Hola gente bonita que le ha dado una oportunidad a esto.

Sé que debo actualizaciones, pero nada más no puedo. La inspiración no me llega para esas historias.

De hecho, ese es el por qué, de este fic. Que es sencillo y de humor (intento).


Alas Rojas

Cuando Furihata Kouki lo vio, sintió lo que las chicas llaman flechazo, amor a primera vista, y todas esas cursilerías de las que él no sabía casi nada, tampoco que importara.

A sus castaños ojos aquel rojo parecía brillar bajo la luz artificial del local. Y viéndolo más de cerca, algo temeroso de espantarlo con sus movimientos bruscos que siempre hacen acto de presencia cuando menos los necesita, sus ojos parecen mirarle con intensidad. Tiene un porte altivo, como sabiéndose demasiado hermoso, encantador.

Kagami Taiga se acerca él por la espalda, con el bulto de croquetas para Nigou, el costal luce pesado y el rostro de Kagami molesto. Aún no acaba de comprender, como es que siendo quien menos afecto le profesa al chucho ese, le toque comprarle el alimento.

Furihata se voltea a verlo y Taiga ve en sus pequeños ojos la determinación que ve en el rostro impávido de Kuroko cada que este decide, que tienen que comprar tal o cual accesorio para el perro.

—No tardo, Kagami — dice el castaño, alejándose rápidamente hacia el mostrador, importándole poco que el otro ni siquiera pudo responder.

Veinte minutos después, Kagami sigue cargando un costal demasiado grande sobre un hombro, y en la otra mano lleva una bolsa con accesorio para aves. Kouki lleva la jaula, y al pájaro en cuestión.

Una avecilla pequeña, de plumas rojas y aspecto esponjoso, de pico alargado. Bastante exótico.

— ¿Y cómo vas a llamarla? — cuestiona el taheño, rompiendo el cómodo silencio que los rodea mientras andan por la calle hasta la avenida principal para conseguir un taxi.

—Llamarlo — le corrige tímidamente Furihata —, la verdad es que no sé.

—Bueno, tiene cierto parecido con Akashi ¿no crees? Es rojo y pequeño — enlista Kagami. — Y seguro que puede ser bastante maldito si se lo propone.

Furihata lo medita un poco. La idea le parece graciosa, su pequeño pájaro es de aspecto adorable, todo lo contrario a la impresión que el pelirrojo capitán le dejó. ¿Y qué tal que este llegara a enterarse? La verdad era que aunque estuvieran saliendo desde hacía casi tres meses, cierta parte instintiva en él, le guardaba un miedo reverencial. Lo peor de todo es que efectivamente, su novio sí llegaría a enterarse de la existencia de su nueva mascota. Pero ¿qué sería lo peor que podía pasar? Ni que Akashi fuese a cortar en pedacitos al ave, para luego echarlos en agua hirviendo y hacerlo caldo.

Seijuro era amor.

.

Hoy ha pasado algo que, para ser honestos, me había estado esperando desde ayer (que fue el día en que llegue a la tienda de mascotas): alguien me ha comprado.

Era un humano delgado y alto, bastante simple para ser mi dueño. Pero me ha mirado con una adoración que me fue imposible no devolverle cuando menos la mirada. Ha sonreído cálidamente desde que el vendedor me ha puesto en una jaula más pequeña frente a él.

Tiene una sonrisa bonita.

Y además un gusto exquisito. Me ha elegido directamente y sin titubear, clara muestra de ello.

Sin duda alguna, haré sus días más brillantes y felices.

Después de todo, soy absoluto.


Como podrán darse cuenta, la última parte corresponde al avecilla.

Cualquier duda, aclaración, petición en un comentario.

Nos vemos en la actualización.