Título original: "Spirited Away 2: Return to the Spirit World"

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Fic escrito por: Moviefan-92

Traducido por: Lilaluux

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Capítulo 1: Doce largos años

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El mundo estaba lleno de cosas increíbles. Chihiro Ogino lo sabía mejor que nadie. Ella lo había visto. No, t̶a̶c̶h̶a̶ ̶e̶s̶o̶, ella lo había vivido. Puede que hayan pasado 12 años, pero nunca pudo olvidar todo lo que había pasado en todos esos años. Ella había encontrado una tierra mágica. No, un mundo mágico. Un lugar misterioso, excitante y peligroso. El mundo de los espíritus. No el mundo espiritual que existe después de la muerte, sino uno por completo diferente, habitado por brujas, hechiceros, demonios, monstruos y por supuesto, espíritus.

Si bien aquello pareció un sueño, un mundo de fantasía producto de la imaginación de una niña, había sido real. Chihiro tenía certeza de eso. Incluso tenía una prueba con ella en esos momentos. Aunque nadie creería que una simple liga para el cabello fuese una prueba sobre el mundo de los espíritus. Era real para ella, y eso era todo lo que importaba. Recordaba el día que recibió esa liga. Recordaba todo sobre aquel mundo y lo extrañaba. Pero sobre todo, lo extrañaba a él.

¿Quién era él? nadie le creería si lo contara. Él fue el que la salvó hace 12 años. Fue quien la ayudó a salvar a sus padres y volver a casa. Él era con quien soñaba casi toda las noches. Él era Nigihayami Kohaku Nushi, también conocido como Haku, el espíritu del río Kohaku.

Habían pasado 12 años desde que se habían visto. Doce largos y solitarios años, y ni siquiera hubo la mínima señal del espíritu del río. Él había prometido que se verían de nuevo ¡lo había prometido! ¿Pero dónde estaba? ¿Y dónde estaba el mundo que había comenzado amar más que al suyo propio?

Su primera experiencia en aquel mundo había sido tan terrorífica como emocionante. Ella y sus padres estaban de camino hacia su nueva casa cuando accidentalmente se encontraron en aquel lugar que la cambiaría por siempre.

Recordaba cuán asustada había estado. Cualquier niño de 10 años estaría aterrorizado por lo que sucedía. Sus padres, ignorantes de lo que estaban ingiriendo, habían comido la comida destinada a los dioses. Habían tragado como cerdos. Y como castigo, la bruja a cargo del lugar, Yubaba, los convirtió en dichos animales. Chihiro se había quedado sola en aquel mundo, perdida, confundida, y con miedo de morir.

Pero entonces él fue hacia ella. La reconfortó y le ayudó atravesar ese difícil período. Siguiendo sus instrucciones, Chihiro había ido con la dueña de los baños, Yubaba para conseguir trabajo. La vieja bruja le robó su nombre, cambiándoselo a Sen. Luego ella se puso a trabajar con los otros espíritus en los baños. Con la ayuda de Haku, junto con otros dos espíritus, Lin y Kamajii, se las arregló para ser útil lo suficiente como para ser considerada una buena trabajadora y así poder quedarse en los baños.

Eso fue hasta que accidentalmente dejó entrar a un monstruo llamado Sin Cara que causó muchísimos estragos en los baños. Yubaba no estuvo feliz del comportamiento de su "invitado". Y si las cosas no fueron lo suficiente malas, la bruja había enviado a Haku a una misión para robar el sello dorado de su hermana gemela. Sin embargo, la hermana de Yubaba, Zeniba, colocó un poderoso hechizo protector en el sello para evitar que fuese robado. Mientras Haku moría lentamente, Sin Cara continuaba destrozando los baños. Y para hacer las cosas peores, el hijo de Yubaba, un bebé que medía 10 pies de alto, había intentado forzar a Chihiro a que jugase con él, lo cual resultó en él siendo convertido en un ratón por Zeniba.

Las cosas empezaron a mejorar de todas formas. Después de recuperar el sello del interior de Haku, Chihiro se las arregló para atraer a Sin Cara fuera de los baños. Una vez afuera, el monstruo se volvió bastante pacífico y afable.

Chihiro, Sin Cara y el hijo de Yubaba, aún en forma de ratón, tomaron el tren rumbo a casa de Zeniba para devolverle el sello y pedir disculpas en nombre de Haku. Zeniba resultó ser alguien bastante amable. Recibió a Chihiro en su casa e incluso le obsequió aquella liga que ahora portaba.

Después todo resultó como debería ser, Haku llegó a casa de Zeniba, de nuevo con perfecta salud. Fue en ese momento que Chihiro se dio cuenta de quién era Haku realmente. Al igual como Yubaba había hecho con ella, la bruja le había robado su nombre a Haku. No obstante Chihiro sabía cuál era, y una vez con su nombre restablecido, el espíritu del río fue capaz de liberarse del hechizo de Yubaba.

Cuando regresaron a los baños, Chihiro descubrió que Yubaba y Haku habían hecho un acuerdo para que ella y sus padres pudieran retornar a su mundo si es que lograba pasar una última prueba. Lo cual consiguió. El contrato de Chihiro fue desecho y completamente eliminado para ser más precisos, y ella y sus padres pudieron volver a casa.

Chihiro suspiró, no era la primera vez que se encontraba deseando haber fallado la prueba de Yubaba. No era que quisiera que sus padres hubiesen permanecido convertidos en cerdos, pero deseaba el haber podido quedarse. En ese entonces no se percató de si volvería, pero conforme pasaron los días, Chihiro se dio cuenta que su hogar era el lugar que había dejado. Los extrañaba tanto a todos, incluso a la vieja horrenda de Yubaba. Oh, que no haría ella por regresar al mundo de los espíritus. O mejor aún, ser capaz de regresar el tiempo atrás e impedirse a sí misma irse, para empezar.

—¿Por qué me fui? —susurró.

—¿Dijiste algo, Chihiro?

Chihiro volvió a la realidad de golpe y vio a la persona que le hablaba. Se sonrojó de vergüenza cuando se dio cuenta de que nuevamente había estado soñando despierta. Había supuesto que estaba concentrada, estaba en clases en ese momento y necesitaba mantener su mente despejada.

Chihiro actualmente cursaba la universidad. Estaba especializándose en el campo de las artes. Era muy buena dibujante como también una excelente pintora. Más extrañamente, especialista en dibujar dragones. De hecho, eso era precisamente lo que estaba dibujando ahora.

—Lindo dibujo —dijo la chica que antes le había hablado.

Chihiro sonrió. —Gracias, Mimi.

En efecto, su dibujo era bastante bueno, y bastante detallado. Era el dibujo de un largo dragón saliendo como un estallido de un río, con una niña de 10 años en su espalda. Varias criaturas extrañas estaban de pie a orillas del río. Dos mujeres que eran exactamente iguales, aunque una de ellas parecía malhumorada, de pie al lado de un enorme bebé. Una araña que lucía como hombre parado a una corta distancia rodeado de pequeños puntos negros con ojos. Alimentando a estas manchitas, estaba una mujer de aparente 20 años. Y al lado de ella, la figura de una sombra negra, portando una máscara sobre su no-existente rostro.

—Sabes… —dijo su amiga señalando a la niña sobre el dragón—. Ella se parece un poco a ti.

Chihiro rió. Mimi había dado justo en el clavo. —Sí, supongo que sí.

—¿A qué te refieres con supones? Tú debes saber lo que estás dibujando. Veo que has utilizado a tu dragón favorito de nuevo. Dime ¿Qué nombre le pondrás a este cuadro?

Chihiro miró su cuadro. —Lo llamaré "Sen y el espíritu del río Kohaku" —respondió.

Mimi puso los ojos en blanco. —Te juro que estás obsesionada con ese río. No puedo creer que ames tanto un río en el que casi te ahogas. Yo estuviera muerta de miedo.

Chihiro no podía culparla. Mimi no entendía las cosas de la misma forma que ella.

—El río me salvó —contestó.

—Y casi te mata —dijo Mimi, sonando molesta—. De todos modos aquel río ahora ya no existe. Aunque sigo sin entender qué tiene de especial.

'Nadie lo entiende' pensó Chihiro, mientras con sus dedos recorría el rostro del dragón.

Las clases finalizaron unos pocos minutos después. Chihiro guardó sus cosas y se preparó para dirigirse a casa. No, no a casa. Su hogar era el mundo de los espíritus. Vio el pequeño apartamento en el que ahora vivía y su residencia corriente, no su hogar. Ningún lugar se sintió como en casa desde de que dejó el mundo espiritual, y tenía la sensación de que ninguno jamás lo haría.

Chihiro quería desesperadamente retornar a aquel mundo. Había estado realmente triste en varias ocasiones. Había bajado por el sendero que la conduciría al mundo de los espíritus muchas veces que le sorprendió tanto no encontrar ningún surco. Sin embargo no importó cuantas veces caminara el mismo sendero, nunca lo consiguió.

Doce años ¡habían sido doce años! ¿Por cuánto tiempo más Haku la tendría esperando? ¿Siquiera recordaba su promesa? ¿Le había dicho que se volverían a encontrar sólo para que se marchara? Chihiro no quería creer aquello, quería creer que Haku realmente quería volver a verla. Pero 12 años era mucho tiempo, y ella comenzaba a tener sus dudas.

Por otra parte, los espíritus no morían a no ser que fuesen asesinados, lo cual era una cosa muy difícil de hacer. Así como también el tiempo no era lo mismo para ellos. De hecho, probablemente los espíritus veían 12 años como los humanos ven los días, no mucho en absoluto. Pero Chihiro era humana, y 12 años era mucho, mucho tiempo para ella.

—¡Hey Chihiro! —le llamó Mimi, sacándola de sus pensamientos nuevamente—. Yo y algunas de las chicas saldremos por ahí en la noche. ¿Quieres venir? Será una salida de chicas.

Chihiro le sonrió afectuosamente y negó con la cabeza. —No gracias, tengo otras cosas que hacer.

Mimi frunció el ceño. —¿Segura? Iremos a ver a los chicos más tarde. ¡Vamos! Podríamos conocer algunos lindos y reales chicos.

Chihiro sólo negó con la cabeza una vez más. —De verdad, no quiero. Ustedes diviértanse.

Mimi suspiró y se rindió. —De acuerdo, si así lo quieres —se volteó dispuesta a irse pero se detuvo—. A propósito, ¿Cuándo podremos conocerlo?

Chihiro se congeló. —¿A quién?

Mimi rodó los ojos. —No te hagas la tonta. Todos podemos verlo. ¿Quién es él? Vamos, danos una pista.

Sonrojándose furiosamente, Chihiro se volteó. —No tengo idea de lo que estás hablando.

—¡Mentirosa! —Chihiro hizo un intento de alejarse, pero Mimi se interpuso en su camino—. ¡No lo niegues! Lo tienes escrito en todo tu rostro. —Chihiro permaneció en silencio. Mimi suspiró y la abrazó. —Chihiro, por favor, ¿hace cuánto que nos conocemos?

—Tres años —respondió Chihiro.

—Y cuatro meses —añadió Mimi—. Y en todo este tiempo ni una sola vez has conseguido engañarme. Lo he sabido desde hace mucho. He sido paciente, esperando a que soltaras algo, pero nunca dijiste nada. He tratado de sonsacártelo, pero eres tan terca. ¿Por qué no me lo dices?

Chihiro no dijo nada. ¿Cómo podría explicar que sus pensamientos siempre estaban con cierto espíritu de río al cual no veía desde hace 12 años? Todos pensarían que estaba loca.

—¿Está casado? ¿Tiene novia? ¿Vive lejos? —Mimi la bombardeaba con preguntas, pero Chihiro no se inmutaba—. ¡Habla, mujer! ¡Me estás volviendo loca!

Chihiro rió. Mimi podía llegar a ser algo pesada en ocasiones, pero era una muy buena amiga. Una de las pocas que Chihiro tenía en este mundo. Desde su corta estancia en el mundo espiritual nunca pudo volver a conectarse con el mundo humano. No tenía muchas amigas. Fue a la escuela y consiguió un trabajo como cualquier otra chica haría, luego iba a casa y eso era todo. Se sentía tan incomprendida. Sentía que no pertenecía a este lugar.

'es cierto' pensó 'no pertenezco aquí. Quiero ir a casa. A mi verdadero hogar'

El sonido de Mimi chasqueando sus dedos delante de su rostro la sacó de sus pensamientos.

—¿Hola? Tierra a Chihiro ¿Sigues aquí?

—¿huh? Lo siento ¿Qué decías?

Mimi se golpeó la frente con frustración. Sabía que un dolor de cabeza aún más grande se aproximaba. —¡Vamos! Sé guardar un secreto. Puedes decírmelo con confianza. ¿O tengo que recurrir a April para que venga y te haga hablar?

La boca de Chihiro se abrió ante la amenaza de Mimi. Sabía que su amiga podía guardar un secreto, pero April, la chismosa más grande de toda la facultad, definitivamente no. Esa chica era experta en sonsacar información de cualquier persona y cualquier cosa que se enterase, lo hacía de conocimiento público al final del día.

Chihiro suspiró y se rindió. Mimi sonrió por la derrota que vio en el rostro de su amiga. La empujó hacia su silla y se sentó frente a ella. —¡Empieza hablar! —exigió.

Chihiro nunca había hablado, ni siquiera con sus padres, de lo que había sucedido en todos esos años. Y tampoco estaba preparada para hacerlo. Además, todo el mundo pensaría que estaba loca. Pero ya que Mimi la forzó a hablar, decidió que sólo daría la suficiente información para satisfacer la curiosidad de su amiga.

—Su nombre era Haku —dijo, pero antes de que pudiera continuar Mimi la interrumpió.

—¿Era sexy? ¿Musculoso? ¿Alto? ¿Guapo? ¡Dame más detalles!

Chihiro sonrió por la impaciencia de su amiga. —No lo he visto desde hace 12 años.

—¿QUÉ? —Exclamó Mimi—. ¿Estás perdidamente enamorada de un tipo al que no ves desde hace 12 años?

Chihiro se sonrojó. —Nunca dije que…

—No tienes que hacerlo. Ya te lo he dicho. Lo tienes escrito en todo tu rostro.

Chihiro se lamentó por la traición de su propio cuerpo. —Ok, lo estoy. Y eso pasó hace doce años. Nos prometimos que nos volveríamos a encontrar.

Mimi bufó. —Amiga, una promesa no significa nada. Los chicos dicen cualquier cosa con tal de meterse entre tus piernas.

El rostro de Chihiro se puso rojo tanto de vergüenza como de ira. —¡NO ES ASÍ! —gritó, luego bajó la voz para no llamar la atención—. Al menos, no en ese momento. Sólo tenía 10 años.

—¿Tenías 10? —exclamó Mimi.

—Mimi. Te dije que fue hace 12 años —se carcajeó Chihiro.

La comprensión se dibujó en el rostro de Mimi. —Siempre he sido mala para las matemáticas. Pero en fin. ¡12 años! ¿Y no lo has visto ni has oído nada de él ni una sola vez?

—Nunca dije que no he oído nada de él.

—Pero si no lo has hecho.

Chihiro no dijo nada. Mimi asintió, sabiendo que tenía razón. —Amiga, es realmente dulce y romántico que tengas un amor al cual has esperado por 12 años, pero hablando en serio, necesitas avanzar. Tu Haku ya lo ha hecho.

—¡No, eso no es verdad! —sollozó Chihiro, tratando de convencerse más a ella que a Mimi. Ni siquiera estaba segura si Haku sentía lo mismo que ella. ¿Cómo podría? Él era el poderoso espíritu de un río, ella una simple mortal. Nunca funcionaría, no importara cuanto deseara lo contrario. Quizás él se había olvidado de ella. Quizá sólo la vio como una niña asustada y se compadeció de ella.

—Chihiro, escúchame —dijo Mimi. Tratando de hacer entender a su amiga—. No puedes desperdiciar toda tu vida esperando a un chico que ni siquiera se molestó en escribirte una simple carta.

—Vivimos demasiado lejos —dijo Chihiro 'más que eso, en mundos diferentes' añadió mentalmente.

—Tienes que continuar con tu vida. Supéralo, fue un enamoramiento de colegiales, eso es todo. Una vez que consigas novio, te olvidarás de Kahu.

—Haku —le corrigió Chihiro.

—Como sea —dijo Mimi, y miró su reloj—. Bueno, esto ha estado entretenido pero debo irme. ¿Segura que no quieres venir?

Puso cara de perrito triste, lo que hizo a Chihiro reír. Negó con la cabeza.

—No, de veras. Estoy bien —le aseguró—. Ve y diviértete por las dos.

Mimi suspiró derrotada. —Ok, de acuerdo. No puedo hacer que cambies de opinión. Pero al menos piensa en lo que te he dicho. Nos vemos el lunes.

—Adiós.

Y se quedó sola. Parecía que siempre había estado sola. No es que le gustara estar sola o algo por el estilo, simplemente habían ocasiones en las que se sentía como un paria. Como alguien que no pertenecía a tal lugar. Y de nuevo, una vez más, se encontró deseando haber fallado la prueba de Yubaba. O al menos, haber mirado hacia atrás mientras salía por la puerta de aquel mundo.

—Supongo, que una parte de mí se quedó atrás —murmuró, mientras se dirigía hacia su carro.

Arrojó sus cosas al asiento trasero y arrancó. No estaba pensando en ir a casa. Sin embargo, visitaría un lugar al cual había ido tantas veces como a la entrada al mundo de los espíritus.

~•~ ~•~ ~•~

Después de conducir un buen trecho, Chihiro finalmente llegó a su destino. Durante bastante tiempo había gastado mucho dinero en gasolina sólo para conducir a este lugar, pero lo valía cada centavo y más.

Para una persona normal, aquel lugar no tenía nada de especial. Era un simple conjunto de apartamentos. Para Chihiro era un lugar mucho más especial. Era el lugar donde alguna vez estuvo el río Kohaku, el cual ahora fluía debajo de los edificios, pero aun existían pequeños riachuelos que conectaban con el río que ahora se encontraba bajo tierra. Este era el lugar más cercano que tenía para llegar a Haku.

Chihiro lentamente caminó hacia el riachuelo. Se quitó sus zapatos y calcetines y se sentó en el suelo, dejando que sus pies se remojaran en el agua fría.

—Hola Haku —le dijo al agua—. Ha pasado tiempo. Lo siento si no he podido visitarte antes, pero he estado demasiado ocupada.

Como era usual, fue recibida por el silencio. No sabía por qué aún esperaba una respuesta. Ya que no había recibido ninguna en 12 años.

—Hice otro dibujo de nosotros y de nuestros amigos, mira.

Sacó el cuadro y lo sostuvo de cara al río, como si eso de alguna manera le permitiría al espíritu del río verlo.

Chihiro suspiró con tristeza. —Los extraño tanto a todos. A la abuelita, a Lin, a Sin Cara, y en especial a ti.

Alejó el cuadro y volvió a centrar su mirada en el agua. Sentía que sus lágrimas estaban a punto de salir pero aun así las retenía.

—Quiero verlos una vez más. Deseo nunca haberme ido. Si no hubiera sido por mis padres, creo que nunca lo hubiera hecho. Y si tú no me hubieras prometido que nos veríamos de nuevo, sé que no me hubiera marchado —levantó su mirada al cielo, como si pensara que Haku pronto vendría por ella. Pero una vez más, se decepcionó.

—¿Pero dónde estás? Ya he esperado demasiado —de repente se puso furiosa—. ¡Han sido 12 años, Haku! ¿Sabes lo que se siente? ¡Me siento como una extraña entre mi propia gente! ¡El único lugar en el que me siento como en casa es el único al que no puedo ir! ¡Me siento tan perdida aquí! He esperado todo este tiempo para poder verte otra vez, ¡Y tú aún no has cumplido tu promesa!

Contempló el agua, pero tan sólo vio su furia en el reflejo distorsionado, lo cual aumentó su ira.

—¡Podrías al menos ser consciente de mi presencia! ¡No vengo a este sitio sólo para hablar conmigo misma! Por el amor de Dios, Haku, no puedo dejar de pensar en ti y en los demás. ¡No duermo por las noches con la esperanza de que vengas por mí, pero jamás lo haces! ¡¿Por cuánto tiempo me tendrás esperando?! A diferencia de ti, ¡yo no viviré por siempre! ¡Tengo que vivir mi vida, pero no tengo vida aquí!

Al no conseguir nuevamente una respuesta, furiosa, dio una patada en el agua.

—¿Siquiera puedes escucharme? Si es así, ¿Por qué no me respondes? ¿Realmente sólo fui una tonta niñita por la que sólo sentiste pena? —hablaba más para sí que para alguien más. Su ira poco a poco se convirtió en profunda tristeza—. ¿Mimi tenía razón? ¿Has continuado con tu vida y te has olvidado de mí? Sí es que lo has hecho, entérate que duele, Haku, duele más que ninguna otra cosa.

Para ese momento, no podía contener su llanto, sus lágrimas caían libremente por su rostro e iban a parar al agua, volviéndose parte del río Kohaku.

—No debí de haberme marchado, deseo nunca haberlo hecho. No pertenezco a este mundo. He intentado volver, pero no puedo. Por favor, ven por mí Haku.

No supo por cuanto tiempo estuvo llorando, pero el sol ya comenzaba a ocultarse y el ambiente se volvía frio. Con desgana, Chihiro se levantó y volvió a ponerse sus calcetines y zapatos. Giro para contemplar el agua una vez más y decir adiós.

—Ya me tengo que ir —dijo, agachándose para tocar el agua con las manos—, no sé cuándo regrese. Planeo intentar una vez más, atravesar por la puerta hacia el mundo de los espíritus mañana. Quizás esta vez, finalmente lo consiga. Adiós Haku. Te extraño amor mío.

Camino de regreso a su carro y emprendió el largo y solitario viaje a casa. Ya estaba oscuro para el momento en que llegó a su apartamento. Mañana podría levantarse tarde, pero luego tendría que ir a trabajar. Era un trabajo temporal, y no era del todo agradable. Prefería volver a trabajar en la casa de baños. Realmente lo deseaba.

Después de tomar una ducha y alistarse para dormir, se acurrucó en su cama y pensó en el día que había tenido. Las palabras de Mimi la seguían atormentando. No quería creer que Haku había roto su promesa. No quería creer que jamás volvería a ver el mundo espiritual. No quería creer que jamás volvería a ver a ninguno de sus amigos. Pero ya habían pasado 12 años. ¿Cuánto más tendría que esperar?

—Por favor Haku —susurró, con lágrimas cayendo por su rostro una vez más—. Por favor cumple tu promesa.

Y como en muchas otras noches, lloró hasta caer dormida, soñando con Haku y el mundo de los espíritus.


Hola gente linda de Fanfiction. Aquí lilaluux comunicando que esta historia hace años fue traducida en su totalidad. Fue la primera traducción que realicé y a la que le puse mucho esfuerzo, lamentablemente por continuos robos de la traducción y posteos en wattpad decidí retirar los 24 capítulos restantes.Los que entraron a esta historia ya sea para releerla o leerla por primera vez. Sepan que por ustedes decidí volver a subirla, no sin antes hacerle una revisión y edición completa porque fue hecho cuando aún era un neófito en lo que respecta a la traducción.Y para evitar el posteo descarado en wattpad, sepan que también la estaré posteando en esa plataforma, en mi cuenta secundaria (que cree especialmente). Me encuentran allí con el nombre de "lilaluux-er".Estaré actualizando nuevamente en estos días de septiembre del 2021 y a lo largo del año. Los capítulos serán subidos tanto aquí como en wattpad. (人・・)