Prologo

Los ojos azules de aquel hombre, unos ojos tan azules como el mar, pero más vibrantes, su mirada era fría y hermosa como el hielo. Era penetrante, hacía temblar mi cuerpo con una facilidad aterradora. Dirigí mi mirada hacia su rostro, despegando mis ojos de los suyos, librándome de la hipnótica mirada que mantenía sobre mí.

Sus rasgos eran finos y varoniles, la tez de su piel era blanca, cremosa y tentadora. Su pelo era de un profundo azabache como la más oscura de las noches. Su cuerpo era el sueño de toda mujer, definidamente era el hombre más atractivo que había visto en su vida.

Lástima.

Lástima que ese hombre era la persona que la mantenía cautiva, la mantendría encerrada. Bajo el titulo de Su Esposa.

Hoy he llegado a mi destino.

Capitulo 1.

Ducado de Rain, Año XIV Decima Segunda Generación.

1 mes antes.

El destino es algo incierto, nunca pensé que el mío fuera uno del cual nunca llegue a imaginar. Soñaba que encontraría un hombre que me amara y con el cual compartir mi vida. ¿Tonto, no?. Los sueños de una chiquilla, solo eran eso. Sabía que nunca podría ser así, sabía que nunca podría encontrar a alguien así. Porque era yo.

Nike Lemercier, la cuarta princesa del Ducado de Rain, aunque nunca se me trato como tal. Siempre recibiendo los maltratos de la esposa de mi padre. La persona que usurpo el lugar de mi madre cuando ella murió. Esa persona que destruyo mi vida.

Lenia. Ahora Lenia Lemercier, al casarse con mi padre, después de la muerte de mi madre.

Mi padre estaba demasiado enfermo y cansado como para detenerla. Incluso ni se enteraba. Mis hermanas recibían casi el mismo trato que yo, solo que por alguna extraña razón con la que más se ensañaba era conmigo.

Hasta que llego ese día, donde la poca felicidad que tenia se esfumo. Separarme de las personas que amo fue lo que me devasto. Ella sabía perfectamente que lo único que me mantenía ahí eran mis hermanas, lo único que me mantenía con vida.

Escuche unos pasos acercarse hasta donde yo me encontraba. Gire mi rostro para observar a la persona de mis más oscuras pesadillas.

Me miro y esbozo una sonrisa. Una sonrisa que hizo que un escalofrío me recorriera la espalda.

—Nike, en una semana partirás al Reino del Sol— su voz hizo eco en el silencio de la habitación. De todas las cosas que pensé que me diría, me trajo el más terrible de los castigos. Mi cuerpo tembló como si en ese momento supiera el significado de esas palabras.

— ¿Cuál es la razón de tan repentino viaje?- mi voz era temblorosa, tenía un mal presentimiento. Una corazonada que en poco tiempo confirme.

—Te casaras, ¿con quién crees? ¡Con el Rey del Sol!— dijo mientras reía y daba un aplauso al viento mientras regodeaba con mi expresión— quita esa cara niña, eres un chica muy afortunada de que un rey como el haya querido casarse contigo, Nike

— ¿POR QUE YO?— pregunte alzando la voz.

La rabia corría por mis venas, mi cerebro no pensaba bien, y me deje llevar por el instinto de coraje.

—Yo también me lo pregunto, preferiría enviar a alguna de tus otras hermanas porque son unas inútiles, pero el té eligió a ti por una razón que desconozco— dijo mientras se encogía de hombro. Y con una mirada de maldad pura en sus ojos.

—Tu maldita bruja, eres— sentí una calor abrazador en mi mejilla y momentos después un dolor ardiente, entonces capte que me había dado una cacheta.

—Cuida tu boca, Nike, no querrás que alguien más sufra después de tu partida ¿o sí?, te casaras y no hay discusión. — sentí las lágrimas arder en mis ojos, pero no le daría el gusto de verme llorar, no de nuevo, lo prometí, no volvería a verme llorar.

Escuche sus pasos alejándose de la habitación.

La determinación de alejarme de este lugar y no dejar que ningún habitante de este me viera llorar hizo levantarme de donde estaba y correr.

Corrí lo más lejos que pude, alejándome del castillo. Me adentre en lo profundo del bosque templado hasta que llegue a la orilla de un barranco, donde daba la hermosa vista de una cascada.

Grite.

Grite con toda la rabia y frustración que sentía en esos momentos. ¿Por qué mi vida era tan injusta? ¿Por qué me hacia esto? ¿Por qué?. Esas palabras salieron de mi boca en un grito desgarrador, mientras lágrimas no contenidas se derraban como si no tuvieran fin por mis mejillas. La garganta me ardía, pero el dolor seguía siendo más fuerte, el dolor que me causo todo esto.

Aunque había algo bueno en esto, no tendría que volverla a ver, aunque eso solo se mantenía en lo profundo de mi corazón porque en ese momento lo único que pensaba era mis hermanas.

Mis hermanas.

Qué pasaría con ellas, ¿tendría la misma suerte que yo? ¡No! Eso no podía ser así, haría lo que estuviera en mis manos para que así no fuera.

El viento comenzó a soplar llevándose lejos los sollozos de mi alma.

La oscuridad de la noche me daba paz y tranquilidad. Tenía que volver al palacio.

El frio viento que se arremolinaba en las copas de los árboles se metía por debajo de mis ropas dándome escalofríos, hoy habría tormenta. Parecía irónico tanto que estaba reflejando mi estado de ánimo.

Dos Semanas Después.

Este es el Reino del Sol, mi nueva pesadilla. Levante mi mirada para observar al hombre que me había comprado. El hombre causante de mis lágrimas incluso antes de conocerlo.

-Mi nombre es Livius I, Bienvenida a mi palacio- su voz resonó en toda la sala, erizando los bellos de mi nuca. Ese hombre era… Mi Esposo.

Continuara…

¿Qué les pareció? Algunas dudas que habían quedado sueltas y algunos datos mas ;) espero les guste