ALL HALLOWS' EVE

por Nimirie

Inspirado por la película Trick r' Treat

Este fanfic participa en el reto Halloween del foro I am sherlocked


31 de octubre 1986

Era un niño más, sólo que estaba disfrazado en el lugar incorrecto. Era un velorio, de su abuela y si su madre lo veía seguramente iba a enfurecer. La gente parecía no darse cuenta de su presencia, pasaba junto a él sin notarlo, eso no era normal, estaba ahí, con un traje que lo hacía parecer un espantapájaros en miniatura. Los ojos de botón cosidos lo ponían nervioso, sentía que lo miraba todo el tiempo, que no dejaba ni un solo segundo de ser el centro de su atención.

Entonces algo llamó su atención. Uno de sus primos por parte de su madre, un chico al que nunca había visto, comenzó a apagar una a una las veladoras que estaban frente a una fotografía que mostraba a su abuela a los veinte años. Así quería ser recordada, por eso su ataúd estaba cerrado. Nadie más prestaba atención, sin embargo, era claro que él, el niño disfrazado, también lo estaba mirando con mucho interés.

Cada luz que se apagaba lo hacía enojar, era claro, su postura había cambiado y no estaba relajado y sabía que si pudiera verle el rostro, mostraría una ira que crecía de manera espectacular. Sintió el peligro casi como si pudiera tocarlo, estaba frente a él y pese a lo evidente, no tuvo miedo. Aunque fue claro que debía impedirlo, ¿qué? No tenía idea, sólo sabía que algo sucedería.

-Deja de hacer eso.

Le dijo claramente a su primo, se había acercado a él sin llamar la atención y le había susurrado esa orden esperando que su inteligencia fuera la suficiente como para hacerle caso sin necesidad de insistir. Por supuesto, ese primo desconocido hasta ese día no lo era, o por lo menos su altanería no lo dejaba hacerle caso a un niño de la mitad de su edad.

-Cállate Sherly –le dijo antes de darle un empujón que lo terminó por derribar de sentón. Había dolido y cerró los ojos para controlar las ganas de llorar. Cuando volvió a abrirlos, su primo atrapó el pabilo encendido de la última veladora y el niño disfrazado se encontraba de pie detrás de él.

-No lo hagas –susurró. Era una tontería, ¿qué podía pasar? Apagar una llama no tenía ninguna consecuencia, sin embargo, la necesidad de que eso no sucediera era muy grande, no debía hacerlo. De otra manera el niño disfrazado estaría muy enojado.

Lo apagó.

Entonces sucedió algo que no podía ser, que desafiaba toda lógica y coherencia. Su lógica, su coherencia, esa que había aprendido de su hermano, de su madre, esa que decía que nada de lo que pasaba frente a sus ojos era real.

El niño disfrazado tenía en su mano una paleta de dulce, tenía la forma de calabaza, estaba rota. Por un solo segundo pudo ver su rostro, era redondo, grandes cachetes, ojos azules y cabello rubio. Debía tener su misma edad. Sin embargo, la sonrisa que miraba era espeluznante, parecía que lo que pasaría a continuación le traería gran placer.

Un hilito de humo seguía saliendo del pabilo de la veladora. Su primo lo miraba aun pero la presencia detrás de él lo hizo voltear, las luces parpadearon tres veces, el niño disfrazado tomó la paleta rota y con ella, le abrió una gran herida en el abdomen. Las manos de su primo fueron instintivamente al lugar de la herida, sangraba profusamente y sus intestinos salían aunque el chico trataba de detenerlos.

El niño disfrazado no estaba más y la gente a su alrededor notó lo que pasaba, en cosa de segundos rodeaban a su primo. Nadie entendía nada, algunos le hicieron preguntas pero sus respuestas fueron catalogadas de fantasía.

Y así era mejor, mucho mejor, o por lo menos es lo que repetía su madre mientras lo abrazaba, era mejor así.


Gracias por leer, el fanfic está por completo terminado, los demás capítulos vienen en cosa de minutos.