Título: Jugadas que iluminan los ojos.

Autora: Freedom Released.

Género: Yaoi, drama romántico.

Clasificación: +16.

Advertencias: UA, alguna situación explícita, y muestra de discapacidad y discriminación.

Serie: Haikyū!

Pareja: Kageyama Tobio & Hinata Shōyō.

Extensión: Mini-Fic: Prólogo/ 830 palabras.

Notas: Inspirado en el corto "Eu Não Quero Voltar Sozinho".

Resumen: Hinata Shoyo llega a la secundaria con el único objetivo de inscribirse en el equipo de vóley y vencer a Kageyama Tobio. ¿Qué pasará cuando descubra que al que nombró en su momento su rival se había quedado… ciego?

Disclaimer: Tanto Haikyū! como sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, eso sí, la historia es totalmente de mi propiedad.

Prólogo

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Lo habían cogido. ¡No lo podía creer! Por fin se uniría a una escuela con equipo de vóley propio y con unos compañeros de verdad. Nada más y nada menos que la mismísima Karasuno, donde el pequeño gigante jugó hace ya tanto tiempo. No podía haber tenido más suerte, no, no podía. Era el destino, estaba claro, el destino quería que él llegara a ser tan bueno como el jugador que vio en la televisión cuando apenas era un niño. El que le había inspirado: El Pequeño Gigante.

Y él sería así. ¡No! Sería mejor, mucho mejor. El mejor de todos.

La estrella.

Corrió cuanto sus atléticas piernas le permitieron hasta llegar a esa gran escuela. Era mucho más grande que en la que había estado con anterioridad. Lo intimidaba en cierta manera, pero también lo ilusionaba aún más. "Es normal, después de todo ya estoy en el instituto", pensó con la misma alegría pintada en su rostro.

La presentación fue rápida, les explicaron a todos donde estaban sus clases, les dieron un mapa de las instalaciones y les dijeron las normas a seguir. Parecía fácil, aunque él precisamente no es que estuviera prestando mucha atención. Estaba ansioso por poder ir al gimnasio de vóley para poder inscribirse en el equipo.

"Lo conseguiré, lo venceré", sus ojos se iluminaron con ese pensamiento. Desde aquel partido, había entrenado muy duro solo para vencer a ese armador de pelo oscuro y ojos noche. Kageyama Tobio. Era el rival a batir que ahora tenía, y no pararía hasta derrotarlo. Era una promesa.

Cuando por fin pudo escaparse, salió disparado siguiendo el mapa en dirección al gimnasio para poder unirse, ya de una vez, al que sería su nuevo equipo. Cruzó a una velocidad propia de un guepardo el pasillo que lo llevaría al lugar, arrancándole a varias personas gritos de irritación por estar a punto de atropellarlos; no les prestó mucha atención.

Abrió la puerta de un portazo, gritando enérgicamente:

—¡Quiero unirme al equipo de vóley, por favor...!

No se dio cuenta que, justo delante de él, se encontraba un joven alto hablando con otras dos personas. Al entrar de una manera tan apresurada no se había dado cuenta de su presencia y ocasionó que, con un golpe, tirara a esa persona. Sorprendiendo a los dos muchachos que estaban con él.

Uno de ellos era de una aparente constitución fuerte, con el pelo corto y marrón. Parecía bastante amistoso, pero algo le decía que no sería una buena idea cabrearlo.

El otro parecía tener una constitución delgada. Tenía el cabello de una tonalidad gris clara y sus ojos eran marrones. Se le podía apreciar un lunar bajo su ojo izquierdo.

Ahí Hinata se dio cuenta de lo que había pasado.

—¡Lo siento mucho! No me di cuenta de que estabas ahí, en serio —se disculpó muy apenado y acercándose un poco al herido—. ¿Estás bien?

El pequeño se iba a agachar para ver cómo estaba pero el del suelo se levantó girándose con cara enfadada. El pelirrojo no podía creer lo que estaba viendo. Ese era…

—¡Tú, el Rey de la Cancha!

Seguía teniendo los ojos tan oscuros como recordaba, pero tenían algo diferente, y no sabía qué.

Vio que el alto fruncía el ceño mirando a un punto de la pared sin siquiera dirigirle la mirada.

—Reconozco esa voz —habló Kageyama elevando la mirada, pero sin mirar a ningún sitio especifico, solo dirigiendo su cabeza hacia el lado de donde percibía que venía esa voz tan irritante—, eres ese enano que no daba un palo al agua, ¿verdad?

A Hinata le salió una vena en la frente. ¿Cómo se atrevía a decir eso? ¡Si hasta le había marcado puntos en el partido!

Y ahora que lo pensaba, ¿por qué rayos estaba ese ahí? Tenía el uniforme del instituto, eso quería decir que estaba en Karasuno. No, no, no. Eso estaba mal. ¿Cómo iba a derrotarlo si iban a estar en el mismo equipo? Seguro que estaba ahí para inscribirse, como él.

—¿A quién le dices que no da un palo al agua?

—Al único idiota que escucho por aquí —habló burlón, tiñendo su rostro de una media sonrisa.

—¡¿AH?!

Las dos personas más presentes no cabían en su asombro. Habían visto a esos dos chicos jugar enfrentados en ese partido, y había sido muy interesante. Y ahora podrían tener a uno de ellos en su equipo; una pena no poder tener los dos.

—Discúlpate, imbécil… —susurró con gesto enfadado poniéndose en frente del más alto dándose cuenta de una cosa—. Oye, mira a la gente cuando te habla.

—Te juro que si pudiera verte lo haría solo para saber dónde tengo que golpear —dijo serio pero sin perder la calma—. Por suerte, solo puedo escucharte.

Entonces el más bajo se dio cuenta de en qué habían cambiado los ojos de su rival, ya no tenían luz. Ahora entendía por qué no lo miraba.

Ese chico… No podía ver.

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Fin.


Nota Autora: Pues como que "No quiero volver solito" me ha inspirado para estos dos. Hace tiempo que quería hacer un Fic, aunque pequeño, del KageHina. Espero que os guste, sé que esto es cortito pero es solo el prólogo para iniciar la historia. Muchas gracias por leer, si os gusta la idea dejadme un comentario para hacérmelo saber :) Nos vemos en el siguiente capítulo.