La encontraron gracias a una Ratesa llamada Cindy.
Ella había tenido la semana anterior cuatro Ratitas y después del segundo día de aguantar unos ruidos molestos, se llevó a sus hijos lo más lejos posible.
En cuanto se enteró de que todos debían dar cualquier información relacionada con Mittens al Templo del Dragón Azul, ella fue a hablar con los Birmanos a pesar de no saber dónde podia estar la Gata.
"No, yo nací y crecí en una casa de este Barrio... Y hace poco pude ser madre de cuatro Ratitas. Pero desde el otro día, el que vive allí no me deja ni un minuto de paz, con una canción que no para de sonar, acerca de no sé qué palabras difíciles. Mis hijos necesitan dormir y por supuesto yo también. Tuve que llevarlos a otra casa, cerca de este Templo, y..."
"Bueno, es triste lo que te pasó, pero nosotros necesitamos encontrar a una Gata llamada Mittens, que ahora está prisionera en algún lado. Si después sabes algo, no tardes en volver".
Ella entonces se fue, pero no habían pasado dos horas, cuando llegó al Templo una nota que mostraba a Bolt viviendo en Virginia.
Apenas Pou Miang leyó varias veces un párrafo que le llamó la atención... (A pesar de estar con su nueva esposa a la que por supuesto ama -con quien espera tener familia muy pronto, lejos de los malos momentos que vivió en Los Ángeles-, Bolt evidentemente recuerda la canción "Words don't come easy", que según él sirvió para empezar su relación anterior, pero ahora trata de olvidar) ...¡BUSQUEN A ESA RATEEEESAAAAAAAA!"
...Dos Birmanos encontraron a Cindy como una hora después.

Antes de ir a dormir, Akuma tuvo ocasión de ver lo que había ocurrido con el Kitsune de Sakai.
"Conque sí, ¿Eh? ...Al parecer fue Bolt. Pero no importa mucho, ahora, porque esa Gata ya no tendrá tiempo de enterarse".
Y afuera de la casa...
"Es aquí -les dijo Cindy a los dos Gatos que la acompañaban. -De esta casa tuve que salir con mis cuatro bebés".

"Bolt, estamos seguros de saber dónde tiene el Kitsune a tu esposa". -Afirmó luego uno de ellos de vuelta en el Templo.
"¿De verdad? ¡Vamos allá, entonces!"
"No te olvides de la bolsa con comida".
"¡Ya la tengo, corran! ¡Lléveme rápido a esa casa!"

A las 10.22 PM, el Perro estaba frente a la vivienda de Akuma. Con el Guante-Garra que había traído de Japón hizo varias rajaduras en la puerta, antes de arremeter para romperla.
"¿Eres tú, Perro...? ¿O son los Gatitos del Dragón Azul? ¡De cualquier modo allá voy!"
"Ustedes sólo entreténganlo un rato, que después me encargaré de él. Primero, mi esposa. ¡Ah, por supuesto...!" -Oyó parte de la canción que lo había unido a la Gata para siempre.
¡CRAAAAAAACK! -Con esta puerta Bolt ni siquiera perdió tiempo en usar su Guante-Garra. Cuando Mittens despertó sobresaltada...
"¿El Kitsune...? ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡El fantasma de mi Bolt!"
El Perro se quedó unos momentos impresionado por el estado de ella.
"Sí -dijo entonces para evitar perder más tiempo. -Pero vine a sacarte de aquí y te traje comida. Si quieres, antes de salir..."
"No... No puedo creerlo... ¡BOOOOOOOOOLT!" -Se largó a llorar Mittens, creyendo lo que él le había dicho.
"Espera, princesita, mejor te llevo rápido hasta un lugar seguro. Te subiré sobre mi espalda y allá por fin podrás comer para recuperar tus fuerzas".
Y así lo hizo. Mittens, aun estando debilitada por el hambre, no entendía cómo el cuerpo de ese fantasma parecía tan real.
En el cuarto donde ella había sufrido tres días Bolt también pudo ver la falsa nota sobre su nueva esposa y... Rugió con todas sus fuerzas.
Estando ahora entre el deseo de partir en dos a Akuma y la obligación de atender a Mittens finalmente se inclinó por esto último, rogando que el Kitsune no pudiera matar entretanto a los dos Gatos.
Bolt dejó a su esposa en el Salón de la Puerta del Templo, pidiendo además que le trajeran agua.
"Aquí tienes, princesita, trata de comer. Porque después... Quiero decir, esta misma noche, te vuelves a Los Ángeles con Li-Kuei y Mitsusuke, para reunirte y estar con nuestros hijos hasta que yo también vaya".
Sin entender mucho de lo que decía ese fantasma, el cual usaba palabras de un tiempo pasado aunque no muy lejano como princesita y Mitsusuke, de todos modos empezó a comer; muy despacio pero agradecida.

Bolt regresó a casa de Akuma, corriendo otra vez, pero en casa del Kitsune no andaban del todo bien las cosas. Akuma había logrado atravesar con su Katana a uno de los Birmanos y el otro hacía lo posible por cumplir la primera orden de Bolt.
En cuanto pudo llegar, sin embargo, el Perro se abalanzó sobre Akuma, arrinconándolo contra la pared opuesta a la entrada. Le apretó el cuello obligándolo a abrir la boca y enseguida puso su Guante-Garra justo sobre la lengua del Kitsune.
"¿Así que me fui a vivir con otra Gata? ¿ESO TAMBIÉN, TENÍA QUE CREER MI ESPOSA MITTENS?"
"¡NO MUEVAS NI UN DEDO, ZORRITO INÚTIL -Rugió ahora el Perro, al advertir un intento de ataque del Kitsune. -¡O te destrozo hasta la garganta!"
A Akuma no le quedaba otra opción que rendirse; sin embargo se consideraba a sí mismo demasiado importante como para hacerlo. Apretó los dientes con fuerza ("¡Por lo menos perderás una mano, Perro!"), sólo que Bolt tiró enseguida y consiguió sacarla... El Kitsune, con la boca destrozada y varios dientes menos, ahora ni siquiera podía hacer otra cosa que aullar de un modo extraño. El Perro completó su acto de castigo clavando las ya ensangrentadas garras metálicas en el cuello del Kitsune, arañando luego hacia abajo.
En apenas tres días, entonces, Bolt había logrado matar a dos de ellos. Pero no iba a ser él, quien considerara terminado su trabajo. Sin duda podía ir a cierta dirección, allí mismo, en Manhattan.

Día 6

De modo que a la mañana siguiente, mientras Mittens -triste pero un poco más recuperada- estaba pasando con el avión sobre Nevada… La sala de redacción de una revista apareció completamente destruída: computadoras, impresoras, muebles con cajones, cámaras fotográficas, teléfonos, intercomunicadores… Todo estaba roto y repartido en partes iguales en cada oficina y sector.
Bolt había igualado con todo eso a Mittens; su destrucción había quedado grabada parcialmente en una cámara de seguridad, claro que para él habría sido perfecto si lo hubieran registrado todo el tiempo. Los de esa revista tenían que acordarse de él durante mucho tiempo.
Skybreaker salió volando después del amanecer cuando vio lo que había pasado, hacia el norte; desde entonces algunos dijeron haberlo visto en Canadá.
Volviendo a Bolt, el Perro se escondió en un avión tras asegurarse de que iba a Los Ángeles (¡No iré en otra caja… Ya tuve demasiadas experiencias, viajando de ese modo!) y salió para esa ciudad a las 6 AM.

Mittens, Li-Kuei y Mitsusuke llegaron a destino poco antes de las 10 AM. El Bobtail la ayudó a salir del avión, le consiguió otro poco de comida y agua y ella al fin pudo caminar sin más dificultad que la de su gran tristeza por Bolt.
Por eso, en cuanto pudieron llegar al Templo Shé hé Lǎohǔ
"¡Mami, volviste! -su hija mayor se detuvo de pronto. -¿Pero qué te pasó?"
"¿Dónde está papá?" -Preguntó Snowy, pero no muy segura de querer saber la respuesta.
"Él ya no volverá. Hija… Gino, déjenme abrazarlos…".
La Gata y los dos Perritos estuvieron llorando hasta que intervino Mitsusuke.
"Esperen, Snowy y Gino. Mittensu-Sama, usted tuvo una pesadilla".
"Pero… Guerrero Mitsusuke…" -Empezó a decir ella.
"Para usted realmente fue así. Pronto podrá dejarla muy atrás, sin embargo, y todo será otra vez como lo fue mientras usted y su esposo estaban en el Loto Amarillo".
"No entiendo, ¿A qué se refiere? Mi pobre Bolt…"
"Dentro de poco lo entenderá, Mittensu-Sama… Lo que yo diga no hará mucha diferencia, si tiene que verlo usted misma -se inclinó de improviso ante ella respetuosamente y un minuto después todos los que estaban allí en ese momento, estudiantes o Maestros, hicieron lo mismo. -Por todo lo que hizo allá en Nueva York, es merecedora de un gran honor; un honor tal, Mittensu-Sama, que en comparación cualquier muerte es menos que un grano de arena".
Ni la Gata ni sus hijos esperaban tales palabras; ellos todavía lagrimeaban imaginando a su padre muerto y tampoco supieron qué decir. Mittens finalmente pudo agradecer a todos antes de ir con Snowy y Gino a reunirse con los otros cinco Perritos.
"Pero él apareció de todos modos, para sacarme de ese cuarto cuando yo apenas tenia esperanzas -dijo ahora ella como siguiendo en voz alta sus pensamientos mientras aún iban por un pasillo del Templo. -Y si los Birmanos lo honran como hicieron conmigo recién, yo lo amaré y recordaré mil veces más".
"Lo mismo nosotros… ¿Pero qué pasó, allá? -volvió Gino sobre el tema. -Si es que quieres hablar ahora de eso".
"Sí, ¿Por qué dijo Mitsusuke que habías tenido una pesadillla?" -Preguntó Snowy casi al mismo tiempo.
La Gata tembló, antes de poder empezar el relato. Su llegada solitaria a Nueva York, la persecución; el Dragón Azul, los cuatro Inus, Isamu; el Kitsune, la canción… Esa canción que no paraba de sonar…
"…Entonces vi al fantasma de mi Bolty. Me llevó sobre su espalda al Templo neoyorquino y después mi Maestro y Mitsusuke me llevaron al Aeropuerto; así pude estar ahora con ustedes".
"Eh, este… ¿Estás segura de que un fantasma pudo llevarte de ese modo, mamá?"
"No lo sé, hijo. Además yo iba casi desmayada, mientras él me sacaba de esa horrible casa".

Pasó alrededor de veinticinco minutos con todos sus hijos; a las 11.10 AM Shu entró, diciendo: "Señorita Mittens, no se imagina lo felíz que estoy por ver que regresó. Tal vez Shang-Po organice algo en su honor. Ahora, si quiere ir conmigo al comedor… Pues una noticia que estuvieron dando le interesará".
La Gata, intrigada, lo siguió. Los Birmanos al verla se inclinaban hasta que ella había pasado y volvía la vista hacia ellos para agradecerles. Lo mismo ocurrió cuando ella y Shu entraron al comedor.
"Parece que le conviene empezar a acostumbrarse, Señorita Mittens -sonrió el Maestro de Bolt. -Según escuché, en Nueva York usted ahora es una especie de leyenda".
"¿De verdad…? ¿Sólo por haber matado a unos cuantos Perros?"
"Tal vez haya sido la forma en que lo hizo. Pero yo en su lugar no le quitaría tanta importancia, Señorita Mittens. Esos Perros estaban destruyendo incontables hogares, tanto como el Kitsune. Gracias a usted, muchos Gatos y Gatas podrán seguir viviendo en paz. -señaló el televisor. -Ah, aquí está de nuevo esa noticia que le convenía ver".
La Gata miró y… El video mostraba a un Perro blanco haciendo pedazos todo lo que había en varias oficinas de una editorial a golpes de Nunchaku y un guante con garras.
Monitores y teléfonos estrellándose contra las paredes, televisores sin nada dentro y cámaras aplastadas; muebles derribados sobre las mesas o convertidos en tablas sueltas, impresoras que parecían haber estallado; cintas de video formando extrañas figuras anudadas unas con otras, y una alfombra hecha con trozos de muchas revistas que sin embargo pertenecían a dos o tres ejemplares distintos.
"¿Qué opina, de todo eso? ¿Lo habrá hecho un fantasma?"
Mittens quedó boquiabierta.
"Pero, no es posible… Cuando lo vi, en esa habitación…"
"¿Y por qué no puede ser cierto?"
"Y, porque… Pues, porque… Bueno, no sé. ¿Pero cómo no apareció antes si es que en realidad está vivo?"
"Eso lo sabremos hoy mismo, quizás".
"A ustedes los Birmanos les gusta hablar en forma enigmática, ¿no?"
"Sí, pero sólo a veces; cuando nos parece conveniente. ¡Ah, mire! Por lo visto consideraron necesario pasar, relacionado con lo ocurrido en esa redacción, el video de su combate. Ahí está usted, dejando a cuatro Inus en pésimas condiciones".
"Estoy viendo lo que hice… Y ahora me causa terror. Nunca me hubiera imaginado capaz de semejante cosa".
La Mittens del video acababa de cortarle al Perro Hiroto los dos brazos y una pierna. La que estaba en el comedor no quiso seguir mirando.
"Disculpe, Maestro Shu, quiero volver a estar con mis hijos".
"No tengo inconveniente, Señorita Mittens".
Ella salió, pensativa. En su mente, otra vez, sólo había lugar para el Perro blanco.
Pero no podia, por mucho que intentara, encontrar una respuesta; principalmente porque no sabía cuál debía ser la pregunta.
¿Estaba vivo? ¿Lo habían matado los Inus? ¿Se le había aparecido su fantasma? ¿El video realmente era de la noche anterior?
Suspirando, la Gata se reunió otra vez con los Perritos -de edades variadas- que había tenido de Bolt.

Shang-Po había salido temprano y al parecer iba a estar afuera muchas horas.
De todos los conocidos de Bolt y Mittens, Nancy y Rhino casi no se movían del Avellano que habían elegido para vivir con todos sus hijos; Chomp iba a casa de Selima y la Turkish visitaba en la suya al Scottish Terrier; Jessica, Olliver, Maybelline y Jumper se veían muy seguido y en ocasiones iban al Loto Amarillo; Thelma seguía amamantando a sus pequeños hijos. Cuando las nueve Ratitas no necesitaran más, de su leche, haria todo lo posible por brindársela a otras Ratitas huérfanas; también a Ratoncitos que hubieran perdido a su madre.
"De algún modo esta es mi misión… O por lo menos mi felicidad". -Decía Thelma cuando hablaba con alguien del asunto.
"Adopciones de todas clases, protagonizadas muchas veces por Gatas… Ellos mismos las provocaron". -Decían por su parte los Birmanos del Templo dirigido por Shang-Po, refiriéndose a los Inus y sus Jefes Kitsunes.

Muy pocos Gatos, en el Templo o el Barrio Chino, podían saber que un avión pasando sobre Kansas justo al mediodía llevaba como polizón a Bolt. Estando entre los que no sabían, Mittens tampoco estaba segura de si debía llorar o seguir esperándolo… Eso la tenia en un estado entre serio y melancólico, que no le dejaba disfrutar del todo el reencuentro con sus hijos.
Por lo tanto ya es un buen momento para dejar pasar un poco más de seis horas de modo que el mencionado avión pueda efectuar su arribo a Los Ángeles.

18.20: Bolt sintió los rebotes producidos por las ruedas, luego el largo carreteo disminuyendo la velocidad y apenas supo que habían abierto para hacer descender a los pasajeros, sin importarle nada excepto salir corrió entre turistas, pilotos y azafatas, todos sorprendidos y algunos asustados sólo de verlo pasar. Terminó de bajar por la escalera y sin detenerse ni aminorar su marcha comenzó a correr al lado de la autopista que llevaba a Los Ángeles.
Ahora sí, podia decir que había regresado.
"Habla Nancy otra vez, Maestro Shang-Po. Ahora él está llegando por Santa Ana Highway. Tal vez estuvo desorientado al entrar a Los Ángeles".
"Muy buen trabajo; trata de seguir informando cualquier situación".
"No se preocupe, en un rato vuelvo a llamar".
La esposa de Rhino aleteó sobre la Santa Ana siguiendo desde cierta altura a Bolt. Shang-Po le había pedido que lo hiciera como parte de un plan armado para esa noche. Otra parte de ese plan incluía la llegada de dos invitados bastante especiales, que habían salido el día anterior.

De modo que a las 7 PM, en el Templo Shé hé Lǎohǔ
"Señorita Mittens, ¿Puede ir conmigo y con sus hijos al patio?" -Preguntó Li-Kuei, asomando la cabeza.
Ellos lo siguieron hasta allí y cuando salieron…
…Parecia que todos los Gatos del Templo y del Loto Amarillo se hubieran congregado en ese patio. También estaban Thelma con sus nueve Ratitas, Selima y Chomp (Mittens no podia creer que el Scottish tuviera de nuevo una Gata junto a él), Jumper, Maybelline y sus Perritos, Olliver y Jessica con los suyos, Charlotte, Edward y sus tres hijos, Nancy y Rhino con todos los suyos; los "Siete Grandes Guerreros", Tsé-Kiang, Hatsumi y… Lo más increíble: incluso los tres Espíritus Vivientes se encontraban allí. Todos sin excepción se sentían cómodos igual que si el patio tuviera en realidad seiscientos metros cuadrados.
Sólo un Birmano estudiante de Long Quan se había quedado en el "Salón de la Puerta", como encargado de hacer pasar a Bolt y a los dos invitados; luego se sumaría a la celebración.
Los bebés de Thelma correteaban alrededor del Tigre Supremo, quien recostado cuan largo era los miraba sonriendo; la Serpiente Suprema hablaba con Li-Kuei y algunos estudiantes de Shé Quan. El Gran Dragón hacía otro tanto, preguntándole a Mitsusuke cosas sobre el Templo neoyorquino y su Espíritu Viviente.
Snowy conversaba con un Gato del Loto Amarillo llamado Ling-Tao; parecía haber encontrado a su futuro esposo.
Gino por supuesto acompañaba a Yuan Li; los padres de ella les permitían pasar un rato juntos.
Nancy, Rhino y sus Hamstercitos se divertían un poco más allá con Selima, Chomp, Charlotte y Edward.
El Pomerania, el Beagle y sus respectivas esposas hablaban con Shu respecto de lo que Bolt había hecho, tanto en Japón como en Nueva York.
En cuanto a Mittens, descansando junto a sus tres hijos más pequeños al lado de una ventana, sólo pensaba en el Perro a quien nunca querría olvidar.

Fue a las 7.12 PM que el Gato corrió desde el "Salón de la Puerta" hacia el patio, sorprendiendo allí a todos al decir en voz muy alta "¡Tigreeeeee! ", volviendo de inmediato a su puesto.
Mientras Shang-Po le indicaba a una Mittens aún más sorprendida que se colocara frente a la puerta, los Gatos Maestros de cada estilo formaban con sus estudiantes en total tres grupos; los Espíritus Vivientes se situaron junto a los Maestros de sus respectivos métodos.
De pronto la Gata lo vio y no tuvo tiempo ni de asustarse… El Perro blanco se arrojó sobre ella, derribándola en un abrazo.
"Perdón… Perdón, mi princesita… No pude hacer nada, para rescatarte antes". -Empezó a lagrimear, pero ella aún no volvía del shock. Sólo lo miraba con los ojos muy abiertos (¿Qué hace, este Perro, encima de mí?).
"¿Bolt…? -pudo decir al fin. -¡BOLT! ¿DÓNDE ESTUVISTE?" -Por unos difíciles minutos pareció que el reencuentro no iba a ser tan felíz como todos esperaban.
"Me perdí, cielito. Y casi muero, al no poder verte…"
"¿DÓNDE - ESTUVISTE?"
Él se alejó un poco y bajó la vista antes de responder, como arrepentido.
"En Japón, princesita…"
"¿CÓMO…? No puedo creerlo".
"Esa mañana, después que nos despidiéramos, yo me escondí en una caja que estaba al lado de otras destinadas a Nueva York… Pero justo esa iba a Japón".
"¿Y qué hiciste, entonces?"
"Luego de buscarte y descubrir que no estaba donde habíamos planeado encontrarnos, subi al techo de un autobus que me dejó en un lugar llamado Kibichuo…" -Él siguió contando sobre Hiroko, Morita y el Monte Hanachigasen, pero la Gata encontraba difícil creerle completamente.
"Ah, por supuesto… Es a causa de esa revista -comprendió Bolt al notar la desconfianza de Mittens. -Pero puedo jurarte que no estuve con otra Gata, ni en Virginia ni en ningún otro lado".
"¿Y cuánto tiempo, dices que estuviste allá?"
"Un poco más de tres días… Hasta que fui con Mitsusuke al Aeropuerto".
"¿Por qué no volviste antes, de todos modos?"
Bolt se entristeció mucho más… Si no hubiera sido Mittens, quien preguntara eso, su respuesta habría sido furiosa y acompañada de muchos golpes.
"Pues, porque… Fui con Hiroko y su esposo al Monte Hanachigasen, cielito. Eso alteró todos mis planes".
"Una Gata… Con un Akita Inu. Otra cosa muy difícil de creer, entre todas las que me contaste".
"Pero mi cielito… ¿Qué te pasó, mientras yo no estaba? Mejor ahora tú cuéntame todo, Cobrita. Dime lo que ocurrió desde que mataste a esos Inus".
Estas últimas palabras la sorprendieron.
"Espera, ¿Dices que pudiste ver ese video donde estoy peleando contra cuatro Inus cerca del Chinatown?"
"No, Mitsusuke me contó algo cuando nos encontramos en esa Casa de los Guerreros".
Justo entonces, fuera o no inoportuno, el Gato encargado de abrir apareció en el patio, seguido por un Perro y su esposa. Bolt casi creyó tener visiones.
"¡HIROKO Y MORITA! -exclamó alegre. -¡Vinieron desde Hanachigasen!"
"No exactamente, amigo -aclaró el Inu. -Pasamos primero por nuestra Kibichuo natal y después sí, fuimos a escondernos en un avión para viajar a este país".
"Para tener en paz a nuestros hijos por venir…" -Lo corrigió cariñosamente, ella. Mittens miraba boquiabierta.
"¿Amigo…? ¿Hijos…? ¿Entonces era verdad?"
"Sí -sonrió Hiroko antes que Bolt pudiera responder. -¿Por qué, no lo creías?"
"Oh, no, yo… ¡AY, MI BOLTY…!" -Exclamó, llorando ahora desconsoladamente.
"Qué te hice, Tigrecito… Justo yo, desconfiar de ti…" -Continuó ella, como si nada en el mundo pudiera aliviar su repentino dolor. Pero él de todos modos lo intentó, abrazándola como protectoramente.
"Perdóname, Bolty… ¿Qué podría hacer ahora, para compensarte por toda mi incredulidad? …Pídeme lo que quieras, Tigrecito".
Él acercó sus labios al oido de Mittens.
"Vuelve a ser felíz -dijo en voz muy baja para que sólo ella lo oyera. -¿Nos reunimos con nuestros hijos o los llamo para que vengan? -preguntó esta vez en voz alta. -Me parece verlos ansiosos por estar con su padre".

Y en realidad, sólo el hecho de que Mittens estuviera únicamente con su Perro en el momento del reencuentro, los había mantenido en su sitio a pesar de querer correr hacia Bolt para abrazarlo.
"¡Papiiiiiii! ¡Qué bueno que hayas vuelto!" -Exclamaron Snowy y Gino, que venían seguidos de White Star, White Warrior, White Sword, Pequeña Serpiente Hermosa y Pequeño Tigre Guerrero. La Russian Blue se alejó un poco con Morita, para dejar a la familia reunida.
Cuando Mittens, Bolt y sus hijos consideraron que se habían dado suficientes lametones dadas las circunstancias, ella y el Perro volvieron la vista hacia los tres grupos de Estudiantes, con sus Maestros, los Espíritus Vivientes, etc., que llenaban el patio de prácticas. Entonces vieron algo increíble: desde los Hamstercitos de Nancy y Rhino hasta el Gran Dragón, todos se inclinaban frente a ellos.
Bolt creyó que semejante muestra de respeto era por su amada Mittens, pero después Shang-Po caminó hacia la pareja que había vuelto a ser felíz.
"Los dos vengaron a muchos, Señorita Mittens y Guerrero Bolt. Las vidas que salvaron son imposibles de contar porque casi todas están por venir, como los hijos de Hiroko y el Akita Inu. Pero ustedes ya no son simples héroes… Sino que acaban de salvar a todos los Gatos de este país. Y si por casualidad imaginan a algún Kitsune apareciendo en Estados Unidos, pues me atrevo a decir que será muy difícil. Es como si ustedes ya hubieran colgado entre Nueva York y Los Ángeles un gigantesco cartel con la inscripción 'Aquí están Mittens y Bolt'. Por eso mismo se me ocurre que en otros países como Italia y China, con sólo oír sus nombres los Kitsunes y sus Inus sentirán al menos una sombra de miedo, esperando además que ustedes no estén allí. Les aseguro esto además, Guerrera Serpiente y Guerrero Tigre: muy pocos en el Templo habrían podido hacer tanto en una semana, como ustedes. Por cierto, Señorita Mittens, ¿Podria contar frente a todos de su hazaña en Nueva York? Después le tocará a Bolt, y usted no necesitará volver a hablar de eso si no lo desea".
"Sí, por favor -volvió a pedirle él. -Y mejor, desde que llegaste a ese Aeropuerto".
La Gata comenzó después de unos segundos a contar todo lo que ya le había dicho a Snowy y a Gino, aunque con algunos detalles más.
"…Hasta que me despertó un ruido fuerte y creí que el Kitsune ya venía a matarme, pero durante muchas horas apenas entendí lo que estaba pasando".
"Mi pobre Mittens… Bueno, yo salí de esa caja sin saber cómo aún era de día; después vi los carteles en japonés creyendo además que estaba en China, y cuando quise encontrarte porque tampoco entendía bien…"
El Perro siguió contando todo lo de su viaje por cuatro lugares de Japón y su regreso a Nueva York en compañía del Guerrero Mitsusuke; la llegada al Templo del Dragón Azul, las sospechas que tenían de Skybreaker, Cindy, el ataque en casa del Kitsune, la destrucción efectuada por él y su vuelta a Los Ángeles.
"¿Y tuviste miedo, también, Tigrecito?" -Le preguntó ella, inesperadamente.
"Para nada, Cobrita. Ni siquiera de Akuma, aunque hasta a mí me parece raro".
"No, Bolty, yo me refiero a lo que sentiste después de hacerle eso en la lengua al Kitsune con tu Guante-Garra". -Le contó sobre su propio temor causado por la forma en que había atacado a los Inus.
"Ah, pero no te preocupes… -apoyó sus fuertes manos sobre los hombros de ella para tranquilizarla. -Si hiciste todo eso, fue porque practicaste mucho para hacerlo. Además, ¿Recuerdas esa inscripción que escribió Shu? … 'Tres hijas de un gran Tigre y de una Serpiente, bondadosa pero mortífera'. Ya no te sientas mal por eso, Cobrita".
"Su esposo tiene razón -dijo acercándose alguien que hablaba con Mittens por primerísima vez. -Si el guerrero más capaz, fuerte o hábil del mundo tuviera miedo de causar daño a otros por lo que es, no podría afrontar un solo combate".
"¡Puedes hablar! …Perdón, Suprema Señora Serpiente. No sabía que usted también hablaba".
"Por supuesto que puedo, honorable Mittens. Sólo no acostumbro hacerlo, por mis obligaciones en el Segundo subsuelo. Pero creo que el Gran Maestro Shang-Po tiene algunos planes al respecto, de los cuales tal vez hable hoy mismo".
"Así es, Gran Espíritu Viviente, pero va a ser mejor dentro del Templo. Son casi las nueve, y hace mucho frío".

Todos agradecieron interiormente la tácita orden. Se acomodaron después lo mejor posible en el "Salón de la Puerta" y Shang-Po volvió a hablar.
"Espíritus Vivientes, Maestros, Guerreros, estudiantes, huéspedes del Templo y del Loto Amarillo… Como ya muchos de ustedes saben, desde mi primer día al frente del Shé hé Lǎohǔ busco propagar por todas partes las relaciones entre distintas especies abarcando con ello grandes amistades, adopciones y enamoramientos. Mi idea personal contra la maldad de los Kitsunes y sus Perros Ninjas estuvo funcionando muy bien y puedo esperar resultados aun mejores, aparte de más numerosos.
"A todos los que actuaron voluntariamente, colaborando con mi plan, quiero agradecerles desde aquí aunque no pueda verlos. Y por supuesto a quienes sí tengo ante mis ojos. Si quieren acercarse, todos los grandes Guerreros…"
Musashi y los otros Gatos de los Clanes Shimazu y Tokugawa caminaron ceremoniosamente hacia Shang-Po, seguidos de Masaaki Hatsumi.
"Disculpen, me parece ver a dos que también mencioné en cierto modo pero aún no vienen…"
Mittens y Bolt, entendiendo esta vez las palabras del Birmano, fueron a situarse entre Nobunaga y Mitsusuke.
"Señorita Mittens, ¿Le gustaría volver a formar parte de los 'Siete Guerreros', pero esta vez para siempre?"
Ella realmente no esperaba esto.
"Este… Pero Maestro Shang-Po… Yo no pertenezco a ninguno de los Clanes a los cuales ellos tanto representan y honran".
"Si sólo es por eso no se preocupe: Masaaki Hatsumi está a punto de aceptar y él tampoco vino de Tokugawa o de Shimazu".
"Pues no sé… ¿Ustedes qué opinan, Bolty, hijos?"
"Yo digo que mereces ocupar ese lugar, mamá". -Respondió enseguida Pequeña Serpiente Hermosa.
"Yo estoy de acuerdo -habló entonces Gino. -Si alguien de nuestra familia tiene derecho a estar entre los 'Siete Grandes Guerreros', esa eres tú. -pensó unos segundos y continuó. -Bueno, al menos siendo una Gata. En algún lado tal vez haya una versión de ellos con Perros, así papá también tendría esa oportunidad".
"¿Y qué tal si él mismo, la hace? -se entusiasmó Snowy. -Podría…"
"Espera, hija; sería una idea muy buena. Pero primero está el asunto de si mami puede, estar entre ellos. Y a eso, princesita, yo digo que no".
"¿No, Bolty…?" -Se extrañó ella.
"Pero, papá…"
"Quise decir: no puede, sino que debe, hacerlo. Mittens, Cobrita, serás allí una guerrera muy hermosa". -Aclaró, antes de inclinarse inesperadamente frente a la Gata y los siete Perritos ladraban saltando de alegría.
"Mittensu-Sama, nos sentimos desde ya muy honrados por su presencia" -Aseguró Musashi teniendo por cierto que ella aceptaría, y en realidad resultó ser así.
"La honrada soy yo, entonces… Gracias a todos. Hicieron bien, en convencerme".
Tras una breve ceremonia por la cual los "Siete Grandes Guerreros" volvieron a ser siete, Shang-Po retomó la palabra una vez más.
"Bueno, esta es la decisión que tomé hace unas horas y quería hacer saber a todos: los tres Espíritus Vivientes seguirán teniendo sus obligaciones en los lugares que les fueron asignados, pero desde ahora podrán ir a su gusto por el Templo, cuantas veces lo deseen".
Con esta última noticia, difícilmente podían estar mejor las cosas… Para Mittens y Bolt, sólo habría sido así si por ejemplo el Gran Dragón los hubiera llevado sobre su espalda hasta algún lugar paradisíaco.

Mientras la Serpiente, el Dragón y el Tigre le agradecían al Birmano, Bolt hablaba con Gino.
"¿Y qué tal fueron tus primeras clases de Long Quan, hijo?"
"Ah, no vi mucho porque cuando los Birmanos supieron que Akuma usaba para defenderse el Kyusho Jitsu, Masaaki Hatsumi empezó a enseñarme ese Arte Marcial".
"Qué raro nombre… ¿Y cómo es, el Kyusho… Jitsu?"
"Muy difícil… Pero según creo, a uno lo golpean sin hacer mucha fuerza en lugares especialmente sensibles y queda en el suelo por un buen rato".
"Ah, de todos modos es parecido a lo que le hizo Musashi a Kenzaburrito… Me gustaría verlo".

No muy lejos de ellos, Hiroko hablaba con Mittens; Thelma se sumaría a la conversación poco después.
"A mi amado Morita lo conocí una tarde bastante fría, en que dos Gatos Rex negros se divertían a su costa… No le daban golpes ni nada parecido, pero lo usaban casi como un juguete cuando él tenia apenas un año. Creo que a causa de eso quiso aprender a defenderse".
"Sí, seguramente iba a necesitarlo el pobrecito, a esa edad". -Estuvo de acuerdo la nueva Guerrera.
"El caso es que lo ayudé a librarse de los dos molestos y desde entonces estamos juntos".
"…Y tal vez gracias a eso no formó parte del Proyecto iniciado por los Kitsunes". -Concluyó acertadamente Mittens.
"Sí, yo salvé a mi tierno Morita de ser como ellos".
"O sea que también salvaste muchas vidas empezando por la de él". -Dijo acercándose, Thelma.
"A ella los Inus le mataron los Gatitos que había tenido, pero ahora es felíz con sus nueve Ratitas, ¿Verdad?"
"Sí, es como dice Mittens: no puedo sentir otra cosa viéndolas alrededor, sabiendo que siguen creciendo gracias a mí".

Algo casi inesperado, pero no muy grave, vino a interrumpir su conversación cuando la voz de alguien muy relacionado con Mittens dijera "¡Uuuuugh!", un segundo antes que su dueño cayera al piso.
"Oh, no… Perdón, papá… -trató de que lo oyera Gino. -Le dije que podia pasar esto, pero él quería una demostración del Kiusho Jitsu -explicó el Perro a los que iban acercándose. -Y aunque sólo aprendí con Masaaki Hatsumi tres golpes, por lo visto funcionan".
"No te preocupes, Gino -dijo Musashi yendo hacia Bolt y sonriendo. -Enseguida estará bien".
Hizo presión con sus manos en dos lugares del cuello y a los pocos segundos Bolt se incorporó.
"El Kyusho Jitsu es peligroso, Guerrero Tigre; trata de no experimentar muy seguido sus efectos".
"Gracias… Desde ahora lo tendré en cuenta, Musashi-Sama".
Poco después de esto, el Perro llamó aparte a Mittens y a todos sus hijos.
"Princesita, te acuerdas de esa promesa que te hice hace unos meses, ¿Verdad? …Bueno, entonces… Aunque acabamos de volver y pasar por muchos peligros, ¿Qué te parece si un día vamos a cualquier país donde haya un Kitsune con sus Inus y nos encargamos de ellos?... Muy juntos, esta vez, hasta que hayamos derrotado a todos".
"Me encantaría, Tigrecito. Pero no sé si… ¿Ustedes qué opinan, niños?"
"Pues yo pienso que deberían, mamá -respondió casi enseguida Snowy. -Si los demás están de acuerdo…"
"Yo sí, aunque sea peligroso -habló en este caso White Sword. -Entre los dos, podrán defenderse y hacer muchas cosas. Además, pueden empezar cuando a ustedes mejor les parezca".
"Aunque ahora nos sentimos bien porque volvieron, vamos a estar igual o mejor sabiendo que ustedes están eliminando esa plaga de Inus y Kitsunes". -Agregó Pequeña Serpiente Hermosa a lo que había dicho su hermano.
"Será así entonces, hija -dijo Mittens abrazando a la Perrita. -El mes que viene a más tardar, empezaremos a ocuparnos de ellos".