Sin fines de lucro. Los personajes aquí presentados no son de mi propiedad sino del magnífico mangaka Akira Toriyama.

Este relato se basa en la escena final del anime Dragon Ball (cap. 153).

¡Je l'apprécie!


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La Mujer Más Fuerte del Mundo

La muchedumbre contemplaba conmovida cómo del rostro de la hermosa joven emanaban lágrimas de alegría, al igual que del semblante de su padre.

—Por el poder que ustedes mismos me concedieron este día, yo los declaro marido y mujer —sentenció Uranai Baba—. ¿Qué tal un beso, para sellar el trato? —agregó divertida, guiñándole el ojo a Milk en complicidad.

—¿Un beso? ¿Cómo hacemo…? —Goku no pudo finalizar su pregunta ilusa, pues su boca fue repentinamente estampada por los labios de Milk, que se había abalanzado hacia él abrazando su cuello. La multitud enloqueció en alegría. El vitoreo aplaudía la picardía de la joven princesa y reía a carcajadas al mirar al muchacho, que había quedado paralizado y con las mejillas teñidas—. ¿Q…qué fue eso?

—Es mi forma de demostrar cuánto te amo, Goku —respondió la chica, cubriéndose el ruborizado rostro, a lo que Goku sintió un extraño cosquilleo que le provocó reír nerviosamente y colocar su brazo tras la nuca—. Amigos —comenzó a decir Milk a la multitud—, antes que nada quisiera darles las gracias por haber asistido a nuestra boda. Estoy segura que seré muy feliz en la vida.

—Eres muy bonita —dijo su padre, con un nudo en la garganta—, igual de bonita que tu madre.

«¡Vaya! Entonces su madre debió ser una mujer muy muy bonita » —pensó Goku, contemplándola con una sonrisa.

—¡Muchas gracias, papá! Y gracias también por el vestido de novia. Nunca olvidaré ese detalle… ¡Gracias! —respondió su hija entre lágrimas.

—Goku, cuida de Milk, hazla feliz… —pidió el Rey Ox-Satán, conteniendo el llanto que producía la idea de soltar a su mayor y más amado tesoro. Mas el necio llanto bañó su rostro cuando, tomados del brazo, los recién casados asintieron sonrientes. La mirada que el muchacho brindaba a su hija tenía un brillo tan especial, que hizo que el corazón del fiero rey se enterneciera en pacífica alegría, confiando en que su hija sería feliz.

—Goku… —exclamó Milk aferrándose al brazo de su esposo, quien sintió nuevamente ese extrañísimo cosquilleo en el estómago, por lo que no pudo hacer más que nuevamente reír nervioso y frotarse la nariz.

Después del bullicio de alegría entre los invitados, todos los presentes acondicionaron cientos de manteles en el césped y se acomodó el delicioso buffet, por el que Goku babeaba desde que la celebración había empezado.

La boda no era la ceremonia ostentosa y exuberante que se tenía contemplada, pero todos cuantos estaban presentes no podían sentirse más alegres de un modo diferente del que se encontraban.

El incendio no sólo había destruido gran parte del castillo y las viviendas de la Montaña de Fuego, sino que también muchos aldeanos habían perdido la mayoría de sus riquezas. No obstante, el amor del pueblo hacia el Rey Ox-Satán, a su princesa y al nuevo esposo de ésta, era tal, que no hubo invitado que no demostrara su enhorabuena con algún modesto presente.

Los regalos eran diversos; unos más grandes que otros, más creativos o menos elaborados, posesiones chamuscadas por el fuego y artesanías recién hechas con los materiales que se pudieron rescatar de las llamas; pero, eso sí, todos los obsequios brindados con el máximo nivel de afecto a la pareja. Y estos obsequios, para amenizar el campestre festín, fueron entregados en mitad del deguste del banquete.

En realidad, a Goku no le sobraba concentración más que para engullir cual bestia hambrienta la comida de la boda, así que Milk —algo apenada por los modales de su esposo— era quien recibía los regalos y brindaba las sonrisas de gratitud.

—Les adivinaré su futuro, como regalo de boda —dijo Uranai Baba, después que todos los demás hubiesen brindado sus obsequios. Definitivamente, fue un acierto esperar hasta lo último, ya que la multitud se emocionó enormemente más que con ningún otro regalo. Lo mejor para el final—. Sin embargo, no les diré las cosas tal cual sucederán, ya que eso sería robar la emoción de su vida futura, por lo que sólo les brindaré pequeñas pistas de lo que le espera a este par de tórtolos —informó la anciana.

—¿Escuchaste eso, Goku? ¡Uranai Baba nos hablará de nuestro futuro juntos! Apuesto a que todo será pura felicidad, ¿no lo crees? —comentó Milk al muchacho, que seguía en la labor de devorar toda la comida que sus sentidos percibieran.

—Claro, Milk… ¿Me pasas la salsa de soya? —respondió con la boca llena, sin haber prestado atención, y Milk no hizo más que bufar con irritación.

—Quizá te interese lo que estoy a punto de predecir, Goku —dijo Uranai Baba, al invocar la magia en su enorme bola de cristal.

—¿Ehh? ¿Y a mí por qué?

—¡Por Dios, muchacho, mastica bien la comida antes de hablar! —espetó la bruja—. Puedo ver claramente en mi bola de cristal que tú gozarás exquisitos manjares diariamente, preparados por tu linda esposa.

—¿¡Qué!? ¿En serio? ¡Qué estupendo! ¡Muchísimas gracias, Milk! —exclamó con gran emoción Goku, dejando de lado su comida para tomar de las manos a Milk.

—Go…Goku —suspiró ella—. Prometo cocinarte los mejores platillos, los tendré listos desde antes que llegues del trabajo.

—¿Trabajo? ¿Y eso qué es?

—¡Ay, Goku, eres tan gracioso! Por cierto, Uranai, ¿de qué trabajará mi querido Goku?

—Déjame ver —respondió la anciana, pero más conjuros que invocó, la visión de un trabajo para Goku se veía demasiado nublada. La mirada tan expectativa de la novia ponía nerviosa a la hechicera, que no veía nada más que humo y… ¿Un rábano? Definitivamente ella no sabía cómo explicar eso. Por fortuna para la confusión de Uranai, logró captar algo más dentro de la esfera—. ¡Ah, logro ver poder, mucho poder, Goku!

—¡Genial, me volveré más fuerte! Éste es el mejor regalo de bodas, Uranai ¿Qué más ves en esa cosa?

—Logro ver muchísimos amigos, los mejores.

—Deben ser Krilin y los demás —dijo Goku con gran alegría.

—¿Qué me dices de nuestra casa? —preguntó Milk.

—Montañas, muchas montañas, y una bella cabaña. Definitivamente los espera un hogar muy acogedor.

—¿Escuchaste, Milk? ¡Se trata de la cabaña de mi abuelito, en la Montaña Paoz! Estoy seguro que te gustará mucho. Hay un gran lago con peces enormes y muchos árboles con frutos muy ricos, aunque hay que saber identificar cuáles son venenosos y cuáles no, pero yo te enseñaré a hacerlo—comentó Goku con gran entusiasmo, que contagió a Milk de la alegría e ilusión de conocer que ya era más que bienvenida en la vida de su esposo.

Mientras el entusiasmado novio compartía a todos las maravillas de la Montaña Paoz, Uranai se concentraba en saber más detalles del futuro de la familia Son. Era una suerte que todos prestaran verdaderamente su atención a Goku, porque así nadie pudo notar cómo el semblante de la anciana bruja se oscureció en inquietud.

Lo que de pronto vio no era para nada tranquilizador. Un conjunto de sombras oscuras, energías negativas y sentimientos sombríos invadió la bola de cristal. Uranai no lograba ver nada con total claridad, como si dichos presagios no pertenecieran únicamente al planeta Tierra. Lo que sí pudo ver no fue menos preocupante, pues la esfera plasmaba perfectamente a Milk, sumida en un sinfín de desgracias. Milk llorando, Milk gritando, Milk asustada, preocupándose al punto del desmayo, sumida en depresión y cegada por la ira. Uranai no pudo menos que sentir pena por el martirio que le esperaba a la risueña chica.

—Pobre niña… —lamentó la anciana.

—¿Dijiste algo, Uranai? —preguntó Milk esperanzada—. ¿Acaso hay alguna otra predicción para nosotros?

—¿Eh? ¡Oh, sí, sí! Veo algo grande —respondió Uranai sumamente ofuscada e intentando concentrarse para encontrar alguna buena nueva dentro de la bola de cristal. Por gracia divina, una noticia grandiosa apareció al instante. Uranai no pudo evitar sonreír—. Aquí se anuncia algo estupendo, jóvenes: veo descendencia.

—¿Descendencia? ¿Qué significa eso? Dices cosas muy raras, Uranai —mencionó Goku con confusión. Cuando el atolondrado chico se volvió a su esposa para preguntarle a qué se refería con descendencia, notó cómo Milk había empezado a llorar—. ¿Milk? ¿Y ahora qué tienes?

—¿Cuándo? —pregunto la chica, con ilusión derramándose por sus ojos.

—Pronto, niña, más pronto de lo que crees —respondió Uranai, sonriente.

—¿Pronto qué? ¿De qué tanto ha…? —pero antes de terminar, nuevamente Goku se vio embestido por el abrazo de Milk.

—¡No puedo creerlo, Goku! ¡Pronto tendremos hijos, seremos una hermosa familia! —chillaba la novia, asfixiando a su esposo y bañándolo en sus lágrimas—. Los haremos crecer grandes y fuertes, y los educaremos muy bien.

—¿Có…cómo? —preguntó Goku con confusión.

—¡Ay, Goku! —Milk no sabía cómo hacerlo comprender lo maravilloso de esa noticia, ni tampoco encontraba un modo de explicar algo sobre crianza. Miró a Goku fijamente a los ojos, y al contemplar su inocencia, dijo:—. ¿Cómo? Pues lo haremos tal y como lo hizo tu abuelito Gohan contigo y como mi padre lo hizo conmigo.

—¡Oh! Entonces… ¡Entonces será maravilloso! —exclamó Goku con emoción.

—¡Oh, cuánta felicidad! —lloró el Rey Ox-Satán—. ¡Brindemos!

Y la multitud ovacionó la predicción y festejó con reiterados tragos de champagne y mucho sake. La celebración continuó alegremente. Los novios fueron llevados de aquí para allá con motivo de fotos, bendiciones y muchos consejos sobre su vida marital. Goku sólo pensaba en librarse de todos para continuar arrasando con la comida, pero pese a todo el ajetreo, se estaba divirtiendo. Incluso ya no le molestaba tanto que Milk no se soltara de su brazo ni se despegara de su cuerpo, aunque aún no se acostumbraba a aquél cosquilleo en su estómago cuando tenía cerca a la muchacha.

La única persona que desentonaba un poco en la alegría de la celebración era Uranai Baba, que aún estaba consternada por las feas visiones que su bola de cristal había presentado. En un inicio su mente le decía que no debía asustar a Milk con los presagios, pero fue su corazón el que terminó dictándole que debía prevenirla para lo venidero. Pero no había podido tener un tiempo con ella debido a que estaba muy solicitada en atenciones, como es propio de las novias durante su boda.

Finalmente, después de un baile de tango por parte de los novios —algo torpe, por parte del muchacho—, la pareja regresó a tomar asiento en su mantel, pues Goku estaba ansioso por retomar su comida. Fue entonces que Uranai Baba se dirigió hacia la novia.

—Milk, ¿me permites un momento a solas? Tengo que hablarte sobre ciertas técnicas mágicas para la limpieza de tu futuro hogar —pretextó la anciana, y Milk se alejó gustosa con ella. Al estar apartadas del bullicio, la bruja titubeó sobre cómo debía referirle lo predicho—. Milk, querida niña, al contemplar la suerte de su futuro en la bola de cristal, no todo fue agradable, pero me abstuve de advertirlo a nadie más que a ti.

—¿Qué quieres decir, Uranai? ¿Qué ocurrirá? —preguntó la chica con preocupación.

—Milk, sé que tu vida no ha sido del mismo color que pintan las otras princesas, y me apena advertirte que tampoco lo será en lo sucesivo. Desde niña amaste a Goku sin reparar en que él no es un hombre normal, por lo que una vida normal sería lo último que él jamás podría brindarte…

—¿A qué… a qué te refieres con eso?

—Me es muy difícil explicarte todo esto, niña, pero intento hacerte un bien. Quiero que entiendas que Goku tiene un futuro más complejo de lo que cualquier otro hombre podría soportar, y ahora que te casaste con él, formas parte de esa travesía —Uranai tomó las manos de la muchacha para poder continuar—. Lo que te espera a partir de hoy también será más grande de lo que cualquier mujer podría soportar. Sufrirás, Milk, a veces sentirás que ya no puedes cargar con las adversidades, que todo parece haber conspirado contra la felicidad que tú anhelabas al formar tu propia familia, y sin embargo, tu futuro indica que no te rendirás —la anciana dijo eso con una sonrisa—. Por ello te digo todo esto, porque, a pesar de que las predicciones y yo sabemos que lograrás afrontar lo que viene, debes estar preparada.

Milk estaba perpleja, por completo pasmada. De algún modo, ya se lo esperaba. Desde que conoció a Goku, se había capacitado a la idea de que él no era como los demás. Y fue ese el motivo especial que la hizo añorar tanto su amor y esperar con paciencia su reencuentro. Al crecer, no fueron escasas las propuestas ni mucho menos los pretendientes que la deseaban como suya, y sin embargo, no existió uno sólo que hubiese podido compararse a la esencia del chico con cola de mono y cabellos alborotados. Sí, definitivamente Milk sabía a qué juego se apuntaba por enamorarse de tal partido, pero ni los años ni las contrariedades fueron impedimento para que ella se enamorara del excéntrico joven obsesionado con las artes marciales.

No obstante, cierta duda en el corazón de Milk la hizo prolongar su trance. Darle vueltas al asunto la había tenido casi tan inquieta como hacerse a la idea de vivir con alguien como Goku. Pero la suerte la favorecía. Si alguien podía aclarar sus dudas era definitivamente Uranai Baba. Con gran valor y lágrimas sin contenerse, preguntó:

—¿Podrías decirme si Goku me amará?

—¿Cómo? Niña, ¿acaso escuchaste algo de todo lo que te dije?

—Cada palabra. ¿Sabes? Aunque aprecio con el alma tu intención de prevenirme, algo en mí siempre estuvo preparándose para eso, desde haber conocido a Goku —respondió mirando al suelo con una sonrisa—. Pero, a pesar de estar aquí en nuestra boda, a pesar de haber logrado el objetivo de mi treta, no es un secreto que Goku no sabía el significado de matrimonio al comprometerse conmigo. Así que desde nuestro reencuentro me he cuestionado si, más allá de cumplir su promesa de casarnos, él llegaría a sentir amor por mí de verdad —dijo con abundantes lágrimas—. Uranai Baba ¿podrías decirme si Goku me amará? Te lo ruego…

Inmediatamente, la anciana hechicera conjuró la magia de su bola de cristal. No bastó más que hacer un par de movimientos para que la respuesta se proyectara. Allí estaba la visión, más clara que el agua y tan pura, honesta e inocente cual el encantado corazón de un niño. Era un amor tan diferente a lo mundano, tan incomprensible al morbo humano y demasiado camuflado y especial para ser cautivado por aquellos que no tuviesen el alma pura. La anciana entonces sonrió triunfal.

—Te amará, Milk, definitivamente. No será un amor convencional, pero ustedes dos tampoco lo son. Y ¿Qué crees? ese amor se ha estado fermentando rápidamente desde hace poco, cual pequeños cosquilleos inesperados.

Milk abrazó cariñosamente a la anciana, con un llanto alegre, y dijo:

—Entonces no me asusta nada de lo que vendrá. Si Goku me ama estoy lista y dispuesta a enfrentarlo todo.

La anciana sonrió conmovida. No se había atrevido a decirle que su futuro vislumbraba frustración, amarga soledad e incluso muerte, pero tampoco lo creía necesario, pues esas catástrofes estaban ciertamente opacadas por la esperanza, fidelidad y sobre todo por el amor de Milk.

—Tienes un corazón puro, niña. Confío en que lo harás bien. Sin embargo, en estos momentos eres muy suave, así que no te haría daño tener un carácter más firme, para poder equilibrar la inmensa paciencia que deberás tenerle a Goku —Milk asintió ante eso—. Prométeme que serás fuerte.

—Seré la mujer más fuerte del mundo —respondió risueña y valiente.

—Milk, Ox- Satán me mandó a buscarte para que escuchemos un discurso que se le acaba de ocurrir. Aunque ya se ve algo mareado después de beber tanto sake —llamó Goku, acercándose a su esposa y a la anciana—. ¿Eh? ¿Estás llorando de nuevo? Te has pasado todo el día llorando. ¿Acaso esas "técnicas mágicas de limpieza para el hogar" son tan difíciles? ¡Yo sé que lo lograrás, ya no llores!

—Ya no lloraré —prometió Milk, mientras reía con Uranai— Vayamos a evitar que mi padre arruine nuestra boda haciendo el ridículo —dijo tomándolo firmemente del brazo, pero antes de irse, se agachó para depositar un beso en la mejilla de la buena hechicera—. Muchas gracias, Uranai Baba.

—Ya me estoy acostumbrando a caminar así. Es difícil, pero quizá sea un buen entrenamiento ¿puedes sostener mi otro brazo ahora, Milk? Para alternar el ejercicio —mencionó Goku, inocente, aunque Milk aceptó gustosa que su afecto le pareciera provechoso al guerrero. Ella también debía acostumbrarse a él.

—«He ahí el cosquilleo» pensó Uranai Baba—. «Pero… ¿Qué habrá significado ese rábano en la premonición? No logro entender…» —se preguntaba mentalmente la bruja, mientras seguía a la pareja de vuelta al festejo.

Fin.

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¡Muchísimas gracias por leer!

Bien, he de confesar que yo no había querido intentar hacer una historia extensa, y pese a la motivación de algunos seguidores, tampoco logré imaginar una trama de varios capítulos… ¡Sin embargo! (¡chan, chan, chaaan!) Sí tendré mi primer apartado de pequeños one-shots basados en una pareja en especial: ¡GOKU & MILK! Y serán presentados aquí.

Nada me ha podido quitar la fiebre por esta adorable pareja, y al tener tan poco romance en la serie, mi imaginación ha volado por la invención de fantasías respecto a la vida de ellos dos. Los relatos se enfocarán más que nada a perspectivas en la vida de Milk, porque, aunque sea muy juzgada por su carácter, es uno de los personajes más sufridos e importantes de la historia. Es decir, ¡es la esposa y madre de los guerreros más fuertes del mundo! Además, es mi personaje femenino predilecto *w*

Deséenme suerte y les agradeceré mucho que me brinden su apoyo y seguimiento, pues pondré todo mi amor en el proyecto y un serio compromiso en no defraudar la magia de Dragon Ball en estos próximos relatos.

¡Muchísimo cariño a todos! ¡No leeremos! :'DD

PD: ¿Saben a qué se refería el rábano en la visión de Uranai Baba? 7u7

PD2: Sus reviews son Las Esferas del Dragón de mis deseos.