Notas de la autora: Espero que hayan tenido lindas fiestas y que se la hayan pasado super bien! Les mando fuertes besos y abrazos y espero que disfruten el capi~ A leer se ha dicho!


Capitulo 15: La meta sabe mejor con un toque Gryffindoresco

*´¨°°¨¨´*1 semana después*´¨°°¨¨´*

Lanzándole una mirada asesina, Draco comía su delicioso pato a la naranja. "Imbécil Potter, todo es tu culpa" berreaba entre bocado y bocado sin despegarle la vista.

En lugar de estar delectándose con semejante platillo, estaba más concentrado en el dichoso auror. Se sentía bastante frustrado y abochornado a partes iguales y no podía luchar con eso.

Ok, si, había admitido que le gustaba el bendito niño-que-vivió-para-partirle-el-culo-como-Merlín-manda, eso era una cosa…. Pero era otra cosa muy distinta follar como conejos quitados de la pena en el despacho de su padre y este observar dicha escena con ojos desorbitados para desmayarse durante una hora completa haciéndole creer que ya se había quedado huérfano de padre y que este se encontraba más allá del nirvana, deshojando margaritas.

-¡Ni sueñes que volverás a tocarme cara rajada!- le gritó azotando su tenedor contra su plato de manera que quebraba diversas normas de etiqueta.

El labio de Harry tembló casi deseando rogándole que capacitara, pero su orgullo no se lo permitió y solamente lucía como perrito apaleado bajo la lluvia con la mirada baja.

Draco no se dejaría convencer por un truco barato como aquel. Su vergüenza no se desvanecía con esa simple miradita y estaba seguro que su padre se aplicó varios obliviates para desvanecer por completo dicha escena de su mente.

Cuando su padre entró al comedor golpeteando estrepitosamente sus zapatos con cada pisada, tragó en seco dejando su tenedor a un lado. Comenzó a hiperventilar y sintió la gota gorda deslizarse por un costado de su mejilla.

Aquellos ojos grises e inexpresivos no los veía a ninguno de los dos y eso era mal augurio "muy, pero muy malo…"

Regresó a ver a su madre quien también los acompañaría a la mesa y buscó un poco de apoyo en su mirada. Ella le dio un asentimiento tranquilo y Draco solo pudo sacar todo el aire de sus pulmones. Si su madre lucía así de calmada, no podía ser tan malo ¿verdad?

Cuando menos se lo esperó, Harry disimuladamente tomó su mano bajo la mesa. Se estremeció ante ese ligero contacto.

Quiso chillarle que lo soltara en ese instante y decirle ¿que si estaba ciego o qué? Bueno, aunque ya sabía de sobra que sin sus torcidas gafas estaba más ciego que un topo, pero, estaba que se lo llevaban los mil demonios. Conocía a su padre y sabía que no sería misericordioso.

Pese a que se sentía con mil y un sentimientos revoloteando en la boca de su estómago, lo que no cabía en su entendimiento era que con ese sutil apretón de Harry, se sentía extrañamente fuerte, como si realmente se creyera que no pasaría nada malo. Así que con reticencia, lo dejó ser y no apartó la mano.

"Todo estará bien" le murmuró al oído infundiéndole toda su fortaleza en esas 3 palabras que, aunque quería creerlo, no entendía como saldrían de esa con vida. Oh bueno; como saldría Harry con vida. Porque estaba seguro que ser hijo único le confería una venta ¿verdad?

-¿Se puede saber que estaba haciendo la semana pasada en mi despacho?- dijo el patriarca Malfoy con todo o casi todo su temple intacto, rompiendo el silencioso mutismo en el que estaba envuelta la habitación.

Draco contuvo el aire. Se salvaron durante una semana evadiendo a su padre hasta el límite, pero estaba seguro que de esa no se salvaban… pero con un sentido de supervivencia quiso contestarle que no era lo que creía, que si le permitía podría explicárselo con lujo de detalle… pero como siempre, el cucho Gryffindor, con su torpe valentía y demás tonterías, se le adelantó.

-Es obvio señor Malfoy, estábamos teniendo sexo y muy placentero por cierto justo cuando llegó…de haber sabido que irrumpiría en el despacho, habría llevado a Draco a la habitación… pero bueno, ya no existen giratiempos para solucionar los desperfectos, ¿verdad?- dijo más fresco que una alcachofa.

Draco comenzó a ahogarse con su propia saliva ante tan atroz confesión. Narcisa ocultaba su risa lo mejor que podía con una servilleta y las venas de la frente del patriarca Malfoy brincaron furiosas.

-¡¿COMO SE ATREVE A HABLAR DE ESA FORMA TAN VULGAR Y HACER ALGO TAN MONSTRUOSO CON MI HIJO, EN MI CASA?!- chilló golpeando la mesa con ambas palmas -¡LARGO DE MI CASA, POTTER!- Amenazó con su bastón y los dos rubios percibieron que rápidamente desenvainaba su varita para lanzar un avada en cualquier momento.

Draco percibió como su corazón se estrujaba dentro de su pecho. No tenía noción de cómo afrontar aquello sin faltar el respeto a su progenitor… todo estaba perdido y no había poder humano que lo detuviera. Su padre estaba embravecido; y con pesar comprendía que no le permitiría ver a Harry nunca más.

¿Cómo terminar lo que apenas comenzaba a darse? Apretó más la mano buscando un atisbo de luz a lo que se veía imposible; pero para su sorpresa, Harry estaba impasible y curveó su boca en una ladeada sonrisa.

-Lucius, Draco es completamente capaz de elegir a quien querer y con quien relacionarse, no puedes ordenarle que Harry se vaya- dijo Narcisa dándole un apretón a la mano de su esposo quien ni siquiera la regreso a ver. Parecía que de un momento a otro se tragaría a Potter con la mirada.

-Draco es un Malfoy antes que nada y por tanto, tiene obligaciones específicas... tiene que casarse con una chica de una familia adecuada, acaudalada y posteriormente tener herederos- entre gruñidos recitó lo que a él en su tiempo le dijo su padre y su padre antes de este. Pero Harry lo interrumpió también poniéndose de pie.

-Yo puedo darle todo lo que necesita señor Malfoy- contestó tranquilamente -amo a su hijo y él me quiere a mi- Draco se sonrojó fuertemente -tengo renombre, dinero, todo lo que usted menciona-

-Pero no puede tener hijos. Porque detrás de toda su testosterona que se carga señor Potter- escupió con desprecio -no parece que tenga los órganos necesarios para concebir…- sonrió el rubio mayor casi cantando victoria. Pero Harry rió para sus adentros ante su total seguridad.

-Tal vez no, pero tengo métodos para conseguir que Draco tenga un heredero sin dejarme de lado- al patriarca Malfoy comenzó a darle un tic en el ojo, gritándole entre dientes "maldito bastardo"

-Aparte, puedo ofrecerle el puesto que durante dos años seguidos ha solicitado en el Ministerio pero que le han denegado durante ese tiempo por no considerarlo lo suficientemente "apto" para la labor- dijo hierático Harry volviéndose a sentar para retomar la mano de Draco por arriba del mantel del seda egipcia.

El Malfoy mayor se quedó de a seis; con la palabra en la boca y muy sorprendido por lo que había escuchado. Esto tenía agallas y bajó la mano con la que sostenía fuertemente su varita, sopesando el argumento de Potter y lo que dijo. Golpeteando sus dientes unos con otros, no le llevó más de un minuto llegar a un acuerdo consigo mismo en su mente.

Ante aquella atadura de manos, ya no tuvo rebate e inhaló profundamente

-Por favor acepta a mi hijo- declaró solemne el patriarca dando un asentimiento para cerrar el pacto con el que mató al señor oscuro y se dio la media vuelta para retirarse.

Draco miró por donde su padre se había ido y miró a Potter quien sonreía el muy ufano.

¿Cómo había pasado eso? Se preguntó Draco absorto.


Corrección; no estaba absorto, estaba estupefacto. Su querido padre, quien siempre había velado por su seguridad, quien siempre estaba un paso más allá de lo que la gente común haría; en menos de 5 minutos lo había vendido al mejor postor y no tuvo habla para negarse más que ofrecérselo en charola de plata dándole sus buenos deseos al bobalicón ese que lo veía embelesado.

-¡Potter! ¡¿Cómo te atreviste a comprarme?!- chilló.

Harry rió de lo lindo jugueteando con su mano. Todo se había resuelto más rápido de lo que pensó; estaba listo a batirse más rounds contra Lucius Malfoy pero parecía que ya no valía la pena toda la palabrería que había armado en su mente que estaba seguro que Hermione le hubiera aplaudido por su ingenio y sagacidad.

-¿Otra vez soy Potter?- negó con la cabeza admirando a su refunfuñón dragón – ven, deja de fruncir tu ceño que te vas a arrugar como pasa antes de tiempo- canturreó para mayor molestia de Draco quien, como que no quiere la cosa se aproximó hasta situarse entre las piernas flexionadas de Harry.

-¿Cómo pudiste?- hijo un comisura que sin evitarlo, el moreno besó tiernamente.

-No te enojes que no es exactamente cómo crees- el rubio arqueó una ceja reacio a creer cualquier palabra que saliera de esos incitantes y traicioneros labios -¿te digo un secreto?- Draco bufó como si no tuviera opción.

-Yo solo le di mi carta de recomendación a Kingsley la semana pasada para ayudarle un poco a la campaña de tu padre, esperando que se inclinara la balanza en su favor, pero ya no hacía falta; ya estaba decidido que le dieran el puesto en el Ministerio que tanto anhela. Todo gracias a la grandiosa fiesta en honor a los héroes, las exorbitantes donaciones a los hospitales, la filantropía con los huérfanos de la guerra… eso y más estaba a su favor -

Draco se quedó con la boca abierta. No podía creer lo que escuchó. Sabía de todos los movimientos de su padre; de todas las inversiones que había hecho para obtener un puesto en el Wizengamot… pero lo que no podía creer esa que don bondadocito, el intachable ídolo Gryffindor, el niño que vivió dos veces, le hubiera hecho semejante oferta a su padre como si a él le correspondiera darle el visto bueno y sin parpadear. "Potter manipulando la información a su favor… ¿Quién lo diría" pensó evitando la estúpida sonrisa que amenazaba con pintarse en su boca.

Aunque lo peor de todo fue que su padre se lo creyó sin más por ser él quien se lo dijo…

Parpadeó dos veces sin dejar de mirarlo y sintió algo cálido expandirse en su pecho. Merlín que quería a ese sinvergüenza majadero… pero primero comería una babosa carnívora a decírselo abiertamente y disimulando todo su querer, rodeó su cuello con sus brazos.

-¿Te han dicho que eres un Slytherin de lo peor?-

-Sip, algunas veces me lo ha dicho esta boquita…- dijo envolviendo su cintura sintiéndose maravillosamente pleno, que todo el tiempo de amor unidireccional había valido la pena y más aún el casi enfrentamiento con Lucius Malfoy para poder estar así con Draco.

-¿Porque le dijiste a mi padre que estábamos teniendo relaciones tan llanamente, idiota? Pudo haberte mandado a San Mungo en un abrir y cerrar de ojos- murmuró enredando sus largos dedos en ese rebelde cabello que extrañamente era casi tan suave como el suyo.

-Creo que me gusta el peligro- el rubio resopló por su descaro lanzándole un sarcástico "¿enserio? Si no me lo dices ni me doy por enterado" -¿De qué otra manera hubiera creído que estamos juntos? Sabes que se hubiera puesto peor si iba con calma con quaffles y snitchs- Draco frunció el ceño y ocultó su sonrojo cuando escuchó lo de "estamos juntos" que tan hondo le llegó.

-Pero...-quiso rebatirle, sin embargo no tenía argumentos. A regañadientes aceptó que su padre podía ser muy cabezota y seguro si le explicaba que aquella cercanía simplemente se dio por la convivencia y la terquedad de ese león temerario, no se lo hubiera tragado. "Aunque si fue muy abrupto" pensó suspirando.

–Créeme que por ti haría lo que fuera… y estoy dispuesto a hacerte feliz con todo lo que tengo y luchar contra todos los que no estén de acuerdo…-

¿Cómo temer si el odiosamente heroico salvador del mundo mágico estaba ahí para él? -Oh Harry...- murmuró acercando su rostro para ser nuevamente besado por esos gloriosos labios que hacían maravillas.

-¿Sabes lo que sigue?- preguntó Harry divertido, separándose escasos centímetros del rubio quien interrogante, ladeó la cabeza -que te subas en tu vieja amiga la báscula para checar tu peso- Draco comenzó a chillar como banshee a medio morir y Harry no pudo evitar reír de lo lindo. "Música para mis oídos"


Draco como siempre cerró los ojos ante ese infernal aparatejo. Si había algo que detestara más en el mundo, era esa cosa del mismísimo demonio que se esforzaba por echarle en cara sus tonterías. "Tonta cosa muggle… si conociera quien te inventó, lo mato…" verborrea en su mente apretando sus parpados.

-Ya pasó dragón. Puedes abrir tus ojitos- dijo Harry colocando sus manos en su cintura para bajarlo, sorprendido por su ligereza y lo bien que se amoldaba a su cuerpo.

-Detesto esa cosa…- gruñó entre dientes dejándose ayudar. Cuanto más lejos estuviera de esa atrocidad, mejor.

-Lo sé- contestó acariciando su cabello mostrándole la pantalla digital -pero mira, no es tan malo-

Con temor Draco fijó su vista en el aparato y puso los ojos de plato cuando leyó la cifra. Aunque sabía que la dichosa rutina estaba funcionando más que bien, no podía creer lo que leía.

-Felicidades Draco... lo has logrado- murmuró Harry en su oreja antes se besar su mejilla.

Draco sonrió temerosamente queriendo pellizcar su brazo. Todo ese peso ganado y el mal trago de su primera relación formal, por fin todo había quedado atrás... Regresó a ver al tan pervertido pero tan generoso Harry Potter que lo sacó de su estado de auto-lamentación. Quería decirle tantas cosas que ni como comenzar.

-¿Y ahora que Potter? – dijo dejando su eterno agradecimiento de manera implícita y sonrió.

Como que no quiere la cosa, Harry acortó la distancia poniendo sus brazos a ambos lado de su cintura.

-No lo sé... eres libre de hacer lo que te plazca. Eres nuevamente el cuerazo de Draco Malfoy que recordaba que se pavoneaba en la escuela- dijo riendo de lo lindo cuando el rubio sin negarlo, solo infló sus cachetes- aunque...estaba pensando que tal vez...bueno… me gustaría…-dijo pegando su frente contra la suya.

Draco sabía que cuando su enviciado entrenador se ponía en modo tímido era porque estaba por decir algo trascendental y esperó ansioso -sería maravilloso que te mudaras conmigo a Grimmauld Place... claro, si me aceptas y deseas que esto que tenemos se vuelva algo serio…-

Draco contuvo el aliento. Mas enserio no podía estar hablando y se le quedó viendo. ¿Era eso lo que quería realmente?

Las esmeraldas le regresaban la mirada con una muda suplica. Sintió el ligero temblor en las manos que lo sostenían y no tuvo dudas.

*´¨°°¨¨´*3 meses después*´¨°°¨¨´*

Dejar Malfoy Manor con el consentimiento de su padre fue toda una odisea, pero con un Harry muuy persuasivo pudieron lograrlo. A veces no entendía de donde le salía la vena Slytherin al afamado león, pero sinceramente aquello le emocionaba de sobre medida.

Vivir en armonía en el número doce de Grimmauld Place fue otra historia, pues Draco no esperaba menos que lo mejor para poder habitar esa antigua lúgubre casa.

Con su impecable gusto y un Kreacher más que servicial, logró transformar esa pasable casa en un distinguido lugar lleno de luminosidad y magnificencia, que aunque Harry insistía en decir que estaba demasiado snob para su gusto, Draco se sentía completo.

Claramente, el lujo al que estaba acostumbrado palidecía con su nuevo recinto, pero, si escuchaba a esa vocecita en su mente, sentía que aunque viviera en una casita de 5 x 5, poco le importaría en tanto estuviera ese chico de ojos verdes que de maneras tan fáciles conseguía hacerlo tan feliz como nunca se sintió.

Amoldar sus rutinas fue tan sencillo como cuando estaban en la mansión; Draco había retomado por completo las labores que dejó en ese estado congelado hacia un año y su trabajo no era tan demandante al ser su propio jefe. Mientras tanto, Harry se había decidido honrar con su presencia al ministerio y se animó a regresar con el cuerpo de aurores. Pese a que no se sentía con muchos ánimos de comenzar nuevamente con trabajos de escritorio, no lo rebatió mucho si tenía un dragón gruñón que esperaba pacientemente su regreso.

-Draco… no…- murmuró Harry contra sus labios, pero Draco se hacía el desentendido y seguía besándolo con más ahínco –seguro no tardan en llegar Mione y…- Harry cerró los ojos cuando sus manos ansiosas tocaron la tersa piel de Draco.

-¿No me deseas, Harry?...- preguntó pausadamente.

Sus piernas cremosas se enredaban en su cintura, sus carnosos labios besaban su cuello mientras murmuraban su nombre con esa delicada nota de pasión y ya no podía pensar en más.

Con brusquedad atacó los botones erectos de Draco, mordisqueándolos, lamiéndolos con gula. Los tiernos gimoteos de su rubio inundaban la estancia y siendo presa de sus bajos instintos, apretó sus deliciosos glúteos, deslizando posteriormente sus dedos por toda su extensión, comiéndose sus ansias, devorándolo con su mirada.

-Maldición Draco…- murmuró entre dientes.

Le extasiaba como se retorcía ante sus atenciones y procedió a recostarlo en la mesa de la mesa, solo esperando que a sus amigos se les hiciera mucho muy tarde y que el huraño de Kreacher siguiera sacándole brillo a la habitación de su tan adorada Walburga Black.

-Ngh… ¿Qué es lo que quieres hacer conmigo, Harry? ¿Quieres cogerme?-

Los ojos de Draco lo incitaban. Clamaban por él. Sus mejillas enrojecidas y su entrecortaba respiración era un espectáculo sin par. Se bajó la cremallera y asintió.

-Quiero… y voy a follarte duro…- Draco temblar de anticipación. Relamiéndose los labios impregnados con el sabor de los besos de Draco, lo penetró sintiendo su estrechez apretándolo, saciándolo con su abrumadora calidez.

La mano de Harry estimulaba su miembro y llegaba tan hondo en su interior. Besaba y mordía su ardiente piel. Sus manos se clavaban en sus caderas aumentando el moviendo combinado con el rechinido de la mesa de madera.

Sus ojos se llenaron de lágrimas ante el placer y dolor que sentía, pero rápidamente sus trémulos lamentos se transformaron en gemidos de placer y gritos ansiando por más.

Draco se entregaba a la maravillosa sensación de ser invadido por Harry, quien tomaba todo de él y lo trasformaba en ese esplendido panorama de fulminante ardor. Adoraba su enjundia y deseo, como lo miraba mientras entraba y salía de él, como lo adoraba en esa su secreta religión.

Sus gruñidos ansiosos y sus avasallantes besos diciéndole cuanto lo amaba, lo empujaba a ese maremoto que amenazaba en engullirlo en su ese orgasmo sin igual. Draco solo podía derretirse bajo sus fuertes brazos y declararse vencido por su amor.

-Oh Merlín…- murmuró sintiendo la peculiar humedad entre sus nalgas y el errático aliento de Harry acariciando su mejilla.

Tras darle un lánguido beso a su pasional león, pudo escuchar el sonido de la chimenea y sonrió más ampliamente. No había nada mejor que el placer carnal, ni uno de sus mejores orgasmos en la vida, pero estaba seguro que una venganza era un plato que se servía mejor frio y rió disimuladamente al imaginar las caras de los "héroes Gryffindor" en plena estancia tras tremenda sinfonía.

Harry notó su repentina alegría y solo le dio una mordida e su hombro a su dragón travieso.

-A que sabias que mis amigos ya estaban aquí…-dijo Harry besando su respingada nariz y Draco poniendo su mejor carilla de niño bueno le paso los brazos por el cuello.

-No sé de qué estás hablando, Potty…-

Tras una tarde muy particular, donde demasiados leones se reunieron para su calvario. Con una Granger sonrojada, un asustadizo Longbottom y una comadrejita metiche deseándoles sus mejores deseo; Draco no podía sentirme más satisfecho por la dulce venganza que le había dado a Harry. Puede que también se haya expuesto a si mismo pero, el precio final había valido la pena.

Y saber que el tan molón Weasley veía arañas hasta en la sopa, era la cereza del pastel.

Aunque Harry le dijo en el oído un "ya hablaremos al respecto después dragón" no le preocupaba en lo más mínimo porque en ese momento, el moreno estaba mimándolo tiernamente acariciando su cabello de manera que se sentía adormilado.

La tarde plomiza presagiaba lluvia y Kreacher les había llevado unas tazas de chocolate caliente junto con sus deliciosos cubitos de coco con helado de chocolate, así que no podía quejarse.

Tal vez no es la vida que una vez soñó que tendría, ni con la persona con la que la compartiría, pero, tener a Harry de su lado, apoyándolo, ayudándolo en todo, mostrando lo maravillosa que puede ser las cosas sencillas y lo delicioso que es sentirse querido, era algo de lo que jamas podría tener suficiente.

-Te amo Draco...- murmuró acariciando su mejilla mientras veían la ligera lloviznas mojar el nuevo jardín.

-¿Y qué tal si me descuido y decido atascarme de dulces hasta volverme más asqueroso que la otra vez?- preguntó enredando sus dedos en ese alborotado cabello -¿me seguirías queriendo?- preguntó curioso trazando círculos en el pecho del auror.

-Hum... un Draco gordito no está nada mal… pero creo que sencillamente, no permitiría que te volviera a pasar- dijo sinceramente y Draco cerrando los ojos, se dejó llenar de ese cálida sensación -aunque, si se diera el caso- lo meditó unos segundos -haría uso de todo mi repertorio y te haría sudar hasta la última gota con toda la magia de mis envestidas pélvicas... -rió travieso mordisqueando el lóbulo de su oreja.

-Eres un pervertido de lo peor...- bufó fingiendo molestia.

Tal vez no era gay, pero estaba seguro que solo con Potter lograría sentirse de esa manera tan especial que no cambiara por nada del mundo. Verdaderamente estaba en deuda con su madre por recurrir a él en su momento de desesperación.

-Pero así me adoras…- dijo muy confiado dejando caer pesadamente sus brazos en su espalda.

Aunque aún no se sentía en sus cinco sentidos para confesar abiertamente que tanto amaba a Harry Potter, este no parecía importarle mucho y con su sonrisa bobalicona le decía comprendía enteramente sus acciones todo aquello que callaba.

-Tal vez…- susurró antes de volver a probar esos labios que fueron su perdición desde el primer instante que los probó.

Sí. En definitiva su vida era mucho mejor de lo que imaginó...


Notas finales: Bueno queridos míos; este el el ultimo capitulo de esta pequeña historia que tanta emoción me dio escribir, la cual espero que hayan disfrutado aunque sea un poco y si les sacó una sonrisa en el trayecto, me doy por bien servida. les agradezco mil a quienes pudieron comentarme y mandarme lo que piensan de la historia: Sasuhinas Fan, Jess Granger S, KAtePB, Chiquita05, Pain-99, Sylvanie, Dragón de mala fe, AphaLuna1999, lalala, Anata Yume, VickySparda, Velia Vasari, MireDraco, Janivera, Chlaisa, VivianaESosa, y Emil K, a quienes agregaron a favoritos y siguieron la historia en las sombras! Los adoro~

También quiero mandarle un saludote super especial a Sakura Ali por estar acompañándome en esta travesía de principio a fin! Gracias chica, vales tu peso en oro!~ y también un besito especial a Tainie por motivarme a no desistir con la publicación en este sitio!

Si les gusta lo que hago y quieren seguir leyéndome, díganmelo y subiré a esta pagina las historias que tengo publicadas en AmorYaoi para que puedan disfrutarlas~

Les mando muchos besitos y abracitos y cualquier duda, comentario o aclaración que tengan, siéntanse libres de visitarme en mi recién estrenado y retomado faisbuc (ok no, mal chiste... ._.U) y busquenme como Giselle Leyre y con gusto les contestare! *O* ya que como veran, soy medio torpe para poder contestar sus hermosos y preciados reviews... gomen... TOT