Bienvenida de Vuelta

-¡AAAHHH!- gritó Sunset Shimmer caminando sin control hacia adelante levantada con las dos patas traseras apenas cruzó el portal, hasta perder el equilibro y caer de boca, haciendo que su mochila se deslizara en el liso piso del salón donde se mantenía el espejo.

-¡Sunset!- la llamó Twilight galopando enseguida hacia ella y la ayudaba a erguirse -. ¿Estás bien?

Pero Sunset no respondió al sentir que se levantaba en cuatro patas. Bajó la mirada, para verse los cascos.

-Casi cuatro años, Twilight- exclamó mirando hacia abajo, viendo como lentamente sus patas se movían dándose la vuelta para alzar la cabeza y quedar con los ojos tiesos, mirando en el espejo a una unicornio dorada de melena de fuego mirándola fijamente, con curiosidad.

-¿Sunset?- la llamó, colocándose a su lado, mirando su reflejo.

-Necesito…procesarlo…- murmuró, llevándose un casco hacia su hocico y luego al cuerno -. La última vez que vine para robar tu corona…no tuve tiempo de ver con atención mi reflejo- soltó un suspiro -. Llevo demasiado tiempo siendo humana, que se me hace raro ver…mi forma original. Me hace sentir… - se interrumpió al percatarse recién de que aún llevaba puesto el sombrero de punta purpura de estrella que le dio Trixie antes de irse, y que estaba inclinado hacia un lado de su cabeza mientras que la capa se había volteado, producto de la caída, saliéndosele una corta risa con una sonrisa de lado cerrándosele los ojos, cambiando suavemente el semblante.

-¿Estás bien, Sunset?- preguntó Spike colocándose frente a ella y Sunset abrió los ojos lentamente para verlo.

-Sí, Spike… ¡Spike!- se sorprendió y elevó una sonrisa avergonzada -. Ya hasta había olvidado que eras un dragón.

Spike se cruzó de brazos, ceñudo.

-Bah… ¿Es eso un insulto o un halago?

Sunset se sonrió, acariciándole bajo la barbilla y Spike la miró dubitativo y ella se sonrojó para apartar el casco.

-Lo siento. Viejo hábito de cuando eras perro.

-Sí, fue molesto, pero descuida- dijo despreocupado para voltear y curvar las cejas -. Extrañaré esos mimos…- lamentó en voz baja.

-Entonces…- le dijo Twilight colocando un casco sobre Sunset -. ¿Mejor? ¿Procesado?

-Eso creo- admitió asintiendo para iluminar su cuerno y teletransportarse dos veces en diferentes lugares -. Wow, la magia es como andar en bicicleta- se maravilló para volver iluminar su cuerno y levitar algunas decoraciones del salón, haciéndolas danzar de varias maneras cada una mientras flotaban por todo el lugar –nunca se te olvida.

-Deja eso y ven- sonrió ampliamente Twilight, emocionada -. Tienes que ver tu cuarto.

Y Sunset perdió la concentración para mirarla con ojos grandes y cejas curvadas mientras todas las cosas dejaron de levitarse y cayeron al suelo, algunas rompiéndose.

-¡Ya sé, ya sé, iré por la escoba!- exclamó Spike antes de que se lo pidan.

-Lo siento, perdón… es que…- reaccionó Sunset y retrocedió la cabeza mirando a Twilight levantar la mochila que había salido chispeado del portal -¿Viviremos bajo el mismo techo?

-¿Y adónde más vivirías?- preguntó incrédula mientras levitaba la mochila y caminaba hacia ella.

-Ah…bueno…no lo sé…creí que alquilaría un cuarto…traje dinero…

-Sunset, esos papeles verdes…

-Billetes.

-¡Eso! Bueno, no sirven aquí.

-Es cierto pero creí…

-Nop.

-Pero es demasiado- y se cohibió mirando el lujoso salón -. Es un castillo. Me incomoda.

-Nop.

-Pero Twili…

-Nop- la calló colocando un casco sobre su boca, divertida. Sunset la miró ceñuda. -. Deja de verle "peros" y sígueme.

Twilight galopó sonriente fuera del salón, pero no escuchaba las pisadas de Sunset y se volteó sólo para levantar la mirada y encontrarla flotando sobre una brillante bruma mágica cyan mientras tenía el cuerno iluminado.

-¿Qué haces?

-Dejo de ver "peros" y te sigo- exclamó sonriéndole de lado y bajó un casco para callarla -. ¿No es lo que querías, Twilight?- se burló levantando ambas cejas.

Y Twilight movió la cabeza para apartar su casco.

-Sí, ¿pero es necesario flotar en vez de caminar?

-Lo siento…creo que estoy algo emocionada con usar mi magia…- se revolcó en la bruma mientras seguía avanzando, dejando atrás a la alicornio -. Magia…- balbuceó cerrando los ojos y abrazando la bruma -…olvidaba la sensación de tener el control de usarla…

El dragón miró la escena sacando los restos de los adornos rotos y levantó la cara cuando Twilight volteó a verlo.

-¿Debería…?- preguntaba Sparkle.

-¿…preocuparte?- adivinó -. No lo creo. Recuperó su cuerpo y la magia unicornio. Ha de estar emocionada como lo estabas hace pocos segundos para mostrarle el cuarto.

-Sí, tienes razón- exclamó sonriendo para relajarse -. Creo que a veces puedo preocuparme demasiado… ¿no?

-¿A veces?- dudó sarcástico, levantando una ceja.

-No molestes, Spike- resopló y caminó hacia Sunset.

Subieron unas escaleras y la dirigió a un pasillo, aún Sunset mirando curiosa las paredes de cristal.

-¡Esta será tu habitación!- anunció Twilight abriendo la puerta de golpe con mucha emoción.

-Oh…por…Celestia…- balbuceó haciendo desaparecer la bruma y aterrizar al piso, viendo una habitación grande, con las paredes de cristal decoradas con soles estilizados y una cama con sábanas y cojines rojas y doradas.

-Lindo, ¿no?- sonrió Twilight al ver a Sunset caminar con lentitud mirando cada rincón del cuarto y se quitaba el sombrero y la capa, dejándolas sobre la cama -. Rarity pasó la madru…

-¿Rarity?- se desconectó de la hipnosis del cuarto para voltear con brusquedad hacia Twilight.

-Sí, Rarity, ya sabes, la contraparte pony de…tu Rarity.

-Claro…- parpadeó lentamente -. Twilight…no sé qué incómodo será conocer a…tus amigas, ¿entiendes?

-Entiendo- aceptó relajada -. Pero debes darles la oportunidad. Ellas están ansiosas por conocerte, darte la bienvenida y convivir contigo. Querían estar aquí para cuando llegaras pero consideré mejor dar pasos pequeños pero seguros. Digo, tampoco fue fácil para mí procesar cuando vi sus contrapartes humanas.

-Debe ser…

-Pero te sorprendería lo rápido que puedes acostumbrarte- la motivó. -. Iremos presentándola una por una.

-Bien…

-Y un primer pequeño paso, podría ser ir a agradecerle a Rarity por la decoración de tu cuarto.

-Ajám- asintió, suspirando.

-Sólo eso. Un "hola, soy Sunset Shimmer, gracias por decorar mi cuarto" y boom, ¿Qué tan difícil puede ser? De camino a su casa, puedes ir conociendo el pueblo. No tienes que hablar con nadie, sólo mirar. ¿Está bien?

-Está…bien.

-¿Segura? Mira, no voy a obli…

-Terminemos con esto de una vez, ¿Sí?- suspiró -. Algún día de todas formas me toparé con ellas, ¿cierto?

-Cierto.

-Pues habrá que intentarlo- y se teletransportó.

-¿Sun…?

-¡¿Vienes o no?!- gritó Sunset desde abajo.

-¡Ya voy!- y se teletransportó en la entrada del castillo frente a Sunset. –Por cierto, hace algo de frío afuera- observó -. Deberíamos usar algo para calentarnos.

-Okey.

Diez minutos después…

-Me…gusta tu gorro- sonrió forzadamente Twilight, que usaba un bufanda mientras caminaban a la casa de Rarity.

-Es horrible, Twilight, dilo- comentó Sunset sonriéndole de lado, usando el gorro de colores cálidos malhecho de Trixie, algunas de las cosas que se trajo.

-Quise ser educada- admitió con una sonrisa.

-Pues más bien fuiste mentirosa-bromeó y ambas soltaron una risita.

La mañana estaba muy tranquila en Ponyville, para suerte de ambas, ya que sería el colmo que alguien haga alguna ocurrencia, apareciera algún peculiar personaje, o un enemigo o monstruo, o lo que sea.

-Hace mucho que no veo Ponyville- murmuró Sunset mirando con nostalgia los ponies y las casas.

-¿No vivías aquí?

-No…vivía en el…orfanatorio en el pueblo del otro lado del bosque Everfree.

Twilight miró de reojo a Sunset. "Con que eres huérfana".

-¿Venías seguido por aquí?

-No…- respondió con un profundo suspiro nostálgico -. Sólo en especial para la Noche de Nightmare. Pero era una potrilla.

-¿Y con quién venías?

"-¿No te cansas de Star Swirl?- le preguntó Sunset a Moon White por su disfraz.

-¿Y tú de Celestia?- le reprochó para intercambiarse miradas y una sonrisa".

-Con…una familia…- habló incomodada ante el recuerdo para suspirar -. Nunca he hablado de ellos con alguien porque prácticamente los olvidé…- le sonrió -. Me llamaban "Sunny" de cariño.

-Aaww- sonrió Twilight dándole un empujoncito amistoso, suponiendo que hablaría de la familia de Moon White y se llevó un casco a la boca por la risa que se le salió en tan sólo imaginar a aquel unicornio de seca personalidad siendo cariñoso diciendo: -. "Sunny"…- se le salió decir para volver a reír.

-¿Es divertido?- preguntó levemente sonrojada cohibiéndose avergonzada y miró al suelo -. Rayos, Twilight, era una potrilla y no sé, para mí se escucha lindo, aunque no dejaba al principio que...- paró en seco sacudiendo la cabeza -…que el potrillo me diga así.

-Hey, no me burlo. Es verdad, se oye lindo- se apresuró en decir al ver que se había vuelto a cerrar. De alguna forma podría llegar a conocer su pasada amistad con Moon White y qué ocurrió entre ellos -, lo siento, lo siento. Si sirve de consuelo, tenía un peluche llamado Sabelotodo a quien le daba lecciones de lo que estudiaba y así al mismo tiempo repasaba mis materias.

-Aaww- le tocó Sunset decir levantando la mirada hacia ella y sonreírle -. Eras tan nerd desde chiquitita…

-Sí… ¡Espera! ¿Qué dijiste?

Y Sunset se rió de nuevo animada, por lo que Twilight se alivió con sonrisa relajada. La unicornio mantuvo la sonrisa mirando de reojo a Sparkle. Por un momento creía que estar junto a ella se sentía igual de extraña o incomodada pero sentía todo lo contrario, estar a su lado era algo magnético.

Al llegar a la Boutique Carrousel, Sunset se detuvo para contemplarlo.

-Es tan…Rarity- sonrió de lado con cierta melancolía. -. A mi Rarity le gustaría.

-Eso sin duda- contestó para ponerse frente a ella -. ¿Estás lista?

-Eso creo- suspiró, asintiendo. -. Sólo un poco nerviosa. Sólo un poco.

-Es normal.

-Claro, es normal ver la contraparte de quien fue una buena amiga, ¿cierto?- dijo sarcástica.

-Aquí vamos- avisó y tocó la puerta.

-¡Ay, mi…!- jadeó Sunset blanca como papel con un casco sobre su pecho.

-¿Qué?- preguntó enseguida.

-Me vino de golpe los nervios.

-Jajajajaja- se le rió mientras la puerta se abría.

-¡Twilight!- exclamó Rarity emocionada para mirar a su acompañante, ensanchando la sonrisa -. Con que tú eres la famosa Sunset Shimmer. Es un gusto conocerte al fin, querida. Como se debe claro, sin persecuciones- rió amistosamente -. Mi nombre es Rarity.

Sunset no pudo hablar, en realidad, había abierto la boca para repetir fielmente la línea de diálogo que Twilight le dijo que dijera, pero no salió nada de su boca, quedándose con la quijada abajo, los ojos sobre Rarity y con el corazón latiéndole fuerte. Hasta sintió que se le vidriaron un poco los ojos. Era su Rarity…sin ser su Rarity. Los ojos azules, las pestañas largas y cabello, bueno, en este caso, melena ondulada y bien peinada. También su voz, su "querida" ¡y usaba los lentes rojos! Sin embargo, no sentía nada, seca, ni porque se le pareciera le despertó algo.

-Ay, mi…- jadeó al fin, pero aún atragantada con las palabras -. Soy…hola…Shimmer…gracias…Sunset…cuarto…decorar….por…mi….- parpadeó ante la mirada confusa tanto de Rarity como de Twilight. Rió tensa -. ¿Y si mejor me voy a morir por allá?- jadeó sonrojada de la vergüenza señalando unos arbustos para agrandar los ojos ceñuda, para regañarse -. Ahí sí hablas bien, ¿No?

-Relájate, querida- exclamó Rarity sonriendo mientras se le salía un bostezo y Sunset recién notó sus ojeras y mirada agotada.

-Se ve muy cansada- comentó, casi culpable -. No se hubiera molestado en desvelarse decorando mi habitación.

-Fue todo un placer para mí- sonrió con honestidad entre su rostro agotado -. Además, no me ocupó más que un par de horas. Lo que sí desveló fue diseñar unos bocetos y los patrones que voy cosiendo.

-Creí que ya habías terminado tu nueva colección- le exclamó Twilight.

-Ehm, sí, pero ya sabes- se rascó la cabeza dubitativa -. Uno no puede contra la inspiración, ¿cierto? Son las reglas de Rarity y…- se detuvo para parpadear rápido y abrir mejor los ojos, contemplando el gorro de Sunset -. Oh…eh…Sunset…- forzó una sonrisa de amabilidad para no reaccionar con horror al ver tan feo diseño -. Es un interesante gorro el que llevas puesto.

-Ah, gracias- contestó con corta sonrisa.

-¿Sabes? No me molesta diseñarte uno con el que…- pensó bien las palabras -…puedas resaltar tu melena, ¡Sí! Resaltaría mejor si no fuera casi del mismo color.

-Eh, no, gracias- exclamó pero tensó el rostro cuando Rarity iluminó su gorro con su cuerno y se lo sacó.

-No es ninguna molestia, querida- comentó sonriente levitando el gorro hacia ella -. Será todo un placer. Te haré uno nuevo que...

-¡Hey!- exclamó ceñuda Sunset y arranchándole con fuerza el gorro con un casco -. ¡Dije que no!

-Sunset…- le dijo Twilight arrugando la frente mientras la unicornio dorada volvía a ponerse el gorro.

-Sé que para los demás es el gorro más horrible del mundo pero aunque lo sea, me gusta, ¿Está bien?- exclamó seria manteniendo su ceño frunciendo hacia Rarity, quien curvó las cejas algo incomodada.

-Oh, de acuerdo, lo siento- musitó la modista.

-Gracias por decorar mi habitación- dijo secamente y con ojos tiesos miró Twilight -. Listo. ¿Podemos irnos?- se dio vuelta y empezó a galopar de vuelta sin esperar respuesta de la Princesa.

-¡Sun…!- la llamaba Twilight pero sintió el casco de Rarity sobre su hombro y volteó a verla. -. Lo siento, Rarity.

-Está bien, Twilight. Déjala. Recién se está adaptando y tal vez fui muy atrevida, pero quería ser atenta para ganarme su confianza…pero tal vez exageré, no sé.

-Lo sé y te lo agradezco. Nos veremos después ¿sí?, iré tras ella.

-Claro, querida. Nos vemos.

-Eso no fue nada amable- regañó Twilight una vez que alcanzó a Sunset -. Ella sólo quiso ser atenta.

-¿Metiéndose en donde no le importa?

-Sunset- gruñó ceñuda y la iluminó con la magia para frenar su andar. Sunset le frunció el ceño también, encarándola.

-¿En serio? ¿Estás usando magia conmigo?

-Escúchame- la ignoró mirándola a los ojos -. No fue la manera correcta de reaccionar. Hubieras expresado lo mismo pero de manera más gentil. Ella sólo quiso ser generosa contigo y tú le hablas con esa dureza.

-Twilight, puede parecerse a mi Rarity pero no es ella- contestó ceñuda y miró a un lado, molesta de estar inmovilizada -. No es mi amiga. Apenas la conocí hace tres minutos y me pareció muy atrevido de su parte querer deshacerse de mi gorro, que es lo que buscaba.

-No es pretexto- replicó ladeando la cabeza para que sus miradas se encontraran -. ¿Escuchaste? No es pretexto para dirigirte de esa forma con los demás. Y Sunset…- agregó observando esa dureza de sus ojos -…yo sí soy tu amiga, no me mires así.

Sunset dudó y le miró mejor, dándose cuenta de ese hormigueo pesado en su pecho. Le sostuvo la mirada hasta resignarse y bajar los ojos, soltando un suspiro, relajando el rostro y sus ojos se suavizaron.

-Tal vez tengas razón.

-Pues la tengo- dijo rompiendo el hechizo al ver el cambio -. Supongo que tendremos que dar pasos más pequeños- se dijo a sí misma, relajándose. -. Y conozco a la pony que los daría.

-Twilight…

-Sunset, confía en mí- la envolvió con una pata delantera -. El día de hoy será para acostumbrarte a ver las contrapartes de tus amigas y adaptarte al ambiente. Mañana podremos empezar por lo que viniste, ¿Está bien? Debemos ir a Canterlot para anunciarle a la Princesa Celestia las…

Sunset se apartó de ella palideciendo curvando las cejas.

-Pues sí, Sunset- exclamó Twilight sabiendo su reacción -. Tendremos que hablar con ella.

-¿Con qué cara podré presentarme?- murmuró para sí sintiendo un abrazo de lado de Twilight.

-Hey…tranquila, estoy contigo, ¿sí?- le sonrió con suavidad y paciente -. No curves las cejas y deja la vergüenza a un lado. Ya te has disculpado con los que has lastimado antes, ¿cierto?

-Sí pero con Celestia…- decía para interrumpirse ella misma, cerrando los ojos tensando la barbilla. -. Tú no sabes…

-Ella estará muy feliz de verte- le aseguró suavizando la mirada y Sunset levantó una sonrisa, esperanzada y a la vez agradecida con Twilight por su paciencia y comprensión.

-…entonces lo que tendría que hacer es conectar ambos cables para que la máquina empiece a funcionar por sí sola- concluyó un pony terrestre con voz triunfal a la vez que bajaba de su rostro un pliego de papel con bocetos de un futuro invento. -. ¿Me hago entender?

Una pegaso gris, rubia y ojos dorados bizcos lo contempló con una adorable expresión divertida en su rostro para tirar una pequeña risa que ocultó con ambos cascos.

-Pues la verdad no- dijo muy risueña mientras un mesero se acercaba a la mesa que compartían fuera de un restaurante, para llevarse las dos copas vacías y depositar otra tanda de malteadas.

-A veces me pregunto por qué te juntas conmigo- confesó frustrado el terrestre de ojos azules mientras miraba a Derpy llevarse el sorbete a la boca y tomar de su vaso. -. Siento que te aburro con mis cosas. Pero no puedo evitar compartirlo contigo.

-Oh, Doc, claro que no. Sabes que siempre me diviertes cuando dices cosas graciosas que no entiendo- comentó con una amplia sonrisa -. Además me pone feliz verte muy feliz al contarme esas cosas y me gusta escucharte. Aunque no siempre te entienda- y soltó una risa cerrando los ojos y Turner sonrió de lado, conmovido -. Y por supuesto, ¡Me gustan mucho tus garabatos!- expresó más alegre arrastrando uno de los pliegos hacia ella.

-Son planos- corrigió.

-¿Puedo hacer mis propios planos?- preguntó agitando sus alas emocionada -. Traje mis propios colores- avisó sacando una caja de marcadores. -. Nunca salgo de casa sin ellos…bueno, en realidad sí, pero hoy no.

-Claro que sí- sonrió y le arrastró un pliego sin usar. -. Asegúrate ser el mejor para colgarlo en mi laboratorio con el resto.

-¿Lo harás?- se emocionó inclinándose a él, brillante de la ilusión.

Whooves se rió asintiendo cuando desvió la mirada y cortó la risa de golpe.

-¡Santos corceles relinchantes!- exclamó sacudiéndose fuerte la cabeza -. ¿Sunset Shimmer?- escupió frunciendo el ceño y con el rostro tieso.

-¿Ah? ¿Quién?- preguntó Derpy mirando su alrededor -. ¿A quién buscamos?

-Shhh- la calló Whooves inclinándose hacia ella colocando un casco sobre su boca, para que sigiloso, le señalara con el otro casco hacia donde estaba Sunset platicando con Twilight -. ¿Qué hace en Ponyville? ¿Es amiga de la Princesa? ¿Amiga? Ella no es de tener amigos, ¿Vivirá aquí?- preguntaba con mala gana.

-¿Quién es ella?- preguntó Derpy soltándose de su casco para reírse y burlarse -. ¿Es tu ex?

-¿Qué? ¡No!

-Ella te dejó, ¿Cierto?

-¡Muffins!

-A lo mejor no encontraba graciosas tus cosas con garabatos- se rió.

-Son planos- volvió a corregir, ceñudo -. Y no fue mi novia.

-Cierto…nunca has tenido una- y volvió a reír.

-Y tú no has tenido novio.

-¿Y?- soltó encogiéndose de hombros, despreocupada.

Whooves cerró los ojos sobándose la sien pero soltó una sonrisa.

-No puedo enojarme contigo- admitió.

-Claro que no. Soy tu mejor amiga- expandió la sonrisa y tomó un marcador para continuar su "plano" -. Entonces, ¿quién es ella?

-Vamos, Muffins, te hablé de ella, acuérdate- le dijo arrastrando de su vaso, mirando el contenido -. Es la razón por la que te recibí mal cuando vivía en Canterlot- le recordó nada orgulloso.

-Más bien es la razón por la que nos conocimos- le corrigió, cambiando de marcador sin desprender la mirada del pliego.

-Bueno, sí, es cierto- admitió arrugando la frente y bebió de su sorbete.

*Flashback*

Whooves terminó de empacar sus dos maletas, lanzándolas cerca de la puerta del cuarto en la que se quedada en una de las torres del castillo, ido del enojo. De todos modos, se va de allí tal como vino; con un par de objetos personales y ropa. El resto del inmueble pertenecía al castillo, donde se suponía podría explotar sus habilidades matemáticas y científicas, poco tomado en cuenta en Equestria como lo es la magia, pero eso iba a cambiar, con él en la cabecilla del proyecto, pero cierta unicornio había obstaculizado sus planes.

En tan sólo recordarlo soltó un gruñido molesto como de resignación y abrió la puerta ceñudo arrastrando las maletas. No quería regresar a la casa de sus padres. Ser un superdotado en las materias exactas e ingeniería a tan temprana edad lo hizo estudiar la escuela a distancia y en corto tiempo, por lo que sólo quería seguir con su vida, con su destino.

Cuando alguien saludó.

-¡Oh, buen día!- saludó una pegaso gris volando a pocos centímetros del suelo abriendo el buzón a un lado del cuarto de la torre.

El terrestre resopló conteniendo el mal genio y tiró la puerta, haciendo respingar a la pegaso que arrugó la frente pero mantuvo la sonrisa y alejarse del buzón para estirarle un sobre manila.

-¡Correo para Time Turner!- anunció lo más amable que pudo ojeando su nombre en el sobre y allí recién Turner la miró bien, y debió admitir, que no pudo evitar mirar fijo por un segundo sus ojos bizcos tomándolo desprevenido. Parpadeó y aclaró la garganta, ignorándolo para expandir el panorama.

-Tú no eres mi cartero.

-Buenos días para usted también- exclamó ceñuda colocándose los cascos alrededor de su cintura.

-Buenos días- dijo impaciente -. Tú no eres mi cartero- insistió.

-Así está mucho mejor- aprobó sonriéndole ignorando su mala vibra -. Hoy es día de práctica- se explicó aterrizando al suelo y le volvió a estirar el sobre -. Estoy entrenando para ser cartera.

-Sí, sí- exclamó tomando la carta de una vez.

-Uuuh, ¿Se va de viaje?- preguntó ladeando la cabeza hacia sus maletas.

-Hey, ¿No les enseñan a respetar la privacidad o te ausentaste ese día?

-jajajaja- se limitó en reírse -. Que tenga un buen día y disfrute su catálogo- expresó sonriente la pegaso y el terrestre acentuó su ceño fruncido.

-¿Revisaste mi correo?

-¿Qué? ¡No! Claro que no- se defendió.

-¿Y cómo sabes lo que contiene?

-Aaahh, he repartido muchas con ese remitente y son catálogos de lugares de Equestria. En este mes es de Ponyville. Ahí vivo yo.

-¿Ponyville?- repitió y tiró de un extremo del sobre para sacar el catálogo.

-Sip. Es el mejor lugar de Equestria, bueno, para mí. Los ponies son muy buenos y es tranquilo.

-Tranquilo…- pensó mirándola más relajado -. ¿Qué tan tranquilo?

-Bueno, nunca sucede nada allí y es pequeño, pero ahí todos somos amigos, lo que lo hace muy especial. Además hay una reciente pastelería llamada SugarCube Corner donde venden los mejores muffins de Equestria- celebró muy risueña y sobrevoló cortamente del suelo, abrazándose.

-Mira…sí me voy de viaje pero no sabía dónde dirigirme, pero es tentador ese lugar del que me hablas, Ponyville- confesó ojeando el catálogo mostrando fotografías del pueblo y reseñas del mismo.

-¿Te mudarás a Ponyville?- preguntó emocionada.

-Puede ser. Si dices que es muy callado, es ideal para concentrarme en mis inventos.

-¿Eres inventor?

-Sí, lo soy- le sonrió levantándole la mirada.

-¡Wow! ¡Eso es genial! Debes ser muy listo.

-Pues…sí.

-Y eres muy joven.

-Pues…sí.

-Y eres lindo.

-Pues…- calló, sonrojándose avergonzado por el cumplido, pero miró su rostro resplandeciendo con una adorable sonrisa, con la inocencia que dijo el comentario y tiró una risa, relajándose. Ella también era linda -. Lamento recibirte mal. No tienes la culpa de mi malgenio. Lo siento.

-Está bien, normalmente nosotros los carteros no siempre nos tratan como deben. Ya nos advirtieron que los portazos suelen ser pan de cada día- se encogió de hombros-. ¿Gajes del oficio tal vez?

-De todas formas. No quiero que lleves una idea equivocada de mí. Perdón por eso…eh…

-Derpy Hooves- le dijo estirando un casco y Turner se lo recibió -. Mi nombre es Derpy Hooves pero mis amigos me dicen…- dudó para reírse -. Neh, nadie me llama de forma especial.

-Bueno, Derpy Hooves, tras este mal viaje a Canterlot, debo decir que es un alivio encontrarme con la pony más dulce de Equestria.

Derpy se sonrió suavemente.

-¿Soy un muffin para ti?

Turner arrugó la frente, divertido.

-Sí, eres un Muffin- exclamó conmovido y se sonrieron mutuamente pero entonces sacudió la cabeza con fuerza -. ¡Santos corceles relinchantes! ¿Qué fue eso? ¿Cómo llegué a decirte eso? ¿No estaba furioso hace un minuto?

-¿La fuerza de la amistad?- comentó divertida para aplaudir -. Y entonces… ¿Te mudarás a Ponyville, serás mi amigo y me dirás de forma especial Muffins?".

Whooves miraba a Derpy cambiando de colores para seguir dibujando en su pliego.

Ambos apenas tendrían los dieciocho años de edad cuando se conocieron y había pasado casi cuatro de su repentina, peculiar, pero muy linda y unida amistad.

Aunque Ponyville tuvo algunos años siendo un pueblo muy tranquilo y silencioso…eso cambió hace casi más de un año con la llegada de Twilight Sparkle. Con villanos, alocadas situaciones en el pueblo y todo eso. Al haber perdido ese silencio que fue lo que motivó a instalarse allí, alguna vez pensó mudarse, pero se había encariñado mucho con el pueblo y sus ponies que con ellos, se acostumbró a cada acontecimiento que ocurría.

O principalmente se quedó por alguien…

-¡Terminé!- anunció la pegaso levantando el pliego, mostrando un dibujo de él y ella compartiendo un muffin con un arco que decía "Mejores Amigos Por Siempre".

-Santos corceles relinchantes- dijo con serenidad suavizando los ojos -. Es hermoso. Pero creí que harías unos…- se sonrió – "garabatos".

-Sí, pero cambié de opinión. ¿No es mejor así?

-Muffins…

-¿Sí?

-Gracias por presentarme Ponyville.

-Siempre dices eso, Doc- sonrió torciendo los ojos.

"Es que nunca terminaré de agradecerte" pensó y regresó la mirada hacia donde ya se iban Sunset y Twilight, manteniendo la sonrisa y concentrando su mirada a la unicornio dorada. "Si ese día no hubiera estado en mi cuarto al obligarme salir antes del laboratorio, no me hubiera encontrando con Muffins. Supongo que de forma indirecta, gracias a ti la conocí".

-Brrrr- exclamó Sunset sacudiéndose.

-¿Qué pasa?- le preguntó Twilight mientras galopaban.

-No sé, me siento como observada.

-Estás paranoica- jugó codeándole y Sunset sintió una electricidad que se paseó como una delgada y fría línea por su cuerpo, lo que la hizo mirar de reojo con curiosidad a la alicornio.

Desde su redención, no le costaba admitir lo mucho que admiraba a Twilight y perderse para hablar tan bien de ella. Como le dijo a Flash Sentry antes de irse, ella era lo que necesitaba cuando tenía un dolor en su corazón. Era inteligente, fácil de querer y admirar, talentosa, portadora de una magia poderosa, ahora incluyendo la alicornio, una monarca con súbditos que la aprecian y buscan consuelo y consejos con su sabiduría sobre la amistad gracias a sus cinco amigas, quienes aparte eran portadoras de los Elementos de la Armonía, uno de los medios más fuertes de defensa más fuertes de Equestria, capaz de detener alguna vez al mismísimo Espíritu del Caos y Nightmare Moon, en dos ocasiones. Twilight era luz, una brillante, demasiado fúlgida. Por eso no podía escribirle en su libro los cambios negativos que sentía dentro de ella, con el temor de defraudarla. Porque era todo lo contrario a ella.

Twilight Sparkle era lo que todo pony quisiera ser y tener.

-Es gracioso…ahora yo me siento…- decía la alicornio con gracia para mirar a Sunset y ver la embelesada mirada sobre ella -…observada…-completó torciendo el gesto, incomodada. -. ¿Qué?

-Twilight…

-¿Sí?

-Ahm…- regresó su mirada enfrente con los ojos hacia algún lado -…nada…

-Dime. ¿Qué veías tanto?

-Nada. Olvídalo.

-Vamos, Sunset…

-Nada.

-Ya te lo sacaré. Tengo mucho tiempo. Vives bajo mi mismo techo, ¿Recuerdas?

-Cómo olvidarlo…es un castillo…

-Y es tuyo también. Es el Castillo de la Amistad y tú eres mi amiga, ¿Entiendes?

Sunset suspiró.

-Entiendo…- murmuró dándose cuenta que estaban más cerca del bosque Everfree.

Unos minutos después, Sunset y Twilight cruzaban el camino que dirigía a una humilde cabaña, encontrándose con una pegaso de crin rosa pálido alimentando algunas ardillas, volando en un árbol.

Sunset curvó las cejas con una pequeña sonrisa.

-Fluttershy- murmuró para sí y Twilight le asintió.

-Sí que tenían apetito- dijo la pegaso sonriéndole a los animales para escuchar pasos entre el césped y bajó la mirada, sorprendida de ver de vuelta a Sunset Shimmer.

Se cohibió un poco y aterrizó frente a ellas con mirada gacha, haciendo cubrir su melena un poco su rostro.

-Buen día, Fluttershy- saludó Twilight expandiendo una sonrisa -. Te presento a Sunset Shimmer. Sunset, ella es Fluttershy.

-Ho-hola- saludó la pegaso.

-Ho-hola- también tartamudeó Sunset, incomodada. Asimismo como le pasó con Rarity. No sentía nada. Seca, lo que exteriorizó con un gesto y cuerpo tieso, lo que cohibió más a la pegaso.

Y se hizo el silencio. Ambas ponies mirando hacia un lado entumecidas. Sunset la miraba de reojo, escéptica y Fluttershy contrariada.

-Emmm- pensó Twilight aclarando la garganta para romper aquel ambiente que hasta ella se incomodó y miró a Fluttershy -. ¿Y…qué hacías en el árbol?

-Alimentaba…las ardillas…- dijo con voz aguada de la vergüenza.

-Oh.

De nuevo silencio.

Twilight miró a Sunset y con un movimiento de cabeza la motivó a decir algo. Sunset tenía las cejas curvadas y miró a la pegaso.

-Ahm…emmm…- "'¿Qué digo? Esto es tan incómodo" pensó -…eh…me…me gusta tu crin…

Como alérgica a los cumplidos, Fluttershy se cohibió más, sonrojándose.

Sunset suavizó la mirada, nostálgica y lamentándose. "Bueno…a él le funcionó…" se recordó y desvió la mirada, rascándose más incómoda a un lado de su pata delantera.

-¿Nos das un minuto?- le preguntó Twilight a Fluttershy para apartarse con Sunset.

-Lo siento pero esto es demasiado extraño para mí- le dijo antes de que la regañara.

-Lo sé pero debes hacer un esfuerzo.

-Bueno, tu amiga no ayuda mucho que digamos.

-Entiendo pero tú conoces a Fluttershy, la primera vez suele ser muy tímida.

-Mi Fluttershy no lo fue conmigo- defendió mirando a un lado.

-Las circunstancias fueron distintas.

-¿Entonces debo convertirme en demonio para que la tuya me muestra amabilidad?- ironizó. -. Vaya…- lamentó, pensando… ¿Entonces su Fluttershy fue su amiga para "arreglarla"? O más bien…todas las amigas que ganó, sólo fueron por eso, porque Twilight se los pidió…Sunset curvó las cejas con sus reflexiones. ¿Habían construido su amistad…por el simple hecho de que no volviera a recaer, no porque realmente les nacía?

-¿Sunset?- la llamó Twilight y entonces ella la miró.

¿Twilight era comprensiva y amable…por las mismas razones, no porque realmente le importaba por ser ella misma?

"No son tus amigas porque realmente te quieren sino por…temor".

-Twilight, no me siento bien- exclamó con una repentina jaqueca, queriendo dejar de deducir cosas sin control.

-Hey…- la llamó, viéndole los ojos aguados -. ¿Qué sucede?

Pero Sunset sacudió la cabeza retrocediendo, rechazando su casco estirado.

-¿Quieres un té?- ofreció Fluttershy aún con voz muy suave pero mostrando amabilidad al ver que se descomponía.

"¿Lo ves?" pensaba mirando a la pegaso "Sólo estiran su casco cuando pareces perder el control".

-No, gracias- rechazó con voz seca -. Sólo necesito estar sola.

-Por supuesto que no- señaló Twilight poniéndose firme.

-Oh, sí, no pueden dejarme sola, ¿cierto?- comentó con voz molesta, frunciendo el ceño -. No te culpo…Las Rainbooms también hacían eso…

-Sunset, no me refería a eso- se explicó la alicornio enseguida –solo que recién llegas a este mundo después de mucho tiempo y tal vez te sientas incómoda como para que andes sola por allí.

-En cualquier mundo terminaré sintiéndome incómoda- refunfuñó y se dio vuelta, hacia…

-¿A dónde crees que vas?- la llamó Twilight al verla dirigirse al bosque Everfree.

-Justo dónde empezó todo- murmuró para sí, sintiendo los pasos de Twilight tras ella e iluminó su cuerno y se teletransportó, desapareciendo frente a ella.

-¡Sunset!- lamentó Twilight.

-¡Lo siento, lo siento!- se apresuró Fluttershy -. Es mi culpa. Fui muy tonta. Muy tímida y la espanté. Lo lamento tanto.

-No es tu culpa. En realidad, se portó también extraña con Rarity- comentó con las cejas curvadas -. Creo que esto será mucho más difícil de lo que pensé.

-¿Pero por qué fue al bosque Everfree?- cuestionó preocupada y lanzando una mirada temerosa hacia el ambiente oscuro y tétrico del bosque.

-¿Rarity?

-Hola, Querido- saludó la modista notoriamente agotada frente a la entrada de la casa de Moon White.

-¿Qué hace aquí?- dudó levantándole una ceja.

-Vine a ver cómo andan las cosas en la boutique que tengo en Canterlot y aproveché a ver cómo estabas después de lo de anoche.

-Pues…estoy mejor, gracias por preguntar- se la quedó mirando -. Pero usted no se ve muy bien. Parece agotada.

-Ideas tuyas, ¿Puedo…?- preguntó señalando el interior de la casa.

-Claro- aceptó intrigado y se hizo a un lado, sólo para ver a la unicornio entrar arrastrando con su magia un exhibidor con ruedas en el que colgaban algunos trajes -. Rarity…- dudó levantando de nueva la ceja.

-Antes de que preguntes, me di cuenta que tenía algunos diseños en la boutique...

-Ajám- le siguió la corriente.

-Y que se quedaron sin vender.

-No te creo- dramatizó sorpresa.

-Y bueno, como eres maestro, vine a…

-¿Venderme algunos?

-Regalártelos, querido. No harán más que bultos si los conservo y…

-Ok, ya seguí el juego suficiente.

-¿Disculpa?

-Rarity… tú diseñas para yeguas…y estas prendas son de corcel…lo que me hace pensar que los diseñaste especialmente para mí, ¿Me equivoco? Creo que no.

La unicornio bajó los hombros, resignada.

-¿Qué hace en realidad aquí?- le preguntó ojeando los trajes.

-Me siento muy mal por lo de anoche y no sé, quise compensar algo diseñándote unos trajes aunque no compenso mucho, ¿cierto?

-Rarity…- suspiró desviando su mirada en ella-. No tiene nada de culpa de lo que sucedió. Twilight ya te lo dijo.

-Sí pero fui cobarde, tenía miedo y eso a lo mejor me retuvo a…

-Rarity- le interrumpió con un suspiro para darle una suave sonrisa -. ¿Quieres té? Se nota que te urge un té.

-Ahm…-dudó, parpadeando sorprendida por la oferta -…bueno, está bien…

-Sígueme- exclamó caminando hacia la cocina y Rarity obedeció.

La modista se sentó en una de las sillas de la mesa mientras veía a Moon White cerca de los anaqueles y sacó una caja de té, encendió la hornilla y puso calentar el agua.

-¿Sabes? Yo también tenía miedo- rompió el silencio el unicornio.

-¿Ah, sí?

-¡Todos en ese salón teníamos miedo!- exclamó expandiendo la sonrisa con obviedad dándole la cara -. Vamos…sé que puedo ser serio pero no soy de piedra. Pero lo que me ha enseñado estos años practicando la magia y bueno, con mi condición, es que nunca debes perder la concentración. Aunque hasta el mejor puede fallar…-miró hacia la olla que se calentaba -…como a Twilight con mi hechizo, y me estaba pasando a mí, por eso tuve que sacarlos del salón, para retomar la concentración…aunque tener a mis cascos dos princesas perdiendo su magia y debilitando su cuerpo en el proceso me hicieron difícil la tarea…- lanzó un suspiro mientras apagaba la hornilla, sacaba la olla y colocaba el agua en una taza con un sobre de té en ella. Todo levitándola con su magia.

-Oh…bueno, no parecías temeroso, bueno, algo ansioso pero…- se interrumpió al ver que todos los objetos levitados cayeron en el mesón.

Moon White frunció el ceño, rascándose la barbilla.

-Interesante…- murmuró él para sí.

-¿Necesitas ayuda?

-No…mejor, sí- dijo para mirarla -. Cuando diga hable, hágalo.

-Ah…está…bien- dudó sin entender.

Moon White volvió a levitar todo, con la mirada fija a la caja de té, la pequeña olla y un sobre.

-Hable- dijo después de unos largos segundos.

-Bueno…eh…lo que trataba de preguntarte era de qué en sí tenías…- y calló al ver que de nuevo los objetos caían -. ¿Moon White?

-Ouh…- lamentó curvando las cejas -. No puedo dividir mi atención al levitar- se dijo para sí.

-¿Cómo?

-Por lo que veo, desde ahora, si presto atención a algo, como a lo que usted dice mientras use magia- se explicó mirándola -, no tengo la fuerza para mantener la levitación y se romperá el hechizo. Tal vez suceda en otros también- miró el rostro triste de Rarity –pero…creo que si empiezo a practicar aumentando la concentración, podría recuperar a hacer ambas cosas a la vez a la larga, no sé- trató de animarla y levitó la taza humeante hacia ella…aunque lo pensó mejor y se lo puso en un casco -. Seamos precavidos…- sonrió amable, para evitar que la taza se rompa al caer si lo levita.

-Tú sólo tratas de hacerme sentir menos culpable.

-Trato de ser optimista- sinceró dejando la taza frente ella. -. ¿Cuál era su pregunta?- quiso retomar el tema.

-¿De qué temías?- preguntó para tomar un sorbo de té.

-Lo mismo que ustedes. De que las princesas terminaran por perder su magia y ser más débiles.

-Como tú- dijo mirándolo a los ojos y Moon White concentró mejor su atención en ella -. Por eso lo hiciste.

-¿Qué?

-No querías que ellas sufran algo parecido a lo que tú, ¿Cierto? Por eso te sacrificaste al entregar parte de tu magia.

Moon White se sentó a una silla frente a ella, posó un codo a la mesa y sostuvo la cabeza con el casco.

-Eso…creo…digo, yo puedo asimilar mejor si pierdo parte de mi magia, estoy acostumbrado y soy un simple maestro. Pero ellas…son Princesas. Les urgen más su magia que lo usan para y por Equestria. Por nosotros…- miró hacia un punto vacío -…yo no tuve opción, pero ellas sí, y no podía…no iba a desaprovecharla, costara lo que costara.

-Ese ha sido uno de los actos más generosos que he visto- admitió con sonrisa relajada y Moon White regresó la mirada en ella con una sonrisa divertida.

-Es un honor escucharlo de la portadora del elemento de la generosidad.

-Te siento diferente… ¿Lo de ayer te ha hecho pensar mejor las cosas?

-¿A qué se refiere?

-Estás siendo muy amable- tiró una risa –días atrás si vendría a tu casa con esta oferta de ropa, me hubieras teletransportado afuera con un "ya le dije que no"- hizo la boca un lado entrecerrando los ojos en él, pensativa -. O…más bien estás usándome de excusa.

-¿Excusa?- dudó arrugando la frente.

-Sí, excusa de atender una visita para mantener la mente ocupada y no pensar que Sunset Shimmer ya debe estar en Equestria.

Moon White retrocedió la cabeza, sorprendido y…atrapado.

-Rayos…- se abrumó arrugando la frente -. Usted da miedo.

-Acerté, ¿No es cierto?- rió divertida para susurrarle -. Soy buena observadora y en los detalles- suspiró -. Entonces… ¿Quieres saber lo que sé de ella?

-No me importa- exclamó cruzándose de cascos y desviando la mirada.

-Estuvo en mi casa.

-No…me importa.

-Hablé con ella.

-No…me…importa.

-Se veía muy incomodada.

-Que…no me…- suspiró resignado, mirando hacia el tumbado -. No quiero que me importe.

-Moon White…

-Ya se los dije ayer- recordó regresando la mirada en ella -. Cumplí mi trato con la Prin…¡Con Twilight! Yo le enseñé el hechizo, ella me dijo la verdad, punto. Se acabó. Me desligué de todo. Anoche fue lo último que sabrán de mí. No me involucraré más en sus cosas.

-Querido… te importa.

-Yo no…

-Dijiste que no quieres que te importe, lo que significa que te importa.

-¡Escuche…!- bramaba ceñudo.

-Y poniéndote defensivo y terco solo lo hace más obvio.

-¡Basta de sus observaciones!- se abrumó -. Quema esa mirada…- admitió viendo los ojos sabiondos de Rarity pegados a cada reacción de él con una ceja levantada.

-Te preocupas por ella- le dijo más suave, viendo que al fin su rostro se ablandaba, resignándose -. Tú aún le tienes cariño.

-Pero…- la miró de reojo -. ¿Cómo es posible? Ella…fue…-frunció el ceño, dolido –cruel…

-Pero tú no lo eres- observó -. Por eso. Y por más resentido que estés con ella…tú aún sientes estima por ella. No puedes ser malo…sí terco, muy terco, irritablemente terco, hasta ridícul…

-Ya entendimos- interrumpió levantando una ceja

-El punto es, que tienes buen corazón, uno marcado por el resentimiento, pero que no puede odiar aunque dices hacerlo.

-Pero no tiene sentido- murmuró, realmente confundido.

-La magia a veces no tiene sentido. Sin embargo está en nosotros- comentó para tomar de su té y observar la mirada del unicornio. Estaba desarmado. En serio parece haberle afectado la llegada de Sunset…y quería aprovecharlo -. Moon White… ¿Cómo se conocieron tú y Sunset Shimmer?

Moon White soltó una pequeña risa, negándose la cabeza, divertido.

-La…conocí en un parque…tendríamos unos ocho años. Yo caminaba cuando tuve esa sensación, esa necesidad de voltear la mirada y cuando lo hice, vi a una potrilla dorada de melena bicolor amarilla y roja, mirando fijo una flor, ignorando las risas de los potrillos en los juegos, saltando por allí. Tenía un lazo rojo en el cuello…-se le salió una sonrisa –me llamó mucho la atención y me le acerqué.

*Flashback*

-"Hola- sonrió anchamente el unicornio blanco detrás de la flor que Sunset miraba fijo. -. Mi nombre es Moon White, ¿Y el tuyo?- pero los ojos cyan se limitaron en lanzarle una mirada dura y regresar su vista a la flor -. ¿No hablas?- dudó, y miró la flor -. ¿Qué tanto la miras?- preguntó curioso para escuchar una exhalación fuerte de la unicornio -. ¿En serio no hablas? Yo conocí un pegaso que no podía oír pero cantaba muy hermoso…- curvó las cejas –pero me da tristeza saber que jamás podrá escucharse- conversó para caminar y sentarse a su lado -. ¿Por eso estás apartada del resto? ¿Se burlan de ti porque eres muda?- y Sunset cerró los ojos frunciendo el ceño -. No les hagas caso. Yo puedo ser tu amigo aunque no hables. Sólo asientes para un "sí" y sacude la cabeza para un "no" ¿entiendes?- pero no tuvo respuesta -. Oh… ¿Serás sordamuda?- se preguntó y esa fue la gota que rebosó el vaso.

-¡POR CELESTIA!- bramó ceñuda y plantándole la mirada -. ¡Qué irritable eres! ¡¿Qué no te callas?!

-¡Es un milagro!- dramatizó forzando a que los ojos vidrien y la abrazó de golpe, enfureciendo más a Sunset -. ¡Puede hablar! ¡Yo le devolví el habla!- la apretó más mirando al resto de potrillos -. ¿Escuchaste Equestria? ¡La muda ya no es más muda!

Su actuación hizo que algunos dejaran de jugar para mirar con rareza a ambos y otros simplemente se reían. Sunset acentuó su ceño fruncido, sonrojada por la vergüenza.

-¡Apártate lunático!- exclamó empujándolo hacia adelante para verlo reír.

-Estoy bromeando…

-Ja-Ja, mal chiste- exclamó con fastidio.

-Al menos te hice hablar, ¿no?- se divirtió levantándole una ceja y Sunset se tapó la boca, sorprendida de que era cierto y frunció el ceño. -. Dime, ¿Cómo te llamas?

-Ni loca te diré mi nombre.

-¿Por qué no?

-Eres raro, qué si te lo digo, buscas dónde vivo y me haces caldo.

-Jajajaja- rió -. Eres divertida. Me agradas.

-Iuk, tú no.

-¿Por qué? ¿No te juntas con corceles?

-No me junto con nadie.

-¿Por qué? ¿Te crees especial?

-No, pero algún día lo seré- aseguró para decir con fastidio: -y preguntas demasiado.

-Wow, ¿Qué crees que serás un día para hacerte especial?- preguntó y sintió que atinó con la pregunta correcta porque algo brilló en sus ojos cyan.

-Seré una princesa alicornio como Celestia- aseguró, firme.

-¿Admiras a Celestia?- se emocionó -. Yo a Star Swirl. Espero algún día ser un hechicero como él.

-¿Quién es Star Swirl?- dudó y Moon White retrocedió aspirando con drama.

-¡Monstruo!

-¡Hey!- reprochó.

-¡¿No sabes quiénes es Star Swirl?! ¡Es el padre del hechizo anamórfico!

-…

- Ha hecho más de 200 hechizos.

-…

-¡Uno de ellos es poder viajar en el tiempo momentáneamente! ¡En el tiempo!

-…

-No te culpo…- se resignó desinflándose -. Muy pocos saben de él.

-No debe ser tan especial para ser que unos cuántos sepan de él- comentó para sonreír petulante -. Al menos la Princesa Celestia es muy conocida y adorada por todos. Es poderosa, es muy hermosa, vive en un gran castillo, ¡En Canterlot! Gobierna toda Equestria y hace que todos hagan lo que dicen sin que chisten. Deja a tu…- torció el gesto -¿Cómo dijiste que se llamaba?

-Star Swirl.

-Bueno…ése…lo deja pisoteado, un nada.

-No lo creo, digo, no debe serlo tanto pues para tu información, Star Swirl fue prácticamente el casco derecho de tu querida Celestia tras la corrupción de la Princesa Luna- exclamó desvainando la espada ante el ataque a su héroe y Sunset lo miró, impresionada -. Como oyes y para que veas que no miento, la próxima vez, vendré al parque con un par de libros que tengo de él y veas lo genial que puede ser. Quisiera tener su colección completa pero son caros y mis padres no pueden pagarlo.

-Eres un nerd.

-Tomaré eso como un cumplido- se sonrió.

Una campanilla sonó y Sunset elevó las orejas enseguida.

-Tengo que irme- avisó Sunset levantándose y Moon White la imitó.

-¿Estarás aquí el próximo sábado?

-No contestaré eso.

-¿Por qué?

-Porque no quiero volver a encontrarme contigo.

-¿Por qué?

-Porque no somos amigos.

-¿Por qué?

-Porque yo no tengo amigos.

-Podrías ser el primero.

-¡Jamás!

-¿Por qué?

-¡Para empezar no dejas de hacer mil preguntas!- se quejó.

-Ah…si es eso, preguntaré menos. Pero antes, ¿Por qué mirabas la flor?

-¡Dijiste que preguntarías menos!

-Es la última, lo prometo.

-Trataba de hacer un hechizo.

-¡Cool! ¿Cuál?

-Lo siento- se sonrió de lado -. Dijiste que la anterior sería la última.

-¿Me lo dirás la próxima vez?

-…- y empezó a caminar hacia donde se reunían otros potrillos también con lazos rojos en su cuello.

-¿Me dirás tu nombre?- le gritó mientras se alejaba.

-¡Deja de preguntar!

-¡Me…me gusta tu crin!

Sunset paró a raya para voltear y reclamar con un gesto el cumplido.

-Bueno…- habló, removiendo la tierra con una pata y mirada cohibida -…escuché por allí que a las yeguas le gustan que le digan que su crin es bonita… ¿Así serías mi amiga?- y levantó la cara de prisa -. ¡Aunque sí creo que la tuya es bonita!- exclamó enseguida para que no creyera que era solo por decirlo -. ¡Palabra!

Y los labios de Sunset no evitaron curvarse en una sonrisa divertida.

-¡Lunático!- soltó y se le escapó una risa mientras daba la vuelta y continuaba con su marcha.

-¿Eso fue una risa?- se animó.

-¿Qué? ¡NO!

-¡¿Entonces nos vemos el sábado aquí mismo?!

-¡Sí!- cayó en su juego y agrandó los ojos- digo… ¡NO!- gruñó y Moon White rió".

-Para ser alguien que dices odiar…- dijo Rarity viendo la mirada perdida y dulce de Moon White -…hablas de ella con mucho cariño…pero, ¿Qué sucedió para que se enemistaran?

Y los ojos grises perdieron el brillo y se endurecieron, lentamente frunciendo el ceño y el rostro se expresó rudo, devolviendo la mirada en Rarity, quien curvó las cejas al ver el repentino cambio de humor.

-No quiero saber nada de ella, ¿Sí?- dijo con voz seca.

-Pero creí…

-¡No me importa! Es la pony más egoísta y fría que he conocido. Además me contaron lo que hizo en el mundo tras el espejo. ¡Sólo solidifica mi postura!

-Pero no lo fue siempre por lo que veo.

-¡Siempre lo fue, sólo que sacó lo peor de sí en el momento justo, en el momento en el que yo…!- se interrumpió, reteniendo un gruñido concentrando su mirada dura sobre la unicornio. -. No volveré a mirar atrás.

-Moon White…

-Pierde el tiempo- refunfuñó mirando hacia un lado y el relajado ambiente se entornó incómodo y pesado.

Al ver la actitud esquiva y terca, Rarity tomó el último contenido de té y se levantó de la silla.

-Gracias por el té.

-De nada- levantó la mirada aún endurecida -. Y ni crea que aceptaré sus regalos…- relajó un poco los ojos -. Pagaré por ellos, ¿Está bien?

Rarity le regaló una amable sonrisa.

-Por ser amigo, te los dejo en oferta y facilidad de pago.

Moon White abrió la boca para contradecir eso de "amigo" pero se resignó. No podía negarlo y Twilight tenía razón. Esas seis ponies habían roto sus reglas y sería tonto negárselo más.

Tal vez lo había sido demasiado tiempo y está cansado de serlo.

-"¿No tengo padres?

-Los tienes sólo que…no están aquí.

-¿Por qué?

-Querida… ¿Has visto el bosque que tienen prohibido acercarse?

Un potrilla dorada de ojos cyan asintió con una mirada de profunda tristeza y ojos llorosos.

-Bueno…dos jóvenes potros te encontraron sola dentro de él cuando apenas tenías días de nacida.

-¿Qué hacía allí?

-No lo sé, querida- consoló una pony terreste de crin verde y cuerpo rosa.

El corazón de la huérfana le dolía con cada palpitar mientras se le desbordaban unas lágrimas.

Desde muy pequeña, muchos ponies adultos se encargaron de educarla y explicarle el mundo que le rodea con otros potrillos en un gran edificio. Ahí dormía. Ahí estudiaba. Ahí se desenvolvía.

En realidad, su único mundo era el orfanato.

-¡¿Bosque Everfree?!- corearon un grupo de potrillos mirando con ojos alarmados y espantados a Sunset.

-¿Ahí te encontraron?- se horrizó un pegaso naranja.

-Pues…sí- respondió Sunset bajando la mirada.

-¡Qué horrible! ¿No tenías miedo?- preguntó otra unicornio.

-¡Dah! Era una bebé- le respondió otro potrillo. -. No sabía.

-¿Te abandonaron en ese lugar?- se preguntó un potro terrestre, mirándola receloso -. Debiste hacer algo muy malo como para que te dejaran allí.

-O no te querían ni un poquito- opinó otro.

-¡Pudo comerte un monstruo!

-Sunset "carnada de monstruo" Shimmer- lanzó uno con una risa que no evitó que algunos se le salieran una también.

-No es gracioso- musitó Sunset con la cabeza gacha y los ojos hacia arriba.

-Pero es verdad. ¡Te dejaron de carnada en el bosque más tenebroso de Equestria!

-Las criaturas pudieron haberte comido.

-Hubieran dicho algo como "ñam ñam ñam. Me sentó mal esa unicornio"- se carcajeó con voz gruesa como imitando a un monstruo haciendo que otra tanda de risas se elevaran.

No todos se reían. Otros simplemente miraban las burlas sin inmutarse ya que si hablaran, sabrían que ellos también serían blancos de burlas. Sunset no podía evitar pensar que tenían razón. ¿Tan poco valía como para no sólo ser abandona, sino serlo en el bosque Everfree con lo peligroso que es?

Ella pensó que compartir su historia, como los demás lo habían hecho, se sentiría menos afligida, pero qué equivocada estaba. Por abrir la boca, el rumor corrió, y como todo rumor, empiezan a llover suposiciones y tergiversar historias, concluyendo que como su origen fue en aquel misterioso y tétrico bosque, algo malo había con ella. Inventando historias que nació de la oscuridad del bosque, o que sus padres eran brujos de magia oscura, o que simplemente no la quisieron nada y la abandonaron allí porque sabrían que no dudaría ni mediodía.

Aquella mala fama la hacían ganar miradas fijas y curiosas. Empezaron a ignorarla o simplemente molestarla con más malos chistes de ser devorada o que era la menos querida de todos los abandonados por su historia.

Sunset sólo podía reaccionar con lágrimas y lamentos, siempre llorando buscando el consuelo de alguna de las cuidadoras que pese que hablaran con los potrillos, más podía el peso del rumor y burlas.

"No los tomes en cuenta" le recomendaban, y ella empezó a hacerlo, logrando encerrarse en su burbuja y acostumbrarse a su soledad, además, de que en su mundo, nadie podría ser su amigo, sólo alguien a quien ignorar e importarle muy poco, siendo su única prioridad, ella misma".

-¿Cómo encontrar respuestas?- se preguntó Sunset rompiendo el recuerdo, en algún lado del bosque, caminando despacio y con la mirada alerta. -. ¿Pero en realidad qué estoy buscando?- se frustró, sentándose. -. ¿Qué hago aquí?- reconoció su estupidez pero no se resistió a la idea de salir de la presencia de esas ponies, que la incomodaban, huir.

O más bien huir de lo que pensaba.

¿Quieren ayudarla? Ya se sentía asqueada de tanta ayuda inútil que sólo la empeoraba. El pensamiento la hizo respingar, sacudiendo la cabeza curvando las cejas. A veces, simplemente, sentía que perdía el control de lo que recordaba, pensaba y sentía. Y muy seguido le pasó el día de hoy.

Miró su alrededor. Se había perdido ante el recuerdo y desconoce cuánto lleva caminando, respingando por algún movimiento de las plantas y de su propia frágil sombra entre la poca luz del bosque. Llevaba el cuerno iluminado, encerrada en un campo de fuerza. Si alguna criatura se lanzaría a atacarla, debía pensarlo dos veces, ya que apenas haría contacto con la magia que la rodeaba, una descarga eléctrica lo dejaría paralizado del ataque dejándole suficiente tiempo para escapar. "¿Demasiado? No lo creo. Es tonto no usar hechizos de protección que a la vez ataquen a tu enemigo por ser… ¿muy cruel?" pensó, mirando el campo de fuerza. "bueno…la descarga es fuerte y puede que dañe permanentemente…hasta probabilidades de afectar de hecho el corazón pero…estoy defendiéndome" suspiró rodando los ojos con fastidio "Y nadie lloraría por un monstruo menos. Deberían agradecérmelo. Bien pensaba Moon White. Los buenos hechizos deben ser compartidos para el uso de todos los unicornios, no sólo deben ser conocimientos de las prince…"detuvo el pensamiento al notar que había mencionado al unicornio. "Moon White…"repitió arrugando la frente y miró de nuevo el…

-"¿Campo de fuerza?- preguntó el potrillo blanco de ojos grises viendo a Sunset concentrada frente a una flor en el parque -. ¿Es lo que intentabas hacer el sábado pasado?

-S-sí- forzó a contestar mientras de a poco, la luz del cuerno parpadeaba tratando de lograr el hechizo pero la flor no se cubría en un domo de su magia. Sunset se detuvo con un resoplido ante el esfuerzo. -. Recién empiezo a practicar. Ya lo lograré.

-¿Por qué quieres hacer uno? ¿Dónde oíste de él? ¿Estás interesada en la ma…?

-¡Dijiste que preguntarías menos!- se quejó frunciéndole el ceño.

-Lo siento- exclamó, tapándose la boca con ambos cascos -. Soy muy curioso.

-O muy irritable.

-¿Irritablemente curioso? ¿O curiosamente irritable?

A Sunset se le soltó una risa que detuvo al instante.

-Hey, te hice reír de nuevo- celebró el unicornio.

-No es cierto. Estaba…tosiendo.

-¿Por qué haces eso?- dudó -. ¿Por qué no admites que te hago reír?

-¡Y de nuevo las preguntas!- se volvió a quejar y se levantó para irse.

-¡Ya, ya, no vuelvo a preguntar!

-No te creo- exclamó ceñuda y empezó a alejarse.

-¡Traje los libros de Star Swirl!- avisó y Sunset volteó, viéndolo quitarse la alforja que colgaba en su lomo, haciendo caer un par de libros de pasta dura y purpura. -. Ven. Te mostraré algunos datos que te gustarían.

-¿Por qué tan seguro?- preguntó mientras retornaba a él.

-Porque tiene que ver con la Princesa Celestia- aclaró buscando las páginas mientras torcía el gesto -. Aunque debo admitir que no son más que un par de líneas. Se sabe muy poco de la vida privada de Star Swirl, tanto, ¡Que nadie lo recuerda de juventud! Sólo siempre anciano y con espesa barba blanca.

-¿No te aburre leer?

-Si es algo que te interesa, no.

-¿Y qué te interesa?

-La magia- levantó la mirada con una sonrisa -. Y Star Swirl pasó toda su vida estudiándola. Yo quiero hacer lo mismo. Quiero ser un gran hechicero como él. Por eso…- miró la flor e hizo brillar su cuerno, llevando un casco a un lado de este y sacó la lengua a una comisura de su boca, concentrando su mirada en la flor para hacer aparecer un pequeño campo de fuerza gris y Sunset aspiró emocionada sonriéndose. -…desde ahora estoy practicando.

-¡Debes enseñarme!- exclamó radiante.

-Mejor aún. ¡Seamos compañeros de clases!

-¿Compañeros?- dudó, bajando el ánimo.

-Sí. Estoy en un curso de magia intensivo. Desde muy pequeño mostré habilidades de la magia así que mis padres con sacrificio, me inscribieron a ese curso, así cuando intente aprobar las pruebas de la Escuela de Magia para Unicornios Superdotados pueda estar listo.

-¿Puedes ir más lento? Explícame qué es ese curso, esa escuela. ¿Hay más interesado en la magia como nosotros?

-No sales mucho, ¿eh?

-Mmm, no…- contestó desviando la mirada, ciertamente avergonzada y Moon White lo captó.

- ¿Conoces otro hechizo?- quiso cambiar de tema.

Sunset le devolvió la mirada y asintió lentamente. Cerró los ojos e hizo brillar su cuerno. El resplandor de su magia cyan la cubrió entera, haciéndola desprender de a poco del suelo y la magia se desprendiera de ella formando una nube cyan brillante bajo su pequeño cuerpo y se recostara en ella, flotando y siendo dirigida por ella. Al abrir los ojos, vio la boca desencajada de Moon White.

-Eso…es…wow…es demasiado genial…no…cómo…es…

-No te entie…

-¡Eres muy talentosa!- celebró resplandeciendo y Sunset retrocedió la cabeza, asombrada por el cumplido -. ¡Es magia complicada para un potrillo lo que acabas de hacer! ¡Yo aún debo practicar para mantener una levitación! ¡Y tú te levitas entera!

-¿Qué? Yo…sólo desprendí mi magia para hacer una nube. No es gran cosa. Cualquier unicornio puede hacerlo.

-Sí pero, ¿Desprender magia? ¿A nuestra edad? ¿Sabes el poder de concentración que debes tener? ¿Y aprendiste sola?- disparaba cada vez más maravillado. Sunset asintió lentamente. -. Wow, ¡Sabía que tenías algo especial!

Sin darse cuenta, Sunset empezaba a dibujar despacio una sonrisa a la vez que un rubor cubría sus mejillas y sus ojos se iluminaban divertidos al ver a Moon White celebrar desde el suelo su habilidad, disparándole preguntas.

Los halagos los sintió tan extraños, porque normalmente recibía apodos o bufas.

Se suponía que ella no traía nada bueno.

Se suponía que solo era un chiste.

Se suponía que en su mundo no tenía amigos.

Pero esta vez, alguien se expresaba ante ella, positivamente. Alguien era muy amable. No la juzgaba. La divertía. La motivaba. La hacía querer dejar de pensar por primera vez en ella misma.

Tal vez, sólo tal vez, su mundo era más grande que el orfanato. Y en ese mundo, estaba Moon White".

-Ese Lunático…- murmuró Sunset vidriándole los ojos con ceño fruncido cuando sobresaltó al escuchar el movimiento de las copas de los árboles. -. ¡¿Quién anda ahí?!- preguntó y más copas fueron movidas con velocidad.

Sunset acentuó su ceño fruncido, parándose con mayor firmeza y a la defensiva, concentrando más magia de su cuerno y cargó su campo de fuerza haciendo que hasta unos pernos de electricidad chispearan cuando la silueta se dirige hacia ella y Sunset expande su campo de fuerza para deshacerla, haciéndola levantar y aterrizara sobre su amenaza.

-¡Hey!- alcanzó a advertir la víctima para hacerse a un lado de prisa, alcanzando a evitar el ataque pero la fuerza de la misma la empujó violenta contra un árbol y rodar en el suelo.

El cuerpo quedó echado mientras jadeaba de dolor y Sunset se acercó para conocer a la criatura y encontrar a…

-¡¿Rainbow Dash?!- escupió agrandando los ojos, viendo malherida a la pegaso con su ala derecha entumecida y plumas que alcanzaron a ser quemadas.

¡Buen viernes para todos! Y regresamos con la a continuación de la segunda temporada de esta historia bajo el nombre "Lo Que Somos Ahora". Como verán, ya se empezará a revelar el pasado de Sunset y de otros personajes para entender lo que sucede en su presente.

Bienvenidos a todos y espero les haya gustado este primer capítulo. ¡Comenten y denle fallow y/o fav! :3

Ahora actualizaré los días VIERNES, así que atentos xD

Les deseo un buen fin de semana y…

¡Sunny Honey, fuera! *ya extrañaba escribir esta despedida xD*