—Dime Gohan… ¿Alguna vez has sentido la necesidad de perdonar a tu padre?

En su vida había sentido el estómago tan apretado; sabía la respuesta a esa pregunta siempre tan esquiva. También ella, pero era consciente de que no servía de nada si Gohan no hablaba del tema con sus propias palabras, incluso si no estaban dispuestas a salir espontáneamente de su boca. No le importaba si era un balbuceo o un esbozo de idea, sólo quería que se expresara de cualquier forma del tema que siempre evadió con gran destreza y elegancia sin darse cuenta.

Rió divertido para sus adentros. Esta era la pequeña venganza de Videl por evadir el tema la vez anterior y hacerla hablar antes que él. No podía más que aceptar su dulce castigo, ella ya se lo había advertido:

Tendré mi venganza por esto, Gohan —sintió un déjà vu—. Ahora mismo la tengo en mis manos —resultaba que también leía sus recuerdos.

Sonrió nuevamente, rodeado por una sensación que no podría describir con precisión a pesar de que no le era del todo ajena. Videl por su parte inspiró aire con nostalgia porque era la segunda vez que veía esa expresión: fue la misma que ocupó cuando se vio descubierto como el niño que había peleado contra Cell resultando vencedor.

—Yo… creo… que somos muy distintos. Sufrimos con lo que nos tocó enfrentar pero tú siempre trataste de rechazarlo, de estar por encima, incluso si parecías vivir con normalidad. No puedo decir lo mismo de mí… Mi carácter no es fuerte como el tuyo —Videl tomó su mano—. Acepté lo que me tocó sin cuestionarme las cosas, aunque tampoco hubiera podido hacer mucho.

—Está bien, Gohan. Somos personas distintas y si algo aprendí es que no hay una elección correcta. Cada uno eligió lo que más le acomodó para sobrevivir, no es para que te culpes por eso.

—Gracias… pero por eso yo… yo…

Su silencio colmó el espacio y el rojo comenzó a invadir sus orejas. Sabía que si la causa no correspondía a un sonrojo era que se encontraba pensando demasiado sin llegar a buen puerto. Si tan sólo hubiera podido decir que la única que vez que actuó bajo su voluntad, poseído por la rabia destrozó su familia. Nunca se lo dijeron y seguro que nadie lo pensaba pero así lo sentía.

Por el costado Videl apegó su cuerpo con el de él para brindarle su apoyo y no interrumpir sus pensamientos, intención que el saiyan agradeció pero que lamentaba por apenas poder sentir su tacto, como si su cuerpo y alma estuvieran en otro tiempo, en algún lugar muy lejos del cielo, la tierra y el infierno.

Chi-Chi confesando su embarazo, la enfermedad de su padre después de una lastimosa pelea, los castigos de Piccoro y su posterior sacrificio en la lucha contra Vegeta y Nappa… Los primeros pasos de Goten, Chi-Chi llorando durante las noches… Cubrió su rostro con las manos.

—No puedo hilar nada.

—Tranquilo, amor —se silenció abruptamente. ¿De verdad había dicho eso? —Lo siento, yo no…

El sonrojo de Videl sólo consiguió aumentar la intensidad a pesar de su esfuerzo en evitarlo. Casi inmediatamente después de pronunciar esas embarazosas palabras él la rodeó con sus fuertes brazos hundiendo su cabeza en esos delicados hombros, tan brusco que ambos yacían sobre el colchón.

—Te ves preciosa cuando te pones así. No me dan ganas de soltarte nunca —decía juntando la punta de sus narices. Videl aún seguía avergonzada y apenas entendía lo que pasaba—. Que me digas así… Me gusta, me siento tuyo.

A ella le gustaba mucho esa forma de ser que tenía y también sentirse de él.

Para el mundo Gohan podría ser un nerd, un tímido, un torpe fenómeno y un montón de cosas porque nadie sabía que era un híbrido entre humano y extraterrestre de raza guerrera. Videl desconocía si ese lado salvaje que a veces lo dominaba tenía que ver con sus genes de saiyajin pero de lo único que estaba segura era que cuando mostraba esa faceta se parecía al Gohan que vio en el Templo Sagrado. Fuerte, atrevido… Atractivo.

El beso que compartían sin pensárselo demasiado era distinto a los anteriores. Más atrevido, exploratorio, desinhibido. Ambos eran víctimas de un estado febril que apareció por sorpresa y que a medida que sus labios se amoldaban con fuerza expresaban lo que no podían decir con palabras. No era un intercambio para doblegar a un enemigo sino una muestra de disposición por el otro, marcar presencia para conocerlo, de sentirse parte de un único todo, de andar juntos por el camino, como si la fiebre que ambos sentían fuera el puente silencioso para compartir anhelos, unir pesares, para entenderse en alegrías y recuerdos.

Y tan pronto como vino se fue el encanto. Gohan notó un pequeño gesto de dolor en Videl por haberla aprisionado con demasiada fuerza. Abrió ampliamente sus ojos cuando se dio cuenta de que estaba encima de ella y que sin duda Mr. Satán se las hubiera ingeniado para darle una verdadera paliza.

Videl tampoco lo había notado y su sonrojo se estacionó por el aturdimiento de lo que estaban haciendo.

—¡Lo siento mucho! N-no volverá a pasar.

—No… No te preocupes.

Rodó y quedó acostado de espaldas sin saber muy bien qué decir ni qué hacer pero Videl lo atrajo hacia sí y lo abrazó como si nada hubiese pasado, porque a pesar de lo repentino de la situación a ella también le gustaba sentirse querida, admirada por él. Lo que menos quería era que quedara con la impresión de que habían hecho algo malo.

Jaló las sábanas para darle a entender que se acomodaran bajo ellas a lo que él accedió torpemente, tieso como un palo. Con cuidado se acercó y acarició la sien del saiyan con su frente hasta que se relajara. Acomodó la cabeza en su pecho mientras Gohan tenía los ojos cerrados en dirección al techo.

No sólo se estaba serenando, también pensaba en lo afortunado que era. Suspiró con una sonrisa.

Después de unos minutos de calmo silencio, Videl comentó:

—Me calmé un poco después de ver a papá llorando… aunque no entendía mucho sentí lástima por él… Sus lágrimas eran de verdad, pero por la distancia no entendí nada de lo que dijo —Gohan la escuchaba atentamente—. Papá veía en mí, como te imaginarás, una princesa pero no iba a entrenar con vestidos. No le gustó al principio cuando empecé a lanzar patadas a lo loco pero al ver que tenía cierto talento lo fue aceptando.

—¿Entrenaste con él?

—Al principio insistió que lo dejara pero yo insistí el doble para seguir. Le propuse que me probara y si bien no pude conectarle ningún golpe, algo vio.

—Menudo carácter.

—Bueno… como te decía —rio—, me enseñó algunas técnicas básicas y luego avancé por mi cuenta. Ahora que lo pienso, seguro creyó que me aburriría y por eso lo hizo, pero le salió al revés.

—A veces me pregunto si Mr. Satán te conoce o son cosas de padre de hija única.

—Creo que un poco de ambas. Siempre fue muy sobreprotector y no fue hasta que tomé un nivel más avanzado que me dejó acercarme a la gente de su dojo… además de poner muchos reparos para que participara en el torneo infantil.

—No sólo eras la niña de papá, tu carácter te iba a dar un montón de problemas —rieron—. Una vez… papá me comentó que se olvidó de que íbamos cuesta abajo en coche cuando era niño y salí disparado a toda velocidad.

—Saliste volando, literalmente.

—Algo así… según mi papá expulsé parte de mi ki y di un puñetazo al árbol contra el que me iba estrellar y no me pasó nada. Me contó también que mamá estuvo a punto de matarlo.

—Pues tu padre se caracteriza por ser muy despreocupado, excepto de sus entrenamientos.

—Es cierto —rieron.

Esa sencilla frase le empezó a taladrar los pensamientos. La había escuchado un sinfín de veces pero por alguna razón había tocado fibra. Sea como sea, el contexto era muy diferente a cualquier otro que hubiera tenido.

No había dudas de que Goku había salvado muchas veces el universo, pero al final no era más que una coincidencia que él fuera un guerrero que vivía para pelear con otros. Del poco tiempo que tuvieron una vida "normal" como familia sólo se dedicó a entrenar sin ayudar precisamente en las labores del hogar o buscar una fuente de ingreso para la familia que vivía de la herencia de Ox-Satán. Tampoco fue muy partícipe de sus estudios aunque por otro lado nunca jamás podría negar el amor que él tenía por su familia. Entonces… ¿Por qué era así?

—¿Gohan?

Dio un respingo.

—Estabas ido, ¿qué pasó?

—Ah, bueno… yo… estaba pensando en mi papá.

—¿En qué cosa?

—Me cuesta entenderlo…

—La primera vez que vi a Goku-san me pareció una persona muy agradable y muy despreocupado pero de verdad se preocupaba por ti, aunque sus formas fueran distinta a lo que se acostumbra. Vegeta-san también es así, ¿no?

—Sí… pero papá dijo después del Torneo de Cell que era mejor para todos que se quedase en el más allá porque era él quien atraía los enemigos…y si bien no hubo ninguno en ese tiempo de ausencia y justo Majin Buu apareció cuando vino por un día a la Tierra… Creo que lo hizo sólo por luchar contra oponentes poderosos del otro mundo. ¡Después incluso sabiendo el embarazo de mamá, tampoco hizo algo por volver!

Nunca lo había visto exteriorizar esa frustración hacia su padre de una manera tan explícita.

—Tal vez sea por su sangre. Se habrá criado como humano pero la sangre es la sangre… Probablemente Goku-san nunca desarrolló ciertas cosas que para nosotros los humanos son normales. También me contaste que pasó mucho tiempo aislado. Tal vez no es capaz de dimensionar, o será un problema de empatía o algo por el estilo…

—Tendría sentido... Sabes… Cuando estuve entrenando en el planeta sagrado de los Kaioshin se le ocurrió una locura.

— ¿Qué cosa?

—El viejo Kaioshin era como el maestro Roshi y se oponía tajantemente a utilizar las esferas del dragón, así que a papá no se le ocurrió nada mejor que decirme a mí que le organizara una cita romántica… ¡Con Bulma!

—Vaya… —sorprendida—. Sí que no me esperaba algo como eso… Tal vez él haya interactuado menos con mujeres incluso que tú. O tal vez en un contexto atípico... La verdad, no lo sé.

Prefirió evitar el bochorno de contarle que Goku también la había ofrecido a ella, sabiendo que era "su novia".

—Tal vez…

Videl se preguntó si acaso Gohan pensaba más allá de las clases de historia universal, en donde las acciones del "hombre" estaban predeterminadas en gran parte por el contexto en el que se desenvolvía. Incluso sabiendo que aspirar humo no dejaba respirar y que exponerse a él irritaba los ojos y garganta, las chimeneas humeantes significaban progreso. También tenía presente que en las lecciones de historia se les exigía hablar de las épocas históricas y la influencia de determinados sucesos en las épocas posteriores, así como la importancia del contexto en el que el hombre se desarrollaba. Gohan no sólo era estudioso, era demasiado inteligente… Se daría cuenta de algo así desde el inicio si a otra persona le estuviera pasando una situación similar entre su padre y él. No pudo más que pensar que todo aquello era un bloqueo autoimpuesto por el saiyan dentro de una vida llena de restricciones, de hacer cosas que no quería. Pelear, entrenar para defender el planeta, estudiar horas desmedidas en la soledad de su hogar, poco en cantidad pero excesivo en peso para un infante menor de diez años... Un niño que necesitaba de alguna forma agarrarse de una estabilidad.

—Cuando puedas organizar mejor tus pensamientos deberías hablarlo con Chi Chi-san. Probablemente pueda brindarte muchas respuestas, más allá de lo que tú hayas observado directamente de ella.

—Videl… Sí… supongo que tienes razón, pero ahora no me siento preparado. Apenas he dicho cosas, pero siento como si me pudieras leer completamente.

—Un poquito. Creo que deberías empezar poco a poco a romper ese círculo que te limita.

No respondió. Sentía que no tenía nada que decir.

—Ven, ponte cómodo y descansemos. Mañana será un nuevo día —tan sólo asintió—. Cuando digo que será nuevo es porque lo será. Mañana saldremos como cualquier ciudadano y no importará que nos vean, siempre y cuando no nos persigan los paparazzi.

—Eso suena un poco aterrador.

—Sí… Mañana saldremos, ahora dormiremos —sabía que no admitiría más comentarios.

A Gohan no le parecía en absoluto una buena idea pero cuando Videl se ponía así no había forma de llevarle la contraria. Por otro lado apenas había tenido tiempo suficiente para vivir como un terrícola normal, de hacer las mismas cosas que los jóvenes de su edad y quería seguir experimentando porque lo poco que había podido conocer definitivamente fue de su agrado. Su zona de confort se limitaba a muchas cosas que no hacía con total agrado y muchas veces aislado… Lo de Videl era una invitación a salir, de ser un poco valiente y acercarse a las cosas que le correspondían, ir al cine, tal vez un restaurant o una cafetería… ¡Vivir como un terrícola normal no podía ser tan difícil! Ella se encontraba en algo similar y se estaba esforzando, por ella misma y también para animarlo a él a dar los primeros pasos, los que sin duda darían juntos.

—Está bien, iremos. Pero sin golpear a los paparazzi.

—¡Es una promesa!

Con una promesa de meñiques sellaron el acuerdo.


Primero que nada lamento mucho, demasiado, de verdad, enormemente, haber tardado tanto en actualizar.

Ha sido una época complicada para mi persona y me era más sencillo pensar en historias cortas que darle continuidad a esta, de una trama más compleja, extensa y con más detalles, además en el último mes he tenido muchas tareas y mi tiempo es escaso. Como le comenté a Akane Mitsui, este capítulo estaba relativamente listo desde hace un mes pero no me terminaba de convencer hasta ahora por lo que espero que les guste y perdonen mi poca constancia.

Aprovecho de agradecer a LDVG, Majo24, Akane Mitsui y Kotoma Uchiha (por favor, ¡crea una cuenta en FF, me encantaría agradecer personalmente tu comentario!) por sus rws y el apoyo, además de todos los follows y favs.

Nos veremos en la próxima ocasión (que espero que sea pronto) y que disfruten la lectura.