Perdón por la tardanza… .A. pero bueno, he aquí la conti y el último capítulo. Disfrútenlo y ya saben, perdónenme por mi mala ortografía!

CAPITULO II

Trago lento y sonrió de medio lado, se dio la vuelta y le miro de frente con aquellos ojos plateados.

-¿De que hablas Shin-chan? Claro que no, tontito…-

Midorima le miro con intensidad, con los ojos entrecerrados.

-Mientes…-

-Ok, ok…- Suspiro. –La verdad es que si me moleste un poquito, me dejaste plantado Shin-chan y espero tengas una excusa realmente valida-

Midorima enarco una ceja.

-¿Y por eso te fuiste, durante estos últimos días, nanodayo?-

-Sí… rompiste mi corazón Shin-chan- Respondió de una manera casual y hasta bromista.

Midorima se acomodo las gafas.

-Escucha yo…-

-¡Nah, mentira! No necesito ninguna justificación de tu parte… jajajajajaja ¿a poco si creíste que la estaba solicitando? Tan ingenuo~ - Le interrumpió el ojos de halcón. –Descuida Shin-chan, a mi no me debes nada, a final de cuentas, solo somos amigos- Kazunari lo decía de una forma muy natural, pero ante esa última frase, sintió su corazón quebrarse. –Ahora, si me permite señor Tsunderima… llevo un poco de prisa… pasa linda noche- Le obsequio una de sus mas radiantes sonrisas y le rodeo para salir de ahí y marcharse. En cuanto le dio la espalda la sonrisa desapareció de su rostro y sintió sus ojos aguarse. Salió de ahí tan rápido como pudo.

-¡Takao!- Le llamo Midorima y Kazunari se apresuro a huir. Sin embargo el peliverde le dio alcance y lo sujeto de un brazo. –Tienes que escucharme-

El pelinegro lo último que quería era escuchar de los labios del As de Shutoku era que aun y pese al tiempo que había pasado ya, Akashi Seijuro y él tenían algo. Se safo de su agarre y negó, no, no quería escucharlo, por lo que se adelanto.

-¡Lo se! ¡¿De acuerdo!? Lo sé… -Murmuro con el rostro agachado y los ojos opacos. –Se perfectamente que el cabeza de chicle y tu… siguen juntos… - Se atrevió a levantar el rostro y noto sorpresa impregnada en el siempre rostro impávido del contrario. –¿Pero sabes qué? eso esta bien… yo, me alegro por ti Shin-chan, yo… lo único que deseo para ti es la felicidad y si tu… estas bien… entonces yo…- Midorima se acerco a Kazunari y le atrapo entre sus brazos en un fuerte y demandante abrazo. Takao abrió los ojos de golpe, y ya no pudo impedir que las lágrimas escaparan de sus ojos. Su cuerpo por completo temblaba, debido a que intentaba contener su dolor. –Basta, déjame… -Se removió –¡Suficiente Midorima!- le llamo con firmeza. –He sufrido tanto por ti… he creído todo este tiempo que había una esperanza… y tu...- Le miro con enfado. –Te encargaste de hacer que poco a poco crecieran esas ilusiones, jamás detuviste esto, o lo que sea que se llame… en eso si que tienes culpa, ¡debiste habérmelo dicho!- Le reclamaba –¡Debiste detenerme! ¿O que? Disfrutabas tanto el verme humillándome, dándolo todo por ti, ¡¿para que!? –Exploto-

-¡Jamás te dije algo!- Trato de defenderse Midorima.

Takao se mordió el labio inferior para evitar que escapara un grito lastimero. Pero contrario a eso comenzó a reír.

-Jajajajaja, si, si… claro, tienes razón… jajajaja yo… yo fui el idiota que todo este tiempo se creó falsas esperanzas, que pensó que tu, sentías lo mismo que yo por ti… que… ¡ESTUPIDO!- Se llevo el antebrazo a los ojos y trato de retirar las traicioneras lagrimas. –Pero he tenido suficiente de todo esto…- trato de hablar de manera clara. –Merezco ser feliz, merezco una segunda oportunidad…aunque ni siquiera haya tenido una primera…- Respondió de manera sarcástica. –Te juro por Oha Asa, que yo…- Sentía que le faltaba el aire, pero se armo de valor para continuar- ¡TE VOY A OLVIDAR!. –Al termino de eso, finalmente se dio la vuelta y monto en su bicicleta para marcharse de ahí.

Pedaleo con fuerza, hasta que sintió las piernas dormidas. Las lágrimas le impidieron continuar, sentía que la vida se le había extinguido. Tuvo que detenerse un poco para recuperar el aliento y la compostura.

-Eh tu, eres Takao de Shutoku, ¿no? Oh si, como olvidarte…-

Takao trago sus lágrimas y froto con insistencia su rostro. Odiaba mostrarse tan vulnerable. Cuando creyó que ya no había rastros de su dolor en la cara, se descubrió y poso sus orbes grisáceas a un chico azabache que sostenía su mochila sobre su hombro izquierdo y portaba el uniforme de su preparatoria. "Seirin".

-Ah, Izuki-senpai…- Nuevamente esa sonrisa que escondía la cruda realidad que experimentaba el ojos de halcón, adorno su rostro.

-Senpai, san, kun… ¿cual es la diferencia? Llámame Izuki, me cuesta creer que seas tan formal, cuando he visto que eres todo… menos eso-

-Que cruel… eso me hiere…- Bromeo, haciéndose el ofendido.

-Si, ya lo noto…- Sin embargo Izuki, había notado el estado tan deprimente en el que se encontraba el menor. –Mis palabras son tan hirientes como afiladas las dagas-

Kazunari se quedo en silencio un momento, hasta que inflo las mejillas y estallo en risas.

-Jajajajajaja ¿que, qué diablos ha sido eso?-

-Ey, cuidado con burlarte de tu superior-

-Jajajajaja lo… lo siento… yo no quise… jajajaja-

Bueno, al menos la expresión triste del jugador de Shutoku había desaparecido momentáneamente de su rostro. Izuki miro disimuladamente su reloj de pulso, eran poco más de las seis de la tarde.

-Aun hay bastante luz…¿ te apetece jugar un poco? Es bueno jugar de vez en cuando con… quienes no son de tu mismo equipo, ¿no lo crees?-

-Ah yo…- Takao no se sentía de muchos ánimos, a decir verdad, lo único que le apetecía en ese momento era ir a su casa, encerrarse en su habitación y no salir nunca de ella.

-Las penas con básquet son buenas*-

En esta ocasión una gota de sudor resbalo por la nuca de Kazunari, pero nuevamente echo a reír.

-Qué extraño eres…pero está bien, juguemos entonces, vamos sube, vayamos a la cancha más cercana- Le invito a que se montara a la parte de atrás de su triciclo. El lugar al que únicamente se había montado Midorima.

-Es injusto…-dijo de pronto- tu ya has pedaleado por bastantito rato, montante tu… yo te llevare y así entro en calor-

-¿Eh?- Parpadeo incrédulo. –No, yo siempre… la manejo-

-No en esta ocasión… - Arrojo su mochila atrás- Vamos, obedece a tu superior- Takao sonrío divertido, ese chico si que era extraño pero… bastante divertido.

-Ok...- A decir verdad por haber pedaleado tan rápido y fuerte, sentía temblorosas las piernas, por lo que no objeto mucho, bajo de la bicicleta y se monto a la parte trasera.

Izuki le miro por encima del hombro.

-¿Bueno señor, a donde le llevo?-

Por unos momentos Takao abría deseado decirle "Lejos, lejos de aquí, a un lugar donde yo… pueda olvidarlo". –A Francia, o España, incluso a Londres, lo dejo a tu consideración-

Izuki sonrío y asintió.

-Agárrese fuerte, que accionare la nitro**-

Y esa tarde de una manera extraña, dos chicos de diferente preparatoria y rivales, tuvieron la oportunidad de juntarse, pasando un agradable rato, entre bromas, risas y básquet. Una tarde de muchas que posteriormente le siguieron.

Tarde tras tarde de lunes a viernes y tras terminar sus entrenamientos con sus respectivos equipos de baloncesto, ellos dos volvían a reunirse en la misma cancha. Incluso ya habían incluido bocadillos para después de su "uno a uno". Se habían vuelto muy buenos amigos y la sonrisa natural de Kazunari había vuelto a aparecer. Aunque la "amistad" de Midorima y él, ya no había vuelto a ser la misma, se saludaban… si, podían conversar de vez en cuando… también. Pero Takao había marcado una clara distancia, estar demasiado tiempo cerca del peliverde aun le afectaba.

Una tarde en la que se encontraba en compañía de Izuki y miraban al cielo algo frustrados porque la lluvia no tardaba en hacer presencia y truncarles sus actividades diarias. El mayor se había decidido a abordar al menor… con algo que desde hace mucho alteraba su corazón.

-Takao…- Le llamo con una inusual seriedad en él. –¿Ya le has… olvidado?- Pregunto de manera directa y es que después de tantos días juntos, en uno de esos el chico de Shutoku le había confesado al base de Seirin sobre aquella vez que se encontraron y el motivo de su llanto.

Kazunari giro el rostro y le observo.

-Ni siquiera se, de quien me hablas…- Bromeo, a lo que Izuki sonrío algo confiado.

-Entonces, eso es bueno para mí…-

-¿Eh?- Takao parpadeo confundido. –Esta vez, si no entiendo tu juego de palabras-

-No es un juego…- El ojo de águila respiro profundo y por un momento cerró los ojos. –Cuando tuvimos la oportunidad de jugar y tú me venciste… te volviste mi obsesión- Abrió los ojos nuevamente y aunque se sentía nervioso e inseguro respecto a la actitud del menor con lo que a continuación diría, decidió observarle. –Claro, al principio lo atribuí, precisamente a eso, a que ansiaba volver a jugar contigo y… vencerte, pero día a día… yo… no podía dejar de pensar en ti… incluso a veces asistía a tus partidos solo para… verte y no te voy a negar que en aquella ocasión que el destino cruzo nuestros caminos, no pude evitar sentirme inmensamente agradecido con la vida, era una oportunidad que se me presentaba, que a ambos… se nos ofrecía y yo no podía desaprovecharla…. Takao… tu me gustas-

El base de Shutoku se quedo estático, con los ojos bien abiertos, sin poder digerir aun lo que acababa de escuchar.

-Yo no…- Trato de decir, pero los nervios comenzaron a invadirlo, jamás se había percatado de eso, nunca noto que el azabache sentía algo por él. Y en ese momento algo hizo clic en su cabeza. Cuando Midorima y él estaban juntos, por supuesto que Takao se esmeraba en atenderlo, en hacer que el peliverde se sintiera bien a su lado y que la pasara de maravilla, pero NUNCA, había sido tan directo, nunca le había dicho a Midorima que le gustaba, justo así… como Izuki lo estaba haciendo con él. Ahora comprendía todo… realmente el había cometido el error de dar por hecho, algo que no fue. Midorima nunca le había engañado, él solito se había creado tales expectativas y quizás… realmente había perdido una hermosa amistad. –Izuki…- Le llamo- Yo… dame… dame tiempo…- Respondió poniéndose de pie. –Necesito hacer algo, yo… tengo que cerrar un circulo, ya sabes cómo son estas cosas…- Se mordió el labio inferior- Por favor, no me lo tomes a mal… y esta charla aun queda pendiente… no estoy huyendo porque… ¡arghhhh! yo… necesito enterrar mis muertos primero ¿si? ¿Entiendes?-

Izuki le miro un poco descolocado por su actitud, pero asintió ante sus apresuradas palabras.

-Eres pésimo con el juego de palabras, eso déjamelo a mí…- Suspiro- iré a casa…-

Takao asintió y sujeto su mochila para montarse en la bicicleta y salir disparado de ahí. Cuando llego frente a la casa de Midorima, respiro profundo. No había vuelta atrás. Toco el timbre y una pantalla se prendió.

-¿Sí?-

-Disculpe, busco a… Midorima Shintarou-

-¿Quien le busca?-

-Su mama…- Susurro.

-¿Quien?-

-Un compañero de escuela Takao, Kazunari Takao-

-Aguarde-

Minutos más tarde la reja se abrió y el azabache no dudo en ingresar. Al colocarse frente a la entrada principal, pudo notar ya la silueta del peliverde, que le esperaba al pie de los escalones.

-Shin-chan…-

-¿Qué ocurre?- Aunque no lo mostraba el peliverde estaba bastante confundido por la presencia de su compañero ahí.

-¡Te quiero muchísimo!- Dijo de pronto –Y siempre voy a quererte… debí habértelo dicho de manera clara en su momento, porque realmente estaba enamorado de ti, creí que tú te darías cuenta de mis sentimientos, pero no fue así… yo solo monte una historia cutre e idealice sin tomar en cuenta tu sentir. Te deseo lo mejor con Akashi y quiero que seas inmensamente feliz, porque yo… voy a ser feliz Shin-chan, yo estoy enamorado ya de alguien más y me voy a entregar únicamente a él, así que no me salgas después, con que… todo te salió mal, que sino ¡vendré a golpearte muy fuerte!- Sonrío de manea amplia y sus ojos mostraban un intenso brillo- ¡Seamos verdaderos amigos!

El peliverde abrió los ojos con sorpresa ante aquello. Parpadeo incrédulo incluso un par de veces cuando el ojigris termino de hablar, pero una sonrisa adorno su rostro y asintió.

-Amigos, nanodayo-

-¡Shin-chan sonriendo! ¡Es el fin del mundoooo!

Finalmente su corazón estaba en paz, suspiro tranquilo y una gota de lluvia le saco de su letargo.

-¡Ay… ay… nooooo! Debo apurarme, ¡Shin-chan, nos vemos en la escuela!- Dicho eso, pedaleo con rapidez, marchándose de aquel lugar.

En un par de ocasiones ya había ido a casa de Izuki, así que llego sin complicaciones, salvo porque le cayó una tormenta encima. Cuando se postro frente a la puerta, estaba echo una sopa. Toco al timbre y su pulso temblaba, de frío quizás… pero sabía bien que era más por los nervios.

-¡Takao!- La hermana de Shun abrió la puerta y sonrío al ver al azabache ahí, siempre era bien recibido, su actitud y alegría agradaba mucho a la familia Izuki. –¡Pero si estas empapado, entra, entra!-

-¿Tu… tu… hermano?-

-En su habitación, ya le hablo- Pero la chica no pudo ir por el ojo de águila. Takao le sujeto de la muñeca.

-¿Puedo?-

-¿Eh? Ah si… claro… pasa, te llevare una toalla-

Kazunari asintió y se encamino a la habitación de Izuki, ni siquiera llamo a la puerta, tomo el pomo y tras girarle, asomo la cabeza. El azabache estaba frente a su escritorio tecleando en el ordenador. Takao sonrío de manera picara y lentamente para no hacer ruido se coloco a sus espaldas y levanto las manos para cubrir los ojos de Shun.

-Un ataque sorpresivo ¿eh? Al menos espero que traigas suficientes municiones… porque después será mi turno de atacar-

-Moo~ olvidaba tu habilidad…- Sin embargo Takao paso sus brazos hacia el pecho de ojo de águila y recargo su barbilla sobre la cabeza del contrario. –Dime que me extrañaste…-

-No…- respondió, sintiendo la humedad del contrario. –¿A dónde fuiste?-

-A hablar con Shin-chan…- Cuando sintió que Izuki se removía tratando de quitarse los brazos de Takao, incomodo seguramente por la mención del peliverde, Takao ejerció más presión para seguir en la misma postura. –Fui a desearle lo mejor en la vida… finalmente he cerrado ese capítulo… porque yo… - Se sonrojo tenuemente- Quiero empezar a escribir uno nuevo contigo…-

Izuki sintió su corazón acelerarse con fuerza ante sus palabras, eso… significaba que le estaba aceptando ¿Cierto?

-Ya te dije que eres pésimo con los juegos de palabra… ni lo intentes siquiera-

Takao sonrío y le soltó y de una manera ágil, rodeo a Izuki y se sentó sobre él, colocando las piernas a sus costados y rodeo su cuello con los brazos, pegando su frente a la contraria. El jugador de Seirin, paso las manos a su cintura, aferrándose de sus prendas húmedas.

-Entonces enséñame…-

-No, al menos en algo te gano…-

Takao echo a reír ante su respuesta.

-Eres tan divertido, me gusta mucho estar contigo… me… gustas tú también-

Izuki se sintió complacido con aquella declaración y fue él quien decidió hacer nula su distancia, cuando rozo sus labios a los contrarios de una manera suave y lenta. Disfrutando al fin, de la dulce textura que tantas veces esos labios se le antojaban, de ese cálido aliento que en sueños ya había probado. Y el beso se hubiese tornado un poco más intenso, sino hubiera sido porque un grito los obligo a abrir los ojos y romper la caricia. La puerta de la habitación de Izuki se cerró y Takao ladeo el rostro para ver en el piso, una toalla seca.

-Creo que…-

-Estará bien… ojos que no ven, corazón que no siente…-

-¡Nada que ver, ella lo vio todo!-

-Me refiero a nosotros, nosotros no la vimos a ella, así que… ignora eso y haz que tu corazón sienta lo que yo en estos momentos…- Nuevamente abordo sus labios, tras colocar una mano en su nuca, impidiendo así que Takao dirigiera su atención a alguien más, en ese momento solo eran ellos dos… tan solo ellos dos y así sería desde ese momento para toda la vida.

FIN.

Awwwww mucha diabetes lo se xD Pues bueno, tarde un par de días en bajar la conti, pero es que… no tenía tiempo en serio! Bueno, pues más vale tarde que nunca neh? Y que tal el IzuTaka? Ni yo me la esperaba jajajajajaja estuve pensando a quien poner con mi querido Takao y al final me gusto él, porque Izuki es especial y sabia bien que en esos momentos de tristeza del ojo de Halcón, el azabache con sus ocurrencias sanaría su corazón. Pues espero sus comentarios! Muchas gracias por leer!

*El verdadero dicho es: Las penas con pan son buenas xD

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