Sansa se agachó para besar a su esposo pensando: "Eres mío, y una criada aprovechada no podrá alejarte de mi". Sintió el sabor del pastel de limón en los labios de su esposo que este le había quitado minutos antes de forma traviesa con su tenedor y pasó su lengua por ellos.

Había visto la mirada de desprecio que Shae les lanzaba gritando "mocosa" con ambos ojos mientras se levantaban de su mesa para ir a despedir a Sir Bronn y su señora esposa que embarazada ya por 7 meses.

Ella era una dama de alta cuna, bien educada para ser una esposa ejemplar, con una armadura brillante de cortesía, un ingenio mordaz y también era hermosa. A sus 18 años habia terminado de desarrollarse físicamente hasta obtener un cuerpo esbelto, con el cual no tenía nada que envidiar a otras mujeres…. salvo la criada Melissa, cuyo busto atraía las miradas de todo el mundo, incluso señores y caballeros.

Que Tyrion buscase otras mujeres para encontrar los placeres de su lecho matrimonial al principio no le habría importado, pero con el tiempo había llegado a sentir un enojo, un cariño posesivo, que tenían esas mujeres que ella no tuviese?

Su deseo de acercarse a su pequeño esposo fue acumulándose desde el día que se preguntó como sería dormir abrazada a él mientras estaba recostada en su cama, luego de una larga lección de vinos que había terminado con las fuerzas de este, ella había sobrevivido por no beber las copas enteras de cada pinta como hacía su señor. Las lecciones habían sido una idea de Tyrion para poder acercarse y conocerse mejor, y como no estas eran sobre uno de sus temas favoritos, el vino.

Ese día el terminó tan ebrio que no podía moverse con voluntad propia y sin apoyo, con algo de trabajo lo ayudo a caminar desde la mesa de su cuarto hasta su cama, el olor dulce que despedía la boca de su señor la cautivó al igual que su calor corporal. Sansa siempre adoraba el calor, como una niña criada en Invernalia valoraba cada ápice de calor, especialmente humano. Como añoraba abrazar a alguien, el ultimo abrazo que tuvo fue de su señor padre.

Mientras acomodaba a su esposo notó que una gota de baba se escurría por la comisura de su labio, con una risita la limpió con su mano, la boca de Tyrion estaba brillante todavía.

Sigue siendo igual de feo- pensó mientras lo miraba. Pero por alguna razón ya no lo encontraba repulsivo. Su cabello despedía brillos dorados en la luz de la vela y era tan suave como el de un bebe. Su quijada marcada le daba un aspecto muy varonil que con la barba bien afeitada lo hacía lucir muy joven y cuando hablaba en tono juguetón su mirada la cautivaba, su mirada cómplice que solo usaba con ella.

Cada día que pasaba su relación se tornaba mejor y más fuerte, llegando a compartir bromas privadas frente a personas que los miraban a ambos confundidos por el repentino ataque de risa que tenían. Se podía decir que eran muy buenos amigos.

Aunque ella dejaba de ver a un amigo cada vez que tenía lecciones sobre vinos cada fin de semana y comenzaba a ver un hombre alegre cuya risa y humor podían ser condenadamente contagiosos, cuyo nombre era cantado en varias canciones debido a su llegada oportuna en un dragón para incendiar el río "otra vez" que estaba infestado por monstruos de hielo y hombres muertos que deseaban matar a la gente en Desembarco del Rey, veía al hombre que nunca la obligó a consumar su matrimonio contra su voluntad a pesar de estar en todo su derecho.

Con su anhelo de calor humano cada fin de semana tomaba más valor con su esposo iniciando con suaves y tímidas caricias en su rostro y cabello hasta llegar a robarle besos mientras este dormía profundamente por causa del vino.

-Como se sentirá si el me besara a mi? – pensaba- si me tocara…

El no había mencionado el tema de consumar su matrimonio desde su regreso, pero Sansa sabía que los hombres tenían tanta necesidad física como ellas, donde las saciaba Tyrion era un misterio.

Hasta que oyó a las criadas hablar en las cocinas. Y en los jardínes. Y en los corredores desiertos. Y en su recámara mientras ella se bañaba en la habitación contínua sobre cuan hábil era su señor esposo.

Su deseo aumentaba cada día más después de confirmar por enésima vez de labios de sus criadas que Tyrion era un gran amante, escuchando a hurtadillas en el jardín la charla del grupo de mujeres que cotorreaban sobre sus aventuras de cama.

-Sir Neplic apenas pudo aguantar un minuto, diría que fue un gran cumplido pero yo queria disfrutar también- la que hablaba era Sara que estaba encargada en los jardínes- después de su minuto me pidió que me fuese, fue muy descortés, sin embargo Lord Tyrion es diferente, esa lengua puede con todo – dijo de manera contundente– a pesar de no ser atractivo, podría cogérmelo unas cuantas veces sin cobrarle nada.

Las risas de las criadas estallaron.

-En serio? – dijo una criada de pelo color paja, que Sansa recordaba como parte de la cocina – tal vez un día pueda llevarle un postre muy especial a nuestro Jinete Alado Salvador del Reino– agregó maliciosamente.

-Donde habrá aprendido todo eso me pregunto- dijo Arianne, la criada de la reina Daenerys- por que un hombre así no …

- El es increiblemente inteligente – la interrumpio Shae, su criada personal – siempre sabe lo que debe hacer y en que momento.

-bah, eso lo dices por que ahora el te tiene de favorita nada más- dijo Sara – apuesto que cuando se harte de tí ya no serás tan amable con el.

- El no se hartará de mí – aseguro Shae, despues de una pausa continuó – porque la mocosa de su esposa no le da lo que necesita- terminó.

- Llevan más de 3 años juntos y hasta ahora no tienen un heredero, no hay que ser un sabio para ver que la chica no puede satisfacer a su esposo.

- Pero un hombre puede ser satisfecho mas fácilmente – dijo otra criada de pelo tan negro como la noche- simplemente expulsa su semilla con un poco de estimulación…

-No- le cortaron Shae y Sara.

- Lord Tyrion es diferente a los demás, por alguna razón el busca un placer más… grupal- dijo Sara

- Diría que le gusta tanto dar como recibir- indicó la chica con una risita.

- Cada vez que estamos juntos el insiste en que yo me venga varias veces antes que el lo haga- dijo Shae satisfecha- no es eso adorable?

-Pero …ustedes de verdad…- la chica de pelo negro estaba roja como una remolacha- ustedes logran… no fingen?

- El sabe cuando fingimos, la primera vez que estuve con el intenté convencerlo de que ya terminé pero el simplemente me ignoró, hasta que …. – Sara empezaba a adquirir el mismo tono rojo de la chica del pelo negro.

- Como sea- dijo Shae mientras se ponía de pie levantando una canasta de ropa que estaba a sus pies– Tyrion es mío ahora, ya lo conocerás mejor cuando nos veamos los 3- Shae le hablaba a la chica de pelo negro- y cuando me reúna con la sacerdotisa de las islas para aprender el camino de los 7 suspiros el no podrá pensar en otra, quien sabe tal vez pueda alejarlo de su niñita, y así podría darme la vida que una mujer como yo merece.

Sansa volvió al presente, el sabor limón desaparecía rápidamente en su boca y la furia comenzaba a brotar "piensa llevarle otra mujer más!", empezaba a ponerse toda roja, o tal vez…cobraba conciencia de todas las miradas que tenia encima mientras ella besaba a su esposo en los labios en pleno salón de baile.

Estaban en uno de los bordes de la sala que podría haberlos ayudado a pasar inadvertidos de no haber sido este el podio de honor de la familia real.

Se sorprendió al notar que había sujetado el rostro a Tyrion para tener un beso más intimo, más cercano y que estaba de rodillas. Miró los ojos dispares que tenía frente a ella y vio una sorpresa enorme en ambos.

-Mi señora- Tyrion se puso a balbucear- que…

Sansa no había besado a su esposo en público desde hace mucho tiempo, desde que el había regresado de la guerra montado en Rhaegal hace 3 años para ser exactos. Y esa vez fue más un deber que un deseo, y además fue en la mejilla. Sin embargo este beso era tan diferente, era posesivo, era para mostrarle a la odiosa criada que los miraba desde las mesas de la comida que ese pequeño hombre era de ella, que sus labios y su vanagloriada lengua eran de ella ,que ya no era una chiquilla, quería demostrarle a su esposo que estaba lista para convertirse en su mujer en toda regla.

Mi señor – dijo Sansa muy bajito – podriamos retirarnos ya?- los susurros de sorpresa y las risitas empezaban a hacerse mas fuertes a su alrededor.

Cla-Claro – Tyrion intentaba recomponerse rápidamente, cosa en que fallaba de manera sorprendente.

Sansa sonrió, mientras notó que un poco de maquillaje habia quedado en el rostro de su señor, rápidamente saco su pañuelo y lo limpió con delicadeza antes de ponerse de pie, por alguna razón sintió un leve mareo mientras se levantaba.

Si, el vino podía ser un buen aliado a la hora de conseguir valor para hacer cosas que no eran propias de una misma. En especial cuando había un montón de gente mirando y más aún en la boda de uno de los primos del Rey Daario.

Tyrion tomó su mano y se aclaró la garganta para hablar antes de dirigirse a los reyes.

-Mis señores, os pido permiso para retirarme junto a mi señora esposa a nuestros aposentos- dijo Tyrion, aún había un leve temblor en su voz- fue un día muy agotador para nosotros

-Por supuesto Lord Tyrion- dijo la reina Daenerys.

-Asegúrese de "atenderla" bien- dijo el rey de manera picarona.

La reina dió un codazo a su esposo mientras esbozaba una sonrisa de disculpa.

Sansa sintió un calor en las mejillas al comprender lo que el rey insinuaba frente a todos, pero antes de que se diese cuenta ella respondió.

-Sois muy gentil alteza, pero hoy seré yo la que atienda a mi señor - definitivamente había tomado mucho vino esa tarde, lo cual no le importaba nada en ese momento.

Los ojos como platos de la reina solo podían compararse con los de su pequeño esposo, mientras el rey Daario se ponía de pie con su copa gritando: "Por Lord Tyrion cuyas hazañas no solo existen en los campos de batalla sino que se extienden a su recámara también!"

-Por el Jinete Alado!- respondieron en la sala entre risas y gritos.