Noches con ella…

1-La Primera Noche

Terminaron de aquella sesión de sexo, a penas y podía tener percepción de él mismo, era como haber sentido electricidad pasando por todo su cuerpo, aquella sensación relajante se apoderaba de él, después de todo, la aquello no fue otra cosa más que su capricho, uno al que ella cedió, sin duda, esa mujer también lo buscaba y se lo demostró de muchas maneras.

Cayó rendido a su lado, mientras la miraba quedarse dormida el también comenzó a sucederla lo mismo, lo último que sintió fue una mano posarse en su rostro, se durmió profundamente. Era la primera vez.

A la mañana siguiente, se encontró solo, no reconocía nada en lo absoluto de la habitación, entonces, en un desenfrenado recuerdo, todo llegó a su mente. Un par de minutos después, Bulma estaba ahí, enfundada con un vestido blanco de tirantes y un cinto amarillo, avanzó lentamente mientras dejaba asentado en el velador un desayuno para su amante por aquella noche, dejo ahí un sándwich, jugo de naranja y unas siete galletas de chocolate, al lado se encontraba una taza con café, la cual tomó tan pronto asentó la bandeja, comenzó a beber mientras se sentaba al lado del príncipe.

-Es para ti…debes estar exhausto- el saiyajin enrojeció de inmediato al recordar todo lo que hicieron aquella noche, en la cual el recató no estaba invitado; pero lo que en verdad le sorprendía era la soltura con que la mujer hablaba- me refiero a tu entrenamiento- completó tras dar un sorbo a la taza

EL saiyajin tomó el sándwich y lo devoró, aún seguía hambriento después de comer las galletas y beber el jugo.

-Vegeta- interrumpió Bulma aquel desayuno- soy la mujer más hermosa e inteligente de este planeta- él no contestó aquel despilfarro de auto orgullo continuo comiendo sin contestar nada- así que lo primero justifica lo de ayer; pero lo segundo no- Se detuvo de inmediato, se sonrojo de nuevo y apartó la mirada- Lo que paso con nosotros, no puedo explicarlo…solo espero que no se repita- Él no dijo palabra alguna ni siquiera la miró, únicamente tenía el impulso de irse ¿irse? ¿Huir de una terrícola? Tenía el poder de matarla si le daba la gana no tenía la estúpida necesidad de huir así que no hizo caso de ese estúpido impulso- Entiendo que no pudieras contenerte ante una chica bonita como yo…pero, no puedo seguir con esto, yo tengo un novio- decidió continuar callado, sin mirarla siquiera para no darle importancia y dejarla hablar, por alguna razón que aún no comprendía la mención del novio no le agrado en lo absoluto, sonrió de lado

-Así que tu novio…no ha de serte tan útil si anoche me pedias más y más… ¿o me equivoco?-

Bulma tan solo asentó la taza en el velador dispuesta a enfrentarse a él

-Fue un error, Vegeta- sus miradas se cruzaron y, por alguna razón, no importaba lo que Bulma dijera, sus ojos decían otra cosa, era como si chispearan fuego, el deseo comenzó a embargarlos a ambos

-¿Error?- Se acercó a ella mientras sus dedos comenzaban a bajar los tirantes de su vestido- ¿un error?- se acercó a besar su cuello y lentamente bajo a su hombro derecho- tu cuerpo dice otra cosa…al parecer no eres nada congruente contigo

-Basta, Vegeta…- su respiración se aceleró, aun cuando su mente le pedía detenerse su cuerpo hizo todo lo contrario, en cuestión de minutos se retiró el vestido, el saiyajin retiró la sabana que cubría su desnudes

-¿quieres que me detenga?- Preguntó malicioso a sabiendas de la respuesta, sometida a él comenzó a besarla en los senos, succionó sus pezones mientras ella se arqueaba, mordía su labio inferior tratando de tomar el control de su cuerpo, este hombre no podía hacerle perder el control, nunca nadie lo logró antes; pero no podía evitarlo

-…Sigue…

Era la tarde, Bulma y Vegeta aún estaban en cama, aquella escuchó el suspiro de aquel hombre mientras se levantaba

-Aún tenemos que hablar, Vegeta

-No hay nada de qué hablar- musitó el príncipe, se vistió rápidamente y salió de la habitación, esperando que nadie le viera. Entró a su cuarto y de inmediato se dio una ducha ¿Cómo se permitió ser tan débil? No solo era eso, si no que perdió un día entero de entrenamiento, se incriminaba por todo eso al salir del baño se encontró a Bulma sentada en la cama, intentó ignorarla aun cuando ella le llamaba desesperadamente

-Escúchame- Lo tomó del brazo y lo enfrentó

-¿Qué quieres?

-…Hablar contigo, eres un terco…bien, Esto es lo que quiero decirte…no puedo negar que ambos tenemos una atracción que no podemos obviar y…que somos compatibles, así que…creó que deberíamos llegar a un trato

-¿Qué clase de trato?

-Quizá deberemos de satisfacer esta curiosidad, después de todo…entiendo que eres un hombre y no pudiste resistirte a mí; pero debemos tener moderación, así que te propongo lo siguiente…Tengo un viaje en 9 días, así que desde ahora tenemos nueve noches, te esperare en mi habitación, la puerta estará abierta…si no acudes esta noche el trato no existe, si lo haces entonces lo llevaremos a cabo…hoy a las once – salió de la habitación dejando al saiyajin solo y confundido; tenía agallas, sin duda con un carácter que jamás encontró en otras mujeres en el universo.

Eran más de las once y treinta minutos, se encontraba en su habitación esperando si el saiyajin asistiría a su cita, se llevó un cigarrillo a la boca y lo encendió, el sabor del mentol comenzaba a quitarle la ansiedad, pero aún continuaban las preguntas reverberando en su mente ¿Cómo se atrevió a hacerle tal propuesta? Era una mujer adulta y responsable; pero esa propuesta no era nada adulta ni responsable, era tonta; se dejó llevar por el deseo, "Es curiosidad, cuando satisfaga la curiosidad ya ni siquiera pensare en él" La noche era fresca y en ese momento Yamcha llegó a su mente, su novio de años, con él que pensó formar una familia; pero él se marchó para llevar a cabo un arduo entrenamiento y hacerle frente a esos androides aunque faltaban dos años para eso.

"No siento nada por él, entonces no es amor" se decía una y otra vez para justificar esa aventura que al parecer no se llevaría a cabo, era la media noche y entendió la indirecta.

Apagó el segundo cigarro a medio fumar, se sentía rechazada y estúpida. Decidió irse a acostar, al parecer el saiyajin simplemente a su manera le dijo que no y quizá era mejor así, se recostó en la cama y entrecerró los ojos tratando de dormitar cuando sintió el abrazo del saiyajin.

-Tú…viniste- Dijo Bulma acariciando el rostro del saiyajin que se encontraba justo encima de ella, podía sentir su calor comenzó a besarlo –Vegeta, entonces ¿esto es un sí?

-No digas nada, Bulma- le dijo en una voz ronca. Comenzó a acariciar por debajo del camisón reconociendo su cuerpo ese que fue suyo apenas unas horas atrás, ella lo detuvo para quitarse el camisón mientras él la observaba detenidamente sus ojos se centraron en aquellos senos, eran perfectos, quería recorrerlos y memorizarlos de principio a fin, la recostó nuevamente para besar su cuello "Vegeta" susurró mientras sentía su aliento bajando a sus senos, esto era mejor de lo que esperaba podía sentir como se posaba en su pezón y comenzaba a lamer para después succionar sin descanso, satisfecho paso hacia el otro encontrándolo endurecido, primero lamió, "Vegeta, no...No te concentres solo ahí" pero a él poco le intereso las observaciones de la mujer, comenzó a besar aquel seno, lo hizo suyo mientras ella aferraba sus manos al cuello de ese hombre que comenzaba a hacerle perder la razón

Poco a poco fue descendiendo hasta llegar a su ombligo, se detuvo para retirar sus pantaletas y las retiro sin miramiento

-Hazlo- pidió Bulma mientras acariciaba su miembro endurecido- tú estás listo- él saiyajin sonrió

-¿Cuánto más puedes esperar?- preguntó de manera maliciosa mientras acercaba su miembro a la entrada de su amante

-Vegeta, Solo hazlo…no me dejes así- se detuvo a observarla, sometida por él, sonrojada y sudorosa, sin duda la miraba hermosa y en ese momento sería suya, lo sería por 9 noches, había aceptado el trato. Aunque pensó en no hacerlo, quiso dejar de lado aquel encuentro y olvidarlo, después de todo no se debía dejar llevar por el deseo, ya había satisfecho su necesidad de una mujer, pero después de todo nunca había sentido lo que experimentó con esta mujer, su satisfacción fue completa, el placer se sintió infinito no podía creerlo. Se sorprendió cuando ella le pidió 9 noches, aquello era demasiado tentador, podría hacer lo que quisiera, la tomaría así, la haría suya por esas 9 noches, jugarían y experimentarían, esto no era más que una aventura para los dos.

No se significaban nada, esto era una aventura sin ataduras ni compromisos…era simplemente perfecto.

-Vegeta- insistió la mujer mientras él, sin miramiento alguno se introdujo en ella en un solo movimiento, escuchó el gemido de la mujer. Era estrecha y cálida, pronto todo prejuicio se borró, su mente estaba en blanco. Comenzó a moverse, ella le respondía

-No puedo detenerme, Vegeta…mis caderas, no puedo detenerme- se movían al unisono, eran uno solo, podía sentir a ese hombre en su interior y la enloquecía, esto era justo lo que buscaba, le fascinaba esa sensación- No puedo más- gritó, él comenzó a moverse más rápido, estaba dispuesto a enloquecerla, hacerla perder el sentido…llevar al climáx incluso si eso significaba matarla- Vegeta- gimió sin fin, mientras él se movía sin descanso, acelerando el paso- …ya no puedo soportarlo

-Bulma, espe…ra- le dijo de forma entrecortada

-No puedo más

-Espe…espera- entonces llegó, al mismo tiempo, la liberación de ambos, Bulma se sentía libre, no podía creer lo que experimentó, le miro encantada, una sonrisa adornó su rostro mientras la angustia se disipaba, le fascinaba aquel hombre, era un amante perfecto, cada encuentro le enloquecía más, era como hacerlo la primera vez.

El saiyajin salió de ella y rodo a la derecha, la mujer se acomodó en el torso de su amante

-Pensé…pensé que no vendrías- confesó la mujer mientras acariciaba su pecho

-No quería hacerlo- contestó él- no iba a venir aquí

-¿Qué te hizo cambiar de opinión?- pregunto la mujer interesada mientras se incorporaba y apretaba sus senos contra aquel tórax tan bien formado

-No lo sé todavía- era mejor no presionarlo, eso lo sabía muy bien, acarició su torso mientras él la observaba con detenimiento, sus dedos pasaron por aquella herida que había sido mortal

-¿Qué te sucedió aquí?- preguntó con un halo de inocencia mientras miraba como esa herida que fuera hecha con saña y odio era tiernamente acariciada

-Freezer, me hirió de muerte- contestó serió- morí aquella vez- Bulma, lo acarició aún más tiernamente

-Debiste sufrir mucho- lo hizo; pero no por la herida en sí, por la humillación que sufrió, por ver como aquel tirano que tantas veces soñó con acabar con sus propias manos lo acaba a él, el miedo, la impotencia fluían por sus poros y, lo peor de todo, pedirle a Kakarotto que lo eliminara por él –Freezer era un tirano horrible, al menos ya no existe y tú estás vivo

-Sí, estoy vivo- Ella comenzó besarlo nuevamente de lo que se convertiría la segunda ronda, de las muchas que hubieron esa noche. Casi amanecía cuando Bulma se levantó, sin duda estaba agotada, era obvio que se contenía estaba segura que él de quererlo podría terminar con su vida en segundos y esa sensación, por alguna razón que no comprendía, la excitaba aún más. Sintió dolor por todo su cuerpo. Entró a bañarse y se sentía maravillosa, como nunca antes, era como si él, de alguna forma, le hubiese transmitido energía, al salir de ahí Vegeta no se encontraba en la cama. Juraba que estaba dormido; pero al parecer aquel hombre se adelantó a sus pasos.

Se recostó de nuevo, le encantaba sentirse suya, como si le respirara aliento de vida, él la sorprendía a cada momento, en cada encuentro; no olvidaba que era un asesino cuyo plan al final era derrotar a Kakarotto, pero cuando estaba con ella era completamente distinto, cambia en alguna forma que nadie, más allá de ella podía comprender.

Llegó el medio día cuando se lo encontró nuevamente cerca del comedor, ella le guiño un ojo y lo llevo a uno de los pasillos, él no se resistió, lo besó de una manera apasionada mientras él correspondía el beso.

-¿No puedes esperar?- le preguntó con seriedad- aún no he termino de entrenar

-Te esperare en la noche, la puerta estará abierta y cuando entres…sucederá lo que desees

Le robó un último beso, a pesar de todo no se arrepentía de esta aventura, esperaría esas noches.