¡Holaaaaaa!

¡Ultimo capítuloooo! Un millón de gracias a todas esas personas que han seguido esta aventura hasta el final, ha sido fascinante, me ha encantado explrar una faceta más oscura de nuestros queridos personajes.

Sin más que decir, disfrutad del final.

¡GRACIAS!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Colubrina -.


Capítulo 49 - Happily Ever After (Felices Para Siempre)

- Que te jodan, Harry. – siseó Hermione, mientras seguía agarrando su muñeca – Eres un jodido bastardo. ¿Dónde estabas cuando te necesitaba después de la guerra? ¿Dónde estabas cuando Ron decidió que golpearme era una gran idea? Yo te diré dónde estabas. Estabas a salvo en el seno de una familia sustituta, la familia de Ron, decidiste preocuparte más en tenerlos y luego te preocupabas por mí, la chica que te había salvado la vida una y otra vez.


McGonagall casi escupió mientras terminaba la carta hacia Percy Weasley. Creo que hemos encontrado un profesor de Artes Oscura que será suficiente, escribió. Nos asegura que será capaz de enseñar durante el día, siempre y cuando las cortinas sean lo suficientemente gruesas y que no ha bebido sangre humana, excepto en los bancos de sangre, en varios años. Como ya he dicho antes, sigo siendo de la opinión que la introducción de la enseñanza formal de Artes Oscuras en Hogwarts es un error, pero acataré la decisión de la Junta Administrativa. También hemos contratado a una nueva profesora de Historia, una mujer llamada Cassandra Gall, que parece tener algunas ideas interesantes sobre el plan de estudios y creo que hará una emocionante edición para el personal. Tracey Davis se ha ofrecido para establecer un nuevo programa de estudios para los estudiantes nacidos de muggles, ella y Narcissa Malfoy han estado yendo y viniendo del castillo cada fin de semana para prepararlo. Espero que esta carta te llegue en buen estado de salud y que tanto usted como Theo y Daphne os unáis a nosotros para conocernos y saludarnos antes de que lleguen los estudiantes.

Enrolló el pergamino y lo ató a la pata de la lechuza que estaba esperando antes de que le diera el impulso de decirle a Percy Weasley lo que él y su malvado amante podían hacer con sus ideas de Artes Oscuras.


- Eso no fue así. – protestó Harry – Después de la guerra había cosas que hacer, Hermione. Cosas que harían que la gente se sintiera a salvo, se sintiera más segura, y tú no querías tener nada que ver con eso. No querías participar en absoluto en…

- ¿En la propaganda? – lo interrumpió ella – No debo decir mentiras, ¿recuerdas?

- Que te jodan, Hermione. Querías ser tan santa, tan perfecta, y mírate. ¿Cómo sabe la propaganda ahora? ¡Sólo queríamos que la gente se sintiera segura después de una guerra, pero tú los has convencido de que el negro es condenadamente blanco y que arriba es abajo!


Theo le revolvió el pelo a Æthel mientras caminaba hacia la chica. Ella había estado haciendo un trabajo de verano de investigación para Pociones y obtener créditos adicionales, tenía una mesa llena de notas cuidadosamente tabuladas frente a ella mientras seguía escribiendo. Tienes que trabajar más duro que nadie, le había dicho él. Ser menos arrogante, más encantadora. Ser humilde, estudiosa, embelesadora, ya que serás la reina y ellos mantendrán cualquier patio de colegio en tu contra durante años. Æthel le sonrió y Theo soltó una risotada. No había nada como una infancia en un orfanato para dar forma a una persona; Riddle se había convertido en un monstruo y había vuelto a éste alguien inteligente con conocimiento de sobra sobre las calles. Ella sería una reina brillante.

- Te quiero, ángel. – dijo Theo - ¿Va bien el proyecto?

- Síp. – contestó Æthel – El tío Neville me dejó usar una gran cantidad de sus plantas, así que tengo una muy buena comparación entre los ingredientes frescos y los que se pueden comprar en las casas de suministros de pociones.

- Asumo que las plantas de Neville fueron más efectivas. – dijo Theo secamente. Al menos los tensos viajes semanales que habían hecho hasta allí para que jugara con los niños de Neville no habían sido sólo para aterrorizarlo. Por lo que él podía decir Æthel no había aceptado la fidelidad de más de todos esos criajos que la seguían, como polluelos a mamá ganso, pero ella hacia las cosas muy disimuladas.

- Por supuesto que lo eran. – dijo ella – No ha sido un proyecto muy duro.

- Tu madre y yo saldremos esta noche. – dijo él.

- ¿Otra recaudación de fondos caritativos? – preguntó Æthel.

- Por supuesto, - contestó – Creo que ella tiene que inaugurar un banco de alimentos. Percy y Marcus estarán en casa. Intenta no asustarlos demasiado.

- Sí, papá. – contestó Æthel con un tono de exasperación que lo hizo reír. La adolescencia estaba en camino. Querido Merlín, temía el día que llegaran las citas.


- Tuvimos que hacerlo. – le espetó Hermione a él – La gente no quiere oír la verdad, quieren ser consolados con mentiras.

- No debo decir mentiras. – Harry se mofó de ella – Supongo que, "Tenemos la intención de desmantelar vuestra democracia, robar vuestros activos y hacer que nos aclaméis" no confiere el mismo nivel de aprobación que "Nimue", ¿verdad?

- No tienes ni idea de lo que estás hablando de ella. – dijo Hermione, estirando fuertemente su mano del agarre – No sabes lo que es tener algo de gran poder en la cabeza todo el tiempo.

Harry se echó a reír.

- Dime otra vez que no sé lo que es tener un monstruo en la cabeza, Hermione. – Harry dio un paso más hacia ella hasta que casi no hubo espacio entre ellos – No culpes a un mágico parasito de tu pequeño juego de conquista del mundo. Lo has hecho todo por cuenta propia. La has invitado a venir y ahora no te gusta tenerla aquí. Bueno, mala suerte.

- Nosotros no la invitamos a venir. – dijo Hermione con su voz cada vez más y más grave – Yo no la he invitado a venir. Cuando Ron mató a mi hijo el sacrificio de sangre creo un camino que simplemente siguió.


Blaise empujó a Luna en el columpio que había añadido al invernadero.

- ¿Feliz? – le preguntó a ella.

Luna arrastró sus zapatos en el suelo para interrumpir el movimiento, se volvió y levantó una mano hacia él. Blaise se inclinó hacia abajo y entrelazó los dedos de su esposa detrás de su cuello, presionó su boca contra la de ella y lamió sus labios antes de deslizar la lengua en el interior.

Cuando se rompió el beso, Blaise dijo:

- ¿Entiendo eso como un sí?

- Todos los caminos me llevan a ti. – contestó Luna con satisfacción.


Harry la observó, la cara de Hermione empezaba a desmoronarse.

- La pérdida…

- Me convirtió en un monstruo, sí. – Hermione compuso de nuevo su máscara y se metió la mano en el bolsillo trasero. Harry se quedó inmóvil mientras ella le entregaba su varita – Creo que aún lo soy, Harry Potter. Te destruí a ti y tú, o Ron, me destruisteis a mí. – ella le sonrió - ¿Te interesa matarme? Puedes convertirme en un Horrocrux si quieres. ¿No es eso lo que me has sugerido que haga contigo?


Greg gimoteó cuando Astoria le entregó la retorcida masa que gorjeaba rebeldemente que era Alicia.

- Tu turno. – dijo ella – Lo he intentado con caramelos. Lo he intentado con amenazas. He intentado dejarla corretear sin pañales. Tiene tanto interés en utilizar el orinal como yo en estudiar griego antiguo. Si no salgo de aquí un rato, perderé la cabeza.

- Te amo. – dijo Greg mientras Alicia había comenzado a darle palmaditas en la cara.

- Yo también te amo. – dijo Astoria con un suspiro.

Greg la agarró de la mano antes de que ella se volviera para irse, con Alicia situada en su cadera.

- Realmente lo creo, ya sabes. – dijo él.

- Tendrías que, - murmuró Astoria – estar dispuesto a entrenar para el orinal a la hija de otro hombre.

- Es mi hija. – insistió Greg, con el rostro tenso por la ira – No de él. Jamás de él.

Astoria se desinfló.

- Lo siento. – dijo ella – Lo sé. Esta semana simplemente ha sido… todos están capacitados para ir al baño en el momento que se van a Hogwarts, ¿verdad?

- Lo están. – le contestó Greg – Ve a visitar a tu hermana y hacer cosas malvadas juntas en Londres, ¿vale?

- ¿Malvadas? – Astoria arqueó una ceja.

- Comprar zapatos es malvado. – dijo Greg – Y estoy seguro de que tiene algo gubernamental que quiere involucrarte. Siempre lo tiene.

Astoria rio y soltó su mano.

- Os veo a ambos esta noche. – prometió.


- ¿A dónde voy? – preguntó Harry, con la varita en la mano - ¿Qué hago ahora?

- Si pudiera interrumpir este emotivo momento, - dijo Draco Malfoy desde el pasillo – creo que tengo una solución. – miró a Harry – Y, por supuesto, si elevas la varita contra mi esposa, te haré pedazos incluso antes de que puedas pensar en un hechizo.


George se apoyó contra la pared del apartamento que tenía sobre la diminuta tienda de bromas que había abierto en lo que él seguía considerando como "el pueblo de Neville". Había contratado – bueno, Theo Nott había contratado en su nombre – personal para seguir con la tienda en Londres y la gente le había insinuado y propuesto que abriera ésta "sólo para mantener las manos ocupadas" hasta que finalmente lo había hecho.

La tienda en sí lo lleno de alegría. Era un laberinto de pequeños pasillos que revelaban pequeñas bromas y caramelos que se le habían ocurrido y hasta ahora todos los que se habían dirigido allí estaban encantados. Había limpiado el apartamento que había encima, ya que estaba allí, porque le parecía mal dejar el espacio polvoriento e inhabitable a pesar de que no había nadie para vivir en él. Le había pedido a su padre si quería mudarse allí, pero Arthur finalmente se había asentado en una vida sin su amada Molly y sí, bebía demasiado, pero bueno, nadie podía culparlo. Él quería estar solo y nadie que terminara en ese apartamento se quedaría solo; entre la corriente sin fin de niños que habían sido adoptados de ese miserable y finalmente cerrado orfanato, la creencia imparable de Astoria que sabía lo que era mejor para todo el mundo y las bondades de Hannah, nadie que entrara en ese espacio volvería a estar solo.


Mientras Draco exponía la sugerencia los ojos de Hermione comenzaron a ensancharse. Harry asintió lentamente.

- Me gustaría eso. – dijo – Creo que tal vez he tenido suficiente de la convencional familia Weasley. Tal vez… tal vez eso sería mejor.


Marcus observó el dibujo que Daphne deslizó hacia él y se pasó una nerviosa mano por el pelo antes de admitir:

- No estoy seguro de que eso sea físicamente posible, Daph.

Ella se inclinó sobre la mesa con la cintura presionando el borde de madera, el pelo cayendo hacia adelante y lo estudió por un momento antes de decir:

- Theo jura que Percy puede hacerlo.

- ¿Percy? – Marcus agarró el pelo de Daphne, echándolo hacia atrás, fuera de su camino y lo mantuvo allí con un simple hechizo - ¿Nuestro Percy?

- Creo que ha empezado a hacer algún tipo de ejercicios de estiramiento a escondidas para mantenerse en forma. – dijo Daphne.

Marcus entrecerró los ojos, pero finalmente se encogió de hombros.

- Bueno, lo intentaré, pero si acabo lesionándome la espalda será tu culpa.

- Te masajearé la espalda durante días. – le prometió Daphne.

- Supongo que no te pondrías ese corsé de satén blanco que te dio tu madre, ¿no? – preguntó Marcus.

Daphne se deslizó sobre la mesa y se acomodó en su silla, convocando de nuevo al boceto. Le echó un vistazo nuevamente y entonces, dijo:

- Sé que no me puedo doblar de esa manera con el corsé. Huesos de acero y todo eso.

Los dos se volvieron hacia la puerta cuando se abrió y apareció Percy con una bolsa en la mano. Cuando se inclinó sobre el hombro de Daphne para mirar el boceto se echó a reír.

- Sabes que no es físicamente posible, ¿verdad?

Marcus dijo algo así como: "Te lo dije", aun cuando Daphne protestó diciendo:

- Theo juró que sí lo era.

- ¿Y le creíste? – Percy resopló – Merlín, Daphne, no es propio de ti ser tan ingenua. – desvió la mirada hacia el aliviado Marcus y después de nuevo a la malhumorada Daphne y, hundiéndose en otra silla de la mesa, sacó un envase de arándanos de la bolsa – Para ti. – dijo.

- Gracias. – contestó Daphne mientras agarraba un puñado.

Percy se echó a reír y Marcus le preguntó por qué.

- Es sólo que… ya sabes cómo me crie. Era la familia más convencional que he visto nunca. Papá trabajaba en el Ministerio y mamá cocinaba, tejía y tenía hijo tras hijo así que simplemente di por sentado lo que mi vida familiar tenía que ser y míranos ahora.

- Me gusta nuestra familia. – dijo Daphne, llevándose otro puñado de arándanos a la boca – No todo el mundo quiere veinticinco hijos y suéteres incómodos.

- Me gusta esto. Me gusta el poder. – admitió Percy – Incluso si a veces es…

- ¿Sucio?

- Sí. Me gusta mucho más que una vida normal con comida casera y tal.

- A mí también. – Daphne le sonrió.

- ¿Pedimos comida otra vez? – preguntó Marcus con un suspiro – Æthel va a pensar que ninguno de sus padres puede cocinar.

Percy se encogió de hombros.

- Ninguno de nosotros puede. – dijo.


Draco abrió la puerta de la pequeña casa que había comprado con una mano, la otra la sostenía sobre los ojos de Hermione.

- Merlín, Draco, - dijo ella – tengo miedo de tropezar con algo. ¿Cuándo podré mirar?

- Ahora. – dijo él, apartando su mano. Hermione miró a su alrededor, pasando los ojos de los arcos a las estanterías llenas de copias de sus libros favoritos y a la gran mesa de madera. Draco observó cómo efectivamente se tapaba la boca con la mano mientras subía las escaleras y escudriñaba la primera habitación y, luego, agitando la mano, entró en la pequeña habitación con las paredes pintadas de un suave amarillo. En el interior había una cuna, varios estantes más y una mecedora junto a una ventana situada sobre un enrejado cargado con tantas rosas que le sorprendió que no se hubiera desprendido de la pared debido al gran peso de las flores. Una cesta en el suelo que estaba llena de juguetes de peluche, libros que podían ser masticados y había llenado los estantes con pañales de paño.

- Sé que no te gustan los elfos domésticos, - dijo Draco – pero ya sabes que mi madre pasaría por encima de nosotros para conseguirnos una niñera si no la tenemos, por lo que me pareció que un elfo era el menor de dos males y así tendrás un elfo que pueda hacer pañales de paño como querías. Algo hecho por ellos es "mejor".

- Puedo soportar un elfo. – dijo Hermione, lagrimas empezaron a caer de sus ojos – Draco, esto es precioso. Es… es tan perfecto. – se volvió y él la tomó en sus brazos – No puedo creer que te tomaras tantas molestias.

- Hay un lago justo sobre la colina, – dijo Draco – por lo que tu pasajera podrá mantenerse feliz y el pequeño pueblo de Neville está a aproximadamente una hora a pie de aquí para que puedas ver a esas personas cuando quieras, pero está lo suficientemente lejos como para que no aparezcan sin avisar todo el tiempo. – se detuvo a pensar – Bueno, Astoria podría. Ella aparece en todas partes, dando opiniones y sabes que no vas a ser capaz de mantener a Hannah alejada de un bebé, pero la mayoría de la gente captará la indirecta de que estamos tan alejados para mantenerte un poco distanciada - Hermione gimoteó contra su pecho – Y si fuera demasiado, sólo tendríamos que irles con el rollo de la aterradora Reina y Dama Oscura y su fiel consorte para que salieran corriendo por las colinas.

- No tienes que hacer esto. – dijo ella finalmente – Sé que quieras poder, no a mí. Esto no.

- Quería poder. – contestó Draco – Y venganza. Luego a ti y esas cosas. Ahora sólo a ti. Sólo a ti para siempre.

- Dentro de unos meses no seré sólo yo. – dijo Hermione.

- Sólo a nosotros. – dijo Draco, posó la mano sobre el hinchado abdomen mientras estaban parados en la habitación de bebé que él había hecho – Sólo nosotros.


~ epilogo ~


Hermione cerró los dedos en garras, pero mantuvo la acción de saltar e intentó tirar de la escoba de Cassiopeia que sin duda se suponía que no debía ir tan rápido.

- Estará bien. – le dijo Draco al oído – He puesto tantos hechizos amortiguadores a esa cosa que podría irse de cabeza contra un árbol y no pasaría nada.

- Sí tú lo dices. – murmuró Hermione.

- Así es. – le aseguró él - ¿Crees que dejaría que algo la dañara en algún momento?

Hermione dio la espalda a su aterradora hija de rizos rubios para mirar a Draco.

- No, - admitió ella – podrías robar el mundo para ella.

- Lo hice. – dijo Draco, inclinándose hacia Hermione y posando los labios sobre su sien – No es mi culpa que fueras y se lo entregaras a Æthel en cambio.

- Es lo que ambos queríamos. – dijo Hermione, en voz baja.

Draco la tomó de la mano y apretó.

- Lo sé. – dijo – Una vida pacifica para nosotros y los nuestros. Deja que los idiotas en Londres se ocupen de la gestión de lo que hicimos. Lleguemos a disfrutar del picnic y que Theo y su equipo lleguen a ocuparse de la bulliciosa y miserable Londres y resolver las crisis del día a día.

- Has usado la palabra "disfrutar". – murmuró Hermione mientras su hija se elevaba más alto de lo que cualquier escoba de juguete debería llegar. Cassie tenía la tendencia a deshacer encantamientos cuando nadie la miraba - ¿Cuál es la crisis de hoy? – preguntó.

Draco se encogió de hombros.

- Algo sobre el aumento de la importación de ingredientes para pociones con riesgo de devaluación de la moneda. ¿Realmente quieres ir hasta allí y solucionar el problema? Ya sabes lo bueno que es Percy en ese tipo de cosas.

- Voy a pasar. – dijo Hermione – Ellos pueden manejar la situación. Pueden arrastrarme hasta allí si necesitan una Reina que marche por los alrededores.

- Y lo harán. – dijo Draco – La gente sigue amándote. Eres la antigua magia traída a la vida, eres el aterrador espíritu del agua y todo eso.

Ella sostuvo la mano de su esposo con fuerza y apoyó la cabeza en su hombro mientras se volteaba para mirar a su pequeño demonio, que volaba demasiado bien para tener tan sólo cinco años de edad, persiguiendo a Alicia Goyle como si la niña mayor tuviera chocolatinas escondidas en los bolsillos.

Lo cual, conociendo a Alicia, muy bien podría tenerlos.

Harry se sentó en una cercana mesa con Greg, ambos bebiendo cerveza con la cautela de dos hombres que están intentando con fuerza no pisar los dedos de los pies del otro. Observaba a Alicia con el hambre de un hombre intentando memorizar cada momento, incluso mientras le decía a Greg:

- Ambos sois buenos padres.

- Gracias. – dijo Greg, con rigidez en la voz – Ella es una gran chica.

Hannah se había puesto firme cuando Harry se había instalado en el apartamento sobre la tienda de George.

- Me lo debes. – le había dicho ella – Y así es como me lo voy a cobrar. Encontrarás una manera de dejar que ese hombre sea una parte de la vida de tu niña.

- Ella es mi hija. – había dicho Greg, con voz asustada y desesperada.

Hannah había puesto la mano sobre la de él.

- Lo sé. – le dijo – Y ella también. Pero puedes dejar que su padre biológico sea parte de su vida. Eso no hace que no sea tu niña.

Ahora ahí sentados, dos hombres cautelosos que nunca serían amigos, pero que habían encontrado una manera de coexistir, mientras Alicia se dejó caer de su escoba para abrazar a Greg.

- Papá, - dijo ella - ¿podemos conseguir algo de dinero para ir al pueblo y comprar cosas en la tienda de bromas?

- No, - dijo Greg – tienes suficientes cosas de la tienda de George en tu habitación como para abrir tu propia tienda.

La niña compuso un puchero y se volvió hacia Harry quien alzó una de sus manos frente a él como si fuera su salvación.

- Tu padre ha dicho que no, no me mires a mí.

- Jooo. – gimoteó Alicia, pero salió disparada a toda velocidad de nuevo. Greg deslizó una cerveza sobre la mesa para Harry.

- Niños… - dijo, rodando los ojos.

- Son geniales. – dijo Harry, observando el caos. Æthel tenía una tropa de chicos siguiéndola, algunos incluso lo suficientemente mayores como para ir a Hogwarts, otros podrían haberla seguido hasta su casa desde allí, arrastrándose tras ella, Cassie volaba lo suficientemente rápido como para que Hermione tuviera que esconder la cara en la manga de su marido y Alicia tenía arrinconada a su madre, presumiblemente para preguntarle su opinión sobre la expedición a la tienda de bromas. Basándose en la forme que Alicia pateaba el suelo tampoco le había gustado la respuesta de su madre.

- ¿Cómo lo lleváis tú y Hermione? – preguntó Greg.

Harry suspiró.

- Ella está… estamos trabajando en ello. – dijo Harry al fin – Hay mucho que perdonar en ambos lados.

Greg asintió.

- Lo más difícil del mundo. – dijo.

- Lo sé. – dijo Harry, observando a Alicia – Lo sé.


~ Fin ~


Nota final de la autora (Colubrina):

Todo este fanfic, desde el principio, se estructura en torno a dos preguntas que tenía: si un carácter del tipo Voldemort podría ser un protagonista simpático y cuál sería el coste personal de un individuo en el viaje para conseguir el tipo de poder absoluto que Voldemort estaba buscando. En el capítulo uno Hermione deja bastante claro que planea explotar las tensiones raciales y de clase para derrocar a un gobierno democrático elegido debidamente e instalarse a sí misma como dictadora. Hacia el final de la primera parte del fic ella piensa que está bien encaminada precisamente al hacer eso, pero, de sus dos mejores amigos del colegio, uno está muerto, el otro ha tenido un colapso nerviosa y ella ha perdido un bebé tan deseado de una manera espantosa y publica.

El escandalo económico de la primera parte se moldea con poca exactitud en el escándalo de Barmat en 1924-1925 República de Weimar Alemania. El escándalo fue utilizado por el movimiento conservador de la época, incluyendo el partido Nazi, para ayudar a su ascenso al poder.

El discurso de campaña de Hermione en el capítulo 31 sigue estrechamente, hasta el punto de incluir frases enteras, el discurso de Adolf Hitler sobre la Ley Habilitante, dado el 23 de marzo de 1933.

He utilizado alusiones Nazis porque Rowling ha dicho explícitamente que Voldemort seguía el modelo de Hitler y quería mantener esa referencia. Hermione, a pesar de todo lo que amaba a su marido y se preocupaba por sus amigos, en mi opinión, era una persona bastante horrible en este fic.

Pasé gran parte de la escritura de la primera parte escuchando el musical Chess y hay varias alusiones al mismo rociadas por todo el texto. La más obvia es, probablemente, en el capítulo 23 cuando Hermione brinda por su círculo interno diciendo: "La forma sencilla de tomar el mundo es cuando uno tiene confianza en su equipo." Eso es una paráfrasis del agente de la KGB en Chess, quien dice: "Lo sencillo del juego es cuando se tiene confianza en uno de los jugadores." He incluido citas de agentes de la CIA, para evitar favoritismos entre los y la URSS, pero sin decir nada especialmente interesante.


Nota final de la traductora:

Espero que os haya gustado, estoy muy feliz por haber terminado otra traducción, es una satisfacción mezclada con tristeza que me hace sentir completa y vacía al mismo tiempo. Pero sería muy feliz y os estaría agradecida eternamente si fuerais a la historia original (sabéis que tenéis el enlace al principio de la historia y en mi perfil) y le dejarais un mensaje de agradecimiento por tan maravillosa historia a Colubrina, que es un genio de las palabras. Para mí es una de las mejores fickers que hay en todo el fandom.

De nuevo, ¡GRACIAS Y OS ADOROO!

¡Mil besazos!

PD: Pronto nos veremos con "The Serpent" ;)