Porque lo pidieron...

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Mi Fate 2

Los trabajadores iban de un lado a otro, lejos de los días vacacionales en las modernas oficinas centrales, estaba todo muy activo y el trabajo atareado, a pesar de ser muy tarde todavía permanecían muchas personas dentro de las instalaciones del Bureo.

Fate se decepcionó mucho cuando recibió un llamado de Hayate para que fuera directamente a su oficina. Suspiró de antemano con un poco de decepción, de alguna forma no le sorprendía del todo, ingenuamente de verdad creyó que con tener nuevos compañeros que cumplían de manera formidable el deber de un enforcer igual que ella, tendría aunque sea una oportunidad.

Desde hacía algún tiempo, casi desde su graduación, notó como su amiga comenzó a tener una mirada ausente que en ocasiones le mantenían con la mirada baja. Nanoha siempre fue abierta en lo que respecta a sus pensamientos y sentimientos, tan dinámica y energética, por lo mismo era que aquella actitud le parecía demasiado inusual, sobre todo porque parecía ocultarlo, o más bien, era algo de lo que se percataba sin que Nanoha se diera cuenta. Fate se acercaba casi al tiempo de confrontarla infraganti, pero Nanoha solo le sonreía como ella sabía hacerlo, desapareciendo esa mirada pérdida al instante enfocándola en su persona, repentinamente le hablaba tan afable de su día y su trabajo, que a veces hacía creer que se engañaba, que no pasaba nada, así que no sabía cómo afrontarla. Más de una vez, le parecía escucharla sollozar por las noches ¿Por qué? Se preguntaba Fate, se incorporaba para hacerle por fin la pregunta y tener una respuesta, pero cada vez que eso sucedía ya era demasiado tarde, al ver el rostro de Nanoha, ésta ya se encontraba dormida, despacio acariciaba su cabello, solo podía observar el fino rastro de sus traicioneras lágrimas. Por eso, Fate decidió esperar a que llegara el día en que Nanoha se lo dijera por su propia cuenta.

Entre más pasaba el tiempo, más se exasperaba, no es que le doliera o no la actitud de de su tan querida amiga, solo pensaba que Nanoha siempre estaba para ella, para cualquier cosa que le sucediera, pareciera que no hubiera ocasión en la que no supera qué hacer o decir, la cobriza era increíble. En cambio ella, no podía ayudar a su amiga, y sentía que era patético de su parte, por eso pensó en un intento de ayudarle, que a lo mejor, después de un año de trabajo, podrían tener unas merecidas vacaciones. Le pediría ayuda a Hayate para que esas vacaciones las compartiera con Nanoha y así poder darle una sorpresa, sería genial, pensó ¿qué podría salir mal?

Como otras veces, se equivocó…pero casi que lo logra.

Nanoha ya se había marchado de su oficina no hace mucho, luego de su tan efusivo encuentro.

Fate acarició sus labios, recordando que hace unos pocos minutos los de Nanoha estuvieron sobre ellos, no solo la sensación era embriagante sino también el recuerdo. Estando casi a oscuras en su oficina, no notaba el brillo de deseo en sus propios ojos que rompía con la bruma de la habitación. No solo eran esos labios lo que la volvían loca, su rostro avergonzado, su voz tan aguda al pronunciar su nombre, el cuello que besó, esa cintura, sus pechos, esas curvas…todo hacía que cien mil revoluciones explotaran en su cuerpo, debía controlarse, sino cometería una locura. Todo sucedió tan rápido que no le daba el tiempo de digerirlo, era demasiado.

Apenas el día anterior solo pensaba en ayudar a su mejor amiga, pero resulta que esa misma noche…compartieron el calor de sus cuerpos como algo más, y justo esa tarde se dijeron mutuamente "te amo". Cerró su puño conteniendo sus emociones, simplemente no pudo controlarse, al ella llegar a su oficina, quería hacerle el amor ahí mismo, no es que hayan hablado mucho, pero tampoco llegaron tan lejos. No sabía que sucedería a partir de entonces, debían hablar de tantas cosas, sincerarse, pensar en el futuro.

Sin más, arregló las cosas en su oficina como cada vez que se marchaba a casa, solo que en está ocasión debía visitar a Hayate antes de marcharse. Dio dos ligeros toques al llegar a la puerta de la oficina de su amiga, escuchó un leve "adelante" y entró, Hayate le invitó a sentarse amablemente.

-¿Qué sucedió Hayate?- preguntó con todo el desdén que ello le causaba, el rostro de su amiga no se quedaba atrás.

-Lo siento Fate-chan, sé que ya estaba aprobado, pero surgió de último minuto, no puedo dejarte ir ahora, perdóname, sé que esto era importante parar ti por Nanoha-chan- su amiga también suspiró.

-¿Richard y su titular no son suficiente? ¿Y Signum?- puso el recurso final sobre la mesa.

-Precisamente por eso te llamé, todos ellos ya fueron programados para partir a misiones, Signum se marchó hoy, Richard partirá mañana, y te necesito aquí para hacer el trabajo sucio del papeleo, lo siento, pero tuve que retirar la solicitud de tus vacaciones, pero puedes decirle a Nanoha-chan que puede ir solo ella- el rostro de Fate se contrario de tal manera que Hayate no fue capaz de comprender que le sucedía, lo normal es que de un tirón se pusiera a reclamarle enfadada y resentida por lo dicho, en cambio solo desvió la mirada para no hacer contacto directo con sus ojos.

-Retira también las de Nanoha, yo hablaré con ella- zanjó rápidamente el asunto y se levantó de su asiento sin esperar tregua alguna.

-Pero no es necesario, Nanoha-chan puede ir si quiere- Hayate también se levantó de su asiento enfatizando sus palabras- Puede que le sirvan a ella después de todo, para que espabile y pueda sacar eso que dices ha estado ocultando- la maga de cabello corto creyó que hablaba por el bien de su amiga, a ella también le preocupaba después de que Fate le contara, y al igual que la rubia también fue discreta- Yuuno-kun podría ir con ella- Fate respingó, ante lo último, para Hayate esa era una buena opción, que creyó Fate aceptaría- el trabajo que hace él puede esperar, ya que es investigación no dependiente, y para que reemplacen a Nanoha ya tengo a Vita y Zafira, ellos con gusto…

-Hayate- le cortó- no es necesario, retira también la solicitud de Nanoha, te lo pido- la voz de Fate no fue una de enfado, al contrario parecía demasiado solemne y tranquila.

Totalmente contrariada la maga del tomo nocturno, enfocó a su amiga frente a ella. No se había quejado, no se había deprimido ni exasperado, menos exteriorizado de alguna forma dichas emociones, como otras veces cuando cosas como esa le sucedían.

-¿Acaso sucedió algo…?- su amiga solo caminó y salió cerrando suavemente la puerta.

Pero Hayate no era tonta, la actitud de Fate, esa actitud todos la conocían, era de esas como cuando tenía a su cargo una misión de suma importancia, y sorprendentemente todas sus decisiones eran ridículamente acertadas, hasta la más mínima estrategia de un plan compuesto a detalle en más de 300 páginas, escrito en menos de un día, nadie sabía cómo era capaz de escribir tanto en tan poco tiempo, rió ante el recuerdo, eso no era nada a comparación de los trabajos escritos a mano de 50 páginas del instituto, Fate se equivocaba en un simple kanji y repetía toda la página con lágrimas en sus ojos, a veces le tomaba toda una semana terminar el dichoso trabajo, por ello empezaba desde el primer día que la dejaban. Se sentó sobre su asiento, sí, definitivamente algo muy importante había sucedido. Sonrió al ver la fotografía de ella tres juntas que reposaba sobre su escritorio, esa que se tomaron al comenzar la secundaria. Llamó a Rein y le ordenó cancelar la solicitud de vacaciones para Nanoha. Probablemente el día por fin había llegado, esas dos se lo merecían, destinadas a estar juntas describía poco para lo que se podía contemplar en la lejanía.

Ese día particularmente Fate lucía radiante, no solo por la sonrisa que no se borraba de su rostro a pesar de lo dicho por Hayate, los pocos soldados que quedaban suspiraban al verla pasar, resplandecía ante los hombres y lucía galante para las mujeres. Se despidió del portero y salió en su deportivo negro, no comprendía por qué Nanoha seguía prefiriendo el transporte público que su auto, "me recuerdan a Uminari" le decía, qué podía hacer ante esas palabras, su chica era demasiado sensible, en muchos sentidos cabía destacar, oh sí. Pero Nanoha tenía razón, ella también poseía recuerdos bellos de ese lugar yendo en el transporte público, como cuando Nanoha se dormía sobre su hombro después de trasnochar para un examen, o cuando ella se dormía en el regazo de Nanoha después de regresar de una misión y debía asistir a la escuela, tantas risas y discusiones, o todas las veces que se entrelazaron de las manos en ese lugar.

La noche ya caía, recorrió aquellas calles que ya conocía con prisa pero conservando la calma, hasta que al fin llegó al apartamento que compartía con Nanoha, parqueó el auto y bajó. Repentinamente su corazón comenzó a palpitar de esa manera acelerada que marcaba desde ayer, solo estaba por llegar a casa temprano, era como otras veces y al mismo tiempo no lo era.

-Ya estoy en casa- se anunció al abrir y cerrar la puerta tras de sí.

Escuchó unos pasos que se acercaban lentamente, tanto, que le sorprendió, Nanoha no salió a recibirla a toda prisa como siempre, y al verla supo por qué, las mejillas de Nanoha eran cubiertas por un sonrojo bastante notable y una expresión tímida que en pocas ocasiones se veía en ella, y casi que no podía enfocarla con los ojos, la miraba y a la vez no.

-¡Bienvenida!- dijo alegre como siempre, pero no se movió de aquel marco de puerta que llevaba a la cocina.

-Estoy en casa-sonrió elegante y contenta solo de ver a la cobriza.

Fate se cambió los zapatos de fuera y se quitó la gabardina negra que usaba por aquellas noches de frío, y caminó con porte seguro hacía Nanoha hasta quedar lo más cerca de ella que podía. Pareciera que las cosas habían cambiado, la segura parecía ser Fate y la tímida Nanoha. Ahora sus ojos no dejaron de hacer contacto.

-¿Sucede algo malo?- esa voz, repentinamente se había convertido en un delirio para su interlocutora.

-No, no es nada- susurró suave- ya está lista la cena- le informó con su tono normal, pero ninguna se movió de su lugar.

Lo que Fate no se imaginaba era que Nanoha estaba conteniéndose con todas sus fuerzas, no podía actuar normal, porque su mente y su cuerpo le gritaban hacer otras cosas al estar frente a su rubia, solo su presencia era suficiente para ponerla en ese estado. Para Nanoha era una tortura, no comprendía qué le sucedía, por qué de repente no podía ser como siempre, quería consumirse o explotar, no soportaba sentirse de esa forma, nunca le sucedió nada similar. Fate la descontrolaba con esa mirada, ni siquiera llevaban 24 horas de aquello. Las caricias compartidas en la oficina no habían sido suficientes, sobre todo después de declararse su amor. Saber que Fate la amaba, era una sensación indescriptible.

La enforcer la sujetó su barbilla al estar tan cerca, Nanoha dio gracias infinitas por la diferencia en la altura, ya que ahora al levantar su mirada no solo podría ver el cielo, sino que también aquel mar escarlata fundido en fuego. Llegó a su límite al tenerla tan cerca, sentir esa respiración sobre su rostro.

Nanoha se arrojó literalmente sobre Fate, tan de improvisto que la rubia abrió los ojos ante la sorpresa, sus labios fueron capturados, su espalda chocó contra la pared más cercana, el sonido de una cucharona resonó por el lugar al caer cuando Nanoha lo soltó para abrasar en su lugar a la dueña de Bardiche, pasó sus manos por esa espalada agitando los cabellos rubios que volaron ante la impetuosidad de la acción. El beso era hambriento desde un comienzo, Fate cerró sus ojos para entregarse a disfrutar, e intentar seguir el ritmo, a fin de cuentas, de no ser Nanoha, ella lo hubiera hecho en su lugar, es decir, lo del beso. Trataba de ganar posición sobre esos labios, pero la cobriza lo tenía dominado por completo, sin mencionar que el hecho que la estrujara contra ella no le ayudaba en nada. No pasó mucho, cuando sus lenguas se encontraron, Nanoha parecía una experta, el beso continuaba gracias a los breves lapsos de descanso que le daba, pero al instante ya la tenía de regreso. Sentir sus cuerpos pegados, el roce de sus pechos, algo comenzaba a quemar. Repentinamente comenzó a sentir que su chaqueta de enforcer caía siguiendo el camino de sus brazos ¿En qué momento la había desabotonado? Repentinamente la instructora dejó libre sus labios para comenzar a marcar un camino por su cuello, mientras su blusa blanca ya estaba comenzando a ser desabotonada.

-Nanoha…esc… ¡ah! …

Tuvo un vano intento de articular palabras, no logrando terminar dicha oración, ya que al momento sus pechos fueron expuestos forzadamente siendo sacados fuera del brasier negro con encajes, recibiendo al instante suaves caricias circulares, que se detenían sobre sus pezones. Luego de succionar la zona interna de la fosa clavicular superior derecha, dejando una clara marca, a la vez que hacía que Fate soltara un leve quejido, dirigió su boca sobre el pezón izquierdo sin dejar de masajear con su otra mano el derecho, ya con una mano libre busco el cierre de la mini falda negra de Fate, de un solo jalón bajó el cierre, haciendo caer la prenda al instante, de una vez decidió comenzar a acariciar la espalda baja de su rubia ¡todo al mismo tiempo! Fate estaba que no se lo creía, pero le gustaba lo que sucedía.

Llegó a tener una sutil duda de cuánto y cómo eran los sentimientos de Nanoha, si es que la deseaba de la misma manera, pero para que decir que se lo mostraba de una forma magistral, un tanto agresiva debía admitir, pero así era su Nanoha, intensa, y con la euforia de la situación no era menos, la dueña de los ojos lavanda solo estaba liberando todo lo que sentía por ella. Luego de que su otro pecho recibiera la suficiente atención, comenzó a sentir cierto cosquilleo sobre su abdomen, uno que dejaba una mano curiosa con dirección a su bajo vientre, a pesar de que aún vestía casi toda su ropa, incluyendo la ropa interior y sus medias.

-… ¡E-espe-ra!- logró advertir.

Nanoha se detuvo al segundo de escucharla, se quedó inmóvil en su lugar y se encontró con la mirada de Fate, la cobriza que antes parecía estar en modo automático ahora recobraba la cordura. Enseguida asimiló la situación que sus acciones provocaron, soltó a Fate tan repentinamente como la sujetó, y sintió vergüenza de sí misma, al no haberse podido controlar, se sentía de lo peor.

-P-perdoname Fate-chan, no sé lo que me sucedió- agachó su rostro, no merecía sostenerle la mirada, estuvo a punto de darse a la huida, pero fue detenida por Fate que reaccionó a tiempo sosteniéndola de su muñeca.

-Todo está bien Nanoha, solo me sorprendí un poco- Fate se acercó despacio ahora que la otra chica le daba la espalda, la abrazó rodeando su cintura y acariciando levemente su abdomen dándole a entender que no pasaba nada. Se acercó para hablarle cerca de su oído- además este no es el lugar adecuado…para terminar esto…- le susurró de forma seductora.

-Fate-chan…- Nanoha se giró aun en sus brazos, se sujetó de sus hombros, aun sin sostenerle la mirada, desviándola hacia abajo, dando con los pechos de Fate al descubierto, su vergüenza aumento, por lo que solo atinó a cerrar los ojos.

Fate con un movimiento ágil de su cabeza, logró alcanzar los labios de Nanoha, con una de sus manos que colocó tras su cuello le impidió alejarse. El fuego de Nanoha parecía haberse apagado con el bochorno, pero la rubia la invitaba nuevamente con su besó a que continuara.

-Ahora es tu turno por lo de ayer-dijo - es lo justo-…solo asegúrate de hacerlo adecuadamente.

Así, fue Fate la que las guió hacia el gran sofá de la sala, ambas tomaron asiento, e invitó a su chica a acercarse, con un nuevo beso.

-¡Te amo Fate-chan!- le dijo aun abochornada pero agradecida con la rubia, la verdad, es que su intención no era para nada aprovecharse de Fate, o solo el hecho de sentir simple deseo, ella la quería de verdad, por esa simple razón sentía desbordar sus emociones- por eso, no quiero que pienses que yo...

-Lo sé, no lo harías de ser diferente- le correspondió tranquilamente- por eso no tengas miedo de llegar hasta el final, yo también quiero esto- logró decir no sin un fuerte sonrojo sobre sus mejillas- yo también te amo Nanoha, te lo dije...- los ojos lavanda se iluminaron, y todo su ser se regocijo con esas palabras.

Nanoha la besó de nueva cuenta, pero ésta vez fue un beso suave y lento, tocando y jugando sobre sus labios, todo para está vez darle el trato adecuado a la reyna de su corazón. En el momento necesario, se introdujo en su boca, y sus lenguas se acariciaron mutuamente. La instructora terminó recostando a la enforcer sobre el sillón, ahora estando sobre ella, sin dejar de un lado sus caricias o besos la despojó con sumo cuidado de cada prenda que aun vestía, la sostuvo levemente con un brazo para retirar la blusa formal ahora con innumerables arrugas por el arrebato anterior, retiró su brasier como era debido, y tuvo una maravillosa vista de los pechos de Fate, a los cuales se dedicó con ahínco, mientras los jadeos de Fate inundaban la sala constantemente. Finalmente retiro las prendas inferiores, dejando a su vista el precioso paraíso que deseaba profanar, oh sí, mordió su labio inferior solo de pensarlo. Pero antes de pasar a la última fase, debía hacer una cosa más por la de ojos bermellón.

Aun estando entre las piernas de Fate, se arrodilló frente a ella, se aseguró de tener toda la atención de su rubia sobre sí misma. Primero retiró su cinturón arrojándolo tras el sillón, para comenzar despacio a desabotonar su chaqueta, para al fin deslizarla lentamente por sus brazos. Ahora le seguía el corbatín rojo y la blusa blanca. Podía sentir la intensa y lujuriosa mirada de Fate sobre ella, a pesar de que su acompañante estuviera ya desnuda y expuesta, era ella quien se sentía vulnerable ante esos pozos rojos que ansiaban que tocara su fondo. Agarró con sus dedos el dobladillo de su blusa negra, para poder quitársela guiándola en dirección ascendente lo que provocó que se agitaran sus cabellos, y sin pensarlo dos veces, retiró su coleta, dejando caer su cabello sobre la espalda, la expresión en el rostro de Fate no tenía precio. Su pecho casi estaba ya al descubierto, solo debía retirar la única prenda que los cubría, pero antes de ello, primero se quitó su falda azul y sus medias blancas.

Sin verlo venir, Fate se incorporó abrazándola acabando con el rostro entre sus pechos, lugar que empezó a besar de manera lenta, a la vez que acariciaba su trasero y la parte superior de su espalda, en su lugar, solo rodeo la cabeza de su enfocer con sus brazos. Utilizando su mano derecha tras la espalda, Fate desabrocho el brasier de Nanoha y se encargó ella misma de retirarlo, sus miradas se encontraron con dicho movimiento, pero Fate la rompió para capturar uno de los pechos de Nanoha con su boca, quien jadeó al contacto, estaba siendo todo tan lento que disfrutaba cada acto, mientras que en su interior sentía que todo fuego se acumulaba, sin embargo debía hacer un esfuerzo por Fate, ella se lo merecía, pero si seguía así la rubia, iba a hacer que ella quisiera que la tocara, pero no debía ser, quería demostrarle a Fate cuanto la amaba. Repentinamente, sus pensamientos se dispersaron al sentir como una mano era introducida en el interior de su pantie, y esa mano tocaba directamente su centro, tapó su boca para frenar un gemido que casi se le escapaba, cabe mencionar que ya estaba increíblemente mojada con los juegos anteriores, por lo que ella también procuraba frotarse con mayor vigor contra esa mano. ¡No! ¡Si permitía aquello, no podría cumplirle a Fate!

Con todo el acoplo de su fuerza y resistencia empujó a Fate, a la que recostada una vez más sobre el sillón, estando sobre ella, inicio con una nueva ronda de besos, disfrutando de sus cuerpos desnudos rozarse, especialmente sus pechos, el calor que surgía ante la fricción que se producía por el movimiento, esperaba que volviera loca a su amante tanto como a ella. Dejando fuertes caricias sobre aquel cuerpo de Diosa, dejó su boca jadeante, y repitió una vez más el ritual por su cuello, que era tan sensible, amaba como Fate respingaba casi con cada toque, para seguir a sus pechos, entreteniéndose lo más que podía con cada uno, los succionaba y rodeaba la aureola con su lengua y rozaba con fuerza esos pezones rosados. Ver a Fate sonrojada, agitada, sudorosa y llena de placer solo por ella, era demasiado fascinante, y con ganas de ver más, se dirigió con una de sus manos hacia el bajo vientre de su Fate. Grande fue su satisfacción al darse cuenta de lo mojado que se encontraba esa flor. Recorrió con el tacto de su mano la totalidad de aquella flor hasta el último rincón, realizando el clásico movimiento de arriba hacia a abajo, alternándolo con movimientos circulares, deteniéndose particularmente en el botón de la parte superior, ya que al tocarlo cada vez, Fate se agitaba y jadeaba con mayor fuerza, sin dejar sus pezones seguía esa maravillosa danza hasta un fuerte gemido escapó de los labios de Fate, por un momento se detuvo. Al instante retorno, pero esta vez, comenzó a bajar dejando un rastro de saliva sobre el plano per firme abdomen de Fate.

-¡Na-noha, e-espera!- la cobriza hizo oídos sordos al llamado, nada iba detenerla.

Y se encontró frente a frente con esa flor, y sin dudarlo se apodero de ella con sus labios. Dulce fragancia y exquisito su sabor. Inició suave, conociendo el sabor con sus papilas, pero involuntariamente Fate se impulsaba contra ella, pidiéndole más, y esa fue su cancha abierta, para ya no seguir conteniéndose más. Rodeó ambos muslos con sus bazos y acercó a su rostro las caderas de Fate lo más que podía. Ahora cada lamida era soltada con fuerza, como si aquel caramelo se fuera a acabar, sin embargo era dichosamente infinito, y su dueña parecía que disfrutaba del cambio del compás de aquella danza. Sujetandose como podía de aquel sofá, y sin poder evitar cada jadeo, que se llevaba su aliento, su mirada perdida, disfrutando de la sensación. Exclamó con fuerza un gemido, al sentir como una traviesa lengua se introducía en ella.

-!N-nano-ha!

Satisfecha, la mencionada, continuó con las atenciones a su amante. A pesar de la complicada posición, Nanoha abrió sus ojos solo para poder observar a su chica. La veía fuertemente sonrojada, su cabello enredado, su boca entreabierta, dejando escapar esos sonidos que la llenaban de dicha, era tan hermosa, no entendía como alguna vez pensó en dejarla ir, para dejársela a alguien más. Cerró sus ojos, pues ya no era necesario pensar en ello, aun así ese pensamiento le causó agitación, y concentrándose en lo que hacía comenzó a entrar con más fuerza, más rápido, intentando llegar más profundo, mientras con una mano alcanzó el clítoris hinchado y excitado de su rubia para brindarle caricias con sus dedos al mismo tiempo. Fate no tardó en responder, sujetándola de sus cabellos, presionándola contra su centro.

-¡Ah!, ¡mmm!, ¡ah!...¡N-nanoha! ¡Y-yo e-esto-y...!

"Hazló Fate-chan, puedes llegar cuando quieras, yo estoy aquí para sostenerte..."

Un par de embestidas más y Fate ya no pudo contenerlo más, sintió su interior explotar, mientras ella arqueaba su espalda casi involuntariamente, su mente volaba fuera de aquel lugar, y de su interior brotaba un exquisito manantial. Nanoha lo recibió con alegría, sujetó a Fate con fuerza, sin dejar de brindar caricias sobre esa flor, algo que hizo que Fate durara más en la meseta de lo esperado, hasta que su espalda tocó el sofá nuevamente. Quedó respirando con un poco de dificultad y de manera entrecortada. La expresión en su rostro agotado y perlado del leve sudor, le hacían tener una linda expresión, entre lo inocente y lo erótico.

"¡Mi Fate-chan!" Fue el más claro y nítido pensamiento de la hija menor de los Takamachi, en quien no le cabía la dicha en su corazón ¿Era egoísta sentirse tan feliz? ¿Acaparar a Fate solo ella?

Embelesada, no se percató cuando Fate la atrajó sin dificultad por su no resistencia, hasta que sus labios se tocaron nuevamente, Nanoha la rodeó con sus brazos, mientras el beso duraba lento y despacio, un contacto de amor y cariño. Se separaron, y sus ojos hicieron contacto, no era la primera vez, pero ahora estaba cargado de un significado tan diferente, sus vidas cambiarían para siempre. Nanoha se regocijó y sonrió con ternura, al saber que una larga vida al lado de Fate le esperaba, una eternidad que le pertenecería a su alma hasta el con fin de los tiempos. Fate desengancho uno de los brazo que la rodeaban, solo para alcanzar una mano, y poder entrelazar los dedos con los suyos. La sorpresa en Nanoha fue grande, al comprender el significado de tan pequeño gesto. Lágrimas cristalinas se asomaron por sus ojos...ella no era la única en sentirse envuelta en aquellos bellos sentimientos.

-No llores Nanoha...- Fate creyó que algo andaba mal.

-Gomen, es solo...que estoy tan feliz, te amo tanto Fate-chan- Nanoha se recostó en la rubia- no sé cómo no me di cuenta antes... de que yo te he amado desde hace tanto sin saberlo- confesó.

-Nanoha...- Fate recostó su mejilla en los cabellos cobrizos- yo te esperaría toda la vida de ser necesario...

-¿Desde cuándo...me amas?- quizó saber, era imperativo.

Fate se sonrojó de la vergüenza de confesar uno de los secretos de sus sentimientos.

-Yo...no sé exactamente, quizás desde hace un poco más de cuatro años, me di cuenta de que te miraba de forma diferente, al principio me reprendí por ello, pero después, al pensar que tú no me corresponderías, solo quise estar ahí para ti, aunque sea, como tu mejor amiga...no me importaba, si podía estar cerca...era más que suficiente.

-Fate-chan...la has pasado mal por mí- la instructora se sintió triste solo de imaginarlo -lo siento...

-No, no digas eso, con solo amarte me has hecho muy feliz, y ahora...no podría alcanzar a decir con palabras lo que siento, pensé que no podía ser más feliz, pero me equivoqué, logras hacer que ocurra lo inesperado cuando se trata de ti...- Fate hizo que la mirase una vez más- mírame bien, yo te amo Nanoha, y aunque nunca me correspondierás, mis sentimientos no hubieran cambiado jamás...

Nanoha se estremeció, y recordando que estaban a plena sala, fingió para poder salir de esa apresante nueva sensación que comenzaba a invadirle, Fate podía influir en su cuerpo aún sin tocarla, era demasiado.

-Yo también daría mi vida por ti Fate-chan, desde antes incluso, pero ahora con más justa razón... pero, eso significa que también debo alimentarte, así que...- levantándose del sofá, liberándose del abrazo que la tenía sujeta- deberíamos ir a la cocina, ya que te entretuve tanto, debes estar hambrienta.

-A decir, verdad, Nanoha es la única que ha comido hoy, eso no es justo- rió Fate al decirlo.

Ladeó su rostro, un poco abochornada por las palabras de la rubia, y para que no fuera tan evidente buscó entre la ropa esparcida por el lugar algo para cubrir su desnudez. No tardó en encontrar una prenda color negro para colocársela y sorprender a Fate, que ya buscaba su ropa interior.

-¡Estoy lista! ¿Qué tal tú Fate-chan?

Fate volteó a verla, encontrándose con una extraña pero linda sorpresa. Nanoha vestida únicamente con sus bragas y con la chaqueta negra de enforcer sin abotonar, sino fuera por su autocontrol, hubiera tenido un derrame nasal, ahí mismo.

-¿N-nanoha qué haces?- no pudo evitar el tartamudeo.

-Voy a servirte la cena ¿Por qué?- preguntó de manera maliciosa- ¿Acaso te molesta que...?

-¡No! ¡No! ¡Para nada!- saltó de repente- en breve estaré contigo.

Nanoha se retiró dejando a Fate pensativa en su lugar. Preparó la mesa y sirvió la comida, una cena bastante familiar, en lugar de algo romántico. La verdad es que, su intención era tener una agradable momento con la rubia, y hablar tal vez de su día, tal vez de cosas importantes, pero definitivamente no como terminó todo, a lo mejor y al anochecer poder aclarar mejor sus sentimientos, pero ¿Cuál era el problema si la deseaba? Es que al tener a Fate todo parecía tan vivo dentro de su ser, no podía creer que Fate hubiera resistido desde hace tanto tiempo, aunque siendo niñas, a lo mejor y era distinto, al fin y al cabo, si en algo destacaba Fate, es que era alguien muy respetuosa, determinada y con un gran autocontrol, sabía que sus palabras eran verdad, y por más que la quisiera, jamás la hubiera forzado aun a sus más intensos sentimientos, y ella se estaba comportando peor que una colegiala "se supone que deberías madurar Nanoha" se reprendió a sí misma. Debía tener más autocontrol.

-Aquí estoy Nanoha- se anunció la rubia- ¿Qué cenaremos hoy?- preguntó sonriente.

Al verla Nanoha se sorprendió, aunque no debería, sabía que ella solo le estaba siguiendo el juego. Pero era un poco extraño de ver, su chaqueta de instructora en Fate, justo al igual que ella solo llevaba su ropa interior también.

-¿Qué dices? ¿Me veo bien?- extendió sus brazos como mostrándose craso error, al no tener abotonada la chaqueta solo hizo que sus pechos quedaran más descubiertos, ya que la talla de la prenda era más pequeña para siquiera quedar cerca de la linea media.

-¡Fate-chan!- le reprendió sonrojada a más no poder.

-¡Qué! Es justo- ese lado juguetón de Fate, las dos eran igual de pervertidas ¿Acaso sus pensamientos anteriores fueron equivocados?

-Por supuesto que no- hizo un puchero- mi chaqueta es más pequeña que la tuya, a penas si llega a cubrir tus muñecas. Y tus pechos resaltan más.

-Es tú culpa por no hacerlo de forma adecuada- acusó.

-¿Qué? ¿Qué quieres dec-...?- la rubia la abrazó de improvisto por la espalda hasta juntar sus cuerpos.

-Nanoha tiene la culpa, se ve demasiado sexy con mi uniforme de enforcer- Fate inició con suaves caricias sobre el abdomen al descubierto que no se escapaba de sus manos.

Fate apartó el cabello que le estorbaba con su nariz para alcanzar el cuello de Nanoha, y comenzó a dar pausados besos alrededor de todo el contorno, sin esperar demasiado, alcanzó los pechos de Naoha con sus manos y comenzó a masajearlos con delicadeza, como tentando a que su dueña le pidiera más. A todo esto, la otra chica, no podía resistirse, pero, fue tan de improvisto, no quería que Fate la soltará, pero le debía a la razón de su conciencia, el autocontrol se repitió.

-F-fate-ch-an...la cena...-pero ya se encontraba jadeando, era tan débil...pero no era tan simple, era porque se trataba de su Fate-chan.

Como respuesta, todo lo que recibió fue la invasión sobre su oreja derecha por una boca que se posó sobre ella besando al inicio, para posteriormente pasar a brindar pequeñas lamidas sobre el pabellón y buscando abarcar más.

-¡No!- exclamó en vano sin apartarse.

-¿No?- preguntó Fate extrañada pero divertida- ¿No qué Nanoha?- tras unos instantes más cambió de objetivo de la oreja hasta el cuello de la cobriza que ya se alzaba de lado al intentar huir y apartar de su oreja la boca de Fate. Lamía y succionaba diversas zonas, su chica respondía con leves jadeos, hasta que se cubrió la boca con una de sus manos. Fate no se molestó, pero deseaba ver cuánto aguantaba Nanoha hasta dejarlo salir. Decidió que era momento de aumentar la intensidad de sus caricias en aquellos pechos con pezones rosados, que fueron presa de ligeros apretones.

Nanoha sentía vergüenza, lo cierto, es que le costaba resistirse. Ver a Fate llegar al orgasmo fue un beneplácito completo, no lo negaba, sobre todo al ser ella quien lo provocaba, una especie de placer diferente pero que supo disfrutar, aún así, un atisbo de su cuerpo llegó a sentirse necesitada, rápidamente lo olvidó con las hermosas palabras de Fate, pero si ella venía así tan de pronto solo a tocarla, era demasiado, y todo lo que inundaba su mente era lo increíblemente mojada que se sentía al sentir a Fate tocándola, le gustaba que Fate proclamara de esa forma su cuerpo, como si fuera suyo. ¿Pero y la cena? ¿Su prometido autocontrol que rápidamente fue desechado?

-Nanoha...- esa voz ronca y pesada, llamándola.

Cerrando sus ojos, entregándose al tacto, fue consiente no solo de las caricias de Fate, sino de la forma en como los pechos de ella se pegaban a su espalda y que aún sobre la ropa, le rozaban, o que decir de sus glúteos que rozaban la entrepierna húmeda de Fate. Dejó de cubrirse la boca, y bajando sus brazos despacio, busco las caderas de Fate, para aumentar el contacto entre sus cuerpos, llegando también a palpar esos muslos tan bien formados.

-¡Fate!- la llamó en un jadeo.

Fate al escucharla soltó uno de sus pechos y volteó su rostro para poder besarla. Nanoha la recibió con gusto, ya lo necesitaba, ansiaba todo lo que Fate quisiera darle. Mientras la otra mano de la rubia también dejaba su pecho izquierdo y se iba camino abajo buscando abarcar toda su esencia, y sobre su pantie rosada le brindó caricias, que le sacaron gemidos que fueron ahogados en la boca de la enforcer.

-Tócame...directamente...- le pidió.

-Tus deseos son ordenes...- dijo complacida.

Y así lo hizo, encontrándose con la humedad que ya rebosaba la intimidad de Nanoha.

-Esto fue demasiado rápido ¿No crees?- le dijo con todo animo de molestarla.

-Fate-chan mala...- se quejó.

-No, así no- le reprochó- llámame Fate...

-¡Ah!

Nanoha sintió su interior ser invadido de improvisto, se sujetó más a Fate si pudo, sus piernas se estaban debilitando, no sabía por cuanto tiempo podría seguir sosteniéndose. Los dedos de Fate se deslizaban sin dificultad en su interior, entrando y saliendo.

-¡Mmm! ¡Fate!

-¡Sí así!

-¡Fate!

-¡Así! ¡Solo di mi nombre Nanoha!- Fate podía sentir el interior de su cobriza contraerse cada vez más al aumentar la velocidad y mientras intentaba llegar más profundo.

- ¡Ah! ¡Fate! ¡Ah!

-¡Mi Nanoha!

Esta vez las contracciones fueron más profundas y prolongadas, hasta que Nanoha no pudo más y liberó toda la presión acumulada en un fuerte orgasmo, sus fluidos se esparcieron por el piso, y no pudo sostenerse más, hubiese caído incada al piso o quién sabe cómo, pero Fate la sostuvo en sus brazos antes de irse contra gravedad simplemente. El temblor de Nanoha volvió a aparecer y la enforcer se extrañó un poco. Creyó haberla lastimado al escucharla sollozar.

-¿Nanoha qué sucede? ¿Acaso te lástime?- preocupada buscó la mirada de la chica.

-Fate-chan acaso yo...¿Soy una pervertida? ¿Por qué...no soy capaz de controlarme cada vez que te tengo cerca?- se recriminó.

Fate no fue del todo capaz de comprender a que se refería.

-Nanoha ¿Te sientes mal al desearme como lo haces?- eso le entristeció.

-¡No! Lo que me molesta es que no soy capaz de controlarme...y solo, me dejo llevar, eso no está bien- sentenció.

-¿Por qué no?- Fate ya lograba encausar por dónde iba la cosa.

Pero la cobriza no sabía como exactamente responder, para ella no existía nada que le justificara.

-Nanoha...- le llamó su rubia un poco fuerte para que le pusiera atención- está bien, eso forma parte de lo qué eres y cómo eres, y yo amo todo lo que eres tú.

-Pero tú, has estado consciente desde hace tiempo de lo que sientes por mí, y sin embargo, nunca has intentado sobrepasarte conmigo, incluso como amigas, eres increiblemente fiel a tus sentimientos...en cambio yo...- nuevas lágrimas invadieron sus ojos.

Fate se impresionó por lo escuchado, pero sonrió para sí y pensó un instante para poder responder una turbada cobriza.

-Eso no es cierto- la cobriza le miró extrañada, y antes de que hablara continuó- esa es una de las mejores partes de Nanoha, porque...si a Nanoha no se le hubiera ocurrido besarme anoche, no pudiera besarla ahora- se acercó solo para besarla suavemente- si Nanoha no se hubiera empeñado en conocerme hace diez años, no la hubiera conocido y no me hubiera enamorado..., nunca te habría podido amar Nanoha...así que no pienses, si quieres que te haga el amor, solo pídemelo, si quieres tocarme, solo hazlo. Ahora que ya sé que puedo amarte tampoco me contendré, así que no somos muy diferentes. Quédate conmigo para siempre Nanoha.

-Fate-chan- y aunque un brillante sonrojo cubría sus ya rosadas mejillas, sin intentar ocultarlo, se abrazó a ella y le entregó un beso largo y lleno de amor a Fate- Te amo.

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Nota: Ustedes tienen un fuerte poder de convencimiento XD.

Que la luz del rayo y la estrella iluminé sus corazones.