Hola a todos, esto que ven aquí es mi aportación en el "Intercambio por el 3er aniversario" del foro I am sherlocked.

Ya todos ustedes lo saben pero por si acaso, nada de esto me pertenece, todo es propiedad de Sir Arthur Conan Doyle, Mark Gatiss, Steven Moffat, la BBC y no tengo idea de quien más.

Aclaro que la imagen que acompaña esta historia no es mía, tampoco y no sé de quien es, solo la encontré en internet, pero si alguien sabe a quien le pertenece para darle el crédito por su excelso trabajo.

Ya saben, si han leído alguna otra historia mía, que soy dada a tomarme "licencias creativas", o sea, adaptar las cosas para que concuerden con la historia, pero que en realidad no pasan como yo las explico, imaginen junto conmigo que el mundo es tal y como lo platico, usen su imaginación, o aténganse un poco a la mía.

Este fic es el regalo para *pausa dramática* Maye Malfter, cuyo prompt era el siguiente:

"Sirenlock/Sailor!John. Final feliz. John es un marinero que queda atrapado en una tormenta, su barco se hunde pero él sobrevive milagrosamente. Cuando despierta, recuerda haber sido salvado por una extraña y hermosa criatura marina, pero de seguro fue un sueño. ¿O no lo fue?"

Normalmente divagar siempre se me da bien, el problema no es que yo divague el problema es al pobre al que le toca escuchar mis tonterías y últimamente ese papel lo cumple Violette Moore, a quien le debemos el beteo, la coherencia y muchos de los ánimos para que esta historia tocara puerto. Gracias por todo querida.

Maye lo lamento si el fic no cumple a pie juntillas lo que pediste, intenté acercarme lo más posible, aun así esto no sucedió durante una tormenta.


Capítulo I

El Fusilero y El Fairytale.

por

Adrel Black

Edición

Violette Moore


—Repliéguense, repliéguense. —La voz del Capitán Watson apenas se escucha por encima del fragor de la acometida, pero aun así tenía que guiar a su tripulación. —¡Hacia popa!— los gritos de sus hombres se mezclan con los gritos de los piratas que les atacaban, hacían que aquello no fuera más que un intento vano de salvar a sus protegidos.

Watson no era primerizo, esta no era la primera vez que se enfrentaba a un abordaje pirata, aun así sabía de antemano, que nunca nadie había sobrevivido al abordaje de la tripulación comandada por James Moriarty.

Además sabía que, en algún momento, él y Moriarty se encontrarían. "Fusilero" el nombre del galeón que comandaba Watson era bien conocido por ser uno de los más rápidos de aquellos mares, y más aún, los cargamentos que transportaban a lo largo del océano: especias, seda y pólvora eran codiciados por todos los piratas que rondaban los mares del Este. Hasta ahora ninguno se había atrevido a atacarle, los que lo intentaron con anterioridad habían caído bajo su espada o el mosquete con el que era especialmente habilidoso.

La escueta tripulación que había logrado replegarse llegó hasta popa, eran apenas unos diez o quince hombres, Watson de pie justo al lado del timón miró sobre la cubierta al menos una cincuentena de piratas le devolvían la mirada, algunos apuntaban hacia él sus arcabuces; al frente de su tripulación, Moriarty le sonreía. El hombre vestía con los mayores lujos que un hombre del mar se podía permitir.

Los hombres a su espalda desmontaban los botes para intentar una huida que sin duda sería infructuosa, no había manera de que diez hombres y dos botes de remos pudieran ir muy lejos, menos si eran perseguidos por el "Fusilero" y por el "Fairytale" el bergantín que comandaba Moriarty.

Aun así lo único en lo que el capitán podía pensar era en darles a sus hombres todo el tiempo posible para que huyeran lo más lejos que pudieran.

—¡Déjalos ir Moriarty! —gritó, los hombres del pirata soltaron carcajadas, luego se hizo el silencio.

—No estás en posición de negociar, Capitán.

—Déjalos ir. —Watson apretó con fuerza el mosquete que sostenía, podría usarlo para volarle la cabeza a Moriarty, quizás en última instancia lo hiciera de cualquier manera. —Llévate el "Fusilero".

—¿Vas a vender tu nave a cambio de tu apestoso cuello? —Moriarty se carcajeó aún más —y este es el valeroso Capitán Watson del que todo el mundo habla.

—No dije que me iría.

—Oh, claro, claro, el Capitán se hunde con su barco. —El pirata hizo una mueca con la mano quitándole importancia a las palabras de Watson. —Imbécil. No eres más que otro idiota jugando a ser marinero, un hombre común intentando convertirse en una leyenda. —Moriarty se volvió hacia su tripulación y se burló —a que la gente común es adorable.

—Venga con nosotros, Capitán —susurró Murray, el segundo de abordo al Capitán Watson.

—Váyase Murray.

—Pero Capitán…

—Lleve a lo que queda de mi tripulación a puerto, —el hombre no se movió, el Capitán miró a aquel hombre regordete que había sido su mano derecha durante tantas correrías, había aprendido a confiar en él como confiaba en sus propios instintos. —Es una orden Murray.

—Sí, Señor. —Respondió el subordinado con un simple saludo al que había sido su Capitán por años, tragó el nudo que se le había formado en la garganta y se descolgó hacia donde sus compañeros le esperaban.

Watson se volvió, Moriarty tenía los ojos enloquecidos, las pocas antorchas que quedaban encendidas a lo largo del barco hacían que tuvieran un brillo de color carmesí, el pirata chascó los dedos y un hombre apareció a su lado, era muy alto, corpulento y llevaba a uno de sus contramaestres tomado por los cabellos.

—Tienes un asiento en primera fila, Capitán para ver como decapitamos a los pocos heridos que nos quedan.

—No —fue todo lo que Watson pudo murmurar.

Moriarty hizo apenas un pequeño asentimiento con la cabeza, el hombre fornido, se sacó del cinturón un alfanje y cortó la garganta del contramaestre.

—Para.

—¿Qué pasa Capitán, no te gusta toda la puesta en escena que hemos traído para ti?

Watson sentía el estómago revuelto, la fuerza le abandonaba las piernas por instantes y temía que en cualquier momento cayera de rodillas, esto era demasiado. La mayoría de su gente muerta, los pocos que habían sobrevivido serían asesinados frente a sus ojos y los menos que habían huido serían cazados como animales por Moriarty y su maldita tripulación, o en caso de que pudieran escapar tendrían que vagar por el mar esperando que algún otro barco les encontrara o perecer de hambre e insolación. Y por último, su querido "Fusilero" llevado, comandado por Moriarty, asesinando marinos a diestra y siniestra, su querido "Fusilero" bañado en sangre inocente.

Miró el mosquete que tenía en la mano, los nudillos se le habían puesto blancos por la fuerza con la que apretaba las cachas de metal.

Un solo tiro, no había más, era un excelente tirador, podría dar a Moriarty desde esa distancia sin problema, luego con la mano izquierda acarició el cuchillo que llevaba al cinto, —una simple daga de plata sin más adorno que un piedra de color azul mar en el mango —podría, abrirse las venas en canal y lanzarse al mar.

Miró a Moriarty decidido, dio un paso atrás buscando el mejor ángulo y casi cae en un agujero que había hecho sin duda una bala de cañón en cubierta. Había penetrado la cubierta de madera, podía ver la cámara del capitán, su propia cámara, y un piso más abajo las bodegas.

Entonces una idea se formó en su cabeza, miró de nuevo los hombres que estaban apresados, Moriarty se disponía a decapitar a otro más, no tenían salvación, ninguno de ellos, no había nada que Watson pudiera hacer para rescatarlos. Él mismo no tenía salvación, en cuanto Moriarty se aburriera de la tortura a la que lo sometía en aquel momento, lo asesinaría, muy probablemente colgara su cuerpo del palo mayor o del bauprés para que todos vieran lo que había sido del Capitán Watson. Y su amado "Fusilero", ese que había sido su llave a la libertad de más maneras de las que era capaz de explicar, preferiría que se perdiera en el fondo del mar a que sirviera a los fines viles que Moriarty quería destinarlo.

No lo pensó más, se descolgó por el boquete hacía la cámara del capitán, tomó una antorcha de uno de los soportes metálicos, una de las pocas que seguía encendida, jaló uno de los cortinajes y rogó a todos los Dioses que fue capaz de recordar para que la antorcha no se apagara con el siguiente salto.

Escuchaba como Moriarty daba órdenes de que le encontraran, debía apresurarse, cayó como un gato sobre la superficie de la bodega, a lo largo de las paredes múltiples fardos de seda se apiñaban, encendió el cortinaje con la antorcha y lo echó encima de uno de los bultos, luego la antorcha en el lado contrario, la seda pronto ardió con ánimo, las llamas lamían la madera del "Fusilero", John no pudo evitar sonreír; "mejor en el fondo del mar que en las manos de Moriarty", pensó de nuevo, corrió a lo largo de la bodega y atrancó las puertas para que los secuaces de Moriarty no se dieran cuenta de lo que había hecho mientras más tiempo duraran en descubrirle menos oportunidad tendrían de huir hacia el "Fairytale".

Watson haló una diminuta puerta que se alzaba justo sobre su cabeza y que sabía le llevaría hacia la proa, justo al lado del bauprés.

—¡Encuéntrenlo, encuéntrenlo, encuéntrenlo! —gritaba Moriarty mientras John caminaba silenciosamente por la oscuridad de la proa mirando el espectáculo, prácticamente todos los piratas le daban la espalda, mirando aún el lugar por el que había desaparecido. Sabía que eran sus últimos momentos, cuando la bodega ardiera, las llamas irían directamente hacia el fogón y la armería, en el fogón el carbón ardería con aún más fuerza y cuando llegaran a la armería la pólvora los mandaría a volar por los aires.

—¡Ahí está! —gritó una voz señalando a Watson que estaba sentado al pie del bauprés, esperando, no había manera de huir, pero le agradaba la idea de llevarse su "Fusilero", a Moriarty y a prácticamente toda su tripulación con él.

—¡Tráiganlo aquí! —gritó Moriarty.

—El fogón está ardiendo. —El barco se quemaba desde abajo, las llamas aun no llegaban a cubierta, pero si el fogón había sido alcanzado ya no había marcha atrás.

—Voy a quemarte el corazón. —Dijo Moriarty en el silencio circundante que ahora les oprimía. Watson sonrió. Unos pocos listos empezaban a emprender la huida hacia el "Fairytale".

—No. —Respondió. —Yo voy a quemarte a ti.

Un instante después la popa explotó, el Capitán Watson miró casi con interés como una parte de su navío desaparecía, muchos salieron despedidos por los aires, una explosión un poco más cerca, los hombres gritaban, el barco temblaba y comenzaba irse a pique una explosión más, justo a la altura del mástil de trinquete y salió despedido hacia atrás, su última visión del "Fusilero" fue la de maderas astilladas consumiéndose y Moriarty desapareciendo entre tablones y llamas.

A Watson le pareció que tardaba mucho tiempo en caer al agua, se preguntó si el golpe le mataría, vio la bandera negra con el esqueleto de cuerpo entero, el reloj de arena en la mano derecha y la flecha en la izquierda, todo blanco, apuntando a un corazón rojo y sangrante, la bandera de Moriarty, luminosa entre las llamas. Ahora también las velas de su barco ardían, con un poco de suerte la poca tripulación que quedaba en el "Fairytale" no podría contener el fuego y el navío de Moriarty se iría a pique junto con el "Fusilero". Sin duda Watson había vendido cara su derrota.

Sintió el golpe contra la superficie del agua, el dolor en la espalda, la nuca y el cuello, abrió los ojos que ardieron a causa de la sal del mar. Se hundía, rezó por que la inconsciencia llegara, pues las fuerzas para luchar, por salir a flote ya le habían abandonado. Cerró los ojos a la espera, el oxígeno comenzaba a faltarle, dentro de poco no podría aguantar más la falta de respiración y comenzaría inhalar agua, sus pulmones colapsarían y por fin, el fin llegaría.

Se preguntó si alguno de los hombres de Moriarty se salvaría, si alguien contaría la historia de cómo había hecho estallar su propia nave antes de que se convirtiera en un barco pirata.

Si alguien escribiría una canción, contando su hazaña o si caería en el olvido, junto con Moriarty, el "Fusilero" y el "Fairytale".

¿Realmente aquello importaba?

Sentía la inconsciencia llegar, sin embargo algo lo asía, algo lo jalaba hacia la superficie de nuevo. Él ya no quería despertar, ya no quería abrir los ojos, no quería flotar, quería hundirse, la necesidad de aire le obligó a aspirar, sintió el agua quemarle la nariz y arder en los pulmones, sintió que perdía la conciencia y sus párpados negros se convertían a la vez en un fondo negro de manchas rojas, abrió los ojos un poco, la sal le quemó una vez más.

Un joven de torso desnudo, blanco como alabastro y de cabello muy negro le halaba hacia la superficie. Watson quiso decirle que le dejara, que quería morir ahí, pero las palabras no salieron, el cerebro estaba embotado. El joven le dirigió una mirada, sus ojos eran como el mar cuando refleja el cielo cuajado de estrellas en una noche despejada. Luego Watson se hundió en su propio abismo de inconsciencia.


¿Hay alguien por aquí? Espero que si, ¿qué tal les está pareciendo, interesante, aburrido, maravilloso, horrendo? No duden en hacérmelo saber con un review, toda crítica constructiva es bien recibida.

Otra cosa, solo por si a alguien le interesa, la bandera que describo como la bandera de Moriarty es en realidad la bandera que portaba el Venganza de la Reina Ana, el barco de Barba Negra. Si a nadie le interesa solo ignórenme.

Subiré tres capítulos el día de hoy, ¿me siguen hacia los otros dos? Genial

Adrel Black