NOTAS DE LA AUTORA:

Minific, basado en los personajes del LiveAction japonés; ubicado temporalmente, después de la boda en la película.
No tengo más que decir, que hay amor, risas y dolores de cabeza. Es el último capítulo de esta historia corta.
Sin más, espero que lo disfruten~


"Ajustando los contrastes"

La joven esposa de cabello negro, salió finalmente de la habitación tras haberse puesto una bata de dormir*.

Luego de haberle gritado una y otra vez a su propio hermano por haberlos molestado, su marido le pasó aquella bata que encontró en el pequeño ropero de la habitación. Era de un color rosado demasiado llamativo y la tela era de satín. No le gustaba, pero fue suficiente para poder cubrir la parcial desnudez que permitía ver el camisón que traía debajo. De buena gana se hubiera puesto el vestido, pero pensó que entre más rápido terminara aquello, sería mejor.

Ya se había tranquilizado después de que el muchacho repitiera casi mil veces "Lo siento", aun al otro lado de la puerta; y finalmente dijo: "No habría venido si no necesitara su ayuda, lo siento de verdad". Luego, sus pasos se oyeron alejarse, y ella decidió salir a ver que ocurría.

Tsukushi caminó por el pasillo sin verlo, y se preguntó a dónde se habría ido. Tardó un poco en localizarlo, pero cuando vio el shoji* entreabierto, supo que Susumu se encontraba en la pequeña terraza* de la casa. Abrió la puerta corrediza de papel y salió al frío de la noche, así que se ajustó mejor la bata para cubrirse. Era sólo una terraza con techo plegable, que daba vista al pequeño jardín frontal de la vivienda y había un par de cómodas bancas de madera con cojines mullidos y una mesita a juego. Su hermano se encontraba sentado ahi y miraba la luna distraídamente.

—Ho —dijo la chica, para hacerle notar su presencia. El joven se giró y le sonrió melancólicamente.

—Este es un buen sitio —comentó él—. Cuando era niño, solía desear que el departamento donde vivíamos, tuviera al menos una ventana en mi habitación. Y mira esto...

—Lo comprendo —ella miró al cielo —; yo también miro la luna cuando estoy pensativa.

—¿Fue idea de Domyouji-san, o tuya? Quiero decir, el buscar una vivienda con terraza y...

—Fue idea de él —lo interrumpió—. Como ya sabrás, él compró esta casa.

—Pues eligió bien —insistió el chico—. Y tú elegiste a un buen esposo — Ambos rieron un poco; pero después se quedaron en silencio y pasearon la mirada alrededor.

Posteriormente, fue Tsukushi la que rompió la calma— Y bien... ¿Qué sucede? —No tenía mucha idea de cómo abordar el tema, así que sólo atinó a hacer esa pregunta tan directa.

Y tras unos segundos más, su hermano sólo suspiró. Para ella era un poco exasperante aunque se limitó a esperarlo; y dándose por vencida exhortó más, siendo guiada por su curiosidad— ¿Es por Himiko-chan? ¿Hay algún problema?

Tras asentir, él se animó a responder con timidez— El problema soy yo —ella aguardó con toda la paciencia que pudo, para que él prosiguiera —Ella... puff... ella me gusta. La conocí en la escuela. Desde el principio me gustó y...

—Amor a primera vista —interrumpió una voz masculina. Ambos se giraron a ver la puerta corrediza, que dejaba pasar del interior de la casa a la terraza, justo para ver la esbelta silueta de Domyouji de pie ante ella; y después de cerrarla con un elegante movimiento, él dio un par de pasos hacia ellos. Su esposa notó que también había encontrado una bata de noche parecida a la suya pero de color rojo, y se había cambiado la camisa por aquello; también pensó que se había animado a seguirla cuando él mismo calmó su enojo.

—¿Otra vez te atrapó el amor, otouto*? —volvió a preguntar Tsukasa cuando estuvo junto a ellos.

—¿Qué quieres decir con "otra vez"? —preguntó desconcertada Tsukushi; pero ambos la ignoraron.

En cambio, Susumu asintió— Pero, a Nakatsumi realmente la quiero —admitió—. Me gustó al principio y me costó muchísimo trabajo hablarle... de hecho meses; pero cuando lo hice y la conocí... ella...

—Notaste que ella es perfecta para ti, ¿verdad? —preguntó con astucia el rizado— Lo comprendo.

Tsukushi agachó la vista con vergüenza al oírle decir eso; se había sonrojado de golpe.

—Así es —Susumu simplemente se rió por lo bajo—. Nakatsumi es especial. Ella es una chica dulce, aunque también es bastante sincera y no teme decir lo que piensa directamente. Eso me cautivó enseguida; muchos chicos también han notado. Algunos le han pedido salir por ser así; otros en cambio le tienen cierta...

—No todos pueden notar la belleza de una mujer diferente a todas —interrumpió Tsukasa, y ambos chicos se empezaron a reír, como en una especie de comprensión mística. Para la chica, eso era extraño. No entendía como ellos podían llevarse tan bien, como si tuvieran un secreto.

—Pero hay quienes la notan, y eso me asusta por momentos —redundó el hermano menor— Quiero decir, Nakatsumi está todo el tiempo entre mi grupo de amigos; y siempre sabemos cuándo alguien la ha invitado a salir, y que ella siempre rechaza a todos. Realmente nunca acepta a nadie...

—Pero accedió a venir contigo esta noche, ¿no? —inquirió su hermana. Y eso dejó pensativo a Susumu.

—No lo había pensado así —dijo él—. Digo, no es como una cita; simplemente le comenté que mi madre daría una cena; también le dije que mi hermana mayor y su famoso esposo vendrían. Y comenté que la comida sería buena, y le pregunté si deseaba acompañarme. Accedió enseguida pero...

—Que haya aceptado a salir contigo, no indica absolutamente nada —dijo de repente Tsukasa, y su mujer volteó a verlo. ¿A qué se refería?—. Quiero decir, que aunque haya venido a esta especie de "cita" y haya conversado contigo... eso no indica que aún le gustes. Eso yo lo sé bien.

Su esposa suspiró. Domyouji no era un tonto como todos pensaban... aunque sí había sido mimado en su adolescencia cuando se conocieron, ahora parecía que él se daba perfecta cuenta de las cosas.

—Así que lo mejor que puedes hacer, en vez de sólo invitarla a una cita —prosiguió diciendo el hombre—, es que le digas directamente lo que sientes. Dile que la quieres.

—¡¿Eh?! —Susumu se sonrojó y sorprendió al pensar en esa posibilidad—. Espera, espera... yo...

—Otouto —dijo con calma Tsukasa— Debes ser directo con lo que sientes. Si realmente la quieres, debes demostrárselo y no darte por vencido.

A la mente de Tsukushi, vino una procesión de imágenes procedentes de sus recuerdos del pasado. Como aquellos momentos en donde no sabía que sentía por su actual esposo; o aquellos días donde pensó que podía querer más a Rui... y aún así, la insistente imagen de Tsukasa sin darse por vencido aún tras los miles de desaires dados por ella, le asaltó la mente una y otra vez. Así que... así es como ese hombre miraba todo. No se rindió nunca, porque realmente la quería.

Ella sólo se limitó a mirar la luna de nuevo, mientras escuchaba al par de hombres a su lado, conversar.

—Alguna vez te mostré como ser un hombre, ¿lo olvidas, otouto? —preguntó Tsukasa, provocando una risa por parte del menor— Debes ser firme y detallista aún en el exterior; mucho más en el interior. Así que ve y reclámale tu amor a esa mujer.

Y sus otro dos espectadores se empezaron a reír.

—Se dice declárale, no reclámale —lo corrigió por milésima vez su mujer. Tal vez había madurado, pero en el fondo, algo siempre la convencía de que él seguía siendo el mismo. Y eso lo amaba.

Aquella conversación terminó con un Susumu aún tembloroso, pero más decidido que antes; que juró que buscaría el momento más oportuno para ser sincero con Himiko, en cuanto amaneciera. Luego, el chico se retiró al interior de la casa, dejando a la pareja en aquella terraza. Ah... pero eso sí, sin evitar regresar para decirles:

—¡Lamento haberlos interrumpido! Pueden seguir en lo que estaban —corrió con fuerza la puerta de nuevo y se fue riendo, sin esperar respuesta de ellos.

La pareja se sonrojó, así que ni siquiera se atrevieron a mirarse; y aún sin mediar palabra, ambos comprendieron y regresaron a la habitación guiados por el mismo impulso.

—Oye, tus padres tienen mal gusto para esto —dijo repentinamente el hombre, luego de un rato.

—¿Qué cosa? —ella cruzó la puerta; después se giró para verlo y saber a qué cosa se refería.

Tsukasa jalaba los bordes de la bata de dormir que llevaba puesta, como si estuviera incómodo con ella y tratara de acomodarla. Y ella reprimió una carcajada.

—¡Ni siquiera es seda real! —se quejó de nuevo aquel caprichoso hombre—, y por si fuera poco, mira el estampado...

Ella lo miró unos segundos y supo exactamente qué es lo que iba a decir él a continuación: —¡Es todo tan liso! Deberían considerar tener una bata con estampado de leopardo; sin duda así sería mejor.

Tsukushi sonrió y le dijo —En casa ya tienes suficientes batas y pijamas estampadas. Si tanto te molesta, no la uses... es más, ¿por qué la usas?

—Bueno… pensé que sería vergonzoso salir con la misma camisa. Además ya estaba incómodo con ella —cerró la puerta tras de sí, y esta vez se cercioró de poner el seguro para evitar que alguien la abriera.

Volvió a quejarse una vez más, y ella lo vio avanzar de nuevo hacía el pequeño ropero. Mientras, la pelilacia avanzó hasta el pequeño sofá donde su marido había dejado la camisa que se había quitado; y cuando la tomó entre sus manos, notó por qué él había dicho eso. En la comisura del cuello, había un poco de labial femenino; además de que se sentía húmeda en algunas zonas. Su esposo sin duda era esbelto, pero aquella escena previa había sido tan... repentina, que había sido suficiente para subir a tal grado su temperatura y provocar que él sudara.

Se sonrojó de recordarlo; de no ser porque Susumu…

—¿Y bien? —preguntó de repente Domyouji a su esposa.

—¿Y bien, qué? —interrogó ella, sin saber nada; mientras se sentaba en la cama y evitaba de nuevo su mirada.

—Se supone que debes saberlo...

—Si no me dices bien las cosas, jamás voy a entender que pasa en tu cabeza de pulpo.

Tsukasa gruñó y se paró de lleno frente a ella, impidiéndole que mirara nada más que a él. Y su esposa notó, que ya no traía la bata; únicamente llevaba el pantalón negro que había estado usando antes.

Tratando de posar su mirada demasiado tiempo sobre el cuerpo de él, la mujer sólo atinó a mirarlo al rostro con toda la calma posible y le espetó: —¿Qué quieres?

—¿Por qué demonios tu hermano tenía que interrumpirnos? —dijo él, mirándola también fijamente.

—¿Eh?

Tsukushi no sabía que más decir; pero se sintió nerviosa. Tomó el borde de la bata, y aunque ya estaba bien cerrada, no pudo evitar tratar de cubrirse más. Él tenía el ceño fruncido como si estuviera molesto; pero sus ojos brillaban con intensidad. Eso la ponía sumamente ansiosa.

—Yo... —comenzó a decir él, pero ella se puso en pie y lo rodeo mientras lo apartaba un poco con el codo. Deseaba escapar de su penetrante mirada y su imponente figura; porque incluso sus manos habían comenzado a temblar, y no porque le tuviera miedo.

—Susumu hizo lo que creyó necesario —le dijo ella, para cambiarle el tema. Tsukushi también se sintió molesta por aquella interrupción, pero no iba a hacérselo saber. Así que para seguir evitando su mirada, se quitó la bata, avanzó al ropero y la guardo con lentitud.

Pero en cuanto cerró las puertesillas de madera, y antes de poder darse la vuelta, sintió los brazos de su esposo volviendo a rodear su cintura. Y no se resistió. Lo deseaba.

No dijo nada, y permitió que él besara su cuello. Tampoco discutió cuando él le dio la vuelta y volvió a besarla; ni se rechazó que él la llevara de regreso a la cama; y de su boca en vez de salir protestas, gimió cuando sintió los labios de él recorrerle a besos el cuerpo aún sobre la delgada tela del camisón. Y fueron en aumento, cuando las manos de él se entretuvieron presionando sus pechos con la suficiente firmeza para no hacerle daño, pero si provocar que ella se excitara más. Su entrepierna ya estaba húmeda, cuando él pasó la mano sobre la ropa interior; y Tsukasa soltó un gruñido gutural de aprovación. Incluso ella colaboró y con el rostro totalmente sonrojado y los labios entreabiertos, se quitó el camisón negro por sí misma; también se dio oportunidad de desabrocharle a él su pantalón, y rozar con dedos ágiles aquella creciente erección.

—Te amo —le susurró su marido con suavidad en el oído, mientras volvía a abrir sus muslos para colocarse entre sus piernas. Ella sonrió y dejó que él le quitara el sujetador, para fijar su mirada en los delicados pezones que reclamaban atención. De hecho, disfruto demasiado cuando la lengua de él los acarició y fueron aprisionados entre los tiernos labios. Así que pasó los brazos alrededor de la ancha espalda para sujetarse con firmeza y sentir que estaba anclada a ese mundo, mientras dejaba que su mente flotara en el éxtasis. No pudo decir nada, porque la fricción de sus sexos aún sobre la ropa, la tenía demasiado perdida.

Y él la miró a los ojos, como preguntándole si podía continuar; si estaba de acuerdo en culminar aquello en aquel lugar. Por eso cuando ella lo besó, él tomó aquello como afirmación y ya no hubo vuelta atrás. No importó más que la familia de ella estuviera en aquella casa. Para ellos, todo se tiñó de un sensual color rojo que sólo los incitaba a amarse más y más. Un llamativo y cálido rojo, que se intensificaba con cada vaivén de sus cuerpos unidos aquella noche.

Al amanecer, Tsukushi abrió los ojos y escuchó ruidos en la habitación. Parpadeó un par de veces y miró a su marido caminando aleatoreamente por la habitación.

—¿Qué estás haciendo? —le preguntó— ¿y qué hora es?

—Son las 9:00 am. Pensé que nunca te despertarías, floja —le respondió y se apartó a tiempo justo para evitar el golpe de la almohada que ella arrojó—. Tu hermano vino hace bastante rato; llamó a la puerta y aún antes de abrirle, gritó diciendo que saldría un momento y que tus padres esperaban que pudiéramos tomar el desayuno con ellos.

—¿De verdad? ¡Es increíble que no me haya despertado!—trató de incorporarse y buscó con la mirada su camisón para cubrirse. Pero el desastre de prendas que habían dejado por la noche, ya no estaba… ¿acaso su marido había ordenado la habitación? Lo volteó a ver y le preguntó— ¿Dónde está mi ropa? ¿Tú ordenaste esto?

Tsukasa pareció ignorarla y se sentó al borde de la cama, dándole la espalda.

—Un momento, ¿de dónde sacaste esa ropa? —preguntó ella.

Él se encogió de hombros y despreocupadamente le dijo —Me desperté temprano... creo que uno de tus padres hizo demasiado ruido. Así que, levanté la ropa y llame a Nishida para que se la llevara y trajera ropa nueva.

Ella se sorprendió, y al mismo tiempo se echó a reír. A pesar de su edad, era un niño mimado.

Su esposo no se inmutó por aquello y se levantó para avanzar hasta el lado de la cama donde ella estaba sentada— Tómalo —extendió su brazo bruscamente y le tendió un pequeño bolso donde ella supo estaban sus pertenencias.

—Muchas gracias —le respondió ella. Pero luego se quejó.

—¿Y ahora qué?

—Esto quiere decir... que alguien hurgó en mi ropa, ¿verdad? ¡Hasta en el compartimento donde guardo la ropa interior!

Y sin más, su marido soltó un par de carcajadas mientras la señalaba —¡Deberías mirar tu rostro! ¡Estás tan pálida que pareces una mujer nervuda! ¡Yama-uba*!

Así que Tsukushi salió de entre las sabanas sin vergüenza de estar desnuda, para tratar de golpearlo— Es Yuki-onna*... mujer de las nieves —le corrigió, pero también ella acabó riéndose.

Unos cuantos minutos más tarde ambos bajaron las escaleras, ya totalmente aseados y vestidos. Y cuando llegaron a la planta baja, la puerta principal se abrió y entró Himiko, seguida de Susumu.

— Buenos días —saludó la jovencita con una reverencia. Lucía muy sonriente y feliz.

Le respondieron el saludo, y ambos voltearon a ver a Susumu. El joven sonreía de oreja a oreja, y alzó el pulgar en señal de asentimiento. Al parecer, ya había encontrado el momento adecuado y todo le había salido bien.

Tsukasa le sonrió a su esposa y tomó su mano; posteriormente se dirigieron al comedor, donde los demás ya los esperaban.

Los padres de la chica tenían una cara larga y Haruo sujetaba su cabeza entre sus manos. Era obvio que la resaca era peor de lo que pudieron haber intuido.

— ¿Ustedes si lo hicieron anoche? —dijo de repente Chieko, que salía de la cocina, llevando en sus manos una bandeja con algunas tazas para servir té.

Tsukushi se sonrojó de golpe y sintió como su mano era apretada con fuerza por la de su marido. ¿Acaso los habían escuchado? Porque talvez estaban demasiado acostumbrados a las dimensiones de la mansión y que el sonido quedara aislado en su habitación por aquello; o tal vez simplemente los criados sí los escuchaban, pero jamás se atreverían a comentarlo abiertamente y ellos jamás sabrían que tan ruidosos eran en realidad... ¿eso quería decir que en verdad los habían escuchado?. Ambos se sintieron desfallecer.

—¿Qué quieres decir? —preguntó ella, tratando de mantener la calma.

Susumu se echó a reír al ver su desconcierto, y aquello no les ayudó a mantener la compostura. Ya no eran adolescentes que tuvieran que avergonzarse de lo que habían hecho, y además estaban casados; pero esa no era su casa...

—Me refiero a si descansaron —dijo Chieko como si nada— ¿Ustedes sí descansaron anoche? Yo creo que ayer bebí demasiado; y aunque dormí bastante, me siento muy cansada.

—Por supuesto madre —contesto Tsukushi por los dos. Y se rió, aliviada porque su madre no se hubiera dado a entender y aquello hubiera sido un malentendido. Su esposo la siguió, y también soltó sus típicas carcajadas fingidas de nerviosismo; ella no le soltó la mano y tomaron asiento junto al resto.

—¿De qué se están riendo ustedes? —preguntó Haruo —Ya cállense. No entiendo nada y me duele la cabeza.

—Yo tampoco los entiendo, querido —dijo la madre— Los cuatro amanecieron muy extraños.

Ese era un ambiente normal para Tsukushi. Se alegraba de que todo hubiera salido perfecto. Podía ver como Himiko tomaba casualmente la mano de su hermano por debajo de la mesa... tal vez Susumu no gritara su amor a todos, como lo habría hecho su propia pareja; pero se sentía feliz de saber que incluso para ellos, las cosas habían tomado un buen curso.

Había muchos colores en aquella habitación. En ocasiones eran azules, si hablaban del pasado y momentos tristes; o rojos, si acaso alguien decía algo vergonzoso; amarillo, si todos empezaban a reír con alegría... incluso había cierta aura negra si Tsukasa comenzaba a molestarse; o ella diría que morada, alrededor de la resaca de su padre.

Sin embargo, todos generaban un contraste perfecto para una familia tan variada.


Como siempre, acá está la lista de palabras usadas en el capítulo; que me parecieron extrañas o que creo que necesitan una aclaración:

*bata de dormir: Es una prenda más, de las conocidas como "ropa de cama". Es como una chaqueta que se cruza por delante y tiene una cinta para amarrarla. Una bata cualquiera pues; que suele estar hecha de una tela fresca y ligera como seda y satín o hasta transparente como la organza; también pueden ser gruesas si se precisa cubrirse bien en época de frío. Lo curioso de su nombre, es que normalmente no suele usarse para dormir, sino que al despertar se coloca para cubrir la pijama o camisón que sí se usa para dormir.

*Shoji: Dentro de la arquitectura japonesa, el término shoji se refiere a una puerta corrediza que está hecha de un papel blanco muy tenso, y que está montado sobre un resistente marco de madera, dividido en cuadros o rectángulos de tamaño medio. Normalmente se usan para dividir áreas exteriores de las interiores, pues su estructura de madera estriada (dividida) permite que sean muy resistentes. A veces suelen ponerle decorados en el papel, pero es más común que las veamos todas lisas o con texturas muy sencillas en el papel; ya que las decoradas son las puertas interiores y estas no tienen divisiones a cuadros y se llaman fusuma. He visto también, que en algunas casas japonesas más modernas, los shoji empiezan a ser de madera todavía más gruesa y el papel se sustituye por vidrio o acrílico.

*terraza: Otro termino arquitectónico. Esta es una zona de la casa, que se encuentra abierta al aire libre. Normalmente está elevada del nivel del terreno, es decir como un balcón o barandilla exterior en una ventana, y que sobresale de la fachada de la casa; la diferencia es que la terraza es mucho más amplia, llegando a ocupar el espacio de toda una habitación. A veces se confunde con la azotea, pero se diferencian porque la terraza no suele estar en la parte más alta de la casa y en ocasiones está provista de un techo o cubierta. Es común que la adecuen con sillones, hamacas… y hay terrazas tan amplias, que pueden tener área de chimenea, asadores, jacuzzis… y hasta albercas pequeñas. En la película, podemos ver a Rui y Tsukasa conversando de noche en una terraza.

*otouto: En la sociedad japonesa, tienen palabras muy especificas para referirse a los familiares. Es muy práctico utilizar estos términos, pues con una sola palabra decimos el sexo del hermano y su posición al resto de la familia. Otouto por ejemplo, se refiere al hermano menor… lo curioso aquí, es que Tsukasa debería decirle "Otoutosan" porque Susumu no es su hermano, sino que es el hermano menor de alguien más. Pero al decirle de aquel modo, está siendo más cariñoso y cercano al joven; aceptándolo de este modo, como si fuera el hermano menor que no tuvo nunca y al que está dispuesto a transmitirle todo si hace falta. Y todo se lo debemos al gran amor por su Tsukushi.

*Yuki-onna y Yama-uba: Ambas, son unas figuras o personajes populares en Japón; porque son espíritus o youkais propios de su folclore.

Yuki-onna, se compone de dos palabras: "Yuki" es nieve, mientras que "Onna" es una manera de referirse a las mujeres. Por lo tanto, se refiere a una mujer que está asociada con el invierno y la nieve. Se mueve entre la nieve como si flotara sin dejar rastro; posee además una belleza inhumana que le permite raptar a los hombres y normalmente va vestida con un kimono de color blanco, como una novia, o incluso totalmente desnuda; pero eso provoca que se pueda confundir con el paisaje nevado, además de que se puede transformar en nieve o niebla según lo requiera. Es representada como una mujer alta, hermosa, de largos cabellos, que se manifiesta en una noche nevada.

Es debido a su palidez, que Tsukasa trata de comparar a su esposa con este youkai de divina belleza. Pero como siempre, se equivoca y no lo hace.

Yama-uba o Yamamba, es otra mujer monstruosa que se confunde demasiado con Yuki-onna (no, no es culpa del propio Tsukasa). "Yama" se refiere a las montañas, y "ba" se puede referir a una mujer vieja. Al igual que la anterior, suele presentarse en las montañas y bosques, y por eso en climas nevados si la ocasión se presenta, lo cual hace que la confundan con Yuki-onna. Su historia se remonta a hace muchos siglos, cuando una aldea llamada Sabane encerró a una vieja bruja en una cueva al pie de la montaña; pero la bruja es inmortal, permitiendo que siga viva hasta ahora. Se presenta como una mujer anciana de aspecto horrible. Su cabello puede ser blanquizco o con tonos dorados, y va vestida con un kimono andrajoso. Puede cambiar su aspecto sin embargo, a una hermosa mujer; pero se delata por su enorme boca, pues según la leyenda, la bruja es caníbal. Existen también otros cuentos, donde Yamamba es una bruja benévola, pese a que come carne humana.

[…]

Y ya. Creo que esta vez me extendí mucho en las aclaraciones, jajaja, lo siento, pero quería ser más precisa y darles un poco de contexto. Aunque el capítulo fue corto, creo... y lo lamento, pero la historia era cortita.

En fiiiin~

¿Qué piensan de este capítulo? Como dije, al principio, este fue el final de este minific... y continué con las escenas que dejé pendientes. El lemon culminado, el qué pasó con Susumu, y finalmente mi OC y la aclaración de su verdadero papel en esta historia. Desde el dorama, yo sentía que Susumu se merecía una bonita relación con una dulce chica, y que fuera Tsukasa de nuevo, quien lo animara a declararse. Así que a pesar de todo, este último capítulo me dejó conforme... ¿y a ustedes? Les agradecería como siempre, que me hicieran saber que piensan :D

Yo me tardé, porque esta vez estoy muy ocupada con la universidad... y es que probablemente en unos meses pueda viajar como alumna de intercambio a Europa, probablemente a una escuela de diseño en Alemania, y he estado muy ocupada tratando de mantener en alto mi promedio y aprendiendo el idioma o mejorando mi inglés para poder irme. Además, debo decir que mi otro fandom (el que le debo mi existencia ahi por HanaDan), Arashi, me tiene ocupadísima con tantas cosas nuevas que sacan, jajaja. Y ya que también tuve que escribir otras cosas para concursos de poesía, literatura fantástica... e incluso concursos de diseño en mi ciudad. Y por si fuera poco, estuve tomando cursos extracurriculares de acuarela, ilustración y redacción. ¡Mi vida social se vio anulada por meses! XD.

Pero bueno, me dí un tiempesito y escribí esto. Próximamente, quizá me de un tiempo para corregir los capítulos iniciales de esta historia por si tiene errores o mala redacción... y talvez de todas las historias que escribí.

Ahora sí, voy a responder comentarios anteriores:

Patricia Bustos: Muchas gracias por tu comentario, querida. Ya te complací y puse una escena de amorsito entre nuestro querido par; aunque la verdad, yo también quería escribir un poquito así.

lauryxBlack: Jajaja, lo siento, pero es que Susumu tenía que hacer aparición; no podía dejarlo sin intervenir. Que bueno que te gustara. Y en serio, lamento mucho haberme tardado, :(. Ya sé que lo he dicho mucho, pero la uni del mal (XD) me consume hasta el alma; ya pronto volveré a actualizar el otro fic también, y gracias por siempre leerme. Me animas a seguir escribiendo.

valeria: Lo siento, pero ya está aquí la continuación. Y es que no pude evitarlo, jajaja, justo estaba escribiendo la escena cuando pensé en Susumu y me dije "Oh sí, tengo que ponerlo justo como me ha interrumpido a mi". Pero bueno, por eso les dejé que tuvieran su nochesita, para compensar que dejé que él los interrumpiera, jajaja. Lamento haber lastimado a tu corazoncito, querida; y espero que este nuevo capítulo te guste.

Flamingo80: ¡No sabes lo feliz que me hizo el leer tu comentario! Se me salió una sonrisa de oreja a oreja y hasta me sonrojé. Muchas gracias por decirme algo tan bonito, que siendo tal mala escritora a alguien le haya gustado tanto una historia que se fuera a leer las otras (bueno, tal vez ya mejoré tantito conforme pasaba el tiempo). Ya pronto actualizaré la otra que tengo pendiente también, y en verdad muchas gracias. Ojalá me sigas diciendo que piensas de lo que sigo escribiendo :D.

tengoku no tenshi: ¡Otro nuevo comentario! Esto me hace feliz, el ver gente nueva... y ¿realmente crees que soy mala? ¡Pero quien se coló a la habitación sin permiso fue Susumu, no yo! Bueno, yo lo dejé... pero ese no es el punto, jajaja. Que bueno poderte sacar una sonrisa, y espero que este nuevo capítulo también te guste.De HanaDan, yo he visto todas las versiones... bueno, debo ser sincera, no terminé de ver toooodos los capitulos de la coreana porque eran muchísimos y muy cambiados; pero vi lo primordial. Y la versión china que se llama "Meteor Shower" sólo vi un par de ellos, antes de cansarme y decir "no, no me gustó". Pero la taiwanesa, también me gusta bastante, y se apega muchísimo al manga. Como sea, la pelicula que mencioné fue de 1995, yo la vi primero en inglés y luego la encontré en español... pero por algún motivo, luego la dieron de baja inmediatamente y ya no la encuentro en ningún lado en español.

Pero está en inglés, por si gustan verla aún; sólo agreguen lo siguiente luego del ".com" en YT.

/watch?v=xwp5uOmssS8

Sí la encuentro en español, les mandaré un MP con el link inmediatamente; así que si la quieren, díganme de nuevo XD. ¡Y no duden en comentar! Realmente, me interesa mucho saber que opinan.

¡Les mando muchos saludos desde México!