Capítulo 2.- Nuevo futuro.


*12 horas más tarde*


(Julio 16, 2007 [Calendario militar] - 0900 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión de Sly Cooper - Locación: Algún lugar de París, Francia, superficie de la Tierra, sistema Solar)


Era una mañana oscura y lluviosa en París, y en un callejón aislado, un destello cegador apareció. Cuando la luz murió, un mapache apareció en el callejón y miró a su alrededor.
Después, el mapache sonrió, salió del callejón, en dirección a las afueras de la ciudad.
Una vez que estuvo fuera de la ciudad, el mapache, quien no era otro sino Sly Cooper, logró ver una casa que estaba sobre una pequeña colina, y aunque parecía casi la misma, una vez que el ladrón comenzó a caminar hasta ella, se dio cuenta de que el jardín era un desastre y la fachada estaba bastante maltratada.
El césped estaba amarillento y quemado en algunas áreas, había varias piezas de chatarra e incluso algunos casquillos de bala vacíos, mientras que la pintura del exterior de la casa estaba decolorida y había partes faltantes en la fachada, así como algunos balazos y varias ventanas rotas.
El mapache fue sorprendido por esto, sobre todo porque sabía que él y su padre mantenían el jardín y la fachada de la casa casi inmaculados.
La casa, sin embargo, parecía no tener daños considerables, lo que le hizo pensar en qué rayos le había pasado a su jardín para dejarlo prácticamente en ruinas, pero ya que él podía arreglar su jardín y la fachada en tan sólo un par de días, no le dio mucha importancia.
Al caminar dentro de la casa, Sly se alegró de encontrar el desorden habitual alrededor, ahora sólo tenía que llamar a Bentley para presumir en su rostro que nada importante había cambiado.
Mientras Sly colgaba su abrigo en su perchero, él oyó unos ruidos provenientes de su cocina, lo cual lo confundió un poco, ya que se suponía que Carmelita tendría que estar trabajando y que sus hijos tenían que estar en la escuela a dichas horas.
Sly se dirigió a la cocina y encontró a un joven gato de pelo gris con ojos verdes y cola anillada, quien estaba comiendo con calma un sándwich de crema de maní y jalea con un vaso de leche, mientras estaba sentado en la mesa.
- Um, ¿quién eres tú, pequeño? - Preguntó Sly.
- Muy gracioso, papá. - Rió el gato y le dio un mordisco a su bocadillo.
- ¿Qué?
- Papá, en serio, ¿estás borracho?
- No... yo... ¿Tú eres mi hijo?
- Sly, deja de estar bromeando con eso, ya te dije que no es gracioso. - Dijo la voz de una mujer en un tono maternal.
- Tu madre tiene razón, hijo, no seas tan malo con Damon. - Dijo una voz masculina.
Sly se dio la vuelta y sonrió ampliamente al ver a otros dos mapaches. Luego abrazó a ambos tan fuerte como pudo y derramó algunas lágrimas de alegría.
- ¿Está todo bien, Sly? - Preguntó la mapache hembra.
- Todo está bien, mamá, todo está excelente. - Respondió Sly mientras rompía el abrazo y besó a su madre en la mejilla. - Sólo te extrañé mucho.
- Sly, sólo saliste a hacer una llamada y comprar leche... Y veo que la olvidaste... otra vez...
- ¿Qué?
- Sly, ¿has estado bebiendo otra vez? - Preguntó el mapache macho.
- No, yo... estoy confundido, papá. ¿Dónde está Carm? ¿Dónde están Laura, Connor, Allyson y Oscar?
Los padres de Sly compartieron una mirada confusa, luego dijeron:
- ¿Quiénes?
- Mi esposa e hijos. - Insistió Sly.
Ambos ancianos compartieron miradas de preocupación de nuevo, entonces la madre de Sly suspiró y dijo:
- Sly, tu mujer se divorció de tí hace tres años y Damon es tu único hijo.
- Sí, y el nombre de tu ex-esposa es Kitty. - Dijo el padre de Sly.
- ¿Qué...? - Balbuceó Sly. - No... No, eso no puede ser verdad... Mi esposa es Carmelita Fox...
- Sly, tú y la Srta. Fox se odian mutuamente, sobre todo desde el comienzo de la guerra...
- Espera... ¿Guerra? ¡¿Qué guerra?!
- La Guerra Galáctica, ya sabes, en la que tu ex esposa participa, la guerra contra el Covenant, los humanos, los mutantes, los magos y los mundos de las fiestas. - Explicó la madre de Sly.
- ¿El Covenant?
- Sí, esa alianza alienígena que intenta cristalizar todas las colonias humanas y de antros. - Dijo Damon. - Pero hasta ahora, ¡mamá les ha estado pateando el trasero! ¡Jack Skellington, Harry Potter, Lord Hood, Magneto y los Profetas no pueden vencer a mamá!
- Damon, no debes celebrar tales brutalidades, especialmente las de tu madre. - Dijo la madre de Sly. - Tu madre puede ser una mujer inteligente y buena, pero, francamente, por lo general toma malas decisiones, especialmente la de declararle la guerra a los humanos.
- Los humanos son escoria, el Covenant debería cristalizar todos sus planetas y los saiyajín deberían esclavizarlos.
- ¡Damon Cooper! ¡¿Quién te ha enseñado esas tonterías?!
- Lo aprendí en la escuela, ¡los humanos merecen la extinción!
- Diane, déjame manejar esto, tú cuida a Sly mientras tanto, por favor. - Dijo el padre de Sly, al notar que su hijo se estaba hiperventilando.
- Ok, Connor. - Suspiró Diane y ayudó a su hijo a caminar hacia la mesa.
Mientras Connor hablaba con su nieto, Diane tomó una silla para que Sly pudiera sentarse y mientras éste mostraba una mirada de desesperación en su rostro.
- ¿Estás bien? - Preguntó Diane mientras le tocaba la frente a su hijo.
- ¿Papá? - Preguntó Damon preocupado.
- ¿Qué he hecho? - Se preguntó Sly con un susurro.
- ¿Qué quieres decir, Sly? - Preguntó Connor.
- Ustedes no me creerían...
- Inténtalo.
- Bentley me dijo que esto iba a pasar... Pero no lo escuché...
- ¿Quién es Bentley? - Preguntó Damon.
- ¿Qué...? ¡No, no! ¡No me digas que nunca conocí a Bentley y Murray!
- No sé de quiénes estás hablando, Sly. - Dijo Connor.
- ¡Bentley Wiseturtle y Murray Hippo! ¡Mis amigos toda la vida!
- Sly, tú nunca tuviste amigos.
- Bueno, sí tuviste uno, era un perro llamado Dudley Puppy pero después de que Kitty y tú dejaron Petrópolis, nunca has vuelto a oír de él de nuevo. - Dijo Diane.
- Papá, ¿qué estás tratando de decir? - Preguntó Damon.
- Yo... yo... - Dijo un hiperventilado Sly.
Connor suspiró y tomó un vaso, lo llenó de agua y se lo entregó a Sly, quien se lo bebió todo de un trago.
- ¿Qué...? ¿Qué ocurrió exactamente...? - Balbuceó Sly.
- ¿De qué estás hablando? - Preguntó Diane.
- Cuéntenme todo, desde mi octavo cumpleaños a la fecha.
- Tú ya lo sabes todo.
- No, no... no tengo ni idea de lo que pasó...
- Ok, pero debes decirnos lo que te pasó y por qué pareces tan preocupado. - Suspiró Diane. - Recibiste el Thievius Raccoonus esa noche, tú y tu hermana pasaron toda la noche tratando de imitar los movimientos en él y tuviste una fiesta corta pero agradable.
- Un año más tarde, tu hermana recibió el libro de familia de tu madre y su equipo, y cuando cumpliste 18 años, saliste de casa para ir a los Estados Unidos y probar tu carrera ladrón por su cuenta, contrario a mi consejo de reunir un equipo. - Dijo Connor. - Luego de un par de atracos, llegaste a la ciudad de Petrópolis, donde tuviste algunos encuentros con una organización llamada DOOM, y una noche, te quedaste atrapado con una agente de TUFF en una caja.
- Esa agente más tarde se convertiría en tu esposa, pero al día siguiente, ustedes fueron encontrados por el que se convirtió en su amigo mutuo, Dudley Puppy. Después de que él los ayudó a escapar de la bodega en que se encontraba la caja dónde estaban ustedes dos, Kitty y tú se convirtieron en muy buenos amigos.
- Al cabo de unos años, ambos dejaron sus carreras y se casaron, pero a partir de ahí las cosas se pusieron mal.
- En primer lugar, un mutante loco que se hace llamar Magneto comenzó una guerra contra los humanos, ayudado por el Rey Maximus y los Inhumanos, mientras que un mago tenebroso conocido como Harry Potter y un shinobi psicópata llamado Naruto Uzumaki comenzaron otra guerra contra los humanos. Unos meses más tarde, una colonia humana llamada Harvest fue cristalizada por una alianza alienígena conocida como el Covenant.
- Un par de meses después, otra raza alienígena, los cybertronianos, más específicamente los Decepticons, destruyeron una colonia agrícola de antros, y justo después de eso, la República y el Comando Espacial de las Naciones Unidas finalmente comenzaron combatir no sólo a los mutantes, shinobi, magos e Inhumanos, sino también al Covenant y los Decepticons. Sin embargo, incluso más amenazas aparecieron.
- El Imperio Saiyajín atacó al Covenant, pero poco después hicieron un tratado de paz y crearon una alianza, a la cual también se unieron los Decepticons, luego de un ataque contra los saiyajín, el cual terminó en una derrota desastrosa para los Decepticons. Después de todo eso, las Industrias Stark, OsCorp, las Empresas Díaz, Dread Inc., OmniCorp, los Laboratorios de Cibernética Bradford, Industrias Eclipse, la Corporación Lex, N-Tek y la Oficina Naval de Inteligencia comenzaron a trabajar con todos los científicos de la galaxia, y desarrollaron un buen número de proyectos que se volvieron muy útiles cuando los Separatistas Kryptonianos se unieron al Covenant también. Díaz y Luthor se centraron en la lucha contra los alienígenas, especialmente los kryptonianos; Stark y Osborn se centraron en la creación de armas de destrucción masiva, mejoras genéticas y trajes que mejoraran el rendimiento de las tropas; OmniCorp y los hermanos Bradford se centraron en la creación de cyborgs; Smith, Dread y Hunter se centraron en mejorar la tecnología humana; la ONI utilizó a la Dra. Halsey y algunos datos sobre el proyecto del Dr. Erskine para recrear y mejorar el suero del súper soldado. Los resultados fueron los Batmen, los Trajes de Guerra, la Legión de Hierro, una multitud de sueros que modificaban el ADN de los humanos para otorgarles habilidades animales y alienígenas, el cuerpo de RoboCops, el cuerpo de Inspectores Gadget, el proyecto Nanotech-Max y cada uno de los Programas SPARTAN.
- Sin embargo, los humanos solo se preocupaban por ellos mismos. - Dijo Damon. - Colonia tras de colonia de antros fue cristalizada o destruida, ¡y ninguno de esos juguetes o abominaciones se utilizaron para proteger a nuestro pueblo!
- Después de que tu esposa notó que los humanos priorizaban sus colonias sobre las nuestras, ella reunió seguidores y le declaró la guerra a la República, el UNSC, sus aliados y todo aquel que atacara a los antros. Pero tú estuviste en contra de su decisión, ya que pensabas que si ella se aliaba con los humanos, ambas especies podrían sobrevivir y vivir en armonía. - Suspiró Connor. - Su desacuerdo solo empeoró a medida que pasaba el tiempo, por lo que dos se divorciaron después de que Damon heredó el bastón y el Thievius Raccoonus. Luego ella reunió a todos los inventores antros que pudo y creó cosas para mejorar sus habilidades de tropas, lo cual logró, por lo que incluso la República y el UNSC la ven como una gran amenaza. Las cosas comenzaron a empeorar aún más cuando Luke Skywalker y su Orden Jedi, y Jack Skellington y Nightmare Moon se unieron a la guerra.
- Skywalker y los jedi se volvieron aliados de los humanos, luego que el Rey Vegeta y Megatron los atacaran y tomaran Coruscant, mientras que Nightmare Moon y Skellington conquistaron los Mundos de las Fiestas y Equestria, y con ellos comenzaron a fabricar naves y portales, los cuales usaron para tomar varios otros planetas.
- El Covenant es por mucho el mayor enemigo en esta guerra, pues no sólo son la facción con más elementos, sino que tienen una clara ventaja tecnológica sobre los demás. Los humanos serían los siguientes, ya que tienen el segundo ejército más grande y su tecnología rivaliza con la del Covenant. Luego, los ejércitos de los Mundos de las Fiestas y Equus V, que si bien su tropas no son muy numerosas, el ejército del Halloween es muy difícil de matar y los equusianos son inconcebiblemente engañosos. Los ejércitos de magos, shinobi, Inhumanos y mutantes son enemigos bastante formidables, ya que incluso si son superados en número, sus tropas pueden hacer frente a ejércitos más grandes con relativa facilidad. Luego vendría el ejército de Kitty, su tecnología es buena y su formación es una de las mejores, pero son superados en número por los demás.
- Pero incluso si tenemos ejército más pequeño de esta guerra, ¡vamos a ganar y reclamar el universo como nuestro! - Dijo Damon.
- En realidad, hay un séptimo ejército. - Dijo Connor. - El verdadero ejército más pequeño, la Alianza Rebelde.
- ¿La Alianza Rebelde? - Preguntó Sly.
- Un grupo de traidores a todos los ejércitos. - Soltó Damon.
- Ellos son los verdaderos héroes aquí, Damon, son un grupo de desertores de todas las facciones, los cuales creen en la armonía y la paz. Ellos buscan acabar con la guerra con el menor daño colateral posible para cada bando. - Dijo Diane.
Sly pasó una mano por su cabello mientras gruñía en frustración, lo cual desconcertó un poco a sus padres y a su hijo.
No sólo tenía que admitir que Bentley siempre tuvo la razón, sino que había jodido por completo todo el maldito universo. Y peor aún, sus hijos habían sido borrados de la existencia por culpa de su necedad. El ladrón maestro rugió en furia consigo mismo y golpeó una pared, creando un hoyo en ésta, mientras una lágrima rodaba sobre el pelaje de su mejilla.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó Diane.
- Ya se los dije... no lo entenderían... - Respondió Sly mientras se limpiaba la lágrima.
- Sólo dínoslo. - Dijo Connor.
Sly suspiró y miró a su familia mientras trataba de buscar las palabras adecuadas para decirles todo.
Sin embargo, en ese segundo, una fuerte explosión se escuchó fuera de la casa, seguido por una mujer gritándole a alguien con ira. Mientras Sly trataba de comprender todo lo que había oído y que acababa de ocurrir, alguien abrió la puerta principal con una patada y dos filas de soldados antro irrumpieron en la casa.
Inmediatamente después, una gata de ojos verdes, cabello negro y pelaje color canela con una cicatriz que pasaba por encima de su ojo izquierdo, quien llevaba un uniforme militar con una insignia de General, caminó entre las filas de soldados hacia la cocina.
- ¡Mamá! - Dijo Damon alegremente y corrió hacia la gata.
- Hijo. - Dijo la gata con una leve sonrisa mientras levantaba al gato-mapache.
- Kitty Katswell, ¡¿cómo te atreves a irrumpir de esa manera y destruir nuestra casa?! - Espetó Diane a la gata.
Ni siquiera un segundo después de que Diane hubiera hablado, los soldados apuntando a ella y la anciana seguía mirando amenazantemente a Kitty, haciendo que Sly fulminara con la mirada a la gata.
- Diles que bajen sus armas antes de que me enoje... - Gruñó Sly a Kitty.
- *Risa* ¿Aún eres un niño de mamá, Cooper? ¿Por qué no me sorprende? - Sonrió Kitty e hizo un ademán a sus soldados para que bajaran sus armas. - Y la respuesta es que un estúpido soldado mío creyó que veníamos a arrestar a Sly, pero en realidad vine aquí para ver cómo está mi pequeño guerrero.
- ¡Estoy muy bien, mamá! Y adivina qué, ¡soy el mejor de mi clase! - Dijo Damon alegremente.
- Por última vez, Kitty, ¡deja de corromper la mente de Damon con tus ideales sin sentido! - Espetó Connor. - ¡Damon no es ni será un guerrero! ¡¿De verdad crees que vale la pena arriesgar la vida de tu hijo por tu causa?! Si es así, no mereces ser llamada madre.
- ¡Cállate! - Gritó Kitty y pateó a Connor en la barbilla.
El viejo mapache cayó hacia atrás, lo que hizo que Sly apretara sus puños, pero dos cosas lo estaban deteniendo de golpear a Kitty: Él nunca golpearía a una mujer que no lo hubiera atacado antes, y él estaba preocupado de que Damon pudiera resultar herido durante la lucha, por no hablar de que no sabía si podía manejar a una Kitty que era totalmente diferente a la que conocía.
- No estoy poniendo la vida de Damon en la línea, y él será un guerrero, el mejor que nadie haya visto. - Dijo Kitty y sonrió a su hijo con orgullo. - Él guiará a nuestra gente hacia la paz cuando le dé fin a este conflicto.
- ¡No vas a darle fin a esta guerra! - Espetó Sly. - ¡La guerra sólo provoca más guerra! ¡Nunca trae paz, y mucho menos si la haces por las causas incorrectas!
- ¡¿Causas incorrectas?! - Gruñó la gata. - ¡¿Llamas incorrecto defender a nuestra especie contra unos alienígenas genocidas y un montón de gente que podría habernos ayudado pero nunca lo hicieron debido a su racismo?! ¿¡Llamas incorrecto a pelear contra seis ejércitos para que mi hijo pueda tener un futuro mejor?!
- ¡¿Has intentado siquiera la diplomacia?!
- ¡¿Diplomacia?! ¡La última vez que alguien trató de hacer eso, el Covenant ejecutó los embajadores públicamente y envió sus cuerpos de vuelta al UNSC en una caja!
- ¿Has probado intentar eso con los humanos?
- Los humanos son escoria, si no van a morir para salvar a nuestra gente, no veo porqué tenemos que morir para salvarlos.
- ¿Qué te pasó, Kitty? Tú nunca habías dicho algo así, por lo menos no la Kitty que conozco. La Kitty que conozco era amable y cariñosa, y siempre luchó por la justicia, ¡porque era lo correcto!
- ¡Abre los ojos, Cooper! ¡Todo el mundo está por su propia cuenta ahora! Y tenemos que luchar por nosotros mismos, ese siempre ha sido tu problema, eres demasiado empático.
- ¡¿Soy demasiado empático?! Bueno, siendo así, ¡entonces tu problema es que estás loca! ¡Sólo lograrás que la gente que estás tratando de proteger, muera!
- ¡Es por eso que quería que te unieras a mí!
- ¡Aunque lo hiciera, no cambiaría nada! ¡Yo soy un ladrón, no un soldado ni un General!
- ¡Entonces no juzgues mis maneras de hacer las cosas, Sly!
- ¡Yo sólo quiero que veas lo que estás haciendo!
- ¡Estoy tratando de salvar el universo!
- ¡¿Al declararle la guerra a los humanos?!
- Cállate, no voy a discutir eso contigo. - Bufó Kitty y puso a Damon en el suelo. - Pero veo que mi búsqueda es infructuosa, por lo que sólo me llevaré a Damon conmigo...
- ¡Claro que no! ¡Sólo te lo llevarás sobre mi cadáver! - Siseó Diane.
- No me tientes, Diane.
- Milady, estoy recibiendo informes de que hay mortífagos en camino hacia aquí. - Dijo uno de los soldados.
- ¿Mortífagos? Pensé que Voldemort había sido asesinado por Harry... - Dijo Sly con desconcierto.
- Sí lo fue, pero sólo para que Potter tomara su lugar. - Dijo Kitty. - Preparen la nave y tengan los trajes listos, probablemente tendremos que luchar. Y ustedes, todos tienen que venir conmigo si quieren vivir.
- ¡Preferiría morir! - Dijo Connor.
- ¡Por favor, abuelo! - Suplicó Damon. - ¡No quiero perderte!
Connor y Diane suspiraron, luego ellos asintieron y fueron guiados fuera de la casa por los soldados.
- Sly, reacciona y vámonos. - Espetó Kitty a su ex marido.
Sly suspiró, luego corrió escaleras arriba y agarró un maletín largo que tenía su bastón dentro y el Thievius Raccoonus, corrió a la habitación que él supuso que era la de Damon y tomó el bastón de su hijo, y luego corrió hasta una especie de Pelican modificado.
- ¿Qué te tomó tanto tiempo? - Espetó Kitty.
- El legado de mi familia. - Respondió Sly y le mostró el Thievius Raccoonus y los dos bastones.
Damon le sonrió a su padre y Sly le devolvió la sonrisa, luego le entregó el bastón familiar y el Thievius Raccoonus al gato-mapache, un poco a regañadientes.
- Gracias, papá, no sé qué haría sin ellos. - Sonrió Damon.
Sly no pudo evitar sonreír un poco mientras Damon abría el Thievius Raccoonus y empezaba a leer con avidez. La imagen le recordaba a sí mismo y a su verdadera hija, Laura.
Cuando el ladrón pensó en Laura, él sintió una punzada en el corazón.
Él había perdido la vida que conocía por haber hecho caso omiso a las advertencias de sus amigos. Y peor aún, había destrozado y alterado por completo toda la línea de tiempo.
Él había destruido por sí solo su universo, algo que ni siquiera Bills, Thanos o Darkseid habían logrado, incluso poniendo todas sus atrocidades juntas.
Él tenía que arreglar todo de nuevo, pero para eso él tendría que ir atrás en el tiempo y detenerse a sí mismo. Sin embargo, había la posibilidad de que terminara empeorando todo, y como él no quería causar más problemas, él decidió que usaría la única otra manera que sabía que podría funcionar, aunque fuera mucho más difícil.