Aly Zama: ¡Oh si!

¡Mary-chwan regresó!

Así que chicos, habrá actualizaciones de este fic más seguido, así que esten pendientes.

Mary-chwan: ¡Lamento la espera chicos! Pero mi viaje para mi tesis se extendó más de lo que pensé pero fue muy bello y ahora tendre vacaciones y en octubre presentó la tesis que ya esta totalmente concluida, le doy gracias a Aly por subir las actualizaciones que le deje pendientes, Saluditos a todos por sus comentarios, follows y favs.

Bueno, los dejo para que lean el capitulo, no me hago responsable de derrames nasales.

PERVERSIÓN EN KONOHA

CAPITULO 07.- DULCE SILENCIO

Del otro lado de la aldea, otra rubia maquilaba un plan bastante siniestro, mientras pensaba en un conocido shinobi de piel palida.

Ahora si Sai, te voy a enseñar a mantener la boca cerrada— Se dijo internamente al mismo tiempo en que tomaba una cinta adhesiva de color canela entre sus manos que estaba en la mesa acompañada de algunas telas suaves para amordazar.

La noche apenas era joven y las calles de Konoha estaban en su pleno apogeo al ser la hora de salida del trabajo de shinobis y del personal medico de la aldea.

Entre las calles de la transitada villa se apreciaba a dos muy conocidos Shinobis, uno alto palido y a uno castaño con una gran sonrisa en su rostro.

- Sai-san ¿Le puede dar las gracias a Ino-san por haber ayudado a Hanabi con las flores para la boda?

El palido pelinegro asintio levemente con una sonrisa fingida, no tenia animos de ir a ver a Ino, pero teniendo la petición de Konohamaru como excusa, caminó rumbo a su casa.

- Gracias Sai-san, espero y tenga suerte para que se reconcilie con Ino-san.

El aludido solo hizo una señal a modo de despedida y en un mar de gente se desvanecio.

- ¡Konohamaru-sensei! ¿No ha visto a mi padre?- preguntó un acalorado Inojin.

- Si, hace solo un segundo esta aquí, tal vez si te apuras lo alcances... ¿Tienes algo importante que decirle?- lo cuestionó al pensar que podia ayudarlo para que Sai se reconciliara con Ino.

- Si, solo le iba a decir que pasaré la noche en casa de Lee-kun.

- Ve con ellos, más tarde tengo que ir a ver a tu madre, así que ve on cuidado.

- Gracias Konohamaru-sensei- se despidió el rubio palido haciendo una leve reverencia.

- Mi deuda esta pagada- se dijo el nieto del tercero con un poco de alegria en su voz.

En la casa de los Yamanaka:

- Estupido Sai... esta vez me las pagaras, le voy a ganar a Sakura, no dejaré que ella sea la primera en cobrar venganza, está vez yo sere la primera en completar la misión...- una perversa y ladina sonrisa.

Aunque pasara el tiempo y ambas fueran ya adultas, Ino y Sakura jamás dejarian de lado la competitividad y la rivalidad que siempre habian compartido desde la academia Ninja, ambas siempre buscaban el lado de superar a la otra, demostrando con eso la gran amistad que las dos tenian, incluso las personas pensaban que si esas dos no competian o se ponian retos, su amistad jamás se hubiera fortalecido tanto como era en la actualidad.

- Le demostraré que puedo tener a mi esposo bajo mi control...- susurró para después comenzar a reir como demente.

La rubia ya tenia listo los "utencilios" que usaria para someter a Sai, pero aunque se dijera que era para mantener callado a su esposo, la verdad era que desde hace mucho soñaba constantemente en tener amarrado a Sai haciendo con él lo que se le antojara.

Si bien era cierto, que el sexo con Sai era más que maravilloso, ya que él, tras haber leido decenas de libros sobre sexo (entiendase kamasutra y otras cosas, pasando incluso por el Icha Icha paraside) el palido Shinobi había aprendido demasiadas "tecnicas", y por supuesto Ino las disfrutaba a toda plenitud, la rubia no por nada le contaba sus "locas aventuras" a Sakura, la cual solo se sonrojaba cada vez que su pervertida amiga terminaba sus relatos. No por nada Ino se declaraba un alma libre y eso abarcaba a experimentar cada pervesión sexual que su esposo aprendia en los libros que compraba o adquiría en sus viajes.

Cabe añadir, que la rubia tenia una extensa colección de disfraces y atrevida lenceria que solo ella era capaz de utilizar, tenia desde trajes de conejitas, gatitas, policias así como medias de todos tipos y colores que solo hacia que Sai pusiera su imaginación al maximo, por que si, el palido hombre al igual que Ino, tenia dibujos de todos y cada uno de los disfraces de Ino, la cual no se apenaba ni un poco para posar para su querido esposo.

Ese era uno de los tantos raros rituales que ambos tenian, y que nadie sabia, ni siquiera Sakura.

- ¿Qué me pondré?- se preguntó la rubia sin saber que ponerse en ese día.

Le había dado tantas vueltas al asunto que no sabía como vestirse, tenía algunos disfraces nuevos pero ninguno la convencia por completo.

- Tal vez, no me ponga nada, no quiero notarme obvia- se dijo tocandose la barbilla -Pero...

Al escuchar un ruido en la sala, bajo lentamente al saber quien era el que había entrado.

- ¿Ino?- la llamo su esposo que venia un poco cabizbajo y se notaba un tanto distante.

- Hmp- bufó la rubia bajando las escaleras con los brazos cruzados.

Esperando a que ella bajara hasta la sala, Sai no dijo nada más.

- ¿Qué quieres?- le preguntó Ino de manera bastante tajante.

- Lo siento- susurró el palido rascandose la nuca.

Pese a haber pasado mucho tiempo, Sai se sentia un tanto incomodo a pedir disculpas, ya que siempre el mismo pensaba que actuaba de forma correcta, pero esta vez había sido diferente, ahora había aceptado que simplemente habia cometido un error.

Ino alzo una ceja, ni siquiera se había imaginado que Sai se disculpara con ella por la manera tan infantil en la que ella había actuado.

- Siento no haber podido interpretar la situación, lo siento ¿Me perdonas?- se disculpo de forma sincera haciendo que Ino se enterneciera por completo.

- Sai...- pero al recordar su plan, decidio que no se la pondía tan facil a su esposo.

Esperando un si como respuesta, Sai miró fijamente a Ino.

- ¿Como sabré que no lo volveras a hacer de nuevo? le preguntó Ino mostrandose falsamente molesta.

-¿?- Esta ves fue el turno de mirar a Ino sin entender de que hablaba.

- Siempre hablas y hablas, no sabes cuando mantener la boca cerrada- le recriminó Ino mirandoló con el seño fruncido.

Sai miró al suelo, sabia que Ino tenia razón.

- Me dices cosas hermosas pero luego lo arruinas diciendo alguna tonteria, me enojo contigo y después me haces perdonarte haciendo algo tan bello que no me puedo seguir enojada contigo, Sai debes de saber cuando debes de mantener la boca cerrada.

- ¿?- Ahora Sai estaba más confundido que antes, no sabia a donde quería llevar la conversación.

- Eres desesperante Sai- le dijo antes de jalarlo rumbo a la habitación.

- Ino, espera, yo aun no...

- ¡Callate de una buena vez!

- Pero...

- ¡Qué te calles!

Sin darle la más minima oportunidad de protestar, Ino abrio de prisa su habitación y haciendo uso de todas sus fuerzas jaló a Sai al interior de la pieza.

Pensando que su esposa se había vuelto loca o solo queria sexo, Sai se acomodó sobre la cama.

Riendo de lado, Ino movio un dedo en el aire.

- No, no, no, no es lo que tu piensas, Sai- le dijo poniendose encima de él.

- Ino, si quieres tener sexo, por mi no hay problema- dijo Sai acariciando la mejilla izquierda de la rubia.

- No Sai, si quiero sexo, pero ese no es el punto, esta noche te enseñare una lección que jamás olvidaras.

Esta vez Sai pensó que en verdad Ino había perdido la cordura, pero creyendo que era uno de los tantos juegos que a Ino le gustaba inventar se dejo hacer.

Notando que el palido cedia sin poner objeción alguna, Ino celrebró internamente, lo tenia en la palma de sus manos.

- Cierra los ojos- le ordeno y obedientemente Sai acató la "petición"

Gritando victoria en su interior, Ino rapidamente tomó la cinta color canela y las telas suaves para amarrar a su esposo.

- Ino, espe...- a una velocidad que incluso el mismo Lee invidiaría, Ino amarro a Sai a los barrotes de la cama y le cerró la boca con la cinta.

Abriendo los ojos lo más que pudo, Sai intentó safarse pero le fue totalmente inutil.

- No querido, le puse un poco de chakra a las telas, no se desatarán hasta que yo no lo quiera.

Intentando quejarse, Sai solo emitia balbuseos innentendibles, cosa que hizo que Ino se divirtiera.

- Te dije que esta noche te daría una lección, Sai- le dijo esto ultimo al oido y con un tono de voz bastante pervertido.

Un escalofrio caló por la espalda de Sai haciendo que este comenzara a exitarse poco a poco, no queria parecer pervertido, pero le estaba gustando ese juego.

- Umm, creo que tenemos un problema- se quejó Ino con un puchero infantil -Aun tienes la ropa puesta- dijo metiendo su mano debajo de la camisa de su marido -Puedo quitarte el pantalon y...- sacando su mano del pecho de su esposo, desabrocho su pantalon y sin recato alguno acarició su pene -... bueno ya tu sabes, pero ¿Como haré para quitarte la camisa? ¡Oh, cierto!- levantandose de la cama, camino hasta su tocador.

Sai intentó alzar la cabeza para intentar ver lo que planeaba Ino, pero era inutil, la rubia solo se movia de un lado a otro intentando encontrar algo entre los cajones del tocador.

- ¡Lo tengo!- girtó victoriosa la rubia.

Abriendo los ojos con sorpresa, Sai intento protestar... de nuevo, pero de nuevo solo balbuseos inutiles inundaron la habitación.

Sumente divertida al ver la desesperación de su esposo, Ino se acerco a él y poniendose en horcajadas sobre él, le enseño lo que traia en las manos.

- No se me ocurrió otra cosa- dijo de la forma más inocente que pudo.

- Se volvio loca- Se dijo Sai para si mismo al ver el pequeño kunai que la rubia traia en las manos.

- Pero antes, esto me estorba- dijo antes de quitarle los pantalones dejandolo solo en boxers.

Intimidado por la forma tan extraña en como se comportaba Ino, Sai intento de nuevo de zafarse de las ataduras.

- No Sai, esto te gustará, te lo prometo- le susurró dirigiendo el kunai al inicio del cierra de su camisa.

La punta del Kunai estaba fria, lo que hizo que la piel de su abdomen se tensara, cosa que no pasó desapercibida por su pervertida mujer.

- Sai, que lindo eres ¿Piensas que te haré daño?- le preguntó tallando de nuevo la punta del Kunai sobre el pecho de Sai.

El palido tragó duro, no sabia si en verdad Ino estaba jugando con él o solo lo estaba provocando.

- Cariño, te dije que te enseñaria a mantenerte callado.

Sin contenerse más, Ino comenzo a romper la camisa de su esposo con sumo cuidado, dejando a Sai totalmente quieto para evitar que Ino lo cortara en pedasitos.

- ¿Ves? No fue tan dificil- se burló Ino de él.

Teniendoló a su merced, Ino paso la parte filosa del Kunai sobre el pecho desnudo de Sai provocando que cada uno de los vellos de él se erizaran al instante.

- Oh ¡Que sopresa!- gritó emocionada la rubia al sentir la erección de Sai palpitar sobre su trasero- Eres un descarado pervertido.

Sin poder ocultar su perversión y la excitación creciente, Ino arrojó el Kunai a un lado y de forma bastante sensual se quito la blusa y la falda para solo quedar en ropa interior que solo hizo que el amiguito de Sai creciera más.

- ¿Te gusta?- le preguntó Ino tocandose los pechos.

La rubia traia un conjunto en color azul claro que se ajustaba perfectamente a sus curvas.

Por segunda vez en la noche, Sai trago fuerte, se sentia incomodo pero a la vez tan excitado como nunca antes.

- Sai, solo niega o afirma con la cabeza ¿Te gusta mi cuerpo?

El pelinegro asintio rapidamente pensando que Ino lo liberaría.

- ¿Me amas?

De nuevo, el pelinegro asintió.

-Bien, porque ahora, comenzará lo mejor.

Dejandolo atonito, Ino comenzó un camino de besos y chupetones sobre el pecho de Sai hasta llegar a su torax donde paró de tajo.

- ¿Te gustó?

Balbuseando a través de la cinta, Sai intentó contestar, pero Ino solo nego con un dedo.

- No Sai, te dije que solo negaras o asintieras con la cabeza- enfatizó mientras le acariciaba descaradamente el pene por encina del boxer -Ahora bien ¿Te gustó?

Sai movió la cabeza de forma afirmativa.

-Buen chico- lo felicitó dandolé una pequeña recompensa.

Bajó de forma tortuosa los boxers de Sai y sin contemplación alguna lo acaricio de forma bastante ritmica de arriba abajo.

Ino sentia que tenia el control absoluto y eso provocaba que su ego creciera a niveles inconcebible. Sai conocia ese rostro de satisfacción y perversión de su mujer, sin duda no quedaria facilmente satisfecha.

Haciendose las pantis de lado, Ino dirigió la erección de su esposo a su entrada, pero antes de hacerlo, lo miró gatunamente.

- ¿Quieres que lo haga?- le preguntó poniendo cara de inocencia.

Sin dudarlo ni un segundo, Sai asintió rapidamente, su erección le dolia un poco y sabía que si no le seguia el juego a Ino, sería mucha más la tortura para él.

De forma tranquila, Ino subia y bajaba queriendo que Sai se moviera un poco.

- aghsgshsha- dijo Sai sin entendersele lo que queria decir.

- ¿Ah? ¿Quieres que me mueva más rapido?- le preguntó totalmente divertida.

Sai dudó un segundo, no quería mostrarse masoquista o sumiso pero la humedad y lo apretado del interior de Ino era suficiente como para que su voluntad se fuera al carajo.

- ¡Oh querido!- chilló feliz la rubia al aumentar el ritmo de las penetraciones, estaba feliz y su rostro lo demostraba muy bien, pero la Yamanaka no se detendría ahí, sin perder el ritmo autoimpuesto, se inclino sobre el pecho de Sai y comenzo a dejar varias marcas de mordidas sobre él.

- Jee...- rió arrogantmente al escuchar los gemidos de protesta por parte d él, pero le valio tan poco o nada que siguio haciendo de las suyas sobre el cuerpo de él -En este momento me perteneces, Sai.

El palido no supo que le había pasado, pero algo dentro de él se produjo que su chakra aumento como nunca antes. Sin que Ino se diera cuenta, en un solo segundo, Sai rompió las telas que lo sujetaban a los barrotes de la cama.

- Sai, tu...- sus palabras quedaron en medio del aire cuando vio que Sai la puso debajo de él, y por alguna razón inexplicable, el palido se dejo la cinta en la boca -¡Sai!- chilló la rubia al sentir como su esposo la tomaba de las piernas y las ponia a la altura de su cadera -¡Sai, no!- gritó inutilmente al sentir como la penetraba tan ferozmente.

Sai aumentaba las estocadas a cada momento mientras Ino gemia son control alguno, y no supo cuando pasó sus brazos al rededor del cuello de Sai, ni siquiera cuando el comenzó a apretar sus pechos por debajo de su bra.

- ¡Oh por Kami! ¡Así Sai!- le rogó antes de que el pelinegro se sentará y la pusiera sobre él.

-...- La mirada penetrante y pervertida de Sai la escruto completamente, la rubia solo se movia sobre él y sin perder el tiempo el la tomó del trasero y sin importarle que su esposa gimiera más fuerte lo apretó con fuerza.

- ¡Sai! ¡Al demonio con esto!- gritó la rubia quitandole la cinta besandoló de inmediato.

En medio del acalorado intercambio labial, Sai sonrió divertido, sin duda esto jamás lo olvidaría. Y sin emitir palabra algunas, Sai siguio penetrando a su esposa, intercambiaron varias veces de pocisiones mientras Ino gemia y gritaba cada vez que alcanzaba el orgasmo.

Esa tarde no penso que su tactica daria tan buenos resultados.

Estando encima de él, a Ino ya no le importaba e incluso había olvidado el motivo del porque estaban teniendo sexo, pero cuando sintió que Sai masajeaba su trasero haciendo que la penetración llegara más profundo, su mente se nublo y llego por tercera vez a la cima del placer.

- Sai... eso fue... o solo fue wow- dijo la rubia recuperando el aliento en el pecho de su esposo - Hey di algo.

Sai rio sin control por algunos segundos pero cuando sintió que Ino le daba un suave golpe en el pecho la miró divertido.

- ¿No me habías dicho que no dijera nada?

Totalmente roja, Ino ocultó su rostro en el pecho de él.

- Idiota, pero lo ves, es mejor cuando tienes la boca cerrada.

- Creo que tendre que hacerte caso, aunque...- miró aun lado y vio su camisa totalmente destrozada- Tendras que comprarme una camisa nueva.

- Todas las que quieras- contestó la rubia con una sonrisa de satisfaccicón en su rostro.

Tal vez las cosas no habían salido como había planeado pero el resultado fue demasiado satisfactorio.

- Le gane a la frente de marquesina...- susurró pensando que plan estaba maquilando la ojiverde.

- ¿Dijiste algo?- le peguntó Sai creyendo que se estaba quedando dormida.

- Nada Sai, sabes ¿Y si continuamos?- le preguntó poniendose por enesima vez encima de él.

- Bien- contestó el palido tratando de alcanzar algo en el suelo.

Intentando saber que es lo que buscaba Sai, Ino miro al suelo pero estando un poco oscuro no pudo ver lo que su esposo habia tomado.

- ¿Qué buscas?-

- Esto...- contestó Sai enseñandole lo que ella anteriormente había arrojado al suelo.

- Espera Sai... no... ¡No!- gritó levantandose de la cama e intentando huir del lugar.

- No, Ino, ahora te toca a tí- le dijo atrapandola por la espalda y enseñandole la cinta canela.

- ¡No Sai!- fue lo ultimo que dijo la rubia antes de que Sai le pusiera cinta en la boca.

...

-Shikamaru... me duelen las piernas- se quejó Temari acariciando el pecho del Nara.

- Tu me provocaste, ahora acepta las consecuencias- dijo con arrogancia en su voz.

- Idiota, te dije que queria tener otro hijo, no dos o tres.

Shikamaru rió en voz baja, después de tres seciones más de sexo, no era descabellado decir que Temari podria tener hasta gemelos (aunque obvio era sola mera broma).

- ¿Y que se traen todas ustedes?

Temari alzo el rostro y solo suspiro cansada.

- ¿Como lo supiste?- le preguntó mirandolo a los ojos.

- Son demasiado obvias, o almenos para mi, aunque creo que soy el unico que lo notó.

- Las chicas solo quieren darle una lección a sus maridos.

Shikamaru volvio a reir, ahora entendia porque todas actuaban tan "unidas".

- ¿Hasta tu?- preguntó falsamente indignado.

- No te quejes que lo disfrutaste.

Shikamaru negó con la cabeza y puso a Temari debajo de él.

- ¿A sí? Pues no te quejes por lo que haré ahora.

- ¡Shikamaru!- gritó inutilmente la rubia al sentir como el Nara la mordia en el cuello.

...

- Jamás debí de haber aceptado- se regañó Sakura jugando con el frasco con el paralizador que había tomado del hospital. -Ahora tendré que esperar a que Sasuke-kun regrese... no le daré gusto a Ino de verme derrotada- juró alzando el frasco a la altura de su rostro.

En medio del bosque de Konoha, un hombre adulto vigilaba el sueño de un rubio y una pelinegra.

- ¿Por que tengo un mal presentimiento?- dijo en voz baja el Uchiha mientras observaba a todos lados con precaución.

...

Es todo por hoy, dejen sus comentarios, dudas y sugerencias para lo que Sakura le hará a Sasuki xD

Tomaré en cuenta todas las sugerencias e ideas por más subidas de tono que sean