[Gregory Lestrade]

-Si Sally, cancela mi cita- dijo con voz cansina el hombre.

-Pero Greg, es la cuarta vez que cancelas a Stella. Dice que ya la han vetado de dos restaurantes- replicó a modo de advertencia.

-Estoy indispuesto, puedes decirle que he enfermado de algo, solo cancela la maldita cita, no tengo ganas de ver a nadie. Estaré en casa por cualquier cosa que necesites, solo si se trata de un caso de vida o muerte solo así puedes hacerme salir de casa entendido?.

-Si Greg pero..- de pronto la bocina quedó en estado mudo, habían cortado la llamada.

Últimamente así era la vida privada del Gregory Lestrade, Profesor de Literatura en la Universidad de Oxford. Por las tardes después de salir de impartir sus clases se dirigía directo a su modesto apartamento y compraba lo que sería su cena y algo de alimento para su gato, miraba un rato el resumen del Soccer, leía algún libro para después quedar perdido en un profundo sueño que duraba hasta el día siguiente.

"Pee pee pee" la incesante alarma del despertador sonó esa mañana de primavera, Greg aún se encontraba algo cansado pues la noche anterior estuvo revisando los ensayos que había aplazado durante las vacaciones de invierno. Giró en media vuelta y de un golpe certero apagó el despertador, por un buen rato se quedó tumbado en la cama, planteándose la idea de asistir a la boda de una de sus amigas de la infancia."¿Cómo es posible Greg? Alice está por casarse y tú no consigues ni que las chicas te den la hora" pensó aquello mientras se ponía en pie y ponía en orden el traje que ocuparía para la ocasión.

-Se casará con Steve- susurró casi sin darse cuenta -Yo los uní..- golpeó uno de los mosaicos del baño mientras el agua tibia caía sobre su cuerpo -Maldita suerte..- sollozó, sus lagrimas se confundían con el agua -Quizá después de todo él no era para mi- suspiró.

Al cabo de un rato se encontraba en un auto y en compañía de su inseparable amiga Sally Donovan (también profesora de la Universidad), ella parecía poco entusiasmada por asistir a la unión, solo había accedido para dar apoyo moral a su mejor amigo.

-No entiendo por qué vamos Greg- negó con la cabeza.

-Es una amiga de la infancia Sally, no puedo simplemente comportarme como un niño solo porque Steve y yo tuvimos algo que ver en la Universidad, además eso ya pasó, él no era para mi y yo estoy feliz por ellos dos- sonrió -Además ya han pasado varios años de eso, ya no me interesa-.

-Si claro.

Mentira, todo era mentira. Greg aún mantenía tan fresco y vivido el recuerdo de Steve que cuando se enteró del enlace entre su viejo amor y Alice sintió que todo su mundo se desmoronaba pues a pesar de haber transcurrido tiempo de su vieja aventura, ninguna relación (tanto con mujeres como con hombres) podía asemejarse por lo que algúna vez sintió por su amigo.

-¡Greg, viniste!- corrió a sus brazos la futura novia -Oh Dios mío, Gracias por venir amigo, sin ti creo que saldría corriendo del altar. Finalmente daremos el gran paso- sonrió ansiosa -No estoy segura de esto, crees que seamos el uno para el otro?-.

Greg miraba desde la puerta ligeramente cerrada al novio. -Por supuesto Alice- sonrió y volteó a verla -Ambos son perfectos- asintió.


[Mycroft Holmes]

-Sonríe querido, pareciera que asistes a un funeral.

-¿Vino mucha gente?. Oh Anthea mejor cancelamos, no se que decir. ¿Debería comenzar con una broma o algo así?- se miró al espejo para comprobar su aspecto.

-No no hay tiempo.

-Pero si la noche es mía, han venido por la publicación de mi libro- frunció el ceño y respiró hondo -Me pareció ver a Robert, recuerda que no debes dejarme marchar con él, no importa lo que diga o haga, solo debes decirme que tenemos una reservación pendiente, inventa cualquier cosa Anthea pero no me dejes caer de nuevo con él ¿si?-.

-De hecho tenemos una reservación Mycroft- puso los ojos en blanco -Eres un prestigioso Profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford, haz escrito un libro sobre postulados y teorías irrefutables y temes caer rendido con quien solo jugó contigo?- ladeó la cabeza -No te entiendo- lo miró con reproche y palmeó su espalda -Esperaré aquí, recuerda tu objetivo y no dudes por favor-.

El lugar estaba completamente saturado, científicos y catedráticos iban y venían, intercambiaban ideas y pláticas entusiastas sobre su pasión por las Matemáticas. Poco a poco fueron tomando sus respectivos lugares para la presentación del libro que presentaría el académico Mycroft Holmes.

El pelirrojo subió al podio, dedicó una cálida sonrisa al público presente, paulatinamente el ruido se convirtió en un susurro hasta quedar en completo silencio.-Buenas Noches- suspiró -Gracias por venir esta noche a la Presentación de La Importancia de Dividir lo Indivisible- sonrió -Alguna vez dijo Sócrates que los Números Primos...-.

La Noche prometía ser esplendida para Mycroft, revistas científicas de todo el mundo se habían reunido en ese recinto, algúnos amigos y colegas del Departamento de Matemáticas le acompañaban, sin duda eso sería lo que impulsaría por completo su carrera.

Con éxito concluyó su discurso, arrebató aplausos y varios elogios por tan eminente presentación, sin embargo aquella noche no todo sería maravilloso para el Matemático.

-Felicidades- susurró una voz grave detrás de él.

En ese instante Mycroft sintió que su cuerpo se estremecía por completo -Robert- susurró y giró para encontrarse con el hombre que lograba arrebatarle la tranquilidad -Hola- sonrió nervioso -Has..has..por qué has venido?- carraspeó y compuso una sonrisa.

Robert era el tipo de hombre que bien podía ser la portada de una revista de moda , era alto, de complexión atlética, de piel blanca e inmaculada como la nieve, ojos azules, voz profunda y porte exquisitamente Inglés. Se trataba de esa clase de persona que consigue sin siquiera pedir, del tipo de persona que quieres a tu lado por el simple hecho de poder admirarle.

-Me he enterado que hoy te presentabas aquí, así que decidí venir a verte- sonrió -¿Podemos ir a cenar?-.

-No, no tengo hambre.

-¿Entonces a tomar algo?.

-Yo..verás, mañana tengo clases y debo...

-Entonces te llevo a tu casa?

-Yo...está bien- sonrió el pelirrojo algo apabullado.

-Mycroft, hemos quedado para cenar- dijo de pronto Anthea.

-Si, bueno..prometo compensarte mañana. Nos vemos querida.

Esa noche pasó lo inevitable, Mycroft había cedido una vez más a los deseos del cuerpo, a esa vulgar necesidad que hace perder la cabeza a cualquiera, el sexo.

-Fue bueno verte- dijo Robert mientras se vestía -Pero es la última vez que nos encontramos-.

-¿Qué? ¿Por qué?- preguntó confundido el pelirrojo.

-No habrás creído que quiero volver ¿no?- sonrió -Mi pareja ha tenido una aventura con un muchachillo, así que le he devuelto el favor- se encogió de hombros -Además no hay nada que tengamos en común excepto el sexo- tomó su saco y caminó hacia la puerta -Cuídate Mycroft-.

-¿Espera, puedo llamarte? Podemos vernos para tomar algo.

El hombre se detuvo justo antes de salir y ladeó la cabeza. -¿Para qué?- cerró la puerta tras él.

Con la mente en una total entropía no pudo conciliar el sueño, cómo era posible que no pudiera conseguir una pareja estable?. Es decir, el mundo respondía a ecuaciones matemáticas, todo tenía una explicación lógica, podía entender leyes y postulados pero por más que lo intentara no podía entender la complejidad de una relación.

-Ni haciendo una puja saldrías de tu soltería- gruñó mientras revisaba su correo -La probabilidad sería una en un millón. Ni aunque pusieras anuncios Mycroft..- negó con la cabeza. Fue entonces cuando su suerte cambió de rumbo -Un anuncio..- repitió con el corazón latiendo al máximo.

Esa noche hizo un perfil en las redes sociales para buscar algo de buena fortuna en el amor, después de todo no tenía nada que perder. El anuncio decía algo así.

Mycroft Holmes:

Profesor de Matemáticas busca pareja (de entre 38 a 48 años), de preferencia Profesional, que guste de salir a caminar y compartir una agradable plática.

No importa el físico.


[Gregory y Mycroft]

Pasaron algunos días para que varias propuestas llegaran al Matemático, la mayoría cumplían con sus requisitos, Chefs, Médicos, Artistas, Modelos y un sin fin de personas que buscaban lo mismo que él, alguien con quien compartir su tiempo, alguien con quien compartir y recibir algo de cariño.

Sin embargo hubo un perfil en particular el que llamó su atención.

Gregory Lestrade:

Profesor de Literatura en la Universidad de Oxford. Adoro salir a caminar por las tardes, aprecio una grata plática con una buena taza de café.

Realmente no supo la razón por la cual eligió ese anuncio en particular, pero se sentía ciertamente atraído por la idea de conocer a ese hombre que estaba tan cerca de él. Quizá y alguna vez se habrían encontrado en el Campus y ni siquiera lo había notado.

Continuó leyendo el perfil y en el archivo venía adjunta una foto, no era precisamente la clase de persona con la que solía salir, este hombre tenía un dejo de misterio. Su cabello platinado y esa mirada cálida, en su cejo se formaba una marca que revelaban su carácter poco flexible, pero sus labios dibujaban una media sonrisa...

Sí, definitivamente debía conocerlo, al final del perfil añadían dos número de contacto.

Sin pensarlo mucho marcó el primero.

"Beeeep...beeep...beeep"

-¿Si diga?- respondió una voz femenina.

-Si, hola. Con Gregory Lestrade por favor?.

-¿Quién le busca?.

-Yo..hemm..verá, soy Mycroft Holmes soy un...

-Ah sí, ya se quien eres. Soy Sally Donovan. ¿Y bien, qué te ha parecido mi amigo? ¿Lo vas a invitar a salir?.

-¿Cómo? yo..bueno..humm..Pues sí, creo que si.

-Bien, fui yo quien puso el anuncio, así que no pierdas tiempo y marca el segundo número. Él no sabe que respondí a tu perfil..así que omite mi nombre, confío en que no eres un demente así que mucha suerte. Bye bye...

"¿Pero qué demonios fue eso?", pensó el pelirrojo, o sea que Gregory no tenía idea de que su amiga había hecho un perfil con su identidad para buscarle pareja?...Qué se supone que debía hacer?, si le buscaba quedaría como un lunático acosador, un patético idiota buscando compañía...

Sin embargo esa era la verdad, se sentía desesperado por encontrar a alguien, deseaba poder comprender la complejidad de una relación.

Inhaló profundo y marcó el segundo número. -Hola soy el Profesor Mycroft Holmes, somo colegas en la universidad y...- "Beeep...Beeep" entraba la llamada -Hola soy el Profesor Holmes- repetía una y otra vez mientras esperaba que respondieran -Hola Gregory soy My...-.

-Sí diga?- respondieron con voz adormecida.

Siendo victima de los nervios no pudo más que colgar.

-Idiota, idiota- gruñó el Matemático mientras jugueteaba con el teléfono en la mano -Eres un imbécil-.

Pasaron un par de minutos para que volviera a tranquilizarse e intentarlo de nuevo.

"Beeep...Beeep"

-¿Si diga?- gruñó Greg

-¿Ho..Hola..Gregory?-.


Bueno, éste es mi primer Fic, me he basado en una vieja historia de amor, pero principalmente me he inspirado en la relación (roleplay) que he construido con mi partner.

No se bien qué decir o como manifestarlo pero me gustaría agradecerte por esa experiencia tan genial de la que me has hecho participe, en verdad que me siento afortunada por poder compartir una afición, no solo eres mi partner, sino también te considero mi amiga. Gracias por llegar a mi en los momentos más raros de mi vida.

Creo que no pude haber encontrado persona más perfecta para mi Mycroft sino tu Greg.

Gracias Cat Lady.