, en serio. Simplemente diré que no pienso abandonar el fic. Pronto subiré la segunda parte de éste capítulo y habrá algunos cambios en la trama, aunque los pequeñines seguirán estando ahí para hacer travesuras xD

Muchas gracias a todos los que ponen en alertas y sobre todo especialmente a quienes me han dejado comentarios.

Miles de besos!

Rwana.

PD. Para quien quiera ver un hermoso art que me hicieron para éste fic, dejaré el link en mi perfil. Yo no tengo cuenta de facebook, pero sí mi amiga Látex (la autora de éste maravilloso art). Así ella hace promoción al fic y yo a su face :3 ¡Gracias, Látex! Está hermoso!